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Cómo tener paz en medio de la angustia

Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Flipenses 4:6-7)

REFLEXIÓN

El diccionario de la Real Academia Española define a la angustia como: Aflicción, congoja, ansiedad, temor opresivo sin causa precisa. Sea cual sea la definición que más se parezca a nuestra realidad, lo cierto es que todos nos angustiamos. Es normal tener cierto nivel de angustia cuando usted o un ser querido está pasando por una situación difícil. En algunos casos, una persona con angustia puede presentar dificultad para dormir, comer o concentrarse; otros podrían tener pensamientos frecuentes de enfermedad y muerte. Algunos estudios han demostrado que las mujeres tienen un mayor riesgo de angustia, así como las personas que han sido abusadas física o sexualmente en el pasado, o si tienen antecedentes de tener un trastorno mental o abuso de drogas o alcohol.

Es posible que no estemos conscientes de cuan angustiados podemos estar, sin embargo, en esta oportunidad debemos tener presente que:

ES NORMAL ESTAR ANGUSTIADOS

Sabiendo esto, podemos reconocer que nada podemos hacer para cambiar nuestra situación, porque muchas veces las cosas que nos angustian no dependen de nosotros, siempre están relacionadas con circunstancias externas que no podemos controlar o que están dentro de los propósitos y planes de Dios, es normal estar angustiados, el Señor Jesús se sintió igual cuando le dijo a sus discípulos que uno de ellos le iba a traicionar, en su condición humana él también pudo experimentar este mismo sentimiento (Juan 13:21), por eso él puede entender más que nadie como te puedes estar sintiendo en esa situación que hoy puede que estés enfrentando. Antes que angustiarse, mejor es poner nuestras cargas en sus manos.

HAY ALGO MEJOR QUE ANGUSTIARSE

Pablo escribe a sus lectores desde la cárcel y aun desde este lugar que puede ser tan frio y solitario logran salir las palabras: “por nada estén angustiados”. ¿Cómo es posible tener tanta calma en medio de una situación así?, el secreto de Pablo está en la oración y las acciones de gracias al Dios que todo lo puede, él le pide a todos los que creen en Jesús que le presenten a Dios todo su dolor, todo aquello que les angustia, aflige y los hace estar ansiosos, les pide que oren, que rueguen al Padre y que además le den gracias. Hemos aprendido que para los que confían en Dios, todas las cosas les ayudan a bien, y aun las dificultades le ayudan a crecer, agradecer a Dios por eso trae consuelo.

El Señor Jesús les dijo a sus discípulos en Mateo 6:27: –¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más? — De qué vale angustiarse entonces, qué ganaré con ello, es normal que nos suceda, sí, porque somos humanos y tenemos debilidades, pero podemos rendirnos en las manos del maestro y confiar en sus promesas mientras agradecemos por lo que ya nos ha dado.

¡Ya basta de luchar solo! Debemos rendirnos por completo ante Dios y decirle con toda honestidad que hemos intentado hacer la cosas a nuestra manera, que hemos desviado nuestra mirada y corazón de sus promesas y hemos preferido confiar en nuestras propias fuerzas. Sólo así el Señor podrá obrar de manera extraordinaria para ayudarnos a vencer en medio de la angustia.

PODEMOS TENER PAZ EN MEDIO DE LA ANGUSTIA

Debemos entender finalmente que, entregarnos por completo en las manos de Dios traerá la paz que hemos buscado quizás en otras cosas, su victoria es segura, su consuelo es divino y su paz sobrepasa todo entendimiento. «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. (Juan 14:27).

CONCLUSIÓN:

Es un privilegio dado al creyente el tener a Jesús como la fuente de su paz.

Recuerda, el Señor Jesús conoce perfectamente como nos sentimos, él lo sabe todo, conoce nuestros pensamientos y nadie mejor que él puede entender nuestro dolor, no dudes en confiar en Él. Háblale y ábrele tu corazón.

Lo más importante, es saber que en Jesús tenemos paz, si decides creer en Él como tu Señor y Salvador, de seguro él con toda ternura te guardará en perfecta paz, porque una morada eterna en los cielos te esperará para vivir con él por la eternidad.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tú eres bueno, reconozco que he estado peleando solo y me he dado cuenta que estoy caminando en círculos sin llegar a ninguna parte y sin tener un propósito en la vida, quiero que tú seas mi propósito, que tú me ayudes a creer por completo en ti, te pido que me des de tu eterna paz, que me ayudes a esperar en tus promesas, te entrego mi vida y mis cargas. En el nombre de Jesús, amén.

Paz en medio de la tormenta

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

REFLEXIÓN

Cuando preguntamos cual es la definición de paz, dependiendo desde el punto de vista en que lo veamos puede tener muchos significados, para la mayoría de las personas, la paz es ese estado de quietud, armonía, donde no existe conflicto o guerra. Sin embargo, si queremos profundizar y definir la paz verdadera, podemos decir que es aquella que aun en medio del conflicto inunda nuestro ser.

Es la condición de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Aquel que disfruta de una paz profunda. Evidentemente muy pocos hoy disfrutan de esta paz porque la buscan donde no se consigue o buscan esa paz que se define por “ausencia de problemas”, pero la paz verdadera es la que ofrece Jesús en su propia persona: “en mí tengáis paz”.

Es posible que nos dejemos confundir por la definición que el mundo le da al concepto de paz, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:

EN EL MUNDO TENDREMOS AFLICCIÓN

Jesús les estaba hablando a sus discípulos sobre las persecuciones que iban a sufrir por su causa. Se avecinaba una fuerte tormenta que perturbaría sus vidas, serían expulsados de las sinagogas, sufrirían la muerte, estaba hablando de lo que iba a pasar en el futuro cercano, los discípulos serían esparcidos después de la detención de Jesús para crucifixión.

Como notamos, la tormenta pronosticada, esa persecución que menciona Jesús a sus discípulos es una persecución que los llevaría incluso a la muerte, Jesús les estaba contando una historia de terror sobre lo que a ellos les iba a ocurrir, los discípulos estaban a punto de presenciar lo despiadado que podía ser el mundo que se negó a creer en Jesús, el enviado de Dios para salvación, al crucificarlo en una Cruz.

Debemos reconocer que la oferta de seguir a Jesús no es una oferta engañosa, el Señor fue muy sincero y honesto con sus discípulos, les hizo saber que iban a ser afligidos, pero la diferencia entre ser afligido sin él y ser afligido estando con él, es esa condición de paz aun en medio de las adversidades.

Pero, ¿Cómo es posible tener paz en una tormenta así?

EN JESÚS TENEMOS PAZ

Paradójicamente Jesús está dando esperanza y paz a sus discípulos con estas palabras, ya que, aunque ellos serían perseguidos y por un momento tendrían tristeza por su muerte, ellos recibirían el mayor gozo que puede recibir cualquier seguidor de Cristo, la verdad de saber que, aunque Cristo murió, al tercer día resucitó de los muertos con gran poder y gloria… esa es la paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz que Dios da a todo aquel que decide creer en él por medio de su Hijo Jesucristo.

Esa paz que no importando la tribulación o angustia te hace estar tranquilo y seguro que tu destino es estar al lado del maestro, en una eternidad con el Supremo Creador. No hay dolor, no hay sufrimiento, no hay peligro, no hay angustia o persecución, no hay nada ni nadie que pueda quitar esto del que decide depositar su total confianza en Jesús.

Sabiendo esto podemos rendirnos por completo en las manos de Dios, pues él nos brinda plena seguridad y confianza en medio de cualquier dificultad. Debemos comprender que la paz de Dios no es un estado temporal, es una condición permanente en todo aquel que cree en él.

¿Qué hacer en momentos de grandes tormentas?

PODEMOS CONFIAR EN JESÚS PORQUE ÉL NOS HA DADO LA VICTORIA

La victoria de Cristo en la Cruz, la victoria de Cristo sobre el mundo, se convierte en la victoria de todos aquellos que creen en él como su Señor y Salvador.

La confianza es un imperativo, es una orden de Jesús para sus discípulos, él les dice: En la dura prueba, tengan ánimo, en la feroz tormenta alentaos unos a otros, no desmayen, no se rindan, sigan creyendo porque la victoria es nuestra.

Debemos entender finalmente que nuestra confianza debe estar depositada por completo en Jesús, pues su victoria se convierte en nuestra victoria en el momento en que decidimos creer en Su Palabra.

CONCLUSIÓN:

  • Es un privilegio para todos los que creen, tener a Jesús como su fuente de paz.
  • Recuerda, el Señor Jesús fue perseguido y sufrió toda clase de aflicciones que lo llevaron a la muerte de Cruz, todo aquel que decide creer en él no es más que Jesús, para que pretenda que no pasará también por aflicciones, la diferencia está en que al igual que el Padre estuvo con Jesús en todo su peregrinar, el Señor Jesús promete estar con nosotros durante todo el proceso.
  • Lo más importante es saber que la victoria de Jesús en la Cruz se ha convertido en la más grande victoria que le da sentido a nuestra confianza en él, porque, así como el venció nosotros también venceremos porque nuestra vida está en sus manos.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tu eres la fuente de la paz que me hace estar seguro, que me hace estar confiado en que, así como tu venciste al mundo, yo también podré vencer con tu ayuda, porque siempre estarás allí en las mas grandes tormentas de mi vida. Gracias por tu paz y porque me permites confiar plenamente en ti. En Cristo Jesús, Amén.