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Dios aún preserva hombres fieles con corazón de Pastor para guiar su iglesia

Nota del editor: Este artículo está basado en una entrevista en exclusiva realizada al Pastor William Rivera, por Yamileth Rojas de Bonilla, Social Media Manager de la SCM de ASIGEO


«Cuando un consiervo nuestro es llamado a servir en el Pastorado, es porque ha demostrado que puede cuidar su hogar»

El Pastorado es un llamado de Dios irrevocable y sagrado, pues así lo afirma Romanos 11:29. Dios ha escogido hombres idóneos para apacentar su grey, cuidar de ella y guiarla en esta tierra. La Iglesia de Cristo, por años, ha sido guiada por pastores, hombres de Dios, maduros en la fe, con dominio propio, de buen testimonio, que saben cuidar bien su hogar y que, de la misma manera, han cuidado la iglesia del Señor.

Pastorear la Iglesia de Cristo no es cualquier cosa, sino más bien, que ella ha sido comprada al precio de la sangre preciosa de su Salvador, pues ella es muy amada y valiosa a los ojos del Señor.

En estos últimos tiempos, los obispos de la iglesia, como también se les llama, han sido atacados por corrientes y costumbres terrenales, alejadas de la sana doctrina que Jesús dejó establecida en su palabra. Es triste ver cómo el Pastorado ha sido embestido por la cultura de este siglo, donde ya no se llaman pastores sino apóstoles, con rangos distintos entre consiervos. Es por ello que, muchas veces, encontramos pastores administrando inadecuadamente los recursos de la congregación, siguiendo las corrientes neopentecostales de la prosperidad,  afectando con esto negativamente sus relaciones familiares, trayendo  consecuencias han generado dudas entre los creyentes y los que no lo son.

A pesar de todo ello, podemos ver cómo Dios aún preserva su autoridad y guía en el llamado Pastoral. En esta oportunidad, queremos rescatar esas bases fundamentales que sostienen el Pastorado de la Iglesia de Cristo, su esposa. Veremos, a través de un hombre de Dios, llamado para servirle tiempo completo como Pastor de una congregación, que Dios no ha olvidado a su iglesia y que aún resguarda el sagrado llamado pastoral, para lo cual conserva y escoge hombres fieles con corazón de Pastor.

En esta entrevista conoceremos, de manera vivencial, que aún quedan hombres de Dios, defendiendo la sana doctrina, dispuestos a dar la vida por las ovejas que Dios ha encomendado en sus manos.

Prepara tu corazón, como Pastor que estás leyendo, o como oveja de Cristo que también lee  para ser alimentada.

El nombre de este hombre es William Rivera, oriundo de Irapa estado Sucre. Un siervo a quien Dios ha escogido para utilizarlo en su obra. William siempre esperaba que Dios lo llamara a servirle tiempo completo. Trabajaba en la empresa estatal petrolera venezolana (PDVSA), y, paralelo a ello, servía al Señor en la Iglesia “Dios es amor” Ubicada en el sector Tipuro de Maturín, Estado Monagas, donde lo establecieron como Pastor en el 2018.

Humanamente, él  tenía planes de viajar fuera del país justo en esta fecha, sin embargo el Soberano Señor, Dios del cielo, cambió sus planes y como ajedrecista eterno, movió la pieza correcta para dar el jaque mate final en la vida de William.

El llamado Pastoral de William no surgió de la noche a la mañana. Tras 28 años de servicio fiel al Señor, desempeñándose en diversas áreas con fidelidad, apoyando diversas iglesias, es ahora —en este abrumador año de Covid-19— donde Dios le dice que debe servirle a tiempo completo como  Pastor en la Iglesia «Dios es amor» Tipuro. Conozcamos ¿cómo él se prepara para asumir este reto pastoral en tiempos de pandemia, y qué representa para Él este sagrado rol?

SCM. ASIGEO: Hermano William, ¿Cuáles son sus expectativas acerca de este nuevo rol al que Dios lo está llamando? ¿Cómo se siente?

W. Rivera: Servir al Señor en la iglesia con mis dones y pasión siempre ha sido un privilegio desde mi adolescencia. Pienso que el tiempo que ha transcurrido desde el 1992, año en el que acepté al Señor, si mi memoria no me falla, ha sido un permanente servicio al Señor en distintas formas; espacios ministeriales, en base a los dones que  el Señor me ha dado.
Tal vez no hay más expectativa sino continuar sirviendo como lo he hecho desde siempre. Me siento en paz y feliz de continuar aquí, más enfocado en el área de servicio al cual el Señor me llamó.

SCM. ASIGEO: Cuéntenos algo… Todos esos años apoyando a iglesias, sirvieron para su crecimiento, ¿En qué áreas?

W. Rivera: Siempre crecemos, es una tarea que Dios emprende en sus hijos. En mi caso particular, aparte de consolidar mi carácter cristiano, de trabajar en equipo y desarrollar la dependencia en Dios, creo que la pasión por comprender la Palabra de Dios ha sido un área en el que he crecido. El ejercicio de mi don de enseñanza en estos años, ha sido otra área en la que el Señor me ha permitido crecer para ayudar a los hombres y mujeres que servimos a su iglesia en esta generación.

Estimado Pastor William, ¿Por qué cree que Dios no lo llamó a servirle tiempo completo cuando usted se sentía preparado años atrás?

W. Rivera: Esta es una buena pregunta, que cuando esté en la presencia de Dios, quizás encuentre total respuesta. Sin embargo, en estos años he meditado en ello. Tal vez en aquel momento del año 1995, cuando quería servirle a tiempo completo y comenzar mis estudios en el IBLD, mi carácter  aún no estaba maduro y totalmente solidificado como para asumir un trabajo en la obra del Señor, a dedicación exclusiva.
También soy sincero al decir que, quizás, las condiciones de familia aún estaban frágiles, en materia de gobernar bien mi hogar. Es un riesgo dar respuesta objetiva a esta pregunta, pero como los tiempos y ocasiones son del Señor, es mejor decir con certeza que este es el tiempo que Dios ha establecido para mí en asumir la tarea de servirle a dedicación exclusiva.

SCM. ASIGEO: Pero sabemos que Él controla todo lo que ocurre en nuestra vida y lo usa para provecho de quienes le aman, por eso le hago la siguiente pregunta:

¿Qué le enseñó Dios durante la espera, hasta llegar el momento indicado en servirle a tiempo completo?

W. Rivera: Puedo decir que he aprendido mucho, específicamente:

  1. A trabajar en equipo con otros consiervos.
  2. Desarrollar sanos equilibrios entre el cuidado de mi familia, las responsabilidades laborales y el trabajo en la iglesia.
  3. A profundizar más en el concepto de la iglesia retratada en el nuevo testamento.
  4. Mayor claridad en el uso de mis dones.
  5. Aprendí que hay hombres y mujeres con condiciones excepcionales, para aportar su vida como un grano de arena en el avance y establecimiento de la iglesia.

SCM. ASIGEO:  Sabemos el momento difícil que estamos atravesando como iglesia, pues la cuarentena nos reta a estar dentro de nuestros hogares encerrados, cosa contraria a la naturaleza de la iglesia de Cristo, por eso le pregunto:

¿Cuáles son los retos evangelísticos que enfrenta la iglesia en estos tiempos de pandemia?

W. Rivera: Buena pregunta. La virtualidad ha tomado la curva exponencial y logarítmica en este tiempo. La iglesia se ha montado en ella para compartir el evangelio. Todos los medios posibles que usemos, desde la radio hasta las grandes plataformas de comunicación virtual, son adecuados para continuar llevando las buenas nuevas de salvación.

Cada iglesia tiene esta impostergable tarea de alcanzar al hombre para Cristo, incorporarlo a la comunión de la iglesia para que sea sal y luz en este mundo. La pandemia lo que ha hecho es retar nuestra creatividad en nuevas maneras de comunicar el evangelio de Jesucristo. La iglesia debe seguir siendo iglesia aun en estos tiempos de pandemia.

SCM. ASIGEO: Una de las formas de hacerlo, aparte de lo que ya mencionó, es permitiéndole al Señor seguir ejerciendo dominio y autoridad de su iglesia, escogiendo a hombres fieles e idóneos para pastorearla

¿Qué piensa del llamado de Dios al pastorado? ¿Lo considera algo sagrado? ¿Porqué?

W. Rivera: Creo que es una tarea dentro del cuerpo de Cristo que tiene sus funciones establecidas en las Escrituras, al igual que también nos demuestra los requisitos para cumplir con esta noble tarea. Veo esta labor como mi aporte a la iglesia de Jesucristo. Dios, quien nos ha llamado, también nos ha capacitado para llevar a cabo su obra.

SCM. ASIGEO: Entendiendo lo sagrado que es para usted el llamado al pastorado

¿Cree que la congregación debe sostener a su Pastor? ¿Algún fundamento bíblico que lo avale? En caso contrario ¿cómo debe sostenerse un pastor y su familia?

W. Rivera: Hay una orden de Pablo que quienes se dedican a la obra, deben ser sostenidos por la iglesia. Al menos dentro de ese grupo están los misioneros y pastores. Pero creo que el principio es este: «La iglesia debe sostener apropiadamente a quienes se dedican a la obra que así lo requieran» (1 Cor. 9:14, 1 Tim. 5:17; Fil. 4:10-19).

Por otro lado, la iglesia también debe ser sensible a sus necesitados (1 Tim. 5:3-16). Ahora, esto representa un reto para el liderazgo de las iglesias y las propias iglesias. Aquí se requiere enseñar lo que la Biblia dice, elaborar planes sobre este aspecto y realizar la ejecución de los mismos.
En la mayoría de los casos de pastores que conocemos, ellos obtienen sus ingresos porque son nómina de alguna empresa o poseen sus propios negocios, porque entendieron que: «el que no provee para los suyos es peor que un impío y ha negado la fe», y también han aprendido como Pablo, a hacer carpas (1 Tim. 5:8; Hch.18:1-5, 1 Cor 4:12, 1 Tes. 2:9, 3:8).

SCM. ASIGEO: Sabiendo todas las implicaciones del sostenimiento pastoral, entonces

¿Cómo puede saber un hombre que Dios lo está preparando para ser pastor?

W. Rivera: Creo que cada hombre en la iglesia, a quienes ayudamos en la formación de su carácter, manejo de las Escrituras e integridad familiar, es deseable que sirva al Señor en el ministerio pastoral; mientras más pastores tenga una iglesia, mejor atendida estará y mayor probabilidad existirá de reproducirse en nuevas iglesias. Pero también está la inclinación del área de servicio de estos hombres, ellos poseen dones que luego desarrollarán en cualquier ministerio donde Dios les guie.

SCM. ASIGEO: Y cuando Dios llama a un hombre a ser Pastor, no solo lo llama a él, sino que este llamado involucra a toda la familia. Entonces

Se debe ser pastor de una congregación y pastor de una familia, ¿Por qué esto es importante?

W. Rivera: Hay un requisito que Pablo expresa para aquellos que anhelan obispado, y es que conducir su propia casa es una prueba de que pueden cuidar de la iglesia de Cristo (1 Timoteo 3:4-5). Cuando un consiervo nuestro es llamado para servir en el pastorado, es porque ha demostrado que puede cuidar su hogar.  

SCM. ASIGEO: Ser Pastor en el hogar, ser Pastor en la Iglesia, y ser pastor en el lugar de trabajo

¿Qué consejos le da a los hombres de Dios que sufren de estrés pastoral?

W. Rivera: Está demostrado que la tarea pastoral es de alta exigencia mental, espiritual y hasta física. Algunos se han visto en la necesidad de dejar el ministerio por las altas demandas el mismo. Mis recomendaciones en este caso serían:

  1. Formar a un equipo de pastores (pastores, ancianos u obispos son frases para referirse a la misma persona), para que la tarea sea corporativa y no individual, este hecho está respaldado por la evidencia bíblica. (Hechos. 11:29-30, 14:23, 15: 1-2, 22,28; 20:17,28; 21:18; Fil.1:1, 1Tim.5:17, Tit.1:5, Sant.5:14, 1 Ped.5:1-3). La tarea de cuidar a la iglesia se distribuye en el equipo de ancianos, lo que implicaría, al menos, que todos los ancianos tienen el mismo nivel de autoridad, las decisiones se toman en consenso, y la responsabilidad descansa en el equipo y no en el individuo.
  2. Ahora puede descansar este pastor. Con un equipo de pastores hay más oportunidad de tomarse los respectivos descansos para tener un tiempo de profunda revisión y meditación en la tarea pastoral, renovar el compromiso y retomar un nuevo aire a lo que Dios nos ha llamado. Gozar de más tiempo en la semana con la familia y sus otras responsabilidades, porque las cargas de cuidar a la iglesia están más distribuidas.

SCM. ASIGEO: Hay muchos Pastores, consiervos suyos que están leyendo esta entrevista,

¿Qué mensaje final les da?

W. Rivera: Animo a todos los que estamos sirviendo al Señor como pastores. El camino se hace más llevadero cuando trabajamos en equipo, nos cuidamos mutuamente, velamos los unos por los otros, y crecemos en la superación ministerial cuando cuidamos corporativamente a la iglesia que tiene un Príncipe, Jesucristo.

A mis consiervos que están solos aún, como pastores, animarles a formar hombres para que les acompañen en la noble tarea de cuidar a la iglesia del Señor Jesucristo.

Me despido con un gran abrazo. Pido sus fieles y constantes oraciones por mí y familia ante este nuevo reto a tiempo completo.

Su amigo y consiervo, William Rivera.

SCM. ASIGEO: Gracias a Dios por hombres como él, fieles al llamado, con corazón de Pastor, dispuestos a dar la vida por sus ovejas, primeramente las de su hogar.

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Pr. William Rivera y su hermosa familia

Una lección para recordar

¿Cómo comienza todo?

En cierta ciudad estaba una iglesia evangélica con una creciente membresía que estaba comprometida activamente en la misión de hacer discípulos. En esta misma comunidad se encontraba un pastor que atendía sus labores con mucha dedicación. 

La familia del pastor, su esposa y tres preciosos niños, también le acompañaban al ritmo que estaba en sus posibilidades,  en la atención de los hermanos. Se podía apreciar dedicación, comunión y verdadera vocación de servicio en esta familia pastoral.

Activismo Pastoral

La agenda del pastor siempre estaba llena. Sus actividades comenzaban desde muy temprano en la mañana hasta muy tarde en la noche. Era bastante usual verle predicando en los diferentes cultos y actividades de la iglesia.

Dedicaba también una buena parte de su tiempo a visitar, aconsejar y orientar a los hermanos con sabios consejos provenientes de su estudio de la Escritura.  Además, como tenía algunos conocimientos de medicina y derecho por algunos cursos que tomó en la universidad, apartaba tiempo para dar recomendaciones a hermanos afectados por algunas enfermedades o con problemas legales. Se destacaba por ser un buen asesor de parejas y de familias en crisis.

Al mismo tiempo, a causa de la fatiga de las jornadas diarias, llegaba muy cansado a su casa y casi siempre bastante entrada la noche. Cuando llegaba, ya sus hijos dormían y su esposa, también medio dormida, le calentaba la cena al tiempo que se despedía para regresar a la cama. Él se sentaba a cenar mientras revisaba los mensajes en su WhatsApp.  

Consecuencias

​Un buen día, de esos que no faltan, nuestro pastor, como de costumbre, llegó a su casa tarde en la noche y encontró un escrito con letras bien grandes en la puerta de su casa que decía:

«Pastor, mis tres hijos y yo, nos hemos mudado a la casa de enfrente para que por favor nos incluyas en tu agenda, mi hijo menor tiene tres día con una diarrea que no se le detiene y el mayor la fiebre por nada le baja y como de costumbre, tengo problemas con mis dolores de cabeza. Adicionalmente tengo serios problemas en mi matrimonio, por favor pastor ayúdenos».

Sin pronunciar palabra alguna, tomó el escrito y se desplomó en un sillón medio roto, que estaba en la esquina de la sala.

Para reflexionar

Observando este relato, te pregunto estimado pastor:

  • ¿Cuál es tu prioridad?; en ese orden ¿qué lugar ocupa tu familia?
  •  ¿Qué relación puedes establecer, entre amar a Dios como primer mandamiento, el amar a tu familia y el trabajo pastoral?

Los Pastores de la Iglesia 2/2

Este es la segunda entrada del estudio acerca del significado de los pastores en la iglesia realizando por el hermano Samuel Marcano. Para ver el artículo anterior, presiona  Aquí


Liderazgo y Reforma Protestante. Continuación

Las siguientes ramificaciones que se dividieron de los primeros grupos reformados, mantuvieron de una u otra forma esta imagen de tener una sola persona al frente de la iglesia. Para las iglesias salidas de la Reforma se asumió que lo natural era tener un solo pastor. Sin embargo, por la misma exigencia del trabajo pastoral, se buscó conciliar la idea de un solo pastor con un equipo de apoyo.  

Con algunas variantes, las iglesias tenían un pastor junto a un cuerpo directivo, en otras con grupo de ancianos, o un ministro titular con  otros auxiliares. Se crearon diferentes nombres para referirse a los niveles de compromiso o autoridad dentro del trabajo pastoral: pastor titular, pastor auxiliar, obrero, reverendo, encargado.

En todo este proceso se puede notar el esfuerzo que la iglesia hacía para volver a lo que fue su diseño original establecido por los apóstoles, pero no ha sido fácil lograrlo del todo.

A esto debe sumarse el hecho de que la idea que muchas iglesias tienen acerca de quiénes pueden ser pastores y cuáles son sus responsabilidades a veces no se corresponde con lo que dice la Escritura o, en el mejor de los casos, se observa una tendencia preocupante a la institucionalización de este ministerio.

Los Pastores a la luz del  Nuevo Testamento

De acuerdo a lo que enseña el Nuevo Testamento, los pastores eran creyentes de la misma congregación. Pablo, en su primer viaje misionero, estableció pastores o ancianos en las iglesias de Derbe, Listra, Iconio y Antioquia.

Estos pastores eran hermanos de estas iglesias, conocidos por todos, vivían en esas ciudades, tenían sus familias allí y trabajaban allí (Hec.14:21-23). La misma instrucción es dada a Timoteo y Tito sobre los pastores/ancianos de Éfeso y Creta respectivamente (1Tim.3:1-7 y Tit 1:5-9).

De hecho, uno de los rasgos que debían poseer, era el de buen testimonio con los de afuera (los no creyentes), lo cual no sería posible si el creyente no perteneciera a esa misma comunidad.

Requisitos que deben cumplir 

Cualquier hermano de la congregación podía ser elegido para asumir la responsabilidad de cuidar la iglesia siempre que su vida reflejara de manera apropiada y madura el carácter de Cristo. Es por eso que Pablo cuando escribe a Timoteo señala que, si alguien de la congregación deseaba ser pastor, era algo bueno, pero antes debía mostrar esos rasgos de madurez (1Tim.3:1-7).

En forma resumida, esos rasgos incluyen:

a) Tener una familia bien afirmada (fidelidad a su esposa, hijos amorosamente guiados bajo la voluntad de Dios), b) Poseer un carácter íntegro (no se deja dominar por ninguna pasión sino más bien cultivar en forma permanente las virtudes cristianas) y c) estar capacitado en el manejo adecuado de la Escritura (usa con propiedad la Palabra para enseñar y orientar a los creyentes).

No solo para Pastores

De hecho, estos son rasgos que todos los creyentes deben evidenciar en sus vidas. Es algo que Dios espera de todos nosotros, no solo de los que dirigen la iglesia. Se les pide de manera especial, estos rasgos a los pastores porque ellos deben ser ejemplos de ese estilo de vida y servir de modelo ante la congregación de lo que debe ser un discípulo de Cristo.

Es muy probable que haya varios creyentes con este nivel de madurez espiritual en la congregación. No todos ellos gobernarán la iglesia, pero los que van a ser pastores si deben necesariamente mostrar dicho perfil.

Cantidad y sostenimiento de Pastores

Se debe añadir en este punto que el Nuevo Testamento no establece un número fijo para los pastores en una iglesia local de modo que pueden ser mínimo dos hasta la capacidad que la iglesia necesite tener.

Por otro lado, es evidente en 1 Tim 5:17 que no todos los pastores o ancianos eran sostenidos por la iglesia.

Esto aplicaba para aquellos que se dedicaban al ministerio de la Palabra y que ejercían apropiadamente el cuidado de la congregación a tiempo completo. Pero también había pastores que tenían sus fuentes regulares de ingreso y no necesitaban de tal ayuda.

Funciones de los Pastores

Finalmente, se evidencia que la tarea de los pastores según el Nuevo Testamento estaba relacionada básicamente con tres funciones principales:

1) La enseñanza de la Escritura

2) El cuidado personal de los creyentes y

3) La supervisión del avance de la iglesia.

Estas funciones están bien representadas en los tres sustantivo empleados mayormente en el Nuevo Testamento para referirse a los que dirigen la iglesia:

  • pastor (cuidado de la vida personal de los creyentes, así como el pastor del campo cuida de las necesidades de cada oveja); 
  • anciano (enseñanza de la Escritura, la figura del anciano representa a alguien que por su madurez ha adquirido sabiduría y asertividad para guiar apropiadamente con la Escritura a otros) y
  • obispo (supervisa, el obispo alude a la figura de alguien que sabe la meta a la que el grupo debe llegar y se esfuerza por conducirlos hasta llegar allá).

Así como en la historia, el concepto de la pluralidad de pastores en cada iglesia se fue perdiendo, también eso ocurrió en  la naturaleza y función de la tarea pastoral. Durante los primeros siglos de la iglesia, los pastores eran levantados y formados en la misma iglesia local. Tal y como Pablo instruye a Timoteo: “Lo que has oído de mi ante muchos, esto mismo encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2Tim.2:2).

Preparación teológica de Los Pastores. Historia

La tarea de formar a los creyentes en el mismo contexto de la iglesia local se fue traspasando con el correr de los siglos a Escuelas Teológicas que llegaron a especializarse en esa tarea.

Estas escuelas terminaron haciendo énfasis en una educación que privilegiaba la adquisición de conocimiento y no el desarrollo de un carácter cristiano maduro. El resultado fue que los egresados eran por lo general inmaduros e inexpertos en el trabajo pastoral, pero fueron absorbidos rápidamente por las iglesias debido a la gran demanda.

Conocimiento sin carácter 

Tenían un título en la mano, pero no habían forjado a través de la experiencia ministerial en sus iglesias locales, un modelo de vida cristiana como base del trabajo pastoral que iban a desarrollar.

Probablemente estos candidatos también habían asimilado el modelo tradicional de trabajar solos en el pastorado. En el mejor de los casos, quizás podían estar acompañados por un grupo de ancianos de la propia iglesia, lo cual no garantizaba la ausencia de conflictos entre ellos.

Hoy parece natural pensar que para que alguien sea pastor debe tener estudios teológicos especializados como requisito indispensable. Los estudios teológicos son un recurso importante, pero cuando estos son más valorados que el carácter del candidato o la manera como este conduce a su familia, tenemos un problema.

Egresados de Escuelas Teológicas

También se ve con cierta frecuencia que los egresados de Escuelas Teológicas son asignados a iglesias que no les conocen. Estas iglesias receptoras reciben al candidato al pastorado y lo invitan a predicar por varios días.

Sobre la base de este criterio y algunas preguntas para conocerlo “un poco mejor” se decide darle la oportunidad de pastorear la iglesia, muchas veces empujados por la necesidad de tener un pastor. Nada se sabe de manera profunda sobre el carácter de este candidato, su manejo de los conflictos, su santidad personal, sus relaciones interpersonales, la conducción de su familia (a veces son jóvenes solteros a quienes no se les ha dado la oportunidad de guiar una familia).

Con esta decisión, la iglesia ha tomado un gran riesgo que en ocasiones no ha terminado bien,  ni para la iglesia ni para el nuevo pastor. Esta ha sido la tumba de muchos nuevos pastores y la vuelta a cero de muchas iglesias frustradas.

Errores comunes

En esos casos cuando el candidato queda instalado como pastor, se desarrollan varios tipos de tensiones debidas a las expectativas que tanto la iglesia como él  tienen acerca de lo que es el trabajo pastoral.

Para algunas iglesias, el pastor era quien debía  hacer la obra del ministerio: evangelizar, administrar, aconsejar, predicar, visitar, etc. Desde esa perspectiva, los miembros de la iglesia son solo espectadores y evaluadores de cómo él  hacía el trabajo.

En el pasado hubo a veces la expectativa que el mismo mantenimiento físico de la iglesia era responsabilidad del pastor porque para eso recibía un sustento.

Por otro lado, para algunos pastores su papel era más como la de un gerente que administraba los recursos tanto humanos como materiales de la iglesia. Su espacio de trabajo era una oficina y sus logros se medían por la cantidad de nuevos miembros o el aumento de los ingresos de la iglesia.

Éxito  ministerial y distorsiones

El éxito ministerial era cuantitativo con poca preocupación por el crecimiento espiritual de los creyentes. Las organizaciones de iglesias, en lugar de corregir estas desviaciones, las reglamentaron haciendo oficial lo que ya estaba desviado desde un principio.

Todas estas distorsiones tienen su origen en un alejamiento progresivo del modelo bíblico claramente evidenciado en el Nuevo Testamento. Tanto nos hemos alejado de ese modelo que no sería extraño que al intentar volver a él se entendería como algo escandaloso y fuera de lugar.

Forma natural de establecer Pastores

Imagínate  por un momento que en tu iglesia existe un creyente adulto y este, es invitado por el misionero que fundó la congregación  a ser pastor junto a otros creyentes locales que han mostrado un carácter maduro, familias bien constituidas, tienen  pasión por el estudio de la Biblia y la usan apropiadamente; es decir,  han sido reconocidos por la iglesia como creyentes de buen testimonio y de ejemplo para la congregación.

Tú eres testigo de que un  domingo en la mañana estos creyentes pasan adelante, se arrodillan y hacen un compromiso público de cuidar la iglesia como cuidan sus propias familias.  

El misionero impone sus manos sobre ellos y los presenta a la iglesia como sus nuevos pastores. Luego, él  sigue su camino y estos creyentes quedan desde ese momento responsables de cuidarse entre ellos y a la iglesia.  ¿Qué tan escandaloso te sonaría esto,  si pasara en tu iglesia hoy?, ¿acaso, no fue esto lo que hizo el apostol Pablo?

El  Modelo  Bíblico 

Volver al modelo bíblico no es una opción sino una necesidad. Muchos problemas se pueden evitar si tan solo miramos de nuevo lo que nos enseña la Escritura sobre el pastorado en la iglesia.
➖¿Cuántos  pastores podrían ser librados de ceder bajo la presión
de la tentación y convertirse en escándalo público y escarnio de Satanás si tan solo pudieran pastorear junto a hombres irreprensibles que como sus pares sean capaces de amonestarle a las primeras señales de debilidad?

➖¿Cuántos pastores pueden ser librados de enfermedades causadas por el estrés debido al exceso de trabajo si contaran con otros pastores que llevan la carga pastoral de la iglesia igual que él?

➖¿Cuántos pastores más jóvenes pueden nutrirse de la experiencia y sabiduría de otros pastores más maduros trabajando juntos en un equipo pastoral?

➖ ¿Cuántas iglesias se beneficiarían de ser guiadas por un grupo de creyentes con múltiples dones, pasiones y perspectivas sobre el desarrollo de la iglesia?

Reflexionemos

Piensa en Tito, sentado junto al pozo de agua de una de las ciudades de Creta, abriendo el pergamino que su tutor y amigo Pablo le había enviado. En las primeras líneas de la carta una frase resalta por su carácter de urgencia: “corrige lo deficiente y establece ancianos, así como yo te mandé”. Si nuestro error ha sido no establecer el modelo bíblico para cuidar la iglesia, así como ha sido mostrado en el Nuevo Testamento, aún estamos a tiempo de enmendarlo.  

No somos responsables de los errores que otros han cometido en el pasado, pero si lo somos de nuestras decisiones en el presente y seguramente de los resultados que estas decisiones tendrán en las futuras generaciones de la iglesia. Volver al modelo bíblico es una decisión que podemos tomar aquí y ahora.  


Autor: Hno. Samuel Marcano | Vicerrector Académico del Ministerio ProMETA y profesor de Biblia

Bibliografía:

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