Young caucasian man wearing a surgical mask to protect from coronavirus covid-19 during global pandemic standing against a wall

El corazón de Pablo estaba saturado de la misión y nada ni nadie lo iba a detener. El iba a cumplir la encomienda impuesta por el Señor y lo hizo (Hechos 20:24; 2 Timoteo 4:7-8).

Los pastores cuyos corazones, al igual que Pablo, estén saturados de la misión, siempre encontrarán alternativas para el cumplimiento de su tarea. Ellos no se amilanan ante los desafíos y dificultades que se presenten. Saben que su auxilio vendrá pronto del cielo (Sal.121:1-2).

Los pastores saturados de la misión comprenden que su servicio lo brindan a una institución que es sagrada e indestructible y contarán con el respaldo divino, para el avance de esta labor(Mt.16:18-19).

Los pastores saturados de la misión, miran las cosas, evalúan y toman decisiones según la sabiduría divina y no la sabiduría humana. Logran discernir las situaciones según la mente de Cristo ( 2 Co. 2:6-16), lo cual les permite guiar al rebaño siempre a buen pasto fresco.

Los pastores cuyos corazones estén saturados de la misión, tienen una fuente inagotable de poder espiritual, porque pasan mucho tiempo en intimidad con Dios, a través de la oración y el estudio de la Palabra.
Lo cual a su vez, es la fuente que les permite estar saturados de esa misión. Por eso, logran ver abanico de posibilidades para su cumplimiento, en donde otros no las ven.

La pastoral en tiempos de pandemia exige de pastores cuyos corazones estén saturados de la misión.

Una pastoral así en estos tiempos es demandante y agotadora, pero como ya se dijo, siempre encontrará las fuerzas, las alternativas y los recursos del cielo para el cumplimiento de la tarea, a pesar de lo difícil del contexto.

¿Qué tan dispuestos estamos a ser esa pastoral que demandan los tiempos actuales?

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