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Palabras alentadoras | Filipenses 1:12-14.

Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. (Filipenses 1:12-14)

Un reverso a la adversidad

Encarcelado Pablo, el diablo y los enemigos de la iglesia seguramente hacían un festejo, sacando provecho de la situación.

Las desalentadoras posibilidades, desde el punto de vista humano, para el avance del evangelio: «clausurada la misión y la obra, les informamos a todos que el apóstol a los gentiles está preso. Regresen a sus casas».

Desde el punto de vista de Satanás y los enemigos de Pablo: «!uh¡ Qué alivio, nos salvamos. Preso el hombre, se acabó este negocio. No se hable más del tal evangelio del Nazareno».

LA INDETENIBLE MANO DE DIOS

Pero que va, la indetenible mano de Dios sabe convertir los tropiezos al avance de su obra en un revés a la adversidad y la imposibilidad. Siempre ha sido así desde los inicios de la iglesia (Hechos 4:23-31; 5:27-42; 8:1-8).

El propio testimonio del encarcelado apóstol, demuestra que el evangelio no lo estaba (Fil.1:12).

Desde la prisión, la voz del Resucitado se podía oír por medio de Pablo, de manera de que muchos(prisioneros, guardias, funcionarios y otros) oyeron el mensaje de la Cruz y se convirtieron a Cristo (Fil.1:13)

Un efecto colateral para los creyentes: oyendo del ánimo del apóstol, testificando de Jesús, aun encarcelado, valientemente predicaron la Palabra (v.14).

LAS IMPLICACIONES PRÁCTICAS

Hoy, en medio de la actual pandemia, los templos y centros de adoración, grandes y pequeños, de un portazo fueron cerrados.

Quizá, muchos se preguntan, ¿Señor, cómo es esto posible? Y sería difícil imaginar a un Dios con las manos puestas en la cabeza preguntándose, ¿Qué hice?

Lo cierto es que esta situación pareciera quedarse por un buen tiempo, en diferentes partes del mundo. Esto será una pesadilla para muchos líderes de plataforma y muchos creyentes de auditorio acostumbrados a los edificios, a menos que cambien su enfoque de Iglesia. Pero lo cierto es que para Dios (sin desmerecer el esfuerzo de los constructores) el cerrar los templos no lo tiene corriendo de un lado a otro. El sabe darle un reverso a la adversidad, y de qué forma:

  1. La iglesia está volviendo a comprender lo que es su verdadera esencia y origen(la iglesia en las casas).
  2. La obra del evangelio avanza silenciosamente en las comunidades.
  3. Los hospitales, se han convertido en centros estratégicos para la misión, muchos enfermos de covid-19, llegan a la fe.
  4. El padre de familia pastorea a los suyos en casa y hay una retroalimentación bíblica !Esta debería ser la verdadera Escuela Bíblica!
  5. Los cultos se han multiplicado. Lejos del querido miércoles y domingo, en los hogares se realizan una variedad de devocionales, durante varios días de la semana.
  6. Las iglesias que se han organizado, siguen recibiendo sus ofrendas vía online.
  7. El pastorado, ha tenido que volcarse a distintas alternativas para que la enseñanza y vigilancia hacia los miembros de la iglesia permanezca activa. Los pastores han tenido que desempolvar el traje de campaña hacia los hogares.
  8. Las redes se han convertido en un campo de batalla, desplazando progresivamente el lugar de las tinieblas para la presencia de la iglesia.
  9. Se prueba la fidelidad y compromiso hacia la iglesia local. Esta pandemia probará quiénes son los verdaderos miembros comprometidos de tu iglesia. Pastor no te extrañes que muchos no regresen contigo y tu congregación, cuando termine la crisis.

LECCIONES QUE DEBERÍAN VALORARSE

Al final se verá, mucho más de cerca, los efectos positivos de la actual crisis para la iglesia. Cuando ésta regrese a los templos, que seguramente sucederá, ojalá haya aprendido y apreciado las lecciones que le dejó Dios, entre estás:

  1. Aunque deseables y atractivos los centros de adoración, no necesitas de ellos para ser iglesia.
  2. El avance del evangelio no se detiene porque los líderes estén aislados (Ej.Pablo).
    3. Las crisis prueban la fe y el coraje de la iglesia.
  3. En medio de limitaciones, la multiforme sabiduría de Dios da una creatividad increíble a la iglesia, para el cumplimiento de la misión.
  4. El viejo adagio reza: «cuando suena el río es porque piedra trae». Pero la mayoría de los líderes de iglesias fueron sorprendidos por la actual pandemia. Ahora, cuando suenen las alarmas, los líderes sabios y de mente aguda sabrán anteponerse a las crisis, antes que suceda. Mark Dever dice: «Debes tomar una visión a largo plazo», lo que dice Dever, debería llamar la atención de los pastores, sobre todo en un país, con tantas crisis en marcha como Venezuela.

La buena noticia para la iglesia es que el Dios que permitió el encarcelamiento de Pablo, es el mismo que sacó provecho de tal situación, al darle un reverso a la adversidad. Todo para su gloria y avance del evangelio.

Este Dios seguirá obrando en la vida de su pueblo, el cual tomado de su mano, aprende a ver oportunidades en cada crisis. Bien decían los misioneros surcoreanos, (que saben de profundas crisis) cuando interpelados por las angustias de algunos pastores venezolanos, les respondieron: «ustedes están en el mejor momento». Esto para las mentes sabias y entendidas en los tiempos.

Beneficios espirituales de la cuarentena

Estar encerrados por mucho tiempo, tiene sus efectos secundarios. Somos humanos falibles y sabemos que no podemos soportar tanto encierro. Sin embargo, recordemos que fuimos creados por Dios y Él nos ha prometido dar la capacidad, por Su Gracia misericordiosa, para enfrentar las adversidades, incluyendo esta cuarentena por la pandemia. Pero hay muchos beneficios espirituales que podemos obtener en medio del encierro abrumador.
 
«Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla», 1 Corintios 10:13 DHH.
Por todos lados encontramos los efectos psicológicos negativos del confinamiento, y no los desestimamos, pero por encima de ellos, está la verdad de Dios, Su Poderosa Gracia y Favor para con sus hijos, pues Dios sabe lo que estamos atravesando y también nos ha dejado las herramientas para sobrellevar este aislamiento sin que salgamos afectados, es decir, para convertir el desierto de la cuarentena en un lugar de Bendición. Así nos lo recuerda Romanos 8:28.
Dios ha usado este confinamiento para nuestro bien en muchas áreas; no podemos negarlo, debemos reconocer la bondad de Dios  y no ser ingratos 1 Tesalonicenses 5:16-18.

Beneficios de la cuarentena por el Covid-19

Esta prueba nos ha acercado a Dios, como nunca antes, oramos en todo tiempo y la Biblia se ha convertido en nuestro principal libro de guía diaria. Dios está mirando lo que hay en nuestros corazones Deuteronomio 8:2.
Hemos visto, tangiblemente, su provisión milagrosa. Quizás no tengamos abundancia, pero sí lo necesario para vivir día a día como lo prometió Dios en el Salmo 34:10.
Podemos servir a nuestra familia primeramente, dedicarle más tiempo de calidad, y de esta manera dejar en alto nuestra fe y testimonio como lo dice 1 Timoteo 5:8.
Compartimos con alegría a nuestro prójimo de lo que Dios nos da, sabiendo que esto le agrada y Él recompensará Hebreos 13:16.
Nuestra relación matrimonial puede fortalecerse en este tiempo, comunicándonos más y ayudándonos el uno al otro en las tareas del hogar. Juntos somos más fuertes Eclesiastés 4:11-12.
La lectura puede convertirse en nuestra mejor amiga para aprovechar bien el tiempo de aislamiento. Esta permite que nuestro corazón se llene de sabiduría, prudencia, fe y esperanza en este tiempo difícil. ¿Qué estamos leyendo?.
La Biblia es el mejor libro para leer; fuente de vida, paz y esperanza en este tiempo de crisis.
Libros devocionales que alienten el corazón a diario y apunten siempre hacia la Verdad de Cristo.
Aprovechemos bien el tiempo que estamos atravesando. Nunca dudemos de ver la bondad de Dios en esta tierra. Ella NO es nuestro hogar duradero, es un hogar temporal; no perdamos la perspectiva eterna que todo este caos tiene, porque en Dios sí es posible convertir la cuarentena en un lugar de bendición Salmos 27:13-14[/su_list]

Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

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Esperanza en medio de la tormenta

Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse, porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (Romanos 8:18-19)

REFLEXIÓN

Muchas personas viven vidas rutinarias porque no están conscientes ni expectantes de lo que nos espera en la eternidad. Pero cuando procuramos entender, qué pasará después de la muerte y entendemos que hay un propósito divino de parte de Dios, nuestra perspectiva en la vida cambia. Comenzamos a ver las cosas desde otro punto de vista, comenzamos a conseguirle sentido a muchas de las tormentas que nos toca vivir. Tal vez lo que estás enfrentando te hace preguntarte sí Dios te ha dado la espalda. Tu prueba puede durar un día, un año, una década, o más. Hay tempestades que parecen eternas, pero dudo que tus circunstancias sean peores de las que les tocó enfrentar al Señor Jesucristo y a muchos de sus discípulos.

Es posible que no podamos entender, por qué pasamos por situaciones difíciles, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:

HAY AUN AFLICCIONES EN EL TIEMPO PRESENTE

Sin duda alguna Pablo estaba hablando de su propia experiencia personal como seguidor de Cristo cuando le habla a sus lectores sobre: “las aflicciones del tiempo presente”. Por predicar el evangelio de Cristo, lo llamaban loco; él fue azotado y encarcelado muchas veces. Pablo no escatimaba recorrer largos caminos, ponerse en peligro de muerte, persecución de parte de sus compatriotas judíos, gentiles y falsos hermanos. Además, a todo eso hay que sumar la constante preocupación por la situación de todas y cada una de las iglesias, por las cuales se fatigaba con exceso de trabajo y padeció hambre, sed, frío, falta de ropa y largos ayunos.

Cuando se trata de seguir a Cristo o no, debemos tener presente que la palabra: Sufrimiento nos seguirá donde quiera que vayamos, nadie puede decir que jamás ha sufrido o sufrirá, sin importar tu posición social o espiritual, el sufrimiento no dejará de existir porque mientras haya pecado en el mundo, el sufrimiento será su consecuencia. Las tormentas de la vida son una realidad que no podemos evitar.

La diferencia entre uno que sufre con o por causa de Cristo a uno que sufre con o sin Cristo, es la esperanza de la gloria venidera que en los que creen ha de manifestarse. Si estamos en Cristo, podemos saber que el sufrimiento es un regalo con el propósito de ayudarnos a conformarnos más a Su imagen. No podemos sorprendernos de tener que sufrir por causa de Cristo, mucho mejor que sufrir sólo es sufrir con él y por él, porque mayor será la gloria. Sabiendo esto, podemos caminar seguros, porque sabemos lo peligroso y difícil que puede ser el camino, pero aun así nada de eso detendrá que alcancemos la gloriosa meta final.

Pero, ¿Mientras llega esa gloria, cómo podemos caminar en medio de la tormenta?

LAS AFLICCIONES NO OPACAN LA GLORIA VENIDERA

Pablo no estaba ajeno o ciego a las aflicciones de la existencia humana; él experimentó muchas más que la mayoría de nosotros pueda experimentar hoy. Pero él aún consideraba que la gloria futura sobrepasaba por mucho a las presentes aflicciones.

Sin una esperanza celestial, Pablo consideraba a la vida cristiana como necia y trágica: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. (1 Corintios 15:19). Pero a la luz de la eternidad, es más sabio y es la mejor elección que alguien pueda hacer. Aún la creación misma espera esta gloriosa manifestación, y es que ella también será librada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (Romanos 8:21).

Esta gloria venidera está ligada a Jesucristo, el apóstol Pedro se lo dijo a sus lectores de la siguiente manera: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”. (1 Pedro 5:10). Actualmente el Señor Jesús no se ha manifestado por completo, su segunda venida está a las puertas, él prometió venir nuevamente para estar por la eternidad con todos sus hijos: “Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. (1 Tesalonicenses 4:17)

En el día de aflicción podemos recordar la promesa de la gloria que recibiremos en Cristo, la cual ya podemos disfrutar en parte, todos aquellos que hemos creído en él. Todos los que han venido a ser un hijo de Dios, ya han recibido el adelanto, la garantía del cumplimiento de esa promesa maravillosa en la persona de su Espíritu Santo que mora en el creyente. Debemos reconocer que las dificultades siempre estarán presentes de alguna manera, pero que confiar en Dios hace una gran diferencia.

¿Cómo llegar a ser un hijo de Dios para participar de esa gloria venidera?

SI CONFIAMOS EN JESÚS PARTICIPAREMOS DE ESA GLORIA

Una de las mentiras que el enemigo de este mundo, Satanás el diablo ha sembrado en los corazones de las personas, es hacerles creer que “TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS”, esto es completamente falso, el apóstol Juan en su evangelio dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Debemos recibir a Jesús y creer en él para llegar a ser hechos hijos de Dios. Sólo Jesús es el único camino al Padre, no hay otro nombre dado a los hombres en el que podamos ser salvos.

Debemos entender finalmente que, si queremos disfrutar de esa gloria venidera, debemos creer en aquel que ha sufrido primero por nosotros todo lo que merecíamos sufrir al morir en la cruz en nuestro lugar, y que gracias a su maravilloso sacrificio nos da acceso por medio de la fe en él, de ser hechos sus hijos.

CONCLUSIÓN

Es un privilegio dado al creyente el pasar por aflicciones.

Recuerda, tenemos una esperanza de gloria que superará por completo todas nuestras expectativas de vida en esta tierra

Un sufrimiento momentáneo y una eternidad con Cristo será mucho mejor que un aparente gozo terrenal y una eternidad sin él.

Lo más importante es saber que Dios ha dado la oportunidad a todo aquel que recibe y cree en su Hijo Jesucristo, de ser hechos Hijos de Dios.

No hay razón para seguir sufriendo solo, sufrir con Cristo, por su causa y tener una esperanza de gloria en Él es mucho mejor.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tu me haces entender que pasar por aflicciones es algo que no puedo evitar pero que sufrir por ti y contigo a mi lado es mucho mejor que estar fuera de ti. Gracias porque me haces estar seguro y confiado de mi futuro glorioso que en ti he de recibir por tu gracia inmerecida. En el nombre de tu Hijo Jesucristo, amén.

Cómo deben actuar los cristianos ante el caos por Covid-19

Pasan los días y las cosas empeoran en muchos países del mundo, incluyendo el nuestro. Esta pandemia amenaza nuestros corazones intentando llenarnos de desesperanza, desasosiego y desánimo al ver que transcurre el tiempo y seguimos aislados, algunos quizás con poca comida en la nevera, otros con los ahorros en cero, y así cada vez el panorama se vislumbra difícil. ¡Socorro papito Dios! Como lo dice el salmista en el Salmo 121:1-3

«Levanto la vista hacia las montañas; ¿viene de allí mi ayuda? ¡Mi ayuda viene del Señor, quien hizo el cielo y la tierra! Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá». Salmo 121:1-3
Esta es nuestra dura realidad. Pero ante esta difícil realidad, por encima de ella, está una poderosísima verdad que transforma y cambia este caos en esperanza, paz, bienestar, fe, confianza y valor para seguir con la mirada en alto, con los ojos bien fijos en Jesús el autor y consumador de la fe.

Se trata de la verdad de Dios, su Palabra verdadera, capaz de transformar nuestra oscura realidad en un panorama claro y seguro. Esta fuerte  tempestad quiere azotar nuestra casa, la podrá tambalear, pero jamás la removerá porque está bien plantada y pegada a la roca inconmovible de los siglos.
«Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida». Mateo 7:24
No quiere decir que la pandemia pasará ya, que el caos terminará mañana, las muertes cesarán, no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que desde el lugar donde nos encontremos, la verdad de Dios se puede hacer presente y llenarnos de provisión donde no hay alimento, fe donde hay desconfianza, aliento donde hay desánimo, esperanza donde hay incertidumbre, seguridad donde hay temor, calma donde hay angustia, y consuelo donde hay luto y dolor, pues así lo afirma el Salmo 18:6
 
«Pero en mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos». Salmo 18:6
Todo esto que estamos viviendo tiene una perspectiva eterna, es decir, nos recuerda que somos frágiles y nuestra eternidad no está en esta tierra; debemos verlo así y no desenfocarnos, pues Dios tiene el control y dominio sobre todo lo que ocurre en este mundo. Cada cosa que pasa tiene su fundamento en la verdad de Dios. Rogamos que nos ayude a mantener nuestra mirada en las cosas eternas y no en las terrenales.
 
«Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo—quien es la vida de ustedes—sea revelado a todo el mundo, ustedes participarán de toda su gloria». Colosenses 3:2-4

Pero ¿Cómo puede enfrentar el cristiano este caos?

No tenemos armas humanas poderosas para terminar con todo esto. No tenemos espadas, poderes sobrehumanos para acabar con esta crisis mundial. Pero sí tenemos armas espirituales, poderosas en Dios, que nos ayudan a derribar fortalezas que se levantan contra nosotros para hacernos desmayar, perder la fe, confundirnos, cuestionar a Dios, y tirar la toalla en este tiempo de dificultad. Por eso, las formas de enfrentar todo esto son…

Permaneciendo en la verdad: Juan 15:4-5 nos invita a permanecer pegados a Dios porque separados de Él nada podemos hacer. Si en este tiempo de dificultad no permanecemos pegados a la vid verdadera, a la fuente de vida y paz, será más fácil producir frutos de ira, descontento, angustia, odio, tristeza, molestia y queja; sólo unidos a Él podemos desarrollar fe, paz, amor, calma, misericordia y esperanza. Permaneciendo en Su palabra viva demostraremos que somos sus discípulos. Por eso Su palabra nos alienta y demuestra el propósito por el cual está permitiendo este caos mundial.
«Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí».
Permaneciendo en oración: 1 Juan 5:14 nos demuestra la confianza que podemos tener en el Señor cuando nos acercamos a Él, sabiendo que nos oye y no ignora ninguna de nuestras oraciones, pues sabemos que sus ojos están sobre los justos, y no somos justos por nuestra propia justicia sino por la de Cristo; sus oídos también están atentos a nuestras oraciones. Pues no oramos como queremos, porque a veces no sabemos cómo orar en medio de todo esto, pero su Santo Espíritu intercede por nosotros para guiarnos a orar conforme a su voluntad y no a la nuestra.
«Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno; sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio».
 Permaneciendo en su amor: El Señor nos ama, somos sus hijos y como nuestro Padre que es, tiene cuidado de nosotros, en lo más mínimo y en lo más grande. No se trata de nosotros amarlo a Él, sino de que Él nos ama a nosotros y por eso nos socorre en el día malo, nos ayuda, nos levanta y nos cuida demasiado. Con amor eterno nos ha amado, por eso siempre nos ha mostrado y seguirá mostrando su misericordia siendo siempre nuestro refugio seguro en el día malo como el que atravesamos ahora mismo. Jeremías 31:3
«Yo te he amado con amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad».
 Permaneciendo en su paz: Isaías 26:3-4 nos lleva a pensar en Dios en todo momento y lugar. Pensar en Él, día y noche, pensar en Él; mantenernos en sintonía con Él, en total comunión con Él, significa perseverar pensando en Él; solo así experimentaremos esa paz que sobrepasa todo entendimiento la cual guardará nuestro corazón de la angustia e incertidumbre. Filipenses 4:7. Seamos portadores de esa paz, no seamos portadores de cataclismos apocalípticos sin estar basados en la verdad de Dios.

«
¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señorporque el Señor Dios es la Roca eterna».
Asistiendo bondadosamente a quienes sufren: esta pandemia ha probado nuestra entrega y capacidad de dar al que no tiene, de ayudar a los que más sufren. No se trata de dar de lo que nos sobra, sino que de lo poco que tenemos compartimos también con el que llora y padece tantas carencias en este tiempo de pandemia. Sabemos que a Jehová presta quien da al necesitado, y no quedará ninguno sin recompensa por ella, pues lo afirma el Proverbio. Que este caos no nos lleve a ser egoístas e individualistas sino dadores alegres que sabemos por quien y para quien hacemos obras de amor.  Colosenses 3:23-24
«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís».
No sabemos cómo será el mañana. No sabemos qué tan normal o distinta será nuestra vida después del caos mundial por el Covid-19. ¿Todo volverá a su normalidad? No lo sabemos ¿La vida será mejor? ¿El día a día cambiará para siempre? tampoco lo sabemos. 

Sólo Dios conoce el mañana, en sus manos está nuestro presente y futuro; pero de una cosa estamos seguros: El que nos cuida no se duerme, el que nos cuida nos ama, el que vela por nosotros no desmaya, el que nos protege nos agarra fuerte de su mano y jamás nos suelta, el que nos escogió y nos llamó para que le sirviéramos, no miente, el que nos dejó todas sus promesas no se equivoca y las cumple, y en Él, sólo en Él debe reposar nuestra esperanza.
 
«Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón». Jeremías 29:11
Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.

Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

Catching the bus in downtown Chicago on a rainy day.

Alegría en medio de la tormenta

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

REFLEXIÓN

El año pasado en una conferencia virtual en medio de la pandemia, el famoso predicador estadounidense, John Piper dijo: “No puedes impedir que el dolor y las lágrimas lleguen, pero puedes evitar que la alegría se vaya, porque el dolor y la alegría se basan en realidades diferentes”. Y es cierto, la raíz del gozo verdadero no está en el poder de las circunstancias, sino en la verdad que gira alrededor de la persona de Jesucristo, en su evangelio glorioso. Sólo aquel que ha confiado en Cristo como Señor y Salvador, es capaz de experimentar alegría en medio de cualquier tormenta.

Es posible que no podamos entender cómo la alegría y el sufrimiento pueden caminar juntos de la mano, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:

NOS PODEMOS ALEGRAR EN LAS TORMENTAS PORQUE TIENEN UN PROPÓSITO DIVINO

Esta no era la primera vez que un discípulo de Cristo les escribe a sus hermanos, para decirles que es posible estar alegres en medio de las pruebas, Santiago también les dijo a sus lectores: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” Santiago 1:2. Lo que hace notar que el alegrarse por las pruebas y dificultades que les tocaba pasar era algo necesario y válido para ellos.

Pero esto no parece tener mucho sentido cuando lo observamos desde el punto de vista humano, cualquiera puede decir, -pero que masoquistas son-, la gente no está psicológicamente preparada para desear que las pruebas lleguen a su vida, en realidad no las desea, no quisiera tener que enfrentarlas. Para los creyentes tener que pasar por pruebas como pasó Jesús, es un gozo, porque saben que Dios las permite y tienen para sus vidas un propósito divino.

Sabiendo esto, podemos estar tranquilos, porque sea cual sea la circunstancia que enfrentemos, seremos consolados por la verdad de Dios a través de su amor derramado por nosotros para perdón de pecados.

Pero, ¿Qué nos ayuda a estar gozosos en medio de las pruebas?

PODEMOS SUPERAR TODA TORMENTA PORQUE DIOS NOS AYUDA

Definitivamente este gozo, esta alegría que se puede experimentar aun por las pruebas que Dios permite, no puede ser posible tenerla si no fuese por la gracia de Dios, que por medio de su Espíritu Santo derrama de su gran amor en los corazones de aquellos que han deciden creer en él.

En esto se cumple la promesa de Dios hecha a sus discípulos de que ellos recibirían a uno que les daría testimonio de todo lo que necesiten saber para caminar con Cristo. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Juan 15:26

Debemos reconocer que el sufrimiento no nos agrada, pero si nos alegra saber que Dios nos ama y permite que pasemos por dificultades para ayudarnos a crecer y ser cada vez mejores para su gloria. La meta no es evitar las pruebas, sino tener una correcta actitud ante ellas en el momento que llegan, entendiendo finalmente que, por nuestra propia cuenta no podemos superarla.

Además, tener que soportarlas, no es motivo de vergüenza, ya que tenemos una garantía de esta esperanza que hemos depositado en Dios, y es su Espíritu Santo que ha sido dado a todo aquel que cree para revelar todas las cosas que necesitamos para vencer. Su amor nos cubre y es suficiente para mantenernos a salvo en medio de cualquier tempestad.

CONCLUSIÓN

1. Es un privilegio dado al creyente el experimentar alegría en aun en las dificultades.
2. Recuerda, La esperanza que se pone en el amor de Dios no es ninguna ilusión; porque Dios nos ama con un amor eterno respaldado por un poder eterno. Su Espíritu Santo de la promesa.
3. Lo más importante es saber que no estamos solos, Dios está en el asunto y nos provee de su gracia para superar toda dificultad. Su amor nos inunda y nos lleva mucho más profundo para guardar con fe la esperanza de su victoria en nosotros.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque me permites estar alegre aun cuando no puedo contener mis lagrimas por causa del dolor, saber que estas al control de todo el asunto que rodea mi situación produce en mi una esperanza gloriosa que me hace estar tranquilo de que tú me ayudarás a superar con éxito esta dura prueba. Gracias por tu gran amor con que me amas. En el nombre de tu Hijo Jesús, Amén.

Hands Together

Cómo fortalecer nuestra fe en pandemia

Es evidente todo lo que estamos viviendo en el mundo entero. El caos, desesperación, angustia, desasosiego, y desesperanza están visitando a  cada hogar de este planeta tierra. Mucha información en tiempo real nos atormenta y agobia. El miedo, terror y espanto quieren apoderarse de nosotros ante la pandemia que azota al mundo entero. Niños, ancianos, ricos, pobres, blancos, negros, reyes y gobernantes, están siendo afectados; somos una sensible y falible humanidad que  hoy gime y grita “AUXILIO”.

Dios nos quiere llevar a depender totalmente de Él y ayudarnos a convertir esos pensamientos desesperantes, en oraciones esperanzadoras y alentadoras. Oremos en todo tiempo, no en un solo momento. Oremos, clamemos por los nuestros y por aquellos que están expuestos como los médicos, personal de seguridad, personas con enfermedades base, por los privados de libertad, niños hospitalizados con patologías; oremos por todos nosotros.

Esta terrible realidad nos hace recordar el Salmo 2: “¿Por qué están tan enojadas las naciones? ¿Por qué pierden el tiempo en planes inútiles? Los reyes de la tierra se preparan para la batalla, los gobernantes conspiran juntos en contra del Señor y en contra de su ungido. «¡Rompamos las cadenas! —gritan—, ¡y liberémonos de ser esclavos de Dios!». Pero el que gobierna en el cielo se ríe; el Señor se burla de ellos”.

Este Salmo nos refleja la incapacidad humana, la falibilidad humana, y la decisión del hombre de “desprenderse por completo del Señor”. La humanidad está así, alejada de Dios, insensible a su voz, andando por sus propios caminos. Ahora todos, con las manos en la cabeza, gritamos: “SOCORRO”.

¿A quién le clamamos por apoyo, refuerzo, asistencia, protección, cura, amparo y paz?

El mundo está en un completo caos; Dios nos quiere socorrer. Dios quiere rescatar al mundo entero. Dios quiere que el mundo entero gima y clame a sus pies. Dios quiere atender a la voz de súplica de quienes nos humillamos ante Su poderosa mano amorosa para salvarnos en medio de esta ansiedad mundial.

¿Cómo orar?

Con un corazón sincero y humillado ante el trono del Glorioso y eterno Salvador. A sus pies hay paz. Recordemos su INFALIBLE e INERRANTE palabra que nos alienta, nos abraza, consuela y cubre con su amor, echando fuera todo el miedo y temor.“ En mi angustia oré al Señor, y el Señor me respondió y me liberó. El Señor está de mi parte, por tanto, no temeré”, Salmo 118:5-6. Busquemos a diario ese bálsamo refrescante que nos acaricia el alma y nos hace estar en paz y seguridad.

En ningún lugar del mundo hoy hay seguridad; su mano fuerte, poderosa, grande y llena de amor nos sostiene y cubre, manteniéndonos a salvo en su morada. Metámonos allí, amparémonos allí. “Oh Señor, tú eres una torre de refugio para los pobres, una torre de refugio para los necesitados en su angustia. Eres refugio de la tempestad y amparo del calor”, Isaías 25:4. 

Oremos recordando las promesas eternas de Dios por nosotros, su pacto de amor por nosotros. Clamémosle suplicando su auxilio, porque Él prometió dárnoslo. El Señor nos dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación» Salmos 91:14-6.

Su amor nos alcanza en medio de la tempestad. Esta aflicción tan fuerte que estamos atravesando nos debe hacer más dependientes de Dios. Ahora cobra vida cada palabra que nuestro Padre y creador nos dejó en el libro más importante e infalible; la biblia. “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo”, Juan 16:33.


Hagamos esta oración juntos

“Oh Padre renueva nuestra fe en ti. Perdona nuestros pecados. Límpianos de nuestra maldad. Acude a nuestro socorro por amor de tu nombre y de tu Palabra. Recordamos hoy todas estas promesas que nos hiciste Papá y pedimos que ellas se hagan vida en nosotros, humildes pecadores y necesitados de ti. Somos tan finitos y tú eres tan grande, tan fuerte, tan bondadoso, tan bueno. 

Detén esta pandemia, detenla papito bueno. Sin ti no podemos vivir, sin ti morimos. Socórrenos tú. Aliéntanos tú. Levántanos tú. Abrázanos tú. Consuela los corazones que hoy lloran amargamente. Humillo mi ser ante ti; cuánto te necesito Papá, cuánto te necesita cada habitante de este planeta tierra que creaste. Conoces nuestro dolor, nuestro sufrimiento; ¡socorro Papito Dios, socorro! Alcánzanos con tu piedad y misericordia. Visítanos Padre eterno. Visítanos. En tus manos me refugio. Tú eres mi seguridad y escondite seguro. Oro en El Nombre de tu Hijo Jesús, amén.”

Paz en medio de la tormenta

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

REFLEXIÓN

Cuando preguntamos cual es la definición de paz, dependiendo desde el punto de vista en que lo veamos puede tener muchos significados, para la mayoría de las personas, la paz es ese estado de quietud, armonía, donde no existe conflicto o guerra. Sin embargo, si queremos profundizar y definir la paz verdadera, podemos decir que es aquella que aun en medio del conflicto inunda nuestro ser.

Es la condición de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Aquel que disfruta de una paz profunda. Evidentemente muy pocos hoy disfrutan de esta paz porque la buscan donde no se consigue o buscan esa paz que se define por “ausencia de problemas”, pero la paz verdadera es la que ofrece Jesús en su propia persona: “en mí tengáis paz”.

Es posible que nos dejemos confundir por la definición que el mundo le da al concepto de paz, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:

EN EL MUNDO TENDREMOS AFLICCIÓN

Jesús les estaba hablando a sus discípulos sobre las persecuciones que iban a sufrir por su causa. Se avecinaba una fuerte tormenta que perturbaría sus vidas, serían expulsados de las sinagogas, sufrirían la muerte, estaba hablando de lo que iba a pasar en el futuro cercano, los discípulos serían esparcidos después de la detención de Jesús para crucifixión.

Como notamos, la tormenta pronosticada, esa persecución que menciona Jesús a sus discípulos es una persecución que los llevaría incluso a la muerte, Jesús les estaba contando una historia de terror sobre lo que a ellos les iba a ocurrir, los discípulos estaban a punto de presenciar lo despiadado que podía ser el mundo que se negó a creer en Jesús, el enviado de Dios para salvación, al crucificarlo en una Cruz.

Debemos reconocer que la oferta de seguir a Jesús no es una oferta engañosa, el Señor fue muy sincero y honesto con sus discípulos, les hizo saber que iban a ser afligidos, pero la diferencia entre ser afligido sin él y ser afligido estando con él, es esa condición de paz aun en medio de las adversidades.

Pero, ¿Cómo es posible tener paz en una tormenta así?

EN JESÚS TENEMOS PAZ

Paradójicamente Jesús está dando esperanza y paz a sus discípulos con estas palabras, ya que, aunque ellos serían perseguidos y por un momento tendrían tristeza por su muerte, ellos recibirían el mayor gozo que puede recibir cualquier seguidor de Cristo, la verdad de saber que, aunque Cristo murió, al tercer día resucitó de los muertos con gran poder y gloria… esa es la paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz que Dios da a todo aquel que decide creer en él por medio de su Hijo Jesucristo.

Esa paz que no importando la tribulación o angustia te hace estar tranquilo y seguro que tu destino es estar al lado del maestro, en una eternidad con el Supremo Creador. No hay dolor, no hay sufrimiento, no hay peligro, no hay angustia o persecución, no hay nada ni nadie que pueda quitar esto del que decide depositar su total confianza en Jesús.

Sabiendo esto podemos rendirnos por completo en las manos de Dios, pues él nos brinda plena seguridad y confianza en medio de cualquier dificultad. Debemos comprender que la paz de Dios no es un estado temporal, es una condición permanente en todo aquel que cree en él.

¿Qué hacer en momentos de grandes tormentas?

PODEMOS CONFIAR EN JESÚS PORQUE ÉL NOS HA DADO LA VICTORIA

La victoria de Cristo en la Cruz, la victoria de Cristo sobre el mundo, se convierte en la victoria de todos aquellos que creen en él como su Señor y Salvador.

La confianza es un imperativo, es una orden de Jesús para sus discípulos, él les dice: En la dura prueba, tengan ánimo, en la feroz tormenta alentaos unos a otros, no desmayen, no se rindan, sigan creyendo porque la victoria es nuestra.

Debemos entender finalmente que nuestra confianza debe estar depositada por completo en Jesús, pues su victoria se convierte en nuestra victoria en el momento en que decidimos creer en Su Palabra.

CONCLUSIÓN:

  • Es un privilegio para todos los que creen, tener a Jesús como su fuente de paz.
  • Recuerda, el Señor Jesús fue perseguido y sufrió toda clase de aflicciones que lo llevaron a la muerte de Cruz, todo aquel que decide creer en él no es más que Jesús, para que pretenda que no pasará también por aflicciones, la diferencia está en que al igual que el Padre estuvo con Jesús en todo su peregrinar, el Señor Jesús promete estar con nosotros durante todo el proceso.
  • Lo más importante es saber que la victoria de Jesús en la Cruz se ha convertido en la más grande victoria que le da sentido a nuestra confianza en él, porque, así como el venció nosotros también venceremos porque nuestra vida está en sus manos.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tu eres la fuente de la paz que me hace estar seguro, que me hace estar confiado en que, así como tu venciste al mundo, yo también podré vencer con tu ayuda, porque siempre estarás allí en las mas grandes tormentas de mi vida. Gracias por tu paz y porque me permites confiar plenamente en ti. En Cristo Jesús, Amén.

Versículos bíblicos para enfrentar la pandemia

La cuarentena nos ha demostrado de qué estamos hechos, qué vale más y qué más importante es invertir bien el tiempo en cosas que alimenten nuestro interior. Nuestra fe está siendo probada, como lo refleja la palabra de Dios en 1 Pedro 1:7
«Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo».
No es fácil estar encerrados, resistiendo a tantas horas de aislamiento. Gracias a Dios estamos con nuestras familias; nuestro hogar es un refugio. Pero otros no corren con la misma dicha. No nos olvidemos de orar por ellos, y ayudarlos. Que nuestro corazón no se insensibilice en este tiempo. Es momento de bendecir, dar, y apoyar a los más vulnerables Gálatas 6:9.
«Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos».

Aunque llevamos un buen tiempo confinados por el Covid-19, las noticias negativas siguen aumentando. Los índices de mortalidad se elevan cada día. Las redes sociales están abarrotadas de videos, noticias, escritos, y publicaciones de todo tipo, relacionadas a esta pandemia que, sin duda, ha afectado nuestros corazones. 

¿Cómo mantener esa paz que NO nos pueden dar las noticias, los reportes, las redes sociales, y los medios de comunicación? 

Solo hay una manera; recurriendo a la Palabra de Dios. Solo ella tiene el Poder y la suficiencia para invadir nuestro corazón de esa paz que sobrepasa el entendimiento humano y falible. La Palabra de Dios nunca falla.

Estos son los versículos que nos inundan de esperanza en medio de este caos mundial

¿Qué hacer cuando desmaya mi fe?

 «¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señor, porque el Señor dios es la Roca eterna» Isaías 26:3-4

Cuando la ansiedad y miedo me quieren invadir

«No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús» Filipenses 4:6-7

Cuando no veo salida a este caos

«Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo» Juan 16:33

Cuando tengo miedo al futuro

«Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza» Jeremías 29:11

Cuando pienso que Dios no me escucha

«El Señor dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación» Salmo 91:14-16

Cuando no entiendo por qué pasa esto

«Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo» 1 Pedro 1:7
 «Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas» Josué 1:9

Cuando tengo miedo a morir por el virus

«¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra» Salmo 73:25
 
«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» Isaías 41:10
«Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo» Juan 14:27
«Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?» Salmos 27:1
Que no nos quede la menor duda, de que Dios está con nosotros. Él controla todo lo que pasa en la tierra y debajo de ella. «Yo soy el único Dios y mantengo bajo control todo lo que pasa en este mundo. He existido desde el principio, y existiré hasta el final» Isaías 41:4.
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Originalmente publicado en el Blog de la autora Vestigios en el Corazón