1 Corintios | por Daniel Puerto

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es echo” (1 Co. 15:20).

La criónica es el proceso de congelar a una persona a 200°F (130°C) bajo cero después de fallecida. ¿Cuál es el propósito de la criónica? Esperar el progreso de la tecnología para descongelarte en el futuro e intentar revertir tu muerte. La criónica ha dado esperanza a muchas personas. Si tú deseas que te congelen después de morir, te costará unos US$200.000.

¿Cuál es tu esperanza? ¿Qué viene para ti después de la muerte? Tengo buenas noticias para ti, mejores noticias que la criónica. Todo aquel que se ha arrepentido de su pecado y confiado en Jesús como Salvador y Señor tiene algo mejor que esperar ante la realidad de la muerte: la resurrección. Esa es una esperanza verdadera, la única esperanza que existe.

Una defensa de la resurrección

La resurrección de Jesús es importante. Pablo se refiere a la resurrección 53 veces en sus cartas. El pasaje central de la literatura paulina para referirse a la resurrección de Cristo es 1 Corintios 15. En ese texto, el apóstol presenta una defensa convincente de este evento, el más importante de la historia de la humanidad. Muchos han tratado de negar que Jesús vivió, pero han quedado avergonzados ante la irrefutable evidencia histórica que confirma su vida y muerte en la cruz. Muchos también, no logrando negar la vida y muerte de Jesús, han presentado teorías para negar su resurrección, para negar la tumba vacía.

Hay quienes afirman que Cristo no murió realmente en la cruz, sino que se desmayó. Unos sugieren que hubo personas que tomaron el cuerpo de Jesús para deshacerse de él. Otros piensan que quienes visitaron la tumba se equivocaron de lugar. Algunos creen que realmente nadie constató que la tumba estaba vacía. Mientras que otro grupo de personas alega que nadie vio a Jesús sino fueron meramente alucinaciones.

¿Cómo se debe responder a esas teorías? Pablo responde en 1 Corintios 15:1-11 usando la evidencia que debe ser usada para corroborar cualquier evento histórico: testigos fidedignos. En resumen, Pablo dice: “Quien niega la resurrección de Cristo, debe tener una conversación con los testigos oculares que vieron al Cristo resucitado. Todavía están vivos muchos de ellos”. Cuando Pablo escribió 1 Corintios aún muchos de los que vieron al Cristo resucitado estaban vivos. Así que no era difícil verificar la evidencia histórica disponible.

¿Qué si Cristo no resucitó?

En 1 Corintios 15:12-19, Pablo habla hipotéticamente sobre la posibilidad de que Cristo no hubiera resucitado.

Su intención es hablar de las hipotéticas consecuencias que habría si la resurrección de Jesús fuera una mentira. El resultado sería el siguiente: “nuestra predicación” sería vana (15:14a), “[nuestra] fe” sería vana (15:14b, 17a), seríamos “hallados falsos testigos de Dios” (15:15), “aún [estaríamos] en [nuestros] pecados” (15:17), “los que durmieron en Cristo perecieron” (15:18) y seríamos “los más dignos de conmiseración” (15:19). Si Jesús no hubiera resucitado estaríamos acabados.

Las buenas noticias

De nuevo, la buena noticia es que Cristo resucitó. Si Jesús estuviera muerto,
el cristianismo estuviera muerto. Pero Jesús está vivo, así que el cristianismo está vivo y en él tienes vida eterna. Por eso, completamente convencido de que Cristo resucitó, Pablo declara con voz de triunfo: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (15:20).

La palabra “primicias” significa “primeros frutos”. Esta es una palabra que hacía referencia a los primeros frutos que se obtenían al comienzo de la cosecha. Los israelitas se presentaban en el templo para traer la ofrenda de las primicias, la cual garantizaba al pueblo que el resto de la cosecha vendría.

Cristo es las “primicias”. Él murió y tres días después se levantó, saliendo de la tumba para nunca más ver la muerte. Su resurrección te garantiza que habrá una cosecha. Viene un día en el que todo el pueblo de Dios será resucitado para vida y entrará en el reino de Dios. Para Pablo, la resurrección de Cristo representó el comienzo de algo grande. Su resurrección solamente es el punto de partida de la resurrección de los redimidos. Cuando Cristo se levantó de los muertos él garantizó el resto de la cosecha. Un día, todos los que han puesto su fe en él tendrán cuerpos glorificados y serán como él.

Tu esperanza

Mientras algunos ponen su esperanza en el avance de la ciencia y en la criónica, ¿dónde está tu esperanza? Ante el dolor y la adversidad, ante la enfermedad y la traición de amigos, ante la corrupción de las autoridades y la pérdida de empleo, ante el sufrimiento y la muerte, tú puedes poner tu esperanza en el Salvador, Jesucristo, quien sufrió, se enfrentó a la muerte y la venció para siempre.

Si estás en Cristo serás resucitado como él fue resucitado, recibirás un cuerpo nuevo que no experimentará más enfermedad, dolor, sufrimiento, pecado ni muerte. Habitarás con Cristo y con el pueblo de Dios por la eternidad.

Mi oración es que esta esperanza anime tu corazón y levante tu rostro porque “ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”
(Ro. 13:11).

Para reflexionar

¡Qué gran esperanza tienes en Jesús! Así como él resucitó, resucitarás para vivir eternamente con él. Confía en que él será fiel en cumplir su palabra, sostenerte hasta el final y llevarte a la gloria.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré
En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.

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Categorías: Devocionales

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