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La bendición de humillarse delante de Dios

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte a su debido tiempo. Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1Pedro 5:6-7)

REFLEXIÓN

Cuando hablamos de humillación, estamos renuentes a esa condición, porque de alguna manera en alguna oportunidad hemos sido objeto de humillación por parte de otra persona o circunstancia. Ese sentimiento de inferioridad nos hace rechazar por completo cualquier idea que tenga que ver con humillarnos, por lo general nadie quiere ser humillado, todos quieren ser reconocidos y sobresalir en cualquier situación en la que tengan que ser expuestos.

En una oportunidad cuando vivía en Barcelona y fui personal contratado en una alcaldía de otro municipio, mi jefa me sugirió que me tenía que cambiar de residencia porque venían las elecciones municipales y debía votar por el candidato de la alcaldía, eso me colocó en una situación un poco incómoda porque implicaba que tenía que mentir en el registro electoral. Finalmente me negué a hacer eso, lo que produjo una semana después que mi jefa me llamara para decirme que ya no podía seguir trabajando con ellos. Semanas más tarde, todo dio un giro sorpresivo, el candidato de la alcaldía perdió las elecciones, y el nuevo alcalde junto con su nuevo gabinete habían tomado posesión de todos los cargos políticos en la alcaldía, incluyendo el de mi jefa, posteriormente un buen amigo mío tomó su lugar en ese cargo y me mandó a llamar para que recuperara mi cargo y trabajara junto a él.

Antes de fallarle a Dios, decidí humillarme delante de él y le lancé todas mis cargas, nadie más que Dios sabía lo mucho que necesitaba ese empleo, así que decidí confiar en su soberanía, y él se encargó de hacer su parte. Me hubiesen o no llamado a trabajar de nuevo, de igual manera me iba sentir tranquilo, sabiendo que Dios tenía cuidado de mí, de que estar bien con Él, a su debido tiempo iba a traer a mi vida una exaltación segura.

Es posible que no sepamos que debemos hacer ante la situación en la que actualmente nos encontramos, pero en esta oportunidad es importante recordar que:

DEBEMOS HUMILLARNOS ANTE DIOS

Pablo después de haber dicho a sus lectores que, «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» -1 Pedro 5:5b, les pide que se humillen, esto ataca directamente su orgullo, al ser humano le cuesta reconocer que no puede solo, cuando necesita ayuda o cuando se equivoca, este sentido de autosuficiencia y autocontrol es contrario a lo que Dios espera de aquellos que creen en Él, ya que esta actitud egoísta, que piensa solo en el “yo”, bloquea la acción de Dios sobre sus vidas y las bendiciones que trae consigo el humillarse delante de Dios.

La humildad abre camino a sanas relaciones entre los miembros de una comunidad que busca agradar a Dios, genera oportunidades de transformación y da la oportunidad de que Dios haga como quiere, incluso levantarnos de esa condición de humillación con su mano poderosa.

Conociendo esto, podemos descansar sabiendo que, cuando me humillo ante la poderosa mano de Dios no seré avergonzado, porque es seguro que él hará justo lo necesario para que pueda salir victorioso en medio de cualquier situación que para mí es difícil de sobrellevar.

Pero, ¿Cómo nos humillamos ante Dios?

ECHANDO TODA NUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL

La humildad verdadera se demuestra cuando tenemos la habilidad de echar nuestra ansiedad sobre Dios. Es un error pretender que podemos lidiar solos, con aquellas cosas que Dios ha prometido que Él tratará. Si hiciéramos caso de la orden en 1 Pedro 5:6 y verdaderamente nos humillamos bajo la ponderosa mano de Dios, tendríamos muchas menos preocupaciones para echar sobre Él como se nos invita en 1 Pedro 5:7. Las preocupaciones sobre la codicia, ambición, popularidad, todas se evaporan bajo la orden de humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios.

El verbo echar indica literalmente “lanzar sobre Él”, esto se entiende en el sentido espiritual, todo aquello que nos queda aún después de humillarnos y nos mantiene ansiosos, debemos lanzarlo sobre Jesús, él podrá llevarlo por nosotros mientras nosotros llevamos su carga, pues sus cargas son mucho más llevaderas que las nuestras. Pero no podemos llevar ambas, debemos desprendernos de aquello que creemos que podemos soportar nosotros solos. El Señor Jesús les dijo a sus discípulos: «Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga». (Mateo 11:29-30)

Debemos entender finalmente que, Dios tiene el poder para transformar nuestras vidas y cambiarnos para ser como él quiere que seamos, que él además cuida de nosotros y por eso con toda confianza podemos rendirnos por completo ante su mano poderosa, postrarnos delante de su presencia para echar todas aquellas cargas que sabemos que solos no podemos llevar, orando al Padre y pidiéndole perdón por la actitud egoísta que quizás hemos tenido al pensar que no necesitamos de él ni de nadie. No pierdas la oportunidad de recibir la bendición de obtener descanso para tu alma al humillarte delante de la Poderosa mano de Dios. Deja que Dios transforme tu vida.

ORACIÓN

Padre Santo, te doy gracias porque nuevamente tocas un elemento de mi vida que sabes que no te puedo ocultar, ayúdame a seguir luchando contra mi orgullo, a no seguir creyendo que no te necesito en algunos momentos, o que puedo con esas cargas que tu prometiste ya llevar por nosotros, te entrego todo aquello que no te agrada, mis pecados, mis temores, mis luchas, ayúdame a vencer como tu lo hiciste, gracias porque tienes cuidado de mí y me exaltarás a su debido tiempo. En el precioso nombre de tu hijo Jesús, amén.

Cómo tener paz en medio de la angustia

Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Flipenses 4:6-7)

REFLEXIÓN

El diccionario de la Real Academia Española define a la angustia como: Aflicción, congoja, ansiedad, temor opresivo sin causa precisa. Sea cual sea la definición que más se parezca a nuestra realidad, lo cierto es que todos nos angustiamos. Es normal tener cierto nivel de angustia cuando usted o un ser querido está pasando por una situación difícil. En algunos casos, una persona con angustia puede presentar dificultad para dormir, comer o concentrarse; otros podrían tener pensamientos frecuentes de enfermedad y muerte. Algunos estudios han demostrado que las mujeres tienen un mayor riesgo de angustia, así como las personas que han sido abusadas física o sexualmente en el pasado, o si tienen antecedentes de tener un trastorno mental o abuso de drogas o alcohol.

Es posible que no estemos conscientes de cuan angustiados podemos estar, sin embargo, en esta oportunidad debemos tener presente que:

ES NORMAL ESTAR ANGUSTIADOS

Sabiendo esto, podemos reconocer que nada podemos hacer para cambiar nuestra situación, porque muchas veces las cosas que nos angustian no dependen de nosotros, siempre están relacionadas con circunstancias externas que no podemos controlar o que están dentro de los propósitos y planes de Dios, es normal estar angustiados, el Señor Jesús se sintió igual cuando le dijo a sus discípulos que uno de ellos le iba a traicionar, en su condición humana él también pudo experimentar este mismo sentimiento (Juan 13:21), por eso él puede entender más que nadie como te puedes estar sintiendo en esa situación que hoy puede que estés enfrentando. Antes que angustiarse, mejor es poner nuestras cargas en sus manos.

HAY ALGO MEJOR QUE ANGUSTIARSE

Pablo escribe a sus lectores desde la cárcel y aun desde este lugar que puede ser tan frio y solitario logran salir las palabras: “por nada estén angustiados”. ¿Cómo es posible tener tanta calma en medio de una situación así?, el secreto de Pablo está en la oración y las acciones de gracias al Dios que todo lo puede, él le pide a todos los que creen en Jesús que le presenten a Dios todo su dolor, todo aquello que les angustia, aflige y los hace estar ansiosos, les pide que oren, que rueguen al Padre y que además le den gracias. Hemos aprendido que para los que confían en Dios, todas las cosas les ayudan a bien, y aun las dificultades le ayudan a crecer, agradecer a Dios por eso trae consuelo.

El Señor Jesús les dijo a sus discípulos en Mateo 6:27: –¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más? — De qué vale angustiarse entonces, qué ganaré con ello, es normal que nos suceda, sí, porque somos humanos y tenemos debilidades, pero podemos rendirnos en las manos del maestro y confiar en sus promesas mientras agradecemos por lo que ya nos ha dado.

¡Ya basta de luchar solo! Debemos rendirnos por completo ante Dios y decirle con toda honestidad que hemos intentado hacer la cosas a nuestra manera, que hemos desviado nuestra mirada y corazón de sus promesas y hemos preferido confiar en nuestras propias fuerzas. Sólo así el Señor podrá obrar de manera extraordinaria para ayudarnos a vencer en medio de la angustia.

PODEMOS TENER PAZ EN MEDIO DE LA ANGUSTIA

Debemos entender finalmente que, entregarnos por completo en las manos de Dios traerá la paz que hemos buscado quizás en otras cosas, su victoria es segura, su consuelo es divino y su paz sobrepasa todo entendimiento. «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. (Juan 14:27).

CONCLUSIÓN:

Es un privilegio dado al creyente el tener a Jesús como la fuente de su paz.

Recuerda, el Señor Jesús conoce perfectamente como nos sentimos, él lo sabe todo, conoce nuestros pensamientos y nadie mejor que él puede entender nuestro dolor, no dudes en confiar en Él. Háblale y ábrele tu corazón.

Lo más importante, es saber que en Jesús tenemos paz, si decides creer en Él como tu Señor y Salvador, de seguro él con toda ternura te guardará en perfecta paz, porque una morada eterna en los cielos te esperará para vivir con él por la eternidad.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tú eres bueno, reconozco que he estado peleando solo y me he dado cuenta que estoy caminando en círculos sin llegar a ninguna parte y sin tener un propósito en la vida, quiero que tú seas mi propósito, que tú me ayudes a creer por completo en ti, te pido que me des de tu eterna paz, que me ayudes a esperar en tus promesas, te entrego mi vida y mis cargas. En el nombre de Jesús, amén.

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Venciendo la tentación

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:13)

REFLEXIÓN

La tentación es algo que podemos definir como: Un espejismo que se hace grande en nuestro interior. Una voz pequeñita que crece y que en un momento fugaz propone, aun sin decirlo, dejar de lado a Dios, haciéndonos creer que alguien o algo más podrá satisfacer plenamente nuestro corazón. Y es que, sin lugar a dudas, la tentación llega a nuestras vidas por medios humanos, somos impulsados hacia ella y muchas veces se va formando poco a poco en nuestro interior si le damos oportunidad.

Retrocedamos por un momento a lo que sucedió en el Jardín del Edén, en lo que llamamos, “La caída del hombre”, –La mujer se fijó en que el fruto del árbol sí se podía comer, y que sólo de verlo se le antojaba y daban ganas de alcanzar sabiduría. Arrancó entonces uno de los frutos, y comió. Luego le dio a su esposo, que estaba allí con ella, y también él comió.— Génesis 3:6, que triste episodio, todo un jardín repleto de árboles frutales del cual Dios proveyó al hombre y a la mujer para que comieran y ellos decidieron hacer caso a la serpiente y comer del fruto del árbol prohibido. El resultado: la entrada del pecado en el mundo por causa de la desobediencia, el pecado no fue comer del fruto, el pecado fue desobedecer la voz de Dios.

Vemos como esta tentación en el ser humano no llegó de repente, la mujer primero comenzó a escuchar la voz de la serpiente que con sus mentiras empezó a engañarla, ella dejó a un lado a Dios y no sólo dejó llenar su corazón de mentiras, sino que además comenzó a mirar el fruto del árbol como una opción para comer, finalmente lo tomó, comió de él e impulsó también al hombre a comerlo. Vemos como fácilmente se involucran los sentidos tales como: el oído, la vista y el tacto para llevar a cabo la consumación de esta tentación. Todas las demás pruebas que a nuestra vida llegan y que nos impulsan a hacer lo contrario a la voluntad de Dios no se diferencian en nada de este primer episodio de desobediencia de la humanidad.

Es posible que no estemos conscientes de cuando estamos ante una situación que nos llevará a cometer un acto totalmente contrario a la voluntad de Dios, en esta oportunidad debemos tener presente que:

LA TENTACIÓN NO PIDE PERMISO

Esta tentación de la que Pablo le habla a sus lectores se refiere a las pruebas de diverso carácter, es la misma palabra que usó el Señor Jesús cuando le ensañaba a sus discípulos sobre cómo debían orar, en Mateo 6:13 dice: “Y no nos metas en tentación”, en medio de estas pruebas se le manda a los creyentes a que oren para no ser llevados a ellas por fuerzas fuera de su control –Velad y orad, para que no entréis en tentación— Mateo 26:41; en todos estos casos vemos que de alguna manera las tentaciones siempre estarán presentes.

Sabiendo esto, podemos estar prevenidos como cual soldado se prepara para la batalla, ya que estamos conscientes que, así como en la guerra el enemigo puede atacar en cualquier momento, en la vida vamos a ser tentados a hacer aquellas cosas que a Dios no agradan, el pecado está al asecho, y el pecado lo podemos definir como todo aquello que decimos, vemos, oímos, hablamos, tocamos, hacemos, o pensamos que a Dios no agrada.

Pero, ¿Por qué Pablo dijo esto a sus lectores?

LA TENTACIÓN NO LE GANA A NUESTRA RESISTENCIA

En Corinto la cultura estaba llena de depravación moral y muchas presiones, no muy diferente a lo que vivimos actualmente, en ese sentido, Pablo conociendo esto, le habló a sus lectores de las cosas que debían evitar para no caer en pecado o hacer caer a otros en pecado, los amonestó, poniéndoles ejemplo de las cosas que sus antepasados hicieron y que no eran agradables a Dios, como la codicia, la idolatría, esa tendencia del hombre de amar o admirar en exceso algo por encima de Dios, la fornicación, tentar a Dios y la murmuración. Aquel que crea ser tan fuerte de manera que piense que no cometerá estos mismos errores, debe tener cuidado de no caer. Sea cual sea la prueba o tentación, lo cierto es que llagará de alguna manera, y que no sería algo que ellos no puedan resistir porque junto con la prueba, el Señor iba a dar la salida.

Debemos reconocer que no tenemos excusa cuando se trata de enfrentar las tentaciones, porque no son cosa sobrenatural, son impulsos motivados por nuestros sentidos que si cedemos ante ellos, sus consecuencias pueden resultar no muy convenientes, existen muchos tipos de tentaciones, pero la que Pablo está enseñando en este texto a sus lectores, es aquella que tiene relación con una persona, cosa o situación que atraen de forma irresistible y provocan un mal que puede afectar negativamente a la persona que cede ante ella y también a quienes le rodean, por lo general estos actos, son contrarios o se oponen de manera absoluta a la voluntad de Dios. Si otros han resistido las tentaciones, usted también lo puede hacer.

Pero, ¿Qué hacer para vencer la tentación?

LA TENTACIÓN PUEDE SER VENCIDA CON LA AYUDA DE DIOS

Por muy cruel y orquestada que sea la tentación, ninguna es tan irresistible como nuestro tan extraordinario, verdadero y magnífico Dios. El Señor Jesús cuando fue tentado en el desierto nos señaló la clave para ayudarnos a vencer las tentaciones Su maravillosa Palabra: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4.

Debemos entender finalmente que, si queremos vencer toda cruel tentación, debemos pelear no con nuestras propias fuerzas, sino con las fuerzas de Dios, porque su poder es capaz de librarnos de cualquier situación que para nosotros sea humanamente difícil de sobrellevar, el Señor nos ama tanto y desea fortalecernos mediante la actividad de su poder operando en nuestras debilidades.

Dios nos ayudará resistir la tentación ayudándonos a reconocer a aquellas personas y situaciones que originan el problema; a apartarnos de todo aquello que sabemos que es está mal y a Dios no agrada; escogiendo sólo lo que es correcto aun cuando no sea lo que más nos guste, a orar pidiendo la ayuda de Dios en todo momento, y buscar la compañía de aquellos que aman a Dios y que serán de ayuda en tiempos de tentación. Huir de la tentación es el primer paso hacia la victoria.

CONCLUSIÓN:

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener a Jesús como la salida a toda cruel tentación.
  2. Recuerda, el Señor Jesús fue también tentado estando en la condición humana, él siendo hombre y Dios al mismo tiempo, más que nadie puede entender cuando pasamos por tentaciones que creemos son imposibles de soportar, y aun cuando caemos como víctimas de ellas, él está allí dispuesto a perdonar nuestros más grandes errores.
  3. Lo más importante no es saber que en Jesús tenemos la victoria segura, solo debemos confiar en él y en su pronto auxilio en medio de una situación que comprometa nuestra integridad delante de él.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tu nos amas de tal manera que no permitirás que seamos tentados mas de lo que podamos resistir y que además nos darás junto con la tentación la salida, que maravilloso eres Señor que nos proteges y nos permites fortalecernos cuando te glorificas aun en nuestras debilidades. En tu hijo Jesucristo, amén.

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Esperanza en medio de la tormenta

Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse, porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (Romanos 8:18-19)

REFLEXIÓN

Muchas personas viven vidas rutinarias porque no están conscientes ni expectantes de lo que nos espera en la eternidad. Pero cuando procuramos entender, qué pasará después de la muerte y entendemos que hay un propósito divino de parte de Dios, nuestra perspectiva en la vida cambia. Comenzamos a ver las cosas desde otro punto de vista, comenzamos a conseguirle sentido a muchas de las tormentas que nos toca vivir. Tal vez lo que estás enfrentando te hace preguntarte sí Dios te ha dado la espalda. Tu prueba puede durar un día, un año, una década, o más. Hay tempestades que parecen eternas, pero dudo que tus circunstancias sean peores de las que les tocó enfrentar al Señor Jesucristo y a muchos de sus discípulos.

Es posible que no podamos entender, por qué pasamos por situaciones difíciles, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:

HAY AUN AFLICCIONES EN EL TIEMPO PRESENTE

Sin duda alguna Pablo estaba hablando de su propia experiencia personal como seguidor de Cristo cuando le habla a sus lectores sobre: “las aflicciones del tiempo presente”. Por predicar el evangelio de Cristo, lo llamaban loco; él fue azotado y encarcelado muchas veces. Pablo no escatimaba recorrer largos caminos, ponerse en peligro de muerte, persecución de parte de sus compatriotas judíos, gentiles y falsos hermanos. Además, a todo eso hay que sumar la constante preocupación por la situación de todas y cada una de las iglesias, por las cuales se fatigaba con exceso de trabajo y padeció hambre, sed, frío, falta de ropa y largos ayunos.

Cuando se trata de seguir a Cristo o no, debemos tener presente que la palabra: Sufrimiento nos seguirá donde quiera que vayamos, nadie puede decir que jamás ha sufrido o sufrirá, sin importar tu posición social o espiritual, el sufrimiento no dejará de existir porque mientras haya pecado en el mundo, el sufrimiento será su consecuencia. Las tormentas de la vida son una realidad que no podemos evitar.

La diferencia entre uno que sufre con o por causa de Cristo a uno que sufre con o sin Cristo, es la esperanza de la gloria venidera que en los que creen ha de manifestarse. Si estamos en Cristo, podemos saber que el sufrimiento es un regalo con el propósito de ayudarnos a conformarnos más a Su imagen. No podemos sorprendernos de tener que sufrir por causa de Cristo, mucho mejor que sufrir sólo es sufrir con él y por él, porque mayor será la gloria. Sabiendo esto, podemos caminar seguros, porque sabemos lo peligroso y difícil que puede ser el camino, pero aun así nada de eso detendrá que alcancemos la gloriosa meta final.

Pero, ¿Mientras llega esa gloria, cómo podemos caminar en medio de la tormenta?

LAS AFLICCIONES NO OPACAN LA GLORIA VENIDERA

Pablo no estaba ajeno o ciego a las aflicciones de la existencia humana; él experimentó muchas más que la mayoría de nosotros pueda experimentar hoy. Pero él aún consideraba que la gloria futura sobrepasaba por mucho a las presentes aflicciones.

Sin una esperanza celestial, Pablo consideraba a la vida cristiana como necia y trágica: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. (1 Corintios 15:19). Pero a la luz de la eternidad, es más sabio y es la mejor elección que alguien pueda hacer. Aún la creación misma espera esta gloriosa manifestación, y es que ella también será librada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (Romanos 8:21).

Esta gloria venidera está ligada a Jesucristo, el apóstol Pedro se lo dijo a sus lectores de la siguiente manera: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”. (1 Pedro 5:10). Actualmente el Señor Jesús no se ha manifestado por completo, su segunda venida está a las puertas, él prometió venir nuevamente para estar por la eternidad con todos sus hijos: “Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. (1 Tesalonicenses 4:17)

En el día de aflicción podemos recordar la promesa de la gloria que recibiremos en Cristo, la cual ya podemos disfrutar en parte, todos aquellos que hemos creído en él. Todos los que han venido a ser un hijo de Dios, ya han recibido el adelanto, la garantía del cumplimiento de esa promesa maravillosa en la persona de su Espíritu Santo que mora en el creyente. Debemos reconocer que las dificultades siempre estarán presentes de alguna manera, pero que confiar en Dios hace una gran diferencia.

¿Cómo llegar a ser un hijo de Dios para participar de esa gloria venidera?

SI CONFIAMOS EN JESÚS PARTICIPAREMOS DE ESA GLORIA

Una de las mentiras que el enemigo de este mundo, Satanás el diablo ha sembrado en los corazones de las personas, es hacerles creer que “TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS”, esto es completamente falso, el apóstol Juan en su evangelio dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Debemos recibir a Jesús y creer en él para llegar a ser hechos hijos de Dios. Sólo Jesús es el único camino al Padre, no hay otro nombre dado a los hombres en el que podamos ser salvos.

Debemos entender finalmente que, si queremos disfrutar de esa gloria venidera, debemos creer en aquel que ha sufrido primero por nosotros todo lo que merecíamos sufrir al morir en la cruz en nuestro lugar, y que gracias a su maravilloso sacrificio nos da acceso por medio de la fe en él, de ser hechos sus hijos.

CONCLUSIÓN

Es un privilegio dado al creyente el pasar por aflicciones.

Recuerda, tenemos una esperanza de gloria que superará por completo todas nuestras expectativas de vida en esta tierra

Un sufrimiento momentáneo y una eternidad con Cristo será mucho mejor que un aparente gozo terrenal y una eternidad sin él.

Lo más importante es saber que Dios ha dado la oportunidad a todo aquel que recibe y cree en su Hijo Jesucristo, de ser hechos Hijos de Dios.

No hay razón para seguir sufriendo solo, sufrir con Cristo, por su causa y tener una esperanza de gloria en Él es mucho mejor.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tu me haces entender que pasar por aflicciones es algo que no puedo evitar pero que sufrir por ti y contigo a mi lado es mucho mejor que estar fuera de ti. Gracias porque me haces estar seguro y confiado de mi futuro glorioso que en ti he de recibir por tu gracia inmerecida. En el nombre de tu Hijo Jesucristo, amén.

Catching the bus in downtown Chicago on a rainy day.

Alegría en medio de la tormenta

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

REFLEXIÓN

El año pasado en una conferencia virtual en medio de la pandemia, el famoso predicador estadounidense, John Piper dijo: “No puedes impedir que el dolor y las lágrimas lleguen, pero puedes evitar que la alegría se vaya, porque el dolor y la alegría se basan en realidades diferentes”. Y es cierto, la raíz del gozo verdadero no está en el poder de las circunstancias, sino en la verdad que gira alrededor de la persona de Jesucristo, en su evangelio glorioso. Sólo aquel que ha confiado en Cristo como Señor y Salvador, es capaz de experimentar alegría en medio de cualquier tormenta.

Es posible que no podamos entender cómo la alegría y el sufrimiento pueden caminar juntos de la mano, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:

NOS PODEMOS ALEGRAR EN LAS TORMENTAS PORQUE TIENEN UN PROPÓSITO DIVINO

Esta no era la primera vez que un discípulo de Cristo les escribe a sus hermanos, para decirles que es posible estar alegres en medio de las pruebas, Santiago también les dijo a sus lectores: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” Santiago 1:2. Lo que hace notar que el alegrarse por las pruebas y dificultades que les tocaba pasar era algo necesario y válido para ellos.

Pero esto no parece tener mucho sentido cuando lo observamos desde el punto de vista humano, cualquiera puede decir, -pero que masoquistas son-, la gente no está psicológicamente preparada para desear que las pruebas lleguen a su vida, en realidad no las desea, no quisiera tener que enfrentarlas. Para los creyentes tener que pasar por pruebas como pasó Jesús, es un gozo, porque saben que Dios las permite y tienen para sus vidas un propósito divino.

Sabiendo esto, podemos estar tranquilos, porque sea cual sea la circunstancia que enfrentemos, seremos consolados por la verdad de Dios a través de su amor derramado por nosotros para perdón de pecados.

Pero, ¿Qué nos ayuda a estar gozosos en medio de las pruebas?

PODEMOS SUPERAR TODA TORMENTA PORQUE DIOS NOS AYUDA

Definitivamente este gozo, esta alegría que se puede experimentar aun por las pruebas que Dios permite, no puede ser posible tenerla si no fuese por la gracia de Dios, que por medio de su Espíritu Santo derrama de su gran amor en los corazones de aquellos que han deciden creer en él.

En esto se cumple la promesa de Dios hecha a sus discípulos de que ellos recibirían a uno que les daría testimonio de todo lo que necesiten saber para caminar con Cristo. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Juan 15:26

Debemos reconocer que el sufrimiento no nos agrada, pero si nos alegra saber que Dios nos ama y permite que pasemos por dificultades para ayudarnos a crecer y ser cada vez mejores para su gloria. La meta no es evitar las pruebas, sino tener una correcta actitud ante ellas en el momento que llegan, entendiendo finalmente que, por nuestra propia cuenta no podemos superarla.

Además, tener que soportarlas, no es motivo de vergüenza, ya que tenemos una garantía de esta esperanza que hemos depositado en Dios, y es su Espíritu Santo que ha sido dado a todo aquel que cree para revelar todas las cosas que necesitamos para vencer. Su amor nos cubre y es suficiente para mantenernos a salvo en medio de cualquier tempestad.

CONCLUSIÓN

1. Es un privilegio dado al creyente el experimentar alegría en aun en las dificultades.
2. Recuerda, La esperanza que se pone en el amor de Dios no es ninguna ilusión; porque Dios nos ama con un amor eterno respaldado por un poder eterno. Su Espíritu Santo de la promesa.
3. Lo más importante es saber que no estamos solos, Dios está en el asunto y nos provee de su gracia para superar toda dificultad. Su amor nos inunda y nos lleva mucho más profundo para guardar con fe la esperanza de su victoria en nosotros.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque me permites estar alegre aun cuando no puedo contener mis lagrimas por causa del dolor, saber que estas al control de todo el asunto que rodea mi situación produce en mi una esperanza gloriosa que me hace estar tranquilo de que tú me ayudarás a superar con éxito esta dura prueba. Gracias por tu gran amor con que me amas. En el nombre de tu Hijo Jesús, Amén.

Paz en medio de la tormenta

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

REFLEXIÓN

Cuando preguntamos cual es la definición de paz, dependiendo desde el punto de vista en que lo veamos puede tener muchos significados, para la mayoría de las personas, la paz es ese estado de quietud, armonía, donde no existe conflicto o guerra. Sin embargo, si queremos profundizar y definir la paz verdadera, podemos decir que es aquella que aun en medio del conflicto inunda nuestro ser.

Es la condición de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Aquel que disfruta de una paz profunda. Evidentemente muy pocos hoy disfrutan de esta paz porque la buscan donde no se consigue o buscan esa paz que se define por “ausencia de problemas”, pero la paz verdadera es la que ofrece Jesús en su propia persona: “en mí tengáis paz”.

Es posible que nos dejemos confundir por la definición que el mundo le da al concepto de paz, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:

EN EL MUNDO TENDREMOS AFLICCIÓN

Jesús les estaba hablando a sus discípulos sobre las persecuciones que iban a sufrir por su causa. Se avecinaba una fuerte tormenta que perturbaría sus vidas, serían expulsados de las sinagogas, sufrirían la muerte, estaba hablando de lo que iba a pasar en el futuro cercano, los discípulos serían esparcidos después de la detención de Jesús para crucifixión.

Como notamos, la tormenta pronosticada, esa persecución que menciona Jesús a sus discípulos es una persecución que los llevaría incluso a la muerte, Jesús les estaba contando una historia de terror sobre lo que a ellos les iba a ocurrir, los discípulos estaban a punto de presenciar lo despiadado que podía ser el mundo que se negó a creer en Jesús, el enviado de Dios para salvación, al crucificarlo en una Cruz.

Debemos reconocer que la oferta de seguir a Jesús no es una oferta engañosa, el Señor fue muy sincero y honesto con sus discípulos, les hizo saber que iban a ser afligidos, pero la diferencia entre ser afligido sin él y ser afligido estando con él, es esa condición de paz aun en medio de las adversidades.

Pero, ¿Cómo es posible tener paz en una tormenta así?

EN JESÚS TENEMOS PAZ

Paradójicamente Jesús está dando esperanza y paz a sus discípulos con estas palabras, ya que, aunque ellos serían perseguidos y por un momento tendrían tristeza por su muerte, ellos recibirían el mayor gozo que puede recibir cualquier seguidor de Cristo, la verdad de saber que, aunque Cristo murió, al tercer día resucitó de los muertos con gran poder y gloria… esa es la paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz que Dios da a todo aquel que decide creer en él por medio de su Hijo Jesucristo.

Esa paz que no importando la tribulación o angustia te hace estar tranquilo y seguro que tu destino es estar al lado del maestro, en una eternidad con el Supremo Creador. No hay dolor, no hay sufrimiento, no hay peligro, no hay angustia o persecución, no hay nada ni nadie que pueda quitar esto del que decide depositar su total confianza en Jesús.

Sabiendo esto podemos rendirnos por completo en las manos de Dios, pues él nos brinda plena seguridad y confianza en medio de cualquier dificultad. Debemos comprender que la paz de Dios no es un estado temporal, es una condición permanente en todo aquel que cree en él.

¿Qué hacer en momentos de grandes tormentas?

PODEMOS CONFIAR EN JESÚS PORQUE ÉL NOS HA DADO LA VICTORIA

La victoria de Cristo en la Cruz, la victoria de Cristo sobre el mundo, se convierte en la victoria de todos aquellos que creen en él como su Señor y Salvador.

La confianza es un imperativo, es una orden de Jesús para sus discípulos, él les dice: En la dura prueba, tengan ánimo, en la feroz tormenta alentaos unos a otros, no desmayen, no se rindan, sigan creyendo porque la victoria es nuestra.

Debemos entender finalmente que nuestra confianza debe estar depositada por completo en Jesús, pues su victoria se convierte en nuestra victoria en el momento en que decidimos creer en Su Palabra.

CONCLUSIÓN:

  • Es un privilegio para todos los que creen, tener a Jesús como su fuente de paz.
  • Recuerda, el Señor Jesús fue perseguido y sufrió toda clase de aflicciones que lo llevaron a la muerte de Cruz, todo aquel que decide creer en él no es más que Jesús, para que pretenda que no pasará también por aflicciones, la diferencia está en que al igual que el Padre estuvo con Jesús en todo su peregrinar, el Señor Jesús promete estar con nosotros durante todo el proceso.
  • Lo más importante es saber que la victoria de Jesús en la Cruz se ha convertido en la más grande victoria que le da sentido a nuestra confianza en él, porque, así como el venció nosotros también venceremos porque nuestra vida está en sus manos.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tu eres la fuente de la paz que me hace estar seguro, que me hace estar confiado en que, así como tu venciste al mundo, yo también podré vencer con tu ayuda, porque siempre estarás allí en las mas grandes tormentas de mi vida. Gracias por tu paz y porque me permites confiar plenamente en ti. En Cristo Jesús, Amén.

El ministerio pastoral no es poca cosa

El ministerio pastoral puede catalogarse como una tarea que requiere dedicación exclusiva, lo que llama a una consagración para su cumplimiento fiel y eficiente. ¿Y por qué me refiero al ministerio pastoral y no al oficio de pastor como la unidad mínima de ejecución?, porque considero que esta tarea no estaría completa si se lleva a cabo por una sola persona, es necesario contar con un equipo que permita que esa dedicación exclusiva del ministerio sea real y que garantice al mismo tiempo un cuidado reciproco e integral de todo el cuerpo: La Iglesia.

Entendiendo que es una tarea de equipo, es probable que, además, el ministerio pastoral pueda o deba estar formado por hombres bi-vocacionales y por hombres a tiempo completo. Para ambos casos, el Señor en su Palabra deja bien claro como Él cuida a su pueblo y como debe ser cuidado por aquellos a quienes les delega parte de esta responsabilidad, lo cual no es poca cosa, y por lo tanto demanda de quienes estén al frete de tal labor, estar cien por ciento activos y vigilantes para que no se les escape ningún detalle.

Es posible que por más que se imprima esfuerzo en seguir el ejemplo de Dios como pastor de Israel, apenas se logre solo ser una sombra de lo que realmente se debería ser, sin embargo, con la ayuda de su Espíritu Santo y entendiendo que Él es el Buen Pastor y que la iglesia es su pueblo, el ministerio pastoral tendrá un significativo impacto en las vidas de los creyentes.

No se trata de cumplir solo con una tarea, tanto para un pastor tiempo completo como para uno bi-vocacional, este oficio debe convertirse en un estilo de vida. La labor pastoral no debe activarse solo cuando se está frente al escenario donde todos lo ven, o cuando esta frente a alguien que busca cualquier tipo de ayuda, el trabajo del pastor debe estar activo en todo tiempo, porque requiere dedicar tiempo no solo al ministerio público, sino también al encuentro personal con el Señor y entender que la mayor motivación que debe tener en esta tarea es el amor por el Señor y por su pueblo. Otro motivo para pensar que no es poca cosa.

El ministerio pastoral es como iniciar un viaje largo en un crucero donde no tienes más alternativa que permanecer gozoso dentro de la nave y disfrutar durante todo el recorrido. En el corazón de Dios está el amor por toda la tripulación, y para Él es importante que los que los que toman el timón, sean personas que cumplan con las exigencias de Dios. Es importante que un pastor no solo cumpla con los requisitos de Dios para guiar a su pueblo por el rumbo correcto, sino que además sepa y aprenda a obedecer la voz de Dios, a dejarse primeramente guiar por Él y así poder guiar a su iglesia.

Para conducir un barco no solo hace falta contar con una licencia que te acredite, sino que más importante que eso está el saber hacerlo de manera correcta, el oficio bíblico de pastor no es algo que se consigue en un curso, instituto o seminario; de hecho, no todo el que dice ser pastor va a pastorear a la iglesia; es necesario cumplir con un perfil que reúne un alto estándar de Dios en cuanto al carácter, familia y ministerio, pero también ejercer el ministerio con un corazón de pastor.

Cuando un pastor no cumple con este perfil, se puede considerar como «no calificado» para tal oficio, y cuando eso es así y no se corrige a tiempo, trae mucho dolor a la iglesia, puede hacer que el barco tome un rumbo equivocado y hasta se hunda en aguas muy profundas y oscuras, será muy difícil para el pueblo de Dios escuchar claramente la voz de Dios cuando no hay un buen modelo o ejemplo a seguir. La mirada de la iglesia debe estar puesta en el Señor, es cierto, pero un ministerio pastoral eficaz debería tener su mirada también en el Señor y en la iglesia, pero esa mirada será empañada por la humedad de sus debilidades sino las limpia a tiempo.

Los peligros que amenazan a la iglesia hoy no son muy diferentes a los que amenazaban al pueblo de Israel: la falta de un liderazgo emergente entrenado de manera intencional para que diera continuidad a la tarea de guiar al pueblo, la indisciplina hacia las cosas espirituales, la indiferencia, la falta de amor por el pueblo y la ausencia del celo por la exposición fiel de la Palabra de Dios.

Además de esos peligros, podemos añadir, las motivaciones incorrectas para asumir el ministerio, una visión incorrecta de la misión, propósito y naturaleza de la iglesia, una mala interpretación del papel que debe desempeñar la mujer en la iglesia local, entre otros. Ante estos peligros es importante resaltar la urgente necesidad que tienen los creyentes de una atención personalizada por parte del ministerio pastoral. Esta atención no se puede asumir, se debe supervisar y asegurar que sea dirigida a toda la membresía de la iglesia.

Por eso y muchas otras cosas mas, el ministerio pastoral no es poca cosa.

La recompensa prometida a los que resisten la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 21112020

Título: LA RECOMPENSA PROMETIDA A LOS QUE RESISTEN LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:12

«Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman».

CONTEXTO TEXTUAL

Santiago hasta este punto ha presentado consejos prácticos para soportar bien las pruebas (1:2-11), mostrando que se puede tener, alegría en las pruebas (1:2-4), sabiduría en medio de la prueba (1:5-8), y en el contexto anterior presenta como debe ser la actitud de dos clases sociales ante la prueba; los pobres y los ricos, indicando a los primeros que deben sentirse orgullosos de lo mucho que valen ante Dios y a los segundos, que deben sentirse feliz cuando Dios los humille, ya que las riquezas son como la flor del campo, es decir, duran muy poco.

INTRODUCCIÓN

El termino «bienaventurado» que se usa en este texto proviene del griego: «makarios», es uno de los adjetivos más usados en las Escrituras para calificar a los hijos de Dios, es el mismo que se usa en las bienaventuranzas de Mateo 5 y de Lucas 6, y es especialmente frecuente en el Evangelio de Lucas, hallándose 7 veces en el libro de Apocalipsis, se traduce como «bienaventurado» en casi todos los pasajes. Así comienza Santiago el versículo 12 del capítulo 1, indicando que es bienaventurado, es decir, dichoso el que soporta la tentación.

A simple vista parece difícil entender, como alguien que tiene que soportar la tentación o atravesar por pruebas, puede calificarse como alguien dichoso, ya que la prueba en si misma es dolorosa, sin embargo, esto sólo es posible entenderlo, cuando descubrimos el resultado final, las ricas bendiciones que se reciben de parte de Dios, cuando se logra alcanzar la victoria en medio de esa prueba.

«Nosotros tenemos por bienaventurados a los que sufren: Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin que le dio el Señor, porque el Señor es muy misericordioso y compasivo». Santiago 5:11

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que, el que soporta la tentación es bienaventurado porque de Dios recibirá todo lo que el más necesita.

REFLEXIÓN

Santiago inunda los corazones de su audiencia con tan extraordinaria verdad, el hombre a pesar de que tiene que soportar las tentaciones en esta vida, es bienaventurado, porque su victoria está segura en Dios y su recompensa es eterna.

«Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse». Romanos 8:18

1. EL HOMBRE ES BIENAVENTURADO POR SOPORTAR LA TENTACIÓN (V12A)

En este texto la palabra «soportar» proviene del griego «jupomeno» y significa perseverancia bajo una pesada carga, en este caso la tentación o prueba es esa carga pesada que el cristiano debe resistir para ser aprobado. Bien lo dijo Pablo a los corintios:

«No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar». 1Corintios 10:13

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios es quien nos ayudará finalmente a soportar la tentación, resistir la prueba y también proveerá el premio de la vida eterna que ha prometido a los que le aman, pero antes, es necesario ser aprobado.

2. EL HOMBRE DEBE SALIR APROBADO EN LA PRUEBA (V12B)

Esta frase «cuando haya resistido», significa cuando se haya cumplido, en este sentido lo que está queriendo decir el autor es: cuando se haya superado la prueba, fíjese que aquí «la prueba» se traduce del griego dókimos y significa «aprobado», no es el mismo uso que se le da a su plural «pruebas» en el versículo dos (perásmos), en aquel caso se trata de «las pruebas» que Dios permite que lleguen a nuestras vidas para ejercitar nuestra fe.

Pero aquí, dókimos (la prueba), es el mismo termino que usa Pablo cuando le dice a Timoteo:

«Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado (dókimos), como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad». 2Timoteo 2:15

Ser aprobado sólo es posible por la fuerza y ayuda de Dios. Debemos reconocer que sólo Dios se lleva toda la gloria y el mérito por la victoria obtenida. Es necesario entender que la verdadera dicha, el ser realmente bienaventurado, significa: poder contar con Dios en cada prueba, y saber que Él confirma que somos suyos, al ayudarnos a vencer toda cruel tentación.

«Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos». Salmos 84:5

Debemos tener presente que cuando se trata de resistir la prueba, son irrelevantes nuestras capacidades humanas, porque Dios usará de su capacidad divina para ayudarnos a vencer y llevarse toda la gloria, sólo debemos creer en que Él lo hará.

Es menester cuidarnos de no salir reprobados por ceder ante las tentaciones, antes, es necesario que revisemos muy cuidadosamente la fiel práctica de nuestras disciplinas y el uso de nuestras armas espirituales, para que podamos estar fortalecidos para cuando llegue el día malo.

«Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes». Efesios 6:13

Esta parte me gusta mucho, ya que muchas veces creemos que cuando pasamos por pruebas debemos luchar solos, y realmente no es así, el llamado es a soportar la prueba, y también a salir aprobados, pero esto solo será posible si estamos íntimamente conectados con Dios en nuestra búsqueda de la santificación, y eso implica la práctica de las disciplinas espirituales, puedo mencionar algunas tales como: el ingerir la Biblia y orar como las más importantes, sin embargo todas son necesarias, confesar pecados, ayuno, evangelismo, servicio, e incluso aquellas que involucran la comunión con la iglesia son sumamente importantes.

En mi experiencia hace dos meses con el nacimiento de mi hijo, pude vivir en carne propia, cómo Dios obra de manera sobrenatural a través de Su Pueblo, creer que Dios está con nosotros en todo el proceso, consiste en creer también que el actúa a través de Su Iglesia en medio de la prueba.

3. EL HOMBRE ES RECOMPENSADO POR DIOS (V12C)

Finalmente perseverar implica fidelidad, y esa fidelidad trae una gran recompensa eterna en Dios, es evidente que la corona de vida que menciona Santiago se refiere al premio de la vida eterna que Dios ha prometido para los que perseveran en Él, para los que permanecen fiel.

Santiago usa esta metáfora de la corona para representar esa esperanza que tenemos con Cristo en Dios, y dejar en evidencia que, una de las marcas o distintivo de un cristiano verdadero, es su perseverancia y su fidelidad hacia Dios aun en medio de las pruebas más difíciles. Pablo en su carta a Tito confirma esta promesa de Dios:

«en la esperanza de la vida eterna. Dios, que no miente, prometió esta vida desde antes del principio de los siglos». Tito 1:2

Y a los Romanos se los declara de la siguiente manera:

«vida eterna a los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad». Romanos 2:7

Podemos resumir que los que aman a Dios son aquellos que soportan la tentación y finalmente resisten la prueba o son aprobados. Los que aman a Dios son sus escogidos, y sus escogidos van a vencer con la ayuda de Dios toda cruel tentación y saldrán victoriosos en medio de la prueba. El apóstol Pablo se lo dijo a los Romanos:

«Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados». Romanos 8:28

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que ser calificado como bienaventurado, esa palabra nos hace recordar que a pesar de que tengamos que sufrir, el resultado final es glorioso en Dios.
  2. Recuerda, el mayor esfuerzo en nuestro caminar con Cristo, apunta a la premisa de presentarnos aprobados delante de Dios, siendo fieles a Él, aun en medio de las pruebas más difíciles y dolorosas.
  3. Lo más importante es recordar que Dios en su gran misericordia, está con nosotros en todo el proceso de principio a fin.

ORACIÓN

Amado Dios, gracias por recordarme que solo tu eres suficiente en mi vida, pues solo tú puedes proveer la salida para soportar la tentación, además solo tú puedes ayudarme a vencer y salir aprobado con la ayuda de tu Espíritu Santo, y por si fuera poco solo tú puedes ofrecer esa vida eterna que has prometido a los que te aman. Te alabo por tu misericordia y compasión, gracias porque me has enseñado tu verdad y porque puedo amarte gracias a que tú me has amado primero. En el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, amén.

El pobre y el rico ante la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 19092020

Título: EL POBRE Y EL RICO ANTE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:9-11

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación, porque él pasará como la flor de la hierba. Cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae y perece su hermosa apariencia. Así también se marchitará el rico en todas sus empresas. 

CONTEXTO TEXTUAL

Santiago 1:5-8: En momentos de pruebas, Santiago invita a los lectores a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, de manera que puedan tomar decisiones correctas y que sean guidas por Dios, indicando además, que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, luego hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser asi, no recibirán nada de parte de Dios.

INTRODUCCIÓN

Es importante recordar que Santiago está escribiendo a los cristianos en la dispersión, lo que significa que muchos de ellos tuvieron que dejar sus empleos y posesiones para estar donde se encontraban ahora (los pobres), otros gozaban de una buena posición económica (los ricos), sin embargo, ambos tenían algo en común, estaban atravesando diversas pruebas.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que, es más importante nuestra posición en Cristo (lo eterno), que nuestra condición terrenal (lo temporal). En esto debemos gloriarnos, cuando seamos sometidos a diversas pruebas, sea cual sea la condición en la que nos encontremos. «Esto dice el Señor: no se gloríe el sabio en su saber; ni se gloríe el valeroso en su valentía; ni el rico se gloríe en sus riquezas. Mas el que quiera gloriarse, gloríese en conocerme y saber que yo soy el Señor, el autor de la misericordia, del juicio y de la justicia en la tierra; pues éstas son las cosas que me son gratas, dice el Señor». Jeremías 9:22-24.

REFLEXIÓN

Santiago exhorta, tanto al pobre como al rico, a que deben ser humildes delante de Dios y depender solo de Él.

EL POBRE DEBE GLORIARSE EN SU EXALTACION (V9)

Santiago de manera sabia, les recuerda a los hermanos que, aunque sean de humilde condición, deben sentirse orgullosos de lo mucho que valen delante de Dios.

Puede que no tengas todos los recursos que desearías tener en la vida, pero recuerda, lo más importante no son las riquezas, lo que verdaderamente te hace rico, es saber que para Dios eres muy valioso, que tu vida es importante para él, tan importante que pago un precio tan alto para rescatarte de la condenación eterna.

Tan alto que no escatimo ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de su gloria para hacerse obediente hasta la muerte de cruz, una muerte que no lo pudo contener y que fue derrotada con su gloriosa resurrección, más asi, pagó el precio por tus pecados, y por su gracia recibes la salvación y vida eterna, que sólo él puede darte.

Esta riqueza que se basa en lo que somos en Cristo, nos hace depender completamente de Dios, y esa dependencia es la que hará que tengamos victoria en medio de la prueba y Dios sea glorificado, de manera que cuando por ejemplo, acudas a un centro de salud para recibir los primeros auxilios por un accidente o una enfermedad repentina; pese a todo pronóstico u opiniones negativas de algún familiar o amigo, y pese a las circunstancias adversas que puedan presentarse en el ámbito que te rodea (crisis económica, escasez de medicinas, falta de transporte, entre otras), el Señor con su gran poder y gloria se va a manifestar de una manera asombrosa, dándote la victoria que necesitas en medio de la prueba, recibiendo la atención medica necesaria, medicinas y demás recursos que se requieran, de donde menos te imaginas.

Pues para Dios vales mucho como ya lo he mencionado y su gracia debe ser suficiente para ti. El apóstol Pablo experimento situaciones similares y basado en sus convicciones en una oportunidad le dijo a los filipenses: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Filipenses 4:19

Sabiendo esto es fácil dejar a un lado toda angustia, porque la confianza en Dios inunda todo nuestro ser:

«Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? No os angustiéis, pues, diciendo: «¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?», porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal». Mateo 6:25-34

EL RICO DEBE GLORIARSE EN SU HUMILLACIÓN (V10)

Se dice de los ricos o de las personas de altos recursos y poder, que, por lo general, su confianza esta puesta en sus riquezas, en lo que poseen y no principalmente en Dios, por eso el mismo Señor Jesucristo declaró: «Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios». Marcos 10:25.

Alguien dijo en una oportunidad: «Existe gente tan pobre, que lo único que tiene en la vida es dinero», y esta es una gran verdad, porque si tenemos a Dios, no nos hará falta nada como dijo el salmista.

Cuando nos apoyamos en las riquezas, recursos, personas, estatus social, posición política o económica, y confiamos en ellas más que en Dios, es allí donde el Señor muchas veces nos tiene que hacer llegar al límite y bajarnos a lo más profundo (humillarnos), para que podamos reconocer que sólo dependemos de Él.

Los cristianos del primer siglo lo entendieron asi, por eso para muchos de ellos era fácil desprenderse de lo que poseían y descansar en la sola provisión y sustento del Dios Soberano y Todopoderoso: «vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno». Hechos 2:45

LAS RIQUEZAS NO DURAN PARA SIEMPRE (V11)

Santiago no esta enseñando que las riquezas sean malas, el sólo está explicando que éstas no duran para siempre, como la flor de campo, se marchitan y dejan de ser, por lo tanto, lo malo está en confiar en las riquezas más que en Dios: «Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Mateo 6:24.

Vemos entonces que el énfasis está en depender completa y absolutamente de Dios en cualquier circunstancia. El apóstol Pablo supo poner en practica esta enseñanza en carne propia: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad». Filipenses 4:12

Ahora bien, nuestra mayor riqueza no es la terrenal, sino la gracia divina de nuestro Señor Jesucristo: «Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos». 2 Corintios 8:9

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios tiene cuidado de nosotros. Hay que reconocer que sólo debemos depender de Dios y no de nuestras propias posibilidades o fuerzas.

Es necesario entender que la fe en Dios, su gracia, favor, protección y provisión divina en nuestras vidas, es nuestra mayor riqueza. Debemos tener presente que para Dios no importa nuestra posición o condición en la tierra, lo más importante para él es nuestra alma y nuestra relación con él, pues eso es eterno, lo demás es temporal.

Cuidémonos de no darle más valor a lo temporal (lo que es de esta tierra) que a lo eterno (lo que es espiritual, las cosas de arriba).

CONCLUSIONES

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios sea cual sea su condición.
  2. Recuerda, nuestra mayor riqueza es lo que somos en Cristo, él ha pagado un alto precio para darnos una herencia inmerecida, por gracia somos salvos y tenemos la esperanza de vida eterna con su Espíritu Santo como garantía de esa maravillosa promesa.
  3. Lo más importante es recordar que Dios en su gran misericordia, está atento a nuestras necesidades y tiene cuidado de nosotros sus hijos.
  4. Siempre que sea necesario, el Señor nos llevara al límite para que podamos reconocer que su gracia es suficiente.

ORACIÓN

Amado Dios, gracias por una vez más mostrarme lo maravillosa que es tu gracia divina sobre mí, sin importar mi condición tú te diste por completo para salvarme, ahora sé que soy rico porque te tengo a ti y para mí eso es suficiente, gracias por cuidarme y socorrerme en mis necesidades, gracias por llevarme al límite y hacerme entender que sólo dependo de ti. A ti sea toda la gloria, en el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Sabiduría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 05092020

Título: SABIDURÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:5-8

«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor, ya que es persona de doble ánimo e inconstante en todos sus caminos».

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 1 al 4 del capítulo 1, Santiago hace una magistral introducción a su carta dirigida a las doce tribus en la dispersión, invitándolos a tener alegría en medio de las pruebas, ya que deben saber que la prueba de su fe redundara en oportunidades para esperar en Dios y depender completamente de él.

INTRODUCCIÓN

DA Carson sugiere en su libro: «Hasta Cuándo Señor» que un creyente no debe preguntarse cuánto va a sufrir o no; más bien debe preguntarse cuándo va a sufrir. Aprendimos en los primeros versículos de este capítulo que el sufrimiento es real y necesario en la vida del cristiano, este es producido por las pruebas que tenemos que pasar para madurar espiritualmente. Santiago recuerda a sus lectores que más importante que la prueba, es el hecho de saber que pueden contar con la ayuda de Dios, quien dispone de su sabiduría para que puedan soportarla y salir victoriosos de ella.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que la sabiduría de Dios es suficiente para soportar y vencer en medio de la prueba. «No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla». 1 Corintios 10:13

REFLEXIÓN

Es posible que no sepamos cómo reaccionar o cómo responder ante determina situación difícil cuando nos hallamos en pleno sufrimiento por causa de una prueba, en esta oportunidad es importante recordar que:

PODEMOS PEDIR A DIOS SABIDURÍA (V5) 

Cuando decíamos que la prueba de la fe produce paciencia, y que esa paciencia es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en la vida. Es en esa oportunidad donde es necesaria la sabiduría de Dios, esa capacidad de tomar decisiones sabias en circunstancias difíciles. Tiene sentido que Santiago ofrezca a sus lectores la sabiduría de Dios como recurso en medio de la prueba, pues comprobamos que es Dios quien dará juntamente con la prueba también la salida.

Además, conocemos que el Señor es un padre amoroso, y se complace de que sus hijos le pidan conforme a su voluntad, cuando el Señor nos da sin reproche eso significa que podemos pedir seguros de que Dios nos dará lo que estamos pidiendo sin echarnos en cara que no somos dignos de lo que pedimos. «Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen». Sal 103:13

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios está en completo control de todas las cosas. Debemos reconocer que dependemos completamente de Dios y eso es bueno.

DEBEMOS PEDIR CON FE Y SIN DUDAR (V6) 

Partiendo del concepto de fe compartido por el autor a los hebreos, «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Heb 11:1, podemos deducir que Santiago está simplemente haciendo énfasis en que un elemento indispensable en la oración es la fe, y esta fe no tiene lugar a dudas ni a la incredulidad, debemos pedir a Dios creyendo que lo que pedimos, él lo hará, es ver las cosas que no son como si fuesen, sin desestimar el poder y la soberanía de Dios. Recordemos que «sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan». Heb 11:6

Es posible pensar que el que duda de la bondad de Dios y de sus cuidados para con sus hijos, está dudando de la Palabra de Dios y de la obra de Cristo en su vida.

  • Debemos entender que la fe, sin dudar, es un elemento indispensable para poder recibir respuesta oportuna de Dios ante nuestras oraciones.
  • Debemos tener presente que Dios es un padre amoroso y generoso y nos dará conforme a su voluntad lo que pedimos y aun más de lo que pedimos porque él sabe de qué cosas tenemos necesidad en el momento de la prueba.

EL QUE DUDA NO RECIBIRA RESPUESTA DE DIOS (V7) 

Cuando dudamos, estamos demostrando nuestra falta de fe, hemos aprendido que nuestra fe necesita ser probada y que esa prueba produce paciencia, pues entonces dependiendo del tamaño de la prueba, asi debe ser el tamaño de nuestra fe o mucho mayor, y es que cuando Dios prueba nuestra fe, en realidad esta es midiendo, de que tamaño es mi fe.

  • La fe se mide y debemos procurar aumentarla, necesitamos cada día más fe para sobrellevar ciertas situaciones; el Señor comparó en una oportunidad el tamaño de la fe, con el grano de una mostaza, indicando que si nuestra fe al menos es de ese tamaño entonces grandes cosas podíamos hacer y nada nos será imposible.
  • Por la poca fe, los discípulos de Jesús no pudieron echar fuera el demonio (Mat 17:20), tuvieron miedo de morir ahogados (Mat 8:26) y Pedro tuvo miedo de hundirse en el mar cuando caminaba sobre el (Mat 14:31).
  • La fe es algo que será probado en nosotros y será medido por Dios, es algo que debemos confirmar y que debe crecer cada día en el creyente y además es algo que no debemos perder.
  • No dudemos pues, y tengamos fe en la verdad inmutable y permanente de Dios, no dejemos que el viento de la duda sobre el mar de los pensamientos, reflexiones y criterios nos mueva de un lado a otro y nos incapacite para tomar buenas decisiones en medio de la prueba.

EL QUE DUDA ES DE DOBLE ANIMO E INCONSTANTE EN TODOS SUS CAMINOS (V8) 

El hombre de doble ánimo es el hombre que compara Santiago con la ola del mar, es el hombre que se debate entre la fe y la incredulidad, es el hombre que piensa algunas veces que Dios le ayudará y renuncia en otras ocasiones a toda esperanza, tal persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser.

  • Debemos cuidarnos de no dejarnos llevar por la duda y las circunstancias no pueden ser nuestro motor, sino que en depender de Dios y confiar plenamente en su poder y soberanía debe estar nuestra certeza de que eso es suficiente para tener victoria en medio de la prueba.
  • Debemos entender que, para conocer la voluntad de Dios, debemos leer su Palabra y pedirle que nos revele cómo obedecerla, y luego estar dispuestos a hacer lo que Él nos diga.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios para soportar y vencer en medio de la prueba.
  2. Recuerda, nunca debes dudar del poder y la soberanía de Dios, el hará siempre conforme a su voluntad y esta será buena, agradable y perfecta.
  3. Lo más importante es recordar que la oración con fe es efectiva para recibir el oportuno socorro de Dios en medio de las dificultades.
  4. Sé consecuente, que lo que dices creer se refleje en tu diario vivir, vivamos más por fe que por vista, oremos más y quejémonos  menos.
  5. Como dice el Himno «Estoy confiando Señor en ti», “Si el sol llegase a oscurecer y no brille más, yo igual confío en el Señor que me va a ayudar”.

ORACIÓN

Padre amado, acudo a ti en oración para agradecerte la oportunidad que me brindas de poder glorificar tu nombre en medio de la prueba, gracias por ayudarme a entender que, aunque difícil sea el camino, tu estás conmigo en todo momento y guiaras mis pasos porque en ti he confiado. Dame la sabiduría necesaria para seguir soportando y obtener victoria en medio de esta situación. Mi vida y mi familia están en tus manos, en ti esperaré. En el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.