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Corrigiendo en el Señor a nuestros hijos

Parte V |SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Para ver las entradas anteriores, presiona aquí.

Corrigiendo en el Señor a nuestros hijos.

Hemos estado estudiando sobre la corrección de nuestros hijos conforme a la palaba de Dios, basándonos en Efesios 6:4 ya vimos algunos consejos para evitar provocar a ira a nuestros pequeños, también lo fundamental que es la disciplina en la crianza, la segunda frase a estudiar es: La corrección.

«Corrección» Es apartarlos del mal, enseñándolos por medio de palabras.Ef. 6:4b

Tiene que ver más con la enseñanza verbal o formación que el padre da al hijo continuamente, y no tanto el castigo que le dispensa. Como ya vimos, esto último se refiere a la disciplina. El padre cristiano como cabeza y guía espiritual de la familia, instruirá a su hijo cristiano en las cosas del Señor y en su Palabra, siendo guiado por el contenido de la fe mutua que abrazan y por el mismo Espíritu que los guía. (Pr 1:8)

¿Cuándo aplicar la corrección?

La corrección también debe aplicarse desde pequeños, aunque será la forma más usada después que nuestros hijos ya tengan 5 años. Muchos padres suelen creer que cuando son bebés no entienden lo que se les dice, y nada está más lejos de la realidad. Nuestras palabras y reacciones ante sus acciones, les transmiten mucho a nuestros pequeñitos.

¿No has notado que un bebe muerde y el padre o madre se ríe y el bebé lo vuelve a hacer y esta vez con una sonrisa? Pues tu reacción ante su acción le hace creer al bebé que es aprobado lo que está haciendo. Por el contrario, observa a un bebé que es regañado (sólo  con palabras y con una actitud seria), y si vuelve a morder, volteará a ver si consigue la misma reacción, de ser así no lo hará más.

Los hijos llegan a una edad donde deja de funcionar la disciplina de una paleta o  correa, antes bien, se logra más convenciéndolos de lo que está bien y lo que está mal, con palabras llevándolos hacia la reflexión.

Procuremos no ser legalistas

Por el contrario, intentemos que sea más analítica del por qué debe comportarse como le decimos que debe hacerlo. Que aprenda a diferenciar el bien y el mal por lo que Dios limita y limpia de nuestro ser. Tomamos el «Dios dice que» como una forma de obligar a nuestros hijos a hacer lo que le exigimos. Muchos padres solemos caer en el legalismo con nuestros hijos porque resulta más fácil imponer que dialogar y enseñar.

En Salmos 119:11 dice «En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.» Enseñemos a nuestros hijos a no hacer las cosas que ofenden a Dios por amor, no solo por temor de recibir juicio.

Perseveremos en la corrección (Pr. 29:17)

La corrección, al igual que la disciplina, debe ser consecuente, ya que el efecto no es tan rápido como el de la disciplina y cuesta un poco más de repetición hasta lograr el objetivo.

Normalmente los padres nos cansamos muy rápido con esta aplicación en la crianza, y por eso creemos que no funciona el hablar con el muchacho, sin embargo, ¿si nos cansamos de repetir la enseñanza, cómo podremos averiguar si de verdad funciona?

La corrección debe ser amorosa. (Pr. 16:6)

La corrección debe aplicarse demostrando amor. Las palabras suelen herir mucho más que los golpes. Podemos asegurar, que muchos de nosotros, hemos sido ofendidos al momento de recibir alguna amonestación. Sí, debemos reprender a nuestros hijos cuando se salen del «carril», pero debemos tener mucho cuidado con las palabras que decimos y la forma en que las decimos, esto puede marcar aún más a nuestros pequeños.

¿Qué objetivo perseguimos con disciplinar y corregir en el Señor a nuestros hijos?

Nuestra meta y propósito al aplicar el chaparrito y las palabras que provienen del Señor, debe ser conducirlos al punto en que puedan tomar decisiones inteligentes y bíblicas por sí mismos, y que no dependan de nosotros para hacerlo.

«Nuestro objetivo debe ser lograr una separación madura e independiente, la cual se dará con la constancia y firmeza en la disciplina y reflexión. No se trata de disciplinarlos para que mantengan un apego a nosotros, y una dependencia forzada y servil.»

¿Cómo corregir los caprichos de nuestros hijos?

I Parte de la SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios.


Este es un estudio de Efesios 6:4, en el cual de forma sencilla, práctica y efectiva conoceremos cómo disciplinar a nuestros hijos a la manera que Dios nos enseña en su palabra. Madres y padres pueden realizarlo y dejar sus dudas o experiencias abajo en los comentarios. Básicamente con este estudio aprenderemos:

  • Lo que NO debemos hacer en la corrección de nuestros hijos.
  • Cómo debe ser la corrección conforme a la Palabra de Dios.

¿Cuántas de nosotras hemos pasado por una crisis de «caprichitos» de nuestros hijos?

«Soy la primera en levantar las manos» Ojo, no quiero que te imagines solo a un niño berrinchudo en medio del centro comercial. Pensemos un poco más. Vayamos a escenarios más habituales. Un día mi hija me dice que deseaba salir a manejar su bici en la cuadra de la casa justo a las 12:00 del mediodía, a lo que mi respuesta fue: «hijita esta no es hora de salir a manejar la bici, está haciendo mucho sol y te puede doler la cabeza». No había terminado de expresar mi respuesta, cuando la niña ya estaba tirada en el piso, pateando, manoteando y gritando «pero yo quiero, yo quiero».

«La necedad está ligada al corazón del muchacho» dice textualmente la Biblia en Proverbios 22:15, es decir, la insensatez es parte del ser niño, adolescente y joven. Los niños vienen al mundo con ella y a menudo hacen cosas tontas y peligrosas solo porque no comprenden las consecuencias que sus actos podrían traer y no solo a ellos sino también a los que le acompañan en sus travesuras.

La Biblia es clara en efesios 6:4 cuando nos dice: «Y vosotros, padres, no irritéis a vuestros hijos» RV60.

¿Entonces hay que consentir sus «caprichitos»?

El pasaje no nos quiere enseñar eso. Por el contrario, resalta que, un trato que sea inconsistente y cruel de parte de nosotros, confundirá a los hijos, causará problemas emocionales, y también despertará sentimientos e ira en el niño hacia quienes los corregimos.

Esto es lo que debemos hacer:

En el trato con nuestros hijos debemos cuidarnos de ser ásperos, inhumanos,y rígidos. Es decir, no los indignemos con mandamientos humillantes, culpándolos sin razón, o teniendo un temperamento inconstante e inseguro en la corrección.

Si lo hacemos de esta manera, tengamos por seguro que provocaremos a ira a nuestros pequeños con una atmósfera llena de críticas destructivas, condenas, sarcasmos, intimidaciones, temor, y falsas expectativas, entre otras prácticas…sin contarte que le privaremos de una buena enseñanza y una sana corrección que agrada a Dios.

Los caprichos o berrinches de nuestros hijos no son leyes para nosotros los padres

Si nos acostumbramos desde lo más simple a ceder con nuestros hijos,estaremos hundiéndonos poco a poco en un foso sin salida con cada berrinche, y, cuando nos percatemos de eso, el mal hábito estará bien arraigado en toda nuestra familia; será mucho más difícil de corregir sus pataletas.Puede pasar que, creyendo que es mejor complacerles, para evitar verles bravos o tristes, decidamos ceder y complacer. ¡Estemos atentos y pidamos sabiduría a Dios!

Apreciados padres, recordemos que estos episodios son olvidados rápidamente por los niños,cuando la corrección bíblica se aplica a cabalidad y justo a tiempo.

A nosotros los que nos encontramos luchando con la necedad de nuestros hijos, recordemos estas grandes verdades:

  1. Es algo natural en ellos, y aún en nosotros a causa del pecado en nuestra carne.«No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno» Ro. 3:12.
  2. No te desesperes, más bien llénate de templanza y paciencia.«Al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;» 2 Pe. 1:6.
  3. No cedas, si de verdad es algo en lo que no se puede negociar.
  4. Mantén un trato amable, amoroso y firme al momento de corregir.«La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor» Pr. 15:1.

¡Ánimo padres! porque sí podemos educar y corregir de una manera bíblica y efectiva, para no irritar a nuestros pequeños. ¡Dios es nuestro fiel ayudador!

En la próxima parte del estudio hablaremos sobre algunos consejos prácticos y sencillos para evitar provocar la ira en nuestros niños. ¡NO TE LO PIERDAS!


Publicado originalmente en el Blog 1 Día de Mamá