Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
(Tito 2:3-5)

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El tema de «familias establecidas» es súper amplio. Podemos encontrar diversos tópicos para tratar, y todos son de suma importancia.

Hoy nos corresponde esta porción de Tito 2, donde hay consejos explícitos para las mujeres mayores (refiriéndose a ancianas de edad, pero también maduras en la fe).

¿Qué cosas deben enseñar estas mujeres mayores y maduras en la fe a las más jóvenes?

  • A amar a sus maridos
  • A amar a sus hijos
  • A ser prudentes
  • A ser castas
  • A cuidar su casa
  • A ser buenas
  • A ser sujetas a sus maridos

REFLEXIONES:

¡Menuda tarea! Es un gran reto ser de ejemplo y guía para las nuevas generaciones. Una mujer madura bendice a una mujer joven, cuando le ayuda a comprender sus circunstancias y la puede guiar con la Palabra de Dios hacia donde Dios quiere.

Pero, el desafío es que cada anciana esté dispuesta a permitir que el Espíritu Santo obre en sus vidas, formando las actitudes necesarias para tener influencia espiritual en la vida de alguna otra mujer más joven.

Pensando en esto, debemos orar por las mujeres ancianas. Quizás alguna pensará: “ya soy mayor y no tengo mucho para dar en servicio al Señor”. O quizás está concentrada en los quehaceres del hogar, en mil actividades y no ha considerado este llamado.

¿Cómo podemos alentarles a abrazar el llamado de entrenar jóvenes de acuerdo al mandato de Tito 2? En la madurez y experiencia cristiana hay ricos tesoros que las más jóvenes e inexpertas creyentes necesitan aprender. Es por esto que en este pasaje, el apóstol Pablo le dice a Tito lo que debe enseñar a las ancianas.

ORACIÓN:

Señor y Dios, no se te ha escapado ningún detalle de la vida de la iglesia. Cada cosa ha sido preparada por ti. Tal es el caso de lo aprendido hoy. Las mujeres ancianas y maduras en la fe deben enseñar a las más jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, entre otras cosas.

Muchas mujeres no han recibido este ejemplo de su hogar, pero en la iglesia Tú nos ofreces esta enseñanza a través de mujeres mayores, que son baluartes de la fe. Que con sus vidas pueden influir para bien en la vida de las más jóvenes.

Permíteles a estas hijas tuyas poder estar dispuestas a enseñar con palabras y con el ejemplo lo que tu Palabra demanda de las mujeres creyentes. Que puedan sentirse gozosas de ser usadas por Ti, aún en una avanzada edad.

Gracias Señor por cada mujer que se deja usar por Ti para bendecir la vida de sus hermanas más jóvenes. Ayúdanos a ser creyentes establecidos en familias establecidas, cumpliendo con el papel que nos has dado a cada uno.

Todo esto lo rogamos en el nombre precioso de Jesús, amén!


Escrito por Mary Rondón de Beberaggi
15/03/2021
I.E. «Dios de Salvación» Vista al Sol. El Tigrito.

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