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¿Es bíblico que una mujer sirva como pastora?

Uno de los requisitos para el pastorado es que el hombre gobierne en el hogar.

que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad
(1Ti 3:4)

Entonces, si una hermana va a servir como pastora este sería un requisito ineludible: ella debe gobernar en el hogar. Por tanto, el hermano con el cual estuviera casada— o se casara (si es soltera)— debería someter su autoridad a la de ella.
Esto plantea toda una contradicción bíblica en la línea de autoridad establecida por Dios.

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
(Efe 5:22-24)

La línea de gobierno bíblico que apoya ASIGEO es el liderazgo plural y masculino.

Se sabe que hay hermanas en varias organizaciones ejerciendo esta labor ministerial, pero no es la línea del gobierno bíblico que se ha estudiado a través de la Escritura en Asigeo.

Por otra parte, no se puede hacer exégesis de casos particulares en el Antiguo Testamento del tema, porque bajo el filtro del NT no encuentra respaldo absoluto. Eso presupone que línea debemos seguir, una línea relativa: ¿puede gobernar? Según la cultura y el pragmatismo sí. Pero, según la línea absoluta de la Escritura sobre el gobierno de la iglesia no.

La mujer es llamada a ejercer un liderazgo significativo dentro de la iglesia, indudablemente. Los pastores debería ser sabios al respecto y tampoco marginarlas. En muchos casos, la mujer es más apasionada que el hombre para el desempeño en la obra de Dios.

Dios no ha roto el modelo bíblico

A mi modo de ver las cosas, el hecho de que algunas mujeres estén en la función de gobierno en una iglesia no significa que Dios ha roto o se ha olvidado del modelo bíblico del gobierno de ancianos que corresponde a los hombres, ¿O sí? Porque de ser así, ¿qué se podría esperar de la validez de la Biblia como norma de autoridad absoluta para la iglesia, su naturaleza, misión y gobierno?

En muchos casos, la mujer desempeña esta función debido a que los hombres, conscientes de su llamado, no han querido asumir su responsabilidad del gobierno de la iglesia. Por tanto, los hombres de esa congregación son más responsables que ellas ante Dios, ante el cual darán cuenta.

Una hermana de carácter humilde, en el ejercicio de esa función, que estudie en oración y con determinación el tema en la Escritura, reconocerá que esa al final, no es su labor. Y buscará la forma de preparar la transición para incentivar, desafiar y capacitar a hombres que tengan ese llamado en su iglesia, a fin de que asuman tan importante labor ministerial para la edificación de una iglesia sana.

Algunas sugerencias prácticas para las hermanas que se encuentran en esta condición:

  1. Tal hermana debería constantemente dar a entender y enseñar a la congregación que éste oficio debe ejercerlo un hombre y que su rol es temporal, a fin de que la iglesia se anime a buscar un hombre para este oficio.
  2. Debe (caso excepcional), si tiene las herramientas, capacitar algunos de la iglesia para este oficio y animar la transición al ministerio.
  3. Solicitar apoyo de otros pastores de la zona para la enseñanza y otros asuntos eclesiales.
  4. Debería fomentar un plan de oración permanente en la iglesia para que Dios levante hombres calificados que ejerzan el pastorado. Seguramente, Dios quien desea el bien para su iglesia, responderá a tal solicitud. Espero que estas sugerencias sean de ayuda.

Cómo temer a Dios y guardar sus mandamientos

El Dr. Ramesh Richard, profesor del Seminario Teológico de Dallas en los EEUU, estuvo con nosotros en alguna oportunidad en el país. Tuve el privilegio de conocerlo personalmente en el año 2009 en una academia de Liderazgo emergente; donde su pasión, firmeza y denuedo al hablar, hacían olvidar por momentos su extraño inglés y su necesario traductor.

Entre tantas enseñanzas que recibimos de él en aquel entonces, hubo una que particularmente me llamó la atención en sobremanera; pues, el Dr. Richard nos comunicó que en su oficina del Seminario, existen tres cosas que están a la vista de los visitantes y estudiantes cuando ingresan:

Muchos bolígrafos, relojes y un ataúd semiabierto. Lo misma pregunta que tiene usted en mente la teníamos los más de 25 estudiantes que estábamos recibiendo la enseñanza de Ramesh: ¿cuál es el significado de estos elementos que «decoran» su oficina?

En primer lugar nos dijo que los bolígrafos le hacen recordar y tener presente la cantidad de historias que siguen escribiéndose con vidas dedicadas al servicio del Señor, dentro de la gran historia de Dios, donde la integridad y enfoque en el gran autor divino brindará la tinta necesaria para que esas historias estén en línea con la voluntad de Dios.

Los Muchos relojes indican el avance indetenible del tiempo, por lo que la obra del ministerio debe realizarse a pesar de las distintas situaciones que se presentan,  aunado a la gran variedad de iglesias y amigos con los que cuenta Ramesh en el mundo, lo que le hace orar y ayudar a muchos de ellos. En último lugar el ataúd le da mucho sentido a la vida, evitando que el orgullo, vanagloria y objetivos personales minimicen la esperanza que está más allá de la muerte, estimando con sabiduría la soberanía y gobierno infinito de Dios, al cual se le debe rendir obediencia, adoración y tributo, de manera que aún la muerte tenga sentido más allá de la separación y dolor que esta ocasiona, ya que Cristo mismo se señala como la «resurrección y la vida», dejando claro que los creyentes resucitarán de la misma forma que Él lo hizo.

Resoluciones de enfoque, tiempo y metas, deben ser revisadas regularmente y bien establecidas en la vida del creyente, buscando la forma de que nunca sean suplantadas, opacadas o subordinadas.

Nuestro enfoque en el Señor

Muchos de los problemas serían minimizados y se evitarían si nuestro enfoque está primeramente en el Señor; donde, la seguridad y convicción de ser hijos de Dios nos coloca entre valores de responsabilidad y privilegios, dado que la obediencia nos llevará a recibir del Señor estatutos y preceptos que al fin y al cabo serán para nuestro provecho y para Gloria de Dios, reconociendo a los beneficios en el mismo orden de ideas,  relacionándolos con la grandeza y realeza dónde nos ha colocado Cristo, los cuales  nos harán mirar y vivir con la alegría y gozo de ser una nación santa, pueblo especialmente adquirido, apartado, para anunciar y vivir de manera distinta y con fines únicos de glorificar a Dios en medio de sus cotidianidades.

Nuestro tiempo en el Señor

Los relojes en la oficina del Dr. Ramesh le hacen estar consciente de la diligencia que se debe tener para cumplir con la obra encomendada del ministerio, aprovechando el tiempo, de manera que la maldad y la dificultad propia de los días, sean derribados por el que gobierna y dirige a la iglesia. Debemos nosotros también cuidarnos de entrar en una dinámica acelerada y agobiante que nos aparte y no nos permita, aprovechar los espacios de manera que  le demos el primer lugar a Dios en nuestro tiempo; evitando las consecuencias de relegar a Dios, las cuales provocarán grandes fisuras y problemas que no podrán ser resueltos con dinero o esfuerzo humano; es por ello, que nuestro tiempo debe ser distribuido de manera que Dios sea galardonado y colocado en primer lugar, iniciando y terminando los agitados y convulsionados días, en su presencia, bajo la dirección de Su Palabra y cediendo nuestra carnalidad al Espíritu Santo para guía, cuidado y prevención.

Nuestra meta

Nuestra mayor inversión y depósito deben estar sostenidos y afianzados en la obra de Dios, donde cada una de nuestras metas y objetivos deben estar gobernadas por la voluntad de Dios, donde la prioridad debe ser siempre buscar a Dios en primer lugar, para que luego en su voluntad Dios añada el resto de las cosas. Cada uno de los escritores de La Biblia, muestran la necesidad de cumplir con los objetivos para el cual fuimos creados, donde la alabanza y Gloria de Dios debe ser un reflejo constante y progresivo, entendiendo y observando cada día con mayor nitidez, la meta que ha sido establecida por el Señor y dónde ya muchos de nuestros hermanos están, los cuales nos sirven por su testimonio y fidelidad como  antorchas encendidas, que nos animan a regresar al camino, cuando este se torna oscuro y difícil.

El anhelo de la creación entera es aguardar el arribo del Señor de los cielos, quien no tarda en regresar en cumplimiento de su palabra y por la restauración final de su pueblo. Mientras eso sucede, el verdadero cristiano, permanece, crece y se fortalece en la medida que el tiempo avanza.

Nuestro enfoque primero, debe ser en el Señor y su obra, trayendo como resultado una distribución de nuestro tiempo, donde no le demos sobras al Señor, sino tiempos de calidad que permitan tener las metas y objetivos claros y seguros, sin olvidarnos que el discurso termina y se resume con «temer a Dios y guardar sus mandamientos», cómo lo dijo Salomón después de observar y tener experiencias de vida que le llevaron a valorar a Dios en primer lugar.

Inicia un nuevo año, donde los hijos de Dios toman previsiones y aligeran su equipaje, quitando bagaje y harapientos mundanos que hacen del camino pesado y sufrido. Dios quiere que entendamos que Él llevó nuestras pesadas cargas en la cruz, y ya no es necesario realizar trazados con este peso en nuestra espalda. Corramos con paciencia y diligencia la carrera que tenemos por delante, sin dejar de ver a Cristo como autor y consumador de nuestra fe.

Feliz nuevo año 2021

¿Qué espera Dios de tu matrimonio? | Por Hageo Herrera

Toda persona debe entender que es plan de Dios, que un hombre y una mujer se unan en matrimonio es un principio bíblico para la vida (Génesis 2:24). La persona que viva según el plan de Dios cosechará éxitos, en cambio, quien viva violando el plan de Dios, cosechará fracasos.

ES PARA SERES INTELIGENTES

Un hombre inteligente, consciente de su misión y en buena comunión con Dios, vive sabiamente con su pareja.

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. 1 Pedro 3:7; 2 Corintios 4:4.

ES A TRAVÉS DE ESA RELACIÓN QUE CORRE LA BENDICIÓN DE DIOS

La Biblia dice: “El que haya esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”. Proverbios 18:22

¿Por qué alcanza el bien el que haya esposa? Definitivamente la correcta respuesta a esta pregunta es para hombres inteligentes. Si para Dios importa mucho el matrimonio, igual debería importar mucho para el hombre.

DIOS SIGUE SU CREACIÓN A TRAVÉS DEL MATRIMONIO

Dice la Biblia en Malaquías 2:14, “Y todavía preguntan por qué. Pues porque el Señor actúa como testigo entre ti y la esposa de tu juventud, a la que traicionaste aunque es tu compañera, la esposa de tu pacto”.

Una persona consciente de la presencia y de la voluntad de Dios en su vida, también estará consciente de que Dios es el principal testigo de esa relación; por lo tanto, una persona con verdadero conocimiento no se burlará tan fácilmente de Dios.

DIOS DESEA UNA DESCENDENCIA SANTIFICADA

“¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por que uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales con la mujer de vuestra juventud.” Malaquías 2:15.

Los hijos en un matrimonio deben ser consagrados a Dios, pues, ellos son “herencia de Jehová” (Sal.127:3). La felicidad de los seres humanos en la tierra se refleja a través de los hijos (Efesios 6:2) y el deber de todo padre es brindarle una buena instrucción (Proverbios 22:6).

La mente y el corazón de la pareja estará enfocado, no en sus intereses pasionales, sino en su responsabilidad como padres y en su compromiso delante de Dios.

CON EL MATRIMONIO ASEGURAS ALGO PARA TODA LA VIDA

Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera sólo. Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. ¡Pero ay del que cae estando solo, pues no habrá quien lo levante! Además, si dos se acuestan juntos, uno a otro se calientan; pero uno solo, ¿cómo va a entrar en calor? Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir. Además, la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. Eclesiastés 4:9-12

Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera sólo. Deben ser fuertes porque tienen bienes comunes. Salmos 127:3.

Deben permanecer unidos por el ocaso de la vida. Eclesiastés 12:1.
Deben ser fieles para esperar una buena cosecha. Salmos 128:3-5; Gálatas 6:8

CUALIDADES PRINCIPALES EN EL MATRIMONIO

LA UNIDAD: Un solo esposo con una sola esposa. “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona”. Génesis 2:24

LA INDISOLUBILIDAD: Es para siempre (Mateo 19:6). ¿Qué es lo contrario a la unidad del matrimonio? La respuesta es: La poligamia y la infidelidad.


Publicado originalmente el 6 de enero de 2017, escrito por Hageo Herrera.

Mensaje de Navidad 2020 de los pastores ASIGEO

Con la mirada en Jesús 
«A la víspera de una nueva navidad, por más difíciles que hayan sido tus circunstancias, deseo junto a mi familia, que puedas estar junto a los tuyos, con ánimo y esperanza, con la mirada en Jesús el autor de tu salvación». (Hebreos 12:2).

Pastor Renso Bello  y familia.

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«¿Feliz Navidad? ¡Sí! ! Feliz Navidad! Porque Dios nos conserva la vida, nos da el pan diario, nos consuela en la tristeza por los emigrados y el dolor por los fallecidos, nos mantiene vivas la Fe y la Esperanza, nos regala familia, hogar y amigos. Y principalmente: Dios nos ha regalado un Potente y Poderoso Salvador, Cristo el Señor». Lucas 2:10-11.

Pastor Pedro Acosta y familia.

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«La tradición y costumbre siempre se alimentará de componentes materiales, mientras que la navidad real se fundamenta en una provisión única, exclusiva y suficiente del Señor, de tal manera que Cristo el Salvador vino al mundo y nació bajo las peores condiciones; sin embargo, esas condiciones de lugar, espacio y crisis, fueron transformadas por la presencia del Emmanuel; el Dios con nosotros, que allí mismo en el lugar de nacimiento reveló de manera inmediata su Gloria y majestad. Hoy no importando lo que pudiera suceder alrededor, celebremos la máxima provisión y ofrenda de Dios para la humanidad. No es solo tradición, es bendición y adoración, es por ello que hoy podemos recordar y adorar con la misma pasión y gozo que los sabios, pastores, ángeles y toda la creación. Unámonos a todos ellos, y celebremos el nacimiento del Salvador».

Feliz Navidad.

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
Mateo 2:10‭-‬11

Pastor Robinson Moreno y familia.

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«Con la esperanza en el Señor y confiados siempre en sus Promesas y su Poderosa Palabra para que nos guíe; Caminemos con un corazón lleno de gratitud y junto a los nuestros alabemos a Dios por su fidelidad y victoria ante las adversidades». (1 Cor. 15:57)

Pastor Gabriel Véliz y familia.

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Efesios 1:7
Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.

«Es nuestro deseo que la celebración de esta Navidad 2020, tenga su verdadero sentido. Que Jesucristo sea el protagonista.

Que esta no sea Tan sólo «otra navidad», tal vez como muchas otras que hemos vivido o como muchas otras que viviremos, si es que Dios nos lo permite por su misericordia”.

Que más allá de la celebración, aprovechemos este tiempo para predicar El Evangelio, y que lo que muchos cantan sin conocer Al Salvador: «Nació, nació El Redentor» salte de las letras y sea iluminando las vidas para la salvación de aquellos que aún no conocen a Cristo».

Con afecto fraternal,

Pastor Ezequiel Beberaggi y familia.

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«Que el gozo y la alegría, la esperanza y la fortaleza, permanezca en nosotros al celebrar una navidad más pues ahora está más cerca nuestra salvación que cuando creímos, mantengamos la fe». Habacu 3:17-19

Pastor José Tomedes y familia.

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«El mensaje y noticia que produce el mayor gozo, en todo tiempo, es este: «No tengan miedo… os ha nacido hoy, … un Salvador» (Lc. 2:10-11) Esta es la esencia de la navidad. Oramos que el conocimiento de esa verdad produzca en el corazón de cada familia, de cada creyente, una alabanza profunda, sincera a nuestro Dios, como el de las huestes angelicales: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres»
Jesús es el Príncipe de Paz que nos salva de nuestros pecados. Mediante su sacrificio en la cruz, ofrece perdón y paz con Dios a todos los que creen en Él. Así siempre se disfruta de una ¡FELIZ NAVIDAD!»

Pastor Arquímedes Velásquez y familia.

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«Cuando la fe y la esperanza están en línea, nosotros los hijos de Dios tenemos la libertad de celebrar la verdadera navidad, por que hemos llegado a comprender ese amor tan grande que Dios nos ha mostrado por medio de su hijo Jesucristo Señor nuestro. Mantengamos esa fe y esperanza, y celebremos el nacimiento de aquel que murió y resucito por nosotros».

¡FELIZ NAVIDAD! Mateo 1:11

Pastor Henry Aguilera y familia.

«La iglesia de Cristo tiene la bendición de unirse al canto angelical «Gloria a Dios en las alturas» por la gracia y la victoria del cordero de Dios. Hoy entendemos por su Espíritu lo que significa la verdadera navidad, sigamos disfrutando no solo durante esta fecha sino los 365 días del año del regalo eterno q nuestro Padre Celestial nos ha otorgado. Muchas felicidades».

Pastor Jesús Carvajal y familia.

Una iglesia establecida

Al final de su primer viaje misionero, el apóstol Pablo invitó a Bernabé a recorrer de nuevo las regiones donde habían fundado iglesias. Su principal preocupación era saber «cómo estaban los creyentes» (Hec.15:36).  Esta actitud del apóstol hacia las iglesias recién fundadas estuvo presente durante toda su vida como misionero (Hec.18:23; 2Cor.11:28; 1Tes.2:17-3:5). 

¿Cómo esperaba Pablo que estuvieran las iglesias fundadas por él?, ¿cuáles eran los rasgos que debían mostrar los creyentes para evidenciar que permanecían en el evangelio?, ¿cómo podía saberse si una iglesia era todavía la iglesia de Cristo?

Sin duda que Pablo tenía una clara idea de cómo debía ser una iglesia según la voluntad de Dios. El instruyó a Timoteo acerca de cómo debía conducirse en la familia de Dios (1Tim.3.15). Todas sus cartas de alguna u otra manera ofrecen instrucciones acerca de lo que Dios espera que sepa y sea su iglesia (tanto lo que debe conocer como lo que debe hacer). 

No sólo Pablo mostró esta preocupación, también lo hicieron los otros escritores del Nuevo Testamento.[1]  Se podría decir que todo el Nuevo Testamento fue el resultado de la preocupación que sus escritores tuvieron de que la iglesia llegara a ser la comunidad madura y victoriosa que Dios deseaba.  Cada libro refleja esta misma preocupación.  Aunque fueron escritos para diferentes destinatarios y en contextos diferentes, tienen en común el deseo de que la iglesia de Dios mostrara el perfil bíblico.

Entonces, es posible para nosotros recuperar el perfil de una iglesia madura o establecida si estudiamos con atención el Nuevo Testamento buscando estos rasgos.  El resultado de un estudio así sería una serie de valores o principios que deben ser seguidos por cualquier iglesia que quiera marchar hacia la madurez.      

Identificar estos rasgos permitirá a la iglesia tener una definición clara de hacia dónde debe ir. Provee sentido, dirección, seguridad y ánimo.  En un tiempo donde la confusión y el conformismo amenazan con ahogar el potencial de las iglesias locales, se hace más necesario este tipo de definición.

Los rasgos de una iglesia establecida

Cuando el apóstol regresó de nuevo a las iglesias fundadas por el equipo misionero durante su primer viaje, Lucas relata que iban «confirmando las iglesias» (Hec.15:41).  El término confirmar (gr. epiesteridso) que emplea Lucas en este texto tiene la idea de hacer a alguien firme, sólido, fuerte, establecido.  La raíz de esta palabra (y sus derivados) se usa varias veces en el Nuevo Testamento con ese mismo sentido (Hec.14:22; 15:32; 15:41; 18:23; Rom.1:11; 16:25; 1Tes.3:2; 2tes.2.17; 2Ped.1:12). Por eso, cuando usamos la frase «iglesia establecida» estamos hablando de una iglesia sólida, fuerte, firme, madura.  En otras palabras, una iglesia que ha desarrollado un nivel de crecimiento estable y evidencia los rasgos de madurez que Dios espera de su iglesia en cualquier tiempo y lugar de la tierra.

Para Pablo no era suficiente fundar las iglesias, era necesario establecerlas.  De allí su empeño en instruir, orientar, exhortar y corregir cualquier problema que se presentara en las congregaciones a fin de ayudarlas en el proceso de ser iglesias consolidadas.  Hasta el último momento de su ministerio se dedicó a esta labor. 

Es posible describir algunas características que, de acuerdo al estudio de los libros del Nuevo Testamento, uno esperaría ver en las iglesias como evidencia de madurez.  Permítanos compartir algunas de ellas como un acercamiento inicial. 

1. Vida Piadosa

Uno de los aspectos que se destaca en los escritos del Nuevo Testamento es su énfasis en la vida diferente que deben llevar aquellos que han sido llamados a formar parte del pueblo de Dios (Mat.5:43-48; Rom.6:11-14; 12:1-2; 1Cor.6:9-11; Gal.5:1).  Se establece un «antes» y un «después» en la vida del cristiano.  Términos como santidad, piedad, temor y reverencia se usan con frecuencia para describir la nueva actitud que el creyente debe asumir como hijo de Dios. ¿Qué se apreciará en una iglesia cuyos miembros cultiven una vida piadosa?   

  • Los creyentes rechazan el pecado en cualquiera de sus formas y se comprometen a una vida de santidad creciente (Rom.6:12-13).
  • El pecado es confrontado oportunamente en la comunidad cristiana y el creyente es exhortado a dejar las antiguas practicas pecaminosas (Hec.5:1-11; 1Cor.5:1-13; Gal.6:1-2, 1Ped.4:1-4).
  • La nueva conducta del creyente se construye sobre los principios éticos y morales de las Escrituras, las cuales son consideradas normativas (Mat.28:20; Fil.2.14-16; 2Ped.1:19).  

2. Dependencia del Espíritu Santo

    La iglesia es dinamizada por el Espíritu Santo. Cristo prometió la presencia y acción del Espíritu Santo en sus discípulos como la fuente del poder que operaría en sus vidas (Hec.1:8).  Por eso, todas las funciones que la iglesia realiza las hace gracias a la provisión del Espíritu (1Cor.12:7-11). La iglesia depende del Espíritu como una linterna depende de las baterías para poder iluminar.  Es necesario el contacto permanente y fluido de los creyentes con el Espíritu Santo para que se hagan realidad las promesas de Dios para  Su pueblo.  ¿Qué apreciaremos en una iglesia que depende del Espíritu Santo?

    • La practica de la oración permanente como recurso para buscar la voluntad de Dios (Mat.26:41; Hec.13:1-3; 14:23; Rom.12:12; 4:2; Fil.4:6; 1Tes.5:17; 1Ped.4:7).
    • El desarrollo de ministerios basados en los dones espirituales (1Cor.12:4-11; 1Ped.4:10).
    • Las manifestaciones del Espíritu Santo durante el culto son reconocidas con claridad, contribuyen a la edificación de toda la iglesia y se producen en el marco del orden y la decencia (1Cor.14:26-40; 1Tes.5:19-22).  

    3. Comunión Fraternal

      La iglesia es esencialmente una comunidad.  A diferencia de una empresa, en la iglesia el activo más importante es la relación con otros.  Esta  relación debe ser preservada por encima de las diferencias de opinión (Rom.14-15:4). Debemos agotar todos los recursos para vivir y permanecer unidos como hermanos (Jn.17:20-21). Actitudes como el perdón, la tolerancia, la paciencia y el amor deben caracterizar nuestras relaciones y preservar la vida en la comunidad cristiana (Col.3:12-14). ¿Qué mostrará una iglesia que vive en comunión fraternal?

      • Los creyentes están pendientes de satisfacer las carencias de los miembros más necesitados (Hec.2:44-45; Gal.2:10; 1Tim.5:16). 
      • Los creyentes se conocen entre si, no solo de cara, también se conocen a un nivel mas profundo: intereses, necesidades, luchas (1Cor.12:25-27).
      • Si alguno cae en una falta, es restaurado por los demás con amor, paciencia y mansedumbre (Gal.6:1-2).
      • Los miembros utilizan sus dones, habilidades y recursos para el crecimiento de la comunidad cristiana (1Cor.14: 12; Ef.4:11-16).
      • Las personas recién convertidas reciben atención inmediata y son incorporados lo más pronto posible a la comunidad cristiana (Hec.2:42; 11: 23-26).  

      4. Crecimiento permanente de todos los creyentes

        La iglesia es comparada con un edificio viviente en constante crecimiento (Ef.2: 21).  Por otro lado, y siguiendo la misma figura, los creyentes son comparados con piedras vivas que están formando el edificio del pueblo de Dios (1Ped.2:1-5).  Esta figura, lejos de mostrar una comunidad estática y pasiva, indica un cuerpo de personas que está experimentando un movimiento constante hacia la madurez espiritual.   Cada creyente (desde el primero que se convirtió hasta el que lo hizo mas recientemente) está llamado a crecer de manera continua y constante (Col.1.9-10).  ¿Qué mostrará una iglesia que está creciendo en forma permanente?

        • Los creyentes son instruidos consistentemente como discípulos, manteniendo el equilibrio entre las áreas del conocimiento bíblico, el desarrollo del carácter y las habilidades ministeriales (Mat.28:19-20; Hec.11:23-26; 2Tim.2:2; Tit.2:1-15).
        • Los creyentes son orientados a descubrir y desarrollar adecuadamente sus dones espirituales para la edificación de toda la comunidad cristiana (1Cor.12; 1Ped.4:10).
        • Los líderes se dedican a la formación de otros líderes emergentes para asegurar el relevo ministerial (2Tim.2:1-2).
        • Permanentemente la Escritura es expuesta en forma clara y fiel a la congregación con el resultado que los creyentes son retados a conducir sus vidas de acuerdo a los principios bíblicos (1Tim.4:13; 2Tim.3:16; 4:1-5).

        5. Visión reproductora

        La iglesia, como un organismo vivo que es, se reproduce en forma permanente. De esta manera garantiza su permanencia en la tierra.  Hoy tenemos iglesias porque otras en el pasado se reprodujeron en nosotros.   No cabe dudas que la Gran Comisión apunta a este concepto de reproducción constante (Mat.28:19-20). Esta reproducción tiene dos dimensiones: la individual (los creyentes ganan a otras personas para Cristo) y colectiva (la iglesia funda nuevas iglesias). El reino de Dios crece gracias a esta visión reproductora que la iglesia desarrolla. ¿Qué evidenciará una iglesia que tiene una visión reproductora? 

        • Los miembros desarrollan el evangelismo relacional como un hábito permanente (Hec.10: 24,27; 16:15, 34).
        • La iglesia tiene un impacto positivo y evidente en la comunidad que sirve de plataforma para un evangelismo eficaz (Hec.4:4; 5:11, 13; 1Tes.1:7-10).
        • La iglesia se reproduce en nuevas iglesias prioritariamente en lugares donde hace falta el testimonio de una comunidad cristiana (Hec.13:1-3; 19: 10; Rom.15: 20; 1Tes.1:1-8
        • La iglesia participa en el envío de misioneros a lugares no alcanzados del mundo (Hec.13: 1-3; 2Cor.10: 15-16).

        6. Adoración en espíritu y verdad

        El pueblo de Dios puede acercarse con plena certidumbre de fe al lugar santísimo, según el escritor de Hebreos (Heb.10:19-25). La liturgia restringida del Antiguo Testamento ha dado lugar a un culto pleno de confianza y libertad. La iglesia ha sido habilitada para adorar a Dios de una manera auténtica y profunda.  A esto se refirió Jesús cuando dijo a la mujer samaritana que Dios buscaba adorares que le adoraran en espíritu y verdad.  ¿Qué veremos en una iglesia que cultiva la adoración en espíritu y verdad?  

        • La adoración se entiende, no sólo como un culto público, sino  como un estilo de vida en trasformación constante (Rom.12:1-2).
        • Los creyentes se reúnen periódicamente para celebrar culto al Señor (1Cor.14:26)
        • Las expresiones de adoración pública y privada están en total armonía con la Escritura y parten de una clara comprensión de ella (Jn.4:23-24).
        • Cada creyente y familia cultiva una vida devocional permanente (Mr.1:35). 
        • Las formas de adoración son vehículos eficaces de expresión espiritual, culturalmente relevantes y bíblicamente consistentes (Ef.5:18-20; Col.3:16; 1Cor.14.26).

        7. Liderazgo bíblico

        El cuerpo de Cristo necesita dirigentes que la conduzcan hacia la obediencia a la voluntad de Dios.  Desde un principio, Pablo se preocupó por establecer ancianos en cada congregación fundada (Hec.14:23; 20:17; 1Tim.3:1-7; Tit.1:5-9).  Estos hombres eran responsables por la enseñanza, cuidado y supervisión de toda la comunidad cristiana, por lo que debían reunir los requisitos exigidos por el Señor.  Otras funciones ministeriales fueron añadiéndose según lo determinaba la necesidad de la comunidad (Hec.6:1-7). ¿Qué mostrará una iglesia que tiene un liderazgo bíblico?

        • Los Pastores/ancianos/obispos son hombres fieles que reúnen las condiciones establecidas en 1Tim.3:1-7; 5:17; Tito 1:5-9; 1Ped.5:1-4.
        • El liderazgo pastoral trabaja como un auténtico  equipo evidenciando armonía, consenso, co-dependencia y co-responsabilidad (Hec.20:28; 1Ped.5:1-4; Fil.2:1-4).   
        • Los ancianos o pastores ganan el respeto, consideración y sujeción de la congregación (1Tes.5:12-13; Heb.13:17).
        • Hay hombres y mujeres que evidencian un auténtico compromiso con el ministerio en todos los niveles de liderazgo donde Dios los ha establecido (Hec.20: 28; Rom.12:6-8; 1Tim.4:14; 1Ped.4:10).
        • El liderazgo evidencia una profunda vida espiritual y un constante perfeccionamiento de su carácter como base de su ministerio. Lo que son llega a ser la plataforma de lo que hacen (1Cor.9:24-27; 1Tim.4:12; 2Tim.2:15; Tito 2:6-8).
        • Los creyentes son colocados en el ministerio sobre la base de sus dones espirituales, su carácter y su fidelidad (1Tim.4:14; 2Tim.2:2; 1Ped.4:10).

        8. Sana interdependencia

        Las iglesias en el Nuevo Testamento se apoyaban unas a otras en un apropiado modelo de interdependencia. La iglesia de Jerusalén mandó a un hombre clave hasta la recién fundada comunidad cristiana en Antioquia para fortalecer el trabajo allí (Hec.11:22).  Posteriormente, los hermanos de Antioquia enviaron recursos materiales para ayudar a los hermanos que vivían en Judea (11:27-30). Este modelo de apoyo mutuo fue evidente en las iglesias del primer siglo.  Ellas se animaban mutuamente a través del ejemplo, enviaban hombres claves a apoyar el trabajo en otros lugares, recogían ofrendas para ayudar a otros creyentes. En este apoyo nunca se perdía la centralidad e identidad de cada iglesia local.  ¿Qué mostrará una iglesia que tiene sana interdependencia con las demás?

        • La iglesia es un modelo para otras iglesias (1Tes.1:7)
        • Provee recursos para ayudar a otras iglesias y ministerios, aun más allá de sus fronteras (Hec.11:22; 27-30; Rom.15:26; 1Cor.16:1; Fil.2:25; 4:14-16).
        • Reconoce su interdependencia con otras iglesias y participa con ellas para hacer avanzar el reino de Dios en el mundo (2Cor.8:1-4; 9:1-5; Fil.2: 25; 4:14-16).

        9. Sostenimiento apropiado

        La iglesia asume el compromiso de sostener de una manera apropiada el avance del reino.  Por ello se muestra una clara conciencia del valor y compromiso de la ofrenda para el desarrollo permanente de la obra lo cual incluye el sostenimiento adecuado de los ministros que lo requieran, el socorro a los creyentes necesitados, el apoyo a otras iglesias y la ejecución de proyectos ministeriales, entre otros. (Hec.2: 42; 4: 34; 11: 27-30; Ef.4: 28; 1Tim.5:9; 1Cor.9: 13-14; 1Tim.5: 17-18). ¿Qué evidencia una iglesia que asume el sostenimiento apropiado de sus ministerios?

        • La ofrenda se asume como un compromiso personal con Dios para el sostenimiento de la obra y se celebra bajo los principios de regularidad, espontaneidad (es voluntaria), orden y proporcionalidad (cada uno da de acuerdo a cómo el Señor le ha prosperado). El diezmo no aparece como normativo para la iglesia en el Nuevo Testamento sino la ofrenda voluntaria (1Cor.16:1-2; 2Cor.9:7)
        • La responsabilidad del manejo administrativo en la iglesia debe ser entregado a hombres espirituales que evidencien los dones y carácter necesarios para tal responsabilidad (Hec.6:1-7).
        • La iglesia debe sostener a los ministros y ministerios que así lo requieran (1Tim.5:17-18; Tit.3:14).
        • La iglesia debe enfocarse prioritariamente en ayudar a aquellos creyentes que en verdad tienen necesidades evidentes y no pueden por ningún otro medio recibir ayuda económica (1Ti.5:3, 5-10). Al mismo tiempo debe animar a los creyentes a sostener a los de su casa para no ser carga a la iglesia (1Tim.5:8).
        • La iglesia debe exhortar a todos a trabajar honradamente para ganarse la vida, sostener a sus propias familias y tener para ayudar a otros (2Tes.3:6-15). 

        10. Familias sanas

        La iglesia es una familia de familias, es decir, es una comunidad compuesta por familias individuales. Frecuentes son las instrucciones en el Nuevo Testamento dirigidas a los miembros de la familia para que vivan de acuerdo a la voluntad de Dios (Mat.5.27-28; Mat.19:1-9; Ef.5:21-6:4; 1Ped.3:1-7). Cada familia está comprometida a obedecer las directrices bíblicas acerca del papel de cada miembro como familias individuales y como parte de la iglesia como «familia de familias». ¿Qué podríamos apreciar en una iglesia que tiene familias sanas?

        • Los hombres de la congregación son entrenados para ser los líderes espirituales de su familia (Ef.5:22-33; Col.3:18-19).
        • Las mujeres mayores aconsejan a las más jóvenes en su rol como esposas y madres (Tit.2:4-5).
        • Cada miembro de la familia natural se preocupa por obedecer las directrices bíblicas: Esposos (Ef.5:22-33; Col.3:18-19; 1Ped.3:7); padres (Ef.6:4; Col.3:21); hijos (Ef.6:1-3; Col.3:20).

        Las ventajas de que una iglesia pueda identificar con claridad los rasgos de madurez presentados en el Nuevo Testamento son evidentes:

        1. Permite una guía o agenda para establecer metas y proyectos a corto, mediano y largo plazo.
        2. Provee un marco para la organización de la iglesia bajo estructuras realmente funcionales y totalmente armonizadas con la visión de una iglesia establecida.
        3. Permite enfocarse en tareas prioritarias para alcanzar la madurez eclesial.
        4. Posibilita la evaluación bajo criterios de salud bíblicos y medibles
        5. Desafía permanentemente a la iglesia a la superación
        6. Protege a la iglesia de desviaciones doctrinales y prácticas

        Tal y como lo señalamos al comienzo, cada iglesia debe hacer su mejor esfuerzo en identificar los rasgos que el Nuevo Testamento señala de lo que Dios espera de ella. Una vez que estos rasgos han sido identificados, entonces será necesario dedicarnos con empeño en evidenciarlos en nuestra comunidad cristiana.

        Este artículo es un intento por mostrar algunos de esos rasgos.  Es una tarea que usted, amado pastor, misionero o líder debe continuar haciendo junto a su equipo de trabajo. No hay gozo comparado al de aquel que sabe lo que Dios espera que haga y dedica todo su esfuerzo, tiempo y recursos a hacerlo.


        [1] Aun los evangelios y el libro de Hechos, que son relatos históricos, fueron escritos para instruir acerca de lo que la iglesia debía creer acerca de Jesús y los apóstoles, y de los ejemplos que debía imitar (vea el prologo de Lucas en Lc.1.1-4 y el epílogo de Juan en Jn.20:31). También el libro de Apocalipsis tiene un mensaje para las iglesias proveyendo ánimo, exhortación y esperanza.

        Derribados, pero no destruidos

        Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
        (2Co 4:7-10)

        Introducción

        Una de las mayores maravillas de la industria petrolera, son las estaciones de bombeo de flujo; éstas sirven como relevo e impulso para el fluido que es trasladado por medio de tuberías. En muchos casos la velocidad del flujo es casi nula debido a los trayectos recorridos y a la viscosidad del fluido, por lo que una estación de bombeo viene a dar la velocidad y fuerza necesaria para transportar de manera eficiente la sustancia al tanque de recepción final. En días convulsionados como los que vivimos, necesitamos estaciones de flujo que nos permitan descansar, avanzar y establecer contacto con el Dueño de las «máquinas de bombeo», el Dios que impulsa y bombea a aquellos fieles a su destino seguro.

        Poder de Dios y no de nosotros

        Unos días atrás, estando en una cola para surtir gasolina, trataba de concentrarme para realizar el escrito actual. Cada uno de nosotros necesita estar concentrado y enfocado en el Señor, porque la convulsión y dinamismo en la que nos encontramos por solucionar las necesidades básicas diarias, nos pueden llevar a quedar en medio del camino. Pablo anima a la iglesia de Corintios a mostrar el poder de Dios como recurso o «tesoro en vasos de barro», de manera que cada evento o dificultad sea motivo para acudir de manera rápida a nuestro Señor como estación de bombeo diaria. El Señor está en nosotros como recurso principal, por lo que NO debemos dejar de verlo, a pesar del torbellino de situaciones y calamidades que se nos presentan.

        Marcando diferencia

        Tribulación, angustia, apuros, persecuciones, encuentran en el Señor contrastes que diferenciarán a los verdaderos discípulos de aquellos que hallan en la angustia, desespero, desamparo y desorden, «solución» y «salida». Cada una de las cualidades o rasgos de los verdaderos creyentes que menciona Pablo, serán parte de las marcas que mostrarán la forma en que hemos tomado la cruz del Señor, a pesar de los problemas y dificultades. «Llevando en el cuerpo siempre, por todas partes, la muerte del Señor Jesús», para que así sea manifestada la vida de Cristo en nuestros cuerpos.

        Hace algunos días, recibí un mensaje de un pastor amigo, pidiendo ayuda porque no contaba con la provisión diaria para él y su familia; por lo que me decía: «Solo tengo lo suficiente para visitar enfermos, asistir a hermanos y preparar enseñanzas». Muchas veces nosotros mismos nos hemos encontrado en esa encrucijada, donde la provisión está en niveles rojos; desde donde Dios nos ha sacado proveyendo cuando menos lo pensamos o esperamos; siendo entonces su propia gracia la que sobreabunda para glorificarse así de manera increíble en nuestras vidas. Todos, hoy más que nunca, necesitamos de esa estación de bombeo que nos permita respirar y descansar en el Señor, a pesar de que el flujo sea «muy pesado» para ser trasladado; al final, la potencia y el poder no está en nosotros, sino en el Señor.

        Desgaste vs renovación

        Nuestros cuerpos están siendo sometidos a desgastes de todo tipo, a nivel mental, físico y espiritual; por lo que, si no estamos cada día cediendo nuestra carne y mortificándola para manifestar a Cristo, seguro nuestro fin será similar al de los que no conocen al Señor, con amargura, reproche y turbación exagerada. El Señor sufrió el castigo en su carne, sin merecer tal maltrato; colocándonos en una posición de privilegio a pesar de que tengamos momentos donde la carne cumple un efecto recordatorio del pecado que se refleja en el desgaste, cansancio y sufrimiento; sin embargo, este desgaste externo debe ser en el creyente motivo de una renovación diaria del espíritu, anhelando celosamente las habitaciones celestiales; donde con el clamor de un ABBA PADRE, imploramos misericordia y aliento para continuar en medio de las aflicciones.

        El mes pasado, vimos estupefactos, celebraciones y rituales oscuros y sin sentido en el país como las de halloween y muchas otras, y a su vez, también se escuchaba acerca del retorno a los locales de las iglesias. Debemos, más allá de las aperturas de los locales, pensar en la apertura de nuestros corazones y apego cercano a la comunión del Señor; siendo esto más importante que cualquier otra cosa en el mundo entero. La vida de Cristo debe manifestarse en nuestras vidas, y alumbrar así como heraldos y luminares en el mundo. Los 503 años de la celebración de la reforma; deben cobrar vida en nosotros, cambiando y transformando nuestra mente, corazón y conducta, dedicándola al Señor como prioridad, sin relegarlo o encajonarlo en nuestros «escaparates» religiosos.

        Conclusión

        Venezuela cuenta con un petróleo poco común en el mundo; conocido en la industria como «extra pesado»; este, necesita muchos aditivos y bombas con alta potencia para ser trasladado. La situación país, así como el petróleo venezolano: Es «extra pesada», donde pasamos por prolongados y «turbios» problemas económicos y sociales; lo que nos coloca en un estado donde se nos dificulta la provisión, cuidado y serenidad espiritual. Estamos perseguidos, afligidos, atribulados más no derribados ni acabados; teniendo como fortaleza al Dios absoluto, suficiente, poderoso, cercano, y salvador.

        Los días son para pensar y anhelar el regreso del Señor; «Ven Señor Jesús, ven pronto, por nosotros por favor»; sin embargo, mientras lo anhelamos, lo vivimos y anunciamos hasta que se manifieste de manera final. No son momentos para relajarnos ni descuidarnos; es hora de acercarnos y aferrarnos muy fuerte al Señor.

        Dios les bendiga.

        Lava las manos de tu Madre

        El recién graduado universitario no cabía de felicidad. Acababa de obtener su primer empleo. El entrevistador había quedado satisfecho con las respuestas del aspirante y le dijo que debía presentarse al siguiente día a las 8:00 am. Acto seguido le hizo otra interrogante: – ¿Quién pagó tus estudios? – Al joven se le iluminaron los ojos y explicó: – Mi madre. Ella se ha esforzado siempre para que tenga yo lo necesario. – ¿Y qué trabajo tiene tu mamá? – ¡Trabajos, doctor! Ella es secretaria en una Clínica, pero también corta y seca cabello en casa y lava ropa de algunas personas vecinas. Cuando yo estaba en casa le ayudaba «matando algunos tigritos» pero mientras cursaba la universidad, no me quedaba mucho tiempo para ayudarla. La carga fue casi de ella sola.

        El entrevistador, mirándolo fijo a los ojos le ordenó: – Hoy mismo usted va a lavar las manos de su madrecita. Tome agua y jabón y pídale que le permita lavar sus manos. Mañana al llegar me presenta un informe de la encomienda.

        Aquella tarde el muchacho tomó las manos de su progenitora y puso empeño a la obra. ¡Cuán envejecidas y callosas estaban las manos de Mamá! Comenzó a llorar y las lágrimas se mezclaban con el agua de la poncherita. Las secó y buscó una cremita para suavizarlas. Ambos terminaron fundidos en un largo y sentido abrazo.

        La mañana siguiente el jefe lo esperaba a la entrada de la empresa. – ¿Cómo te fue en la tarea? El novel empleado lloró de nuevo. El caballero se interesó en saber qué aprendizaje le había quedado. Erguido, expuso: – Mientras viva me esforzaré por honrar más las manos de esa mujer. Procuraré que esas manos tengan más descanso. Y prometo que mis las mías se envejecerán y se encallecerán para que otros tengan las mismas oportunidades que hasta ahora he tenido-.

        La sociedad actual es poco agradecida y tiende a la utilización de las personas para obtener sus fines. Alcanzados sus propósitos, desechan a la gente que les ha ayudado como se echa al cesto un hisopo usado. Muchos hijos «explotan y esclavizan a sus padres» poniéndolos a cumplir las tareas que les corresponden a ellos y ven a sus procreadores como su caja chica eterna. Un ejemplo de ello es el tradicional «cuídame los muchachos por un rato» y ese rato se convierte en un 7/7.  Ya los abuelos trabajaron y no es justo que los obliguemos a algo para lo que ya sus fuerzas están menguadas.

        Cuidado con identificarnos con Proverbios 30.11: «Hay generación que maldice a su padre y a su madre no bendice». La Biblia nos muestra un camino mejor. En ella Dios nos pide que honremos a nuestros viejos: «Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra» Efesios 6.1-2. Dios también nos pide que seamos agradecidos con todos (y eso incluye a los padres): «… Y sed agradecidos».

        Lavar las manos de nuestra madre o de los padres, nos ayuda a valorar mejor sus sacrificios y replicar su ejemplo de vida. Y existen muchas maneras de «lavar las manos de nuestros viejos».  ¿Cuándo fue la última vez que le hiciste un cariño a esas manos que tanto te han dado? Que Dios nos ayude.

        El Poder y la Fuerza de la Palabra Escrita

        De niño, siempre nos gustó ver los desfiles militares en las fechas patrias. Todo aquel despliegue de aviones, tanques, lanchas remocaldas y otros, transmitían una idea: fuerza y poder.

        Y es que a los seres humanos nos fascina competir a ver quien es más fuerte, hablamos hasta de la potencia de las bombas de agua con las que surtimos los tanques en nuestros hogares. Somos así.

        La humanidad también ha sido testigo de los efectos destructivos del uso de la fuerza. Hiroshima y Nagasaki son evidencias que gritan como el poder de la bomba atómica puede hacer desaparecer en poquísimo tiempo ciudades enteras.

        Ahora bien, ¿Puede compararse toda esa potencia con el Poder de la Palabra de Dios? Dice Jeremías 23:29: «¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?» El poder que el hombre ha diseñado puede derribar montañas y destruir ciudades pero nunca puede equipararse al poder de la Palabra de Dios. Porque la fuerza humana nunca podrá cambiar el corazón humano. Solo la Palabra Escrita y revelada, aplicada por el Espíritu Santo, puede hacerlo.

        La Palabra del Señor limpia nuestros corazones del pecado

        La Palabra de Dios transforma al drogadicto y al alcohólico en una persona limpia y sobria.

        La Palabra de Dios hace de un hombre violento con su familia, un hombre amante de su esposa e hijos y proveedor-protector de los mismos. Solo el poder de la Biblia hace esto y mucho más.

        En nuestro caso familiar, con la Biblia mi madre aprendió a leer y escribir. Y leía con facilidad las Escrituras, lo cual no ocurría con otro tipo de literatura. Y esa misma Palabra hizo que nuestros padres, de extracción campesina, se esforzaran por educar  a sus hijos en el temor de Dios y también en la vida académica. Ellos usaban una frase: «El Evangelio cambia la Vida».

        Amados: El Poder de la Biblia es Indestructible. Por eso dice Hebreos 4.12: «Porque la Palabra de Dios es Viva y Eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».

        Cinco dólares

        La joven misionera regresaba a casa junto a su mentora, la señorita Bird, después de semanas evangelizando en las zonas montañosas en donde estaban asignadas. Cada noche habían efectuado reuniones en los locales de las escuelas, alumbradas con lámparas de querosene y teniendo como audiencia a rudos montañeses que colocaban sus escopetas a un lado para escuchar el mensaje del Evangelio.

        Dormían en lugares distintos. Era frecuente que en las mañanas escucharan al pie de la ventana el escandaloso cacareo de los pollos afuera. Al ser llamadas a desayunar, había en la mesa pollo frito, galletas y salsa, tazones de jalea de fresa y jarras de leche fría. Las alimentaban bien los santos de Dios y familias interesadas en las Buenas Nuevas.

        Aquella tarde volvían a casa y se encontraron con su abandonada cabaña, sin leña cortada para el fuego y sin un centavo de dólar para comprar comida. Eran los años de la Gran Depresión. Ambas misioneras se postraron de rodillas y en oración pidieron a Dios les proveyera de cinco dólares para comprar alimentos. En aquellos años terribles para la economía del mundo, eso era suficiente para surtir la despensa. Esto nos recuerda a Filipenses 4:6:

        «Por nada, estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias».

        Aun oraban cuando tocaron a la puerta. Era un montañés empobrecido y tres de sus hijos, descalzos. Solicitaba zapatos para sus niños. La señorita Bird pidió al caballero cortar la leña para el fuego, entretanto enviaba a la joven misionera al gran barril  en donde estaban las donaciones de ropas y calzado que iglesias enviaban para ayudar a la obra social de la misión.

        Mientras uno de los chicos se probaba sus zapatos, halló en uno de ellos un arrugado papel que entregó a su benefactora. Al desenvolverlo, ésta halló cinco dólares en billetes de uno. «En alguna parte, en alguna iglesia del norte, alguien había echado su pan sobre las aguas y había llegado hasta nosotros en las montañas en el momento justo de nuestra necesidad». Se cumplía Isaías 65:24: «Antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo responderé» (Llamada a ser una mensajera. Autobiografía de Ruth de Olson. Pág.21).

        ¡Gloria a Dios! En tiempos de adversidad y de carencias, bueno es seguir confiando en Dios como fuente de toda provisión. Y no cerrar el corazón a la necesidad ajena porque en satisfacer la carencia de otro, puede estar la respuesta a la nuestra. ¡Dios nos guarde!

        Usted, llene el tanque de otro

        Corría el año 1975. La universitaria, recién graduada, había conseguido un buen empleo algo lejos de su pueblo natal. Una tarde de domingo decidió ir a visitar a un querido tío que vivía en otra ciudad cercana a su nueva residencia. También estaba deseosa de viajar en el Ford 1968 que su padre le había obsequiado al finalizar sus estudios.

        Al caer la tarde, emprendió el regreso a casa pero el vehículo le advirtió que la aguja de la gasolina señalaba que solo le quedaba un cuarto de tanque. Pensó en pedirle dinero al tío pero la pena superó su sentido común. Cuando todavía distaba mucho de su destino, miró con alarma que el nivel de combustible daba para llegar a la próxima estación de servicio que estaba ubicada en medio de la nada.

        A duras penas logró arrimar su carro hasta el surtidor y pidió al encargado que le cargara por lo menos medio tanque y ella le extendería un cheque ya que no tenía dinero en efectivo. En 1975 no había tarjeta de débito, ni de crédito, ni cajeros automáticos, y mucho menos pagomóvil. El bombero se negó a aceptar la oferta. Ella entonces le pidió la dejara pasar la noche con su carro en la gasolinera y al otro día buscaría la forma de ir hasta el pueblo próximo para cambiar un cheque en el banco.

        El hartado empleado le dijo: -Puedes quedarte pero de inmediato llamo a la policía para que te detenga- El conductor de otro auto que se había estacionado en el surtidor contiguo, oyó parte de la conversación y se dio cuenta del aprieto de la choferesa. Cuando fue a ser cargado su tanque, el caballero le dijo al intransigente servidor: -¡Llene primero el tanque de ella! Y mostrando su cartera, agregó: -Yo pago. La joven le dijo: -¡No cargo dinero en efectivo. No puedo aceptar su bondad!-. -Llene el tanque- ordenó de nuevo, y viendo a la señorita de los apuros, agregó: -Algún día tú harás lo mismo por alguien más-.

        La protagonista de nuestra historia dice: «No he dejado de buscar esa joven desvalida para socorrerla una noche en el camino. Entre tanto, por si nunca aparece, procuro realizar otros actos de bondad al azar. Aquel automovilista sereno siempre está en la bomba de al lado pidiéndole al surtidor que llene mi tanque primero».

        Esta historia publicada en una famosa revista de circulación mundial, me hizo recordar a los asombrados discípulos viendo al Señor Jesucristo lavando los pies de cada uno de ellos en la noche previa a su muerte. Oigamos al discípulo amado:

        «Así que después que les hubo lavado los pies, tomó su manto,volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, Porque EJEMPLO OS HE DADO, PARA QUE COMO YO HE HECHO, VOSOTROS TAMBIÉN HAGÁIS»

        Juan 13: 12-15 .

        Las buenas obras, la solidaridad práctica, el socorro mutuo, son acciones propias del pueblo del Señor; un pueblo con vocación de servicio. Cada vez que hacemos algo a favor de otro, estamos «devolviendo» de alguna forma la bondad recibida anteriormente. Es una bendita cadena interminable. Tengamos siempre presente que

        «A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar»

        Proverbios 19:17.

        Recuerde siempre llenar primero el tanque de otro. Dios le bendiga.