El recién graduado universitario no cabía de felicidad. Acababa de obtener su primer empleo. El entrevistador había quedado satisfecho con las respuestas del aspirante y le dijo que debía presentarse al siguiente día a las 8:00 am. Acto seguido le hizo otra interrogante: – ¿Quién pagó tus estudios? – Al joven se le iluminaron los ojos y explicó: – Mi madre. Ella se ha esforzado siempre para que tenga yo lo necesario. – ¿Y qué trabajo tiene tu mamá? – ¡Trabajos, doctor! Ella es secretaria en una Clínica, pero también corta y seca cabello en casa y lava ropa de algunas personas vecinas. Cuando yo estaba en casa le ayudaba «matando algunos tigritos» pero mientras cursaba la universidad, no me quedaba mucho tiempo para ayudarla. La carga fue casi de ella sola.
El entrevistador, mirándolo fijo a los ojos le ordenó: – Hoy mismo usted va a lavar las manos de su madrecita. Tome agua y jabón y pídale que le permita lavar sus manos. Mañana al llegar me presenta un informe de la encomienda.
Aquella tarde el muchacho tomó las manos de su progenitora y puso empeño a la obra. ¡Cuán envejecidas y callosas estaban las manos de Mamá! Comenzó a llorar y las lágrimas se mezclaban con el agua de la poncherita. Las secó y buscó una cremita para suavizarlas. Ambos terminaron fundidos en un largo y sentido abrazo.
La mañana siguiente el jefe lo esperaba a la entrada de la empresa. – ¿Cómo te fue en la tarea? El novel empleado lloró de nuevo. El caballero se interesó en saber qué aprendizaje le había quedado. Erguido, expuso: – Mientras viva me esforzaré por honrar más las manos de esa mujer. Procuraré que esas manos tengan más descanso. Y prometo que mis las mías se envejecerán y se encallecerán para que otros tengan las mismas oportunidades que hasta ahora he tenido-.
La sociedad actual es poco agradecida y tiende a la utilización de las personas para obtener sus fines. Alcanzados sus propósitos, desechan a la gente que les ha ayudado como se echa al cesto un hisopo usado. Muchos hijos «explotan y esclavizan a sus padres» poniéndolos a cumplir las tareas que les corresponden a ellos y ven a sus procreadores como su caja chica eterna. Un ejemplo de ello es el tradicional «cuídame los muchachos por un rato» y ese rato se convierte en un 7/7. Ya los abuelos trabajaron y no es justo que los obliguemos a algo para lo que ya sus fuerzas están menguadas.
Cuidado con identificarnos con Proverbios 30.11: «Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice». La Biblia nos muestra un camino mejor. En ella Dios nos pide que honremos a nuestros viejos: «Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra» Efesios 6.1-2. Dios también nos pide que seamos agradecidos con todos (y eso incluye a los padres): «… Y sed agradecidos».
Lavar las manos de nuestra madre o de los padres, nos ayuda a valorar mejor sus sacrificios y replicar su ejemplo de vida. Y existen muchas maneras de «lavar las manos de nuestros viejos». ¿Cuándo fue la última vez que le hiciste un cariño a esas manos que tanto te han dado? Que Dios nos ayude.
De niño, siempre nos gustó ver los desfiles militares en las fechas patrias. Todo aquel despliegue de aviones, tanques, lanchas remocaldas y otros, transmitían una idea: fuerza y poder.
Y es que a los seres humanos nos fascina competir a ver quien es más fuerte, hablamos hasta de la potencia de las bombas de agua con las que surtimos los tanques en nuestros hogares. Somos así.
La humanidad también ha sido testigo de los efectos destructivos del uso de la fuerza. Hiroshima y Nagasaki son evidencias que gritan como el poder de la bomba atómica puede hacer desaparecer en poquísimo tiempo ciudades enteras.
Ahora bien, ¿Puede compararse toda esa potencia con el Poder de la Palabra de Dios? Dice Jeremías 23:29: «¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?» El poder que el hombre ha diseñado puede derribar montañas y destruir ciudades pero nunca puede equipararse al poder de la Palabra de Dios. Porque la fuerza humana nunca podrá cambiar el corazón humano. Solo la Palabra Escrita y revelada, aplicada por el Espíritu Santo, puede hacerlo.
La Palabra del Señor limpia nuestros corazones del pecado
La Palabra de Dios transforma al drogadicto y al alcohólico en una persona limpia y sobria.
La Palabra de Dios hace de un hombre violento con su familia, un hombre amante de su esposa e hijos y proveedor-protector de los mismos. Solo el poder de la Biblia hace esto y mucho más.
En nuestro caso familiar, con la Biblia mi madre aprendió a leer y escribir. Y leía con facilidad las Escrituras, lo cual no ocurría con otro tipo de literatura. Y esa misma Palabra hizo que nuestros padres, de extracción campesina, se esforzaran por educar a sus hijos en el temor de Dios y también en la vida académica. Ellos usaban una frase: «El Evangelio cambia la Vida».
Amados: El Poder de la Biblia es Indestructible. Por eso dice Hebreos 4.12: «Porque la Palabra de Dios es Viva y Eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».
La joven misionera regresaba a casa junto a su mentora, la señorita Bird, después de semanas evangelizando en las zonas montañosas en donde estaban asignadas. Cada noche habían efectuado reuniones en los locales de las escuelas, alumbradas con lámparas de querosene y teniendo como audiencia a rudos montañeses que colocaban sus escopetas a un lado para escuchar el mensaje del Evangelio.
Dormían en lugares distintos. Era frecuente que en las mañanas escucharan al pie de la ventana el escandaloso cacareo de los pollos afuera. Al ser llamadas a desayunar, había en la mesa pollo frito, galletas y salsa, tazones de jalea de fresa y jarras de leche fría. Las alimentaban bien los santos de Dios y familias interesadas en las Buenas Nuevas.
Aquella tarde volvían a casa y se encontraron con su abandonada cabaña, sin leña cortada para el fuego y sin un centavo de dólar para comprar comida. Eran los años de la Gran Depresión. Ambas misioneras se postraron de rodillas y en oración pidieron a Dios les proveyera de cinco dólares para comprar alimentos. En aquellos años terribles para la economía del mundo, eso era suficiente para surtir la despensa. Esto nos recuerda a Filipenses 4:6:
«Por nada, estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias».
Aun oraban cuando tocaron a la puerta. Era un montañés empobrecido y tres de sus hijos, descalzos. Solicitaba zapatos para sus niños. La señorita Bird pidió al caballero cortar la leña para el fuego, entretanto enviaba a la joven misionera al gran barril en donde estaban las donaciones de ropas y calzado que iglesias enviaban para ayudar a la obra social de la misión.
Mientras uno de los chicos se probaba sus zapatos, halló en uno de ellos un arrugado papel que entregó a su benefactora. Al desenvolverlo, ésta halló cinco dólares en billetes de uno. «En alguna parte, en alguna iglesia del norte, alguien había echado su pan sobre las aguas y había llegado hasta nosotros en las montañas en el momento justo de nuestra necesidad». Se cumplía Isaías 65:24: «Antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo responderé» (Llamada a ser una mensajera. Autobiografía de Ruth de Olson. Pág.21).
¡Gloria a Dios! En tiempos de adversidad y de carencias, bueno es seguir confiando en Dios como fuente de toda provisión. Y no cerrar el corazón a la necesidad ajena porque en satisfacer la carencia de otro, puede estar la respuesta a la nuestra. ¡Dios nos guarde!
Corría el año 1975. La universitaria, recién graduada, había conseguido un buen empleo algo lejos de su pueblo natal. Una tarde de domingo decidió ir a visitar a un querido tío que vivía en otra ciudad cercana a su nueva residencia. También estaba deseosa de viajar en el Ford 1968 que su padre le había obsequiado al finalizar sus estudios.
Al caer la tarde, emprendió el regreso a casa pero el vehículo le advirtió que la aguja de la gasolina señalaba que solo le quedaba un cuarto de tanque. Pensó en pedirle dinero al tío pero la pena superó su sentido común. Cuando todavía distaba mucho de su destino, miró con alarma que el nivel de combustible daba para llegar a la próxima estación de servicio que estaba ubicada en medio de la nada.
A duras penas logró arrimar su carro hasta el surtidor y pidió al encargado que le cargara por lo menos medio tanque y ella le extendería un cheque ya que no tenía dinero en efectivo. En 1975 no había tarjeta de débito, ni de crédito, ni cajeros automáticos, y mucho menos pagomóvil. El bombero se negó a aceptar la oferta. Ella entonces le pidió la dejara pasar la noche con su carro en la gasolinera y al otro día buscaría la forma de ir hasta el pueblo próximo para cambiar un cheque en el banco.
El hartado empleado le dijo: -Puedes quedarte pero de inmediato llamo a la policía para que te detenga- El conductor de otro auto que se había estacionado en el surtidor contiguo, oyó parte de la conversación y se dio cuenta del aprieto de la choferesa. Cuando fue a ser cargado su tanque, el caballero le dijo al intransigente servidor: -¡Llene primero el tanque de ella! Y mostrando su cartera, agregó: -Yo pago. La joven le dijo: -¡No cargo dinero en efectivo. No puedo aceptar su bondad!-. -Llene el tanque- ordenó de nuevo, y viendo a la señorita de los apuros, agregó: -Algún día tú harás lo mismo por alguien más-.
La protagonista de nuestra historia dice: «No he dejado de buscar esa joven desvalida para socorrerla una noche en el camino. Entre tanto, por si nunca aparece, procuro realizar otros actos de bondad al azar. Aquel automovilista sereno siempre está en la bomba de al lado pidiéndole al surtidor que llene mi tanque primero».
Esta historia publicada en una famosa revista de circulación mundial, me hizo recordar a los asombrados discípulos viendo al Señor Jesucristo lavando los pies de cada uno de ellos en la noche previa a su muerte. Oigamos al discípulo amado:
«Así que después que les hubo lavado los pies, tomó su manto,volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, Porque EJEMPLO OS HE DADO, PARA QUE COMO YO HE HECHO, VOSOTROS TAMBIÉN HAGÁIS»
Juan 13: 12-15 .
Las buenas obras, la solidaridad práctica, el socorro mutuo, son acciones propias del pueblo del Señor; un pueblo con vocación de servicio. Cada vez que hacemos algo a favor de otro, estamos «devolviendo» de alguna forma la bondad recibida anteriormente. Es una bendita cadena interminable. Tengamos siempre presente que
«A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar»
Proverbios 19:17.
Recuerde siempre llenar primero el tanque de otro. Dios le bendiga.
Daniel B. Miller en el libro devocional «Junto a Aguas de reposo» relata una intersante anécdota:
Una dama caminaba por parajes rurales de un país europeo. En eso se topó con un redil de ovejas. Se atrevió a entrar y ante sus ojos de desplegó un cuadro interesante. En el suelo estaba el pastor, sentado, y las ovejas de su aprisco estaban a su alrededor. Pero le llamó la atención que, sobre un montón de pasto o forraje estaba una ovejita que evidentemente sufría. Tenía una patica quebrada. La mujer conmovida le preguntó al pastor cómo se había dañado la ovejita. Para su sorpresa éste le respondió apesadumbrado: -Yo mismo tuve que hacerlo. Y le explicó: De todas mis ovejas, ella era la más desobediente. En varias ocasiones ha vagado muy cerca de un precipicio peligroso. Pero no es que solo sea desobediente, es que también estaba descarriando a otras ovejas. Y dado que tengo algo de experiencia con este tipo de miembros del rebaño, no me quedaba otra opción. Pero vea, querida señora, cuando esta ovejita sane de su patica fracturada, será la oveja ejemplo de mi rebaño. Ninguna otra estará tan presta en oír mi voz y seguir mis pasos como ella. Y en lugar de hacer que otras se descarríen, ella será ejemplo de obediencia y sujeción.
Bien dice el escritor a los Hebreos 12.11: «Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados». Amados de Dios, en el Señor tenemos un Padre Celestial que nos ama. Y como nos ama, nos disciplina y corrige. A veces suave, a veces fuerte. Y esa corrección no quiere decir que se cansó de nosotros o que nos odia. Simplemente nos disciplina para que mejoremos en nuestro carácter y seamos un ejemplo para otros creyentes. Y no olvidemos la exhortación : «Hijo mío, no me menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo aquel que recibe por hijo» Hebreos 12.5-6.
Y, como bien dijo alguien: Dios desbarata a veces nuestros planes para que nuestra vida no se nos arruine. Que el Señor nos ayude a mirarnos en la perfecta ley de Jehová, evaluar nuestros caminos y aceptar la corrección del Todopoderoso. Amén.
Hallar una casa en alquiler no fue empresa fácil para los esposos Turner a su llegada a Caripe en 1938. El cura párroco del pueblo les había hecho muy mala propaganda entre sus feligreses, amenazándolos con la excomunión, si alguno osaba vender o alquilar una propiedad a los herejes protestantes.
La Hna. Fe señala en su autobiografía que «nos sentíamos como José y María en Belén buscando posada y sin nadie querer recibirnos. El telegrafista vivía en una casa de once habitaciones, de las cuales él solo ocupaba tres, pero el dueño no quiso alquilarnos las dos hjabitaciones que necesitábamos rentar porque no quería saber nada de los protestantes».
La Providencia Divina
No obstante, Dios estaba guiando la barca de los Turner. Al cabo de una incesante búsqueda, se hallaron con un gentil caripero que les dijo: «A mí no me importacuál sea la religión de ustedes con tal de que sean cumplidos en pagarme el alquiler. Tengo dos habitaciones disponibles. Son suyas».
De este modo providencial, Donaldo y Fe de Turner establecieron el primer hogar evangélico de Caripe, así como en 1917 los esposos Eddings habían fundado el primer hogar evangélico en La Asunción –Nueva Esparta,y en 1920 en Carúpano, no sin antes vencer férrea oposición promovida por los representantes de la iglesia romana.
Sorpresas de Dios
Un día llamaron a la puerta de la vivienda. Al abrir, los pioneros se hallaron con un caballero que sostenía un enorme repollo en sus manos. Era un regalo para ellos. Los Turner quedaron tan impactados ante aquel gesto tan inusitado que se les olvidó preguntar el nombre del oferente y menos darle las gracias.
Al entregar el presente el visitante adujo: —Así como en Caripe hay gente a las que no les gusta el Evangelio, también hay personas a las que si nos gusta—. Y se retiró.Esta acción amistosa les dio a entender que Dios estaba haciendo algo entre aquella preciosa gente a pesar de las amenazas del Padrecito.
Primer Sevicio, Primer Invitado
Entretanto se asentaban y planificaban donde establecer el Instituto Bíblico, organizaron servicios evangelísticos en aquel hogar provisional.Para ello habilitaron una de las dos habitaciones.
En el primer servicio estuvieron presentes los esposos Turner, su hija Lucille, la asistente doméstica, la Señorita Hosking y un invitado especial: el señor que les había regalado el repollo días antes. ¿Su nombre? CRUZ SILVA (el que había recibido el tratado en 1924).
Curiosos y detractores
La Hna. Fe instaló el órgano portátil y comenzaron a cantar preciosos himnos. La calle lateral donde vivían se comenzó a llenar de curiosos e interesados. Entre ellos, camuflajeado, se hallaba también el Padrecito.
Éste empezó a soliviantar a la audiencia diciendo que lo que estaban haciendo los «protestantes» era ilegal y que se comunicaría con las autoridades en Maturín para denunciar los hechos y que tanto el misionero Turner como los congregados irían a dar de cabeza a la cárcel.
Informado del trabajo del sacerdote, el Dr. Donaldo antes de comenzar la prédica dijo:
«En Venezuela está consagrada en su Constitución la Libertad de Cultos. Y cualquiera que ose perturbar el desarrollo de una reunión religiosa corre el riesgo de ser sancionado. Así que voy a predicar la Santa Palabra de Dios amparado por la Divina Providencia y la ley.»
La firmeza del predicador cayó bien entre la concurrencia y el párroco tuvo que escabullirse derrotado.
Fe Pública y Bautizó
Al final del culto, Cruz Silva expresó de manera pública su decisión de recibir a Cristo como su Señor y Salvador. ¡Catorce años después veía la Luz del Evangelio! Allí contó la historia de aquel bendito tratado que había llegado a sus manos en 1924. Y pidió que lo instruyeran en «la verdadera religión».
Para Año Nuevo de 1939 ya la esposa y los hijos de Cruz también eran cristianos. En la celebración de Acción de Gracias, la esposa de Silva testificó así:
—Si mi esposo no fuera cristiano, hoy yo estaría temblando. Esta temporada era de mucha parranda y fiesta para él y su patota de amigos. Llegaba borracho a la casa de madrugada y me hacía levantar para cocinarles a todos. Durante estos días de fiesta él pasaba más tiempo preso que en la casa.
Sufrimos hambre y desnudez porque todo el dinero se iba en juergas y juegos de envite y azar. Pero ahora Cruz es un hombre nuevo. De hecho, el Prefecto lo llevó ante los detenidos y les contó que Cruz había sido «su arrestado favorito» pero ahora era un hombre nuevo y que si todos aceptaban el Evangelio no habría necesidad de prisiones.
Hoy, la comida en casa es suficiente y mis hijos tienen ropa y calzado nuevos. Somos nuevas criaturas en Cristo Jesús. Por primera vez, desde que estamos casados, recibimos el Año Nuevo juntos—.
Los Primeros Frutos
Cuando la esposa del hombre del repollo finalizó de hablar, todos en la congregación tenían los ojos llenos de lágrimas. Eran lágrimas de gozo porque la mano del Señor seguía extendida para salvar a los hombres. Ciertamente, la luz del Evangelio de Cristo se estaba mostrando en medio de las tinieblas. Y los primeros frutos de la siembra de la Verdad son indescriptiblemente preciosos.
Un tratado evangelístico en las manos de un hombre durante catorce años resultó en un alma preparada para salvación, y su decisión ante aquel mensaje se dio a conocer a través de aquel primer regalo: un repollo.
Cruz Silva fue una confirmación divina del llamado de los que establecieron lo que hoy es el Instituto Bíblico Las Delicias.¡Grandes cosas haría Dios en Caripe y en toda Venezuela a partir de aquella sencilla siembra. ¡Aleluya!
Típica casa de CaripeAntiguo templo católico Caripe
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar, sobré ti fijaré mis ojos. Salmo 38.2.
Caripe
«Caripe es una ciudad próspera enclavada en un valle circundado por altas y verdes montañas. Posee extensas haciendas de café. Este producto proporciona el sustento a la localidad» —así veía la Hna. Fe de Turner al pueblo en donde junto a su esposo establecerían la más importante casa de formación bíblica en el Oriente venezolano.
En 1924, y después de un largo recorrido a caballo que se había iniciado en Carúpano, el Dr. Donaldo Turner llegó a Caripe en compañía de otros obreros. Tal como lo hicieron en los pueblos visitados en el periplo, organizaron cultos evangelísticos en el emporio cafetalero, distribuyendo folletos y tratados con el mensaje de salvación.
Contacto con el evangelio
Uno de los asistentes a aquel memorable culto, le regaló a un buen amigo llamado Cruz Silva un tratado de los recibidos. Cuando Cruz leyó el folleto exclamó: —¡Esta es la verdadera religión! Algún día vendrá alguien que me la explique mejor y voy a aceptar esta verdad–.
Pero transcurrieron varios años y ningún cristiano evangélico apareció para explicar el Evangelio al caripero Silva. No hubo un Felipe que se acercara a su carruaje y le preguntara: ¿Entiendes lo que lees? En varias ocasiones, Cruz oyó de cultos protestantes que se estaban realizando en lugares distantes y hacia allá encaminaba su caballo para con tristeza comprobar que había sido una falsa información.
«El pobre Cruz continuó viviendo su vida pecaminosa,pero, a raíz de aquella lucecita encendida en su corazón, no permitió que se bautizara ningún niño nacido en su familia» —cuenta la esposa del Señor Donaldo. El aguardaba por ese mensajero del cielo que le expondría la Verdad. Tenía hambre y sed del Evangelio.
El trabajo en el Señor, no es en vano
Nunca consideremos trabajo perdido el compartir alguna literatura cristiana, porciones de Las Escrituras o un mensaje de texto con las personas no salvadas.Ese trozo de papel o mensaje digital va a ser usado por el Espíritu Santo para que esos corazones se interesen y conozcan la Verdad. Dejemos tranquilo a Cruz Silva, por ahora.
El Hno. Donaldo Turner había contraído Filariasis. Este mal si no se trata a tiempo puede conducir a una elefantiasis. Ya en Carúpano él presentaba problemas para la movilidad y no podía hacer largos viajes a caballo. Por ese motivo no había vuelto a Caripe (y Cruz esperándolo) ya que en ese tiempo el pueblo era accesible solo en bestias de cabalgar usando las trochas por las que se sacaba el café para la exportación.
Los médicos en EUA le habían aconsejado que debía mudarse a una zona alta y fría en Venezuela para poder mejorar de su enfermedad. Persistir en vivir en una zona cálida como la costa sucrense agravaría su dolencia. Los misioneros habían pospuesto vez tras vez el traslado porque las necesidades de la obra en Carúpano demandaban sus valiosos servicios. No obstante, se hacía urgente obedecer las prescripciones médicas.
¿Los Altos de Santa Fe o Las Delicias?
Ubicar entonces el lugar más adecuado no era tarea fácil. Una pregunta rondaba sus mentes: ¿Qué lugar del área de trabajo de la Misión Río Orinoco reunía el clima y la altitud requerida para residenciarse? Las indagaciones hechas señalaban dos localidades: Los Altos de Santa Fe en el estado Sucre y Caripe en el estado Monagas. Ya conocía Caripe y también la limitación del acceso.
En medio de aquella búsqueda, de manera inesperada, se presentó a la Casa Misionera de Carúpano un buen hermano cristiano dueño de un camión. Iba de regreso hacia Los Altos y se ofrecía para llevar gratuitamente a los esposos Turner con su mudanza hasta allá. En ese lugar no solo encontraría el Doctor alivio para su mal, sino que también establecería el anhelado Instituto Bíblico residencial.
Buscando la dirección de Dios
La oferta del hermano del camión era formidable pero la duda asaltó el corazón de los pioneros: ¿Estaba Dios guiándolos hacia Los Altos de Santa Fe? ¿Cómo podían estar seguros? ¿Había algo en Las Escrituras que les indicara que debían irse con aquel precioso siervo de Dios hacia aquel pueblo?
Oraron y meditaron, pero aún así no experimentaron Paz en sus mentes. Hablaron entonces con el oferente en estos términos: —Hermano, no sabemos si esta oportunidad excepcional que tú nos presentas la está propiciando el Señor o la está promoviendo el diablo. Pero no creemos que el Señor nos esté dando luz verde para irnos contigo hacia Santa Fe. Así que muchas gracias, querido hermano, pero tendrás que regresar con tu camión vacío-.
¿Habían tomado la decisión correcta? ¿Debieron ser menos cautelosos y más confiados en el Señor? Paulatinamente la paz de Dios fue inundando sus vidas y sus mentes tuvieron reposo por haber obrado bien. ¿Debían entonces moverse a Caripe? ¿Y cómo llegaban hasta allá con la imposibilidad de viajar en caballo?
El viaje a Las Delicias
Varios meses después del viaje fallido a Los Altos, el Hno. Donaldo llegó exultante de alegría a la Casa Misionera con una gran noticia: —¡Fe, ahora es posible viajar hasta Caripe en camión!
En el viaje de 1924, el misionero recordaba que había tenido que dormir con toda su ropa puesta en una hamaca colgada por encima de una pila de sacos de café y aún así no dejó de titiritar por el frío durante toda la noche. Aquel pueblo tenía el clima y la altitud anhelada.
La noticia despejaba mucho el panorama. La Hna. Fe dio su aprobación y escribieron un telegrama a la Misión en el Norte para gestionar el cambio de residencia. Se aproximaba el año 1938, y con él la Convención Anual de las Iglesias a celebrarse en Maturín. En la capital monaguense pudieron apreciar el hermoso trabajo que los esposos Harold y Delfina de Tuggy estaban llevando a cabo.Fue un gozo poder abrazar a estos compañeros misioneros después de varios años. Muchos habían aceptado a Cristo y varias florecientes iglesias crecían en la zona.
La comisión de los hermanos Turner
Tanto la Misión como la Convención de Iglesias autorizaron y comisionaron a los Turner a establecerse en el pueblo custodio de La Cueva El Guácharo. Harold Tuggy se ofreció a ubicar un camión para trasladarlos y él mismo conduciría la preciada carga. Llegado el día, con el Hno. Tuggy al timón, salieron los comisionados con su hija Lucille, una asistente doméstica y la señorita Hosking (misionera que también requería vivir en una zona menos caliente que la costa) hacia el nuevo campo de labor.
Los peligros del viaje
Les tomó catorce horas cubrir la distancia entre ambos pueblos. Una vez dejadas las carreteras de grava que salían de Maturín y adentrarse en la zona montañosa, parte de la vía era el lecho de un río. De un lado estaba la falda de la montaña, del otro, el precipicio o los farallones.
En el lecho del río se hallaron con terraplenes de piedras que había que remontar. Uno de estos era tan empinado que hizo que las dos ruedas delanteras del camión se levantaran en el aire cual brioso y rebelde corcel. Solo la mano de Dios pudo hacer que el vehículo pudiera retroceder y recostarse de la falda del cerro y no precipitarse al vacío.
También algunas curvas del camino eran tan pronunciadas que el Hno. Harold tenía que sortearlas haciendo avanzar y retroceder el camión. Más de un transporte similar había resbalado en estas sinuosas curvas, y pasajeros, carga y vehículo habían desaparecido en el precipicio.
Llegada y recibimiento. Caripe
Al fin llegaron a Caripe. Se ubicaron en la única pensión existente. Allí fueron recibidos con alborozo por los otros huéspedes, gente del pueblo y el mismísimo sacerdote católico. ¿Por qué tan concurrida comitiva de bienvenida? Todos querían mirar al grupo de “americanos” que venía a vivir en el pueblo.
Exhaustos, los viajeros se sentaron a la mesa, y allí a la vista de todos, elevaron una expresiva y sentida oración de gratitud al Dios que les había dado un buen viaje y los había librado de tantos peligros. Hasta allí duró el encanto del padrecito con los recién llegados.
Los “Protestantes”
Al verlos orar en voz alta y con sus cabezas inclinadas los identificó como una plaga peligrosa para la salud espiritual de sus feligreses: aquellos “americanos” eran PROTESTANTES. Se escabulló muy discreto y recorrió las calles del pueblo advirtiendo a los propietarios y a los ciudadanos que cualquiera que le vendiera o alquilara alguna casa a los PROTESTANTES sería excomulgado de la Iglesia.
Pronto experimentarían los Turner el producto de aquella acción del representante de la Iglesia Romana. Ya hablaremos de estas circunstancias en otra crónica.
Hasta aquí los traigo con esta historia de como el IBLD pudo haber sido el IBLADSF(El Instituto Bíblico Los Altos de Santa Fe) pero Jehová Dios de los Ejércitos tenía otros planes.
La continua dependencia de Dios por parte de los esposos Turner los guió siempre a cumplir el plan divino para bendición propia y de las generaciones que le han sucedido.Elevemos una oración de gratitud por las lágrimas que regaron la semilla que hoy cosechamos. ¡Gloria a Dios!
Camiones usados en la época. El hermano robusto es el Misionero Roberto Ramply.Foto referencial – transporte de la época
«El Dios que nos llama, nos sustenta» es una verdad que todos los que somos alistados para Su servicio hemos visto cumplida repetidamente en nuestras vidas. Un viejo obrero nacional de ASIGEO decía: «Dios me manda, pero Simón me lleva», dando a entender que el Dios que daba la Comisión también suministraba la Provisión por medio de la Iglesia.
Los miembros de la MisiónRío Orinoco eran sostenidos en el campo de trabajo por las donaciones voluntarias de Iglesias y hermanos del Norte. Pero a veces los fondos escaseaban o el cheque no llegaba a tiempo o se “extraviaba”.
Desafíos de los esposos Turner
En el tiempo de asentamiento de los esposos Donaldo y Fe de Turner en lo que hoy es el IBLD, no solo las pulgas y el barro constituyeron un desafío a vencer. La falta de fondos también formó parte de aquella fragua de carácter que el Señor estaba llevando a cabo en ellos.
El cheque prometido no llegó cuando se le esperaba y el bastimento había disminuido a niveles dramáticos. Claro, los pioneros eran del tamaño del compromiso que se les presentaba, y la Hna. Fe se las arregló con mucho ingenio, creatividad y FE para transformar en comida para su familia las verduras y vegetales que Las Delicias les ofrecía. No obstante, la salud de su pequeña hija Lucille comenzó a resentirse, y chequeada por el médico de Caripe, este le prescribió el consumo de caldos diarios nutritivos y fortificantes a base de carne.
¡Menudo problema! ¿Cómo podrían comprar carne si no contaban con el dinero necesario? ¿Qué hizo entonces la piadosa pareja fundadora del IBLD para cubrir los requerimientos proteicos de su pequeña hija? Los que somos padres sabemos el dolor y la impotencia que se siente cuando no podemos brindar a un niño la alimentación que su salud amerita. Pero los pioneros hicieron lo que todo cristiano debe hacer según la exhortación de Pablo a los Filipenses:
«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» Fil. 4.6-7.
El mismo Dios del antiguo testamento y las codornices
Mientras se hallaban orando «en la cámara secreta» entró por una abertura debajo del techo de la habitación una paloma, «La paloma másgrande que jamás había visto en mi vida. Ella sobrevolaba el cuarto dando vueltas y vueltas como diciendo: ¡Aquí estoy lista para el caldo de tu bebé! Enseguida Donaldo tomó la pistola de perdigones y cazó la preciada presa para el tratamiento recomendado por el galeno para Lucille» —relata la hna. Fe en su libro autobiográfico.
Se cumplíaasí la palabra de Isaías 65:24: «Y antes que clamen, responderé yo, mientras aún hablan, yo habré oído».
El mismo Dios que había provisto las codornices para Israel en el desierto estaba presente con su Gracia y Misericordia en el naciente Instituto Bíblico, confirmando el respaldo a la familia precursora.
Los Milagros de Dios no se detienen
Y mientras ellos alababan a Dios y le daban gracias por el milagro acontecido, oyeron un alboroto de mujeres en las afueras de la Casa Grande. La señora Fe salió a averiguar el motivo del alboroto de las damas que habían estado ayudando en la limpieza del área de cocina de la residencia (recordemos que esta era la zona más abandonada que tenía la casacuando la recibieron de manos del señor Antonio Luongo). Miró entonces que una hermosa lapacorría veloz hacia la Casa Grande.
Era algo extraño porque normalmente el animal debía haber corrido hacia el monte. Pues la lapaentró a la vivienda y se detuvo en la puerta del cuarto en donde momentos antes había llegado la paloma. La oportuna y presta pistola de perdigones del Dr. Donaldo Turner dio cuenta de aquella pieza de cacería. ¡Había ahora suficiente carne para garantizar las sopitas nutritivas de la niña y para acompañar los vegetales que la huerta caripera daba para la familia! Gloria a Dios.
Lo más importante, proclamar las Buenas Nuevas
Ahora bien, la esposa del fundador del Instituto no solo estaba preocupada por la comida. No había perdido de vista su principal función en el campo misionero venezolano: Proclamar las Buenas Nuevas. Le preocupaban los niños que vivían en las zonas más altas aledañas al IBLD.
Se dispuso en entonces a subir hasta allá e invitar casa por casa para una Clase Bíblica Para Niños. Acompañada de una lugareña cristiana llamada Maritza, subió a su mula, y llevando su acordeón se dirigieron a su objetivo. En una de las casas a las que tocaron invitando, el dueño les dijo: ¡La próxima vez que vengan aquí a invitar a mis niños, les voy adisparar!– al tiempo que señalaba una escopeta que reposaba en una esquina de la sala. Y añadió: ¡En esta casa la que manda es esa escopeta!
Pero las maestras no se amilanaron y con los niños que fueron autorizados por los padres efectuaron una preciosa y bendecida clase bíblica. Al caer la tarde fueron invitados a cenar por una familia cristiana que vivía en la zona. El Médico de Caripe daba testimonio de como a raíz de conocer el Evangelio, estos hermanos habían mejorado en sus hábitos higiénicos y de limpieza. A pesar de que el piso de su casa era de tierra, estaba bien barrido y mantenían pulcras sus ropas y sus escasas pertenencias. Todavía les faltaba seguir aprendiendo.
La mesa de Dios
La hna. Fe cuenta que en el centro de la mesa fue colocado un recipiente lleno de humeante sopa de pescado y verduras. También había casabe. No obstante, ni platos donde servir ni cucharillas para tomar la sopa se divisaban en el panorama. ¿Cómocomerían? Fácil: cada convidadoacercaría el recipiente a su boca y tomaría una porción de caldo y con el casabe alcanzaríaalgunos trozos de verdura y pescado.
Por ser invitada de honor, después de orar se le ofreció a la misionera comer primero. Ella bebió de la sopa y usando el casabe como cubierto degustó verduras y pescado. Y pasó el condumio al siguiente comensal. De seguro ella recordó 1 Corintios 9.22: «Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos».
Una visita inesperada
Cuando las maestras se dirigían de regreso a sus casas, pasaron por el hogar del hermano Cruz Silva (ya escribiremos sobre este cristiano caripense) y la esposa de él le dijo a la misionera: ¡Tienes visita en tu casa! Hace rato pasóuna camioneta hacia allá. Alcancé a ver en la puerta del carro estas letras: S.OV. La señora de Donaldo se desconcertó: ¡Oh, Dios, ¡la gente de la Standard Oil de Venezuela! Y entonces comenzó una “discusión” con el Señor durante el resto del trayecto al Instituto.
–“¿Cómo se te ocurre, Señor, ¿enviar a estas personas en momentos cuando no tenemos comida adecuada para ponerles a la mesa? Ellos de por sí creen que estamos perdiendo nuestro tiempo en Venezuela. ¿Quédirán al ver que no tenemos comida? Se que los judíos creíanque, al comer el maná en el desierto, si su corazón estaba bien con el Señor, aquel maná le sabía al alimento que más le apetecía en ese momento. Señor, ¿si les sirvo lapa con vegetales lessabrá a bistec?” –
Y así continuaba su “altercado” con Dios por el camino.
Cuando lo que Dios hace sobrepasa las expectativas
Al trasponer el portón de la entrada Las Deliciasobservó la camioneta de la Standard Oil Company estacionada cerca de la casa. Amarró su mula en el pilar de madera y al dirigir su mirada hacia la cocina se maravilló de ver tres grandes cajas llenas de productos enlatados.
Sobre la mesa de la cocina había un gran jamón, queso amarillo y muchas manzanas rojas. Cuando se dirigió a la sala de recibo para saludar a los visitantes se encontró que era solo el señor Pat Morrisquien conversaba amenamente con el Dr. Turner. Pero continuaban las sorpresas. Sobre la mesita de centro se encontraban cajas de bombones.
¡Grande era entonces la vergüenza de la Sra. Fe por haber altercado con su Señor!Este le había enviado no una boca más a la que darle de comer. Le había enviado abundantes provisiones inesperadasen un momento crucial de sus vidas en el incipiente centro de formación bíblica. Sucede que el sr. Turner había visitado en diferentes ocasiones el campamento de la StandardOil para celebrar bodas, funerales y servicios en Semana Santa o Navidad. Él había ministrado entre ellos y aquellos regalos eran una muestra de gratitud por parte de sus connacionales.
El cuidado y generosidad de Dios con sus hijos, no tiene límites
Ya retirados para dormir, la hna. Fe recibiría una última sorpresa: 166 dólares enviados como ofrenda por los hermanos que trabajaban en la Compañía y que el Sr. Morris había colocado en manos del hno. Donaldo apenas había llegado al Instituto.
¿Y quépasó con el cheque retrasado?:
«Semanas más tarde, nos llegó una carta con el cheque adjunto. Había sido enviado por error a otro país y al reconocer el yerro se devolvió a Nueva York. Y del Norte, nuevamente a Venezuela. Pero aúnasí nos alegramos de que todo hubiera ocurrido de esta manera porque de otro modo no habríamos visto la provisión maravillosa y copiosa del Señor. Por nada en el mundo renunciaríamos a esas preciosas experiencias porque hicieron a nuestro Señor tan real y tangible para nosotros».
Pablo lo expresó así: «Además, sabemos que, si amamos a Dios, él hace que todo lo que nos suceda sea para nuestro bien. Él nos ha llamado de acuerdo con su propósito» Romanos 8.28.
No fueron fáciles los inicios de nuestra Alma Mater. Dios trabajó con frágiles instrumentos humanos que, a pesar de sus fallos, estaban dispuestos a creer y obedecer. Dios usó palomas, lapas, gringos y hasta el personal de una poderosa compañía petrolera para sustentar a sus siervos y alentarlos a perseverar en su llamado. «El Dios que da la Comisión, da también la Provisión» y usa todas nuestras circunstancias para bendecirnos. A Él sea la Gloria en Su Iglesia por siempre.
Las pulgas y el barro: Parte del plan de Dios para el IBLD
En la anterior entrega mencionamos que tanto Donaldo D. Turner y su esposa Doña Fe, no se amilanaron ante el estado ruinoso en que hallaron las instalaciones de la Casa Grande, cuna de lo que hoy es el complejo educativo Instituto Bíblico Las Delicias. Con óptica futurista y celestial vieron como aquellos muros derruidos podían ser la cantera de obreros, pastores, misioneros y líderes para la naciente Iglesia Evangélica Venezolana.
Don Antonio Luongo, dueño de Las Delicias, les ofreció el uso de la propiedad de manera inmediata. El negocio del café no andaba bien en los mercados internacionales. Soplaban los vientos malignos que desatarían la II Guerra Mundial.
Luongo les dijo que las reparaciones que ellos fueran haciendo se los tomaría como pago del alquiler. Los esposos Turner estuvieron muy de acuerdo porque en aquel momento carecían de recursos como para cancelar una mensualidad o comprar aquel paraíso.
Los primeros arreglos
De inmediato comenzaron la tarea de limpiar, sanear y adecentar la edificación. El hno. Donaldo y un peón invirtieron varios días realizando la limpieza preliminar. Los cochinos, los gallos y todo el café almacenado fueron ubicados en otras partes.
La cochinera que funcionaba en un cuarto vecino a la cocina, también fue desalojada. De una habitación se cargaron once carretillas de basura antes de descubrir el piso de tierra. Pulgas y niguas eran abundantes y demasiado molestas.
Un día, al bajar de Las Delicias a Caripe, el hermano Donaldo se detuvo para darse un baño en un paso de río y así sacarse unas cuantas pulgas y niguas de encima antes de llegar a casa. Aúnasí, su esposa mató en su cuerpo y ropa como 23 niguas y pulgas. Ella confiesa: “Aquel lugar nos desafió”.
Otro testimonio De la hermana Fe
Llegó el día de mudarse todos a Las Delicias. El antiguo y desvencijado Ford Modelo T llevó a la preciada familia a lo que sería su hogar durante los próximos años. Aunque el Doctor Turner había trabajado afanosamente en sanear la Casa Grande, su esposa exclama:
“Las pulgas continuaron siendo la ruina de nuestra vida. Nuestra habitación parecía ser el lugar predilecto para ellas. Opté por aplicarles Flit bajo las mantas y aplastar a la mayor parte de ellas, pero parecía que más bien se multiplicaban. Entonces decidí no solo barrer sino también fregar aquel piso de tierra con una mezcla de agua y creolina.
Tuve que repetir la tarea semana tras semana porque aquel diminuto enemigo se negaba a perecer. Uno de esos días, me senté en mi habitación y el corazón se me desconcertó cuando vi mi cómoda, las camas, la mecedora y las paredes manchadas de barro producto de las continuas fregadas del piso de tierra. Me eché a llorar y le dije al Señor:
—¡Padre Celestial! El piso de la casa de mis padres en Los Ángeles está en mejores condiciones que la mesa en la que estoy comiendo aquí. ¡Matar a esas molestas pulgas me tiene todo lleno de barro. Mira mi cama, mira mi cómoda. ¡No puedo más, Señor!”
Cuando la Palabra de Dios nos rescata
No podemos juzgar a la hna. Fe sino más bien, tratemos de entenderla. Como ama de casa se sentía frustrada y extenuada ante aquel diminuto y molesto insecto que le estaba trayendo consecuencias desagradables. En esa depresión se hallaba cuando oyó la voz del Señor decirle: —¿Alguna vez has enseñado acerca de la historia del Tabernáculo en el desierto? –Si, Señor —respondí. Claro que conozco esa historia y la he enseñado.
De inmediato mi mente comenzó a recordar las tablas de madera cubiertas de oro puro, el candelabro, el altar del incienso y los otros utensilios y muebles del Tabernáculo hechos o cubiertos en oro, plata o bronce, cuyo valor en dólares era altísimo.
El Tabernáculo y el a IBLD
Recordé el Lugar Santísimo y el Arca del Pacto que había en él. ¿No habitaba la presencia de Dios en aquel lugar Santísimo? Acabado este repaso mental, la voz del Señor le dijo: —¿Y de qué era el piso del Tabernáculo?¡DE TIERRA! De inmediato un velocayó de mis ojos. Entonces fue que lloré de forma copiosa y de verdad.
Comprendí como nunca antes que el lugar del Tabernáculo en que se manifestaba la presencia del Señor del cielo y de la tierra, era de TIERRA. Recordéque fue también LA TIERRA la que absorbió la sangre de mi amado Salvador derramada en la Cruz por mí salvación. Me di cuentaque, aunque Cristo vivía en mi corazón, me estaba amargando por las condiciones en que me había tocado servir.
Pedí perdón a Dios, confesé mi pecado y clamé que limpiara mi alma de todo aquello que pudiera entristecer a Su Santo Espíritu en el templo que era mi cuerpo. El Señor me oyó.Desde aquel momento Las Delicias se convirtió con todas las de la ley en Las Delicias, no sólo de nombre sino de hechos y en verdad a pesar de las pulgas y del barro”
La experiencia con el Señor
En este lugar donde la hna. Fe de Turner tuvo ese personalísimo encuentro con Dios, muchísimos jóvenes en el futuro tendrían su experiencia personal con el Señor, siendo sus vidas transformadas por el poder de la Palabra y del Espíritu Santo. Miles de Fieles testigos del Evangelio para llevar a Venezuela a Cristo a conocer.
Las pulgas, y el barro generado por el combate para hacerlas desaparecer tuvieron a punto de frustrar el sueño de tener un Instituto Bíblico Residencial, pero Dios usó esas circunstancias para cumplir su plan perfecto. Pero gracias damos a Dios porque aquellos siervos pioneros se mantenían en comunión con Aquel que los había comisionado a la labor y siempre estaban prestos a obedecerle. ¡Dios bendiga a nuestro Amado Instituto!
Campamento en la antigua sede del IBLD Una de las tantas cohortes de estudiantes que han pasado por las aulas del IBLD.
Todos los que alguna vez han visitado el Instituto Bíblico Las Delicias en Caripe, Jardín de Oriente, han visto una edificación que lleva inscrita el siguiente epónimo: Donald. D. Turner. ¿Quéméritos hizo este señor para que uno de los principales edificios del IBLD lleve su nombre?
Misioneros Pioneros y sus intereses
Una de las principales preocupaciones de los misioneros pioneros encabezados por el Dr. Van Vleck Eddings y su señora esposa Doña Engracia, era el formar bíblica y académicamente a los obreros evangélicos venezolanos a fin de que pudieran ser evangelizadores eficaces y líderes de las iglesias que se fueran formando.
Para ello promovieron el discipulado persona a persona, las Conferencias Bíblicas, los Institutos Bíblicos Ambulantes, el Instituto Bíblico Industrial, hasta que el 16 de mayo de 1939 fue abierto el Instituto Bíblico Las Delicias como escuela bíblica residencial. ¿Qué camino se recorrió para poder materializar aquel pequeño principio que hoy es una gran realización presente en el Oriente y Sur de Venezuela?
Misión encomendada a los esposos Turner
La Convenciónde Iglesias de 1938 y la MisiónRío Orinoco comisionaron a los esposos Donald y Fe de Turner para hallar un sitio en donde establecer la escuela de formación de los pastores y líderes de la obra nacional venezolana. Recordemos que esta pareja había arribado a Carúpano (sede de la Misión) en diciembre de 1921.
A partir de allí desarrollaron ministerio en esta ciudad, en RíoCaribe y en la Isla de Margarita. Además de buscar un lugar en donde establecer el Instituto Bíblico, la Misión perseguía un lugar de descanso para los misioneros, y un clima más benigno para la resentida salud del hno. Donald Turner. El calor tropical de Sucre y Nueva Esparta no le había sentado del todo bien a este pionero.
Es así como llegan al pueblo del Santo Angel Custodio de Caripe, los que hoy la historia reconoce como los fundadores del IBLD. Pero dejemos que sea la Sra. Fe que nos narre parte de esa epopeya (las mujeres saben narrar estas historias mejor que los hombres):
Testimonio de la hermana Fe
«Un día mi esposo se ausentó por largo tiempo durante el día. Cuando regresó me dijo bromeando: —¿No puedes adivinar dónde he estado todo este tiempo?
Le respondí: —No, te aseguro que no puedo. El entonces me tomó de la mano y me condujo hacia la calle y señaló la magnífica montaña que se divisa hacia el norte de Caripe y exclamó muy entusiasmado: —He estado caminando por esos cerros. Hay un sitio precioso allí arriba llamado Las Delicias. Me gustaría que fueras a verlo. ESE PUEDE SER EL LUGAR QUE DIOS HA ELEGIDO PARA EL INSTITUTO BÍBLICO».
La señora Fe relata que se encontraba muy emocionada por la mejoría de las condiciones físicas de su esposo. Mientras estuvo en la Costa, caminar seis cuadras se le estaba haciendo un ejercicio extenuante y regresaba con mucha dificultad a casa. Ahora en Caripe había caminado por aquella agreste montaña y se le veía rebosante de salud.
Explorando el territorio
En un viejo y desvencijado Ford Modelo T (único transporte que había para aquel entonces en el pueblo) emprendieron el viaje exploratorio del paraíso escondido que había descubierto el hno. Donald.
El camino era de tierra, con muchas piedras. El trayecto a cubrir se extendía por cinco kilómetros. Entre saltos y bamboleos del vehículo, al fin desembocaron en una hacienda que sobresalía de la ladera de la montaña.
Instalaciones originales
Al trasponer el portón de entrada, vieron sobre una loma una casa grande hecha con paredes de bahareque (barro con caña brava) y techo de zinc muy oxidado. Debajo de una de sus ventanas la pared había cedido y un gran hueco permitía mirar hacia adentro. Se dirigieron a inspeccionar esa Casa Grande de la hacienda. ¿Qué encontraron? Mucho monte, la hierba les llegaba hasta las rodillas.
Varios cochinos se revolcaban en el fango formado por el agua de lluvia y la tierra en una canal frente a la casa. Pisos de tierra. Todo el lugar estaba infestado de pulgas y niguas. Tenían que caminar y zapatear al mismo tiempo para que estos insectos no se les desplazaran libremente por el cuerpo.
La casa tenía ocho habitaciones divididas por un pasillo principal. Los cuartos en su mayoría estaban ocupados por grandes sacos de café, en otro estaban amarrados cinco gallos de pelea, y una especie de cochinera o pocilga con varios cerditos podía observarse en alguno de los otros cuartos.
La cocina estaba justo al lado del lugar de los cochinitos separada por una baranda por donde el cocinero les arrojaba los desperdicios de las verduras y otros bocadillos. En lo que fue el comedor, las gallinas tenían sus nidos donde poner los huevos. Hacía ocho años que el dueño del lugar se había mudado con su familia al pueblo para que sus hijos pudieran asistir a la escuela.
Había una especie de mayordomo que vivía allí junto a su familia, y fue quien quedó al cuidado de la propiedad. Por todos lados colgaban grandes y ennegrecidas telarañas.Las paredes de la cocina parecían el interior de una chimenea. El monte invadía los corredores de lo que fue una gran vivienda.Pero la hna Fe escribe:
«Caminando a través de las malas hierbas, crucé el patio hasta el borde donde comenzaba la ladera y quedé impactada con el más fascinante panorama del Valle de Caripe que se abría ante mí. Mientras estaba allí extasiada, olvidé el estado ruinoso que exhibíaaquella construcción y comencé a ver las paredes de bahareque limpias y encaladas, pisos de cemento por todas partes, y las habitaciones llenas de estudiantes. Miré iglesiasvenezolanas lideradas por pastores nacionales preparados en nuestrasaulas. Entonces oré: Señor, si quieres usarnosaquí para esta labor, estamos listos».
Juntos en visión y fe
El Dr. Donaldo D. Turner llevó a su esposa a conocer el lugar en el cual estaba casi seguro Dios quería que se estableciera el ansiado Instituto Bíblico. La señora Fe no se dejó impresionar por las condiciones del momento, todo lo contrario, con ojos visionarios y de fe miró todo aquello en que se podía convertir aquel sitio llamado Las Delicias.
No desanimó a su esposo, se sumó a la visión de éste. ¿No es esto maravilloso? ¿Imaginamos el júbilo que llenó el corazón del misionero cuando su esposa también se enamoró a primera vista de aquel sueño? En la próxima crónica seguiremos hablando de como aquel «patito feo» comenzó su transformación para poder recibir a los primeros estudiantes.
Por ahora, cada vez que veamos los nombres de Donaldo y Fe, glorifiquemos a Dios por la semilla que con lágrimas sembraron y de cuyos dulces frutos disfrutamos hoy en día. Y no olvidemos que la obediencia siempre es fuente de bendición.
Casa abandonada encontrada por los Turner en Las Delicias en 1.938Edificio Donaldo Turner
Fuentes:
Historia de la Iglesia Evangélica Del Oriente de Venezuela. Alvins T. Lewis Knauss Out of Weakness Strength. Fe de Turner
Testimonio oral Hna. Gladys de Carbonell
Notas del Seminario sobre la Historia de la Iglesia en Oriente dictado por Antonio Mendoza en 1988 a los estudiantes del IBLD.