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Crónicas de un Instituto Bíblico | V: Cruz Silva: Un tratado, un repollo y un alma.

Cruz Silva: Un tratado, un repollo y un alma

Oposiciones 

Hallar una casa en alquiler no fue empresa fácil para los esposos Turner a su llegada a Caripe en 1938. El cura párroco del pueblo les había hecho muy mala propaganda entre sus feligreses, amenazándolos con la excomunión, si alguno osaba vender o alquilar una propiedad a los herejes protestantes.

La Hna. Fe señala en su autobiografía que «nos sentíamos como José y María en Belén buscando posada y sin nadie querer recibirnos. El telegrafista vivía en una casa de once habitaciones, de las cuales él solo ocupaba tres, pero el dueño no quiso alquilarnos las dos hjabitaciones que necesitábamos rentar porque no quería saber nada de los protestantes».

La Providencia Divina

No obstante, Dios estaba guiando la barca de los Turner. Al cabo de una incesante búsqueda, se hallaron con un gentil caripero que les dijo: «A mí no me importa cuál sea la religión de ustedes con tal de que sean cumplidos en pagarme el alquiler. Tengo dos habitaciones disponibles. Son suyas».

De este modo providencial, Donaldo y Fe de Turner establecieron el primer hogar evangélico de Caripe, así como en 1917 los esposos Eddings habían fundado el primer hogar evangélico en La Asunción Nueva Esparta, y en 1920 en Carúpano, no sin antes vencer férrea oposición promovida por los representantes de la iglesia romana.

Sorpresas de Dios

Un día llamaron a la puerta de la vivienda. Al abrir, los pioneros se hallaron con un caballero que sostenía un enorme repollo en sus manos. Era un regalo para ellos. Los Turner quedaron tan impactados ante aquel gesto tan inusitado que se les olvidó preguntar el nombre del oferente y menos darle las gracias.

Al entregar el presente el visitante adujo:  —Así como en Caripe hay gente a las que no les gusta el Evangelio, también hay personas a las que si nos gusta—Y se retiró. Esta acción amistosa les dio a entender que Dios estaba haciendo algo entre aquella preciosa gente a pesar de las amenazas del Padrecito.

Primer Sevicio, Primer Invitado

Entretanto se asentaban y planificaban donde establecer el Instituto Bíblico, organizaron servicios evangelísticos en aquel hogar provisional. Para ello habilitaron una de las dos habitaciones.

En el primer servicio estuvieron presentes los esposos Turner, su hija Lucille, la asistente doméstica, la Señorita Hosking y un invitado especial: el señor que les había regalado el repollo días antes. ¿Su nombre? CRUZ SILVA (el que había recibido el tratado en 1924).

Curiosos y detractores

La Hna. Fe instaló el órgano portátil y comenzaron a cantar preciosos himnos. La calle lateral donde vivían se comenzó a llenar de curiosos e interesados. Entre ellos, camuflajeado, se hallaba también el Padrecito.

Éste empezó a soliviantar a la audiencia diciendo que lo que estaban haciendo los «protestantes» era ilegal y que se comunicaría con las autoridades en Maturín para denunciar los hechos y que tanto el misionero Turner como los congregados irían a dar de cabeza a la cárcel.

Informado del trabajo del sacerdote, el Dr. Donaldo antes de comenzar la prédica dijo:

«En Venezuela está consagrada en su Constitución la Libertad de Cultos. Y cualquiera que ose perturbar el desarrollo de una reunión religiosa corre el riesgo de ser sancionado. Así que voy a predicar la Santa Palabra de Dios amparado por la Divina Providencia y la ley.»

La firmeza del predicador cayó bien entre la concurrencia y el párroco tuvo que escabullirse derrotado.

Fe Pública y Bautizó

Al final del culto, Cruz Silva expresó de manera pública su decisión de recibir a Cristo como su Señor y Salvador. ¡Catorce años después veía la Luz del Evangelio! Allí contó la historia de aquel bendito tratado que había llegado a sus manos en 1924. Y pidió que lo instruyeran en «la verdadera religión».

Para Año Nuevo de 1939 ya la esposa y los hijos de Cruz también eran cristianos. En la celebración de Acción de Gracias, la esposa de Silva testificó así:

Si mi esposo no fuera cristiano, hoy yo estaría temblando. Esta temporada era de mucha parranda y fiesta para él y su patota de amigos. Llegaba borracho a la casa de madrugada y me hacía levantar para cocinarles a todos. Durante estos días de fiesta él pasaba más tiempo preso que en la casa.

Sufrimos hambre y desnudez porque todo el dinero se iba en juergas y juegos de envite y azar. Pero ahora Cruz es un hombre nuevo. De hecho, el Prefecto lo llevó ante los detenidos y les contó que Cruz había sido «su arrestado favorito» pero ahora era un hombre nuevo y que si todos aceptaban el Evangelio no habría necesidad de prisiones.

Hoy, la comida en casa es suficiente y mis hijos tienen ropa y calzado nuevos. Somos nuevas criaturas en Cristo Jesús. Por primera vez, desde que estamos casados, recibimos el Año Nuevo juntos—.

Los Primeros Frutos

Cuando la esposa del hombre del repollo finalizó de hablar, todos en la congregación tenían los ojos llenos de lágrimas. Eran lágrimas de gozo porque la mano del Señor seguía extendida para salvar a los hombres. Ciertamente, la luz del Evangelio de Cristo se estaba mostrando en medio de las tinieblas. Y los primeros frutos de la siembra de la Verdad son indescriptiblemente preciosos.

Un tratado evangelístico en las manos de un hombre durante catorce años resultó en un alma preparada para salvación, y su decisión ante aquel mensaje se dio a conocer a través de aquel primer regalo: un repollo.  

Cruz Silva fue una confirmación divina del llamado de los que establecieron lo que hoy es el Instituto Bíblico Las Delicias. ¡Grandes cosas haría Dios en Caripe y en toda Venezuela a partir de aquella sencilla siembra. ¡Aleluya!

 

Típica casa de Caripe
Antiguo templo católico Caripe

Devocional «En ti confiaré» | Juan

Juan |por Josué Pineda Dale

«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí» ( Jn. 14:1).

Irónicamente, el ser humano es más susceptible a preocuparse por lo que desconoce que a tener confianza en lo que conoce que es verdad.

Es más fácil dudar y tener temor que confiar. No es diferente para el creyente. Aún y cuando sepas que eres hijo de Dios, que estás seguro en sus manos, que nadie puede separarte de él y que él te sostendrá hasta el final, puedes fácilmente sucumbir ante la duda en el momento de la prueba.

Por esa razón el salmista habla a su alma en el Salmo 103. David recuerda las bendiciones que Dios le ha dado como combustible para seguir adorando a Dios. Recordar la fidelidad de Dios es fundamental porque él nunca cambia. La memoria de su fidelidad revelada en el libro de Juan te dará ánimo, fe y fortaleza en el momento de prueba y angustia.

El mandato

En Juan 14, Jesús consuela a sus discípulos con estas palabras: «No se turbe vuestro corazón» ( Jn. 14:1). Lo que vendría sería muy duro. Aunque él sufriría y moriría en la cruz, es Jesús quién los consuela a ellos. Él estaba a punto de morir (13:1), Judas lo traicionaría (13:26), Pedro lo negaría (13:38) y los discípulos no podrían acompañarlo adonde iba (13:36).

Por eso Juan 14:1 comienza de esa manera. Jesús quiere que sus discípulos piensen correctamente, no en las circunstancias, sino en la verdad de Dios. Jesús no solo manda a los discípulos a no turbarse —a no preocuparse— sino a creer en él como el Hijo de Dios: «…creéis en Dios, creed también en mí» (14:1) La base de su fe, de su confianza, era él mismo. No se trataba de no turbarse simplemente, sino de confiar en él porque es Dios y es fiel.

Su palabra es verdad y era necesario que él partiera para cumplir el propósito de Dios. Jesús no dejaría a sus discípulos solos. Él iría «a preparar lugar para [ellos]»(14:2). Por eso afirmó ante lo siguiente: «A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después» (13:36).

El hecho de que Jesús subiese al Padre no cambiaba las cosas, sino que cumplía el plan y propósito de Dios. Jesús cumplió al pie de la letra la obra que el Padre le encomendó (17:4). Por eso podían confiar en él. Jesús se fue para preparar lugar para los suyos (14:2), pero vendrá otra vez (14:3).

La revelación

Los discípulos no entendían a plenitud adónde iba Jesús ni qué quiso decir cuando afirmó que sabían el camino (14:4). Solo sabían que tenían temor por lo que vendría. Por eso Tomás le pregunta acerca de cómo llegar a ese lugar (14:5). Jesús respondió con una frase que millones de personas han escuchado, proclamado y aún memorizado: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (14:6).

Él es el camino. Él es la verdad. Él es la vida. Fuera de él es imposible tener acceso al Padre y a la vida eterna. Si eso no era suficiente, Jesús afirma su deidad diciendo que ahora había visto al Padre también (14:7), porque él y el Padre son uno. Dios mismo estaba en medio de los discípulos, había habitado en medio de ellos, y estaba mostrándoles el camino. Por eso debían creer en él y no tener temor.

Jesús es Dios y estaba revelándose claramente a sus discípulos para que creyeran en él, fortaleciendo su fe para lo que vendría. Jesús continúa aclarando la confusión que tenían.

Seguramente era mucho que procesar. Felipe se conformaba con ver al Padre (14:8), a lo que Jesús respondió: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (14:9). Jesús no actuaba por su cuenta, sino que, como afirmó: «…el Padre que mora en mí, él hace las obras» (14:10).

Si no creían sus palabras, Jesús les apunta a sus obras, las cuales daban testimonió de quién era él en verdad (14:11-12). No actuaba por su cuenta, así como tampoco lo haría el Consolador que enviaría luego de su partida (14:16).

Dios envió a su Hijo unigénito para cumplir su propósito salvífico para dar esperanza a los que estaban sin esperanza. Él sería fiel en cumplir al pie de la letra. La verdad de Dios revelada en Jesucristo es y debe ser una fuente inagotable de esperanza y fe. Debe combatir la incredulidad y la desesperanza porque él es fiel y cumplió su palabra y seguirá cumpliéndola hasta el final.

No dudes ni un instante que él es fiel y te sostendrá. Así como Jesús dio ánimo a sus discípulos, motivándolos a creer y confiar en él, así debe su palabra darte ánimo hoy. No te turbes, confía en él. Él es fiel y no te dejará. Él estará contigo hasta el final. Que su palabra te sostenga siempre.

Para reflexionar

Aunque haya pruebas y dificultades en tu vida, no te turbes ni pierdas la esperanza. Él es fiel. Cree y confía en él. Aférrate a su palabra, su verdad, y no mires las circunstancias, sino a Cristo.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré
En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.