Matthew Henry

Para todo amante del estudio de la Biblia, el nombre de Matthew Henry no será desconocido. Matthew Henry escribió uno de los comentarios más profundos y claros de toda la Biblia.

Según sus biógrafos, la pasión de Matthew Henry por el estudio bíblico nació del ejemplo que vio en su padre Philip Henry. Philip Henry fue realmente un modelo de padre, digno de ser imitado por todo padre creyente. Como padre de familia, Philip Henry se reunía con su familia, dos veces cada día, a la mañana y a la noche, para leer y estudiar toda la Biblia.

Además del estudio bíblico, animaba a todos a cantar himnos cristianos lo más alto que pudieran. Decía que, de esa manera, la gente de la calle sabría que esa era una familia auténticamente cristiana. Los hijos de Philip Henry solían tomar notas de los estudios bíblicos, y estas notas sirvieron de fundamento de lo que más tarde llegó a ser el Comentario Bíblico de Matthew Henry.

Culto o Altar Familiar

Qué interesante, el tiempo conocido como el culto familiar o el altar familiar produjo tal impacto en la vida de Matthew Henry, que lo convirtió en un prolífico escritor bíblico. Pero desgraciadamente, también abundan los casos en los cuales los hijos de padres creyentes abandonan la fe de sus padres tan pronto llegan a la adolescencia o juventud. Una de las posibles razones para este fracaso es la falta de una adecuada preparación bíblica en la familia por medio del culto familiar o el altar familiar.

Una de las épocas más tristes de la historia del pueblo de Israel, fue cuando los gobernantes de turno se apartaron de los caminos de Jehová. Tan pronto un gobernante malvado ascendía al trono, hacía edificar altares de adoración a los ídolos paganos.

En algún momento, Dios se manifestaba al corazón de algunos gobernantes y como resultado, éstos se volvían a Jehová. Hacían derribar los altares a los dioses falsos y edificaban altar de adoración a Jehová. La presencia del altar de Jehová era como una especie de síntoma de buena salud espiritual de la nación toda de Israel.

Idolatría 

En la actualidad también, en muchos hogares cristianos, se han levantado altares a ídolos abominables. Existe en muchas familias un verdadero culto al ídolo llamado dinero. Familias en las cuales casi se ofrece la vida de sus miembros en sacrificio, con tal de ganar la mayor cantidad posible de dinero para adquirir las comodidades habidas y por haber.

Qué importa si los hijos tienen que pasar mucho tiempo solos en la casa. Para los padres, el asunto es trabajar más y ganar más para poder comprar más. ¿Acaso no es esto idolatría? Y sin embargo dicen que son familias auténticamente cristianas.

Dioses Falsos

En otras familias se adora al dios falso de la cultura. Hay familias donde se adora al dios falso llamado fama, en otras se adora al dios falso llamado diversión. En algunas se adora al dios falso que se llama lujo. Y todas estas familias afirman que son auténticamente cristianas. Es tiempo mi hermano, de derribar esos altares a todos estos dioses falsos y edificar un solo altar, el altar donde se adora al Dios verdadero.

Asa, uno de los reyes de Judá, quien reinó en una época de absoluta decadencia espiritual, hizo lo propio.

2 Crónicas 15:8 dice: «Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías, hijo de Obed, cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová».

Qué gran ejemplo. Cuánto nos hace falta restaurar el altar de Jehová en nuestras casas. Cuánto nos hace falta que los que somos padres levantemos un altar, un testimonio vivo, a Jehová en nuestras familias. Cuánto nos hace falta que nuestros hijos vean un cristianismo verdadero en nosotros como padres.

Los padres y el altar familiar

Bien se ha dicho que el cristianismo ha vivido siempre a una generación de distancia de la extinción total. Si la generación presente no se preocupa de formar a la generación siguiente, el cristianismo se habrá extinguido.

Padres, tenemos que esforzarnos para que en cada una de nuestras familias se vea un altar a Jehová. Que cada familia auténticamente cristiana sea un centro de formación espiritual para toda la familia. No despreciemos este privilegio entregándolo a la iglesia o a los ancianos o pastores.

Conclusión 

Somos nosotros, los padres, los directamente responsables delante de Dios por la formación espiritual de nuestras esposas y nuestros hijos. Una de las formas de restaurar el altar de Jehová en el seno de nuestras familias es por medio de cultivar el buen hábito de apartar un tiempo del día para dedicarlo a las cosas espirituales. Este tiempo especial diario dedicado a leer y estudiar la palabra de Dios, dedicado a alabar a Dios, dedicado a la oración es lo que se conoce como el culto familiar o el altar familiar.  


Autor desconocido 

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