Llegado el momento, el pastor subió hacia el auditorio del Tabernáculo de David del IBLD. Con gesto visual y pausado recorrió toda la audiencia presente en la Convención de Iglesias Evangélicas de Oriente (Asigeo). Abrió su biblia en Mateo 28:19-20, y luego de leer el texto, con voz calmada pero resuelta pronunció la siguiente declaración:

«La iglesia es el bien más sublime de Dios sobre la tierra para alcanzar al hombre perdido. No hay una institución más noble y poderosa en el mundo que la iglesia de Cristo».

Hubo un silencio reflexivo en todo el lugar. Así inició su discurso el Reverendo Hageo Herrera.

Esta era una de las tantas veces que tal declaración recorría los escenarios, grandes y pequeños, donde el pastor Hageo Herrera tuvo la ocasión de predicar y enseñar. Muchos de los pastores y líderes que hoy están al frente de las iglesias de la Asociación de Iglesias Evangélicas de Oriente en Venezuela, y más allá de sus fronteras, deben su mejor comprensión sobre la naturaleza y misión de la iglesia, gracias a la labor incansable de este siervo de Dios. Defensor incansable del evangelio, la iglesia y su verdadera misión, el Reverendo Hageo Herrera peleó la buena batalla de la fe.

En la Convención de Asigeo realizada en Caripe (enero de 2020), dada la ponencia que a este servidor le tocó «Una reflexión constructiva sobre el perfil de Iglesia Establecida» se dio la oportunidad de entrevistarle a solas y abordamos el perfil de Iglesia Establecida. En una de las preguntas acerca del tema, esperando su respuesta, hizo un gesto de silencio y luego respondió: «cuando tengas la respuesta me la dices». Los dos reímos un buen rato. Así era él, siempre ameno y recurrente, reflexivo antes de responder, pero firme y celoso en sus convicciones de la fe cristiana. Él peleó la buena batalla de la fe.

En otra ocasión, hablando de la iglesia y su misión, me hizo esta observación:

«Renso, hablar de la iglesia y su misión es como hablar de mi vida, no me veo terminando mis años sentado en una silla, ésta es mi vida».

Sin lugar a dudas, incansable y valiente misionero, de Caicara del Orinoco su tierra natal, llevando el evangelio y el cumplimiento de la misión de la iglesia a todas partes. Del himno Firmes y Adelante, hizo uno de sus lemas favoritos:

«Tronos y coronas pueden perecer; de Jesús la Iglesia firme habrá de ser. Nada en contra suya prevalecerá, porque la promesa nunca faltará».

Mucho se hablará sobre su legado. Con toda seguridad, el Reverendo Hageo Herrera peleó la buena batalla de la fe.


Autor: Renso Bello | Pastor en la Iglesia Roca de la Eternidad de Barcelona

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Categorías: Testimonios

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