Serie: Ejerciendo influencia en nuestros hijos Parte III

«Hija, ser amable y educada siempre te abrirá puertas» es una frase que constantemente le recordamos a nuestras pequeñas. Y es que el trato amable hacia los amigos, vecinos, y hasta dentro de la familia, es algo que debe ser enseñado en esta generación que va creciendo.

¿Cuántas veces nos hemos topado con niños que dicen «buenos días» «por favor» «gracias» o simplemente un «hola» al pasar frente a otra persona? Probablemente han sido pocas.

¿Saludar es necesario?

Si constantemente les enseñamos los buenos modales, también aplica para nosotros como padres. Puede que en algunas ocasiones nos encontremos con personas que no respondan a nuestros saludos; aún así debemos continuar dando el ejemplo a nuestros hijos.

Relaciones exteriores…

Estas no son más que las relaciones que mantenemos con las personas fuera del hogar, ya sean familiares, amigos, compañeros y vecinos.

Aunque no lo creamos, somos una fuente de ejemplo vivo para nuestros pequeños en estas relaciones. ¿Eres educado al pasar o pasas más rápido que rayo veloz? ¿pides los favores con un amable «por favor» y das un sonriente «gracias» cuando recibes algo de estas personas? Recuerda, tu hijo te ve y actuará con su primo, amiguito y compañerito, así como tú le modeles.

Sin duda alguna, un creyente con una buena base de relaciones interpersonales que desarrolle la empatía y la sensibilidad por las necesidades de los de fuera, será un siervo de Dios más dispuesto al servicio de otros; una característica esencial para mostrar el amor de Dios a los perdidos.

¡Modela empatía y tendrás un hijo misericordioso!

«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre» Proverbios 10:1.

A medida que el ser humano va cobrando conciencia de sus acciones, se vuelve más insensible en las relaciones a causa del pecado. Es tan cierto, que si no tienen una buena base para relacionarse con otros, nuestros pequeños corren el riesgo de volverse aislados y antipáticos, o desarrollar relaciones superficiales.

Cuando un padre invierte tiempo en demostrar empatía a otras personas, sin duda está sembrando en el corazón de su hijo sensibilidad a las necesidades de otros, amor hacia las personas, humildad y amabilidad, es decir, está formando en él o ella un corazón tierno y compasivo.

Establece como metas las siguientes recomendaciones, y si eres una persona que ya lo haces te animo a continuar modelando, pues tu hijo tendrá un buen maestro.

  • Saluda a las personas al salir o llegar a casa.
  • Utiliza sin pena y con alegría las palabras mágicas «Por favor» y «Gracias»
  • Pide la bendición a tus padres y dale la bendición a tus sobrinos.
  • Utiliza un tono de voz suave al dirigirte a las personas.
  • No hables mal de tu familia, amigos, compañeros o vecinos y menos frente a tus hijos.
  • Establece relaciones cordiales con tus vecinos.
  • Muéstrate compasivo ante las necesidades de estas personas.

El ejemplo es difícil de presentar, pero tú eres el mejor maestro.

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