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La Historia detrás del Himno: «Estoy bien»

Himno: «Estoy bien» | Autor: Horatio Spafford

Horatio Spafford nació el 20 de Octubre de 1828, en Troy, New York en el seno de una familia próspera y reconocida en los Estados Unidos. Su padre Horatio era autor de diccionarios geográficos, uno de ellos titulado «A gazetteer of the state of new york» publicado en 1813. Formó parte del movimiento abolicionista y tenía gran influencia en los Estados Unidos. Era un empresario exitoso. Su grado de influencia era tal que hay registro de correspondencia entre él y el presidente Thomas Jefferson en una carta que data del 14 de Mayo de 1809. Se casó con Elizabeth Clark Hewitt Spafford y de este matrimonio nació Horatio Spafford.

De joven Spafford recibió una concienzuda educación religiosa, a la vez que se formó como abogado, especializado en jurisprudencia médica. En 1856 Horatio se mudó a Chicago donde se unió con dos socios para fundar una firma de abogados llamada «Spafford, McDaid & Wilson». También hizo varias inversiones en bienes raíces en el área central de Chicago lo que le permitió aumentar su patrimonio.

Mientras daba clases bíblicas se enamoró de Anna Tuben Larssen, nacida en Noruega, cuya familia inmigró a los estados unidos cuando ella tenía 4 años de edad. Debido a que ella era mucho más joven que él, en vez de mostrar públicamente su amor por ella se ofreció a pagar sus estudios hasta que ella estuviera en edad de matrimonio. En 1861 se casaron, ella tenía 19 años de edad y él 33.

En 1870 sus inversiones en bienes raíces estaban estimadas en 38.000 dólares, suma nada despreciable para la época.

En 1871 su vida próspera y tranquila se vio interrumpida por una serie de desgracias que pondrían a prueba su fe. En primer lugar perdió sus inversiones en bienes raíces durante el gran incendio de Chicago en el cual murieron 300 personas, y se consumieron nueve kilómetros cuadrados. El incendio se concentró en el área en la cual Horatio había realizado gran parte de sus inversiones en bienes raíces. La crisis económica de 1873 también afectó considerablemente su patrimonio familiar.

En varios sitios, incluyendo Wikipedia, se dice que un hijo de los esposos Spafford falleció de fiebre escarlantina en 1870 o 1871. Si bien es cierto que uno de sus hijos falleció de esta enfermedad a los 3 años de edad, este suceso ocurrió una década después.

De cualquier manera, los esposos Horatio y Anna siguieron durante dos años en Chicago, donde a pesar de haber perdido buena parte de su fortuna, se dedicaron a ayudar a otras personas a rehacer sus vidas. Sin embargo, al parecer la salud de Anna se vio afectada por todo lo acontecido, y por recomendación médica, en 1873 decidieron irse de vacaciones a Europa, con Inglaterra como su lugar de arribo.

Por un problema de negocios, (al parecer un posible comprador había fallecido inesperadamente), Horatio decidió quedarse en Estados Unidos, mientras su esposa y sus cuatro hijas Anna de once años, Margaret de nueve, Elizabeth de cinco y Tanetta de dos años se embarcaron en el Ville du Havre, en compañía del pastor Nathaniel Weiss. El barco zarpó de Nueva York el 15 de noviembre de 1873 con 313 pasajeros más la tripulación a bordo. Luego de una semana navegando el océano Atlántico, colisionó con el acorazado Loch Earn, aproximadamente a las 2 de la madrugada del sábado 22 de Noviembre. El Loch Earn con su afilada punta cortó el blindaje del barco haciendo un hueco de aproximadamente nueve metros por tres metros y medio.

La colisión despertó a todos los pasajeros quienes se desplazaron hacia la cubierta para presenciar como el barco se hundía rápidamente. El caos se apoderó de los pasajeros y empezaron a agarrar chalecos salvavidas y se empujaban para abrirse camino hacia los botes salvavidas. Desafortunadamente, éstos habían sido pintados hacía poco, y al secarse la pintura los botes quedaron pegados a la cubierta del barco. Anna Spafford se dio cuenta que era imposible intentar abrirse paso con sus 4 hijas en medio de la desesperada multitud. En la cubierta se formaban pequeños incendios que hacían la situación aún peor.

Según testimonios de sobrevivientes, Anna, la hija mayor, al ver que el barco se hundía dijo «No teman. El mar es suyo, Él lo hizo». Al hundirse el barco Anna Spafford quedó atrapada en un remolino, Tanetta fue arrebatada de los brazos de su madre por los escombros. Las tres niñas mayores hicieron su mejor esfuerzo por sobrevivir. Dos de ellas se aferraron al pantalón de un hombre pero no lograron salir a flote. Anna fue la única sobreviviente y la encontraron flotando sobre un pedazo de madera, semi-inconsciente.

La nave que colisionó con el barco en el que iba la familia de Horatio también sufrió daños considerables pero aún así pudo recoger a los sobrevivientes. El día siguiente el barco estadounidense Tremontain llegó al lugar de la tragedia y llevó a los sobrevivientes a Gales.

En esa trágica noche fallecieron 226 personas en las aguas del atlántico. Solo sobrevivieron 61 pasajeros y 21 tripulantes. Los cuerpos de las cuatro niñas nunca se encontraron. Esto impidió a los dolientes padres dar sepultura a sus hijas y de alguna manera cerrar este trágico episodio.

La primer reacción de Anna, como es apenas de esperarse, fue de total desesperación. Algunos sobrevivientes la cuidaron pues llegaron a temer que se lanzara al mar. Sin embargo después Anna dijo haber oído una suave voz que le susurró «has sido salvada por un propósito». El pastor Nathaniel Weiss, declaró que luego del accidente Anna le dijo las siguientes palabras: «Dios me dio cuatro hijas. Ahora me han sido arrebatadas. Algún día entenderé por qué». 

Nueve días después del naufragio los sobrevivientes tocaron tierra en Cardiff, Gales. Allá el primero de Diciembre de 1873 Anna le envió un telegrama a su esposo que decía «me salvé yo sola, qué hago. La señora Goodwin, las niñas y Willie Culver se perdieron voy con Lorriaux hasta recibir respuesta .. Paris. Spafford»

Esto dio fin a días de incertidumbre de Horatio quien habrá estado esperando con ansias noticias sobre su familia.

De acuerdo con el relato de Bertha Spafford (hija de los esposos Spafford, quien nació unos años después de la tragedia), el capitán del barco le dijo a Horatio: «Se hizo un reconocimiento cuidadoso, y creo que ahora estamos pasando por el lugar donde el Ville du Havre naufragó. El agua tiene tres millas (4.82803) de profundidad. Esa noche en su recámara al no poder dormir Horatio escribió el himno «It is well with my soul». En una carta a Rachel, la hermanastra de su esposa, Horatio escribió: «El jueves pasado navegamos sobre el lugar del naufragio, en medio del océano, las aguas de tres millas de profundidad. Pero no pienso en nuestros seres amados como si estuviesen allí. Están a salvo, cubiertas, en los brazos del cordero». 

El poema que escribió esa noche Horatio, en su traducción literal al español es la siguiente:

Cuando la paz como un río atiende mi camino
cuando las penas ruedan como las olas del mar;
cualquiera sea mi parte, me has enseñado a decir,
«está bien, está bien con mi alma».
Coro
Está bien con mi alma
está bien, está bien con mi alma
Aunque Satán golpee, aunque vengan las pruebas,
esta bendita esperanza está al control:
que Cristo ha observado mi desesperada situación,
y ha derramado su propia sangre por mi alma.

Mi pecado oh, ¡la dicha de este glorioso pensamiento!
Mi pecado, no en parte, sino en su totalidad,
está clavado en la cruz, y ya no lo cargo más;

¡Alaba al Señor, alaba al Señor, oh alma mía!
Oh Señor, apresura el día en que vea mi fe,
las nubes se enrollarán como un pergamino;
la trompeta resonará y el Señor descenderá;
allí entonces, estará bien mi alma.

El conocido músico Ira D. Sankey da una versión distinta sobre el momento en que Horatio escribió la letra del himno. Según él, Horatio no terminó el poema sino hasta 1876, tres años después del naufragio, y que el poema fue escrito durante una visita suya a la familia Spafford.

Luego de reencontrarse, Horatio y Anna Spafford regresaron a chicago y allí tuvieron tres hijos más. En 1880 nació su primer varón al cual llamaron Horatio. Pero las pruebas de la familia Sipafford no habían aún terminado, y el niño falleció de fiebre escarlantina a los tres años de edad. En 1878 tuvieron a Bertha, y en 1881 nació su última hija, Grace.

La música fue compuesta por Phillip Paul Bliss en 1876, y la melodía la llamó como el barco en el que fallecieron las 4 hijas de Horatio: «Ville du Havre». Al parecer la tragedia siguió a todos los involucrados con este himno, pues Phillip Bliss y su esposa fallecieron cuando viajaban en tren hacia Ashtabula, Ohio. Cuando el tren pasaba por un puente, éste se derrumbó y todos los vagones cayeron al abismo. Según testimonios, Bliss sobrevivió al accidente, pero al ver que los vagones se incendiaban entró a rescatar a su esposa y no volvió a salir. No se hallaron rastros de sus cuerpos. En su maletero se encontró un manuscrito con la letra del himno I will sing of my Redeemer.

En 1881 la familia Spafford se mudó a Palestina, luego de haberse separado de la Iglesia Presbiteriana. Se establecieron en Jerusalén, donde ayudaron a fundar un grupo llamado «The American Colony» (La colonia americana). Este grupo se dedicó la labor filantrópica.

Horatio falleció de malaria en Jerusalén el 16 de Octubre de 1888, cuatro días antes de cumplir los 60 años.

Hay varias versiones de este himno en español, algunas más apegadas al texto original que otras. En general la sección que más cambia es el coro, puesto que no hay una traducción exacta que nos transmita la idea del autor al escribir «it is well with my soul». Algunas versiones dejan el coro como «está bien con mi alma», «estoy bien con mi Dios», «alcancé salvación», o «tengo paz».

Estoy bien

De paz inundada mi senda este,
O cubra la mar de aflicción,
Cualquiera que sea mi suerte diré…

Coro
Estoy bien tengo paz, Gloria a Dios!
Estoy bien, Gloria a Dios!
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios! 

Oh cuanto, me gozo en su Salvación
Fue pleno su Amor y perdón
Clavó mi pecar en la cruz lo olvido
Gloria a Dios que su hijo envió…

Estoy bien, Gloria a Dios!
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios!

Mi fe tornarase, feliz realidad
Al irse en la niebla veloz,
Deciende Jesús con su Gran Majestad,

Aleluya estoy bien con mi Dios…
Estoy bien, Gloria a Dios,
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios


Publicado originalmente en Historias de Himnos

451 Aniversario de la Primera Biblia en Español

El 26 de Septiembre de 1569, la primera biblia en español terminaba de ser impresa. Su portada era lo más llamativo, ya que retrataba en español antiguo: «La Biblia, qve es, los sacros libros del vieio y nvevo testamento» «Trasladada en Español» y la cita «La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre». Adornando el conjunto gráfico, un oso come miel de un panal pendiente de un árbol, con el libro santo a un costado. Una hermosa ilustración, por las cualidades conocidas de la miel y por las referencias de la palabra de Dios como miel al paladar humano. Esto, a pesar de que el origen de esa ilustración es otro: se trata del «logotipo» del impresor bávaro que hizo la tarea de llevar a la vida el texto traducido, en una época en que tal hazaña era castigada por la iglesia de Roma.

Este hito histórico (no existía hasta esa fecha una biblia en nuestro idioma) nos marcó para siempre. Desde ese punto y en adelante, entendimos que Dios nos hablaba por Su Palabra y en nuestra propia lengua. Muchas personas que habían atendido a misa pudieron por fin conocer, de manos del protestantismo, las palabras del maestro galileo en un lenguaje que podían entender, cercano y claro, lejos del ritualismo imperante de esos años.

No fue fácil para Casiodoro de Reina traducir el santo libro. De formación católica, apostólica y romana y, habiendo nacido en el Sacro Imperio Romano Germánico, este monje de la Orden de San Jerónimo (caracterizada por ser una orden que demandaba una vida solitaria, silenciosa, llena de oración y penitencias), oyó hablar del movimiento luterano, del cual se encantó, transformándose en un partidario activo de la Reforma, lo que trajo consigo una firme persecución por parte de la Inquisición. Sintiéndose en riesgo, huyó a Ginebra, junto a un compañero que también conocemos de nombre: Cipriano de Valera.

260 copias cambiaron el destino de nuestra historia a través de esta versión, la que fue revisada por Cipriano de Valera con la biblia «del cántaro», dando origen a una de las versiones más conocidas por todos los hispanoparlantes: La Biblia Reina-Valera.

Lo que llama la atención de esta celebración es el gesto de unidad. Aun cuando cada iglesia y denominación conmemora o celebra La Biblia, es algo que une a toda la comunidad protestante y evangélica cada año, con demostraciones públicas y actividades relativas a la palabra de Dios.


Publicado originalmente en TeAdoramos.org

El pobre y el rico ante la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 19092020

Título: EL POBRE Y EL RICO ANTE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:9-11

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación, porque él pasará como la flor de la hierba. Cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae y perece su hermosa apariencia. Así también se marchitará el rico en todas sus empresas. 

CONTEXTO TEXTUAL

Santiago 1:5-8: En momentos de pruebas, Santiago invita a los lectores a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, de manera que puedan tomar decisiones correctas y que sean guidas por Dios, indicando además, que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, luego hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser asi, no recibirán nada de parte de Dios.

INTRODUCCIÓN

Es importante recordar que Santiago está escribiendo a los cristianos en la dispersión, lo que significa que muchos de ellos tuvieron que dejar sus empleos y posesiones para estar donde se encontraban ahora (los pobres), otros gozaban de una buena posición económica (los ricos), sin embargo, ambos tenían algo en común, estaban atravesando diversas pruebas.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que, es más importante nuestra posición en Cristo (lo eterno), que nuestra condición terrenal (lo temporal). En esto debemos gloriarnos, cuando seamos sometidos a diversas pruebas, sea cual sea la condición en la que nos encontremos. «Esto dice el Señor: no se gloríe el sabio en su saber; ni se gloríe el valeroso en su valentía; ni el rico se gloríe en sus riquezas. Mas el que quiera gloriarse, gloríese en conocerme y saber que yo soy el Señor, el autor de la misericordia, del juicio y de la justicia en la tierra; pues éstas son las cosas que me son gratas, dice el Señor». Jeremías 9:22-24.

REFLEXIÓN

Santiago exhorta, tanto al pobre como al rico, a que deben ser humildes delante de Dios y depender solo de Él.

EL POBRE DEBE GLORIARSE EN SU EXALTACION (V9)

Santiago de manera sabia, les recuerda a los hermanos que, aunque sean de humilde condición, deben sentirse orgullosos de lo mucho que valen delante de Dios.

Puede que no tengas todos los recursos que desearías tener en la vida, pero recuerda, lo más importante no son las riquezas, lo que verdaderamente te hace rico, es saber que para Dios eres muy valioso, que tu vida es importante para él, tan importante que pago un precio tan alto para rescatarte de la condenación eterna.

Tan alto que no escatimo ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de su gloria para hacerse obediente hasta la muerte de cruz, una muerte que no lo pudo contener y que fue derrotada con su gloriosa resurrección, más asi, pagó el precio por tus pecados, y por su gracia recibes la salvación y vida eterna, que sólo él puede darte.

Esta riqueza que se basa en lo que somos en Cristo, nos hace depender completamente de Dios, y esa dependencia es la que hará que tengamos victoria en medio de la prueba y Dios sea glorificado, de manera que cuando por ejemplo, acudas a un centro de salud para recibir los primeros auxilios por un accidente o una enfermedad repentina; pese a todo pronóstico u opiniones negativas de algún familiar o amigo, y pese a las circunstancias adversas que puedan presentarse en el ámbito que te rodea (crisis económica, escasez de medicinas, falta de transporte, entre otras), el Señor con su gran poder y gloria se va a manifestar de una manera asombrosa, dándote la victoria que necesitas en medio de la prueba, recibiendo la atención medica necesaria, medicinas y demás recursos que se requieran, de donde menos te imaginas.

Pues para Dios vales mucho como ya lo he mencionado y su gracia debe ser suficiente para ti. El apóstol Pablo experimento situaciones similares y basado en sus convicciones en una oportunidad le dijo a los filipenses: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Filipenses 4:19

Sabiendo esto es fácil dejar a un lado toda angustia, porque la confianza en Dios inunda todo nuestro ser:

«Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? No os angustiéis, pues, diciendo: «¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?», porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal». Mateo 6:25-34

EL RICO DEBE GLORIARSE EN SU HUMILLACIÓN (V10)

Se dice de los ricos o de las personas de altos recursos y poder, que, por lo general, su confianza esta puesta en sus riquezas, en lo que poseen y no principalmente en Dios, por eso el mismo Señor Jesucristo declaró: «Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios». Marcos 10:25.

Alguien dijo en una oportunidad: «Existe gente tan pobre, que lo único que tiene en la vida es dinero», y esta es una gran verdad, porque si tenemos a Dios, no nos hará falta nada como dijo el salmista.

Cuando nos apoyamos en las riquezas, recursos, personas, estatus social, posición política o económica, y confiamos en ellas más que en Dios, es allí donde el Señor muchas veces nos tiene que hacer llegar al límite y bajarnos a lo más profundo (humillarnos), para que podamos reconocer que sólo dependemos de Él.

Los cristianos del primer siglo lo entendieron asi, por eso para muchos de ellos era fácil desprenderse de lo que poseían y descansar en la sola provisión y sustento del Dios Soberano y Todopoderoso: «vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno». Hechos 2:45

LAS RIQUEZAS NO DURAN PARA SIEMPRE (V11)

Santiago no esta enseñando que las riquezas sean malas, el sólo está explicando que éstas no duran para siempre, como la flor de campo, se marchitan y dejan de ser, por lo tanto, lo malo está en confiar en las riquezas más que en Dios: «Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Mateo 6:24.

Vemos entonces que el énfasis está en depender completa y absolutamente de Dios en cualquier circunstancia. El apóstol Pablo supo poner en practica esta enseñanza en carne propia: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad». Filipenses 4:12

Ahora bien, nuestra mayor riqueza no es la terrenal, sino la gracia divina de nuestro Señor Jesucristo: «Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos». 2 Corintios 8:9

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios tiene cuidado de nosotros. Hay que reconocer que sólo debemos depender de Dios y no de nuestras propias posibilidades o fuerzas.

Es necesario entender que la fe en Dios, su gracia, favor, protección y provisión divina en nuestras vidas, es nuestra mayor riqueza. Debemos tener presente que para Dios no importa nuestra posición o condición en la tierra, lo más importante para él es nuestra alma y nuestra relación con él, pues eso es eterno, lo demás es temporal.

Cuidémonos de no darle más valor a lo temporal (lo que es de esta tierra) que a lo eterno (lo que es espiritual, las cosas de arriba).

CONCLUSIONES

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios sea cual sea su condición.
  2. Recuerda, nuestra mayor riqueza es lo que somos en Cristo, él ha pagado un alto precio para darnos una herencia inmerecida, por gracia somos salvos y tenemos la esperanza de vida eterna con su Espíritu Santo como garantía de esa maravillosa promesa.
  3. Lo más importante es recordar que Dios en su gran misericordia, está atento a nuestras necesidades y tiene cuidado de nosotros sus hijos.
  4. Siempre que sea necesario, el Señor nos llevara al límite para que podamos reconocer que su gracia es suficiente.

ORACIÓN

Amado Dios, gracias por una vez más mostrarme lo maravillosa que es tu gracia divina sobre mí, sin importar mi condición tú te diste por completo para salvarme, ahora sé que soy rico porque te tengo a ti y para mí eso es suficiente, gracias por cuidarme y socorrerme en mis necesidades, gracias por llevarme al límite y hacerme entender que sólo dependo de ti. A ti sea toda la gloria, en el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

¿Por qué nos disciplina Dios?

Daniel B. Miller en el libro devocional «Junto a Aguas de reposo» relata una intersante anécdota:

Una dama caminaba por parajes rurales de un país europeo. En eso se topó con un redil de ovejas. Se atrevió a entrar y ante sus ojos de desplegó un cuadro interesante. En el suelo estaba el pastor, sentado, y las ovejas de su aprisco estaban a su alrededor. Pero le llamó la atención que, sobre un montón de pasto o forraje estaba una ovejita que evidentemente sufría. Tenía una patica quebrada. La mujer conmovida le preguntó al pastor cómo se había dañado la ovejita. Para su sorpresa éste le respondió apesadumbrado: -Yo mismo tuve que hacerlo. Y le explicó: De todas mis ovejas, ella era la más desobediente. En varias ocasiones ha vagado muy cerca de un precipicio peligroso. Pero no es que solo sea desobediente, es que también estaba descarriando a otras ovejas. Y dado que tengo algo de experiencia con este tipo de miembros del rebaño, no me quedaba otra opción. Pero vea, querida señora, cuando esta ovejita sane de su patica fracturada, será la oveja ejemplo de mi rebaño. Ninguna otra estará tan presta en oír mi voz y seguir mis pasos como ella. Y en lugar de hacer que otras se descarríen, ella será ejemplo de obediencia y sujeción.

Bien dice el escritor a los Hebreos 12.11: «Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados». Amados de Dios, en el Señor tenemos un Padre Celestial que nos ama. Y como nos ama, nos disciplina y corrige. A veces suave, a veces fuerte. Y esa corrección no quiere decir que se cansó de nosotros o que nos odia. Simplemente nos disciplina para que mejoremos en nuestro carácter y seamos un ejemplo para otros creyentes. Y no olvidemos la exhortación : «Hijo mío, no me menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo aquel que recibe por hijo» Hebreos 12.5-6.

Y, como bien dijo alguien: Dios desbarata a veces nuestros planes para que nuestra vida no se nos arruine. Que el Señor nos ayude a mirarnos en la perfecta ley de Jehová, evaluar nuestros caminos y aceptar la corrección del Todopoderoso. Amén.

Sabiduría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 05092020

Título: SABIDURÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:5-8

«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor, ya que es persona de doble ánimo e inconstante en todos sus caminos».

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 1 al 4 del capítulo 1, Santiago hace una magistral introducción a su carta dirigida a las doce tribus en la dispersión, invitándolos a tener alegría en medio de las pruebas, ya que deben saber que la prueba de su fe redundara en oportunidades para esperar en Dios y depender completamente de él.

INTRODUCCIÓN

DA Carson sugiere en su libro: «Hasta Cuándo Señor» que un creyente no debe preguntarse cuánto va a sufrir o no; más bien debe preguntarse cuándo va a sufrir. Aprendimos en los primeros versículos de este capítulo que el sufrimiento es real y necesario en la vida del cristiano, este es producido por las pruebas que tenemos que pasar para madurar espiritualmente. Santiago recuerda a sus lectores que más importante que la prueba, es el hecho de saber que pueden contar con la ayuda de Dios, quien dispone de su sabiduría para que puedan soportarla y salir victoriosos de ella.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que la sabiduría de Dios es suficiente para soportar y vencer en medio de la prueba. «No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla». 1 Corintios 10:13

REFLEXIÓN

Es posible que no sepamos cómo reaccionar o cómo responder ante determina situación difícil cuando nos hallamos en pleno sufrimiento por causa de una prueba, en esta oportunidad es importante recordar que:

PODEMOS PEDIR A DIOS SABIDURÍA (V5) 

Cuando decíamos que la prueba de la fe produce paciencia, y que esa paciencia es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en la vida. Es en esa oportunidad donde es necesaria la sabiduría de Dios, esa capacidad de tomar decisiones sabias en circunstancias difíciles. Tiene sentido que Santiago ofrezca a sus lectores la sabiduría de Dios como recurso en medio de la prueba, pues comprobamos que es Dios quien dará juntamente con la prueba también la salida.

Además, conocemos que el Señor es un padre amoroso, y se complace de que sus hijos le pidan conforme a su voluntad, cuando el Señor nos da sin reproche eso significa que podemos pedir seguros de que Dios nos dará lo que estamos pidiendo sin echarnos en cara que no somos dignos de lo que pedimos. «Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen». Sal 103:13

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios está en completo control de todas las cosas. Debemos reconocer que dependemos completamente de Dios y eso es bueno.

DEBEMOS PEDIR CON FE Y SIN DUDAR (V6) 

Partiendo del concepto de fe compartido por el autor a los hebreos, «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Heb 11:1, podemos deducir que Santiago está simplemente haciendo énfasis en que un elemento indispensable en la oración es la fe, y esta fe no tiene lugar a dudas ni a la incredulidad, debemos pedir a Dios creyendo que lo que pedimos, él lo hará, es ver las cosas que no son como si fuesen, sin desestimar el poder y la soberanía de Dios. Recordemos que «sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan». Heb 11:6

Es posible pensar que el que duda de la bondad de Dios y de sus cuidados para con sus hijos, está dudando de la Palabra de Dios y de la obra de Cristo en su vida.

  • Debemos entender que la fe, sin dudar, es un elemento indispensable para poder recibir respuesta oportuna de Dios ante nuestras oraciones.
  • Debemos tener presente que Dios es un padre amoroso y generoso y nos dará conforme a su voluntad lo que pedimos y aun más de lo que pedimos porque él sabe de qué cosas tenemos necesidad en el momento de la prueba.

EL QUE DUDA NO RECIBIRA RESPUESTA DE DIOS (V7) 

Cuando dudamos, estamos demostrando nuestra falta de fe, hemos aprendido que nuestra fe necesita ser probada y que esa prueba produce paciencia, pues entonces dependiendo del tamaño de la prueba, asi debe ser el tamaño de nuestra fe o mucho mayor, y es que cuando Dios prueba nuestra fe, en realidad esta es midiendo, de que tamaño es mi fe.

  • La fe se mide y debemos procurar aumentarla, necesitamos cada día más fe para sobrellevar ciertas situaciones; el Señor comparó en una oportunidad el tamaño de la fe, con el grano de una mostaza, indicando que si nuestra fe al menos es de ese tamaño entonces grandes cosas podíamos hacer y nada nos será imposible.
  • Por la poca fe, los discípulos de Jesús no pudieron echar fuera el demonio (Mat 17:20), tuvieron miedo de morir ahogados (Mat 8:26) y Pedro tuvo miedo de hundirse en el mar cuando caminaba sobre el (Mat 14:31).
  • La fe es algo que será probado en nosotros y será medido por Dios, es algo que debemos confirmar y que debe crecer cada día en el creyente y además es algo que no debemos perder.
  • No dudemos pues, y tengamos fe en la verdad inmutable y permanente de Dios, no dejemos que el viento de la duda sobre el mar de los pensamientos, reflexiones y criterios nos mueva de un lado a otro y nos incapacite para tomar buenas decisiones en medio de la prueba.

EL QUE DUDA ES DE DOBLE ANIMO E INCONSTANTE EN TODOS SUS CAMINOS (V8) 

El hombre de doble ánimo es el hombre que compara Santiago con la ola del mar, es el hombre que se debate entre la fe y la incredulidad, es el hombre que piensa algunas veces que Dios le ayudará y renuncia en otras ocasiones a toda esperanza, tal persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser.

  • Debemos cuidarnos de no dejarnos llevar por la duda y las circunstancias no pueden ser nuestro motor, sino que en depender de Dios y confiar plenamente en su poder y soberanía debe estar nuestra certeza de que eso es suficiente para tener victoria en medio de la prueba.
  • Debemos entender que, para conocer la voluntad de Dios, debemos leer su Palabra y pedirle que nos revele cómo obedecerla, y luego estar dispuestos a hacer lo que Él nos diga.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios para soportar y vencer en medio de la prueba.
  2. Recuerda, nunca debes dudar del poder y la soberanía de Dios, el hará siempre conforme a su voluntad y esta será buena, agradable y perfecta.
  3. Lo más importante es recordar que la oración con fe es efectiva para recibir el oportuno socorro de Dios en medio de las dificultades.
  4. Sé consecuente, que lo que dices creer se refleje en tu diario vivir, vivamos más por fe que por vista, oremos más y quejémonos  menos.
  5. Como dice el Himno «Estoy confiando Señor en ti», “Si el sol llegase a oscurecer y no brille más, yo igual confío en el Señor que me va a ayudar”.

ORACIÓN

Padre amado, acudo a ti en oración para agradecerte la oportunidad que me brindas de poder glorificar tu nombre en medio de la prueba, gracias por ayudarme a entender que, aunque difícil sea el camino, tu estás conmigo en todo momento y guiaras mis pasos porque en ti he confiado. Dame la sabiduría necesaria para seguir soportando y obtener victoria en medio de esta situación. Mi vida y mi familia están en tus manos, en ti esperaré. En el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Hasta el último aliento

Introducción

El Teólogo Norteamericano Juan Stam, quien ha estado residenciado en Costa Rica por mucho tiempo, describe maravillado en uno de sus artículos, el proceso de plantación y crecimiento del plátano. Juan ha visto muy de cerca todo ese ciclo, ya que vive en una localidad donde los sembradíos de este fruto pueden verse en cada lugar.

El vástago de esta planta llega a crecer de manera robusta y frondosa, sabiendo que al final del proceso cuando aparece el ansiado fruto, llega también la hora de poner la mirada en los vástagos más pequeños que crecen alrededor de la planta, debido a que con la llegada de la «hechura» del fruto del plátano también llega el final de la misma; es decir, la planta agota toda su energía en producir un solo racimo; para dar paso (luego de ser cortada junto al racimo de frutos producido) a una nueva planta, dejando lugar a los «hijos» pequeños que crecen alrededor, los cuales aprovecharán la planta caída para su mejor progreso y crecimiento.

¿No les parece esto una lección para nosotros, muy acorde con la difícil situación que vivimos?, en contraste, nuestra actitud muchas veces no se parece en nada a lo que hace esta planta que glorifica a Dios en toda su trayectoria, produciendo y gastando toda su existencia para entregar un único fruto. Mucha gente en cambio, agota todo su esfuerzo en cantidades de situaciones dejando de  lado lo principal: El agradar y Glorificar a Dios en medio de lo que hacen.

¿Cuantos de nosotros desviamos por el trabajo y otras ocupaciones el propósito principal de vivir para alabanza de la Gloria de Dios? (Efesios 1:12). No solo la planta muere entregando su fruto, sino que alimenta y sirve de guía a los vástagos que van creciendo.

El Apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios (1 Corintios 10:31)describe en medio de su argumento una exhortación, donde demanda y exige a la iglesia la realización de todas las cosas en aras de Glorificar a Dios, de manera que nosotros hoy día también podemos usar este pasaje en conexión con ilustración inicial para mirar algunos aspectos de cómo dedicar todas las áreas de nuestra a vida para Glorificar a Dios:

I. Una lección para cada individuo en estos tiempos

En el versículo 25 del capítulo 2 de Eclesiastés, Salomón dice: «porque ¿quién puede comer y alegrarse, si no es por Dios?» Pudieran algunos pensar que pueden cuidarse por sí solos y de mejor manera sin tomar en cuenta a Dios ni a los entes correspondientes que en este tiempo realizan algunas sugerencias y normalizan el uso de implementos  y hábitos, para evitar el contagio y la propagación del virus.

Mucha gente está pensando en su propio bienestar y futuro, dejando de lado tales recomendaciones y cuidados preventivos; tomando decisiones según su propio entendimiento y lectura del panorama relacionado con la pandemia; dando muchas veces más importancia a la adquisición de comida y seguridad personal, que a cualquier otra determinación o mandato, teniendo entonces a estas necesidades físicas y personales en grados que va más allá de los límites establecidos por Dios, colocándole a él, en un estado secundario, de consulta momentánea, o simplemente desconociéndolo. 

Pensando entonces en suprovisión personal como un recurso que se obtendrá sin tomar en cuenta la bondad y misericordia de Dios, mostrándose como seres humanos de esos que piensan que todo lo que han obtenido, ha sido gracias a su «propio esfuerzo». Nada más fuera de la realidad, pues Salomón de manera reflexiva en algún momento de su existencia, pudo describir la forma en que Dios, en su actuar y bondad no deja de darnos de comer, beber y abrigarnos como parte de su providencia y sustento. 

II. Una lección que se entiende y práctica

Los pasajes de Efesios y 1 Corintios consultados anteriormente hablan tanto de nuestro propósito, como de la acción diaria de Glorificar a Dios, es decir, no se trata solo de entender, decir y saber que debemos Glorificar a Dios, sino de llevarlo también a situaciones prácticas.

Son  esas circunstancias y dificultades, las que  se presentarán como medidores de una realidad que evalúa si estamos realmente «Hechos» para dar todo nuestro esfuerzo por cumplir a cabalidad con la voluntad de Dios en nuestras vidas, o por el contrario nos colocarán  en un punto similar al de muchos, esos que buscan a Dios por beneficios recibidos, quienes cuando la dificultad abunda, dejan de tomar en cuenta la realidad de la existencia de Dios. En consecuencia menosprecian sus atributos como son los  de: Poderoso, soberano, omnisciente, omnipresente, y olvidando de este modo, que Dios siempre conoce y está muy de cerca observando las acciones irregulares de cada individuo.

La planta descrita al principio soporta periodos difíciles antes de poder llegar hasta el punto de entregar su fruto, sin embargo, esta se esforzará (naturalmente) al máximo por cumplir con el propósito de su creación: Entregar el anhelado y esperado fruto glorificando a Dios en todo el proceso; pues nosotros a pesar de las exigencias debemos también mostrar en todo momento los dones y capacidades que nos distinguirán como creación glorificadora de Dios.

Si somos realmente creyentes, este deberá ser nuestro objetivo y fin último cada día de nuestra existencia: Glorificar a Dios, sin menospreciar su voluntad y soberanía, aceptándola sin resentimiento  ni contienda; evitando así males mayores o tiempos prolongados de disciplina como la que experimentó Jonás en aquellos días dentro del gran pez, al no recibir y obedecer la voluntad de Dios, reconociendo al final que Dios tiene más grandes y mejores pensamientos para nosotros y para toda la humanidad.

III. Una lección que nos coloca en el lugar del otro

Es interesante el pasaje que describe Pablo en su primera carta a los Corintios, donde se observan una cantidad de irregularidades que estaban socavando la unidad de la iglesia y que pretendían colocar a líderes en rivalidad por asuntos que a pesar de ser importantes estaban opacando a lo principal o de mayor importancia; pues la contienda y desunión estaban en medio de ellos, no mostrando un real y genuino servicio a Dios.

Eran buenos enseñando, mostrando dones y capacidades, pero les faltaba mostrar el amor debido en la medida que demostraban sus capacidades múltiples. Pablo los exhorta a amar a aquellos que en su debilidad no soportaban ver comiendo carne sacrificada a los ídolos a otros creyentes; dejando claro que el mismo Apóstol no tenía problema alguno en comer la mencionada carne, por el contrario, por Glorificar a Dios prefería no hacerlo.

Hoy en día, confrontamos muchas situaciones similares que nos pudieran colocar en entredicho en hacer una cosa u otra por representar a Dios en estos tiempos de pandemia; mas, nuestra mente en el Señor nos debe llevar a pensar no en mi conciencia como dice Pablo, sino en la del otro (1 Corintios 10:29). Este  remarca al final que nuestra madurez será reflejada por la capacidad que tengamos de pensar en el que está a nuestro alrededor, y que percibe de manera distinta alguna situación; para que mi conciencia fortalecida se vea robusta a la hora de entender a los que me rodean y que no contemplan una situación de la misma que forma que yo.

Si en estos días algún hermano no desea que se le visite, pues no debemos llegar a puntos de enjuiciar su posición como de debilidad, debido a que estamos en medio de una situación difícil, no dejando de analizar en todo caso el punto principal de todo el asunto; Glorificar a Dios en todo lo que hacemos; siendo esta la posición la que hará distintos a creyentes entendidos y esforzados por cumplir con la voluntad de Dios.  

Conclusión

Debemos continuar dando lo necesario por Glorificar a Dios, entendiendo que nuestro aliento mismo es permitido por su voluntad, y ni un cabello nuestro será tocado a menos que en su soberanía Dios lo permita, por lo que avanzar y esforzarnos en el Señor es nuestro deber natural como hijos, obedeciendo y practicando sus mandamientos como símbolo de aceptación gozosa de las dificultades que se presentan Así que mucho más dichosos seremos si ante estas cosas que suceden, nos encontramos  cumpliendo con la voluntad de Dios en medio de las diferentes limitaciones; por lo que hasta el último aliento debemos estar animados y afirmados por la esperanza que tenemos en Cristo.