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Crónicas de un Instituto Bíblico | Capítulo IV: ¿Los Altos de Santa Fe o Las Delicias?

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar, sobré ti fijaré mis ojos.
Salmo 38.2.

Caripe

«Caripe es una ciudad próspera enclavada en un valle circundado por altas y verdes montañas. Posee extensas haciendas de café. Este producto proporciona el sustento a la localidad» —así veía la Hna. Fe de Turner al pueblo en donde junto a su esposo establecerían la más importante casa de formación bíblica en el Oriente venezolano.

En 1924, y después de un largo recorrido a caballo que se había iniciado en Carúpano, el Dr. Donaldo Turner llegó a Caripe en compañía de otros obreros. Tal como lo hicieron en los pueblos visitados en el periplo, organizaron cultos evangelísticos en el emporio cafetalero, distribuyendo folletos y tratados con el mensaje de salvación.

Contacto con el evangelio

Uno de los asistentes a aquel memorable culto, le regaló a un buen amigo llamado Cruz Silva un tratado de los recibidos. Cuando Cruz leyó el folleto exclamó: —¡Esta es la verdadera religión! Algún día vendrá alguien que me la explique mejor y voy a aceptar esta verdad.

Pero transcurrieron varios años y ningún cristiano evangélico apareció para explicar el Evangelio al caripero Silva. No hubo un Felipe que se acercara a su carruaje y le preguntara: ¿Entiendes lo que lees? En varias ocasiones, Cruz oyó de cultos protestantes que se estaban realizando en lugares distantes y hacia allá encaminaba su caballo para con tristeza comprobar que había sido una falsa información.

«El pobre Cruz continuó viviendo su vida pecaminosa, pero, a raíz de aquella lucecita encendida en su corazón, no permitió que se bautizara ningún niño nacido en su familia»  —cuenta la esposa del Señor Donaldo. El aguardaba por ese mensajero del cielo que le expondría la Verdad. Tenía hambre y sed del Evangelio.

El trabajo en el Señor, no es en vano 

Nunca consideremos trabajo perdido el compartir alguna literatura cristiana, porciones de Las Escrituras o un mensaje de texto con las personas no salvadas.Ese trozo de papel o mensaje digital va a ser usado por el Espíritu Santo para que esos corazones se interesen y conozcan la Verdad. Dejemos tranquilo a Cruz Silva, por ahora.

El Hno. Donaldo Turner había contraído Filariasis. Este mal si no se trata a tiempo puede conducir a una elefantiasis. Ya en Carúpano él presentaba problemas para la movilidad y no podía hacer largos viajes a caballo. Por ese motivo no había vuelto a Caripe (y Cruz esperándolo) ya que en ese tiempo el pueblo era accesible solo en bestias de cabalgar usando las trochas por las que se sacaba el café para la exportación.

Los médicos en EUA le habían aconsejado que debía mudarse a una zona alta y fría en Venezuela para poder mejorar de su enfermedad. Persistir en vivir en una zona cálida como la costa sucrense agravaría su dolencia. Los misioneros habían pospuesto vez tras vez el traslado porque las necesidades de la obra en Carúpano demandaban sus valiosos servicios. No obstante, se hacía urgente obedecer las prescripciones médicas.

¿Los Altos de Santa Fe o Las Delicias?

Ubicar entonces el lugar más adecuado no era tarea fácil. Una pregunta rondaba sus mentes: ¿Qué lugar del área de trabajo de la Misión Río Orinoco reunía el clima y la altitud requerida para residenciarse? Las indagaciones hechas señalaban dos localidades: Los Altos de Santa Fe en el estado Sucre y Caripe en el estado Monagas. Ya conocía Caripe y también la limitación del acceso.

En medio de aquella búsqueda, de manera inesperada, se presentó a la Casa Misionera de Carúpano un buen hermano cristiano dueño de un camión. Iba de regreso hacia Los Altos y se ofrecía para llevar gratuitamente a los esposos Turner con su mudanza hasta allá. En ese lugar no solo encontraría el Doctor alivio para su mal, sino que también establecería el anhelado Instituto Bíblico residencial.

Buscando la dirección de Dios

La oferta del hermano del camión era formidable pero la duda asaltó el corazón de los pioneros: ¿Estaba Dios guiándolos hacia Los Altos de Santa Fe? ¿Cómo podían estar seguros? ¿Había algo en Las Escrituras que les indicara que debían irse con aquel precioso siervo de Dios hacia aquel pueblo?

Oraron y meditaron, pero aún así no experimentaron Paz en sus mentes. Hablaron entonces con el oferente en estos términos: —Hermano, no sabemos si esta oportunidad excepcional que tú nos presentas la está propiciando el Señor o la está promoviendo el diablo. Pero no creemos que el Señor nos esté dando luz verde para irnos contigo hacia Santa Fe. Así que muchas gracias, querido hermano, pero tendrás que regresar con tu camión vacío-.

¿Habían tomado la decisión correcta? ¿Debieron ser menos cautelosos y más confiados en el Señor? Paulatinamente la paz de Dios fue inundando sus vidas y sus mentes tuvieron reposo por haber obrado bien. ¿Debían entonces moverse a Caripe? ¿Y cómo llegaban hasta allá con la imposibilidad de viajar en caballo?

El viaje a Las Delicias

Varios meses después del viaje fallido a Los Altos, el Hno. Donaldo llegó exultante de alegría a la Casa Misionera con una gran noticia: —¡Fe, ahora es posible viajar hasta Caripe en camión!

En el viaje de 1924, el misionero recordaba que había tenido que dormir con toda su ropa puesta en una hamaca colgada por encima de una pila de sacos de café y aún así no dejó de titiritar por el frío durante toda la noche. Aquel pueblo tenía el clima y la altitud anhelada.

La noticia despejaba mucho el panorama. La Hna. Fe dio su aprobación y escribieron un telegrama a la Misión en el Norte para gestionar el cambio de residencia. Se aproximaba el año 1938, y con él la Convención Anual de las Iglesias a celebrarse en Maturín. En la capital monaguense pudieron apreciar el hermoso trabajo que los esposos Harold y Delfina de Tuggy estaban llevando a cabo. Fue un gozo poder abrazar a estos compañeros misioneros después de varios años. Muchos habían aceptado a Cristo y varias florecientes iglesias crecían en la zona.

La comisión de los hermanos Turner

Tanto la Misión como la Convención de Iglesias autorizaron y comisionaron a los Turner a establecerse en el pueblo custodio de La Cueva El Guácharo. Harold Tuggy se ofreció a ubicar un camión para trasladarlos y él mismo conduciría la preciada carga. Llegado el día, con el Hno. Tuggy al timón, salieron los comisionados con su hija Lucille, una asistente doméstica y la señorita Hosking (misionera que también requería vivir en una zona menos caliente que la costa) hacia el nuevo campo de labor.

Los peligros del viaje

Les tomó catorce horas cubrir la distancia entre ambos pueblos. Una vez dejadas las carreteras de grava que salían de Maturín y adentrarse en la zona montañosa, parte de la vía era el lecho de un río. De un lado estaba la falda de la montaña, del otro, el precipicio o los farallones.

En el lecho del río se hallaron con terraplenes de piedras que había que remontar. Uno de estos era tan empinado que hizo que las dos ruedas delanteras del camión se levantaran en el aire cual brioso y rebelde corcel. Solo la mano de Dios pudo hacer que el vehículo pudiera retroceder y recostarse de la falda del cerro y no precipitarse al vacío.

También algunas curvas del camino eran tan pronunciadas que el Hno. Harold tenía que sortearlas haciendo avanzar y retroceder el camión. Más de un transporte similar había resbalado en estas sinuosas curvas, y pasajeros, carga y vehículo habían desaparecido en el precipicio.

Llegada y recibimiento. Caripe

Al fin llegaron a Caripe. Se ubicaron en la única pensión existente. Allí fueron recibidos con alborozo por los otros huéspedes, gente del pueblo y el mismísimo sacerdote católico. ¿Por qué tan concurrida comitiva de bienvenida? Todos querían mirar al grupo de “americanos” que venía a vivir en el pueblo.

Exhaustos, los viajeros se sentaron a la mesa, y allí a la vista de todos, elevaron una expresiva y sentida oración de gratitud al Dios que les había dado un buen viaje y los había librado de tantos peligros. Hasta allí duró el encanto del padrecito con los recién llegados.

Los “Protestantes”

Al verlos orar en voz alta y con sus cabezas inclinadas los identificó como una plaga peligrosa para la salud espiritual de sus feligreses: aquellos “americanos” eran PROTESTANTES. Se escabulló muy discreto y recorrió las calles del pueblo advirtiendo a los propietarios y a los ciudadanos que cualquiera que le vendiera o alquilara alguna casa a los PROTESTANTES sería excomulgado de la Iglesia.

Pronto experimentarían los Turner el producto de aquella acción del representante de la Iglesia Romana. Ya hablaremos de estas circunstancias en otra crónica.

Hasta aquí los traigo con esta historia de como el IBLD pudo haber sido el IBLADSF (El Instituto Bíblico Los Altos de Santa Fe) pero Jehová Dios de los Ejércitos tenía otros planes.

La continua dependencia de Dios por parte de los esposos Turner los guió siempre a cumplir el plan divino para bendición propia y de las generaciones que le han sucedido. Elevemos una oración de gratitud por las lágrimas que regaron la semilla que hoy cosechamos. ¡Gloria a Dios

 

Camiones usados en la época. El hermano robusto es el Misionero Roberto Ramply.
Foto referencial – transporte de la época
Vía a Caripe
Vía a Caripe

Crónicas de un Instituto Bíblico | Capítulo II: Las pulgas y el barro

Las pulgas y el barro: Parte del plan de Dios para el IBLD

En la anterior entrega mencionamos que tanto Donaldo D. Turner y su esposa Doña Fe, no se amilanaron ante el estado ruinoso en que hallaron las instalaciones de la Casa Grande, cuna de lo que hoy es el complejo educativo Instituto Bíblico Las Delicias. Con óptica futurista y celestial vieron como aquellos muros derruidos podían ser la cantera de obreros, pastores, misioneros y líderes para la naciente Iglesia Evangélica Venezolana.

Don Antonio Luongo, dueño de Las Delicias, les ofreció el uso de la propiedad de manera inmediata. El negocio del café no andaba bien en los mercados internacionales. Soplaban los vientos malignos que desatarían la II Guerra Mundial.

Luongo les dijo que las reparaciones que ellos fueran haciendo se los tomaría como pago del alquiler. Los esposos Turner estuvieron muy de acuerdo porque en aquel momento carecían de recursos como para cancelar una mensualidad o comprar aquel paraíso.

Los primeros arreglos

De inmediato comenzaron la tarea de limpiar, sanear y adecentar la edificación. El hno. Donaldo y un peón invirtieron varios días realizando la limpieza preliminar. Los cochinos, los gallos y todo el café almacenado fueron ubicados en otras partes.

La cochinera que funcionaba en un cuarto vecino a la cocina, también fue desalojada. De una habitación se cargaron once carretillas de basura antes de descubrir el piso de tierra. Pulgas y niguas eran abundantes y demasiado molestas.

Un día, al bajar de Las Delicias a Caripe, el hermano Donaldo se detuvo para darse un baño en un paso de río y así sacarse unas cuantas pulgas y niguas de encima antes de llegar a casa. Aún así, su esposa mató en su cuerpo y ropa  como 23 niguas y pulgas. Ella confiesa: “Aquel lugar nos desafió”.

Otro testimonio De la hermana Fe

Llegó el día de mudarse todos a Las Delicias. El antiguo y desvencijado Ford Modelo T llevó a la preciada familia a lo que sería su hogar durante los próximos años. Aunque el Doctor Turner había trabajado afanosamente en sanear la Casa Grande, su esposa exclama:

“Las pulgas continuaron siendo la ruina de nuestra vida. Nuestra habitación parecía ser el lugar predilecto para ellas. Opté por aplicarles Flit bajo las mantas y aplastar a la mayor parte de ellas, pero parecía que más bien se multiplicaban. Entonces decidí no solo barrer sino también fregar aquel piso de tierra con una mezcla de agua y creolina.

Tuve que repetir la tarea semana tras semana porque aquel diminuto enemigo se negaba a perecer. Uno de esos días, me senté en mi habitación y el corazón se me desconcertó cuando vi mi cómoda, las camas, la mecedora y las paredes manchadas de barro producto de las continuas fregadas del piso de tierra. Me eché a llorar y le dije al Señor:

—¡Padre Celestial! El piso de la casa de mis padres en Los Ángeles está en mejores condiciones que la mesa en la que estoy comiendo aquí. ¡Matar a esas molestas pulgas me tiene todo lleno de barro. Mira mi cama, mira mi cómoda. ¡No puedo más, Señor!”

Cuando la Palabra de Dios nos rescata

No podemos juzgar a la hna. Fe sino más bien, tratemos de entenderla. Como ama de casa se sentía frustrada y extenuada ante aquel diminuto y molesto insecto que le estaba trayendo consecuencias desagradables. En esa depresión se hallaba cuando oyó la voz del Señor decirle:  —¿Alguna vez has enseñado acerca de la historia del Tabernáculo en el desierto? –Si, Señor  —respondí. Claro que conozco esa historia y la he enseñado.

De inmediato mi mente comenzó a recordar las tablas de madera cubiertas de oro puro, el candelabro, el altar del incienso y los otros utensilios y muebles del Tabernáculo hechos o cubiertos en oro, plata o bronce, cuyo valor en dólares era altísimo.

El Tabernáculo y el a IBLD

Recordé el Lugar Santísimo y el Arca del Pacto que había en él. ¿No habitaba la presencia de Dios en aquel lugar Santísimo? Acabado este repaso mental, la voz del Señor le dijo: —¿Y de qué era el piso del Tabernáculo? ¡DE TIERRA! De inmediato un velo cayó de mis ojos. Entonces fue que lloré de forma copiosa y de verdad.

Comprendí como nunca antes que el lugar del Tabernáculo en que se manifestaba la presencia del Señor del cielo y de la tierra, era de TIERRA. Recordé que fue también LA TIERRA la que absorbió la sangre de mi amado Salvador derramada en la Cruz por salvación. Me di cuenta que, aunque Cristo vivía en mi corazón, me estaba amargando por las condiciones en que me había tocado servir.  

Pedí perdón a Dios, confesé mi pecado y clamé que limpiara mi alma de todo aquello que pudiera entristecer a Su Santo Espíritu en el templo que era mi cuerpo. El Señor me oyó.  Desde aquel momento Las Delicias se convirtió con todas las de la ley en Las Delicias, no sólo  de nombre sino de hechos y en verdad a pesar de las pulgas y del barro”

La experiencia con el Señor 

En este lugar donde la hna. Fe de Turner tuvo ese personalísimo encuentro con Dios, muchísimos jóvenes en el futuro tendrían su experiencia personal con el Señor, siendo sus vidas transformadas por el poder de la Palabra y del Espíritu Santo. Miles de Fieles testigos del Evangelio para llevar a Venezuela a Cristo a conocer.

Las pulgas, y el barro generado por el combate para hacerlas desaparecer tuvieron a punto de frustrar el sueño de tener un Instituto Bíblico Residencial, pero Dios usó esas circunstancias para cumplir su plan perfecto.  Pero gracias damos a Dios porque aquellos siervos pioneros se mantenían en comunión con Aquel que los había comisionado a la labor y siempre estaban prestos a obedecerle. ¡Dios bendiga a nuestro Amado Instituto!   

 

Campamento en la antigua sede del IBLD
Una de las tantas cohortes de estudiantes que han pasado por las aulas del IBLD.

Crónicas de un Instituto Bíblico | Capítulo I: La casa grande

Todos los que alguna vez han visitado el Instituto Bíblico Las Delicias en Caripe, Jardín de Oriente, han visto una edificación que lleva inscrita el siguiente epónimo: Donald. D. Turner. ¿Qué méritos hizo este señor para que uno de los principales edificios del IBLD lleve su nombre?

Misioneros Pioneros y sus intereses 

Una de las principales preocupaciones de los misioneros pioneros encabezados por el Dr. Van Vleck Eddings y su señora esposa Doña Engracia, era el formar bíblica y académicamente a los obreros evangélicos venezolanos a fin de que pudieran ser evangelizadores eficaces y líderes de las iglesias que se fueran formando.

Para ello promovieron el discipulado persona a persona, las Conferencias Bíblicas, los Institutos Bíblicos Ambulantes, el Instituto Bíblico Industrial, hasta que el 16 de mayo de 1939 fue abierto el Instituto Bíblico Las Delicias como escuela bíblica residencial. ¿Qué camino se recorrió para poder materializar aquel pequeño principio que hoy es una gran realización presente en el Oriente y Sur de Venezuela?

Misión encomendada a los esposos Turner 

La Convención de Iglesias de 1938 y la Misión Río Orinoco comisionaron a los esposos Donald y Fe de Turner para hallar un sitio en donde establecer la escuela de formación de los pastores y líderes de la obra nacional venezolana. Recordemos que esta pareja había arribado a Carúpano (sede de la Misión) en diciembre de 1921.

A partir de allí desarrollaron ministerio en esta ciudad, en RíoCaribe y en la Isla de Margarita. Además de buscar un lugar en donde establecer el Instituto Bíblico, la Misión perseguía un lugar de descanso para los misioneros, y un clima más benigno para la resentida salud del hno. Donald Turner. El calor tropical de Sucre y Nueva Esparta no le había sentado del todo bien a este pionero.

Es así como llegan al pueblo del Santo Angel Custodio de Caripe,  los que hoy la historia reconoce como los fundadores del IBLD. Pero dejemos que sea la Sra. Fe que nos narre parte de esa epopeya (las mujeres saben narrar estas historias mejor que los hombres):

Testimonio de la hermana Fe

«Un día mi esposo se ausentó por largo tiempo durante el día. Cuando regresó me dijo bromeando:  —¿No puedes adivinar dónde he estado todo este tiempo?
Le
respondí: —No, te aseguro que no puedo. El entonces me tomó de la mano y me condujo hacia la calle y señaló la magnífica montaña que se divisa hacia el norte de Caripe y exclamó muy entusiasmado: —He estado caminando por esos cerros. Hay un sitio precioso allí arriba llamado Las Delicias. Me gustaría que fueras a verlo. ESE PUEDE SER EL LUGAR QUE DIOS HA ELEGIDO PARA EL INSTITUTO BÍBLICO». 

La señora Fe relata que se encontraba muy emocionada por la mejoría de las condiciones físicas de su esposo. Mientras estuvo en la Costa, caminar seis cuadras se le estaba haciendo un ejercicio extenuante y regresaba con mucha dificultad a casa. Ahora en Caripe había caminado por aquella agreste montaña y se le veía rebosante de salud.

Explorando el territorio

En un viejo y desvencijado Ford Modelo T (único transporte que había para aquel entonces en el pueblo) emprendieron el viaje exploratorio del paraíso escondido que había descubierto el hno. Donald.

El camino era de tierra, con muchas piedras. El trayecto a cubrir se extendía por cinco kilómetros. Entre saltos y bamboleos del vehículo, al fin desembocaron en una hacienda que sobresalía de la ladera de la montaña.

Instalaciones originales 

Al trasponer el portón de entrada, vieron sobre una loma una casa grande hecha con paredes de bahareque (barro con caña brava) y techo de zinc muy oxidado. Debajo de una de sus ventanas la pared había cedido y un gran hueco permitía mirar hacia adentro. Se dirigieron a inspeccionar esa Casa Grande de la hacienda. ¿Qué encontraron? Mucho monte, la hierba les llegaba hasta las rodillas.

Varios cochinos se revolcaban en el fango formado por el agua de lluvia y la tierra en una canal frente a la casa.  Pisos  de tierra. Todo el lugar estaba infestado de pulgas y niguas. Tenían que caminar y zapatear al mismo tiempo para que estos insectos no se les desplazaran libremente por el cuerpo.

La casa tenía ocho habitaciones divididas por un pasillo principal. Los cuartos en su  mayoría estaban ocupados por grandes sacos de café, en otro estaban amarrados cinco gallos de pelea, y una especie de cochinera o pocilga con varios cerditos podía observarse en alguno de los otros cuartos.

La cocina estaba justo al lado del lugar de los cochinitos separada por una baranda por donde el cocinero les arrojaba los desperdicios de las verduras y otros bocadillos. En lo que fue el comedor, las gallinas tenían sus nidos donde poner los huevos. Hacía ocho años que el dueño del lugar se había mudado con su familia al pueblo para que sus hijos pudieran asistir a la escuela.

Había una especie de mayordomo que vivía allí junto a su familia, y fue quien quedó al cuidado de la propiedad. Por todos lados colgaban grandes y ennegrecidas telarañas.Las paredes de la cocina parecían el interior de una chimenea. El monte invadía los corredores de lo que fue una gran vivienda. Pero la hna Fe escribe:

«Caminando a través de las malas hierbas, crucé el patio hasta el borde donde comenzaba la ladera y quedé impactada con el más fascinante panorama del Valle de Caripe que se abría ante . Mientras estaba allí extasiada, olvidé el estado ruinoso que exhibía aquella construcción y comencé a ver las paredes de bahareque limpias y encaladas, pisos de cemento por todas partes, y las habitaciones llenas de estudiantes. Miré iglesiasvenezolanas lideradas por pastores nacionales preparados en nuestras aulas. Entonces oré: Señor, si quieres usarnos aquí para esta labor, estamos listos».

Juntos en visión y fe 

El Dr. Donaldo D. Turner llevó a su esposa a conocer el lugar en el cual estaba casi seguro Dios quería que se estableciera el ansiado Instituto Bíblico. La señora Fe no se dejó impresionar por las condiciones del momento, todo lo contrario, con ojos visionarios y de fe miró todo aquello en que se podía convertir aquel sitio llamado Las Delicias.

No desanimó a su esposo, se sumó a la visión de éste. ¿No es esto maravilloso? ¿Imaginamos el júbilo que llenó el corazón del misionero cuando su esposa también se enamoró a primera vista de aquel sueño? En la próxima crónica seguiremos hablando de como aquel «patito feo» comenzó su transformación para poder recibir a los primeros estudiantes.

Por ahora, cada vez que veamos los nombres de Donaldo y Fe, glorifiquemos a Dios por la semilla que con lágrimas sembraron y de cuyos dulces frutos disfrutamos hoy en día. Y no olvidemos que la obediencia siempre es fuente de bendición.

Casa abandonada encontrada por los Turner en Las Delicias en 1.938

Edificio Donaldo Turner


Fuentes:

  • Historia de la Iglesia Evangélica Del Oriente de Venezuela. Alvins T. Lewis Knauss Out of Weakness Strength. Fe de Turner
  • Testimonio oral Hna. Gladys de Carbonell
  • Notas del Seminario sobre la Historia de la Iglesia en Oriente dictado por Antonio Mendoza en 1988 a los estudiantes del IBLD.

IBLD – Formación del creyente venezolano

La historia del Instituto Bíblico «Las Delicias» se extiende mucho más allá de los 81 años que celebramos recientemente.

Reseña Histórica del IBLD

En el año 1920 llegaron los esposos Eddings a establecerse en Carúpano con la recién fundada Misión Río Orinoco; ellos fueron los primeros misioneros evangélicos en el oriente venezolano. La obra dió buenos resultados, así que nuevos misioneros llegaron, entre ellos podemos mencionar a  los esposos Fe y Donaldo Turner, Delfina y Geraldo Tuggy, Minnie y Alvin Lewis, grandes y humildes personas que fueron instrumentos del Señor para anunciar su palabra. Posteriormente ellos fungieron como directores del IBLD.

Ante el crecimiento de la Iglesia oriental, fue necesario la formación  de los creyentes venezolanos para que asumieran efectivamente el liderazgo. Fue así como en la tercera conveción de las iglesias evagélicas de oriente, en 1938, se anunció la fundación de un Instituto Bíblico residencial.

Los Primeros Directores del IBLD

Los esposos Turner fueron los designados para esta labor y después de la conveción se fueron a Caripe. Narra el misionero Lewis que al llegar al pueblo, un gran grupo de personas los recibieron alegremente, entre ellos el sacerdote católico del lugar. Infructuosamente, se dedicaron a buscar un lugar para el Instituto.

Un día, el hermano Donaldo Turner se desapareció hasta bien entrada la tarde. Al llegar le dijo a su sorprendida esposa Fe: «He estado caminando por aquellos cerros todo el día (las montañas al norte de Caripe), en un lugar llamado Las Delicias. Quiero que vayas conmigo a verlo. Tal vez ese sea el lugar que Dios ha seleccionado para el Instituto Bíblico». (p. 295)

¡Ciertamente ese fue el lugar que Dios tenía preparado! La hacienda cafetalera de Antonio Luongo solo contenía un casa vieja con cuatro habitaciones. Sin embargo al contemplar la hermosa vista, el exhuberante paisaje, la hermana Fe vió «como en visión, las iglesias evangéllicas de Venezuela que tendrían pastores graduados en el Instituto». (p. 296)

El Instituto Bíblico «Las Delicias», inició sus actividades el 16 de mayo de 1939. Los esposos Turner junto a Ruth y Teodoro Hummel conformaron el cuerpo docente inicial, con ocho estudiantes residentes.

¡Damos infinitas gracias a Dios por todos esos años, Él ha sido fiel! «A fin de conocerle».


Autor: Eduardo Mejías, Presidente de ASIGEO y Pastor en la Iglesia «Luz del Salvador» de Caripe | R9

Hilda | Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia

Recintos escolares que servirían de centros para las misiones

Las Escuelas Públicas Primarias no eran un elemento común en la Venezuela de principios del siglo XX. Aunque el presidente Guzmán Blanco había decretado el 27 de junio de 1870 la educación primaria, gratuita y obligatoria, el Estado no proveyó lo conducente para poblar de centros educativos al país.

Con el decreto guzmancista se procuraba brindar a la población «la enseñanza gratuita de principios generales de aritmética, sistema métrico, idioma castellano, moral ciudadana y fundamentos de la Constitución Federal».

Lo que si existía era una red de escuelas primarias particulares. Un Maestro acondicionaba un salón en su casa y allí, a cambio de un modesto estipendio, brindaba sus primeras, y a veces, únicas luces a un grupo de alumnos. Estas escuelas funcionaban generalmente durante el día.

Pero las hubo también nocturnas para los niños y adolescentes que trabajaban jornada diurna. Se decía entonces que el pago era para «el kerosene de la lámpara».

Acciones de los misioneros

Los misioneros pioneros se encontraron con esta realidad cuando llegaron a Oriente y crearon varias escuelas de este tipo, donde doquiera abrían una estación evangelizadora. Fueron un vehículo para compartir el Evangelio, porque en el pensum se incorporaba la enseñanza de la Biblia.

La hna. Fe de Turner, a pesar de su limitado español, se encargó de la Escuelita Primaria en Carúpano para marzo de 1922. Ella tuvo convicción de que el Señor quería lo hiciera así. Pronto vio copado su salón de niños y niñas del pueblo. Era un servicio gratuito. En su autobiografía «Out of Weakness Strength», la hermana Fe cuenta que varios de los niños de la Escuela se animaban a asistir también a la Escuela Bíblica Dominical. Hilda, fue una de estas niñas. Provenía de uno de los tantos hogares disfuncionales de la ciudad. Mayor de varios hermanos, cada uno con un padre diferente. Pero la Gracia Salvadora del Señor la alcanzó a ella y a su madre.

Alumna destacada

Hilda era una estudiante muy aplicada tanto en la escuela primaria como en la Iglesia. Se ganó el cariño y afecto de los creyentes. En la Navidad de 1922 recitó un emotivo poema basado en Juan 3:16 y dio un impactante mensaje a la audiencia que plenó el salón que servía de Capilla en la Casa Misionera, la acera y la calle. E hizo un vibrante llamado de salvación.

Ya alcanzada la pubertad, Hilda cayó gravemente enferma. El mal que la hirió mortalmente retorció su cuerpo y la hacía caer en largos períodos de inconsciencia. Su diligente Maestra acudió presta a brindarle su benefactora presencia y ayuda espiritual. Pero dejemos que sea la propia hna. Fe, la que nos cuente aquella experiencia:

«Fui una tarde a visitarla. Por momentos estaba consciente, pero luego ella perdió la consciencia por completo. Todos los que estábamos allí presentíamos que el deceso ocurriría en cualquier momento.
En eso entró a la habitación una señora italiana vecina de la familia. Amaba a Hilda, pero era una señora de baja reputación moral. De repente, Hilda recobró el sentido y sus ojos se iluminaron cuando vio a su amiga, a la que todos llamaban Madama. Entonces Hilda le dijo: ¡Oh, Madama, mira! ¿Ves esa hermosa mansión blanca? Tiene muchas flores a su alrededor. ¡Esa es mi mansión a la cual me voy a ir! Dios la ha preparado para mí. Madama, ven conmigo a mi mansión.

Parecía que Hilda iba a perder el sentido de nuevo, pero volvió en sí y agregó: ¡No, Madama, no puedes venir conmigo así como estás. Estás llena de pecado. Madama, recibe a Jesucristo como tu Salvador y deja que Él te limpie de tu pecado, entonces podrás venir y vivir en esa hermosa mansión conmigo.

La Madama tomó asiento. Su rostro estaba bañado en lágrimas. Luego se fue. Solo en la Eternidad sabremos que fruto tuvo aquel testimonio dado por aquella adolescente en las postrimerías de su vida a su querida amiga».

Pero la chica no murió en aquel momento, pasaron unos días. Y el domingo, mientras oraban por ella en la Escuela Dominical, llegó el aviso de que estaba agonizando. La hna. Fe salió apresuradamente a la casa de su aventajada discípula. Esta la llamaba. Al llegar, se impresionó con el estado físico de la moribunda.
Su cabeza estaba deformada, hinchada a casi el doble de su tamaño normal. Aunque la misionera le habló, no se percató de su presencia. Estaba inconsciente de nuevo. Jadeaba al respirar. Pero de pronto, su cuerpo retorcido se relajó, y su cabeza agrandada, volvió a su normalidad. La belleza de la gloria celestial fue derramada en aquel cuerpo en el que Hilda había vivido por doce años.

Hilda, levantó sus manos hacia el cielo y dijo: ¡Señor Jesús! y luego las dejó caer. Se había marchado a la Escuela Dominical Celestial. ¡Se había ido a la presencia del Señor!

Testimonio de la hermana Fe

La hna. Fe dice en su libro que, a pesar de la tristeza, se sintió confortada y animada por haber venido a Venezuela a comunicar las Buenas Nuevas a niñas como la fallecida. Se sintió feliz de haberla ganado para Cristo por medio de la Escuela Primaria y de haber obedecido a Dios cuando aún su español no era suficientemente amplio. Y, aunque predicar el Evangelio en Carúpano desataba las furias del Infierno, el Poder es de Dios y las tinieblas nunca prevalecen ante la Luz de Cristo.

Si bien la Sra. Engracia de Eddings llegó a afirmar que en Carúpano se probaba que Satanás era real, Carúpano también mostró que la Gracia Salvadora de Dios es Irresistible y hace que las almas se rindan ante el asedio amoroso de Cristo Jesús.  

«A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.  Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» Juan 1:11-12