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Hasta el último aliento

Introducción

El Teólogo Norteamericano Juan Stam, quien ha estado residenciado en Costa Rica por mucho tiempo, describe maravillado en uno de sus artículos, el proceso de plantación y crecimiento del plátano. Juan ha visto muy de cerca todo ese ciclo, ya que vive en una localidad donde los sembradíos de este fruto pueden verse en cada lugar.

El vástago de esta planta llega a crecer de manera robusta y frondosa, sabiendo que al final del proceso cuando aparece el ansiado fruto, llega también la hora de poner la mirada en los vástagos más pequeños que crecen alrededor de la planta, debido a que con la llegada de la «hechura» del fruto del plátano también llega el final de la misma; es decir, la planta agota toda su energía en producir un solo racimo; para dar paso (luego de ser cortada junto al racimo de frutos producido) a una nueva planta, dejando lugar a los «hijos» pequeños que crecen alrededor, los cuales aprovecharán la planta caída para su mejor progreso y crecimiento.

¿No les parece esto una lección para nosotros, muy acorde con la difícil situación que vivimos?, en contraste, nuestra actitud muchas veces no se parece en nada a lo que hace esta planta que glorifica a Dios en toda su trayectoria, produciendo y gastando toda su existencia para entregar un único fruto. Mucha gente en cambio, agota todo su esfuerzo en cantidades de situaciones dejando de  lado lo principal: El agradar y Glorificar a Dios en medio de lo que hacen.

¿Cuantos de nosotros desviamos por el trabajo y otras ocupaciones el propósito principal de vivir para alabanza de la Gloria de Dios? (Efesios 1:12). No solo la planta muere entregando su fruto, sino que alimenta y sirve de guía a los vástagos que van creciendo.

El Apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios (1 Corintios 10:31)describe en medio de su argumento una exhortación, donde demanda y exige a la iglesia la realización de todas las cosas en aras de Glorificar a Dios, de manera que nosotros hoy día también podemos usar este pasaje en conexión con ilustración inicial para mirar algunos aspectos de cómo dedicar todas las áreas de nuestra a vida para Glorificar a Dios:

I. Una lección para cada individuo en estos tiempos

En el versículo 25 del capítulo 2 de Eclesiastés, Salomón dice: «porque ¿quién puede comer y alegrarse, si no es por Dios?» Pudieran algunos pensar que pueden cuidarse por sí solos y de mejor manera sin tomar en cuenta a Dios ni a los entes correspondientes que en este tiempo realizan algunas sugerencias y normalizan el uso de implementos  y hábitos, para evitar el contagio y la propagación del virus.

Mucha gente está pensando en su propio bienestar y futuro, dejando de lado tales recomendaciones y cuidados preventivos; tomando decisiones según su propio entendimiento y lectura del panorama relacionado con la pandemia; dando muchas veces más importancia a la adquisición de comida y seguridad personal, que a cualquier otra determinación o mandato, teniendo entonces a estas necesidades físicas y personales en grados que va más allá de los límites establecidos por Dios, colocándole a él, en un estado secundario, de consulta momentánea, o simplemente desconociéndolo. 

Pensando entonces en suprovisión personal como un recurso que se obtendrá sin tomar en cuenta la bondad y misericordia de Dios, mostrándose como seres humanos de esos que piensan que todo lo que han obtenido, ha sido gracias a su «propio esfuerzo». Nada más fuera de la realidad, pues Salomón de manera reflexiva en algún momento de su existencia, pudo describir la forma en que Dios, en su actuar y bondad no deja de darnos de comer, beber y abrigarnos como parte de su providencia y sustento. 

II. Una lección que se entiende y práctica

Los pasajes de Efesios y 1 Corintios consultados anteriormente hablan tanto de nuestro propósito, como de la acción diaria de Glorificar a Dios, es decir, no se trata solo de entender, decir y saber que debemos Glorificar a Dios, sino de llevarlo también a situaciones prácticas.

Son  esas circunstancias y dificultades, las que  se presentarán como medidores de una realidad que evalúa si estamos realmente «Hechos» para dar todo nuestro esfuerzo por cumplir a cabalidad con la voluntad de Dios en nuestras vidas, o por el contrario nos colocarán  en un punto similar al de muchos, esos que buscan a Dios por beneficios recibidos, quienes cuando la dificultad abunda, dejan de tomar en cuenta la realidad de la existencia de Dios. En consecuencia menosprecian sus atributos como son los  de: Poderoso, soberano, omnisciente, omnipresente, y olvidando de este modo, que Dios siempre conoce y está muy de cerca observando las acciones irregulares de cada individuo.

La planta descrita al principio soporta periodos difíciles antes de poder llegar hasta el punto de entregar su fruto, sin embargo, esta se esforzará (naturalmente) al máximo por cumplir con el propósito de su creación: Entregar el anhelado y esperado fruto glorificando a Dios en todo el proceso; pues nosotros a pesar de las exigencias debemos también mostrar en todo momento los dones y capacidades que nos distinguirán como creación glorificadora de Dios.

Si somos realmente creyentes, este deberá ser nuestro objetivo y fin último cada día de nuestra existencia: Glorificar a Dios, sin menospreciar su voluntad y soberanía, aceptándola sin resentimiento  ni contienda; evitando así males mayores o tiempos prolongados de disciplina como la que experimentó Jonás en aquellos días dentro del gran pez, al no recibir y obedecer la voluntad de Dios, reconociendo al final que Dios tiene más grandes y mejores pensamientos para nosotros y para toda la humanidad.

III. Una lección que nos coloca en el lugar del otro

Es interesante el pasaje que describe Pablo en su primera carta a los Corintios, donde se observan una cantidad de irregularidades que estaban socavando la unidad de la iglesia y que pretendían colocar a líderes en rivalidad por asuntos que a pesar de ser importantes estaban opacando a lo principal o de mayor importancia; pues la contienda y desunión estaban en medio de ellos, no mostrando un real y genuino servicio a Dios.

Eran buenos enseñando, mostrando dones y capacidades, pero les faltaba mostrar el amor debido en la medida que demostraban sus capacidades múltiples. Pablo los exhorta a amar a aquellos que en su debilidad no soportaban ver comiendo carne sacrificada a los ídolos a otros creyentes; dejando claro que el mismo Apóstol no tenía problema alguno en comer la mencionada carne, por el contrario, por Glorificar a Dios prefería no hacerlo.

Hoy en día, confrontamos muchas situaciones similares que nos pudieran colocar en entredicho en hacer una cosa u otra por representar a Dios en estos tiempos de pandemia; mas, nuestra mente en el Señor nos debe llevar a pensar no en mi conciencia como dice Pablo, sino en la del otro (1 Corintios 10:29). Este  remarca al final que nuestra madurez será reflejada por la capacidad que tengamos de pensar en el que está a nuestro alrededor, y que percibe de manera distinta alguna situación; para que mi conciencia fortalecida se vea robusta a la hora de entender a los que me rodean y que no contemplan una situación de la misma que forma que yo.

Si en estos días algún hermano no desea que se le visite, pues no debemos llegar a puntos de enjuiciar su posición como de debilidad, debido a que estamos en medio de una situación difícil, no dejando de analizar en todo caso el punto principal de todo el asunto; Glorificar a Dios en todo lo que hacemos; siendo esta la posición la que hará distintos a creyentes entendidos y esforzados por cumplir con la voluntad de Dios.  

Conclusión

Debemos continuar dando lo necesario por Glorificar a Dios, entendiendo que nuestro aliento mismo es permitido por su voluntad, y ni un cabello nuestro será tocado a menos que en su soberanía Dios lo permita, por lo que avanzar y esforzarnos en el Señor es nuestro deber natural como hijos, obedeciendo y practicando sus mandamientos como símbolo de aceptación gozosa de las dificultades que se presentan Así que mucho más dichosos seremos si ante estas cosas que suceden, nos encontramos  cumpliendo con la voluntad de Dios en medio de las diferentes limitaciones; por lo que hasta el último aliento debemos estar animados y afirmados por la esperanza que tenemos en Cristo.

Enseñanzas que nos dejará la pandemia

El inesperado y traumático Covid-19

La pandemia del COVID 19 y todo el caos que ha traído, ha logrado  cambiar nuestras vidas por completo. Nada es igual en medio de esta convulsión humana, y nada será igual después de ella. Solo nos sostiene el seguir Creyendo en Dios y que todo esto pasará.

Pero hay marcas, lecciones que nos dejará este coronavirus. Aprendizajes que jamás serán borrados de nuestra memoria fácilmente. ¿Tú estás aprendiendo algo de todo este caos? Si aún no lo has reflexionado, te invito a que juntos lo hagamos, acerca de las enseñanzas que toda esta dificultad llamada Covid-19 nos está dejando, y las que nos aportará  cuando hayamos pasado este desierto.

Recordando las Escrituras

«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.»
‭‭Efesios‬ ‭5:15-20‬ ‭RVR1960‬‬

En medio de este caos por la pandemia, Dios nos da una guía, una esperanza: «Saquen el mayor provecho de esta oportunidad».  Pocos podemos ver la convulsión humana por el Covid-19, como algo a lo que podamos sacarle provecho. Sin embargo, muchos empresarios, comerciantes, grandes comercios electrónicos y plataformas digitales están viendo oportunidades valiosas en medio de esta pandemia.

Nosotros como hijos de Dios, necesitamos voltear la mirada hacia Él para ver ¿qué lecciones no está dejando todo esto? ¿Qué podemos extraer como positivo de estos días malos y difíciles? Recordemos que:  

«(…) a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”
‭‭Romanos‬ ‭8:28‬ ‭RVR1960‬‬

Lecciones

  • Estamos valorando más esos lugares y a personas que acostumbrábamos a tener cerca. Ahora que no podemos frecuentarles, estamos añorando esos momentos y estamos aprendiendo a amarles más.
  • Esto debe aumentar nuestra fe en todas las áreas de nuestra vida. Es increíble y asombroso ver cómo la mano de Dios nos sustenta y provee en lo más mínimo.
  • Nuestros corazones están siendo movidos por el Señor para dar a otros, aún de lo poco que podemos tener.
  •  El mundo entero, a una sola voz, está clamando al Señor por una misma petición: piedad y misericordia.
  • La palabra GRACIAS no sale de nuestra boca. Dormimos con ella, y despertamos con ella. Alabado sea Dios que en medio de esta pandemia podemos decir de todo corazón: GRACIAS SEÑOR.
  • Nos enseña lo vulnerables que somos ante un virus tan pequeño. Lo frágiles y fuertes que podemos ser al mismo tiempo.
  • Al entender que somos tan destructibles, nos humillamos ante Dios y clamamos por su protección. Solo Él nos socorre en el día malo. Su mano fuerte nos sostiene, porque nosotros, siendo tan débiles, podemos soltarnos.
  • Nuestra familia puede fortalecerse debido al abundante tiempo que estamos pasando juntos. Aprovechemos esta oportunidad que Dios nos da para dedicarnos y prestar atención a lo que realmente vale la pena: nuestra familia, apreciar y valorar más nuestro hogar y miembros de él.
  •  Vemos cómo Su palabra se hace vida en nosotros. Ahora es más que sabernos un verso de memoria; ahora lo palpamos, lo experimentamos, lo vivimos en carne propia. Cada palabra que Él nos ha dejado, es suficiente para avanzar en medio de este caos.
  • Él nos está enseñando a valorar más lo espiritual que lo material.
  • Nuestra higiene no será la misma. Seremos más cuidadosos y precavidos. Más pulcros y limpios en todo y con todo.
  • Dios nos está enseñando que nuestro tiempo y vida están en sus manos, dependen de Él.
  • Que hay tiempo para todo. Tiempo para reír, para trabajar, para descansar, para llorar y para estar encerrados. Todo tiene su tiempo debajo del sol y nada escapa de sus manos.
  • Estamos buscando más la presencia de Dios. Ahora Dios nos ha dado más tiempo para intimar con Él. Debemos invertir bien nuestro tiempo para darle el primer lugar.

Con todo este caos mundial, Dios nos está llevando a convencernos más de que esta tierra no es nuestro hogar. Este es un lugar pasajero donde vinimos a morar por un tiempo. El hogar nuestro es eterno. Allí no hay virus, no hay tapabocas, vacunas, llanto, dolor, angustia, miedo, ansiedad, ni depresión.

Al ver tanto dolor en esta tierra, nos hace amar más nuestras moradas celestiales, nuestro lugar perfecto junto al trono de Dios. Él nos ha dado la garantía de un hogar seguro y feliz de verdad. No es una fantasía, un cuento de hadas; es una gran verdad que debemos recordar y creer.

«Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.»
‭‭Colosenses‬ ‭3:2-4‬ ‭RVR1960‬‬

Cuando todo este caos haya pasado, tendremos una fe más firme en el Señor. Una confianza en Él más plena. Nuestro corazón será más agradecido. Amaremos más profundamente que venga pronto por su iglesia. Continuemos peleando la buena batalla de la fe, porque ella está siendo probada, y en Cristo podemos vencer, pues Él es el dueño de todos los tiempos. 

«para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,»
‭‭1 Pedro‬ ‭1:7‬ ‭RVR1960‬‬

 

🔅Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Publicado originalmente publicado en el Blog Vestigios en el Corazón