El Dr. Ramesh Richard, profesor del Seminario Teológico de Dallas en los EEUU, estuvo con nosotros en alguna oportunidad en el país. Tuve el privilegio de conocerlo personalmente en el año 2009 en una academia de Liderazgo emergente; donde su pasión, firmeza y denuedo al hablar, hacían olvidar por momentos su extraño inglés y su necesario traductor.

Entre tantas enseñanzas que recibimos de él en aquel entonces, hubo una que particularmente me llamó la atención en sobremanera; pues, el Dr. Richard nos comunicó que en su oficina del Seminario, existen tres cosas que están a la vista de los visitantes y estudiantes cuando ingresan:

Muchos bolígrafos, relojes y un ataúd semiabierto. Lo misma pregunta que tiene usted en mente la teníamos los más de 25 estudiantes que estábamos recibiendo la enseñanza de Ramesh: ¿cuál es el significado de estos elementos que «decoran» su oficina?

En primer lugar nos dijo que los bolígrafos le hacen recordar y tener presente la cantidad de historias que siguen escribiéndose con vidas dedicadas al servicio del Señor, dentro de la gran historia de Dios, donde la integridad y enfoque en el gran autor divino brindará la tinta necesaria para que esas historias estén en línea con la voluntad de Dios.

Los Muchos relojes indican el avance indetenible del tiempo, por lo que la obra del ministerio debe realizarse a pesar de las distintas situaciones que se presentan,  aunado a la gran variedad de iglesias y amigos con los que cuenta Ramesh en el mundo, lo que le hace orar y ayudar a muchos de ellos. En último lugar el ataúd le da mucho sentido a la vida, evitando que el orgullo, vanagloria y objetivos personales minimicen la esperanza que está más allá de la muerte, estimando con sabiduría la soberanía y gobierno infinito de Dios, al cual se le debe rendir obediencia, adoración y tributo, de manera que aún la muerte tenga sentido más allá de la separación y dolor que esta ocasiona, ya que Cristo mismo se señala como la «resurrección y la vida», dejando claro que los creyentes resucitarán de la misma forma que Él lo hizo.

Resoluciones de enfoque, tiempo y metas, deben ser revisadas regularmente y bien establecidas en la vida del creyente, buscando la forma de que nunca sean suplantadas, opacadas o subordinadas.

Nuestro enfoque en el Señor

Muchos de los problemas serían minimizados y se evitarían si nuestro enfoque está primeramente en el Señor; donde, la seguridad y convicción de ser hijos de Dios nos coloca entre valores de responsabilidad y privilegios, dado que la obediencia nos llevará a recibir del Señor estatutos y preceptos que al fin y al cabo serán para nuestro provecho y para Gloria de Dios, reconociendo a los beneficios en el mismo orden de ideas,  relacionándolos con la grandeza y realeza dónde nos ha colocado Cristo, los cuales  nos harán mirar y vivir con la alegría y gozo de ser una nación santa, pueblo especialmente adquirido, apartado, para anunciar y vivir de manera distinta y con fines únicos de glorificar a Dios en medio de sus cotidianidades.

Nuestro tiempo en el Señor

Los relojes en la oficina del Dr. Ramesh le hacen estar consciente de la diligencia que se debe tener para cumplir con la obra encomendada del ministerio, aprovechando el tiempo, de manera que la maldad y la dificultad propia de los días, sean derribados por el que gobierna y dirige a la iglesia. Debemos nosotros también cuidarnos de entrar en una dinámica acelerada y agobiante que nos aparte y no nos permita, aprovechar los espacios de manera que  le demos el primer lugar a Dios en nuestro tiempo; evitando las consecuencias de relegar a Dios, las cuales provocarán grandes fisuras y problemas que no podrán ser resueltos con dinero o esfuerzo humano; es por ello, que nuestro tiempo debe ser distribuido de manera que Dios sea galardonado y colocado en primer lugar, iniciando y terminando los agitados y convulsionados días, en su presencia, bajo la dirección de Su Palabra y cediendo nuestra carnalidad al Espíritu Santo para guía, cuidado y prevención.

Nuestra meta

Nuestra mayor inversión y depósito deben estar sostenidos y afianzados en la obra de Dios, donde cada una de nuestras metas y objetivos deben estar gobernadas por la voluntad de Dios, donde la prioridad debe ser siempre buscar a Dios en primer lugar, para que luego en su voluntad Dios añada el resto de las cosas. Cada uno de los escritores de La Biblia, muestran la necesidad de cumplir con los objetivos para el cual fuimos creados, donde la alabanza y Gloria de Dios debe ser un reflejo constante y progresivo, entendiendo y observando cada día con mayor nitidez, la meta que ha sido establecida por el Señor y dónde ya muchos de nuestros hermanos están, los cuales nos sirven por su testimonio y fidelidad como  antorchas encendidas, que nos animan a regresar al camino, cuando este se torna oscuro y difícil.

El anhelo de la creación entera es aguardar el arribo del Señor de los cielos, quien no tarda en regresar en cumplimiento de su palabra y por la restauración final de su pueblo. Mientras eso sucede, el verdadero cristiano, permanece, crece y se fortalece en la medida que el tiempo avanza.

Nuestro enfoque primero, debe ser en el Señor y su obra, trayendo como resultado una distribución de nuestro tiempo, donde no le demos sobras al Señor, sino tiempos de calidad que permitan tener las metas y objetivos claros y seguros, sin olvidarnos que el discurso termina y se resume con «temer a Dios y guardar sus mandamientos», cómo lo dijo Salomón después de observar y tener experiencias de vida que le llevaron a valorar a Dios en primer lugar.

Inicia un nuevo año, donde los hijos de Dios toman previsiones y aligeran su equipaje, quitando bagaje y harapientos mundanos que hacen del camino pesado y sufrido. Dios quiere que entendamos que Él llevó nuestras pesadas cargas en la cruz, y ya no es necesario realizar trazados con este peso en nuestra espalda. Corramos con paciencia y diligencia la carrera que tenemos por delante, sin dejar de ver a Cristo como autor y consumador de nuestra fe.

Feliz nuevo año 2021

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