ASIGEO Venezuela
Buscar:

¡Buenas noticias! en medio del caos mundial por el Covid-19

Nota del Editor: queremos presentarte esta nueva sección de artículos: «Mujeres Virtuosas», dirigidos principalmente al público femenino, escritos por Yamileth de Bonilla, joven mujer venezolana, esposa y madre cristiana a tiempo completo. Es de profesión Periodista Audiovisual, con 9 años de experiencia en el libre ejercicio, y le apasiona escribir. Desde que conoció al Señor, hace 15 años, se ha dedicado a discipular jovencitas con profundas necesidades emocionales y espirituales. Ahora disfruta instruir a su pequeña hija y gran regalo de Dios en Sus caminos. Ayuda a su esposo en la obra del Señor, quien es Abogado y uno de los Pastores de la segunda Iglesia Evangélica más antigua del Oriente de Venezuela, «El Buen Pastor» de Carúpano | R2. Puedes seguirla en instagram 👉 @yamileth_de_bonilla y @editorialvestigios


Hemos recibido muy malas noticias en las últimas semanas. Todo agrava el caos mundial por el Covid-19. Muertes y más muertes. Casos de contagio aumentan y aumentan. Los afectados son más que los recuperados. No se ha podido encontrar la vacuna. Algunos gobernantes recomiendan el uso de un medicamento, otros tienen miedo de usarlo. La OMS intenta mantenernos informados con las cifras elevadas y formas de prevenir. Muchos están abusando de la crisis para establecer sobreprecio en los productos de primera necesidad… ¡Demasiadas malas noticias! Queremos informarte que, en medio de toda esta convulsión humana, ¡hay buenas noticias estremecedoras que alentarán tu corazón! Prepárate para leerlas, entenderlas, CREERLAS y jamás olvidarlas.

¡BUENAS NOTICIAS PARA TODOS!

✅ Dios tiene el control sobre todo lo que está pasando en este momento en el mundo. Que no nos quede la menor duda. Esa es la noticia buena y actual que nos informa Isaías 41:4.

✅ Es cierto que estamos en un momento de aflicción y dolor, pero Dios nos dejó dicho que estas cosas las experimentaríamos, pero que jamás dejáramos de confiar en Él porque ya Él había vencido las aflicciones de este mundo. Esa es la buena noticia que nos informa Juan 16:33.

✅ Como humanos, estamos experimentando mucho miedo y temor en estos días difíciles, pero Dios nos da la buenísima noticia de que Él está con nosotros cuando tememos, para darnos seguridad, y aliento cuando creemos desmayar. Qué gran y buena noticia nos da Isaías 41:10.

✅ La paz que necesitamos en este momento solo puede venir de la fuente verdadera de paz, Jesús. ¿Es fácil tener paz ahora? No. Por todas las malas noticias. Pero la paz que Dios nos da, no depende de las circunstancias sino de Su gracia y su amor por nosotros. Tenemos que pensar más en Dios antes que en lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Esta es la buenísima noticia que nos da Isaías 26:3.

✅ Él nos consuela en medio de todo este caos abrumador que quiere mantenernos atemorizados; Él nos abraza cuando lloramos por pérdidas humanas valiosas. Esa es una gran y alentadora noticia en estos tiempos de prueba, pues así nos lo recuerda 2 Corintios 1:3-4.

✅ La verdad de Dios es suficiente para vencer la realidad y adversidad. Aunque hayan muertes, caos, problemas, aflicciones, Su palabra permanecerá intacta y lo que Él ha dicho lo cumplirá en nuestras vidas. Qué gran noticia nos da Mateo 24:35.

✅ Para nadie es un secreto lo que estamos viviendo a causa del covid-19. Toda nuestra vida gira en torno a lo que pueda ocurrir con ese virus. Los hijos de Dios estamos padeciendo esta prueba tan convulsiva y perturbadora. Sin embargo, nada de lo que estamos viviendo en el presente, se puede comparar con la Gloria magnífica que nos espera en la presencia eterna de Dios. Lo mismo estaba viviendo Pablo encarcelado, con frío, hambre, y en cadenas cuando nos dio la buenísima noticia de Romanos 8:18.

✅ Quisiéramos que todo esto fuera un sueño y despertáramos de él. Pero no es un sueño, es una realidad. Quisiéramos que las cosas en este mundo fueran duraderas, perfectas y eternas; que nada nos hiciera daño aquí en esta tierra. Pero la verdad es que todo esto tiene que ocurrir para que se cumpla la palabra de Dios. Este mundo está corrompido, necesitamos entenderlo de una vez por todas, así como lo declara Colosenses 3:2-4. No es nuestro hogar eterno esta tierra, es un hogar temporal. Necesitamos anhelar más lo eterno y aferrarnos menos este mundo dañado y corrompido, pues la buena noticia es que Dios nos ha preparado un hogar perfecto y duradero que nos lo dice Apocalipsis 21:1-4.

¿Qué noticias han permanecido en tu corazón hasta hoy?

Por favor, mantengamos la esperanza en Dios como lo dice Romanos 15:13. Él es real. ¿A quién iremos? Si sólo Él tiene palabras de vida eterna, esa es la tremenda buena noticia que nos da Juan 6:68.

Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.

Si crees de corazón todas estas noticias, por favor compártelas con otros y sé portador de buenas noticias en este momento de malos pronósticos.


Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

La historia detrás del himno «¡Oh, tu fidelidad!»

Himno: «¡Oh tú fidelidad!» | Autor: Tomás Obadiah Chisholm

El profeta del Antiguo Testamento Jeremías escribió, «Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grandes es tu fidelidad» (Lam. 3:22,23). Santiago, un «siervo del Señor Jesucristo», del Nuevo Testamento escribió, «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación». (Santiago 1:17).

Siglos después, Tomás Obadiah Chisholm estaba leyendo estos pasajes y se sintió inspirado a ponerlos en forma de verso. El llama a toda la naturaleza a testificar de la fidelidad de Dios en todas las circunstancias, en todas las estaciones y en todas las edades. El cita el perdón de los pecados, la paz que permanece, la divina presencia que alienta y guía, y la fuerza y esperanza diarias.

Tomás Obadiah Chisholm nació el 29 de julio de 1866 en Simpson County, Kentucky. Fue educado en una escuela de campo, y a los 16 años llegó a ser maestro de tal escuela. A los 21, Tomás llegó a ser el editor asociado de «The Franklin Favorite».

En 1893, mientras acudía a una reunión dirigida por el Dr. H. C. Morrison, Tomás sintió convicción de pecado y se convirtió. El Dr. Morrison se sorprendió de la sinceridad y de los talentos del joven hombre y lo invitó a mudarse a Louisville, Kentucky, para que fuera el dirigente y editor del periódico religioso del Dr. Morrison — «The Pentecostal Herald».

En Louisville, Tomás se sintió llamado al ministerio y fue ordenado en la Iglesia Metodista. Su primer pastorado fue en Scottville, Kentucky. Pero más tarde, a causa de una enfermedad, Tomás se mudó a Winona Lake, Indiana, para estar cerca de las facilidades ocupadas por el equipo evangelístico de Billy Sunday y Homer Rodeheaver. Aunque su trabajo primario era en el campo de los seguros, él predicaba tanto como le era posible.

Su siguiente mudanza fue hacia Vineland, New Jersey, donde otra vez combinó el ministerio con el negocio de los seguros. Además, Tomás tomó otro trabajo — escribir himnos y versos religiosos. En 1953, el ministro-escritor de himnos ya avanzado en años entró a un Hogar Metodista de Retiro en Ocean Grove, New Jersey, permaneciendo allí hasta su muerte, que fue el 29 de febrero de 1960.

A Tomás Obadiah Chisholm se le acreditan 1,200 himnos y versos devocionales. Sólo 800 himnos fueron publicados y a unos pocos se les puso música. Dos de los himnos más populares son «Vivo por Cristo» y «El Hijo Pródigo», ambos han sido traducidos a diferentes idiomas.

A los 75 años, el Dr. Chisholm le escribió a un amigo, diciendo, “Mi condición económica nunca ha sido una de abundancia debido a mi condición de enfermedad en los últimos años. A pesar de esto, no debo fallar en recordar aquí la infalible fidelidad de un Dios que cumple lo que promete, y que Él me ha dado muchas muestras maravillosas de Su provisión y cuidado, por lo cual estoy lleno de gratitud”.

El Dr. Chisholm envió algunos de sus poemas a William M. Runyan, un gran músico del Instituto Bíblico de Moody y un editor de la Hope Publishing Company. El Sr. Runyan fue profundamente impresionado con el himno «Oh, tu fidelidad» y oró, «Señor, ayúdame a componer una melodía que pueda transmitir el mensaje de una manera efectiva». La popularidad del himno prueba que la oración del músico fue contestada. La música de Runyan apareció primero en «Songs of Salvation and Service» traducido como, «Cantos de Salvación y Servicio», (publicados en 1923). Se le dió el título de «Fidelidad» en el «Baptist Hymnal», «Himnario Bautista» (publicado en 1956). Hoy en día la conocemos simplemente como: ¡Oh tú fidelidad!

¡Oh, tu fidelidad!

Oh, Dios eterno, tu misericordia,
Ni una sombra de duda tendrá;
Tu compasión y bondad nunca fallan,
Y por los siglos el mismo serás.

CORO:

¡Oh, tu fidelidad! ¡Oh, tu fidelidad!
Cada momento la veo en mí.
Nada me falta, pues todo provees,
¡Grande, Señor, es tu fidelidad!

La noche obscura, el sol y la luna,
Las estaciones del año también,
Unen su canto cual fieles criaturas,
Porque eres bueno, por siempre eres fiel.

Tú me perdonas, me impartes el gozo,
Tierno me guías por sendas de paz;
Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo,
Y por los siglos mi Padre serás.


Publicado originalmente en: Literatura Bautista

Un ejemplo inspirador

“Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.”

‭‭2 Timoteo‬ ‭2:8-10‬ ‭RVR1960‬‬

Existen momentos en nuestras vidas que son totalmente adversos y muchas veces nada ocurre según lo hemos planificado; es allí donde surgen muchas interrogantes.  En el fondo queremos saber: —¿porqué me pasa esto a mí? Aunque muchas veces las cosas que nos suceden son momentáneas o tienen periodos de tiempo corto, igualmente nosotros llamamos a eso padecer o sufrir.

Esta carta es la última de los escritos Paulinos y revela su difícil condición en cautiverio, siendo tratado como un malhechor, lo que implicaba ser sujetado con cadenas con una expectativa cercana de ser ejecutado. A esta grave situación personal hay que añadirle una gran tristeza causada por el mal comportamiento de algunos como: Figelo, Hermógenes, Demas y Alejandro el calderero. Probablemente su salud también sufría algún quebranto en la prisión, y que además es muy probable que careciera hasta de ropa necesaria para abrigarse.

Se ha dicho que esta carta representa su testamento espiritual dirigida a su amado hijo Timoteo,  donde le exhorta a mantenerse fiel y a no avergonzarse de ser testigo de Jesucristo.

Pablo con sus palabras buscaba inspirar a Timoteo y qué mejor forma de hacerlo,  que recordarle la gloriosa obra de Jesús. Lo Invita a hacer memoria, a recordar, a pensar en la humanidad de Jesús quien es el mejor ejemplo de sufrir a manos de los injustos. Le hace énfasis en todo lo que Cristo como hombre soportó; padeciendo las aflicciones hasta morir. Sin embargo le recuerda una vez más que su obra no terminó allí, en la cruz; sino que resucitó conforme al evangelio que hemos recibido.

Pablo estaba sufriendo como un malhechor por causa de ese evangelio. Y a pesar de  estar preso, dichas prisiones y sus cadenas no iban a detener la obra de Dios, porque la palabra no estaba presa. La invitación para Timoteo era a no avergonzarse, sino más bien  dar testimonio de Pablo y del señor Jesucristo, a través de participar en las aflicciones propias del evangelio. 

Sus padecimientos no los consideraba  en vano, ni eran inútiles; ya que Pablo los soportaba con el objetivo de que muchos conocieran a Jesucristo, el único en quien el ser humano puede encontrar salvación y vida eterna. No hay nada más grande para nosotros los creyentes,  que entender cuál es el propósito para el que Dios nos ha llamado; ya que eso nos hará permanecer. Por tanto, vamos a anunciar el evangelio, vamos a soportar lo que venga, porque tenemos la convicción y la seguridad de que el evangelio que hemos recibido es el mensaje de Dios para salvación, el único mensaje que restaura la relación entre Dios y el hombre.

Caben entonces, las siguientes preguntas:

—¿Estoy dando testimonio de Jesucristo? 

—¿Qué tanto he padecido por la obra y el evangelio? 

Medita en la obra de Cristo y reflexiona. 

Conclusiones

  • Miremos a nuestro mayor ejemplo. (Jesucristo y su obra)
  • La invitación es a anunciar el evangelio, padecer y soportar por amor a los que no conocen a Jesucristo.
  • La salvación es en Jesucristo, no hay otro nombre que pueda salvar al ser humano.

Tengan ánimo en medio de la prueba

Hace poco estaba viendo una de esas películas basadas en hechos reales que me habían recomendado, no siendo coincidencia el contenido de la misma con la situación que el mundo entero atraviesa por el brote del Coronavirus. La película presenta la valentía de un equipo de trineo dirigido por Leonhard Seppala y comandados por TOGO, perro líder de una manada de lobos bien conocidos por su velocidad, astucia y valentía a la hora de atravesar largas distancias y sortear peligros múltiples en los trayectos difíciles de Alaska.

Estos perros debían recorrer alrededor de 1000 Kilómetros con propósito de buscar los sueros con la antitoxina que evitaría la propagación de un brote de Difteria que había acabado con la vida de varios niños en una localidad lejana de Alaska y amenazaba con propagarse en todo el pueblo.

La encrucijada

Aparte del trineo de Seppala, debieron buscar un grupo de más de 20 equipos; para poder completar la larga y compleja tarea. Nunca antes nadie se había atrevido a atravesar dos veces la bahía de Norton Soud, todo había quedado en brazos del único que lo podía hacer: Leonhard Seppala, junto a los músculos de Togo y su equipo; siendo según palabras de sus propios compañeros de trineo, un reto imposible de realizar.

Seppala y sus valientes perros debían hacerlo; en la cinta cinematográfica se muestra de manera audaz y elocuente, la travesía por la bahía; cosa que fue corroborada por algunos diarios REALES dejados por aquel hombre donde escribió acerca de la travesía a través de la Bahía de Norton Soud como una de las más difíciles que había realizado; y aunque Leonhard era un personaje acostumbrado al peligro y situaciones complejas; esta sería por mucho, la más arriesgada de su vida, por lo que  el mismo llegó a decir que esta no tendría comparación.

Seppala ya en medio del congelado mar cayendo a pedazos tras él; con grandes témpanos de hielo rompiéndose por doquier, y perros alterados y temerosos; comenzó desde su interior a lanzar palabras de ánimo hacia sus animales con el fin de evitar que miraran atrás, que pararán de correr y que más bien empujarán con todas sus fuerzas a un trineo que casi caía al fondo de aquella bahía.

En algún momento donde la escena se tornó emocionantemente complicada, y en medio de una fracturada bahía; Seppala le grita a su manada: «Ustedes serán parte de la historia de un recorrido nunca antes realizado, ¡¡¡Togo!!! tú serás recordado como el gran perro diminuto de patas, pero con corazón de sobreviviente, y ustedes pequeña manada de perros, serán también admirados y recordados como aquellos que no cedieron ante el peligro que les rodeaba, corran queridos amigos, corran, avancen pequeños animales, que ya falta poco para llegar al final». Al final pudieron llegar hasta el otro lado de la bahía, cansados, agotados pero satisfechos y contentos por cumplir la tarea.

Ánimo en medio de la tempestad

La biblia en el libro de Hechos muestra también una tormenta sin precedentes y con muchos peligros que rodearon a una embarcación que dirigía al reo Pablo hacia Roma. En medio de la travesía y con la tormenta golpeando ferozmente  la nave; todo indicaba la pérdida total de la tripulación y desaparición de la embarcación; tal era la complicación del momento que Lucas describe de manera profunda aquel momento:

«Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad NO PEQUEÑA, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos» Hechos 27:20

Allí en medio de la dificultad emergen desde la profundidad del alma y seguridad de Dios, palabras de ánimo del apóstol Pablo quien previamente había dado varios consejos de NO continuar la travesía sin ser escuchado; sin embargo esta vez, y a pesar del desaire anterior; les habla de manera contundente y directa, a soldados y tripulación de la nave:

«Ahora les exhorto a TENER BUEN ÁNIMO, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave» Hechos 27:22.

Sin buscar espiritualizar, alegorizar o sensacionalizar un texto como este; y evitando interpretaciones equivocadas, debemos contemplar sí el ánimo que brinda Pablo a los que estaban en aquel lugar a pesar de la compleja situación. Pablo no solo descansa en la seguridad de Dios, sino apunta a los propósitos supremos que estaban determinados ante aquella situación para Él y para los que le acompañaban en el viaje; ninguna persona iba a perecer, y eso iba a pasar solo como muestra de la gracia y misericordia brindada por Dios para con Pablo, Lucas y creyentes en la nave. Estos miembros creyentes incluidos Pablo y Lucas, debían buscar la oportunidad para dar testimonio a la tripulación, Glorificar y exaltar a Dios en aquel mismo momento; porque era necesario que Pablo compadeciera ante el Cesar, hablará y diera testimonio de la obra y Señorío de Cristo:

«Es necesario que compadezcas ante Cesar; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho» Hechos 27:24-25.

Historias encontradas

Ambas historias muestran el ánimo que debe emerger desde corazones que aún en medio de circunstancias extremadamente difíciles son capaces de alentar a los que están alrededor; aunque la prueba sea difícil y destructiva nuestra mirada debe estar al frente y confiados en quien dirige todo; seguros de lo que dijo el Señor por medio de la pluma y vida del Apóstol Pablo: «Todas las cosas son para nuestro bien» Romanos 8:28, mirando en todo tiempo al frente, siguiendo la meta, prosiguiendo el blanco (Filipenses 3:14), cosa que el recordado corredor de Trineos Seppala pudo hacer animando a sus temerosos animales a colocar la mirada hacia el frente, y así concretar la travesía y salvar la vida de un pueblo y muchos niños en la Alaska de los años 20.

Dios nos permita en este tiempo difícil poder animar a pesar de que en algunos casos el temor y la duda también estén alrededor; y podamos hacer también lo mismo que nuestro amado hermano Pablo quien cobró ánimo y brindó ese sentimiento infundado por Dios a todos los que le rodeaban; siendo una gran historia que nos permite valorar en todo tiempo y aún más en los momentos de aprietos la presencia de Dios, como único medio de plena seguridad y esperanza.

«Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos uno a otros, así como lo hacéis» 1 Tesalonicenses 5:11.


Algunas notas son tomadas de la película «Togo».

La historia detrás del himno: «Hay un canto nuevo en mi ser»

Himno: «Hay un canto nuevo en mi ser» | Autor: Luther Bridgers

No todos nuestros himnos tienen una historia feliz. Detrás de muchos cánticos se encuentran siervos de Dios que irrigaron con sus lágrimas la viña, y cuyas poderosas composiciones nacieron del dolor y hasta de la muerte. Una de ellas es «Hay un canto nuevo en mi Ser», que nació de una fe genuina en medio del dolor más profundo.

Sin sospechar que estaban en víspera de una tragedia, el joven predicador Luther Bridgers (1884-1948) llegó con su familia a casa de sus suegros, pues iba a predicar en una campaña evangelística en ese pueblo. La reunión familiar fue gozosa, y sus hijos jugaron felices con los abuelos. Luego se acostaron a descansar.

Más tarde un vecino se despertó y vio la casa envuelta en llamas. Corrió al rescate pero la casa fue consumida por el fuego, y a pesar de muchos esfuerzos, solo salieron con vida Bridgers y sus suegros, su esposa con sus tres hijos murieron asfixiados. El viudo Luther Bridgers, no pudo comprender tan terrible pena, pero se afianzó en las promesas de Dios en la Biblia. El Señor le dio un cántico en la noche oscura de su duelo y la verdad del salmo 42 se refleja en el himno «Hay un canto nuevo en mi ser.» Además de escribir varios himnos, Bridgers también le sirvió al Señor como misionero en Bélgica, Checoslovaquia y Rusia.

Hay un canto nuevo en mi ser

Hay un canto nuevo en mi ser,
Es la voz de mi Jesús
Que me dice: Ven a descansar,
Tu paz conquisté en la cruz.

CORO:

Cristo, Cristo, Cristo,
Nombre sin igual;
Llena siempre mi alma
De esa nota celestial.

Náufrago en pecado me encontré
Sin paz en mi corazón
Mas en Cristo mi Señór hallé
Dulce paz y protección.

Tengo, de su gracia celestial,
Gozo en su santo amor,
Riquezas que fluyen a raudal
Desde el trono del Señor.

Cristo en las nubes volverá,
Bajo el bello cielo azul;
El entonces mi alma llevará
A vivir en gloria y luz.


Nota editada por Wilmando Hernández, publicado originalmente en Librería Voz que clama y IMPCH

¿A quién le importa tu fe?

Los días oscuros siempre prueban la fe. Me refiero a la fe cristiana. Una fe que tiene sus implicaciones. Creer en un Dios al cual no ves. Creer en él aunque las circunstancias te sean adversas y te muestren lo contrario. Creer en él, aún en contra de lo que otros crean, y esto te produzca desafectos y te digan: «¡A quién le importa tu fe!».

Creer en él, más allá de tus pensamientos encontrados entre la duda, el temor y la fe. Creer en él sobre tu estado de ánimo y tu cuerpo indispuesto, de esos días en que tu fe pareciera no tan firme y el cielo se torna gris. Creer en él más allá de oraciones sin «aparentes» resultados. Creer en él, aunque tus fuerzas flaqueen y te digas:« ya no puedo más». Creer en él, aunque el camino parezca largo y a cuesta. Creer en él, en esperanza contra esperanza.

Porque A Dios sí le importa tu fe .Así que, levantate, él siempre te ayudará, para que puedas seguir corriendo y confiando en él.Tienes una gran nube de testigos que corrieron esta carrera ante que tú, (Hebreos 12:1). A Dios sí le importa tu fe, y te anima a poner tu mirada en el autor y consumador de la fe cristiana(v.2). Por tanto, no quedarás postrado en el camino.

Echa tu ansiedad sobre Él y velad por tu fe, tu adversario no descansa. Y recuerda que otros al igual que tú, también en medio de sus dificultades, corren esta carrera. Pero Dios que es fiel, logrará lo que se ha propuesto en ti(I Pedro 5:7-10), porque a Dios sí le importa tu fe.

La historia detrás del himno «Al Cristo vivo sirvo»

Himno «Al Cristo vivo sirvo» | Autor: Rvdo. Alfred H. Ackley

Era un domingo de resurrección; el Rvdo. Alfred H. Ackley se estaba preparando para el servicio en su iglesia Presbiteriana en California. El año era 1932 y en este tiempo el radio era el medio más importante de comunicación. El Rvdo. Ackley sintonizó su radio en varios programas locales cuando de pronto oyó el anuncio, «Y ahora nos unimos a las estaciones roja y azul (ahora conocidas como la NBC y la ABC) para una programación especial desde la ciudad de Nueva York».

El orador que fue presentado era un predicador muy conocido de Nueva York, quien era conocido por sus ideas liberales y en esa mañana saludó a la audiencia radioescucha con un: «¡Buenos días, es Semana Santa! Ustedes saben, realmente a mí ni me va ni me viene si Cristo resucitó o no resucitó. En lo que a mí respecta, Su cuerpo pudiera estar hecho polvo en alguna tumba de Palestina. ¡Lo más importante es que Su verdad sigue adelante!»

«¡Eso es una mentira!» exclamó el Rvdo. Ackley–olvidándose del hecho que el orador en el radio no le podía escuchar y también que en aquellos momentos él se estaba afeitando con una navaja muy cortante, pudiéndose cortar. Pero la Sra. Ackley sí le escuchó y le preguntó: «¿Por qué estás gritando tan temprano?» El Sr. Ackley le contestó: «¿No oíste lo que ese predicador «bueno-para-nada» acaba de decir? Él dijo que no importaba si Cristo había resucitado o no».

En esa mañana, el Rvdo. Ackley predicó como nunca antes había predicado un domingo de resurrección.

Por unas semanas, el reverendo había tenido conversaciones con un joven judío quien le había preguntado, «¿Y por qué tendré que adorar a otro judío ya muerto?» El Sr. Ackley le contestaba, «¡Eso es lo más importante de todo esto, Jesucristo no está muerto—Él vive!»

Y ahora este predicador liberal de radio estaba atreviéndose, con argumentos santurrones, a destruir la misma verdad que le había dado la fuerza a la iglesia del primer siglo y por lo que muchos habían dado sus vidas para proclamar a un Salvador vivo y resucitado.

Ese domingo en la noche, el Sr. Ackley les volvió a predicar sobre la resurrección; y cuando él llegó a su casa esa noche, él sentía como sino hubiese dicho todo lo que había planeado decirles. La esposa le dijo: «Mira, es tiempo ya que hagas lo que mejor puedes hacer. ¿Por qué no escribes un himno al respecto? Y tal vez te sentirás mejor, así tendrás algo que seguirá diciendo esta gran verdad».

El Sr. Ackley escuchó el consejo de su esposa y se fue a su lugar de estudio. El buscó el recuento de la resurrección escrito por el evangelista San Marcos; y en el versículo 6 del capítulo 16, leyó y volvió a leer las palabras: «Él no está aquí, pues ha resucitado». Él dice que un escalofrío le envolvió hasta el alma—una experiencia que nunca olvidará. Y mientras él pensaba en la realidad de Su presencia permanente en aquella habitación con él, él no podía contenerse, y empezó a escribir:

Al Cristo vivo sirvo
Y él en el mundo está
Aunque otros lo negaren
Yo sé que él vive ya.

El siguió escribiendo hasta que, en un tiempo bastante corto, todas las estrofas del himno habían sido terminadas; inmediatamente después, al sentarse al piano, la melodía vino para complementar las palabras—tal y como se canta hoy día.

Al Cristo vivo sirvo

Al Cristo vivo sirvo y Él en el mundo está;
Aunque otros lo negaren yo sé que Él vive ya.
Su mano tierna veo, su voz consuelo da,
Y cuando yo le llamo, muy cerca está,

CORO:
Él vive, Él vive, hoy vive el Salvador;
Conmigo está y me guardará
Mi amante Redentor.
Él vive, Él vive, me imparte salvación;
Se que Él viviendo está porque
Vive en mi corazón.

En todo el mundo entero contemplo yo su amor,
Y al sentirme triste consuélame el Señor;
Seguro estoy que Cristo mi vida guiando está,
Y que otra vez al mundo regresará.

Regocijad, cristianos, hoy himnos entonad;
Eternas aleluyas a Cristo el Rey cantad.
Ayuda y esperanza es del mundo pecador,
No hay otro tan amante como el Señor.


Compositor: Rvdo. Alfred H. Ackley


Artículo publicado originalmente en Literatura bautista

La historia detrás del himno «Todas las promesas del Señor Jesús»

Himno «Todas las promesas del Señor Jesús» | Autor: Russell Kelso Carter

Russell Kelso Carter (1849-1928) fue un atleta estrella de una academia militar y un excelente estudiante académico, que llegó a ser un exitoso maestro y entrenador. Luego pasó varios años como ministro metodista ordenado, después de lo cual fue a la escuela de medicina. Pasó el último de sus años profesionales como doctor en medicina. Carter también fue músico y compositor. En 1886, coeditó «Songs of Perfect Love» con John Sweney (1837-1899), quien escribió la música de canciones tan queridas como «Beulah Land» y «Fill Me Now». Este himnario incluía el himno más famoso de Carter, Standing on the Promises (Pararse en las promesas), traducido al español como: «Todas las promesas del Señor Jesús»

Aunque Carter fue un cristiano declarado la mayor parte de su vida, no fue sino hasta una grave enfermedad en su corazón que empezó a entender la realidad y el poder de las promesas de la Biblia. A los 30 años, su salud estaba en estado crítico y los médicos no podían hacer más por él. Carter se dirigió a Dios en busca de ayuda y sanidad.

Se arrodilló e hizo la promesa de que, con o sin sanidad, su vida estaba finalmente y para siempre, completamente consagrada al servicio del Señor. Fue a partir de ese momento que la Palabra de Dios escrita se hizo viva para Carter. Empezó a apoyarse en las promesas de Dios, determinando creer sin importar su condición física, sin importar cómo se sintiera. En el transcurso de los siguientes meses su fuerza regresó, y su corazón fue completamente curado! Carter vivió otros 49 años saludables.

El himno que Carter había escrito varios años antes de que su milagro de sanidad se convirtiera en algo más que palabras y música para él. Estar de pie en la Promesa se convirtió en una parte integral de su vida.

Todas las promesas del Señor Jesús

Todas las promesas del Señor Jesús
Son apoyo poderoso de mi fe;
Mientras viva aquí cercado de su luz,
Siempre en sus promesas confiaré.

CORO

Grandes, fieles,
Las promesas que el Señor Jesús ha dado
Grandes, fieles,
En ellas para siempre confiaré.

II

Todas sus promesas para el hombre fiel
El Señor, en sus bondades, cumplirá,
Y confiado espero siempre, que por Él
Paz eterna mi alma gozara.

III

Todas las promesas del Señor serán
Luz y fuerza en nuestra vida terrenal;
Ellas en la dura lid nos sostendrán,
Y triunfar podremos sobre el mal.


Compositor: Russell Kelso Carter, himno traducido al español por Vicente Mendoza


Artículo publicado originalmente en Honey for Sweetness | Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator y Editado por Wilmando Hernández

El Diablo existe, y Carúpano es la evidencia

1921 ya agonizaba. En el ambiente se percibía esa sensación especial que lleva aparejada el último mes del año. Carúpano, era un importante puerto y plaza comercial del país debido a la dinamización que a su economía le imprimió la inmigración corsa llegada aquí a mediados del siglo XIX.

Los cinco primeros

En aquel diciembre desembarcaron en la ciudad portuaria tres interesantes personajes: Una pareja de recién casados y una señorita. Venían de los Estados Unidos de América. Sus nombres: Donaldo D. Turner, su esposa Fe de Turner, y la señorita Roe Williams. Sumarían sus esfuerzos al equipo conformado por los Esposos Eddings y tres obreros nacionales a fin de alcanzar con el Evangelio al Oriente del país.

Primeros misioneros de la Misión Río Orinoco, recién llegados a Carúpano, Venezuela, para trabajar con los Eddings. De izquierda a derecha, Faith y Don Turner (Fe y Donaldo), Gara (Engracia) y Van V. Eddings, Roe Williams.

Los Eddings, Los Turner y la Srta. Williams fueron los cinco primeros misioneros de la Misión Río Orinoco. Eddings y su esposa se habían establecido en Carúpano en 1920. Todos los testimonios de aquellos años iniciales apuntan a que no fue fácil compartir las Buenas Nuevas en una ciudad que aunque tenía luz eléctrica, tranvía, servicio telefónico, acueducto y un cable submarino que la comunicaba con Europa; permanecía en densas tinieblas espirituales. La población, azuzada por los sacerdotes, se oponía fanáticamente a la presencia de los «herejes protestantes». «los perros protestantes».

La carta de Engracia Eddings

En su autobiografía «Out of Weakness Strenght», la hna Fe de Turner, cita una carta enviada por la Sra. Engracia a los hermanos que en EUA apoyaban con sus oraciones la obra en Venezuela. En la misiva, la esposa del Sr. Eddings relata algunos momentos álgidos en la persecución de aquellos días. Uno de estos lo vivieron cuando las Sras. Engracia y Fe, con la niña Alegría Esther debieron trasladarse a pie desde la Casa de la Misión hasta el puerto carupanero. La Sra. Fe y su niña irían en barco hasta Río Caribe a descansar unos días. Oigamos a la Sra. Eddings:

«Dado que el Tranvía no estaba funcionado por un problema mecánico, tuvimos que caminar un kilómetro y medio hasta el muelle. En el trayecto nos encontramos con una exposición de altares con imágenes religiosas. Frente a éstas había una muchedumbre de feligreses que copaban la calle y las aceras. Para poder seguir nuestro camino tuvimos que abrirnos paso por en medio de la calle: dos mujeres extranjeras, y una de ellas cargando un bebé de meses. Cuando habíamos cruzado la mitad del recorrido, el Diablo no pudo aguantar más. Aquellos hijos del enemigo comenzaron a burlarse de nosotros y a gritarnos todo tipo de palabras sucias e insultantes. El concierto maligno fácilmente podía haberse escuchado a varias cuadras. Pero hubo un hombre en aquella multitud enardecida que alzó su voz en defensa de nosotras para que cesara la agresión. El Señor nos libró y no nos ocurrió nada malo. Llegamos a salvo al puerto en donde nos esperaba mi esposo. Esto que nos sucedió fue una prueba para mí del Odio que estas personas sienten hacia Cristo y hacia sus siervos».

La Sra. Engracia ruega entonces a sus intercesores en EUA:

«Es por esto que les suplico que a diario, a cada hora, nos sostengan con sus plegarias y oren para que el Señor quebrante el poder de Satanás sobre esta ciudad dominada por el mal. Estoy segura de que Sodoma no podría haber sido mucho peor, y nos maravillamos ante el Poder de Dios que ha sido tan grande para rescatar a algunos de este fango mortal. Oren también por los creyentes nacionales: La persecución para ellos es terrible».

Y entre paréntesis, escribe: «(Y si alguien que lee esta carta no cree que el Diablo existe y es real, QUE VENGA A CARÚPANO Y PREDIQUE EL EVANGELIO)». ¡Fuertes palabras que revelan la intensidad de la persecución en aquellos lejanos días!

Carúpano, Venezuela, en 1921.

Honramos la memoria de aquellos aguerridos pioneros. Sembraron la Semilla del Evangelio en medio de la oposición más rotunda. Cien años después, miles de Carupaneros cantan el Cántico de la Redención porque Cristo es Rey de Reyes en sus corazones.