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El pobre y el rico ante la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 19092020

Título: EL POBRE Y EL RICO ANTE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:9-11

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación, porque él pasará como la flor de la hierba. Cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae y perece su hermosa apariencia. Así también se marchitará el rico en todas sus empresas. 

CONTEXTO TEXTUAL

Santiago 1:5-8: En momentos de pruebas, Santiago invita a los lectores a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, de manera que puedan tomar decisiones correctas y que sean guidas por Dios, indicando además, que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, luego hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser asi, no recibirán nada de parte de Dios.

INTRODUCCIÓN

Es importante recordar que Santiago está escribiendo a los cristianos en la dispersión, lo que significa que muchos de ellos tuvieron que dejar sus empleos y posesiones para estar donde se encontraban ahora (los pobres), otros gozaban de una buena posición económica (los ricos), sin embargo, ambos tenían algo en común, estaban atravesando diversas pruebas.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que, es más importante nuestra posición en Cristo (lo eterno), que nuestra condición terrenal (lo temporal). En esto debemos gloriarnos, cuando seamos sometidos a diversas pruebas, sea cual sea la condición en la que nos encontremos. «Esto dice el Señor: no se gloríe el sabio en su saber; ni se gloríe el valeroso en su valentía; ni el rico se gloríe en sus riquezas. Mas el que quiera gloriarse, gloríese en conocerme y saber que yo soy el Señor, el autor de la misericordia, del juicio y de la justicia en la tierra; pues éstas son las cosas que me son gratas, dice el Señor». Jeremías 9:22-24.

REFLEXIÓN

Santiago exhorta, tanto al pobre como al rico, a que deben ser humildes delante de Dios y depender solo de Él.

EL POBRE DEBE GLORIARSE EN SU EXALTACION (V9)

Santiago de manera sabia, les recuerda a los hermanos que, aunque sean de humilde condición, deben sentirse orgullosos de lo mucho que valen delante de Dios.

Puede que no tengas todos los recursos que desearías tener en la vida, pero recuerda, lo más importante no son las riquezas, lo que verdaderamente te hace rico, es saber que para Dios eres muy valioso, que tu vida es importante para él, tan importante que pago un precio tan alto para rescatarte de la condenación eterna.

Tan alto que no escatimo ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de su gloria para hacerse obediente hasta la muerte de cruz, una muerte que no lo pudo contener y que fue derrotada con su gloriosa resurrección, más asi, pagó el precio por tus pecados, y por su gracia recibes la salvación y vida eterna, que sólo él puede darte.

Esta riqueza que se basa en lo que somos en Cristo, nos hace depender completamente de Dios, y esa dependencia es la que hará que tengamos victoria en medio de la prueba y Dios sea glorificado, de manera que cuando por ejemplo, acudas a un centro de salud para recibir los primeros auxilios por un accidente o una enfermedad repentina; pese a todo pronóstico u opiniones negativas de algún familiar o amigo, y pese a las circunstancias adversas que puedan presentarse en el ámbito que te rodea (crisis económica, escasez de medicinas, falta de transporte, entre otras), el Señor con su gran poder y gloria se va a manifestar de una manera asombrosa, dándote la victoria que necesitas en medio de la prueba, recibiendo la atención medica necesaria, medicinas y demás recursos que se requieran, de donde menos te imaginas.

Pues para Dios vales mucho como ya lo he mencionado y su gracia debe ser suficiente para ti. El apóstol Pablo experimento situaciones similares y basado en sus convicciones en una oportunidad le dijo a los filipenses: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Filipenses 4:19

Sabiendo esto es fácil dejar a un lado toda angustia, porque la confianza en Dios inunda todo nuestro ser:

«Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? No os angustiéis, pues, diciendo: «¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?», porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal». Mateo 6:25-34

EL RICO DEBE GLORIARSE EN SU HUMILLACIÓN (V10)

Se dice de los ricos o de las personas de altos recursos y poder, que, por lo general, su confianza esta puesta en sus riquezas, en lo que poseen y no principalmente en Dios, por eso el mismo Señor Jesucristo declaró: «Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios». Marcos 10:25.

Alguien dijo en una oportunidad: «Existe gente tan pobre, que lo único que tiene en la vida es dinero», y esta es una gran verdad, porque si tenemos a Dios, no nos hará falta nada como dijo el salmista.

Cuando nos apoyamos en las riquezas, recursos, personas, estatus social, posición política o económica, y confiamos en ellas más que en Dios, es allí donde el Señor muchas veces nos tiene que hacer llegar al límite y bajarnos a lo más profundo (humillarnos), para que podamos reconocer que sólo dependemos de Él.

Los cristianos del primer siglo lo entendieron asi, por eso para muchos de ellos era fácil desprenderse de lo que poseían y descansar en la sola provisión y sustento del Dios Soberano y Todopoderoso: «vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno». Hechos 2:45

LAS RIQUEZAS NO DURAN PARA SIEMPRE (V11)

Santiago no esta enseñando que las riquezas sean malas, el sólo está explicando que éstas no duran para siempre, como la flor de campo, se marchitan y dejan de ser, por lo tanto, lo malo está en confiar en las riquezas más que en Dios: «Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Mateo 6:24.

Vemos entonces que el énfasis está en depender completa y absolutamente de Dios en cualquier circunstancia. El apóstol Pablo supo poner en practica esta enseñanza en carne propia: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad». Filipenses 4:12

Ahora bien, nuestra mayor riqueza no es la terrenal, sino la gracia divina de nuestro Señor Jesucristo: «Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos». 2 Corintios 8:9

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios tiene cuidado de nosotros. Hay que reconocer que sólo debemos depender de Dios y no de nuestras propias posibilidades o fuerzas.

Es necesario entender que la fe en Dios, su gracia, favor, protección y provisión divina en nuestras vidas, es nuestra mayor riqueza. Debemos tener presente que para Dios no importa nuestra posición o condición en la tierra, lo más importante para él es nuestra alma y nuestra relación con él, pues eso es eterno, lo demás es temporal.

Cuidémonos de no darle más valor a lo temporal (lo que es de esta tierra) que a lo eterno (lo que es espiritual, las cosas de arriba).

CONCLUSIONES

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios sea cual sea su condición.
  2. Recuerda, nuestra mayor riqueza es lo que somos en Cristo, él ha pagado un alto precio para darnos una herencia inmerecida, por gracia somos salvos y tenemos la esperanza de vida eterna con su Espíritu Santo como garantía de esa maravillosa promesa.
  3. Lo más importante es recordar que Dios en su gran misericordia, está atento a nuestras necesidades y tiene cuidado de nosotros sus hijos.
  4. Siempre que sea necesario, el Señor nos llevara al límite para que podamos reconocer que su gracia es suficiente.

ORACIÓN

Amado Dios, gracias por una vez más mostrarme lo maravillosa que es tu gracia divina sobre mí, sin importar mi condición tú te diste por completo para salvarme, ahora sé que soy rico porque te tengo a ti y para mí eso es suficiente, gracias por cuidarme y socorrerme en mis necesidades, gracias por llevarme al límite y hacerme entender que sólo dependo de ti. A ti sea toda la gloria, en el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Sabiduría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 05092020

Título: SABIDURÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:5-8

«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor, ya que es persona de doble ánimo e inconstante en todos sus caminos».

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 1 al 4 del capítulo 1, Santiago hace una magistral introducción a su carta dirigida a las doce tribus en la dispersión, invitándolos a tener alegría en medio de las pruebas, ya que deben saber que la prueba de su fe redundara en oportunidades para esperar en Dios y depender completamente de él.

INTRODUCCIÓN

DA Carson sugiere en su libro: «Hasta Cuándo Señor» que un creyente no debe preguntarse cuánto va a sufrir o no; más bien debe preguntarse cuándo va a sufrir. Aprendimos en los primeros versículos de este capítulo que el sufrimiento es real y necesario en la vida del cristiano, este es producido por las pruebas que tenemos que pasar para madurar espiritualmente. Santiago recuerda a sus lectores que más importante que la prueba, es el hecho de saber que pueden contar con la ayuda de Dios, quien dispone de su sabiduría para que puedan soportarla y salir victoriosos de ella.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que la sabiduría de Dios es suficiente para soportar y vencer en medio de la prueba. «No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla». 1 Corintios 10:13

REFLEXIÓN

Es posible que no sepamos cómo reaccionar o cómo responder ante determina situación difícil cuando nos hallamos en pleno sufrimiento por causa de una prueba, en esta oportunidad es importante recordar que:

PODEMOS PEDIR A DIOS SABIDURÍA (V5) 

Cuando decíamos que la prueba de la fe produce paciencia, y que esa paciencia es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en la vida. Es en esa oportunidad donde es necesaria la sabiduría de Dios, esa capacidad de tomar decisiones sabias en circunstancias difíciles. Tiene sentido que Santiago ofrezca a sus lectores la sabiduría de Dios como recurso en medio de la prueba, pues comprobamos que es Dios quien dará juntamente con la prueba también la salida.

Además, conocemos que el Señor es un padre amoroso, y se complace de que sus hijos le pidan conforme a su voluntad, cuando el Señor nos da sin reproche eso significa que podemos pedir seguros de que Dios nos dará lo que estamos pidiendo sin echarnos en cara que no somos dignos de lo que pedimos. «Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen». Sal 103:13

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios está en completo control de todas las cosas. Debemos reconocer que dependemos completamente de Dios y eso es bueno.

DEBEMOS PEDIR CON FE Y SIN DUDAR (V6) 

Partiendo del concepto de fe compartido por el autor a los hebreos, «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Heb 11:1, podemos deducir que Santiago está simplemente haciendo énfasis en que un elemento indispensable en la oración es la fe, y esta fe no tiene lugar a dudas ni a la incredulidad, debemos pedir a Dios creyendo que lo que pedimos, él lo hará, es ver las cosas que no son como si fuesen, sin desestimar el poder y la soberanía de Dios. Recordemos que «sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan». Heb 11:6

Es posible pensar que el que duda de la bondad de Dios y de sus cuidados para con sus hijos, está dudando de la Palabra de Dios y de la obra de Cristo en su vida.

  • Debemos entender que la fe, sin dudar, es un elemento indispensable para poder recibir respuesta oportuna de Dios ante nuestras oraciones.
  • Debemos tener presente que Dios es un padre amoroso y generoso y nos dará conforme a su voluntad lo que pedimos y aun más de lo que pedimos porque él sabe de qué cosas tenemos necesidad en el momento de la prueba.

EL QUE DUDA NO RECIBIRA RESPUESTA DE DIOS (V7) 

Cuando dudamos, estamos demostrando nuestra falta de fe, hemos aprendido que nuestra fe necesita ser probada y que esa prueba produce paciencia, pues entonces dependiendo del tamaño de la prueba, asi debe ser el tamaño de nuestra fe o mucho mayor, y es que cuando Dios prueba nuestra fe, en realidad esta es midiendo, de que tamaño es mi fe.

  • La fe se mide y debemos procurar aumentarla, necesitamos cada día más fe para sobrellevar ciertas situaciones; el Señor comparó en una oportunidad el tamaño de la fe, con el grano de una mostaza, indicando que si nuestra fe al menos es de ese tamaño entonces grandes cosas podíamos hacer y nada nos será imposible.
  • Por la poca fe, los discípulos de Jesús no pudieron echar fuera el demonio (Mat 17:20), tuvieron miedo de morir ahogados (Mat 8:26) y Pedro tuvo miedo de hundirse en el mar cuando caminaba sobre el (Mat 14:31).
  • La fe es algo que será probado en nosotros y será medido por Dios, es algo que debemos confirmar y que debe crecer cada día en el creyente y además es algo que no debemos perder.
  • No dudemos pues, y tengamos fe en la verdad inmutable y permanente de Dios, no dejemos que el viento de la duda sobre el mar de los pensamientos, reflexiones y criterios nos mueva de un lado a otro y nos incapacite para tomar buenas decisiones en medio de la prueba.

EL QUE DUDA ES DE DOBLE ANIMO E INCONSTANTE EN TODOS SUS CAMINOS (V8) 

El hombre de doble ánimo es el hombre que compara Santiago con la ola del mar, es el hombre que se debate entre la fe y la incredulidad, es el hombre que piensa algunas veces que Dios le ayudará y renuncia en otras ocasiones a toda esperanza, tal persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser.

  • Debemos cuidarnos de no dejarnos llevar por la duda y las circunstancias no pueden ser nuestro motor, sino que en depender de Dios y confiar plenamente en su poder y soberanía debe estar nuestra certeza de que eso es suficiente para tener victoria en medio de la prueba.
  • Debemos entender que, para conocer la voluntad de Dios, debemos leer su Palabra y pedirle que nos revele cómo obedecerla, y luego estar dispuestos a hacer lo que Él nos diga.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios para soportar y vencer en medio de la prueba.
  2. Recuerda, nunca debes dudar del poder y la soberanía de Dios, el hará siempre conforme a su voluntad y esta será buena, agradable y perfecta.
  3. Lo más importante es recordar que la oración con fe es efectiva para recibir el oportuno socorro de Dios en medio de las dificultades.
  4. Sé consecuente, que lo que dices creer se refleje en tu diario vivir, vivamos más por fe que por vista, oremos más y quejémonos  menos.
  5. Como dice el Himno «Estoy confiando Señor en ti», “Si el sol llegase a oscurecer y no brille más, yo igual confío en el Señor que me va a ayudar”.

ORACIÓN

Padre amado, acudo a ti en oración para agradecerte la oportunidad que me brindas de poder glorificar tu nombre en medio de la prueba, gracias por ayudarme a entender que, aunque difícil sea el camino, tu estás conmigo en todo momento y guiaras mis pasos porque en ti he confiado. Dame la sabiduría necesaria para seguir soportando y obtener victoria en medio de esta situación. Mi vida y mi familia están en tus manos, en ti esperaré. En el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Alegría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 29082020
Título: ALEGRÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA
Autor: Wilmando Hernández
Texto: Santiago 1:1-4

Santiago 1:1-4 Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

CONTEXTO HISTÓRICO

Santiago (Jacobo, el hermano del Señor Jesucristo, hijo de María y José), escribe a los judíos cristianos esparcidos por las naciones circundantes; otros comentaristas argumentan que escribe al nuevo Israel, la Iglesia Cristiana.

Lo cierto es que…

el primer punto que debe notarse es que fue escrita a una iglesia que estaba bajo presión. Los cristianos no estaban siendo llevados al martirio, pero estaban sufriendo persecución económica y opresión (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) y, bajo esta presión, se estaba destruyendo la iglesia.

Hay dos formas en las cuales los miembros de la iglesia pueden responder a la presión extrema. Pueden tirar juntos y ayudarse entre sí o pueden entrar en compromiso con el mundo y dividirse en facciones de disputas ociosas. Santiago quería que sus lectores hicieran lo primero, pero lo que en realidad estaba pasando era lo segundo, pues la gente estaba luchando por abrirse paso en el mundo. Estos problemas hacen que la carta tenga mucha relevancia para la iglesia actual.

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 2 al 12 del capítulo 1, Santiago expone algunos consejos prácticos para soportar bien las pruebas; después de indicar a sus lectores qué, deben gozarse cuando pasen por las pruebas, ya que esto produce paciencia y posteriormente, madurez espiritual en el creyente (1:2-4), invita en los próximos cuatro versículos (1:5-8) a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, indicando que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, además hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser así, no recibirán nada de parte de Dios por ser inconstantes en todos sus caminos. Luego habla del pobre y el rico ante la prueba (1:9-11), y la recompensa prometida a la prueba (1:12).

INTRODUCCIÓN

Cada cristiano debería tener una clara comprensión de la teología del sufrimiento. Esto es algo sobre lo cual se ha hablado poco, pero en la medida que entendamos que el sufrimiento también está dentro de los propósitos de Dios, entonces vamos a tener una mejor aceptación de la necesidad de pasar por las pruebas de nuestra fe. Como dijo Lutero: «a menos que vivas la experiencia del sufrimiento, no puedes saber lo que significa tener esperanza».

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que las pruebas son necesarias para poder madurar espiritualmente. En nuestro caminar con Cristo las pruebas son parte importante de nuestra vida cristiana, el apóstol Pedro dijo sobre las pruebas: «Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo».
1 Pedro 1:6-7

REFLEXIÓN

Es posible que no entendamos inmediatamente el propósito de la prueba que nos ha sobrevenido, por tanto, en esta oportunidad es importante recordar que sea cuál sea la prueba:

DEBEMOS ESTAR ALEGRES (V2)

No se trata de estar alegre por la circunstancia por la cual estamos pasando, porque sería un poco hipócrita de nuestra parte fingir un estado emocional que no corresponde coN nuestra actual realidad, se trata de estar alegres porque sabemos que al final es Dios quien está detrás de la prueba.
Sabiendo esto, debemos antes que nada, guardar la calma, porque las pruebas tienen un propósito divino de parte de Dios, están dentro de sus planes que pasemos por ellas.
Debemos mantener una buena actitud durante todo el proceso de la prueba porque solo asi podemos recibir la bendición de parte de Dios.

LA PRUEBA NOS DA OPORTUNIDAD DE PRACTICAR NUESTRA FE (V3)

Cuando Santiago dice que la prueba de la fe produce paciencia, está queriendo decir que la misma prueba es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en nuestra vida.

La meta final no es soportar la prueba con resignación y aires de derrota, sino con la plena convicción de que finalmente todo está bajo el control de Dios y su resultado será completamente glorioso.

SOPORTAR CON ÉXITO LA PRUEBA NOS AYUDARÁ A MADURAR ESPIRITUALMENTE (V5)

Es importante cuidarnos de no perder la bendición de glorificar a Dios aún en medio de la prueba, ya qué, por ser capaces de soportar la prueba con la debida actitud, no sólo vamos a tener la fuerza para soportar aún más y conquistar en batallas todavía más duras, sino que además, seremos de fortaleza y bendición para los que nos rodean.

Debemos ver el final de la prueba, no con la esperanza de obtener lo que nosotros anhelamos que suceda, sino con la esperanza de que Dios hará conforme a su santa y divina voluntad lo que Él sabe que es mejor para nosotros.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el ser sometido a pruebas, sabiendo que tienen un propósito divino y un fin glorioso.
  2. Recuerda, el Señor nunca nos pondrá una prueba mayor de lo que podamos resistir y siempre nos dará la salida para poder soportarla. (Ver 1Cor 10:13).
  3. Lo más importante no es alcanzar la meta, sino la actitud durante toda la carrera, la pregunta no es, cuándo acabará, sino cómo terminará.
  4. Vale la pena sufrir por algo eterno que descansar por algo temporal.
  5. Como dice mi hermano y amigo, el Pastor. Renso Bello, «se vale llorar, pero no dejes de creer en Él».

ORACIÓN

Padre Santo, vengo a ti en el precioso nombre de tu amado hijo Jesucristo, mi Señor y Salvador, pidiendo tu ayuda para poder soportar la difícil situación que estoy atravesando en estos momentos, gracias por mostrarme que es necesario que mi fe sea probada, para que mi carácter sea perfeccionado en la paciencia, quiero glorificar tu nombre aún en medio de esta prueba, al resistirla con gozo, sabiendo que al final tú tienes el control. Sea lo que sea que resulte finalmente, te alabaré porque tú eres Dios Soberano, y Digno de recibir toda la gloria, la honra y el poder, por los siglos de los siglos, Amén.