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Autorización oficial para la reapertura de los templos evangélicos en Venezuela | Gaceta oficial N° 41.995


El Consejo Evangélico de Venezuela a través de su presidente, el pastor César Mermejo informó que el día de hoy 29 de octubre se reunieron con la ministra del poder popular para el Interior Justicia y Paz, Carmen Meléndez. En dicha reunión se dio autorización para la Reapertura de los Templos a partir del primero de noviembre de 2020. Además se indicó el Protocolo de Prevención y Bioseguridad que debe ser aplicado. 

Todo esto fue publicado el día de hoy en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, bajo el N° 41.995

PROTOCOLO DE PREVENCIÓN Y BIOSEGURIDAD PARA SER APLICADO POR LAS INSTITUCIONES RELIGIOSAS EN LAS DIVERSAS CELEBRACIONES DEL CULTO.

  • En concordancia con la Resolución N° 090 de fecha 1° de junio de 2020, mediante la cual se establece la normativa sanitaria de responsabilidad social ante la pandemia denominada Coronavirus (Covid-19), publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Republica Bolivariana de Venezuela N° 41.891 de esa misma fecha, y con el objeto de proteger a los feligreses del contagio del virus durante los servicios religiosos, se somete a su consideración las siguientes medidas para su fiel cumplimiento en toda actividad relacionada con templos y lugares de oración, sin importar su tamafio y ubicación.
  • Priorizar los espacios abiertos.
  • Cada templo o instalación religiosa designara un equipo para la administración y el fiel cumplimiento de las normativas sefialadas en este documento para el ingreso, permanencia y evacuación de los templos y otras instalaciones religiosas.
  • Todos los templos religiosos deben tener un anuncio a la entrada del mismo con las normas de bioseguridad establecidas.

  • Informar a las personas mayores de 60 años y a los fieles que han tenido síntomas de fiebre, gripe, tos, malestar general, abstenerse de asistir a las ceremonias religiosas.
  • Preparar el lugar de celebración con la mayor iluminación y ventilación natural posible,   (evitar espacios cerrados con aire acondicionado) acatando las medidas de  distanciamiento  social  de 1,5  metros  hacia  los  lados,  adelante  y  atrás, respetando un máximo de 40% del aforo total.
  • Las instalaciones, incluyendo pisos, asientos, barandas y cualquier otro mobiliario o accesorio que pueda entrar en contacto con las personas durante los servicios religiosos, deberán ser desinfectados al finalizar cada ceremonia.
  • Durante los servicios religiosos se mantendrá una separación de distanciamiento social de 1,5 metros hacia los lados, adelante y atrás. Las familias que viven bajo un mismo techo (hogares), los miembros de un mismo hogar, podrán permanecer juntos dentro de los templos y otras instalaciones religiosas, manteniendo una distancia obligatoria de 1,5 metros hacia los lados, adelante y atrás con respecto a los miembros de otros hogares.
  • Antes de ingresar a las instalaciones, un miembro del equipo designado por la comunidad religiosa tomara la temperatura de cada persona utilizando para ello un  dispositivo  electrónico  especializado. No se permitirá la entrada a las instalaciones a quienes arrojen temperaturas sobre el estándar, así como tampoco a su grupo familiar (hogar).
  • Las puertas de los templos se mantendrán abiertas a la entrada y salida de las celebraciones, para que los fieles no tengan que tocarlas, ni sus manillas.
  • Los celebrantes que dirijan la ceremonia, deberán usar la mascarilla y lavarse las manos antes de iniciar la celebración.
  • Al momento de ingresar a las instalaciones se suministrara a cada persona, en la palma de la mano, una porción de gel con alcohol o algún otro liquido prescrito por la autoridad sanitaria y se le indicara el lugar que ocupara y en el que deberá permanecer durante el servicio religioso.
  • Todas  las  personas  que  asistan  a  los  servicios  religiosos  deberán  portar mascarillas que cubran de manera debida Boca y nariz. El use de las mascarillas es obligatorio durante la permanencia en las instalaciones.
  • Las ceremonias religiosas deberán adaptar su formato evitando aquellas practicas que implican algún tipo de contacto personal entre personas de hogares distintos, tales como abrazos, besos o pasar de mano en mano objetos de cualquier tipo.
  • Los utensilios utilizados en la ceremonia deben ser desinfectados rigurosamente.
  • Cada persona tendrá la obligación de retirarse de inmediato de los alrededores de las instalaciones. No se permitirá la permanencia de ningún grupo familiar en las afueras de los templos o instalaciones religiosas.
  • Micrófonos: al colocarse, deben limpiarse con algún desinfectante. Conviene que estén en su base, para evitar en lo posible ser tocados por una u otra persona. El que preside usará un micrófono para el solo durante toda la celebración, evitando así el peligro de contagio a los lectores y servidores.
  • Grupos musicales de los Ministerios. Los miembros de los grupos musicales deben estar separados al menos 1,5 metros uno de otro, y no intercambiar micrófonos. A los grupos musicales se les debe exhortar a que no hagan ensayos en sus casas todos juntos. Mientras dure la pandemia, los grupos musicales deben ser mas reducidos. También debe recortarse la duración de los cantos.
  • Durante la pandemia conviene suprimir todo tipo de procesión de dones. Si algún fiel lleva algo al templo, debe preverse un lugar donde colocarlo para luego ser recogido por los ministros o servidores. La colecta de dinero no se hará en el momento de la preparación de las ofrendas, sino al finalizar la ceremonia. Para tal fin se colocaran varias cestas en las puertas de los templos: allí depositaran los fieles su donativo.
  • Todas las ceremonias y sacramentos de eucaristías, como por ejemplo bautizos, matrimonios, comunión, etc.,  serán  incorporados  de  manera  progresiva,  de acuerdo al comportamiento de la curva de contagio del Covid-19, en el primer trimestre del año 2021.
  • La brigada de voluntarios que participan en las ceremonias, conviene que usen mascarilla y guantes durante su servicio y permanencia en el templo. Así mismo deben velar que se realice el funcionamiento adecuado y que se cumplan las normas establecidas para realizar la celebración.
  • Las consagraciones religiosas que tienen lugares cerrados, deben tener un aforo máximo de 40% de la capacidad de la infraestructura.
  • Deberán seguirse las indicaciones ya dadas, evitando las aglomeraciones. Las personas responsables del lugar sagrado se señalarán debidamente los lugares para la oración y para la adoración.

RESPONSABILIDADES DE LOS LÍDERES RELIGIOSOS: los diferentes líderes religiosos (jefes) de las Instituciones Religiosas serán los principales responsables del cumplimiento de las medidas de prevención y de bioseguridad en sus propias Instalaciones o templos religiosos. Deben ser vigilantes de las siguientes Medidas Generales:

  • El use obligatorio del Tapabocas.
  • El gel antibacterial y/o alcohol para las manos.
  • La desinfección de calzado.
  • El lavado obligatorio de las manos.
  • El distanciamiento físico a 1.5 metros de distancia.
  • La ventilación y desinfección de los espacios a utilizar antes y después de cada ceremonia.
  • Toma de temperatura.
  • La disponibilidad de un equipo de voluntarios o supervisores para la formación e información a los fieles de las diferentes medidas de prevención a tomar en cuenta.

Devocional «En ti confiaré» | 1 Corintios

1 Corintios | por Daniel Puerto

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es echo” (1 Co. 15:20).

La criónica es el proceso de congelar a una persona a 200°F (130°C) bajo cero después de fallecida. ¿Cuál es el propósito de la criónica? Esperar el progreso de la tecnología para descongelarte en el futuro e intentar revertir tu muerte. La criónica ha dado esperanza a muchas personas. Si tú deseas que te congelen después de morir, te costará unos US$200.000.

¿Cuál es tu esperanza? ¿Qué viene para ti después de la muerte? Tengo buenas noticias para ti, mejores noticias que la criónica. Todo aquel que se ha arrepentido de su pecado y confiado en Jesús como Salvador y Señor tiene algo mejor que esperar ante la realidad de la muerte: la resurrección. Esa es una esperanza verdadera, la única esperanza que existe.

Una defensa de la resurrección

La resurrección de Jesús es importante. Pablo se refiere a la resurrección 53 veces en sus cartas. El pasaje central de la literatura paulina para referirse a la resurrección de Cristo es 1 Corintios 15. En ese texto, el apóstol presenta una defensa convincente de este evento, el más importante de la historia de la humanidad. Muchos han tratado de negar que Jesús vivió, pero han quedado avergonzados ante la irrefutable evidencia histórica que confirma su vida y muerte en la cruz. Muchos también, no logrando negar la vida y muerte de Jesús, han presentado teorías para negar su resurrección, para negar la tumba vacía.

Hay quienes afirman que Cristo no murió realmente en la cruz, sino que se desmayó. Unos sugieren que hubo personas que tomaron el cuerpo de Jesús para deshacerse de él. Otros piensan que quienes visitaron la tumba se equivocaron de lugar. Algunos creen que realmente nadie constató que la tumba estaba vacía. Mientras que otro grupo de personas alega que nadie vio a Jesús sino fueron meramente alucinaciones.

¿Cómo se debe responder a esas teorías? Pablo responde en 1 Corintios 15:1-11 usando la evidencia que debe ser usada para corroborar cualquier evento histórico: testigos fidedignos. En resumen, Pablo dice: “Quien niega la resurrección de Cristo, debe tener una conversación con los testigos oculares que vieron al Cristo resucitado. Todavía están vivos muchos de ellos”. Cuando Pablo escribió 1 Corintios aún muchos de los que vieron al Cristo resucitado estaban vivos. Así que no era difícil verificar la evidencia histórica disponible.

¿Qué si Cristo no resucitó?

En 1 Corintios 15:12-19, Pablo habla hipotéticamente sobre la posibilidad de que Cristo no hubiera resucitado.

Su intención es hablar de las hipotéticas consecuencias que habría si la resurrección de Jesús fuera una mentira. El resultado sería el siguiente: “nuestra predicación” sería vana (15:14a), “[nuestra] fe” sería vana (15:14b, 17a), seríamos “hallados falsos testigos de Dios” (15:15), “aún [estaríamos] en [nuestros] pecados” (15:17), “los que durmieron en Cristo perecieron” (15:18) y seríamos “los más dignos de conmiseración” (15:19). Si Jesús no hubiera resucitado estaríamos acabados.

Las buenas noticias

De nuevo, la buena noticia es que Cristo resucitó. Si Jesús estuviera muerto,
el cristianismo estuviera muerto. Pero Jesús está vivo, así que el cristianismo está vivo y en él tienes vida eterna. Por eso, completamente convencido de que Cristo resucitó, Pablo declara con voz de triunfo: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (15:20).

La palabra “primicias” significa “primeros frutos”. Esta es una palabra que hacía referencia a los primeros frutos que se obtenían al comienzo de la cosecha. Los israelitas se presentaban en el templo para traer la ofrenda de las primicias, la cual garantizaba al pueblo que el resto de la cosecha vendría.

Cristo es las “primicias”. Él murió y tres días después se levantó, saliendo de la tumba para nunca más ver la muerte. Su resurrección te garantiza que habrá una cosecha. Viene un día en el que todo el pueblo de Dios será resucitado para vida y entrará en el reino de Dios. Para Pablo, la resurrección de Cristo representó el comienzo de algo grande. Su resurrección solamente es el punto de partida de la resurrección de los redimidos. Cuando Cristo se levantó de los muertos él garantizó el resto de la cosecha. Un día, todos los que han puesto su fe en él tendrán cuerpos glorificados y serán como él.

Tu esperanza

Mientras algunos ponen su esperanza en el avance de la ciencia y en la criónica, ¿dónde está tu esperanza? Ante el dolor y la adversidad, ante la enfermedad y la traición de amigos, ante la corrupción de las autoridades y la pérdida de empleo, ante el sufrimiento y la muerte, tú puedes poner tu esperanza en el Salvador, Jesucristo, quien sufrió, se enfrentó a la muerte y la venció para siempre.

Si estás en Cristo serás resucitado como él fue resucitado, recibirás un cuerpo nuevo que no experimentará más enfermedad, dolor, sufrimiento, pecado ni muerte. Habitarás con Cristo y con el pueblo de Dios por la eternidad.

Mi oración es que esta esperanza anime tu corazón y levante tu rostro porque “ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”
(Ro. 13:11).

Para reflexionar

¡Qué gran esperanza tienes en Jesús! Así como él resucitó, resucitarás para vivir eternamente con él. Confía en que él será fiel en cumplir su palabra, sostenerte hasta el final y llevarte a la gloria.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré
En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.

Cuando nuestros hijos pecan ¿Cómo actuamos?

 

Nota del Editor: esta es la I parte de la nueva serie «Mi reacción cuando mi hijo peca»

«Me estás colmando la paciencia  con tu pecado», «Estás rebosando mis límites», «Estoy hasta aquí (señalando con la mano por encima de la cabeza)» Seguro son frases que como padres conocemos muy bien, y es que las usamos comúnmente para expresar nuestro agotamiento mental y físico, cuando nuestros hijos llevan al tope nuestra paciencia.

Un bebé, un niño, un adolescente, van a probar nuestra paciencia hasta el límite y más allá. Sin duda, hay días donde parece que nacieron para probar nuestro aguante.

Hay momentos donde queremos tirar la toalla y ya, dejar que hagan lo que quieran y después vemos cómo lo arreglamos.

Y es que así parece que se resuelve fácilmente todo ¿no? «Llegué a mi límite contigo y ya me cansé». Sin embargo, no corregir la actitud equivocada que presenta constantemente nuestros hijos, nos puede parecer la solución menos agotadora ante la realidad de lucha que se nos presenta día a día. Pero el dejarnos convencer por esta falsedad, nos puede causar grandes males, peores a los que estamos evitando.

El dejar de corregir las actitudes de pecado que se evidencian en nuestros hijos,  es dejar sus almas en manos del diablo. Sí, así como lo leyeron, su comportamiento es por una razón y debemos hacernos conscientes de algunas verdades antes de tomar una decisión que deje desprovista el alma de nuestros pequeños. Necesitamos pedir a Dios paciencia ante sus pecados.

Compartiremos en esta nueva serie tres verdades que nos ayudarán a ver la importancia de desarrollar la paciencia ante el pecado o malas acciones de nuestros hijos.

Primera verdad:

Mi hijo es un pecador. ¡Sí! Muchas personas consideran a los niños unos angelitos en los cuales no hay maldad, pero esto es falso. En Romanos 3:23 RV dice: “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios” y cuando se refiere a todos también incluye a los niños. ¿Le enseñas a tu hijo a pegarle a otros niños? ¿Le enseñas a tu hijo a ser egoísta con sus juguetes? ¿Le enseñas a tu hijo a enojarse cuando no hacen lo que él o ella quiere?

Estas preguntas nos darán una idea de dónde viene la necedad que hay que su corazón. Como padres, debemos estar conscientes de la verdad que nos revela ese verso de Romanos; nuestros hijos hacen lo malo porque son pecadores, no son pecadores por lo que hacen. Ver las acciones de nuestros hijos como una evidencia del pecado que habita en su carne, nos debe mover a misericordia. La misericordia más amplia que podemos mostrar hacia nuestros hijos pecadores es no abandonar la corrección que necesariamente requieren.

Ahora que conozco esta verdad, ¿Qué debo hacer?

En 2 Pedro 1:12-13 BLS dice: “Por eso yo les seguiré recordando siempre todo esto, aun cuando ya lo saben y siguen creyendo en la verdad que les enseñaron. Mientras yo viva, creo que es mi deber recordarles todo esto”

Pedro tenía conciencia de su responsabilidad frente a aquellos que habían escuchado y creído en el mensaje de salvación que él proclamaba. Esta responsabilidad debía abarcar toda su vida, y consistía en ayudar a sus amigos a crecer espiritualmente, recordándoles siempre las buenas cosas que debían hacer, y las malas que debían dejar.

Así mismo, como padres, tenemos la responsabilidad de estar siempre recordándoles las buenas cosas que esperamos y deseamos que hagan nuestros hijos, porque ellos nos fueron dados en calidad de préstamo por Dios, y en nuestras manos está presentarles el evangelio para que pasen de la condición de pecadores a justificados por la sangre de Jesús.

Si alguna vez sientes que quieres dejar de reprender, exhortar o enseñar una y otra vez a tu hijo, sintiendo que ya no tienes paciencia ante su pecado, recuerda enfáticamente que él te tiene a ti, en primera instancia, para que corrijas su pecado, mostrándole la misericordia que Dios ha mostrado contigo.

En la próxima publicación estaremos descubriendo la segunda verdad que nos ayudará a ver la importancia de desarrollar la paciencia hacia las acciones de nuestros hijos.


Este artículo ha sido publicado originalmente en el Blog de la Autora Blog 1díademamá

Cómo ser una madre cristiana efectiva

Seguramente a todas nos pasa. Nos cuestionamos demasiado. Nosotras las madres siempre estamos evaluando nuestro rol, a diario. Por nuestra mente pasan muchos pensamientos de juicio hacia el papel que ejercemos con nuestros hijos. «¿Lo estaré haciendo bien?», «¿Mis hijos serán felices con mi crianza?», «¿Mis actitudes le harán daño?», «¿Los estaré educando correctamente?», «¿Le estaré dando la alimentación adecuada?», «¿Será que hice mal pegándoles?», «¿Los habré castigado muy fuerte?», «¿Me habré sobrepasado en la disciplina?»… 

Nuestra mente piensa demasiado. Nos cuestionamos mucho preciosas mamás. ¡Queremos ser madres perfectas, intachables! Allí está nuestro problema. Es una gran debilidad. No significa que no vayamos a cumplir nuestro rol, que no seamos madres eficaces, o que no cumplamos con el diseño divino que Dios nos dio a nosotras las madres. El problema está en tratar de querer hacerlo todo «bien», «perfecto», sin defectos. Esto es imposible. Si seguimos intentándolo de esta manera, nos agotaremos mental y físicamente. Es tiempo de dar un alto a tantos cuestionamientos, y confiar en el Señor CADA DÍA para ser madres eficaces, no perfectas. 
La madre que desea ser «perfecta» en la crianza, siempre tendrá ese dilema: «¿Por qué lo hice?», «¿Cómo lo hice?», «No debí hacerlo», «Soy la peor», «No me lo perdono», «Debí hacerlo mejor», «Debí ser diferente», «Soy culpable». Esto no quiere decir que no vamos a evaluarnos como madres, acerca de cómo estamos cumpliendo nuestro papel. Pero debemos aprender a lidiar con estos dilemas, con estos cuestionamientos. Dios está dispuesto a aliviar nuestra alma y refrescar nuestro espíritu agotado y abrumado.
Estos dilemas, cuestionamientos y pensamientos de juicio, nos demuestran una sola cosa: Somos madres imperfectas, necesitadas de nuestro buen Dios perfecto. Nos demuestra nuestra fragilidad como humanas, y nuestra falibilidad. Revela nuestra incapacidad como madres, pero nos lleva a depender de Dios en esta hermosa y abrumadora labor. Necesitaremos a Dios cada día de nuestra maternidad. Necesitamos ser redimidas por Él y por su amor mostrado en la Cruz.

¿Cómo ser buenas madres?
Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó:
—Maestro bueno, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?
—¿Por qué me llamas bueno? —preguntó Jesús—. Solo Dios es verdaderamente bueno.
Marcos 10:17-18 NTV
✓ El único bueno es Dios.
✓ Dios, fuente de bondad, es el único que puede ayudarnos a cumplir nuestro rol de madres.
✓  Nuestro Dios bueno, puede darnos de su bondad para mostrarla, cada día, a nuestros hijos.
«No hay ni un solo justo, ni siquiera uno. Nadie es realmente sabio, nadie busca a Dios. Todos se desviaron, todos se volvieron inútiles. No hay ni uno que haga lo bueno, ni uno solo» 
Romanos 3:10 NTV
 
Somos imperfectas, somos implacables, malas e injustas; recordemos que somos pecadoras. Necesitamos la bondad de Dios, impresa en nuestros corazones, para poder ser madres eficaces. Dios es el único que puede enseñarnos a amar a nuestros hijos, a disciplinarlos equilibradamente, a bendecirlos a diario con palabras de vida. Vayamos a los pies de la cruz, cada día.  Humillemos nuestro corazón ante Su presencia. El amor incondicional de nuestro Buen Dios, mostrado en la cruz, puede hacernos amar y ser bondadosas con nuestros vástagos. 
 
Necesitamos aceptar ese amor. Necesitamos creer en su amor. Aunque somos indignas e inmerecedoras, Él nos lo da. No importa cómo hayamos actuado hoy con nuestros hijos, mañana Él nos da una nueva oportunidad para hacerlo mejor, bajo su guía y Gracia.
Dios sabe que nuestro anhelo es serle fiel en llevar a cabo esa responsabilidad que nos delegó como madres. Él conoce nuestro interior y sabe que le amamos, que deseamos honrarle en nuestra maternidad y darle la Gloria solo a Él.
La maternidad es la herramienta más poderosa que Dios usa para transformar nuestras vidas, nuestro carácter; para depender más de Él, y ser auxiliadas por Él. Porque Él se complace en bendecirnos, en ayudarnos, en mostrarnos su favor a diario para que lo entreguemos a nuestros hijos. Él ama darnos la victoria diaria en nuestro rol de madres. Estos versículos lo confirman:
  • El Señor fortalece a su pueblo; el Señor bendice a su pueblo con la paz. Salmos 29:11
  • Porque el SEÑOR se deleita en su pueblo; él corona al humilde con victoria. Salmo 149:4
  • Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común. Él es un escudo para los que caminan con integridad. Proverbios 2:7 
  • «Estaba listo para responder, pero nadie me pedía ayuda; estaba listo para dejarme encontrar, pero nadie me buscaba. “¡Aquí estoy, aquí estoy!”. Isaías 65:1
  • Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones! Isaías 65:24
Que esta sea nuestra oración siempre
Y ahora, que el Dios de paz
—quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús,
el gran Pastor de las ovejas, y que ratificó un pacto eterno con su sangre—
los capacite con todo lo que necesiten para hacer su voluntad.

Que él produzca en ustedes, mediante el poder de Jesucristo, todo lo bueno que a él le agrada.

¡A él sea toda la gloria por siempre y para siempre! Amén.

Originalmente publicado en el Blog Vestigios en el Corazón

Cinco dólares

La joven misionera regresaba a casa junto a su mentora, la señorita Bird, después de semanas evangelizando en las zonas montañosas en donde estaban asignadas. Cada noche habían efectuado reuniones en los locales de las escuelas, alumbradas con lámparas de querosene y teniendo como audiencia a rudos montañeses que colocaban sus escopetas a un lado para escuchar el mensaje del Evangelio.

Dormían en lugares distintos. Era frecuente que en las mañanas escucharan al pie de la ventana el escandaloso cacareo de los pollos afuera. Al ser llamadas a desayunar, había en la mesa pollo frito, galletas y salsa, tazones de jalea de fresa y jarras de leche fría. Las alimentaban bien los santos de Dios y familias interesadas en las Buenas Nuevas.

Aquella tarde volvían a casa y se encontraron con su abandonada cabaña, sin leña cortada para el fuego y sin un centavo de dólar para comprar comida. Eran los años de la Gran Depresión. Ambas misioneras se postraron de rodillas y en oración pidieron a Dios les proveyera de cinco dólares para comprar alimentos. En aquellos años terribles para la economía del mundo, eso era suficiente para surtir la despensa. Esto nos recuerda a Filipenses 4:6:

«Por nada, estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias».

Aun oraban cuando tocaron a la puerta. Era un montañés empobrecido y tres de sus hijos, descalzos. Solicitaba zapatos para sus niños. La señorita Bird pidió al caballero cortar la leña para el fuego, entretanto enviaba a la joven misionera al gran barril  en donde estaban las donaciones de ropas y calzado que iglesias enviaban para ayudar a la obra social de la misión.

Mientras uno de los chicos se probaba sus zapatos, halló en uno de ellos un arrugado papel que entregó a su benefactora. Al desenvolverlo, ésta halló cinco dólares en billetes de uno. «En alguna parte, en alguna iglesia del norte, alguien había echado su pan sobre las aguas y había llegado hasta nosotros en las montañas en el momento justo de nuestra necesidad». Se cumplía Isaías 65:24: «Antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo responderé» (Llamada a ser una mensajera. Autobiografía de Ruth de Olson. Pág.21).

¡Gloria a Dios! En tiempos de adversidad y de carencias, bueno es seguir confiando en Dios como fuente de toda provisión. Y no cerrar el corazón a la necesidad ajena porque en satisfacer la carencia de otro, puede estar la respuesta a la nuestra. ¡Dios nos guarde!

Usted, llene el tanque de otro

Corría el año 1975. La universitaria, recién graduada, había conseguido un buen empleo algo lejos de su pueblo natal. Una tarde de domingo decidió ir a visitar a un querido tío que vivía en otra ciudad cercana a su nueva residencia. También estaba deseosa de viajar en el Ford 1968 que su padre le había obsequiado al finalizar sus estudios.

Al caer la tarde, emprendió el regreso a casa pero el vehículo le advirtió que la aguja de la gasolina señalaba que solo le quedaba un cuarto de tanque. Pensó en pedirle dinero al tío pero la pena superó su sentido común. Cuando todavía distaba mucho de su destino, miró con alarma que el nivel de combustible daba para llegar a la próxima estación de servicio que estaba ubicada en medio de la nada.

A duras penas logró arrimar su carro hasta el surtidor y pidió al encargado que le cargara por lo menos medio tanque y ella le extendería un cheque ya que no tenía dinero en efectivo. En 1975 no había tarjeta de débito, ni de crédito, ni cajeros automáticos, y mucho menos pagomóvil. El bombero se negó a aceptar la oferta. Ella entonces le pidió la dejara pasar la noche con su carro en la gasolinera y al otro día buscaría la forma de ir hasta el pueblo próximo para cambiar un cheque en el banco.

El hartado empleado le dijo: -Puedes quedarte pero de inmediato llamo a la policía para que te detenga- El conductor de otro auto que se había estacionado en el surtidor contiguo, oyó parte de la conversación y se dio cuenta del aprieto de la choferesa. Cuando fue a ser cargado su tanque, el caballero le dijo al intransigente servidor: -¡Llene primero el tanque de ella! Y mostrando su cartera, agregó: -Yo pago. La joven le dijo: -¡No cargo dinero en efectivo. No puedo aceptar su bondad!-. -Llene el tanque- ordenó de nuevo, y viendo a la señorita de los apuros, agregó: -Algún día tú harás lo mismo por alguien más-.

La protagonista de nuestra historia dice: «No he dejado de buscar esa joven desvalida para socorrerla una noche en el camino. Entre tanto, por si nunca aparece, procuro realizar otros actos de bondad al azar. Aquel automovilista sereno siempre está en la bomba de al lado pidiéndole al surtidor que llene mi tanque primero».

Esta historia publicada en una famosa revista de circulación mundial, me hizo recordar a los asombrados discípulos viendo al Señor Jesucristo lavando los pies de cada uno de ellos en la noche previa a su muerte. Oigamos al discípulo amado:

«Así que después que les hubo lavado los pies, tomó su manto,volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, Porque EJEMPLO OS HE DADO, PARA QUE COMO YO HE HECHO, VOSOTROS TAMBIÉN HAGÁIS»

Juan 13: 12-15 .

Las buenas obras, la solidaridad práctica, el socorro mutuo, son acciones propias del pueblo del Señor; un pueblo con vocación de servicio. Cada vez que hacemos algo a favor de otro, estamos «devolviendo» de alguna forma la bondad recibida anteriormente. Es una bendita cadena interminable. Tengamos siempre presente que

«A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar»

Proverbios 19:17.

Recuerde siempre llenar primero el tanque de otro. Dios le bendiga.

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Wendy Bello es original de Cuba y hoy día reside en Florida, tiene una licenciatura en lengua y literatura inglesa, es escritora de 4 libros, entre estos los Estudio Bíblicos, Decisiones que Transforman   y Una Mujer sabia. Está casada con Abel, y tienen dos hijos. Puedes visitar su blog personal: www.wendybelloblog.com

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