Como nave anclada en puerto seguro capaz de resistir la tempestad, el creyente necesita algo firme en lo cual sostenerse, en medio de un mundo opuesto a su fe y lleno de dificultades. Y nada más seguro para ello, que el recordarte y afirmarte en la identidad y misión que se te dio.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”
‭‭1 Pedro‬ ‭2:9-10‬ ‭RVR1960‬‬

En esta porción de la escritura, se le exhorta y recuerda a la iglesia del Primer siglo, la cual atraviesa un momento crucial en su historia, que tenía dos poderosas razones para sostenerse y prevalecer ante la persecución y la adversidad: una indestructible identidad (La identidad es lo que la definía, no las circunstancias) y una misión que debía cumplirse.

Definición de la Iglesia

La iglesia es la familia del  linaje real y a su vez, el pueblo apartado y escogido de un extraordinario e inigualable soberano  Dios(v.9). Con varias metáforas, el escritor desafía a los creyentes a afianzarse en su identidad, de cara a un contexto de adversidad.
De la misma manera, el apóstol les anima a mostrar a ese mundo hostil, en el cual vivían, el poder del  Evangelio de su Dios en sus vidas(v.10).

¿Como actúa la iglesia en medio de la adversidad?

Esta sería la manera en que la iglesia tendría la capacidad para actuar en forma triunfante sobre su mundo, sea cuales sean las dificultades a las cuales se enfrente: —afirmando su fe en su identidad divina, la cual le brinda el poder necesario para cumplir la misión que Dios le encomendó—.
Para la iglesia de hoy, puede que los contextos con respecto al siglo I han cambiado. Sin embargo, al igual que en el pasado, los desafíos son similares. Y como ya se dijo, no serán éstos los que definen la identidad ni la misión de la iglesia.

Entonces, si Dios es por la Iglesia, ¿quién o qué prevalecerá contra una iglesia que entiende con claridad espiritual, lo que realmente es y lo que debe hacer? Y al ser de una naturaleza divina la iglesia, ¿Qué recursos negará el cielo para una iglesia que conoce quién es y cuál es su llamado?

La falta de comprensión de esto por parte de una iglesia, hará que tanto sus líderes como  ella misma dependan de las circunstancias, de las presiones culturales y sociales, de profecías al día, de oportunistas que quieren pescar en ríos revueltos, de presagios, de signos cabalísticos, de sueños y aves de mal agüero. 
Por el contrario, una iglesia que comprende su naturaleza celestial y su llamado bíblico se esforzará, y siempre encontrará la forma de cumplir su propósito divino, aun bajo contextos extremos.  Porque sabe quién es ella y quién es su Dios.
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