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La Historia detrás del Himno: «Estoy bien»

Himno: «Estoy bien» | Autor: Horatio Spafford

Horatio Spafford nació el 20 de Octubre de 1828, en Troy, New York en el seno de una familia próspera y reconocida en los Estados Unidos. Su padre Horatio era autor de diccionarios geográficos, uno de ellos titulado «A gazetteer of the state of new york» publicado en 1813. Formó parte del movimiento abolicionista y tenía gran influencia en los Estados Unidos. Era un empresario exitoso. Su grado de influencia era tal que hay registro de correspondencia entre él y el presidente Thomas Jefferson en una carta que data del 14 de Mayo de 1809. Se casó con Elizabeth Clark Hewitt Spafford y de este matrimonio nació Horatio Spafford.

De joven Spafford recibió una concienzuda educación religiosa, a la vez que se formó como abogado, especializado en jurisprudencia médica. En 1856 Horatio se mudó a Chicago donde se unió con dos socios para fundar una firma de abogados llamada «Spafford, McDaid & Wilson». También hizo varias inversiones en bienes raíces en el área central de Chicago lo que le permitió aumentar su patrimonio.

Mientras daba clases bíblicas se enamoró de Anna Tuben Larssen, nacida en Noruega, cuya familia inmigró a los estados unidos cuando ella tenía 4 años de edad. Debido a que ella era mucho más joven que él, en vez de mostrar públicamente su amor por ella se ofreció a pagar sus estudios hasta que ella estuviera en edad de matrimonio. En 1861 se casaron, ella tenía 19 años de edad y él 33.

En 1870 sus inversiones en bienes raíces estaban estimadas en 38.000 dólares, suma nada despreciable para la época.

En 1871 su vida próspera y tranquila se vio interrumpida por una serie de desgracias que pondrían a prueba su fe. En primer lugar perdió sus inversiones en bienes raíces durante el gran incendio de Chicago en el cual murieron 300 personas, y se consumieron nueve kilómetros cuadrados. El incendio se concentró en el área en la cual Horatio había realizado gran parte de sus inversiones en bienes raíces. La crisis económica de 1873 también afectó considerablemente su patrimonio familiar.

En varios sitios, incluyendo Wikipedia, se dice que un hijo de los esposos Spafford falleció de fiebre escarlantina en 1870 o 1871. Si bien es cierto que uno de sus hijos falleció de esta enfermedad a los 3 años de edad, este suceso ocurrió una década después.

De cualquier manera, los esposos Horatio y Anna siguieron durante dos años en Chicago, donde a pesar de haber perdido buena parte de su fortuna, se dedicaron a ayudar a otras personas a rehacer sus vidas. Sin embargo, al parecer la salud de Anna se vio afectada por todo lo acontecido, y por recomendación médica, en 1873 decidieron irse de vacaciones a Europa, con Inglaterra como su lugar de arribo.

Por un problema de negocios, (al parecer un posible comprador había fallecido inesperadamente), Horatio decidió quedarse en Estados Unidos, mientras su esposa y sus cuatro hijas Anna de once años, Margaret de nueve, Elizabeth de cinco y Tanetta de dos años se embarcaron en el Ville du Havre, en compañía del pastor Nathaniel Weiss. El barco zarpó de Nueva York el 15 de noviembre de 1873 con 313 pasajeros más la tripulación a bordo. Luego de una semana navegando el océano Atlántico, colisionó con el acorazado Loch Earn, aproximadamente a las 2 de la madrugada del sábado 22 de Noviembre. El Loch Earn con su afilada punta cortó el blindaje del barco haciendo un hueco de aproximadamente nueve metros por tres metros y medio.

La colisión despertó a todos los pasajeros quienes se desplazaron hacia la cubierta para presenciar como el barco se hundía rápidamente. El caos se apoderó de los pasajeros y empezaron a agarrar chalecos salvavidas y se empujaban para abrirse camino hacia los botes salvavidas. Desafortunadamente, éstos habían sido pintados hacía poco, y al secarse la pintura los botes quedaron pegados a la cubierta del barco. Anna Spafford se dio cuenta que era imposible intentar abrirse paso con sus 4 hijas en medio de la desesperada multitud. En la cubierta se formaban pequeños incendios que hacían la situación aún peor.

Según testimonios de sobrevivientes, Anna, la hija mayor, al ver que el barco se hundía dijo «No teman. El mar es suyo, Él lo hizo». Al hundirse el barco Anna Spafford quedó atrapada en un remolino, Tanetta fue arrebatada de los brazos de su madre por los escombros. Las tres niñas mayores hicieron su mejor esfuerzo por sobrevivir. Dos de ellas se aferraron al pantalón de un hombre pero no lograron salir a flote. Anna fue la única sobreviviente y la encontraron flotando sobre un pedazo de madera, semi-inconsciente.

La nave que colisionó con el barco en el que iba la familia de Horatio también sufrió daños considerables pero aún así pudo recoger a los sobrevivientes. El día siguiente el barco estadounidense Tremontain llegó al lugar de la tragedia y llevó a los sobrevivientes a Gales.

En esa trágica noche fallecieron 226 personas en las aguas del atlántico. Solo sobrevivieron 61 pasajeros y 21 tripulantes. Los cuerpos de las cuatro niñas nunca se encontraron. Esto impidió a los dolientes padres dar sepultura a sus hijas y de alguna manera cerrar este trágico episodio.

La primer reacción de Anna, como es apenas de esperarse, fue de total desesperación. Algunos sobrevivientes la cuidaron pues llegaron a temer que se lanzara al mar. Sin embargo después Anna dijo haber oído una suave voz que le susurró «has sido salvada por un propósito». El pastor Nathaniel Weiss, declaró que luego del accidente Anna le dijo las siguientes palabras: «Dios me dio cuatro hijas. Ahora me han sido arrebatadas. Algún día entenderé por qué». 

Nueve días después del naufragio los sobrevivientes tocaron tierra en Cardiff, Gales. Allá el primero de Diciembre de 1873 Anna le envió un telegrama a su esposo que decía «me salvé yo sola, qué hago. La señora Goodwin, las niñas y Willie Culver se perdieron voy con Lorriaux hasta recibir respuesta .. Paris. Spafford»

Esto dio fin a días de incertidumbre de Horatio quien habrá estado esperando con ansias noticias sobre su familia.

De acuerdo con el relato de Bertha Spafford (hija de los esposos Spafford, quien nació unos años después de la tragedia), el capitán del barco le dijo a Horatio: «Se hizo un reconocimiento cuidadoso, y creo que ahora estamos pasando por el lugar donde el Ville du Havre naufragó. El agua tiene tres millas (4.82803) de profundidad. Esa noche en su recámara al no poder dormir Horatio escribió el himno «It is well with my soul». En una carta a Rachel, la hermanastra de su esposa, Horatio escribió: «El jueves pasado navegamos sobre el lugar del naufragio, en medio del océano, las aguas de tres millas de profundidad. Pero no pienso en nuestros seres amados como si estuviesen allí. Están a salvo, cubiertas, en los brazos del cordero». 

El poema que escribió esa noche Horatio, en su traducción literal al español es la siguiente:

Cuando la paz como un río atiende mi camino
cuando las penas ruedan como las olas del mar;
cualquiera sea mi parte, me has enseñado a decir,
«está bien, está bien con mi alma».
Coro
Está bien con mi alma
está bien, está bien con mi alma
Aunque Satán golpee, aunque vengan las pruebas,
esta bendita esperanza está al control:
que Cristo ha observado mi desesperada situación,
y ha derramado su propia sangre por mi alma.

Mi pecado oh, ¡la dicha de este glorioso pensamiento!
Mi pecado, no en parte, sino en su totalidad,
está clavado en la cruz, y ya no lo cargo más;

¡Alaba al Señor, alaba al Señor, oh alma mía!
Oh Señor, apresura el día en que vea mi fe,
las nubes se enrollarán como un pergamino;
la trompeta resonará y el Señor descenderá;
allí entonces, estará bien mi alma.

El conocido músico Ira D. Sankey da una versión distinta sobre el momento en que Horatio escribió la letra del himno. Según él, Horatio no terminó el poema sino hasta 1876, tres años después del naufragio, y que el poema fue escrito durante una visita suya a la familia Spafford.

Luego de reencontrarse, Horatio y Anna Spafford regresaron a chicago y allí tuvieron tres hijos más. En 1880 nació su primer varón al cual llamaron Horatio. Pero las pruebas de la familia Sipafford no habían aún terminado, y el niño falleció de fiebre escarlantina a los tres años de edad. En 1878 tuvieron a Bertha, y en 1881 nació su última hija, Grace.

La música fue compuesta por Phillip Paul Bliss en 1876, y la melodía la llamó como el barco en el que fallecieron las 4 hijas de Horatio: «Ville du Havre». Al parecer la tragedia siguió a todos los involucrados con este himno, pues Phillip Bliss y su esposa fallecieron cuando viajaban en tren hacia Ashtabula, Ohio. Cuando el tren pasaba por un puente, éste se derrumbó y todos los vagones cayeron al abismo. Según testimonios, Bliss sobrevivió al accidente, pero al ver que los vagones se incendiaban entró a rescatar a su esposa y no volvió a salir. No se hallaron rastros de sus cuerpos. En su maletero se encontró un manuscrito con la letra del himno I will sing of my Redeemer.

En 1881 la familia Spafford se mudó a Palestina, luego de haberse separado de la Iglesia Presbiteriana. Se establecieron en Jerusalén, donde ayudaron a fundar un grupo llamado «The American Colony» (La colonia americana). Este grupo se dedicó la labor filantrópica.

Horatio falleció de malaria en Jerusalén el 16 de Octubre de 1888, cuatro días antes de cumplir los 60 años.

Hay varias versiones de este himno en español, algunas más apegadas al texto original que otras. En general la sección que más cambia es el coro, puesto que no hay una traducción exacta que nos transmita la idea del autor al escribir «it is well with my soul». Algunas versiones dejan el coro como «está bien con mi alma», «estoy bien con mi Dios», «alcancé salvación», o «tengo paz».

Estoy bien

De paz inundada mi senda este,
O cubra la mar de aflicción,
Cualquiera que sea mi suerte diré…

Coro
Estoy bien tengo paz, Gloria a Dios!
Estoy bien, Gloria a Dios!
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios! 

Oh cuanto, me gozo en su Salvación
Fue pleno su Amor y perdón
Clavó mi pecar en la cruz lo olvido
Gloria a Dios que su hijo envió…

Estoy bien, Gloria a Dios!
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios!

Mi fe tornarase, feliz realidad
Al irse en la niebla veloz,
Deciende Jesús con su Gran Majestad,

Aleluya estoy bien con mi Dios…
Estoy bien, Gloria a Dios,
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios


Publicado originalmente en Historias de Himnos

La Historia detrás de Himno «Fija tus ojos en Cristo»

Helen Howarth Lemmel nació el 14 de Noviembre de 1864, en Wardle, Inglaterra. Hija de un pastor Metodista Wesleyano llegó a los estados unidos a los doce años de edad. Se sabe que era talentosa en el canto y la música en general, y el algún punto de su vida viajó a Alemania donde estudió canto por cuatro años. Enseñó canto en el instituto Moody y visitó varias iglesias como solista.

En 1918 le dieron un tratado escrito por Lilias Trotter. El tratado llevaba el título Focused (enfocado), y tenía una parte de texto que decía «Así que, puesto los ojos en Él, mira plenamente su rostro y verás que las cosas terrenales extrañamente perderán su valor.” Muy probablemente este texto fue inspirado en Hebreos 12:2. Estas palabras surtieron un gran impacto en la mente de Helen.

De repente, como si se me hubiese ordenado detenerme y escuchar, me quedé quieta, mientras cantaba en mi mente y espíritu el coro, sin un momento consciente para agregar una palabra a otra para hacer un verso, o una nota a otra para hacer una melodía. Los versos fueron escritos la misma semana, siguiendo el método normal de composición, pero esto no quita que fueron dictados por el Espíritu Santo.

Helen Lemmel

Ese mismo año, 1918, el himno «Turn your eyes upon Jesus» fue publicado por primera vez en forma de panfleto en Inglaterra donde rápidamente ganó popularidad. Tardó un poco más en llegar a los Estados Unidos, y no fue sino hasta 1924 que fue publicado en una colección titulada Gospel Truth in Song. Después de esto se ha publicado en la mayoría de himnarios. Otro nombre con el que se conoce este himno es «The heavenly vision» (La visión celestial).

Se dice que Helen escribió más de 500 himnos y poemas, pero el único que llegó a ser conocido a nivel mundial fue Fija tus ojos en Cristo.

Hay relatos en los que se dice que Helen contrajo matrimonio con un empresario adinerado mientras vivía en Europa, quien la abandonó cuando ella perdió la vista. Según estos relatos cuando ella entró en contacto con el tratado anteriormente mencionado, estaba pasando por un momento muy difícil, y en medio de su aflicción se vio inspirada a escribir el himno Fija tus ojos en Cristo. En otros relatos ella pierda la vista cuando es anciana y termina sus días en la pobreza y el abandono. Si bien estas historias añaden drama a la historia y se prestan para interesantes lecciones sobre la invidente que nos invita a ver a Jesús, es probable que estas historias sean producto de la imaginación popular.

Helen vivió en Seattle, Washington donde permaneció activa en las actividades cristianas como miembro de la iglesia bautista de su ciudad hasta su fallecimiento a los noventa y siete años de edad. Escribió un libro para niños titulado Story of the Bible (historia de la Biblia).

Dos de las versiones más conocidas de este himno en español fueron hechas por Carlos A. Steger y C. P. Denyer. Si bien ellos tradujeron el coro y las tres estrofas, es muy común especialmente en las personas de avanzada edad, cantar únicamente el coro, pues ignoran por completo la existencia de las estrofas. Yo mismo durante muchos años pensaba así, hasta que un día escuché a un coro de una iglesia cantar este himno. Fue una hermosa experiencia.

Una confusión muy común al cantar este himno suele darse en el coro. Muchos creen que la frase segunda línea hace referencia a nuestros ojos por lo que cantan «tan llenos de gracia y amor”. Sin embargo, allí hace referencia es a Cristo; es él quien está lleno de gracia y amor, no nuestros ojos, por lo cual esta frase debe ir en singular: «tan lleno de gracia y amor”.

Fija tus ojos en Cristo

¡Oh, alma cansada y turbada!,
¿sin luz en tu senda andarás?
Al Salvador mira y vive;
del mundo la luz es su faz.

Coro

Fija tus ojos en Cristo,
tan lleno de gracia y amor,
y lo terrenal sin valor será
a la luz del glorioso Jesús.

De muerte a vida eterna
te llama el Salvador fiel;
en ti no domine el pecado;
hay siempre victoria en Él.

Jamás faltará su promesa.
Él dijo: «contigo estoy».
Al mundo perdido ve pronto
y anuncia la salvación hoy.


Publicado originalmente en Historias de Himnos

La historia detrás del himno «¡Oh, tu fidelidad!»

Himno: «¡Oh tú fidelidad!» | Autor: Tomás Obadiah Chisholm

El profeta del Antiguo Testamento Jeremías escribió, «Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grandes es tu fidelidad» (Lam. 3:22,23). Santiago, un «siervo del Señor Jesucristo», del Nuevo Testamento escribió, «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación». (Santiago 1:17).

Siglos después, Tomás Obadiah Chisholm estaba leyendo estos pasajes y se sintió inspirado a ponerlos en forma de verso. El llama a toda la naturaleza a testificar de la fidelidad de Dios en todas las circunstancias, en todas las estaciones y en todas las edades. El cita el perdón de los pecados, la paz que permanece, la divina presencia que alienta y guía, y la fuerza y esperanza diarias.

Tomás Obadiah Chisholm nació el 29 de julio de 1866 en Simpson County, Kentucky. Fue educado en una escuela de campo, y a los 16 años llegó a ser maestro de tal escuela. A los 21, Tomás llegó a ser el editor asociado de «The Franklin Favorite».

En 1893, mientras acudía a una reunión dirigida por el Dr. H. C. Morrison, Tomás sintió convicción de pecado y se convirtió. El Dr. Morrison se sorprendió de la sinceridad y de los talentos del joven hombre y lo invitó a mudarse a Louisville, Kentucky, para que fuera el dirigente y editor del periódico religioso del Dr. Morrison — «The Pentecostal Herald».

En Louisville, Tomás se sintió llamado al ministerio y fue ordenado en la Iglesia Metodista. Su primer pastorado fue en Scottville, Kentucky. Pero más tarde, a causa de una enfermedad, Tomás se mudó a Winona Lake, Indiana, para estar cerca de las facilidades ocupadas por el equipo evangelístico de Billy Sunday y Homer Rodeheaver. Aunque su trabajo primario era en el campo de los seguros, él predicaba tanto como le era posible.

Su siguiente mudanza fue hacia Vineland, New Jersey, donde otra vez combinó el ministerio con el negocio de los seguros. Además, Tomás tomó otro trabajo — escribir himnos y versos religiosos. En 1953, el ministro-escritor de himnos ya avanzado en años entró a un Hogar Metodista de Retiro en Ocean Grove, New Jersey, permaneciendo allí hasta su muerte, que fue el 29 de febrero de 1960.

A Tomás Obadiah Chisholm se le acreditan 1,200 himnos y versos devocionales. Sólo 800 himnos fueron publicados y a unos pocos se les puso música. Dos de los himnos más populares son «Vivo por Cristo» y «El Hijo Pródigo», ambos han sido traducidos a diferentes idiomas.

A los 75 años, el Dr. Chisholm le escribió a un amigo, diciendo, “Mi condición económica nunca ha sido una de abundancia debido a mi condición de enfermedad en los últimos años. A pesar de esto, no debo fallar en recordar aquí la infalible fidelidad de un Dios que cumple lo que promete, y que Él me ha dado muchas muestras maravillosas de Su provisión y cuidado, por lo cual estoy lleno de gratitud”.

El Dr. Chisholm envió algunos de sus poemas a William M. Runyan, un gran músico del Instituto Bíblico de Moody y un editor de la Hope Publishing Company. El Sr. Runyan fue profundamente impresionado con el himno «Oh, tu fidelidad» y oró, «Señor, ayúdame a componer una melodía que pueda transmitir el mensaje de una manera efectiva». La popularidad del himno prueba que la oración del músico fue contestada. La música de Runyan apareció primero en «Songs of Salvation and Service» traducido como, «Cantos de Salvación y Servicio», (publicados en 1923). Se le dió el título de «Fidelidad» en el «Baptist Hymnal», «Himnario Bautista» (publicado en 1956). Hoy en día la conocemos simplemente como: ¡Oh tú fidelidad!

¡Oh, tu fidelidad!

Oh, Dios eterno, tu misericordia,
Ni una sombra de duda tendrá;
Tu compasión y bondad nunca fallan,
Y por los siglos el mismo serás.

CORO:

¡Oh, tu fidelidad! ¡Oh, tu fidelidad!
Cada momento la veo en mí.
Nada me falta, pues todo provees,
¡Grande, Señor, es tu fidelidad!

La noche obscura, el sol y la luna,
Las estaciones del año también,
Unen su canto cual fieles criaturas,
Porque eres bueno, por siempre eres fiel.

Tú me perdonas, me impartes el gozo,
Tierno me guías por sendas de paz;
Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo,
Y por los siglos mi Padre serás.


Publicado originalmente en: Literatura Bautista

La historia detrás del himno: «Hay un canto nuevo en mi ser»

Himno: «Hay un canto nuevo en mi ser» | Autor: Luther Bridgers

No todos nuestros himnos tienen una historia feliz. Detrás de muchos cánticos se encuentran siervos de Dios que irrigaron con sus lágrimas la viña, y cuyas poderosas composiciones nacieron del dolor y hasta de la muerte. Una de ellas es «Hay un canto nuevo en mi Ser», que nació de una fe genuina en medio del dolor más profundo.

Sin sospechar que estaban en víspera de una tragedia, el joven predicador Luther Bridgers (1884-1948) llegó con su familia a casa de sus suegros, pues iba a predicar en una campaña evangelística en ese pueblo. La reunión familiar fue gozosa, y sus hijos jugaron felices con los abuelos. Luego se acostaron a descansar.

Más tarde un vecino se despertó y vio la casa envuelta en llamas. Corrió al rescate pero la casa fue consumida por el fuego, y a pesar de muchos esfuerzos, solo salieron con vida Bridgers y sus suegros, su esposa con sus tres hijos murieron asfixiados. El viudo Luther Bridgers, no pudo comprender tan terrible pena, pero se afianzó en las promesas de Dios en la Biblia. El Señor le dio un cántico en la noche oscura de su duelo y la verdad del salmo 42 se refleja en el himno «Hay un canto nuevo en mi ser.» Además de escribir varios himnos, Bridgers también le sirvió al Señor como misionero en Bélgica, Checoslovaquia y Rusia.

Hay un canto nuevo en mi ser

Hay un canto nuevo en mi ser,
Es la voz de mi Jesús
Que me dice: Ven a descansar,
Tu paz conquisté en la cruz.

CORO:

Cristo, Cristo, Cristo,
Nombre sin igual;
Llena siempre mi alma
De esa nota celestial.

Náufrago en pecado me encontré
Sin paz en mi corazón
Mas en Cristo mi Señór hallé
Dulce paz y protección.

Tengo, de su gracia celestial,
Gozo en su santo amor,
Riquezas que fluyen a raudal
Desde el trono del Señor.

Cristo en las nubes volverá,
Bajo el bello cielo azul;
El entonces mi alma llevará
A vivir en gloria y luz.


Nota editada por Wilmando Hernández, publicado originalmente en Librería Voz que clama y IMPCH

La historia detrás del himno «Al Cristo vivo sirvo»

Himno «Al Cristo vivo sirvo» | Autor: Rvdo. Alfred H. Ackley

Era un domingo de resurrección; el Rvdo. Alfred H. Ackley se estaba preparando para el servicio en su iglesia Presbiteriana en California. El año era 1932 y en este tiempo el radio era el medio más importante de comunicación. El Rvdo. Ackley sintonizó su radio en varios programas locales cuando de pronto oyó el anuncio, «Y ahora nos unimos a las estaciones roja y azul (ahora conocidas como la NBC y la ABC) para una programación especial desde la ciudad de Nueva York».

El orador que fue presentado era un predicador muy conocido de Nueva York, quien era conocido por sus ideas liberales y en esa mañana saludó a la audiencia radioescucha con un: «¡Buenos días, es Semana Santa! Ustedes saben, realmente a mí ni me va ni me viene si Cristo resucitó o no resucitó. En lo que a mí respecta, Su cuerpo pudiera estar hecho polvo en alguna tumba de Palestina. ¡Lo más importante es que Su verdad sigue adelante!»

«¡Eso es una mentira!» exclamó el Rvdo. Ackley–olvidándose del hecho que el orador en el radio no le podía escuchar y también que en aquellos momentos él se estaba afeitando con una navaja muy cortante, pudiéndose cortar. Pero la Sra. Ackley sí le escuchó y le preguntó: «¿Por qué estás gritando tan temprano?» El Sr. Ackley le contestó: «¿No oíste lo que ese predicador «bueno-para-nada» acaba de decir? Él dijo que no importaba si Cristo había resucitado o no».

En esa mañana, el Rvdo. Ackley predicó como nunca antes había predicado un domingo de resurrección.

Por unas semanas, el reverendo había tenido conversaciones con un joven judío quien le había preguntado, «¿Y por qué tendré que adorar a otro judío ya muerto?» El Sr. Ackley le contestaba, «¡Eso es lo más importante de todo esto, Jesucristo no está muerto—Él vive!»

Y ahora este predicador liberal de radio estaba atreviéndose, con argumentos santurrones, a destruir la misma verdad que le había dado la fuerza a la iglesia del primer siglo y por lo que muchos habían dado sus vidas para proclamar a un Salvador vivo y resucitado.

Ese domingo en la noche, el Sr. Ackley les volvió a predicar sobre la resurrección; y cuando él llegó a su casa esa noche, él sentía como sino hubiese dicho todo lo que había planeado decirles. La esposa le dijo: «Mira, es tiempo ya que hagas lo que mejor puedes hacer. ¿Por qué no escribes un himno al respecto? Y tal vez te sentirás mejor, así tendrás algo que seguirá diciendo esta gran verdad».

El Sr. Ackley escuchó el consejo de su esposa y se fue a su lugar de estudio. El buscó el recuento de la resurrección escrito por el evangelista San Marcos; y en el versículo 6 del capítulo 16, leyó y volvió a leer las palabras: «Él no está aquí, pues ha resucitado». Él dice que un escalofrío le envolvió hasta el alma—una experiencia que nunca olvidará. Y mientras él pensaba en la realidad de Su presencia permanente en aquella habitación con él, él no podía contenerse, y empezó a escribir:

Al Cristo vivo sirvo
Y él en el mundo está
Aunque otros lo negaren
Yo sé que él vive ya.

El siguió escribiendo hasta que, en un tiempo bastante corto, todas las estrofas del himno habían sido terminadas; inmediatamente después, al sentarse al piano, la melodía vino para complementar las palabras—tal y como se canta hoy día.

Al Cristo vivo sirvo

Al Cristo vivo sirvo y Él en el mundo está;
Aunque otros lo negaren yo sé que Él vive ya.
Su mano tierna veo, su voz consuelo da,
Y cuando yo le llamo, muy cerca está,

CORO:
Él vive, Él vive, hoy vive el Salvador;
Conmigo está y me guardará
Mi amante Redentor.
Él vive, Él vive, me imparte salvación;
Se que Él viviendo está porque
Vive en mi corazón.

En todo el mundo entero contemplo yo su amor,
Y al sentirme triste consuélame el Señor;
Seguro estoy que Cristo mi vida guiando está,
Y que otra vez al mundo regresará.

Regocijad, cristianos, hoy himnos entonad;
Eternas aleluyas a Cristo el Rey cantad.
Ayuda y esperanza es del mundo pecador,
No hay otro tan amante como el Señor.


Compositor: Rvdo. Alfred H. Ackley


Artículo publicado originalmente en Literatura bautista

La historia detrás del himno «Todas las promesas del Señor Jesús»

Himno «Todas las promesas del Señor Jesús» | Autor: Russell Kelso Carter

Russell Kelso Carter (1849-1928) fue un atleta estrella de una academia militar y un excelente estudiante académico, que llegó a ser un exitoso maestro y entrenador. Luego pasó varios años como ministro metodista ordenado, después de lo cual fue a la escuela de medicina. Pasó el último de sus años profesionales como doctor en medicina. Carter también fue músico y compositor. En 1886, coeditó «Songs of Perfect Love» con John Sweney (1837-1899), quien escribió la música de canciones tan queridas como «Beulah Land» y «Fill Me Now». Este himnario incluía el himno más famoso de Carter, Standing on the Promises (Pararse en las promesas), traducido al español como: «Todas las promesas del Señor Jesús»

Aunque Carter fue un cristiano declarado la mayor parte de su vida, no fue sino hasta una grave enfermedad en su corazón que empezó a entender la realidad y el poder de las promesas de la Biblia. A los 30 años, su salud estaba en estado crítico y los médicos no podían hacer más por él. Carter se dirigió a Dios en busca de ayuda y sanidad.

Se arrodilló e hizo la promesa de que, con o sin sanidad, su vida estaba finalmente y para siempre, completamente consagrada al servicio del Señor. Fue a partir de ese momento que la Palabra de Dios escrita se hizo viva para Carter. Empezó a apoyarse en las promesas de Dios, determinando creer sin importar su condición física, sin importar cómo se sintiera. En el transcurso de los siguientes meses su fuerza regresó, y su corazón fue completamente curado! Carter vivió otros 49 años saludables.

El himno que Carter había escrito varios años antes de que su milagro de sanidad se convirtiera en algo más que palabras y música para él. Estar de pie en la Promesa se convirtió en una parte integral de su vida.

Todas las promesas del Señor Jesús

Todas las promesas del Señor Jesús
Son apoyo poderoso de mi fe;
Mientras viva aquí cercado de su luz,
Siempre en sus promesas confiaré.

CORO

Grandes, fieles,
Las promesas que el Señor Jesús ha dado
Grandes, fieles,
En ellas para siempre confiaré.

II

Todas sus promesas para el hombre fiel
El Señor, en sus bondades, cumplirá,
Y confiado espero siempre, que por Él
Paz eterna mi alma gozara.

III

Todas las promesas del Señor serán
Luz y fuerza en nuestra vida terrenal;
Ellas en la dura lid nos sostendrán,
Y triunfar podremos sobre el mal.


Compositor: Russell Kelso Carter, himno traducido al español por Vicente Mendoza


Artículo publicado originalmente en Honey for Sweetness | Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator y Editado por Wilmando Hernández

39 Himnos para cantar en tiempos difíciles

El Predicador de Eclesiastés nos dice, «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… tiempo de llorar, y tiempo de reír… tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar» Eclesiastes 3:1-9 

En un tiempo de incertidumbre, ¿qué deberíamos cantar?

Mientras el mundo responde a la pandemia de coronavirus (COVID-19), Cristo invita a su pueblo, como siempre, a acercarse al trono de Dios con confianza para encontrar ayuda en nuestro tiempo de necesidad (Hebreos 4:16). Los himnos de la fe, tanto antiguos como modernos, nos ofrecen un vocabulario para expresar nuestros miedos, ansiedades y preguntas a Aquel que escucha.

Muchas iglesias han decidido cancelar sus reuniones obedeciendo a las recomendaciones sanitarias del gobierno sobre evitar las reuniones masivas y considerando a los más vulnerables al virus. Estos son tiempos excepcionales. Nada se compara con reunirse con el pueblo de Dios en la iglesia local y dejar que la Palabra habite en nosotros ricamente mientras cantamos (Col 3:16). Sin embargo, aunque muchos creyentes pueden estar temporalmente separados, este no es un momento para permanecer en silencio. Ahora, como siempre, el cristiano canta.

Así que, a través de estos himnos, pongamos nuestras cargas a los pies de Cristo. Alabado sea el Señor de la historia que tiene todas las cosas -enfermedad, vida y muerte- en sus manos. Pidamosle ayuda mientras dure esta espera por la contingencia. Lamenten y lamenten los trágicos efectos de la caída. Y anunciad la buena noticia de que a través de la muerte y resurrección de Cristo, nos ha dado una esperanza inquebrantable.

Aquí hay 39 canciones para cantar en tiempos difíciles:

1. Bendeciré al Señor

Y ellos alabaron con gran alegría, y se inclinaron y adoraron. 2 Crónicas 29:30

Do | Con fervor

Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza en mi boca estará. En el Señor se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán.

Engrandeced al Señor conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué al Señor y él me oyó, y de todos mis temores me libró.

LETRA; Basada en Salmo 34: 1-4. MUSICA; Compositor descon., Latinoamérica, s. 20, arreg. F.B.J.

2. Cuán grande es él

¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra! Salmo 8:9

Si b (Capo 1 – La) / Do Con júbilo

1. Señor, mi Dios, al contemplar los cielos, El firmamento y las estrellas mil, Al oír tu voz en los potentes truenos Y ver brillar el sol en su cenit,

Coro: // Mi corazón entona la canción, ¡Cuán grande es él! ¡Cuán grande es él! //

2. Al recorrer los montes y los valles Y ver las bellas flores al pasar, Al escuchar el canto de las aves Y el murmurar del claro manantial,

3. Cuando recuerdo del amor divino Que desde el cielo al Salvador envió, Aquel Jesús que por salvarme vino Y en una cruz sufrió por mí y murió,

4. Cuando el Señor me llame a su presencia, Al dulce hogar, al cielo de esplendor, Le adoraré cantando la grandeza De su poder y su infinito amor.

LETRA: Stuart K. Hine, 1948, basada en poesía original de Carl Boberg, 1885, trad. A.W. Hotton Rives. MUSICA: Melodía sueca, arreg. Stuart K. Hine,1949.

3. Te alabarán, oh Jehová

Te alabarán, oh Señor, todos los reyes. Salmo 138:4

Fa (Capo 1- Mi) Con alegría

Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes, Todos los reyes de la tierra; Porque han oído los dichos de tu boca, Y cantarán de los caminos de Jehová.

// Porque la gloria de Jehová es grande, Porque Jehová es excelso en sus caminos; Porque Jehová atiende al humilde, Mas mira de lejos al altivo. //

LETRA: Basada en Salmo 138:4-6. MUSICA: Compositor descon., Latinoamérica, s. 20, arreg. F.B.J.

4. El que habita al abrigo de Dios

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Salmo 91:1

Fa m (Capo 1 – Mi m) Con confianza

1. El que habita al abrigo de Dios Morará bajo sombras de amor; Sobre él no vendrá ningún mal Y en sus alas feliz vivirá.

Coro: Oh, yo quiero habitar al abrigo de Dios, Sólo allí encontraré paz y profundo amor. Mi delicia es con él comunión disfrutar Y por siempre su nombre alabar.

2. El que habita al abrigo de Dios muy feliz ciertamente será; Ángeles guardarán su salud Y sus pies nunca resbalarán.

3. El que habita al abrigo de Dios Para siempre seguro estará; Caerán a su diestra diez mil Mas a él no vendrá mortandad.

LETRA: Basada en el Salmo 91, Luz Ester Ríos de Cuna, 1954, alt. MUSICA: Rafael Cuna, 1954, arreg. Norman Johnson, 1966.

5. Grande es tu fidelidad

Nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana. Lamentaciones 3:22-23

Mi b (Capo 1 – Re) Con admiración

1. Oh, Dios Eterno, tu misericordia Ni una sombra de duda tendrá; Tu compasión y bondad nunca fallan Y por los siglos el mismo serás.

Coro: ¡Oh, tu fidelidad! ¡Oh, tu fidelidad! Cada momento la veo en mí. Nada me falta, pues todo provees, ¡Grande, Señor, es tu fidelidad!

2. La noche oscura, el sol y la luna, Las estaciones del año también, Unen su canto cual fieles criaturas, Porque eres bueno, por siempre eres fiel.

3. Tú me perdonas, me impartes el gozo, Tierno me guías por sendas de paz; Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo, Y por los siglos mi Padre serás.

LETRA: Thomas O. Chisholm, 1923, trad. Honorato Reza. MUSICA: William M. Runyan, 1923.

6. Vine a alabar a Dios

Cantaré salmos a mi Dios mientras viva. Salmo 146:2

Do | Con vigor

Vine a alabar a Dios, Vine a alabar a Dios, Vine a alabar su nombre, Vine a alabar a Dios.

El vino a mi vida un día muy especial, Cambió mi corazón, me enseñó un camino mejor, Y esa es la razón por la que digo que // vine a alabar a Dios. //

LETRA: Wayne Romero, 1975, es trad. MUSICA: Wayne Romero, 1975, arreg. F.B.J.

7. Te exaltaré, mi Dios, mi Rey

Generación a generación celebrará tus obras. Salmo 145:4

Re m | Con energía

1. Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre Eternamente y para siempre; Cada día te bendeciré. Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre; Grande es Jehová y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable; Cada día te bendeciré.

2. Generación a generación Celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos; Cada día te bendeciré. Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre; Grande es Jehová y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable; Cada día te bendeciré.

LETRA: Basada en Salmo 145:1-3. MUSICA: Casiodoro Cárdenas, 1973, arreg. F.B.J.

8. Por la mañana

Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré. Salmo 63:1

Do | Con sentimiento

1. Por la mañana yo dirijo mi alabanza A Dios que ha sido y es mi única esperanza. Por la mañana yo le invoco con el alma Y le suplico que me dé su dulce calma. El nos escucha, pues nos ama tanto, Y nos alivia de cualquier quebranto. Nos da su mano poderosa y fuerte, Para librarnos de la misma muerte.

2. Cuando la noche se aproxima, tenebrosa, En elevarle mi oración mi alma goza; Siento su paz inagotable, dulce y grata Porque temores y ansiedad, Cristo los mata. También elevo mi cantar al cielo Cuando a la tierra baja negro velo. El sol se oculta, pero queda Cristo, A quien mis ojos en el sueño han visto.

3. Brilla su lumbre bienhechora mientras duermo; Pone su mano sobre mí si estoy enfermo. Me fortalece, me alienta con el sueño, Pues es mi Dios, mi Redentor y él es mi dueño. Y al despertar por la mañana siento Que Dios invade mi alma y pensamiento; Veo a Jesús, mi Redentor amado, Por mi pecado en una cruz clavado.

4. Veo la sangre de sus manos que ha brotado; Veo la sangre borbotando en un costado; Una corona con espinas en su frente, La multitud escarneciéndole insolente. Pero, £qué dicha cuando al cielo sube, Lleno de gloria en majestuosa nube! Pero, £qué dicha cuando al cielo sube, Lleno de gloria en majestuosa nube!

LETRA y MUSICA: Alfredo Colom M., 1954, es arreg. 1954, ren. 1982

9. Cristo es la peña de Horeb

Bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 1 Corintios 10:4

Mi m Con emoción

1. Cristo es la peña de Horeb que está brotando Agua de vida saludable para ti. Cristo es la peña de Horeb que está brotando Agua de vida saludable para ti. Ven a tomarla que es más dulce que la miel; Refresca el alma, refresca todo tu ser. Cristo es la peña de Horeb que está brotando Agua de vida saludable para ti.

2. Cristo es el lirio del valle de las flores; El es la rosa blanca y pura de Sarón. Cristo es la vida y amor de los amores; El es la eterna fuente de la salvación. Ven a buscarla en tu triste condición; Refresca el alma, refresca todo tu ser. Cristo es el lirio del valle de las flores; El es la rosa blanca y pura de Sarón.

LETRA: Autor descon., Latinoamérica, s. 20. MUSICA: Melodía portorriqueña, arreg. F.B.J.

10. Manos Cariñosas

Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos. Juan 20:20

Re m | Con reverencia

1. Manos cariñosas, manos de Jesús; Manos que llevaron la pesada cruz, Manos que supieron sólo hacer el bien, Gloria a esas manos! Aleluya, amén!

2. Blancas azucenas, lirios de amor, Fueron esas manos de mi Redentor; Manos que a los ciegos dieron la visión Con el real consuelo de su gran perdón.

3. Manos que supieron calmar el dolor, Oh, manos divinas de mi Redentor! Que multiplicaron los peces y el pan, Manos milagrosas que la vida dan.

4. Manos que sufrieron el clavo y la cruz; Manos redentoras de mi buen Jesús; De esas manos bellas yo confiado estoy; Ellas van guiando, pues al cielo voy.

5. Oh, Jesús! tus manos yo las vi en visión Y vertí mi llanto con el corazón; Vi sus dos heridas y la sangre vi Que tú derramaste por salvarme a mí.

LETRA y MUSICA: Alfredo Colom M., 1954, arreg. Roberto C. Savage.

11. En la cruz

Llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores. Isaías 53:4

Mi b (Capo 1 – Re) Con decisión

1. Con pena amarga fui a Jesús; mostréle mi dolor; Perdido, errante, vi su luz; bendíjome en su amor.

Coro: En la cruz, en la cruz, do primero vi la luz, Y las manchas de mi alma *yo lavé,

*opt. él lavó,

Fue allí por fe do vi a Jesús, *Y siempre feliz con él seré.

*opt. Y vivo feliz, pues me salvó.

2. Sobre una cruz, mi buen Señor su sangre derramó Por este pobre pecador, a quien así salvó.

3. Venció la muerte con poder, y al cielo se exaltó; Confiar en él es mi placer, morir no temo yo.

4. Aunque él se fue, solo no estoy; mandó al Consolador, Divino Espíritu que hoy me da perfecto amor.

LETRA: Estr. 1-4 Isaac Watts, 1707, coro R.E. Hudson, 1885, trad. Pedro Grado Valdés. MUSICA: Ralph E. Hudson, 1885, coro John H. Hewitt, 1864.

12. Porque él vive

Porque yo vivo, vosotros también viviréis. Juan 14:19

La b (Capo 1 – Sol) Con emoción

1. Dios nos envió a su Hijo Cristo; El es amor, paz y perdón. Por mí murió en el Calvario, Mas de la tumba con poder resucitó.

Coro: Porque él vive no temo el mañana; Porque él vive seguro estoy, Porque yo sé, yo sé que el futuro es suyo Y que la vida vale, porque él vive hoy.

2. Grato es tener a un tierno niño, Precioso don que Dios nos da. Cuánto mejor cuando él recibe Al Salvador, y vida eterna gozará.

3. Se acabará mi vida un día; Enfrentaré muerte y dolor. Mas a Jesús veré en la gloria, Y reinaré con mi triunfante Salvador.

LETRA y MUSICA: William y Gloria Gaither, 1971, trad. Comité de Celebremos.

13. Al Cristo vivo sirvo

Yo sé que mi Redentor vive. Job 19:25

La b (Capo 1 – Sol) Con regocijo

1. Al Cristo vivo sirvo y él en el mundo está; Aunque otros lo negaren, yo sé que él vive ya. Su mano tierna veo, su voz consuelo da, Y cuando yo le llamo, muy cerca está.

Coro: El vive, (él vive,) él vive, (él vive,) Hoy vive el Salvador; conmigo está y me guardará mi amante Redentor. El vive, (él vive,) él vive, (él vive,) Me imparte salvación; sé que él viviendo está porque vive en mi corazón.

2. En todo el mundo entero contemplo yo su amor, Y al sentirme triste, consuélame el Señor; Seguro estoy que Cristo mi vida guiando está, Y que otra vez al mundo regresará.

3. Regocijad, cristianos, hoy himnos entonad; Eternas aleluyas a Cristo el Rey cantad. Ayuda y esperanza es del mundo pecador; No hay otro tan amante como el Señor.

LETRA y MUSICA: Alfred H. Ackley, 1933, trad. G.P. Simmonds.

14. Yo vivo, Señor

Con Cristo estoy… crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí . Gálatas 2:20

Do | Con vigor

1. Yo vivo, Señor, porque tú vives; Porque tú vives, Señor, es que yo vivo. // Me das consuelo, me das abrigo, Y en la aflicción, mi Señor, estás conmigo. //

2. Soy salvo, Señor, pues me salvaste, Pues me salvaste, Señor, eternamente. // Yo voy al cielo, voy a la gloria, Porque, Señor, tú me diste la victoria. //

LETRA y MUSICA: Adán A. Calderón, 1954, arreg. Roberto C. Savage.

15. Bellas palabras de vida

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63

Fa (Capo 1 – Mi) Con gozo

1. Oh! cantádmelas otra vez, Bellas palabras de vida; Hallo en ellas mi gozo y luz, Bellas palabras de vida. Sí, de luz y vida son sostén y guía;

Coro: Qué bellas son, qué bellas son! Bellas palabras de vida; Qué bellas son, qué bellas son! Bellas palabras de vida.

2. Jesucristo a todos da Bellas palabras de vida; Oye su dulce voz, mortal, bellas palabras de vida. Bondadoso te salva, y al cielo te llama.

3. Grato el cántico sonará, Bellas palabras de vida; Tus pecados perdonará, bellas palabras de vida. Sólo Cristo redime, vida nueva te ofrece.

LETRA y MUSICA: Philip P. Bliss, 1874, trad. Julia A. Butler, alt.

16. Sublime Gracia

Siendo justificados…mediante la redención que es en Cristo Jesús. Romanos 3:24

Sol Con ánimo

1. Sublime gracia del Señor Que un infeliz salvó; Fui ciego mas hoy miro yo, Perdido y él me halló.

2. Su gracia me enseñó a temer; Mis dudas ahuyentó; Oh cuán precioso fue a mi ser Cuando él me transformó!

3. En los peligros o aflicción Que yo he tenido aquí, Su gracia siempre me libró Y me guiará feliz.

4. Y cuando en Sion por siglos mil Brillando esté cual sol, Yo cantaré por siempre allí Su amor que me salvó.

LETRA: Estr. #1-3 John Newton, 1779, estr. #4, en Collection of Sacred Ballads, 1790, trad. Cristóbal E. Morales. MUSICA: Melodía americana en Virginia Harmony, 1831, arreg.Edwin O. Excell, 1900, alt.

17. ¿Quieres ser salvo?

En quien tenemos redención por su sangre. Colosenses 1:14

Si b (Capo 1 – La) Con firmeza

1. ¿Quieres ser salvo de toda maldad? Tan sólo hay poder en mi Jesús. ¿Quieres vivir y gozar santidad? Tan sólo hay poder en Jesús.

Coro: Hay poder, (hay poder,) poder, sin igual poder en Jesús (en Jesús) quien murió; (quien murió;) Hay poder, (hay poder,) poder, sin igual poder en la sangre que él vertió.

2. ¿Quieres ser libre de orgullo y pasión? Tan sólo hay poder en mi Jesús. ¿Quieres vencer toda cruel tentación? Tan sólo hay poder en Jesús.

3. ¿Quieres servir a tu Rey y Señor? Tan sólo hay poder en mi Jesús. Ven, y ser salvo podrás en su amor; Tan sólo hay poder en Jesús.

LETRA y MUSICA: Lewis E. Jones, 1899, trad. D. A. Mata.

18. Hallé un buen amigo

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. Proverbios 17:17

Fa (Capo 1 – Mi) Con ánimo

1. Hallé un buen amigo, mi amado Salvador; Contaré lo que ha hecho él por mí; Hallándome perdido e indigno pecador, Me salvó y ya me guarda para sí. Me salva del pecado, me guarda de Satán, Promete estar conmigo hasta el fin. (Aleluya!) El consuela mi tristeza, me quita todo afán; £Grandes cosas Cristo ha hecho para mí!

2. Jesús jamás me falta; jamás me dejará; Es mi fuerte y poderoso Protector. Del mundo yo me aparto y de la vanidad Para consagrar mi vida a mi Señor. Si el mundo me persigue, si sufro tentación, Confiado en Cristo puedo resistir. (Aleluya!) La victoria me es segura, y elevo mi canción: £Grandes cosas Cristo ha hecho para mí!

3. Yo sé que Jesucristo muy pronto volverá, Y entre tanto me prepara un lugar En casa de su Padre, mansión de luz y paz, Do el creyente fiel con él ha de morar. Llegando a la gloria, con él yo estaré; Contemplaré su rostro siempre allí. (Aleluya!) Con los santos redimidos gozoso cantaré: £Grandes cosas Cristo ha hecho para mí!

LETRA: Charles W. Fry, 1881, trad. Enrique S. Turrall. MUSICA: Melodía inglesa, arreg. William S. Hays, 1871.

19. Solamente en Cristo

No hay otro nombre bajo el cielo…en que podamos ser salvos. Hechos 4:12

Do | Con alegría

1. Solamente en Cristo, solamente en él, La salvación se encuentra en él. No hay otro nombre dado a los hombres; Solamente en Cristo, solamente en él.

2. En San Juan catorce y el verso seis, Dice Jesús, “Soy la verdad, Soy el camino, también la vida; Nadie viene al Padre sino por mí”.

LETRA: Basada en Juan 14:6 y Hechos 4:12, autor descon. MUSICA: Compositor descon., Latinoamérica, s. 20 arreg. F. B. J.

20. Pues si vivimos

Pues si vivimos, para el Señor vivimos. Romanos 14:8

Fa (Capo 1) – Mi Con intensidad

Pues si vivimos, para él vivimos, Y si morimos, para él morimos.

Sea que vivamos, o que muramos, Somos del Señor, somos del Señor.

Sea que vivamos, o que muramos, Somos del Señor, somos del Señor.

LETRA: Basada en Romanos 14:8. MUSICA: Compositor descon., México, s. 20 arreg. F. B. J.

21. Amarte sólo a ti, Señor

El que me ama, será amado por mi Padre. Juan 14:21

Mi m | Con emoción

1. Amarte sólo a ti, Señor,

amarte sólo a ti, Señor,

amarte sólo a ti, Señor, y hacer tu voluntad;

Seguir tu caminar, Señor,

seguir sin desmayar, Señor,

seguir hasta el final, Señor, y no mirar atrás.

Seguir tu caminar, Señor,

seguir sin desmayar, Señor,

seguir hasta el final, Señor, y no mirar atrás.

2. Confiar tan sólo en ti, Señor,

confiar tan sólo en ti, Señor,

confiar tan sólo en ti, Señor, y hacer tu voluntad;

Seguir tu caminar, Señor,

seguir sin desmayar, Señor,

seguir hasta el final, Señor, y no mirar atrás.

Seguir tu caminar, Señor,

seguir sin desmayar, Señor,

seguir hasta el final, Señor, y no mirar atrás.

LETRA: Basada en Juan 14 :21, autor descon., Latinoamérica, s. 20 MUSICA: Compositor descon., Latinoamérica, s. 20, arreg. F. B. J.

22. El gozo del Señor

No os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fuerza. Nehemías 8:10

Mi b (Capo 1 – Re) Con gozo

1. // El gozo del Señor mi fortaleza es, // Su gozo sin medida él me da.

2. // Si tienes ese gozo puedes tú cantar, // Su gozo sin medida él me da.

3. // Me da del agua viva; sed no tengo más; Su gozo sin medida él me da. //

LETRA: Basada en Nehemías 8:10, Alliene G. Vale, 1971, es trad. MUSICA: Alliene G. Vale, 1971.

23. Día en día

Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios. Salmo 68:19

Mi b (Capo 1 – Re) Con calma

1. Día en día Cristo está conmigo; Me consuela en medio del dolor, Pues confiando en su poder eterno, No me afano, ni me da temor. Sobrepuja todo entendimiento La perfecta paz del Salvador. En su amor tan grande e infinito Siempre me dará lo que es mejor.

2. Día en día Cristo me acompaña Y me brinda dulce comunión. Todos mis cuidados él los lleva; A él le entrego mi alma y corazón. No hay medida del amor supremo De mi bondadoso y fiel Pastor. El me suple lo que necesito, Pues el pan de vida es mi Señor.

3. Oh Señor, ayúdame este día A vivir de tal manera aquí Que tu nombre esté glorificado, Pues anhelo honrarte sólo a ti. Con la diestra de tu gran justicia Me sustentas en la turbación. Tus promesas son sostén y guía; Siempre en ellas hay consolación.

LETRA: Carolina Sandell-Berg, 1865, trad. Roberto C. Savage y Francisco S. Cook. MUSICA: Oscar Ahnfelt, 1872. Trad. y arreg.

24. Estoy Bien

La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan. Esdras 8:22

Do Con confianza

1. De paz inundada mi senda esté

O cúbrala un mar de aflicción,

Cualquiera que sea mi suerte, diré:

“Estoy bien, tengo paz, Gloria a Dios!”

Coro: Estoy bien, (Estoy bien,)

Gloria a Dios! (£Gloria a Dios!)

Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios!

2. Ya venga la prueba o me tiente Satán,

No amengua mi fe ni mi amor;

Pues Cristo comprende mis luchas, mi afán,

Y su sangre obrará en mi favor.

3. Feliz yo me siento al saber que Jesús

Libróme de yugo opresor;

Quitó mi pecado, clavólo en la cruz;

Gloria demos al buen Salvador.

4. La fe tornaráse en feliz realidad

Al irse la niebla veloz;

Desciende Jesús con su gran majestad,

Aleluya, estoy bien con mi Dios!

LETRA: Horatio G. Spafford, 1873, trad. Pedro Grado Valdés, alt. MUSICA: Philip P. Bliss, 1876.

25. Quiero cantar una linda canción

Cantad a Jehová, vosotros sus santos. Salmo 30:4

Do | Con gozo

1. Quiero cantar una linda canción De un hombre que me transformó, Quiero cantar una linda canción De aquel que mi vida cambió.

Es mi amigo Jesús, es mi amigo Jesús, El es Dios, él es Rey, es amor y verdad. Sólo en él encontré esa paz que busqué, Sólo en él encontré la felicidad.

2. Cuando Jesús a mi vida llegó Esa paz y ese gozo me dio; Quiero que sepas que tú también Puedes gozar siempre de su amor.

Si creyeres en él, si confiares también, Su amor te dará, y con él vivirás. Como yo, cantarás esta linda canción Y amor llevarás a la humanidad.

LETRA y MUSICA: Autor y compositor descon., Latinoamérica, s. 20, arreg. F.B.J.

26. Que mi vida entera esté

Los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza. Jueces 5:31

Do | Con decisión

1. Que mi vida entera esté consagrada a ti, Señor; Que a mis manos pueda guiar el impulso de tu amor.

2. Que mis pies tan sólo en pos de lo santo puedan ir, Y que a ti, Señor, mi voz se complazca en bendecir.

3. Que mi tiempo todo esté consagrado a tu loor, Que mis labios al hablar, hablen sólo de tu amor.

4. Toma oh Dios! mi voluntad, y hazla tuya, nada más; Toma, sí, mi corazón; por tu trono lo tendrás.

5. Toma tú mi amor, que hoy a tus pies vengo a poner; Toma todo lo que soy; todo tuyo quiero ser.

Coro: Lávame en tu sangre, Salvador, (mi Salvador), Límpiame de toda mi maldad. (de mi maldad). Traigo a ti mi vida, para ser, Señor, Tuya por la eternidad.

(Coro: versión optativa) Quiero entregarme a ti, Señor, (a ti, Señor), Quiero siempre andar en santidad. (en santidad). Traigo a ti mi vida, para ser, Señor, Tuya por la eternidad.

LETRA: Estr. #1-5 Frances R. Havergal, 1874, coro, William J. Kirkpatrick, 1903, trad. Vicente Mendoza; coro opt. Oscar López M., 1989. MUSICA: William J. Kirkpatrick, 1903.

27. He decidido seguir a Cristo

Y luego los llamó; y… le siguieron. Marcos 1:20

Do | Con certidumbre

1. He decidido seguir a Cristo, // He decidido seguir a Cristo, // No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

2. La vida vieja la he dejado, // La vida vieja la he dejado, // No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

3. El Rey de gloria me ha transformado, // El Rey de gloria me ha transformado, // No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

LETRA: Autor descon., c. 1950, trad. y adapt. Roberto C. Savage. MUSICA: Melodía hindú, arreg. William J. Reynolds. Letra © 1954 Singspiration Music. Arreg.

28. Cristo fiel te quiero ser

Como lo habéis aprendido de Epafras… un fiel ministro de Cristo. Colosenses 1:7

Mi b (Capo 1 – Re) Con energía

1. Cristo, fiel te quiero ser, Dame el poder, dame el poder; Yo contigo quiero andar, Sin vacilar, sin vacilar.

Coro: En tus pasos quiero seguir, Cerca de ti, cerca de ti; Y si encuentro pruebas aquí, Dame confianza en ti.

2. Con Jesús yo quiero hablar, Sólo con él, sólo con él; Paz y gozo yo tendré, Al serle fiel, al serle fiel.

3. Dame ardiente corazón, Lleno de amor, lleno de amor; Y tu Espíritu, Señor, Como Guiador, como Guiador.

4. Cada día quiero cumplir Tu voluntad, tu voluntad, Y servirte a ti, Señor, En humildad, en humildad.

LETRA y MUSICA: J. O. Hillyer, 1936, es trad.

29. Anhelo trabajar por el Señor

Para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él. Colosenses 1:29

La b (Capo 1 – Sol) Con ánimo

1. Anhelo trabajar por el Señor; confiando en su Palabra y en su amor, Quiero yo cantar y orar, y ocupado siempre estar en la viña del Señor.

Coro: Trabajar y orar, (Trabajar y orar, trabajar y orar;) en la viña, en la viña del Señor; (del Señor;) Mi anhelo es orar, y ocupado siempre estar en la viña del Señor.

2. Anhelo cada día trabajar, y esclavos del pecado libertar, Conducirlos a Jesús, nuestro Guía, nuestra Luz, en la viña del Señor.

3. Anhelo ser obrero de valor, confiando en el poder del Salvador; El que quiera trabajar hallará también lugar en la viña del Señor.

LETRA y MUSICA: Isaiah Baltzell, 1880, trad. Pedro Grado Valdés.

30. Dilo a Cristo

Velad y orad, para que no entréis en tentación. Marcos 14:38

Sol | Con certidumbre

1. Cuando estés cansado y abatido,dilo a Cristo, dilo a Cristo; Si te sientes débil, confundido, dilo a Cristo el Señor.

Coro #1: Dilo a Cristo, dilo a Cristo, él es tu amigo más fiel; No hay otro amigo como Cristo, dilo tan sólo a él.

2. Cuando estés de tentación cercado, mira a Cristo, mira a Cristo; Cuando rujan huestes de pecado, mira a Cristo el Señor.

Coro #2: Mira a Cristo, mira a Cristo, él es tu amigo más fiel; No hay otro amigo como Cristo, dilo tan sólo a él.

3. Cuando llegue la final jornada, fía en Cristo, fía en Cristo; Te dará al cielo franca entrada, fía en Cristo el Señor.

Coro #3: Fía en Cristo, fía en Cristo, él es tu amigo más fiel; No hay otro amigo como Cristo, dilo tan sólo a él.

LETRA: Jeremiah E. Rankin, 1888, es trad. MUSICA: Edmund S. Lorenz, 1888.

31. A Combatir!

Tenemos lucha contra… huestes espirituales de maldad. Efesios 6:12

Si b (Capo 1 – La) Con vigor

1. A combatir! resuena la guerrera voz del buen Jesús, que hoy llamando está; Sin desmayar seguidle siempre con valor, y la victoria plena os dará.

Coro: A la batalla, oh cristiano! con el escudo de la cruz; Sé buen soldado, pues a tu lado está el príncipe Jesús. El con su gracia te sostiene, y con potencia sin igual Su brazo extiende y te defiende en esta lucha contra el mal.

2. A combatir! nos llama nuestro Salvador; Salid, luchad con nuestro Capitán; En la constante lid, seguid sin vacilar y venceréis las huestes de Satán.

3. Al Rey de reyes, nuestro Salvador Jesús, Honor y gloria todos tributad, Pues ya los suyos gozan de su plenitud y pronto reinará la santidad.

LETRA y MUSICA: Lelia N. Morris, 1905, trad. Enrique S. Turrall.

32. Firmes y adelante

Pelea la buena batalla de la fe. 1 Timoteo 6:12

Mi b (Capo 1 – Re) Con entusiasmo

1. Firmes y adelante, huestes de la fe, sin temor alguno, que Jesús nos ve. Jefe soberano, Cristo al frente va, y la regia enseña tremolando está. Coro: Firmes y adelante, huestes de la fe, Sin temor alguno, que Jesús nos ve. (Amén )

2. Al sagrado nombre de nuestro Adalid, Tiembla el enemigo y huye de la lid. Nuestra es la victoria, dad a Dios loor; Y óigalo el averno lleno de pavor.

3. Muévese potente la Iglesia de Dios; De los ya gloriosos marchamos en pos; Somos sólo un cuerpo, y uno es el Señor, Una la esperanza, y uno nuestro amor.

4. Tronos y coronas pueden perecer; De Jesús la Iglesia constante ha de ser; Nada en contra suya prevalecerá, Porque la promesa nunca faltará.

LETRA: Sabine Baring-Gould, 1864, trad. Juan B. Cabrera. MUSICA: Arthur S. Sullivan, 1871, contramelodía F.B.J.

33. La mañana gloriosa

Aguardando la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador. Tito 2:13

Do | Con gozo

1. Cuán gloriosa será la mañana, cuando venga Jesús el Salvador; Los creyentes unidos como hermanos, bienvenida daremos al Señor.

Coro: No habrá necesidad de la luz el resplandor, ni el sol dará su luz, ni tampoco su calor; Allí llanto no habrá, ni tristeza, ni dolor, Porque entonces Jesús el Rey del cielo para siempre será Consolador.

2. Esperamos la mañana gloriosa para dar la bienvenida al Dios de amor, Donde todo será color de rosa en la santa fragancia del Señor.

3. El cristiano fiel y verdadero y también el obrero de valor Y la Iglesia, esposa del Cordero, estarán en los brazos del Señor.

LETRA: Felicia y Mariano Beltrán, s. 20. MUSICA: Compositor descon., Colombia, c. 1949, arreg. Roberto C. Savage.

34. Más allá del sol

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna. Apocalipsis 21:23

Mi b (Capo 1 – Re) Con alegría

1. Aunque en esta vida no tengo riquezas, Sé que allá en la gloria tengo una mansión; Cual alma perdida entre las pobrezas, De mí, Jesucristo tuvo compasión.

Coro: // Más allá del sol, más allá del sol, Yo tengo un hogar, hogar, bello hogar, más allá del sol. //

2. Así por el mundo yo voy caminando, De pruebas rodeado y de tentación; Pero a mi lado viene, consolando, Mi bendito Cristo en la turbación.

3. A los pueblos todos del linaje humano Cristo quiere darles plena salvación; También una casa para cada hermano Fue a prepararles a la Santa Sion.

35. Bellas Mansiones

Voy allá a prepararles un lugar. Juan 14:2 (NVI)

Do | Con entusiasmo

1. Mansión gloriosa tengo yo en el cielo, Do las maldades nunca entrarán. Toda tristeza cambiará en consuelo, Y en dulce canto el dolor y afán.

Coro: Bellas mansiones hay allá en la gloria; Tendré en la mía el gozo sin par. Suenan las notas de la grata victoria; Voy pues con gozo a mi dulce hogar.

2. En este mundo predomina el llanto, Somos sujetos al dolor fatal. Más en el cielo cesará el quebranto Y por los siglos nunca habrá más mal.

3. Amigo mío, cuánto anhelo yo verte Libre de penas y de turbación. A Jesucristo debes ya entregarte; Tendrás también una bella mansión.

LETRA y MUSICA: Ira F. Stanphill, 1949, trad. Francisco Liévano.

36. Familia Feliz

Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia. Lucas 2:52

Si b (Capo 1 – La) Con dulzura

Hay un lugar que Dios me dio, para crecer y para vivir; Es el hogar lugar de Dios, donde el amor puedo sentir.

Familia feliz es donde reina Dios; Familia feliz, gran bendición de Dios.

Hay un lugar que Dios me dio, para crecer y para vivir; Es el hogar lugar de Dios, donde el amor puedo sentir.

LETRA y MUSICA: Rafael Enrique Urdaneta, 1986, arreg. Mildred y Manolo Padilla.

37. Nuestra Patria

Y sucederá que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo. Joel 2:32

Do | Con convicción

Nuestra patria será para Cristo, si unidos luchamos por él; Una tierra que honre al Bendito y que muestre de Dios el poder. A luchar, pues, con santo entusiasmo; prediquemos de Cristo doquier.

Oh Cristianos, luchad! Vuestra patria salvad, que Jesús pronto vendrá. Oh Cristianos, luchad! Vuestra patria salvad, que Jesús pronto vendrá.

LETRA y MUSICA: Juan M. Isáis, 1956, arreg. Roberto C. Savage.

38. América será para Cristo

He aquí una gran multitud… de todas naciones, y tribus… y lenguas. Apocalipsis 7:9

Si b (Capo 1 – La) Con ánimo

1. América será para Cristo, el único camino hacia Dios; Verá lo que sus ojos no han visto, con sólo caminar de él en pos. América será para el cielo, el cielo que Jesús preparó, El día que tras rápido vuelo, al lado de Jehová se sentó.

2. Despierta, pues, América amada; alístate en las filas de Dios; Escucha del Señor la llamada, pues es tan cariñosa su voz.

Llamando está a tu puerta el Cordero que derramó su sangre en la cruz; Que sea el Nuevo Mundo el primero, en ir a las mansiones de luz.

3. Colombia, Panamá y Venezuela, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Tendrán la paz de Dios que consuela, la paz que nos dejó el Redentor.

Y Chile, el Perú, la Argentina, y Cuba, Uruguay y el Brasil, Y el grupo de las islas marinas, tendrán sus bendiciones a mil.

4. Los pueblos que han estado dormidos sabrán que Dios les ama en verdad: Jamaica, los Estados Unidos, y México y también Canadá.

Los pueblos que componen el Istmo, y todos los del sur lo sabrán; Sin Cristo nunca habrá cristianismo; sin Cristo sólo reina Satán.

5. La bella Guatemala y Honduras, la hermosa Nicaragua, también, Tendrán en las edades futuras la vida y la salud del Edén.

Y Dios bendecirá a Costa Rica; y Dios bendecirá a El Salvador, Naciones que, aunque sean tan chicas, son grandes a la faz del Señor.

LETRA y MUSICA: Alfredo Colom M., 1956, arreg. Roberto C. Savage.

39. Alabad a Jehová

Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. Salmo 117:1

Fa (Capo 1 – Mi) Con alegría

Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle.

Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia,

Y la verdad de Jehová es para siempre, Aleluya, amén!

Y la verdad de Jehová es para siempre, Aleluya, amén!

LETRA: Basada en el Salmo 117. MUSICA: Compositor descon. Latinoamérica, s. 20 arreg. F.B.J.