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Enseñando cordialidad a nuestros hijos

Serie: Ejerciendo influencia en nuestros hijos Parte III

«Hija, ser amable y educada siempre te abrirá puertas» es una frase que constantemente le recordamos a nuestras pequeñas. Y es que el trato amable hacia los amigos, vecinos, y hasta dentro de la familia, es algo que debe ser enseñado en esta generación que va creciendo.

¿Cuántas veces nos hemos topado con niños que dicen «buenos días» «por favor» «gracias» o simplemente un «hola» al pasar frente a otra persona? Probablemente han sido pocas.

¿Saludar es necesario?

Si constantemente les enseñamos los buenos modales, también aplica para nosotros como padres. Puede que en algunas ocasiones nos encontremos con personas que no respondan a nuestros saludos; aún así debemos continuar dando el ejemplo a nuestros hijos.

Relaciones exteriores…

Estas no son más que las relaciones que mantenemos con las personas fuera del hogar, ya sean familiares, amigos, compañeros y vecinos.

Aunque no lo creamos, somos una fuente de ejemplo vivo para nuestros pequeños en estas relaciones. ¿Eres educado al pasar o pasas más rápido que rayo veloz? ¿pides los favores con un amable «por favor» y das un sonriente «gracias» cuando recibes algo de estas personas? Recuerda, tu hijo te ve y actuará con su primo, amiguito y compañerito, así como tú le modeles.

Sin duda alguna, un creyente con una buena base de relaciones interpersonales que desarrolle la empatía y la sensibilidad por las necesidades de los de fuera, será un siervo de Dios más dispuesto al servicio de otros; una característica esencial para mostrar el amor de Dios a los perdidos.

¡Modela empatía y tendrás un hijo misericordioso!

«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre» Proverbios 10:1.

A medida que el ser humano va cobrando conciencia de sus acciones, se vuelve más insensible en las relaciones a causa del pecado. Es tan cierto, que si no tienen una buena base para relacionarse con otros, nuestros pequeños corren el riesgo de volverse aislados y antipáticos, o desarrollar relaciones superficiales.

Cuando un padre invierte tiempo en demostrar empatía a otras personas, sin duda está sembrando en el corazón de su hijo sensibilidad a las necesidades de otros, amor hacia las personas, humildad y amabilidad, es decir, está formando en él o ella un corazón tierno y compasivo.

Establece como metas las siguientes recomendaciones, y si eres una persona que ya lo haces te animo a continuar modelando, pues tu hijo tendrá un buen maestro.

  • Saluda a las personas al salir o llegar a casa.
  • Utiliza sin pena y con alegría las palabras mágicas «Por favor» y «Gracias»
  • Pide la bendición a tus padres y dale la bendición a tus sobrinos.
  • Utiliza un tono de voz suave al dirigirte a las personas.
  • No hables mal de tu familia, amigos, compañeros o vecinos y menos frente a tus hijos.
  • Establece relaciones cordiales con tus vecinos.
  • Muéstrate compasivo ante las necesidades de estas personas.

El ejemplo es difícil de presentar, pero tú eres el mejor maestro.

Libro | Versículos cortos para niños | Por Yamileth Rojas de Bonilla | Reseña

Nota del editor: Lo siguiente es una reseña del Libro | «Versículos cortos para niños» | Escrita por Kheila Smith de García @KheilaSmith | Líder de Jóvenes | Iglesia Oais | Houston Texas


¿Por qué deberías leer este libro?

«Versículos cortos para niños» es un libro escrito por la venezolana Yamileth de Bonilla, autora cristiana de libros en español, donde se nos enseña la importancia de memorizar la palabra de Dios con nuestros hijos.

Es una guía práctica que ayuda a los padres cristianos a crear un ambiente agradable, donde sus hijos puedan aprender de Dios en la vida cotidiana. Este libro es un aliado perfecto para aquellos Padres que han decidido marcar el destino y bendecir la vida de sus hijos con una herencia que jamás les podrá ser robada. Son 155 versículos cortos que podremos sembrar en sus corazones de diferentes maneras.

Nos ayuda a iniciar una aventura llena de paciencia y constancia, con técnicas fáciles, divertidas y sencillas que hacen atractiva la memorización de la palabra de Dios para los chicos, y, al mismo tiempo, nos permite pasar momentos de calidad con ellos, los cuales marcarán sus vidas para siempre.

Dejarles a nuestros hijos un legado de integridad y principios arraigados en la verdad de Dios, es el desafío más grande que enfrentamos hoy día los padres cristianos, ¿por qué? porque estamos en un mundo que se empeña en restarle valor a las cosas eternas.

«Versículos cortos para niños» nos enseña diferentes formas de imprimir palabras de vida en los corazones de nuestros hijos, despertando una pasión por ser, como padres, la mejor referencia de Jesús que puedan tener nuestros retoños.

Estamos en tiempos donde necesitamos ser prácticos en las enseñanzas bíblicas; modelar más que hablar, para que nuestros hijos puedan tener experiencias con Dios y de esta forma ellos aprendan que el Dios de Jonás, Daniel y José, es el mismo Dios de ellos.

Con este libro le enseñaremos a dejar de ver a Dios como un ser lejano de sus vidas; por esa razón debemos entrenar a nuestros hijos en la verdad para que ellos puedan reconocer con facilidad la mentira, y no hay nada más valioso que por medio de técnicas de memorización y repetición. Las técnicas mostradas en este libro, y otras más, son completamente bíblicas, y nos brindan la oportunidad de abrazar la Palabra en sus espíritus.

Una de las cosas que más me confrontó de este libro práctico «Versículos cortos para niños», es que me hizo entender que, no solo necesitamos comunicarles la verdad a nuestros hijos, sino que nos urge ser sabios en cómo comunicamos esa verdad, porque sería un grave daño dirigir a nuestros hijos hacia hábitos religiosos. Esta guía nos ayuda a llevarlos hacia Jesús, de una forma práctica y natural.

Lo más importante es recordar que no estamos solos en este camino, hay muchos padres que ya han iniciado esta aventura, y es maravilloso ver en este libro esos testimonios que nos inspiran, donde bien lo dice la autora Yamileth de Bonilla «necesitamos ser firmes, constantes y llenos de amor».

Recordemos que, como Padres, tenemos un mandato divino plasmado en Deuteronomio 6:7-9, de hacer que la palabra de Dios sea sembrada en nuestra generación, y los primeros responsables somos nosotros los padres, no los maestros de la escuela dominical.

Debemos proponernos y enfocarnos en que la palabra sea su mejor herramienta de defensa, y el lugar donde ellos puedan hallar consejos y fuerzas para enfrentar sus desafíos cuando mamá y papá no se encuentren cerca.

«Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.» Deuteronomio 6:7-9

Frases impactantes de este libro

«Nunca será tiempo perdido enseñar e instruir con la palabra de Dios. Cada versículo que sembremos en sus corazones, generará en ellos fe, amor, confianza en Dios, y muchos frutos eternos»

 

«Debemos convertir nuestros momentos familiares habituales, en oportunidades para imprimir en sus corazones la palabra viva y eficaz. Esta es la palabra que transformará sus vidas y los llevará a nunca olvidarse del único Dios verdadero»

 

«Considerar la enseñanza bíblica como algo vital para nuestros hijos, es la clave para comprometernos»

 

«A veces, quizás no tengamos ganas de enseñarles la biblia, pero esto no se trata de ganas, sino de una necesidad y un riesgo al mismo tiempo»

 

«Es un riesgo el dejar pasar los días sin sembrar en sus corazones: Ellos necesitan conocer a Dios, si no lo hacen, sus vidas estarán en peligro; su presente y futuro»

Estructura del Libro

En este libro la escritora nos presenta una recopilación de 155 versículos cortos, diversas técnicas de memorización sencillas y divertidas para sembrar en el corazón de nuestros hijos la verdad de Dios.

  • Título: Versículos cortos para niños.
  • Autor: Yamileth de Bonilla.
  • Año de publicación: Mayo de 2020.
  • Páginas: 100
  • Descargas en Amazon: Más de 30 descargas.
  • ¿Qué encontrarás en él?:
    • 155 versículos cortos para niños
    • 5 Técnicas de memorización sencillas y divertidas
    • Consejos para padres y madres
    • La importancia y necesidad de enseñar la biblia a nuestros hijos
    • Imágenes para colorear
    • Emojis e íconos divertidos y llamativos
    • Un diseño fantástico que impactará tu corazón y el de tus hijos
    • Experiencias reales de familia
Versículos cortos para niños | Por Yamileth Rojas de Bonilla | Compar en Amazon | Comprar con la Editora en Venezuela

 

¿Cómo ejercer influencia en nuestros hijos?

Como padres, somos el impulso de nuestros hijos. A veces solemos ver un jovencito bien portado, y nos preguntamos ¿Es de verdad? ¿Cómo lo hicieron sus padres? ¿No se les hizo tan difícil como a muchos de nosotros? Lo cierto es que la clave se encuentra en el tiempo que se invierte en su niñez; ese es el secreto que se revela tanto en la Biblia como en las experiencias de esos padres que ya han superado la adolescencia de sus hijos.

El crecimiento normal de nuestros pequeños (Lc. 2:52)…

Durante los primeros años de vida, y en particular desde el embarazo hasta los tres años, los niños necesitan nutrición, protección y estimulación para que su cerebro se desarrolle correctamente. Los estudios neurológicos demuestran que los primeros años desempeñan un papel clave en el desarrollo del cerebro del niño. Las primeras experiencias de un niño, los vínculos que forman con sus padres y sus primeras experiencias educativas, afectan profundamente su desarrollo físico, cognitivo, emocional y social en el futuro.

Por eso es tan importante que, como padres, logremos ver lo ventajoso que es amar, desafiar, enseñar, modelar, alentar, escuchar, respetar, limitar y orar por nuestros pequeños con mucha disciplina y constancia durante estos primeros años. No significa que al superar la edad de los cinco años ya no tendrá importancia aplicar estos principios para la crianza efectiva, por el contrario, debería ser un hábito arraigado en nosotros.

¿Quién ejerce mayor influencia en nuestros hijos?

Es cierto, los niños reciben muchas influencias fuera de casa, se encuentran a los amiguitos de la cuadra, los de la escuela, también los primitos, y el tío o abuelo. Pero la más duradera, y con mayor impacto en su vida, es la que ejercen sobre ellos sus propios padres.

El hogar es la verdadera catapulta para que los hombres y mujeres que están en nuestras manos, ingresen al complejo mundo que les tocará vivir. Esa es la legítima plataforma de lanzamiento. Hay muchos padres que se lamentan por no tener una buena relación con sus hijos adolescentes o jóvenes, y eso es muy triste. Pero hay una verdad que nos puede ayudar a combatir esa triste realidad, y es que la buena inversión durante la niñez de nuestros  hijos, facilita la corrección en el tiempo más difícil como la adolescencia y juventud.

¿Y si dejo que otro haga mi trabajo? (Ef. 6:4)

Lo cierto es que también existen espacios equivocados donde los padres depositan su confianza para el desarrollo de sus hijos en estos primeros años. Uno de esos es la escuela; y sabemos que las maestras están preparadas para esta labor. También está la iglesia, porque el pastor y las maestras infantiles son excelentes con sus dones. Y ¿qué decir de los abuelos o tíos? Es que ellos tienen la experiencia. Pero resulta que este camino no es el diseñado por Dios para la crianza efectiva de nuestros hijos, pues en efesios 6:4 podemos notar que solo a los padres se les da la orden directa de “criar a los hijos”. Ellos no son propiedad nuestra, y, a su tiempo, partirán de casa con los principios, valores y enseñanzas que nosotros hayamos sembrado en sus mentes y corazones.

Una verdad innegable…

Somos padres imperfectos tratando de ser ejemplo para nuestros hijos. Inculcamos en ellos los principios y valores que, consideramos, les ayudarán a tomar las mejores decisiones, o, por lo menos, a enfrentar adecuadamente las consecuencias de las malas.

Recordemos el pasaje donde el Apóstol Pablo le escribe al joven Timoteo: “Tu abuela Loida y tu madre Eunice confiaron sinceramente en Dios; y cuando me acuerdo de ti, me siento seguro de que también tú tienes esa misma confianza”, 2 Tim 1:5, haciendo referencia acerca de cómo el ejemplo de ellas impactó en la fe de este joven. Entonces ¿cuál es nuestra tarea como responsables de esas vidas? Orar a Dios para que nos permita impactar de esa misma forma la vida de nuestros hijos, con un ejemplo lleno de fe y amor por Dios.

Nos vemos en la próxima parte de la serie ¡No te la pierdas!


Publicado originalmente en su blog 1diademama

Disciplinando a nuestros hijos en el Señor

Parte IV de la SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Para  ver el artículo anterior, presiona aquí.

Disciplinando a los hijos en el Señor 

Bien, ya hablamos bastante de lo que Efesios 6:4 nos dice que no debemos hacer al momento de aplicar la corrección y disciplina a nuestros pequeños para evitar provocarlos a ira, ahora el aspecto positivo de este consejo tiene que ver con la segunda parte del verso: «Más bien, críenlos con la disciplina y amonestación que proviene del Señor».

Algo resaltante del texto, «Críenlos». Este mandato indica que debemos procurar preparar a nuestros hijos para dejar el nido y volar exitosamente solos. Esto es bastante difícil para las madres, sobre todo, porque  normalmente somos las más apegadas a los hijos y no queremos ni pensar en el momento en que tengan que partir de nuestro lado para formar su propia familia.

Vamos a estudiar la frase anterior en dos partes: La disciplina y La corrección.

«Disciplina» significa inducir a bien, castigar, en el acto cuando sea necesario. Los niños no hacen lo correcto por naturaleza (Pr. 22:15) ni tampoco están impacientes por escoger lo bueno y santo (Ro. 7:17-23) de hecho es todo lo contrario.
En cierta ocasión mi hija
Anna me dijo en medio de la corrección: «mamá yo quiero ser obediente pero siempre termino haciendo lo malo»  —sus palabras me recordaron inmediatamente al apóstol Pablo—. En consecuencia, Dios dice que necesitamos disciplinarlos para ayudarlos a escoger correctamente y para que aprendan a hacer lo bueno y vivir rectamente, tal como lo expresa la escritura.

«Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.»
‭‭Proverbios‬ ‭23:14‬ ‭RVR1960‬‬

La disciplina tiene que ver con formarlos de tal modo que sus pensamientos,
acciones y actitudes comiencen a reflejar y a manifestar una semejanza al estilo de vida del cristiano descrito en la Palabra de Dios.

La vara es una forma misericordiosa de disciplina (Proverbios 23:13)

¡Sí, lo es! porque si se administra rápidamente y la lección se aprende prontamente; vendrán muy pronto los abrazos y los besos para promover la reconciliación y restauración de las relaciones normales entre padres e hijos.Para muchos puede ser algo inaceptable, el aplicar una paleta o regla, pero usarlas les enseña a nuestros hijos que con los límites de sus padres no hay negociación.

Hay, sin embargo, otras formas legítimas de disciplina.

Dios no siempre nos castiga de la misma forma, el acomoda el castigo a nuestra necesidad. Por lo tanto, el castigo debe administrarse con instrucción y previo acuerdo de los padres.

Muy importante es que los hijos deben saber que sus padres están de acuerdo, si sienten que uno de los padres es «blando» y que el otro es «estricto», los resultados pueden ser desastrosos.

Si uno de los padres niega el permiso, los hijos siempre buscarán obtenerlo del otro progenitor.

Acaso ¿enojarme con mi hijo cuando desobedece es pecado?

No. Es legítimo enojarnos con nuestros hijos cuando no obedecen. Pero al mismo tiempo, no debemos expresar ese enojo de maneras pecaminosas (con gritos, alaridos, con rencor, irritabilidad, jaloneos y otros parecidos) sino más bien, debemos esforzarnos en mantener el dominio propio, dirigiéndonos a ellos siempre en forma cariñosa por su bien y el bien de la relación padres – hijos.

La disciplina no producirá crecimiento ni corrección a menos que sea consecuente.

Si una acción es considerada errónea una vez, lo será también, la segunda, la tercera y aun la décima vez, a no ser, por supuesto, que comprendas como padre humano, que la norma estaba equivocada.

«La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre». Proverbios 29:15 RV2960

Nuestro objetivo con la aplicación de la disciplina debe ser, lograr una madurez en nuestros hijos para que ellos vayan independizándose de manera voluntaria de nosotros. No se trata de aplicar la corrección para que ellos se somentan a nosotros como esclavos de una manera obligada y servil.

Para la última parte de esta serie estaremos estudiando ¿qué significa amonestación del Señor? No te la pierdas.


Publicado originalmente en su blog 1 Día de mamá

¿Cómo guiar a nuestros hijos hacia el propósito de Dios?

Dedicarnos a la instrucción de nuestros hijos en la palabra de Dios, es una ardua y retadora labor. Eso no significa que no podamos lograrlo. Se requiere decisión firme, pasión, amor y constancia por parte de nosotros los padres para crear el hábito. Dios nos dejó establecido en Deuteronomio 6:7-9 que debemos hacerlo, que debemos hablar a nuestros hijos de Su verdad y Poder. No es solo un mandato, sino una necesidad. Necesitamos enseñar a nuestros hijos la palabra de Dios para que ellos sepan quién es Dios, lo tanto que los ama y conozcan su plan  salvador para ellos.

Se requiere decisión firme, pasión, amor y constancia por parte de nosotros los padres para crear el hábito en ellos. Si no transmitimos la biblia viva a nuestros pequeños, ellos se olvidarán de Dios. ¿Quieres eso para ellos?¿Que crezcan sin conocer a Su Creador, Padre y Salvador? ¿Te imaginas a tus hijos viviendo sin conocer al Señor? Y lo más fuerte ¿que sea responsabilidad nuestra, papá y mamá, el no haberles llevado a conocer a Dios porque nunca les mostramos la verdad de Su palabra?

La Biblia nos demuestra un plan hermoso para el presente y futuro de nuestros hijos. Una verdad basada en que:

 La lista es larga. Son muchas las promesas que Dios nos ha dejado para cumplirlas en ellos. Pero ¿Cómo se hacen visibles? Tenemos que creer y poner la fe en acción. Entender que Dios no nos dio a nuestros hijos para que se perdieran en este mundo.

¡Debemos criar con propósito! Con la intención de instruirlos cada día en la palabra de Dios, con todo sentido y significado, sabiendo que los resultados no los veremos al momento, pero son resultados eternos. Cada siembra generará una cosecha duradera en ellos.

Es un trabajo DIARIO. Apóyense el uno al otro, esposo y esposa, para poder lograr esta crianza. Si eres madre soltera, lo podrás lograr tomada la mano de Dios, Él como tu esposo y Padre de esa criatura. Hay un modelo bíblico que ha permanecido y permanecerá por la eternidad: Instruir a nuestros hijos en el camino de la verdad, la vida y la justicia, el camino de Dios Deuteronomio 6:7-9. ¿Cómo?

  • Llevándolos cada día hacia la cruz.
  • Impartiéndoles la palabra de Dios a diario.
  • Usar cada momento para llevarlos a Dios. 
  • Convertir lo cotidiano en experiencias evangelizadoras.
  • Enseñarles, cada día, que todo fue creado por Dios y para su Gloria.
  • Corregirlos sabiamente.
  • Enseñarles a imitar a Jesús, así como lo imitamos tú y yo.
  • Orar con ellos.
  • Sembrar, cada día, en sus corazoncitos la palabra de Dios (cantada, leida, con figuras). 
  • Afírmales su identidad en Cristo (eres de Dios, serás una gran mujer u hombre de Dios, eres una princesa de Cristo, eres un niño de Dios).
  • Sembrarles el temor y el respeto hacia Dios. (No es terror hacia Dios, es temor es reverencia ).
  • Esforzarnos en dejar una huellita en su corazón cada día con las cosas de Dios.
  • Demostrarles, en las cosas pequeñas, que deben confiar en Dios.
  • Demostrarles, en su día a día, que Dios siempre les va a cuidar del peligro.
  • Memoricen versículos juntos, y úsalos para cada ocasión que amerite recordarlo y afianzarlo en esa verdad.
  • Vivan en devoción diaria a Dios, y ellos imitarán eso.
  • Más que un tiempo devocional con ellos, vive en devoción a Dios con ellos.

Aunque a veces sintamos que estamos hablando con el viento, o nos veamos tontas porque pareciera que no prestan atención, tranquilas, recordemos que estamos sembrando, y todo lo que sembraremos en ellos, eso cosecharemos Proverbios 22:6. No permitamos que nuestra generación no conozca a Dios, así como pasó en Jueces 2:10. Quizás también nos haya pasado lo mismo, que nos criamos en el evangelio pero nos apartamos, y ahora que somos mamás, queremos instruir a nuestros hijos en el camino verdadero; hay tiempo para nosotras también. Dios llega justo a tiempo a nuestras vidas.

¡Seamos valientes y esforzadas! La instrucción a nuestros hijos no es trabajo fácil ni se da de la noche a la mañana. Instruir significa proporcionar conocimientos, habilidades, ideas o experiencias a una persona para darle una determinada formación; y eso requiere de mucho tiempo; es un día a día.

Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Publicado originalmente en su blog Vestigios en el corazó

Consejos para no irritar a nuestros hijos

Nota del Editor: este artículo corresponde a la II Parte de la SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Puedes leer la primera parte aquí


Una de las incertidumbres más grandes que tenemos cuando nos enteramos que seremos padres, es: «Ahora ¿cómo debo criar a este hijo?»

Es muy fácil cuando nos dicen «no debes hacer que tu hijo(a) se llene de ira», pero ¿Cómo llevamos eso a la práctica? ¿Cómo no hacer de nuestros hijos unos malcriados, pero tampoco niños llenos de odio?

Pues quiero compartir algunos consejos que considero importantes poner en práctica para evitar provocar la ira en nuestros hijos.

  1. No esperemos de ellos más de lo que son capaces de dar o hacer (Col. 3:21). No subestimemos, pero tampoco sobreestimemos las capacidades de nuestros hijos. Por el hecho de ser pequeños no creamos que no entienden lo que les explicamos o pedimos hacer; nos sorprenderíamos si les damos la oportunidad. Eso sí, debemos cuidarnos en ser equilibrados, pues de acuerdo a las capacidades que vayan mostrando se les va ayudando a explorarlas. No le exijamos a nuestro hijo de un año que nos ayude a limpiarla casa, pero tampoco le neguemos la oportunidad de tomar la escoba para intentarlo.
  1. Tengamos cuidado de la forma en que los reprendemos o corregimos. Proverbios 15:1 nos describe la forma respetuosa y cortés en que debemos tratar a las personas, lo que también aplica para los niños. Cuando le hablemos a nuestros hijos, evitemos el uso de palabras como: «¿Hasta cuándo tú?», «Tonto», « ¡Qué torpe! », «Cabeza hueca». Palabras como estas pueden ser armas mortales. Estas dejan cicatrices en los hijos; si tenemos la costumbre de hablarles así, pidámosles perdón y procuremos,de inmediato, asegurarles que en verdad les amamos y respetamos.
  1. Pongamos en práctica lo que predicamos (1Co. 11:1). Ellos son capaces de señalarnos esas cosas que ven mal en nosotros, pues les hemos educado qué está bien y qué está mal. Sin embargo esto ocasiona un choque en su enseñanza. 1 Co. 11:1, y Mt. 23:3-4 nos dan muestra de la integridad que debe caracterizarnos como cristianos. Debemos evitar la dualidad por el bienestar de nuestros hijos. No seamos unos en casa, y otros totalmente diferentes en la calle, en la iglesia, en la oficina, o en casa de los abuelos. Los niños detectan enseguida la falta de sinceridad y la hipocresía; esto les afecta profundamente.
  1. Debemos enseñarles que es valioso cultivar principios bíblicos (Gá.1:10). Nuestra sociedad ha hecho ídolos a la fuerza, belleza, inteligencia y capacidad atlética. Según la Biblia, esta forma de medir el éxito no es correcta porque Dios valora la obediencia a Él. Así que, como padres cristianos, debemos esforzarnos en demostrarles a nuestros hijos que no los valoramos en base a estas cualidades superficiales; antes bien, que valoramos la obediencia, el respeto y cosas similares. Un niño honesto y amable, debe ser reconocido por sus padres, no solamente por sus buenas notas y desempeño atlético.
  1. Tengamos momentos gratos con nuestros hijos. Almacenar en la memoria experiencias agradables, generará una buena actitud hacia nosotros y proveerá el necesario fundamento en nuestra relación cuando tengamos que corregir, reprender o castigar a nuestros hijos. En muchas ocasiones, el recuerdo de momentos gratos que han compartido junto a nosotros sus padres, les ayudará a comprender que no somos ogros ni aguafiestas que disfrutamos ser malos con ellos.

Aún hay más consejos que compartiremos en una próxima publicación, ¡No te los pierdas! ¡Ánimo padres, que sí es posible educar y corregir bíblicamente!


Publicado originalmente en el Blog 1 Día de Mamá