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Feminidad Bíblica Parte II – La verdadera fuerza de una mujer

Esta es la II parte de la Serie: Feminidad Bíblica Puede leer la Parte I, haciendo clic aquí

Vivimos en una sociedad llena de mensajes sobre lo que una mujer puede hacer, pero no por ser mujer, sino al parecer por hacer cosas de hombres. Entonces, nos encontramos venerando a la mujer por hacer cosas de hombres y no por las propias cosas que como mujer le han sido dadas a la mano para hacer.

Mi hija mayor, vive comparándose (en este sentido de la fuerza) con su primo-hermano. Si el levanta una silla, ella enseguida quiere mostrar que también puede. Un día intentó levantar algo muy pesado para ella, que el primo sí logró levantar, y al no conseguirlo, se sintió frustrada
porque no tenía tanta fuerza como él.

Eso mismo llega a pasar a las mujeres que pretenden vivir comparando sus capacidades y fuerzas físicas con las de sus esposos, amigos, vecinos u otros caballeros; entonces se vive en
guerra con el esposo y con cualquier hombre por querer usurpar su autoridad, esto por sentirnos competentes según nosotras. Hay ciertas verdades al momento de la creación de la mujer que nos aclaran un poco el panorama:

Diseño anatómico diferente (Gn. 1:27)

Lo primero que debemos comprender es que la mujer tiene un diseño anatómico diferente al de los hombres.

“La mujer y el hombre son distintos en cada una de las célula de sus cuerpos, esa diferencia en la combinación de los cromosomas es la causa básica del desarrollo masculino o femenino”. Otra diferencia notable está en “la estructura del esqueleto y aun en las funciones y tamaño de algunos órganos internos” –Dr. JamesDobson.

Por esto, la mujer suele ser más delicada físicamente, no quiero decir con esto que no tengamos fuerza, sé que muchas mujeres han desarrollado una gran fuerza física, pero nuestro cuerpo está diseñado para otras labores, menos físicas que las de un hombre.

Aceptación de roles (Gn. 2:18)

Lo segundo que debemos hacer es aceptar los roles que fueron diseñados al momento de la creación del hombre y la mujer. En génesis 2:18 indica que la mujer fue creada para ser ayuda idónea del hombre, esta frase se puede desglosar de la siguiente forma:

Ayuda indica que Adán no era capaz de alcanzar por sí solo todo lo que estaba llamado a ser y a hacer. Idónea para él denota complementariedad. La ayuda es necesaria para el trabajo diario, la procreación, y el apoyo y compañía mutuos. Una mujer que piensa que ser creada para ser ayuda idónea significa inferioridad no ha comprendido la gran labor para cual fue diseñada.

Entonces, ¿Qué me hace verdaderamente fuerte como mujer? En Proverbios 31:10-31 vemos una mujer fabricante, importadora, administradora, corredora de bienes raíces, granjera, costurera, tapicera y comerciante, sin dejar de ser cuidadora de su casa y encargada de la crianza de sus hijos. Sin embargo, su fortaleza y dignidad no provienen de sus sorprendentes logros y/o habilidades, éstas son solo un resultado, lo que realmente define la fuerza así como
la belleza de una mujer es que tema a Dios y lo coloca primero en su vida, esto es lo que le da sentido a todo lo que hace.

Hoy en día vemos mujeres que salen a trabajar, también las que trabajan desde casa, son emprendedoras y buenas administradoras de los bienes y recursos y sobre todo son la ayuda emocional, espiritual y física que sus esposos necesitan, esto mujer, te hace verdaderamente
fuerte, cumplir con el rol para el que fuiste diseñada. Una mujer es fuerte en tres aspectos de su vida: en lo físico, en lo emocional y en lo espiritual.

En lo físico: como mujer debes estar preparada para enfrentar los quehaceres del hogar cuando tu esposo no se encuentre. Tus hijos deben sentirse tan seguros contigo como lo estuvieran con su padre. Cambiar un bombillo, mover un mueble, colocar un tornillo, son solo algunos ejemplos de lo que en casa podemos mostrar fuerza física.

En lo emocional: como mujeres debemos estar preparadas para dar ánimo emocional a nuestros esposos. Ellos sufren mucha presión en este aspecto de su vida, luchan en sus mentes y contra sus emociones y muchas veces en reserva. Expresar adecuadamente las inconformidades al esposo, dar palabra de ánimo para la toma de decisiones, respaldar las decisiones del esposo aun en desacuerdo, son algunos ejemplos de esta fuerza.

En lo espiritual: como mujeres debemos estar dispuestas a enseñar la Biblia a nuestros hijos cuando nuestros esposos estén muy agotados, actuar y hablar con fe ante las decisiones de nuestros esposos, resistir con fe y sabiduría las circunstancias adversas que puedan enfrentarse en la familia, es parte de la fortaleza espiritual de una mujer.

Dios perfiló y equipó a la mujer para realizar tareas diferentes a las del hombre, pero estas tareas apuntan a la misma meta que las del hombre: honrar a Dios.


Publicado originalmente en el Blog 1Día de Mamá

Feminidad Bíblica Parte I – La auténtica belleza de ser mujer

Uno de los temas que debemos tratar con nuestras hijas, y también enseñarlo a nuestros varoncitos para generar en ellos un corazón lleno de respeto y valor hacia las mujeres, es el de la auténtica belleza de ser mujer…

A mi hija mayor le encanta pintarse la cara con labial, aplicarse sombras, usar vestidos y accesorios, sandalias o mis tacones, y es que a ella le gusta sentirse como toda una princesa. En muchas ocasiones, se viste con más de tres piezas de ropa, todo por llamar la atención y verse hermosa.

Un día me dijo: “Mamá tú siempre quieres que me ponga la misma ropa, yo quiero verme linda y para eso necesito vestirme con ropa linda”.

¿Y a quién no le ha pasado que relaciona la belleza con lo superficial? Es muy común para las mujeres frases como: “resalta tu belleza con maquillaje”, “viste ropa elegante que te hace lucir bella”, “hay que ver estrellas para ser bella”, te aseguro que muchas otras pueden venir a tu mente en este momento.

Pero ¿son estas aseveraciones ciertas? para enseñarles a nuestras hijas el auténtico valor de la belleza, debemos conocer qué es lo que en realidad hace a una mujer hermosa. En la sociedad encontrarás los siguientes parámetros (inconscientemente enseñados también a nuestras generaciones), una mujer bella es:

  • Una mujer de hermoso rostro.
  • Una mujer con un cuerpo envidiable para las demás y deseable para los del sexo opuesto.
  • Una mujer con un cabello cuidado (preferiblemente lacio).
  • Una mujer que viste a la moda y siempre anda maquillada.

Estos son algunos ejemplos que nos venden sobre la belleza de una mujer en la tv, en las calles y a veces dentro del hogar, pero ¿está mal hacer o tener estas cualidades? Yo en realidad no veo nada de malo en cuidarse el cuerpo, el rostro, en vestir bien, el detalle está en darle a esas cosas la prioridad y el valor que la mente y el corazón de la mujer deben tener como lo más importante.

La Biblia describe a una mujer hermosa como aquella que dedica su vida a obedecer a Dios (Prov. 31:30) La hermosura y la belleza física son breves, con el tiempo el cuerpo se vuelve flácido, aparecen arrugas, el cabello pierde fuerza, brillo y color, pero la belleza de la que nos habla la Biblia no es transitoria, por el contrario, va floreciendo hasta perfeccionarse, permanece y permanece para siempre.

En la Biblia podemos encontrar que una mujer bella es:

  • Una mujer de carácter apacible. (1 Pe. 3:4)
  • Una mujer sabia. (Prov. 11:22)
  • Una mujer decorosa al vestir. (1 Ti. 2:9)
  • Una mujer fiel. (1 Cor. 7:4)
  • Una mujer obediente y dedicada. (Prov. 31:12)
  • Una mujer trabajadora y que da sus fuerzas por el bien de su familia. (Prov. 31:13-15)

¿Qué implicaciones tiene esta verdad para la vida de nuestras hijas y para el corazón de nosotras como madres? 

Pues una mujer obediente y sumisa no es una mujer que se deja pisotear y es maltratada, como lo hace creer la sociedad. Una mujer que es obediente a sus padres y esposo, lo hace con el respeto que Dios demanda de ella, y recibirá un trato amoroso y respetuoso, recibirá comprensión y ayuda en lo que necesite. Una mujer que demuestra fidelidad a sus padres, es aquella que aun después de formar su propia familia, vela por ellos poniéndole en honra. Y la fidelidad al esposo se muestra no solo en su conducta hacia otros hombres, también en el manejo del dinero, en la sujeción a las decisiones de su marido, y en el apoyo a él en todo. Una mujer sabia es aquella que evita las peleas, sabe cuándo debe callar y cuándo hablar. Que ora antes de tomar decisiones, y siempre consulta con sus padres o esposo que son su autoridad designada por Dios.

Ahora ¿Cómo les transmitimos esta verdad a nuestras hijas?

Por supuesto mamás, el ejemplo que les demos va a valer muchísimo, más que todas las palabras que tengamos para decirles. Procuremos, junto a nuestras pequeñas, cultivar los atributos que resalta la Biblia para ser mujeres verdaderamente hermosas.

Cada vez que puedas, resalta la verdadera belleza en tu hija, la del carácter. Cuando elijas ropa, permítele que te acompañe y haz comentarios intencionales para la elección. Permítele que sepa sobre la ayuda que les das a tus padres, y si quiere, proponle aportar de su mesada. Cuando tu esposo tome una decisión, aunque no estés de acuerdo, muéstrate obediente, resalta la autoridad de papá en casa con las decisiones que tomas.

Aprende de memoria junto a tu hijita este hermoso texto bíblico.

“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.” Prov. 31:30


No te pierdas la próxima parte de este maravilloso estudio sobre la feminidad bíblica, donde hablaremos sobre la VERDADERA fuerza y capacidad de una mujer…

Cuando nuestros hijos pecan ¿Cómo actuamos?

 

Nota del Editor: esta es la I parte de la nueva serie «Mi reacción cuando mi hijo peca»

«Me estás colmando la paciencia  con tu pecado», «Estás rebosando mis límites», «Estoy hasta aquí (señalando con la mano por encima de la cabeza)» Seguro son frases que como padres conocemos muy bien, y es que las usamos comúnmente para expresar nuestro agotamiento mental y físico, cuando nuestros hijos llevan al tope nuestra paciencia.

Un bebé, un niño, un adolescente, van a probar nuestra paciencia hasta el límite y más allá. Sin duda, hay días donde parece que nacieron para probar nuestro aguante.

Hay momentos donde queremos tirar la toalla y ya, dejar que hagan lo que quieran y después vemos cómo lo arreglamos.

Y es que así parece que se resuelve fácilmente todo ¿no? «Llegué a mi límite contigo y ya me cansé». Sin embargo, no corregir la actitud equivocada que presenta constantemente nuestros hijos, nos puede parecer la solución menos agotadora ante la realidad de lucha que se nos presenta día a día. Pero el dejarnos convencer por esta falsedad, nos puede causar grandes males, peores a los que estamos evitando.

El dejar de corregir las actitudes de pecado que se evidencian en nuestros hijos,  es dejar sus almas en manos del diablo. Sí, así como lo leyeron, su comportamiento es por una razón y debemos hacernos conscientes de algunas verdades antes de tomar una decisión que deje desprovista el alma de nuestros pequeños. Necesitamos pedir a Dios paciencia ante sus pecados.

Compartiremos en esta nueva serie tres verdades que nos ayudarán a ver la importancia de desarrollar la paciencia ante el pecado o malas acciones de nuestros hijos.

Primera verdad:

Mi hijo es un pecador. ¡Sí! Muchas personas consideran a los niños unos angelitos en los cuales no hay maldad, pero esto es falso. En Romanos 3:23 RV dice: “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios” y cuando se refiere a todos también incluye a los niños. ¿Le enseñas a tu hijo a pegarle a otros niños? ¿Le enseñas a tu hijo a ser egoísta con sus juguetes? ¿Le enseñas a tu hijo a enojarse cuando no hacen lo que él o ella quiere?

Estas preguntas nos darán una idea de dónde viene la necedad que hay que su corazón. Como padres, debemos estar conscientes de la verdad que nos revela ese verso de Romanos; nuestros hijos hacen lo malo porque son pecadores, no son pecadores por lo que hacen. Ver las acciones de nuestros hijos como una evidencia del pecado que habita en su carne, nos debe mover a misericordia. La misericordia más amplia que podemos mostrar hacia nuestros hijos pecadores es no abandonar la corrección que necesariamente requieren.

Ahora que conozco esta verdad, ¿Qué debo hacer?

En 2 Pedro 1:12-13 BLS dice: “Por eso yo les seguiré recordando siempre todo esto, aun cuando ya lo saben y siguen creyendo en la verdad que les enseñaron. Mientras yo viva, creo que es mi deber recordarles todo esto”

Pedro tenía conciencia de su responsabilidad frente a aquellos que habían escuchado y creído en el mensaje de salvación que él proclamaba. Esta responsabilidad debía abarcar toda su vida, y consistía en ayudar a sus amigos a crecer espiritualmente, recordándoles siempre las buenas cosas que debían hacer, y las malas que debían dejar.

Así mismo, como padres, tenemos la responsabilidad de estar siempre recordándoles las buenas cosas que esperamos y deseamos que hagan nuestros hijos, porque ellos nos fueron dados en calidad de préstamo por Dios, y en nuestras manos está presentarles el evangelio para que pasen de la condición de pecadores a justificados por la sangre de Jesús.

Si alguna vez sientes que quieres dejar de reprender, exhortar o enseñar una y otra vez a tu hijo, sintiendo que ya no tienes paciencia ante su pecado, recuerda enfáticamente que él te tiene a ti, en primera instancia, para que corrijas su pecado, mostrándole la misericordia que Dios ha mostrado contigo.

En la próxima publicación estaremos descubriendo la segunda verdad que nos ayudará a ver la importancia de desarrollar la paciencia hacia las acciones de nuestros hijos.


Este artículo ha sido publicado originalmente en el Blog de la Autora Blog 1díademamá

Enseñando cordialidad a nuestros hijos

Serie: Ejerciendo influencia en nuestros hijos Parte III

«Hija, ser amable y educada siempre te abrirá puertas» es una frase que constantemente le recordamos a nuestras pequeñas. Y es que el trato amable hacia los amigos, vecinos, y hasta dentro de la familia, es algo que debe ser enseñado en esta generación que va creciendo.

¿Cuántas veces nos hemos topado con niños que dicen «buenos días» «por favor» «gracias» o simplemente un «hola» al pasar frente a otra persona? Probablemente han sido pocas.

¿Saludar es necesario?

Si constantemente les enseñamos los buenos modales, también aplica para nosotros como padres. Puede que en algunas ocasiones nos encontremos con personas que no respondan a nuestros saludos; aún así debemos continuar dando el ejemplo a nuestros hijos.

Relaciones exteriores…

Estas no son más que las relaciones que mantenemos con las personas fuera del hogar, ya sean familiares, amigos, compañeros y vecinos.

Aunque no lo creamos, somos una fuente de ejemplo vivo para nuestros pequeños en estas relaciones. ¿Eres educado al pasar o pasas más rápido que rayo veloz? ¿pides los favores con un amable «por favor» y das un sonriente «gracias» cuando recibes algo de estas personas? Recuerda, tu hijo te ve y actuará con su primo, amiguito y compañerito, así como tú le modeles.

Sin duda alguna, un creyente con una buena base de relaciones interpersonales que desarrolle la empatía y la sensibilidad por las necesidades de los de fuera, será un siervo de Dios más dispuesto al servicio de otros; una característica esencial para mostrar el amor de Dios a los perdidos.

¡Modela empatía y tendrás un hijo misericordioso!

«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre» Proverbios 10:1.

A medida que el ser humano va cobrando conciencia de sus acciones, se vuelve más insensible en las relaciones a causa del pecado. Es tan cierto, que si no tienen una buena base para relacionarse con otros, nuestros pequeños corren el riesgo de volverse aislados y antipáticos, o desarrollar relaciones superficiales.

Cuando un padre invierte tiempo en demostrar empatía a otras personas, sin duda está sembrando en el corazón de su hijo sensibilidad a las necesidades de otros, amor hacia las personas, humildad y amabilidad, es decir, está formando en él o ella un corazón tierno y compasivo.

Establece como metas las siguientes recomendaciones, y si eres una persona que ya lo haces te animo a continuar modelando, pues tu hijo tendrá un buen maestro.

  • Saluda a las personas al salir o llegar a casa.
  • Utiliza sin pena y con alegría las palabras mágicas «Por favor» y «Gracias»
  • Pide la bendición a tus padres y dale la bendición a tus sobrinos.
  • Utiliza un tono de voz suave al dirigirte a las personas.
  • No hables mal de tu familia, amigos, compañeros o vecinos y menos frente a tus hijos.
  • Establece relaciones cordiales con tus vecinos.
  • Muéstrate compasivo ante las necesidades de estas personas.

El ejemplo es difícil de presentar, pero tú eres el mejor maestro.

Matrimonio de ejemplo

Serie ¿Cómo ejercer influencia es nuestros hijos? Parte II

El juego preferido de algunos niños, es el de «la familia». Consiste en que el niño llama esposa a la niña, ella lo llama esposo y los peluches se convierten en sus hijos. Es sorprendentemente divertido verlos tratarse, regañar y enseñar a «sus hijos» tal cual lo ven en sus padres. ¿Has visto ese juego en tus hijos o en otros niños?

Y es que nosotros, como matrimonio, somos el primer modelo de relaciones interpersonales que nuestros hijos verán. Dependerá, en gran manera, de nosotros cómo ellos se desarrollarán en sus relaciones familiares, personales y sociales.

En muchas ocasiones, creemos que solo influirá cómo los tratamos directamente a ellos (esto será tema de otra publicación), pero el cómo tratamos a nuestro esposo (a), familiares, amigos y vecinos, es de mucha influencia en la formación del carácter  de nuestros vástagos.

A veces nos convertimos en padres «fariseos» (Mt. 23:1-4)

Reiteradas veces, nos encontramos pidiéndoles a nuestros hijos algo que ni tan siquiera nosotros mismos logramos controlar, ¿no les pasa? Cosas como el  no contradecir a nuestros esposos en las órdenes que nos dan. Del mismo modo,  la resistencia es algo que le pedimos a nuestros retoños no hacer, sin embargo, nosotros actuamos, muchas veces, con terquedad.

Amados lectores, ustedes podrán decir que eso es algo tan insignificante, pero podemos  notar esa misma «testarudez» en nuestros hijos, al pedirle hacer alguna cosa en específico.

Entonces, nos encontramos como los fariseos y escribas de la época de Jesús, exigiéndoles a nuestros hijos comportamientos que nosotros mismos no estamos dispuestos a erradicar de nuestra vida.

  • Padres que exigen respeto de sus hijos, pero son irrespetuosos en el trato con su cónyuge.
  • Padres que exigen cero gritos a sus hijos, pero entre ellos suelen tener discusiones subidas de tono.
  • Padres que exigen amabilidad y ternura de sus hijos, pero ellos son ásperos entre ellos.

Y esto por dar ejemplo de lo más básico en la relación padres – hijos.

Muestre afecto a su cónyuge (Co. 3:19, Ef. 5:28)

El papel que Dios asigna al esposo, es el de cuidar y proteger a su esposa. Esto no tiene que ver solo con ser proveedor de su casa; implica también demostrar a sus esposas un amor lleno de afecto, fiel y tierno.

¡Papá es contigo! sé un esposo afectuoso con tu esposa frente a tus hijos; abrázala, bésala. Ofrécele agua cuando lleve mucho tiempo cocinando, lavando, limpiando. Tómate un momento y dale un masaje en los pies (1 Pe. 3:7), tú la conoces muy bien, pues te dedicaste a enamorarla antes de ser tu esposa; sabes lo que la hace sentir amada. Recuerda, ella será tu compañera de camino hasta que la muerte los separe.

Enséñales a tus hijos el valor de su mamá en el hogar y el amor con el que se le debe tratar.

Obedezca y respete a su cónyuge (Co. 3:18, Ef. 5:24)

El papel que Dios asigna a la esposa, es el de honrar y afirmar el liderazgo de su esposo, ayudándolo a ejercer su función en la familia. No se trata de una rendición absoluta de su voluntad, porque Cristo es la autoridad absoluta, no su esposo. El aceptar su lugar bajo el orden constituido por Dios, le permitirá a la esposa cumplir con amor su rol.

¡Mamá, esto es contigo! no contradigas las decisiones de tu esposo, frente a tus hijos. Si es necesario dar una opinión contraria, hazlo a solas con él. Sé amorosa con tu esposo al hablar. Pide su opinión antes de otorgar algún permiso o ejecutar una decisión familiar.Tu esposo debe ser tu guía, Dios lo diseñó para eso. El ser amorosa en tu trato con él, también debe ser una característica esencial en ti. (Tit. 2:5)

Enséñales a tus hijos el valor de su papá y el respeto con el que se le debe tratar.

Estos papeles no los seleccionan los casados, tampoco se asignan de acuerdo a la cultura en la cual viven, sino que son dispuestos por Dios como un medio a través del cual se manifiesta la vida de Cristo en la tierra. Recordemos que toda sumisión y obediencia la debemos a él.

En la próxima publicación, veremos cómo nuestro trato directo con nuestros hijos son de influencia en su carácter y futuras relaciones. 

¿Cómo ejercer influencia en nuestros hijos?

Como padres, somos el impulso de nuestros hijos. A veces solemos ver un jovencito bien portado, y nos preguntamos ¿Es de verdad? ¿Cómo lo hicieron sus padres? ¿No se les hizo tan difícil como a muchos de nosotros? Lo cierto es que la clave se encuentra en el tiempo que se invierte en su niñez; ese es el secreto que se revela tanto en la Biblia como en las experiencias de esos padres que ya han superado la adolescencia de sus hijos.

El crecimiento normal de nuestros pequeños (Lc. 2:52)…

Durante los primeros años de vida, y en particular desde el embarazo hasta los tres años, los niños necesitan nutrición, protección y estimulación para que su cerebro se desarrolle correctamente. Los estudios neurológicos demuestran que los primeros años desempeñan un papel clave en el desarrollo del cerebro del niño. Las primeras experiencias de un niño, los vínculos que forman con sus padres y sus primeras experiencias educativas, afectan profundamente su desarrollo físico, cognitivo, emocional y social en el futuro.

Por eso es tan importante que, como padres, logremos ver lo ventajoso que es amar, desafiar, enseñar, modelar, alentar, escuchar, respetar, limitar y orar por nuestros pequeños con mucha disciplina y constancia durante estos primeros años. No significa que al superar la edad de los cinco años ya no tendrá importancia aplicar estos principios para la crianza efectiva, por el contrario, debería ser un hábito arraigado en nosotros.

¿Quién ejerce mayor influencia en nuestros hijos?

Es cierto, los niños reciben muchas influencias fuera de casa, se encuentran a los amiguitos de la cuadra, los de la escuela, también los primitos, y el tío o abuelo. Pero la más duradera, y con mayor impacto en su vida, es la que ejercen sobre ellos sus propios padres.

El hogar es la verdadera catapulta para que los hombres y mujeres que están en nuestras manos, ingresen al complejo mundo que les tocará vivir. Esa es la legítima plataforma de lanzamiento. Hay muchos padres que se lamentan por no tener una buena relación con sus hijos adolescentes o jóvenes, y eso es muy triste. Pero hay una verdad que nos puede ayudar a combatir esa triste realidad, y es que la buena inversión durante la niñez de nuestros  hijos, facilita la corrección en el tiempo más difícil como la adolescencia y juventud.

¿Y si dejo que otro haga mi trabajo? (Ef. 6:4)

Lo cierto es que también existen espacios equivocados donde los padres depositan su confianza para el desarrollo de sus hijos en estos primeros años. Uno de esos es la escuela; y sabemos que las maestras están preparadas para esta labor. También está la iglesia, porque el pastor y las maestras infantiles son excelentes con sus dones. Y ¿qué decir de los abuelos o tíos? Es que ellos tienen la experiencia. Pero resulta que este camino no es el diseñado por Dios para la crianza efectiva de nuestros hijos, pues en efesios 6:4 podemos notar que solo a los padres se les da la orden directa de “criar a los hijos”. Ellos no son propiedad nuestra, y, a su tiempo, partirán de casa con los principios, valores y enseñanzas que nosotros hayamos sembrado en sus mentes y corazones.

Una verdad innegable…

Somos padres imperfectos tratando de ser ejemplo para nuestros hijos. Inculcamos en ellos los principios y valores que, consideramos, les ayudarán a tomar las mejores decisiones, o, por lo menos, a enfrentar adecuadamente las consecuencias de las malas.

Recordemos el pasaje donde el Apóstol Pablo le escribe al joven Timoteo: “Tu abuela Loida y tu madre Eunice confiaron sinceramente en Dios; y cuando me acuerdo de ti, me siento seguro de que también tú tienes esa misma confianza”, 2 Tim 1:5, haciendo referencia acerca de cómo el ejemplo de ellas impactó en la fe de este joven. Entonces ¿cuál es nuestra tarea como responsables de esas vidas? Orar a Dios para que nos permita impactar de esa misma forma la vida de nuestros hijos, con un ejemplo lleno de fe y amor por Dios.

Nos vemos en la próxima parte de la serie ¡No te la pierdas!


Publicado originalmente en su blog 1diademama

Padres que cumplen su rol. Beneficios

¡Felicidades Papá!

Si eres padre ¡Felicidades en tu día!, si cumples tu rol ¡Felicidades dobles! si eres esposa y estás leyendo esto, muéstraselo a tu cónyuge y comparte este artículo con él. Hay varios artículos relacionados con los esposos y padres y si estás interesado en leerlos haz click en: ¿Por qué nunca debo hablar mal de mi esposo? Consecuencias de crecer sin la influencia de papá

Un padre que es padre

Hoy te presentamos los beneficios que trae para la familia el contar con papá que ejerce activamente  este rol  con respecto a sus hijos. Estamos hablando de un papá que AMA ser papá, de un hombre que ha entendido su rol y lo vive cabalmente, además que lo disfruta y está feliz por tener la dicha de ser padre.

Sabemos que muchas veces ocurre lo contrario. Un padre que solo está presente, pero a la vez ausente de las cosas esenciales; siendo lo que podríamos llamar “el hombre invisible“, y sobre eso, hablamos más ampliamente  este artículo ⇨ Consecuencias de crecer sin la influencia de papá.  

Este tema se toca para experimentar la bendición de perdonarlo y continuar nuestra vida libre de odio hacia nuestro progenitor.

La escritura con respecto a el rol del padre, dice en una de las cartas paulinas:

«porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

‭‭1 Timoteo‬ ‭5:8‬ ‭RVR1960‬‬

¿Qué significa ser padre?

Ser papá es un honor muy grande. Es la dicha de la que somos objeto, al entender que Dios nos ha tomado por dignos, de cuidar unas vidas que deposita en nuestras manos. Somos responsables  de proteger vidas dependientes de nosotros en TODO; esto se constituye en algo muy sagrado y digno de valorar.

No todos tenemos la dicha de ser padres, pero a quienes Dios nos la ha dado, debemos tenerla en muy alta estima porque somos los responsables de afirmar, dar identidad y fortalecer la fe a nuestra generación de relevo.

¿Qué legado dejar?

Esta generación hablará de nosotros, bien o mal, y todo dependerá de lo que hayamos sembrado en sus corazones, del papel activo o inactivo que hayamos desarrollado en sus vidas, de la presencia o ausencia en sus corazones, de la influencia positiva o negativa en sus pisadas.

El rol del padre bíblico 

Ser un padre que cumple con su rol en el corazón  de sus hijos, va más allá de proveer para la comida y demás necesidades físicas de sus vástagos.

Se trata del afecto mostrado, de las palabras de aliento, del ánimo y la esperanza que infundimos en ellos, de la identidad como hombre y mujer que les construimos, de la disciplina que estemos dispuestos a impartir de acuerdo al Señor, y del camino que preparamos para que ellos lo transiten Deuteronomio 6:7-9

Un hijo no recordará, con el pasar de los años, cuánta comida compraba papá, qué zapatos le regaló, es probable que lo recuerde por un momento, pero eso no habrá marcado su corazón. El amor expresado, los abrazos, la afirmación dada, la fe infundada, la esperanza y la motivación sembrada, será lo que forme a este hijo (a) y eso sí marcará su vida.  

Estas cosas las recordará TODOS los días hasta que muera. ¿Qué es lo que más recuerdas hoy de tu papá? Piénsalo  por un momento.

Funciones que cumple un padre en su rol

  • Asimilar  que tiene vidas por las cuales velar.
  • Cuidar el corazón de sus hijos. Proverbios 7:1-2
  • Orar por ellos. Job 1:5 
  • Preocuparse y ocuparse por su bienestar espiritual Job 1:5
  • Afirmar su identidad (la del varón y la hembra).
  • Estar pendiente  de cubrir sus necesidades 1 Timoteo 5:8
  • Guiarlos hacia la verdad de Dios. Deuteronomio 6:7-9
  • Enseñarles a confiar y depender de Dios, antes que en ellos. Hebreos 12:1
  • Fortalecer y afirmar su fe. 
  • Instruirlos en los caminos de Dios. Deuteronomio 11:19
  • Es su responsabilidad, cuidar y proteger a su familia.
  • Mostrar afecto, amor y misericordia a sus hijos.
  • Corregirlos sabiamente, para cuidarlos de caer las trampas del enemigo. Efesios 6:4
  • Levantar a sus hijos cuando han caído, mostrarles sus pecados a la luz del evangelio y rogar por su arrepentimiento.
  • Amar a todos sus hijos por igual.
  • Orar por ellos. Job 1:5
  • Ser responsable por su bienestar espiritual Job 1:5
  • Modelar en sus hijos un espíritu de colaboración hasta en las tareas del hogar.

Beneficios de tener un padre que cumple su rol

➤  Los hijos viven seguros porque saben que papá confía en Dios para resolver cualquier situación.
➤  El hogar se mantiene fortalecido porque hay un sacerdote que vela por sus hijos.
➤ Mamá vive tranquila porque su esposo no es una carga sino una bendición.
➤ El testimonio de los hijos expresa  hijos a otros, 
 el regalo que Dios les dio al tener un padre que influyera en sus corazones.
➤ Se evidencia la identidad y seguridad que tienen los hijos en su personalidad y carácter.
➤ La familia obedece y se sujeta a papá voluntariamente porque saben que él ha dado el ejemplo y ama a Dios sinceramente.
➤ Tanto la madre como los hijos, viven con corazones agradecidos.
➤ La familia reconoce y halaga al padre, cabeza del hogar y papá presente en todos los momentos de la vida de sus hijos.
➤ La madre reconoce el rol activo de papá y enseña a sus hijos a honrar y respetar a papá por amor y con bondad.

Reflexión:

Padres, deben tomar una decisión. Encontrarse con Dios hoy, si aún no lo han hecho. Buscar su guía y dirección, para cumplir su rol activo con sus hijos. Esto traerá beneficios eternos a sus vidas y a la de su familia.

Busca a tus hijos, abrázalos, reconcíliate con ellos y empieza a dar frutos que perdurarán por generaciones. ¿Qué hablarán tus hijos? Todo depende de lo que hagas hoy. Sigue adelante papá. Continúa ejerciendo tu papel y disfrútalo, porque Dios mirándote está.   


Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

Corrigiendo en el Señor a nuestros hijos

Parte V |SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Para ver las entradas anteriores, presiona aquí.

Corrigiendo en el Señor a nuestros hijos.

Hemos estado estudiando sobre la corrección de nuestros hijos conforme a la palaba de Dios, basándonos en Efesios 6:4 ya vimos algunos consejos para evitar provocar a ira a nuestros pequeños, también lo fundamental que es la disciplina en la crianza, la segunda frase a estudiar es: La corrección.

«Corrección» Es apartarlos del mal, enseñándolos por medio de palabras.Ef. 6:4b

Tiene que ver más con la enseñanza verbal o formación que el padre da al hijo continuamente, y no tanto el castigo que le dispensa. Como ya vimos, esto último se refiere a la disciplina. El padre cristiano como cabeza y guía espiritual de la familia, instruirá a su hijo cristiano en las cosas del Señor y en su Palabra, siendo guiado por el contenido de la fe mutua que abrazan y por el mismo Espíritu que los guía. (Pr 1:8)

¿Cuándo aplicar la corrección?

La corrección también debe aplicarse desde pequeños, aunque será la forma más usada después que nuestros hijos ya tengan 5 años. Muchos padres suelen creer que cuando son bebés no entienden lo que se les dice, y nada está más lejos de la realidad. Nuestras palabras y reacciones ante sus acciones, les transmiten mucho a nuestros pequeñitos.

¿No has notado que un bebe muerde y el padre o madre se ríe y el bebé lo vuelve a hacer y esta vez con una sonrisa? Pues tu reacción ante su acción le hace creer al bebé que es aprobado lo que está haciendo. Por el contrario, observa a un bebé que es regañado (sólo  con palabras y con una actitud seria), y si vuelve a morder, volteará a ver si consigue la misma reacción, de ser así no lo hará más.

Los hijos llegan a una edad donde deja de funcionar la disciplina de una paleta o  correa, antes bien, se logra más convenciéndolos de lo que está bien y lo que está mal, con palabras llevándolos hacia la reflexión.

Procuremos no ser legalistas

Por el contrario, intentemos que sea más analítica del por qué debe comportarse como le decimos que debe hacerlo. Que aprenda a diferenciar el bien y el mal por lo que Dios limita y limpia de nuestro ser. Tomamos el «Dios dice que» como una forma de obligar a nuestros hijos a hacer lo que le exigimos. Muchos padres solemos caer en el legalismo con nuestros hijos porque resulta más fácil imponer que dialogar y enseñar.

En Salmos 119:11 dice «En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.» Enseñemos a nuestros hijos a no hacer las cosas que ofenden a Dios por amor, no solo por temor de recibir juicio.

Perseveremos en la corrección (Pr. 29:17)

La corrección, al igual que la disciplina, debe ser consecuente, ya que el efecto no es tan rápido como el de la disciplina y cuesta un poco más de repetición hasta lograr el objetivo.

Normalmente los padres nos cansamos muy rápido con esta aplicación en la crianza, y por eso creemos que no funciona el hablar con el muchacho, sin embargo, ¿si nos cansamos de repetir la enseñanza, cómo podremos averiguar si de verdad funciona?

La corrección debe ser amorosa. (Pr. 16:6)

La corrección debe aplicarse demostrando amor. Las palabras suelen herir mucho más que los golpes. Podemos asegurar, que muchos de nosotros, hemos sido ofendidos al momento de recibir alguna amonestación. Sí, debemos reprender a nuestros hijos cuando se salen del «carril», pero debemos tener mucho cuidado con las palabras que decimos y la forma en que las decimos, esto puede marcar aún más a nuestros pequeños.

¿Qué objetivo perseguimos con disciplinar y corregir en el Señor a nuestros hijos?

Nuestra meta y propósito al aplicar el chaparrito y las palabras que provienen del Señor, debe ser conducirlos al punto en que puedan tomar decisiones inteligentes y bíblicas por sí mismos, y que no dependan de nosotros para hacerlo.

«Nuestro objetivo debe ser lograr una separación madura e independiente, la cual se dará con la constancia y firmeza en la disciplina y reflexión. No se trata de disciplinarlos para que mantengan un apego a nosotros, y una dependencia forzada y servil.»

Disciplinando a nuestros hijos en el Señor

Parte IV de la SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Para  ver el artículo anterior, presiona aquí.

Disciplinando a los hijos en el Señor 

Bien, ya hablamos bastante de lo que Efesios 6:4 nos dice que no debemos hacer al momento de aplicar la corrección y disciplina a nuestros pequeños para evitar provocarlos a ira, ahora el aspecto positivo de este consejo tiene que ver con la segunda parte del verso: «Más bien, críenlos con la disciplina y amonestación que proviene del Señor».

Algo resaltante del texto, «Críenlos». Este mandato indica que debemos procurar preparar a nuestros hijos para dejar el nido y volar exitosamente solos. Esto es bastante difícil para las madres, sobre todo, porque  normalmente somos las más apegadas a los hijos y no queremos ni pensar en el momento en que tengan que partir de nuestro lado para formar su propia familia.

Vamos a estudiar la frase anterior en dos partes: La disciplina y La corrección.

«Disciplina» significa inducir a bien, castigar, en el acto cuando sea necesario. Los niños no hacen lo correcto por naturaleza (Pr. 22:15) ni tampoco están impacientes por escoger lo bueno y santo (Ro. 7:17-23) de hecho es todo lo contrario.
En cierta ocasión mi hija
Anna me dijo en medio de la corrección: «mamá yo quiero ser obediente pero siempre termino haciendo lo malo»  —sus palabras me recordaron inmediatamente al apóstol Pablo—. En consecuencia, Dios dice que necesitamos disciplinarlos para ayudarlos a escoger correctamente y para que aprendan a hacer lo bueno y vivir rectamente, tal como lo expresa la escritura.

«Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.»
‭‭Proverbios‬ ‭23:14‬ ‭RVR1960‬‬

La disciplina tiene que ver con formarlos de tal modo que sus pensamientos,
acciones y actitudes comiencen a reflejar y a manifestar una semejanza al estilo de vida del cristiano descrito en la Palabra de Dios.

La vara es una forma misericordiosa de disciplina (Proverbios 23:13)

¡Sí, lo es! porque si se administra rápidamente y la lección se aprende prontamente; vendrán muy pronto los abrazos y los besos para promover la reconciliación y restauración de las relaciones normales entre padres e hijos.Para muchos puede ser algo inaceptable, el aplicar una paleta o regla, pero usarlas les enseña a nuestros hijos que con los límites de sus padres no hay negociación.

Hay, sin embargo, otras formas legítimas de disciplina.

Dios no siempre nos castiga de la misma forma, el acomoda el castigo a nuestra necesidad. Por lo tanto, el castigo debe administrarse con instrucción y previo acuerdo de los padres.

Muy importante es que los hijos deben saber que sus padres están de acuerdo, si sienten que uno de los padres es «blando» y que el otro es «estricto», los resultados pueden ser desastrosos.

Si uno de los padres niega el permiso, los hijos siempre buscarán obtenerlo del otro progenitor.

Acaso ¿enojarme con mi hijo cuando desobedece es pecado?

No. Es legítimo enojarnos con nuestros hijos cuando no obedecen. Pero al mismo tiempo, no debemos expresar ese enojo de maneras pecaminosas (con gritos, alaridos, con rencor, irritabilidad, jaloneos y otros parecidos) sino más bien, debemos esforzarnos en mantener el dominio propio, dirigiéndonos a ellos siempre en forma cariñosa por su bien y el bien de la relación padres – hijos.

La disciplina no producirá crecimiento ni corrección a menos que sea consecuente.

Si una acción es considerada errónea una vez, lo será también, la segunda, la tercera y aun la décima vez, a no ser, por supuesto, que comprendas como padre humano, que la norma estaba equivocada.

«La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre». Proverbios 29:15 RV2960

Nuestro objetivo con la aplicación de la disciplina debe ser, lograr una madurez en nuestros hijos para que ellos vayan independizándose de manera voluntaria de nosotros. No se trata de aplicar la corrección para que ellos se somentan a nosotros como esclavos de una manera obligada y servil.

Para la última parte de esta serie estaremos estudiando ¿qué significa amonestación del Señor? No te la pierdas.


Publicado originalmente en su blog 1 Día de mamá

Consejos prácticos para no irritar a nuestros hijos

Este artículo corresponde a la III Parte de la SERIE Efesios 6:4: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Puedes leer la segunda parte aquí


¿Cómo no hacer de nuestros hijos unos malcriados, pero tampoco niños llenos de odio?

6. Comuniquemos libremente nuestro amor y aprecio.

Debemos crear el hábito de manifestar nuestro amor y aprecio por nuestros hijos en forma tangible. Hagámoslo de muchas maneras: con un abrazo, un beso, una palmada en la espalda, con palabras, por notas escritas, con un regalo, al jugar con ellos, al escucharles, y al respetar sus opiniones.

7. Seamos flexibles, aceptemos que tendrán faltas y que cometerán errores.

«El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.» Proverbios‬ ‭10:12‬ ‭‬‬
La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Proverbios‬ 15:1

No esperemos al hijo perfecto. Debemos permitirles cometer errores y fallar sin darle la impresión de que serán rechazados o que carecen de valor. El hogar, para el niño, debe ser un lugar seguro, un lugar donde será comprendido y ayudado, donde nadie se burlará de él ni se reirá de sus fallas y debilidades. Sin embargo, sus defectos y fallas serias no pueden ignorarse, se le debe corregir y ayudar a mejorar.

8. Debemos hacerles conocer nuestras expectativas, reglas, y también las consecuencias de incumplirlas.

Puede ser una experiencia alarmante y frustrante para nuestros pequeños ignorar lo que sus padres esperan de ellos, e igualmente sucede si se les aplica un castigo o corrección que no se esperaban. Cuando esto ocurre, no tendrán certeza de que hacen lo que es debido, o lo que es incorrecto.

Nuestros pequeños no pueden leer nuestras mentes. Los límites y consecuencias deben estar claramente delineados y expuestos a ellos y, por supuesto, asegurarnos que los hayan entendido, pues esto les ayudará a escoger entre lo bueno y lo malo. La ausencia de los mismos promueve la inseguridad, la frustración, la hostilidad y el resentimiento.

9. Debemos reconocer nuestros errores, pedirles perdón cuando les hemos fallado, y procurar una reconciliación

«soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.» Colosenses‬ ‭3:13‬ ‭‬‬

No seamos padres que se muestren perfectos o súper poderosos a sus hijos, incapaces de errar. Reconozcamos delante de ellos cuando fallemos en la corrección aplicada o en el trato dado; no seremos menos padres si lo hacemos.  Por ejemplo: nuestro hijo un día hace algo que no debía, y el regaño que le damos es brusco y violento. Con lágrimas en sus ojos y lleno de dolor sincero él nos expresa:Mamá estoy muy arrepentido y no lo quiero volver a hacer, pero también pídeme perdón porque eso que me hiciste me hizo doler mucho el corazón.

Allí debemos identificar si se trata de una manifestación honesta o manipulación, y luego reconocer que actuamos de mala manera. Pidámosle perdón a Dios y a ellos, y démosle un abrazo fuerte. Expresémosle además, que no somos perfectos, pero que así como ellos deben hacerlo, también pondremos todo nuestro esfuerzo para mejorar en el trato, pues somos un equipo y agradaremos a Dios juntos. Ten presente siempre que debemos reconocer nuestras fallas.

10. Debemos facilitarles el acercamiento cuando tengan problemas, dificultades y preocupaciones.

Aprendamos a escuchar a nuestros hijos cuando deseen hablar. En lo posible, estemos a su disposición. Démosles total atención, a menos que esto sea imposible. Evitemos adivinar lo que piensan, interrumpirles o criticarles. Tratemos de interesarnos de verdad en lo que a ellos les gusta. Ellos se dan cuenta si realmente los escuchamos o no.

Si no les damos total atención o si a menudo los ignoramos cuando desean hablarnos; pronto dejarán de intentarlo. Ellos interpretarán que no tenemos interés en ellos. Esto es devastador para nuestra relación con nuestros pequeños, pero, lo más serio, es que esta situación nos impedirá cumplir las metas que Dios nos ha dado como madres y padres en sus vidas.

No provocar la ira de nuestros hijos no significa que jamás haremos actos que les podrían molestar, desagradar o enojar. No significa que nunca debemos negarles cosas o impedirles ir a un lugar inadecuado. No provocar a ira a nuestros pequeños es tener la actitud correcta al corregirles. Amonestarles para salvarlos de su necedad, para  impedir que sus actos los puedan llevar a destruir sus vidas. Dios es nuestro fiel ayudador.

En una próxima publicación continuaremos con la 4ta parte de Efesios 6:4, ¡No te la pierdas! ¡Ánimo padres, que sí es posible educar y corregir de forma bíblica!


Algunas notas fueron tomadas de la página DesarrolloCristiano.org