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¿Cómo están los matrimonios en cuarentena?

Reconocemos que durante este tiempo de pandemia los días han sido anormales. En casa, educación infantil, espiritualidad, matrimonio, tiempo en familia, y demás áreas, hemos tenido grandes cambios. En algunas quizás hemos mejorado, en otras tal vez retrocedido. 

Y, en el área de nuestro matrimonio, ¿Cómo hemos estado? ¿Hemos sido románticos intencionales en este tiempo abrumador? ¿Nos hemos esforzado por mantener la llama del amor encendida hacia nuestro cónyuge? Puede sonar irónico, pero no, también en cuarentena debemos tomar tiempo para alimentar y llenar ese tanque de amor porque los días son malos y opacos. Continuemos leyendo y nos animaremos.

Realidad conyugal en confinamiento

Actualmente se habla de cifras elevadas de divorcio en tiempos de pandemia. Y es notorio que el caos por el covid-19 vino a exacerbar los hogares para aumentar la violencia familiar. ¿Es el Covid-19 responsable? No. Las familias somos responsables de cómo actuamos en este tiempo difícil. Necesitamos volver a la fuente de vida para que encontremos socorro y paz.

Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz. Salmos 36:9

Y nuestra realidad es que tenemos que cuidar a los niños, lavar grandes torres de platos sucios, ropa, y un sin fin de actividades pendientes. Entre todo esto, nos airamos, molestamos, cargamos, estresamos, turbamos, y creemos no tener tiempo para un abrazo, beso, caricias, palabras de halago a nuestro compañero o compañera de vida. Cuánta falta hace animarnos mutuamente sin olvidar los momentos de intimidad, porque también debemos tomar tiempo para ello.

Sí hay múltiples oportunidades, solo que debemos ser intencionales. Todas estas cosas nutren nuestro amor, llenan ese tanque para que no esté vacío en un tiempo tan desesperado, abrumador, desestabilizado como el que estamos viviendo en el mundo entero. Necesitamos esforzarnos por mantener nuestro matrimonio blindado en tiempos de dificultad.

¿Cómo mantener esa llama de amor en aumento?

 Comunicación: ahora estamos juntos las 24 horas del día, realizamos actividades juntos que antes quizás no hacíamos. Las miradas dicen demasiado, los ojos son la ventana del alma; mira a tu cónyuge constantemente, dile con tu mirada todo lo que tienes en tu corazón por él o ella. No se queden callados, pues aprovechen esas largas horas que pasan juntos.
 
 NO a las malas palabras: esfuércense por hablar bien el uno del otro. Ya basta de críticas y murmuraciones sobre tu cónyuge. Si lavó los platos o no, si atendió bien o mal la casa en cuarentena. Establezcan acuerdos y organicen sus tareas diarias para que eviten malas palabras y ofensas. Recordemos que…

Ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio. No se mientan unos a otros, porque ustedes ya se han quitado la vieja naturaleza pecaminosa y todos sus actos perversos. Colosenses 3:8-9

 Un buen café juntos: el café une corazones. Si no consumes café, puede ser otra bebida, pero el hecho de que en este confinamiento puedan tomarse algo juntos y compartir una grata conversación, oxigena su amor. Prepárale su café a la hora deseada, y compartan juntos la dicha que les da Dios de tomarse un buen café, jugo, o bebida de su agrado.
Sé intencional en los actos: ser automáticos y monótonos puede ser desventajoso. Seamos intencionales en la buena manera de tratar a nuestro cónyuge. Preparémosle una buena comida y propongámonos a servirle con amor, cada día. Este tiempo es perfecto para servir sin reservas ni condiciones a quienes tenemos cerca, nuestra familia. 

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” 1 Timoteo 5:8

“Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. Efesios 5:25

Así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. Mateo 20:28

 Buenos recuerdos: traigan a memoria esos momentos únicos e irrepetibles que disfrutaron antes de la pandemia y confinamiento. Aquellos viajes, boda, nacimiento de los niños, y gratos momentos vividos, será bueno traerlos a colación pues alientan y nutren el alma y la comunicación. Busquen los álbumes fotográficos y rememoren lo vivido. Esto oxigena el alma y las emociones; nada mejor que recordar en familia.
 
Quizás, en medio de las fotografías observes rostros felices… Autoevalúense como pareja, si en la actualidad conservan esa misma sonrisa, alegría y serenidad. Que de esos momentos puedan quedar grandes reflexiones, para esforzarse juntos por el futuro que vendrá. Recordemos que esta pandemia no será eterna, al igual que el confinamiento. 

Aprovechemos bien el tiempo, pues todo tiene su momento bajo el cielo. Este es el momento de disfrutar como matrimonio la pandemia. Ya basta de juicios, peleas, conflictos. Usemos este tiempo abrumador como una oportunidad para mantener viva esa llama de amor.

Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.  Efesios 5:15-17

Beneficios espirituales de la cuarentena

Estar encerrados por mucho tiempo, tiene sus efectos secundarios. Somos humanos falibles y sabemos que no podemos soportar tanto encierro. Sin embargo, recordemos que fuimos creados por Dios y Él nos ha prometido dar la capacidad, por Su Gracia misericordiosa, para enfrentar las adversidades, incluyendo esta cuarentena por la pandemia. Pero hay muchos beneficios espirituales que podemos obtener en medio del encierro abrumador.
 
«Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla», 1 Corintios 10:13 DHH.
Por todos lados encontramos los efectos psicológicos negativos del confinamiento, y no los desestimamos, pero por encima de ellos, está la verdad de Dios, Su Poderosa Gracia y Favor para con sus hijos, pues Dios sabe lo que estamos atravesando y también nos ha dejado las herramientas para sobrellevar este aislamiento sin que salgamos afectados, es decir, para convertir el desierto de la cuarentena en un lugar de Bendición. Así nos lo recuerda Romanos 8:28.
Dios ha usado este confinamiento para nuestro bien en muchas áreas; no podemos negarlo, debemos reconocer la bondad de Dios  y no ser ingratos 1 Tesalonicenses 5:16-18.

Beneficios de la cuarentena por el Covid-19

Esta prueba nos ha acercado a Dios, como nunca antes, oramos en todo tiempo y la Biblia se ha convertido en nuestro principal libro de guía diaria. Dios está mirando lo que hay en nuestros corazones Deuteronomio 8:2.
Hemos visto, tangiblemente, su provisión milagrosa. Quizás no tengamos abundancia, pero sí lo necesario para vivir día a día como lo prometió Dios en el Salmo 34:10.
Podemos servir a nuestra familia primeramente, dedicarle más tiempo de calidad, y de esta manera dejar en alto nuestra fe y testimonio como lo dice 1 Timoteo 5:8.
Compartimos con alegría a nuestro prójimo de lo que Dios nos da, sabiendo que esto le agrada y Él recompensará Hebreos 13:16.
Nuestra relación matrimonial puede fortalecerse en este tiempo, comunicándonos más y ayudándonos el uno al otro en las tareas del hogar. Juntos somos más fuertes Eclesiastés 4:11-12.
La lectura puede convertirse en nuestra mejor amiga para aprovechar bien el tiempo de aislamiento. Esta permite que nuestro corazón se llene de sabiduría, prudencia, fe y esperanza en este tiempo difícil. ¿Qué estamos leyendo?.
La Biblia es el mejor libro para leer; fuente de vida, paz y esperanza en este tiempo de crisis.
Libros devocionales que alienten el corazón a diario y apunten siempre hacia la Verdad de Cristo.
Aprovechemos bien el tiempo que estamos atravesando. Nunca dudemos de ver la bondad de Dios en esta tierra. Ella NO es nuestro hogar duradero, es un hogar temporal; no perdamos la perspectiva eterna que todo este caos tiene, porque en Dios sí es posible convertir la cuarentena en un lugar de bendición Salmos 27:13-14[/su_list]

Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

Cómo deben actuar los cristianos ante el caos por Covid-19

Pasan los días y las cosas empeoran en muchos países del mundo, incluyendo el nuestro. Esta pandemia amenaza nuestros corazones intentando llenarnos de desesperanza, desasosiego y desánimo al ver que transcurre el tiempo y seguimos aislados, algunos quizás con poca comida en la nevera, otros con los ahorros en cero, y así cada vez el panorama se vislumbra difícil. ¡Socorro papito Dios! Como lo dice el salmista en el Salmo 121:1-3

«Levanto la vista hacia las montañas; ¿viene de allí mi ayuda? ¡Mi ayuda viene del Señor, quien hizo el cielo y la tierra! Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá». Salmo 121:1-3
Esta es nuestra dura realidad. Pero ante esta difícil realidad, por encima de ella, está una poderosísima verdad que transforma y cambia este caos en esperanza, paz, bienestar, fe, confianza y valor para seguir con la mirada en alto, con los ojos bien fijos en Jesús el autor y consumador de la fe.

Se trata de la verdad de Dios, su Palabra verdadera, capaz de transformar nuestra oscura realidad en un panorama claro y seguro. Esta fuerte  tempestad quiere azotar nuestra casa, la podrá tambalear, pero jamás la removerá porque está bien plantada y pegada a la roca inconmovible de los siglos.
«Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida». Mateo 7:24
No quiere decir que la pandemia pasará ya, que el caos terminará mañana, las muertes cesarán, no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que desde el lugar donde nos encontremos, la verdad de Dios se puede hacer presente y llenarnos de provisión donde no hay alimento, fe donde hay desconfianza, aliento donde hay desánimo, esperanza donde hay incertidumbre, seguridad donde hay temor, calma donde hay angustia, y consuelo donde hay luto y dolor, pues así lo afirma el Salmo 18:6
 
«Pero en mi angustia, clamé al Señor; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos». Salmo 18:6
Todo esto que estamos viviendo tiene una perspectiva eterna, es decir, nos recuerda que somos frágiles y nuestra eternidad no está en esta tierra; debemos verlo así y no desenfocarnos, pues Dios tiene el control y dominio sobre todo lo que ocurre en este mundo. Cada cosa que pasa tiene su fundamento en la verdad de Dios. Rogamos que nos ayude a mantener nuestra mirada en las cosas eternas y no en las terrenales.
 
«Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo—quien es la vida de ustedes—sea revelado a todo el mundo, ustedes participarán de toda su gloria». Colosenses 3:2-4

Pero ¿Cómo puede enfrentar el cristiano este caos?

No tenemos armas humanas poderosas para terminar con todo esto. No tenemos espadas, poderes sobrehumanos para acabar con esta crisis mundial. Pero sí tenemos armas espirituales, poderosas en Dios, que nos ayudan a derribar fortalezas que se levantan contra nosotros para hacernos desmayar, perder la fe, confundirnos, cuestionar a Dios, y tirar la toalla en este tiempo de dificultad. Por eso, las formas de enfrentar todo esto son…

Permaneciendo en la verdad: Juan 15:4-5 nos invita a permanecer pegados a Dios porque separados de Él nada podemos hacer. Si en este tiempo de dificultad no permanecemos pegados a la vid verdadera, a la fuente de vida y paz, será más fácil producir frutos de ira, descontento, angustia, odio, tristeza, molestia y queja; sólo unidos a Él podemos desarrollar fe, paz, amor, calma, misericordia y esperanza. Permaneciendo en Su palabra viva demostraremos que somos sus discípulos. Por eso Su palabra nos alienta y demuestra el propósito por el cual está permitiendo este caos mundial.
«Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí».
Permaneciendo en oración: 1 Juan 5:14 nos demuestra la confianza que podemos tener en el Señor cuando nos acercamos a Él, sabiendo que nos oye y no ignora ninguna de nuestras oraciones, pues sabemos que sus ojos están sobre los justos, y no somos justos por nuestra propia justicia sino por la de Cristo; sus oídos también están atentos a nuestras oraciones. Pues no oramos como queremos, porque a veces no sabemos cómo orar en medio de todo esto, pero su Santo Espíritu intercede por nosotros para guiarnos a orar conforme a su voluntad y no a la nuestra.
«Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno; sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio».
 Permaneciendo en su amor: El Señor nos ama, somos sus hijos y como nuestro Padre que es, tiene cuidado de nosotros, en lo más mínimo y en lo más grande. No se trata de nosotros amarlo a Él, sino de que Él nos ama a nosotros y por eso nos socorre en el día malo, nos ayuda, nos levanta y nos cuida demasiado. Con amor eterno nos ha amado, por eso siempre nos ha mostrado y seguirá mostrando su misericordia siendo siempre nuestro refugio seguro en el día malo como el que atravesamos ahora mismo. Jeremías 31:3
«Yo te he amado con amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad».
 Permaneciendo en su paz: Isaías 26:3-4 nos lleva a pensar en Dios en todo momento y lugar. Pensar en Él, día y noche, pensar en Él; mantenernos en sintonía con Él, en total comunión con Él, significa perseverar pensando en Él; solo así experimentaremos esa paz que sobrepasa todo entendimiento la cual guardará nuestro corazón de la angustia e incertidumbre. Filipenses 4:7. Seamos portadores de esa paz, no seamos portadores de cataclismos apocalípticos sin estar basados en la verdad de Dios.

«
¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señorporque el Señor Dios es la Roca eterna».
Asistiendo bondadosamente a quienes sufren: esta pandemia ha probado nuestra entrega y capacidad de dar al que no tiene, de ayudar a los que más sufren. No se trata de dar de lo que nos sobra, sino que de lo poco que tenemos compartimos también con el que llora y padece tantas carencias en este tiempo de pandemia. Sabemos que a Jehová presta quien da al necesitado, y no quedará ninguno sin recompensa por ella, pues lo afirma el Proverbio. Que este caos no nos lleve a ser egoístas e individualistas sino dadores alegres que sabemos por quien y para quien hacemos obras de amor.  Colosenses 3:23-24
«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís».
No sabemos cómo será el mañana. No sabemos qué tan normal o distinta será nuestra vida después del caos mundial por el Covid-19. ¿Todo volverá a su normalidad? No lo sabemos ¿La vida será mejor? ¿El día a día cambiará para siempre? tampoco lo sabemos. 

Sólo Dios conoce el mañana, en sus manos está nuestro presente y futuro; pero de una cosa estamos seguros: El que nos cuida no se duerme, el que nos cuida nos ama, el que vela por nosotros no desmaya, el que nos protege nos agarra fuerte de su mano y jamás nos suelta, el que nos escogió y nos llamó para que le sirviéramos, no miente, el que nos dejó todas sus promesas no se equivoca y las cumple, y en Él, sólo en Él debe reposar nuestra esperanza.
 
«Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón». Jeremías 29:11
Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.

Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

Versículos bíblicos para enfrentar la pandemia

La cuarentena nos ha demostrado de qué estamos hechos, qué vale más y qué más importante es invertir bien el tiempo en cosas que alimenten nuestro interior. Nuestra fe está siendo probada, como lo refleja la palabra de Dios en 1 Pedro 1:7
«Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo».
No es fácil estar encerrados, resistiendo a tantas horas de aislamiento. Gracias a Dios estamos con nuestras familias; nuestro hogar es un refugio. Pero otros no corren con la misma dicha. No nos olvidemos de orar por ellos, y ayudarlos. Que nuestro corazón no se insensibilice en este tiempo. Es momento de bendecir, dar, y apoyar a los más vulnerables Gálatas 6:9.
«Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos».

Aunque llevamos un buen tiempo confinados por el Covid-19, las noticias negativas siguen aumentando. Los índices de mortalidad se elevan cada día. Las redes sociales están abarrotadas de videos, noticias, escritos, y publicaciones de todo tipo, relacionadas a esta pandemia que, sin duda, ha afectado nuestros corazones. 

¿Cómo mantener esa paz que NO nos pueden dar las noticias, los reportes, las redes sociales, y los medios de comunicación? 

Solo hay una manera; recurriendo a la Palabra de Dios. Solo ella tiene el Poder y la suficiencia para invadir nuestro corazón de esa paz que sobrepasa el entendimiento humano y falible. La Palabra de Dios nunca falla.

Estos son los versículos que nos inundan de esperanza en medio de este caos mundial

¿Qué hacer cuando desmaya mi fe?

 «¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señor, porque el Señor dios es la Roca eterna» Isaías 26:3-4

Cuando la ansiedad y miedo me quieren invadir

«No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús» Filipenses 4:6-7

Cuando no veo salida a este caos

«Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo» Juan 16:33

Cuando tengo miedo al futuro

«Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza» Jeremías 29:11

Cuando pienso que Dios no me escucha

«El Señor dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación» Salmo 91:14-16

Cuando no entiendo por qué pasa esto

«Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo» 1 Pedro 1:7
 «Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas» Josué 1:9

Cuando tengo miedo a morir por el virus

«¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra» Salmo 73:25
 
«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» Isaías 41:10
«Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo» Juan 14:27
«Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?» Salmos 27:1
Que no nos quede la menor duda, de que Dios está con nosotros. Él controla todo lo que pasa en la tierra y debajo de ella. «Yo soy el único Dios y mantengo bajo control todo lo que pasa en este mundo. He existido desde el principio, y existiré hasta el final» Isaías 41:4.
¡COMPARTE CON OTROS Y SÉ PORTADOR DE ESPERANZA!

Originalmente publicado en el Blog de la autora Vestigios en el Corazón

Navidad feliz con poco presupuesto

Hemos creído que la navidad está asociada con tener mucho dinero, estrenos, lujos, abundancia y fiesta. Esto es erróneo. Navidad viene del latín Nativitas, que significa nacimiento. El nacimiento de Jesús en nuestro corazón, nos libra del materialismo navideño. La verdadera navidad es recordar que vino un Salvador a nacer para darnos una nueva vida.

Esa nueva vida no tiene que ver con cosas materiales, sino espirituales. Vida eterna, un nuevo nacimiento, quitar nuestro dolor, quitar nuestro pecado, amargura, borrar nuestra maldad, darnos la oportunidad de ser hijos de Dios, de llamarle Él Padre. El nacimiento de Jesús es la mejor y más grande noticia de la navidad.

«Porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo (el Mesías) el Señor» Lucas 2:11

Con poco dinero, podemos pasar las mejores navidades

Cuando entendemos el verdadero significado de la navidad, y lo creemos en nuestro corazón, pasamos la mejor navidad de nuestra vida. Un corazón agradecido con Dios por el nacimiento de nuestro Salvador, es el mejor regalo de navidad. La navidad no es comida ni bebida, la navidad es alabanza a Dios. Pero, quizás dirás:

¿Cómo estar contentos si quizás tenemos a nuestros seres queridos en otros países, si perdimos familiares por el Covid-19, si no tendremos hallacas, pan de jamón, uvas, nueces, avellanas, pavo, pernil, ensalada, juguetes nuevos para nuestros hijos, y estrenos para el 24 y 31?

Nos hemos acostumbrado a estar felices cuando tenemos abundancia

Culturalmente, hemos creído que para pasar una navidad feliz debemos tener todo esto en la mesa. Eso no es cierto. Cuando nació Jesús, fue la primera navidad y era una época de mucha pobreza y persecución. Eran tiempos difíciles, sobre todo para los padres de Jesús, María y José. Esa noche de su nacimiento no hubo hallacas, pernil, ensalada, torta negra, uvas, vino, pan de jamón, nueces y avellanas.

Tampoco hubo estrenos ni fotos subidas en las redes sociales con la mejor ropa, pero sí hubo alabanza y cantos gloriosos de parte de los ángeles del cielo y pastores porque había nacido el prometido para salvarnos de la muerte eterna y el pecado. Esta fue la primera y gran navidad. Debemos tomar este ejemplo original de la verdadera navidad. Te pregunto ¿es eso lo que habrá en tu hogar en esta fecha? Porque si eso es lo que tienes para esta navidad, adoración, alabanza y agradecimiento, entonces te puedo decir que pasarás la navidad más feliz de tu vida. Coméntanos abajo cómo pasarás tu navidad con poco presupuesto.

Toma en cuenta que:

  Para pasar una navidad feliz no necesitamos tener grandes lujos, mucha gente y comida abundante.

De lo poco que tenemos, compartamos con alegría y veremos cómo Dios nos multiplica.

La verdadera navidad feliz se pasa con quienes adoramos al Salvador en un mismo corazón.

Aunque no haya cosas materiales en nuestra navidad, lo que no debe faltar es la alegría de saber que Cristo reina en nuestro corazón y nos ha dado regalos celestiales preciosos.

Sí Dios nos provee alimento en la mesa, adorémosle, seamos agradecidos y exaltémosle, pero que esto no cambie el verdadero significado de la navidad que es tener a Cristo.

Celebremos, adoremos, cantemos, y gocemos en esta navidad porque nació nuestro Salvador y no porque tenemos alimento, ropa y juguetes. Que el centro de todo sea Él.

Seamos humildes en esta navidad bendiciendo a los demás con lo que Dios nos ha provisto.

Invitemos a otros a nuestro hogar para que celebremos el verdadero significado de la navidad.

Recordemos que no necesitamos tener grandes cosas en esta navidad para pasarla bien, basta con tener a Cristo como la única y verdadera adoración y motivo para estar felices.

Transmitamos a nuestros hijos lo que significa la verdadera navidad. Usemos videos, la biblia, canciones, y otros recursos para mostrarles cómo fue la primera navidad.

Si tienes poco dinero y piensas que no te alcanzará para nada, no te afanes, ponlo en las manos de Dios y Él puede hacer cosas especiales. Asegúrate de tener un corazón agradecido y que desee compartir lo poco que tienes en esta navidad. Cuando de lo poco que tenemos, damos sin mezquindad, Dios lo multiplica. Vestigios en el Corazón anhela que pases una hermosa navidad alabando a Dios y recordando su amor por ti.

No menosprecies el nacimiento del Salvador, pues es el centro de la navidad. Nació, vivió y murió por ti, permite que nazca hoy en tu corazón. Dile estas sencillas palabras:

Puedes orar de esta manera

Cristo, reconozco que sin ti la navidad no tiene sentido. Tú eres el verdadero significado de la navidad. Quiero que nazcas hoy en mi corazón y vivas por siempre en mí para celebrar las mejores navidades de mi vida de ahora en adelante.


Nota del Editor: Artículo publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

Adicción a la tecnología en tiempos de covid-19

¿La tecnología te acerca o desconecta de tu familia? ¿Cuánto tiempo inviertes en el uso de las redes sociales? ¿Se ha convertido esto en un abuso, obsesión o adicción para ti? Al despertar, ¿corres al Smartphone o Pc antes que cualquier otra cosa? Una pregunta más… ¿Crees que le estás dando el uso correcto a las redes sociales y demás herramientas electrónicas? Estemos dispuestos a evaluarnos en cuanto a este tema.

«Yo sentía que estaba perdiendo a mi familia lentamente, y no quería asumir esta realidad. Poco a poco, cada día más, me estaba dejando llevar por el abuso de las redes sociales en su uso, y estaba alejándome emocionalmente de mi entorno familiar» anónimo.

¿Te está pasando lo mismo? Es riesgoso no hacer una pausa con valentía, para desintoxicarnos de la obsesión por las rrss. Ellas saturan. Son muy buenas, excelentes herramientas, pero su uso desequilibrado, puede hacernos caer en terrenos peligrosos.

Saturación

  • Ellas hacen mucho ruido en nuestra mente y corazón cuando las usamos inadecuadamente. Perdemos el tiempo deslizando los dedos, pasando horas viendo perfiles, intoxicando nuestro corazón con banalidades sin sentido y propósito.
  • Nos obsesionamos cuando esperamos aprobaciones de los demás, anhelando likes y comentarios a nuestras publicaciones.
  • Idealizando una vida perfecta, como muchos «la tienen» en sus perfiles.

Esa necesidad de publicar para ser notados, vistos, halagados y aprobados, puede convertirse en un arma de doble filo. La mala administración del tiempo en las herramientas electrónicas, puede estar arrebatando, sigilosamente, nuestro a solas con Dios. Nuestra necesidad de conectarnos y reflexionar a diario con Él. 

Conectarnos con Dios, debe ser nuestra prioridad hoy y cada día. La intimidad con Dios, no puede ser echada a un lado ni desplazada por la tecnología.

Permite que la tecnología haga silencio en tu vida, y verás cómo la voz de Dios te guía.

Prioridad

Nada puede destronar a Dios del lugar que ya ocupa en nuestro corazón. Si hoy no nos evaluamos y vemos esto de la adicción a la tecnología como un problema, entonces poco a poco nos hundiremos más. Debemos sincerarnos con Dios, hacer un alto y ver las cosas con los ojos del Espíritu Santo. 

Todo mi ser te desea por las noches; por la mañana mi espíritu te busca. Isaías 26:9 

Nosotros sabemos, sentimos y vemos cómo se nos va el tiempo usando incorrectamente los medios sociales. Esto trae consecuencias desagradables a nuestros entorno familiar. Reaccionemos. Recapacitar y evaluarnos es de sabios, es de valientes.

Vayamos a la fuente

Permite que Dios te limpie el corazón y la mente de esa saturación tecnológica, pídeselo. Deja que Dios haga silencio, bajando el volumen al ruido que hace en tu corazón la obsesión por los medios electrónicos. 

«Le dije a Dios que me guiara a usar adecuadamente las herramientas tecnológicas. Tuve que sincerarme con Él y pedirle que me orientara en cómo debía administrar el tiempo que pasaba sumergido en las rrss. Le rogué que quitara de mí la obsesión, afán y adicción por permanecer todo el día pendiente de ellas» anónimo.

Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan. Efesios 5:15-18

Consejos finales

Como seres humanos, tendemos a exceder los límites. Erróneamente, nos inclinamos hacia los excesos y adicciones, pero este tipo de abusos genera graves consecuencias con el pasar del tiempo. 

  • Recuerda que no se trata de conexión o desconexión, pues eso es muy fácil hacerlo. 
  • Se trata de comprender por qué y para qué inviertes tu tiempo en las herramientas tecnológicas. 
  • El punto es que entiendas el propósito que te lleva a usar las rrss y medios electrónicos. 
  • Que logres administrar correctamente tu tiempo, lo cual es muy valioso como para perderlo deslizando banalmente tus dedos; no permitas que uso se convierta en un abuso.
  • Pide a Dios que te ayude a comprender y asimilar que debes usarlas con sentido, conciencia, dirección y significado. 

¡Úsalas sabiamente y sin excesos!


Artículo originalmente publicado en el Blog Vestigios en el Corazón

Cómo ser una madre cristiana efectiva

Seguramente a todas nos pasa. Nos cuestionamos demasiado. Nosotras las madres siempre estamos evaluando nuestro rol, a diario. Por nuestra mente pasan muchos pensamientos de juicio hacia el papel que ejercemos con nuestros hijos. «¿Lo estaré haciendo bien?», «¿Mis hijos serán felices con mi crianza?», «¿Mis actitudes le harán daño?», «¿Los estaré educando correctamente?», «¿Le estaré dando la alimentación adecuada?», «¿Será que hice mal pegándoles?», «¿Los habré castigado muy fuerte?», «¿Me habré sobrepasado en la disciplina?»… 

Nuestra mente piensa demasiado. Nos cuestionamos mucho preciosas mamás. ¡Queremos ser madres perfectas, intachables! Allí está nuestro problema. Es una gran debilidad. No significa que no vayamos a cumplir nuestro rol, que no seamos madres eficaces, o que no cumplamos con el diseño divino que Dios nos dio a nosotras las madres. El problema está en tratar de querer hacerlo todo «bien», «perfecto», sin defectos. Esto es imposible. Si seguimos intentándolo de esta manera, nos agotaremos mental y físicamente. Es tiempo de dar un alto a tantos cuestionamientos, y confiar en el Señor CADA DÍA para ser madres eficaces, no perfectas. 
La madre que desea ser «perfecta» en la crianza, siempre tendrá ese dilema: «¿Por qué lo hice?», «¿Cómo lo hice?», «No debí hacerlo», «Soy la peor», «No me lo perdono», «Debí hacerlo mejor», «Debí ser diferente», «Soy culpable». Esto no quiere decir que no vamos a evaluarnos como madres, acerca de cómo estamos cumpliendo nuestro papel. Pero debemos aprender a lidiar con estos dilemas, con estos cuestionamientos. Dios está dispuesto a aliviar nuestra alma y refrescar nuestro espíritu agotado y abrumado.
Estos dilemas, cuestionamientos y pensamientos de juicio, nos demuestran una sola cosa: Somos madres imperfectas, necesitadas de nuestro buen Dios perfecto. Nos demuestra nuestra fragilidad como humanas, y nuestra falibilidad. Revela nuestra incapacidad como madres, pero nos lleva a depender de Dios en esta hermosa y abrumadora labor. Necesitaremos a Dios cada día de nuestra maternidad. Necesitamos ser redimidas por Él y por su amor mostrado en la Cruz.

¿Cómo ser buenas madres?
Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó:
—Maestro bueno, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?
—¿Por qué me llamas bueno? —preguntó Jesús—. Solo Dios es verdaderamente bueno.
Marcos 10:17-18 NTV
✓ El único bueno es Dios.
✓ Dios, fuente de bondad, es el único que puede ayudarnos a cumplir nuestro rol de madres.
✓  Nuestro Dios bueno, puede darnos de su bondad para mostrarla, cada día, a nuestros hijos.
«No hay ni un solo justo, ni siquiera uno. Nadie es realmente sabio, nadie busca a Dios. Todos se desviaron, todos se volvieron inútiles. No hay ni uno que haga lo bueno, ni uno solo» 
Romanos 3:10 NTV
 
Somos imperfectas, somos implacables, malas e injustas; recordemos que somos pecadoras. Necesitamos la bondad de Dios, impresa en nuestros corazones, para poder ser madres eficaces. Dios es el único que puede enseñarnos a amar a nuestros hijos, a disciplinarlos equilibradamente, a bendecirlos a diario con palabras de vida. Vayamos a los pies de la cruz, cada día.  Humillemos nuestro corazón ante Su presencia. El amor incondicional de nuestro Buen Dios, mostrado en la cruz, puede hacernos amar y ser bondadosas con nuestros vástagos. 
 
Necesitamos aceptar ese amor. Necesitamos creer en su amor. Aunque somos indignas e inmerecedoras, Él nos lo da. No importa cómo hayamos actuado hoy con nuestros hijos, mañana Él nos da una nueva oportunidad para hacerlo mejor, bajo su guía y Gracia.
Dios sabe que nuestro anhelo es serle fiel en llevar a cabo esa responsabilidad que nos delegó como madres. Él conoce nuestro interior y sabe que le amamos, que deseamos honrarle en nuestra maternidad y darle la Gloria solo a Él.
La maternidad es la herramienta más poderosa que Dios usa para transformar nuestras vidas, nuestro carácter; para depender más de Él, y ser auxiliadas por Él. Porque Él se complace en bendecirnos, en ayudarnos, en mostrarnos su favor a diario para que lo entreguemos a nuestros hijos. Él ama darnos la victoria diaria en nuestro rol de madres. Estos versículos lo confirman:
  • El Señor fortalece a su pueblo; el Señor bendice a su pueblo con la paz. Salmos 29:11
  • Porque el SEÑOR se deleita en su pueblo; él corona al humilde con victoria. Salmo 149:4
  • Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común. Él es un escudo para los que caminan con integridad. Proverbios 2:7 
  • «Estaba listo para responder, pero nadie me pedía ayuda; estaba listo para dejarme encontrar, pero nadie me buscaba. “¡Aquí estoy, aquí estoy!”. Isaías 65:1
  • Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones! Isaías 65:24
Que esta sea nuestra oración siempre
Y ahora, que el Dios de paz
—quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús,
el gran Pastor de las ovejas, y que ratificó un pacto eterno con su sangre—
los capacite con todo lo que necesiten para hacer su voluntad.

Que él produzca en ustedes, mediante el poder de Jesucristo, todo lo bueno que a él le agrada.

¡A él sea toda la gloria por siempre y para siempre! Amén.

Originalmente publicado en el Blog Vestigios en el Corazón

Los enemigos de nuestro matrimonio

Los enemigos de nuestro matrimonio NO son nuestras suegras, familiares, vecinos o hermanos. Es necesario saber identificar cuáles son esos verdaderos enemigos que quieren destruir lentamente nuestra unión matrimonial. El plan de Dios es que cuidemos nuestra sagrada unión. Para nosotros los casados no es un secreto que la convivencia es un arte. Todo arte merece su técnica y trabajo diario. Todo matrimonio necesita de esfuerzo mutuo para que ambas partes puedan convivir sanamente. Nunca tendremos un matrimonio perfecto, pero sí podemos constituirnos en un equipo ganador que se esfuerza por llegar hasta la meta final. 

Nuestro deseo es ayudarte a evitar ese punto donde digas: «No aguanto más, este matrimonio, se terminó»; ese no es el plan de Dios para ti Mateo 19:6. Entendamos que Dios no nos dio a nuestra familia para que la perdiéramos. Él nos dio una hermosa familia para que cuidáramos de ella cada día. A veces la carreta que decidimos llevar juntos se nos hace pesada, y ese peso nos puede llevar a abandonarla en medio del camino, pero es por nuestro duro corazón. Esa carreta muchas veces se llena de piedras porque le damos lugar a los enemigos del matrimonio.

Pero Dios nos dice que podemos vencer cualquier obstáculo si tan sólo le damos a Él el primer lugar en nuestras vidas. Mateo 6:33

¿Cómo identificar y vencer esos enemigos?

Yo nuestro principal enemigo somos nosotros mismos. Somos nosotros quienes muchas veces impedimos la obra de Dios en nuestro matrimonio. A veces nos convertimos en los principales obstáculos para que nuestro matrimonio sea más llevadero y feliz. Palabras como «yo soy así y nadie me cambia», «así me criaron y así me muero», «si no te gusta cómo soy igual te la tienes que aguantar», «no voy a dejar de ser así y punto», «no me importa lo que dice Dios», «si quieres déjame, pues me da igual».

Cuando nuestro matrimonio está lleno de cosas carnales como estas, es difícil que podamos avanzar hacia la meta. Lo mejor sería arrodillarse ante Dios, reconocer que estamos siendo de tropiezo para nuestra familia, y clamar a Dios por auxilio y una transformación inmediata, Salmos 25:1 «A ti oh Jehová levantaré mi alma». Ningún matrimonio podrá ser feliz si alguna de las dos partes, o ambas, actúan de esta manera.

El orgullo este enemigo se levanta a diario para destruir nuestro matrimonio. Su propósito es impedir que perdonemos a nuestro cónyuge de alguna falta que hayan cometido. Permitir que el orgullo se arraigue en nuestro matrimonio es un grave peligro porque poco a poco levantamos muros de contención que impiden perdonar y pedir perdón. Tengamos cuidado.

Recordemos siempre que Dios nos perdonó todos nuestros pecados y los lanzó a lo profundo del mar (Miqueas 7:19) Pues ¿quiénes somos para no perdonar? Si no perdonamos, Dios tampoco nos perdonará nuestras fallas contra Él. El que es misericordioso, será tratado con misericordia. Sin perdón, ninguna relación humana puede subsistir pues somos imperfectos.

La negación el no reconocer en qué estamos fallando, es grave. Hay áreas en nuestro matrimonio, en la convivencia, que notamos alguna falla constante, y es necesario que las reconozcamos y no nos neguemos diciendo: «Yo no estoy fallando en eso, estás equivocado (a)». La negación nos lleva a seguir cometiendo los mismos errores y se va haciendo mucho daño a nuestra pareja. Lo mejor es reconocer en qué áreas estamos fallando y atacarlas de una vez. Pero seamos honestos (a) con nuestro cónyuge y afrontemos con madurez y responsabilidad nuestras áreas débiles.

Recordemos que Dios ama la verdad y quienes lo amamos a Él, practicamos siempre la verdad, pues así lo declara el Salmo 15:1-2. Hablemos verdad y de verdad con nuestro cónyuge para que podamos ser libres y nuestro matrimonio avance. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón».

El postergar muchas veces queremos dejar todo para después. Después corrijo ese pecado, después hablo de ese tema con mi esposo (a), después vemos qué pasa, después vemos cómo arreglamos nuestras diferencias, después corregimos a nuestros hijos, después hablamos cara a cara sobre este error, después solucionamos ese problema, después paso tiempo de calidad con mi familia, después que termine de hacer mis cosas atiendo a mi familia, después que trabaje comparto con mis hijos y esposo (a), después, después y después.

El problema es que después se ven en el juzgado firmando su divorcio. Terrible este enemigo. No hay nada más saludable que sincerarse a diario con nuestro esposo (a) y no dejar poner el sol sobre nuestro enojo (Efesios 4:26 y 4:31). No dejes las cosas para cuando amanezca porque quizás puede ser demasiado tarde. Hablen las cosas con claridad y confianza. Dios nos bendice en nuestra comunicación cuando hablamos a tiempo, y nos ayuda a enfrentar nuestras diferencias cuando tenemos disposición humilde de resolver y no de empeorar.

Falta de comunicación este enemigo desata grandes problemas. Comunicar es la forma que Dios nos dio para dar a conocer lo que pensamos. Cuando la comunicación en nuestro matrimonio se traba, nos vamos tragando las palabras, acumulando en nuestra mente y corazón amargura, rencor, resentimiento, ira, y muchos sentimientos negativos que nos van enfermando. Es importante que, como esposos, desarrollemos una sana comunicación, escuchándonos y poniéndonos en el lugar del otro cuando quiere comunicar algo. Debemos sentir confianza de hablar con libertad y expresar lo que sentimos.

No tengamos miedo de expresar a nuestro cónyuge lo que sentimos o pensamos (Proverbios 27:5). Y si esto pasa, es necesario que aún eso se lo podamos decir y empecemos a trabajar en ello. Si Dios nos permite comunicarnos libremente y en confianza con Él, ¿Por qué no hacerlo con nuestros esposos (a)? Es la persona con quien compartiremos toda nuestra vida. La comunicación es libertad y trae grandes beneficios en un matrimonio. Cuando la practicamos a diario y lo hacemos con respeto, nuestro matrimonio se fortalece.

La irritabilidad hoy día es fácil andar irritados y amargados. Las muchas ocupaciones nos ahogan y llevan a que siempre estemos con una mala expresión facial o respuesta áspera a nuestro cónyuge e hijos. Cuando nos irritamos por todo y por nada, eso crea barreras en nuestro matrimonio. Esto puede hacer que siempre estemos de mal humor y la falta de respeto se puede adueñar de nuestra relación. Recordemos que debemos descansar en Dios y entregar nuestras cargas ante su presencia para que esa irritabilidad no la manifestemos en nuestro matrimonio. Debemos esforzarnos por echar toda nuestra ansiedad a los pies de la Cruz porque Él tiene cuidado de nosotras (o) (1 Pedro 5:7).

Todos estos enemigos pueden ser vencidos con la ayuda de Dios. La verdad es que sólo con su ayuda. En este mundo tenemos muchas aflicciones, pero confiemos porque Cristo ya venció a este mundo. Recordemos que nuestro duro corazón, el alejarnos de Dios diariamente y de su palabra, empeoran la convivencia. Vamos a esforzarnos por dejar en alto al diseñador de nuestra familia, Jesucristo. ¡Sí hay esperanza para nuestro m a t r i m o n i o!


Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Este artículo ha sido originalmente publicado en el Blog de la autora Vestigios en el Corazón

¿Por qué nunca debo hablar mal de mi esposo?

¿Por qué nunca debo hablar mal de mi esposo? 

¿Sabías que cuando hablamos mal de nuestros esposos, estamos hablando mal de nosotras mismas? Recordemos que somos una sola carne. Ya no somos dos, sino un  solo ser. Al unir nuestras vidas en el vínculo más sagrado, como es el matrimonio, nos convertimos en una sola pieza ante el Señor.

Ahora estamos pegados, unidos, fusionados, siendo sólo uno; y eso es maravilloso. Así nos lo expresa Dios muchas veces en su palabra. Leamos este pasaje que ya conocemos:

«Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.»

‭‭Génesis‬ ‭2:21-25‬ ‭RVR1960‬‬

Hoy día, podemos ver y escuchar a mujeres hablar mal de sus maridos —aún mujeres cristianas—. Olvidan que, decir algún tipo de comentario negativo sobre nuestro cónyuge, es igualmente decirlo de nosotras mismas. Tú y yo representamos a nuestros esposos en todo. 

Lo que decimos

Cuando hablamos mal de ellos, estamos hablando mal de nosotras también. Destruir a nuestro esposo con nuestra boca, es destruirnos a nosotras. Quejarnos de él ante otros, es quejarnos de nosotras mismas; porque los dos somos uno solo, es decir  la misma carne. 

Nos debe causar dolor cuando hablamos mal o criticamos a nuestros compañeros de vida, porque lo estamos haciendo de nosotras mismas; nos estamos dañando sin darnos cuenta. Cada frase negativa que digamos y termine hiriendo el corazón de nuestros esposos, nos herirá en algún momento a nosotras también. Cada respuesta negativa que emitan los demás acerca de ellos, la están haciendo  también en contra de nosotras.

Cuando hablamos mal de nuestros esposos estamos pisoteando su autoridad, su imagen y su estima, matando de alguna manera su reputación. Estamos poniendo en peligro su testimonio ante los demás, lo que significa que el nuestro también se verá afectado.

Hay tiempo para rectificar

«Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.»
‭‭Efesios‬ ‭5:29-31‬ ‭RVR1960‬‬

Este versículo muestra de una forma preciosa, cómo debemos tratar a nuestra propia carne. Nosotras no maltratamos nuestro propio cuerpo, ni lo dañamos, antes bien, nos cuidamos muchísimo. Es poco común que hablemos mal de nosotras mismas, que nos destruyamos u ofendamos. Entonces, no perdamos de vista que  cuando hablamos bien de nuestros cónyuges  y les cuidamos, es como si lo estuviéramos haciendo con nosotras; pues somos una sola carne con ellos.

Lo que Dios demanda de nosotras 

Aunque a veces pensemos que tenemos  razones para hablar mal de ellos, Dios nos manda a orar por ellos, no a destruirlos. Sin embargo, muchas veces, las críticas que hacemos a ellos, es más el reflejo de nuestra maldad o pecaminosidad  y todos esos defectos que abundan en nuestra propia vida, que cualquier otra cosa. 


Dios nos mandó a que respetáramos a nuestros maridos, y eso lo deja muy claro en Efesios 5:33. Dios sabía de nuestra tendencia a irrespetar la posición de nuestros amados, por eso es imperativo que les respetemos. Sin embargo, tengamos claro esto: Él, (Dios)es el único que puede ayudarnos a respetarlos.  

¡Atención!

Mujer y esposa, aunque muchas veces queramos no bendecir a nuestros esposos con lo que hablamos, vamos a esforzarnos, con la ayuda del Señor, a cerrar nuestros labios para no proferir ninguna palabra deshonesta o crítica que les desacredite. Pidamos a Dios sabiduría para construir nuestro matrimonio, y no destruirlo con nuestras manos y con nuestra boca; ya que eso es propio de la mujer necia. 

Oremos

Roguemos a Dios como lo hizo el salmista:

«Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.»

‭‭Salmos‬ ‭141:3‬ ‭RVR1960‬‬

Hagamos un compromiso

No más críticas sobre cualquier área de sus vidas. Dejemos de emitir juicios y quejas en su contra. Recordemos que ellos también luchan y necesitan de nuestra oración para vencer esas áreas que les están resultando difíciles. Ya dejemos de ver a nuestros esposos como enemigos y pongamos nuestro enfoque en lo que somos, una sola carne. 

Recomendaciones

Cambiemos la crítica por el elogio y resaltemos sus virtudes, las cuales sabemos que son muchas, en lugar de destacar sus fallos. Tú y yo sabemos que a nuestros esposos les hace bien escuchar palabras de afirmación, que levantemos su estima y elevemos su autoridad bíblica. 

Ellos nos aman y valoran más cuando enfatizamos y hablamos bien de su identidad como hombres de Dios. Definitivamente, nuestros esposos tienen cosas muy buenas. Ya basta de ver siempre las malas.

Hablar bien de ellos, es hablar bien de nosotras mismas; de la misma manera  hablar mal de ellos, es destruirnos a nosotras también. 

Para reflexionar 

Hazte esta pregunta:

¿Cuándo fue la última vez que hablaste bien de tu cónyuge? 

¿Cómo sobrellevar esta difícil cuarentena?

Covid 19

La cuarentena por el Covid-19 no es un tiempo para relajarse y desconectarse del mundo, al contrario, es un tiempo para clamar a Dios, pues el mundo nos necesita dentro de casa pero invirtiendo bien el tiempo, inclinando nuestro corazón a orar y humillarnos ante la Poderosa mano de Dios, pues somos humanos falibles y necesitados de Él. 

«Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. «No vivan neciamente, sino con sabiduría. Aprovechen bien este momento decisivo, porque los días son malos. No actúen tontamente; procuren entender cuál es la voluntad del Señor» Efesios 5:16-18.

Pero no es nada fácil mantenernos alejados de nuestros amigos, familiares, iglesia, trabajos, y demás personas que amamos. Eso va en contra de nuestra naturaleza, pues somos seres sociales y no nacimos para estar encerrados. 

Han pasado muchos días y cada vez más el aislamiento se vuelve difícil de soportar. Sin embargo, debemos recordar en TODO MOMENTO que nos aislamos por amor a Dios, a nosotros, y a quienes nos rodean; es una gran muestra de amor en este tiempo de incertidumbre. Al aislarnos, pensamos en los demás y no solo en nosotros. 

«Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:39

Tiempo en casa

¿Te aburre estar tanto tiempo en casa? ¿Pasan las horas y no sabes qué hacer? ¿Hasta cuándo durará esta cuarentena? ¿Cómo sobrellevar este encierro, sentir paz y menos ansiedad? 

Recomendamos que, desde el lugar donde nos encontremos en cuarentena, podamos utilizar ese valioso tiempo que Dios nos está permitiendo para acercarnos a Él, edificar nuestras vidas y las de nuestra familia, es la maravillosa recomendación de Isaías 55.6-7.

Recomendaciones

Cuando nos desesperemos, estemos ansiosos, inquietos, abrumados y con ganas de gritar…

Oremos

Muchos están expuestos, mientras tú estás en casa; ora por los médicos, personal de seguridad, niños y ancianos con enfermedades base, los privados de libertad y personas recluidas en hospitales.
Tu oración el mundo la necesita. Convierte cada pensamiento en una oración
 

«Orad sin cesar» 1Tesalonicenses 5:17.

Aunque no sepamos cantar

Elevemos la voz en alabanza a Dios; cantemos también canciones que alegren y llenen de esperanza nuestro corazón en este tiempo de prueba, así nos invita el Salmo 150:6.

Es bueno reflexionar

Todo esto tiene una perspectiva eterna y bíblica, no lo olvides. Piensa en Dios en todo momento, pues así el guardará tu corazón en paz y calma, esa es la garantía que nos da Isaías 26:3.

Indispensable es leer

Lee tu biblia principalmente porque ella es la guía que nos lleva a lugares seguros en tiempos difíciles; en ella está la respuesta a todo este caos que vivimos. Lee también devocionales diarios, el libro que más te guste, pero asegúrate de que ese recurso te esté alentando y esperanzando tu alma en este tiempo de prueba.

Servir a los nuestros

Es un buen tiempo para estar en casa atendiendo a los nuestros y sirviéndoles con amor. 

«Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos», Marcos 10:45.

Seamos portadores de paz y esperanza. 

Sé portador de paz. Sé portador de calma y no de angustia. 

«Así que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua», Romanos 14:19.

¿Dios se ha olvidado de nosotros?

Isaías 41:4 nos afirma que Dios está al control de esta situación. No lo olvidemos. Él está con nosotros en lo más íntimo de nuestra habitación, Él conoce lo más íntimo de nuestros pensamientos, escucha cada duda y pregunta que le hace nuestro corazón.

Descansemos en Él, pues Él domina sobre todo y tiene poder y autoridad por encima de todo acontecimiento terrenal. 

«Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla», 1Corintios 10:13 DDH.

 

«¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte? Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó», Romanos 8:36-37

Esta es una valiosísima oportunidad para inclinar nuestro rostro al trono de nuestro buen Dios que nos ama, a pesar de que este mundo deteriorado sufra, pues en Sus manos estamos y Él nos ha prometido un hogar duradero y perfecto; esa es nuestra esperanza.

 

Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Publicado originalmente en «Vestigios del Corazón»