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Adicción a la tecnología en tiempos de covid-19

¿La tecnología te acerca o desconecta de tu familia? ¿Cuánto tiempo inviertes en el uso de las redes sociales? ¿Se ha convertido esto en un abuso, obsesión o adicción para ti? Al despertar, ¿corres al Smartphone o Pc antes que cualquier otra cosa? Una pregunta más… ¿Crees que le estás dando el uso correcto a las redes sociales y demás herramientas electrónicas? Estemos dispuestos a evaluarnos en cuanto a este tema.

«Yo sentía que estaba perdiendo a mi familia lentamente, y no quería asumir esta realidad. Poco a poco, cada día más, me estaba dejando llevar por el abuso de las redes sociales en su uso, y estaba alejándome emocionalmente de mi entorno familiar» anónimo.

¿Te está pasando lo mismo? Es riesgoso no hacer una pausa con valentía, para desintoxicarnos de la obsesión por las rrss. Ellas saturan. Son muy buenas, excelentes herramientas, pero su uso desequilibrado, puede hacernos caer en terrenos peligrosos.

Saturación

  • Ellas hacen mucho ruido en nuestra mente y corazón cuando las usamos inadecuadamente. Perdemos el tiempo deslizando los dedos, pasando horas viendo perfiles, intoxicando nuestro corazón con banalidades sin sentido y propósito.
  • Nos obsesionamos cuando esperamos aprobaciones de los demás, anhelando likes y comentarios a nuestras publicaciones.
  • Idealizando una vida perfecta, como muchos «la tienen» en sus perfiles.

Esa necesidad de publicar para ser notados, vistos, halagados y aprobados, puede convertirse en un arma de doble filo. La mala administración del tiempo en las herramientas electrónicas, puede estar arrebatando, sigilosamente, nuestro a solas con Dios. Nuestra necesidad de conectarnos y reflexionar a diario con Él. 

Conectarnos con Dios, debe ser nuestra prioridad hoy y cada día. La intimidad con Dios, no puede ser echada a un lado ni desplazada por la tecnología.

Permite que la tecnología haga silencio en tu vida, y verás cómo la voz de Dios te guía.

Prioridad

Nada puede destronar a Dios del lugar que ya ocupa en nuestro corazón. Si hoy no nos evaluamos y vemos esto de la adicción a la tecnología como un problema, entonces poco a poco nos hundiremos más. Debemos sincerarnos con Dios, hacer un alto y ver las cosas con los ojos del Espíritu Santo. 

Todo mi ser te desea por las noches; por la mañana mi espíritu te busca. Isaías 26:9 

Nosotros sabemos, sentimos y vemos cómo se nos va el tiempo usando incorrectamente los medios sociales. Esto trae consecuencias desagradables a nuestros entorno familiar. Reaccionemos. Recapacitar y evaluarnos es de sabios, es de valientes.

Vayamos a la fuente

Permite que Dios te limpie el corazón y la mente de esa saturación tecnológica, pídeselo. Deja que Dios haga silencio, bajando el volumen al ruido que hace en tu corazón la obsesión por los medios electrónicos. 

«Le dije a Dios que me guiara a usar adecuadamente las herramientas tecnológicas. Tuve que sincerarme con Él y pedirle que me orientara en cómo debía administrar el tiempo que pasaba sumergido en las rrss. Le rogué que quitara de mí la obsesión, afán y adicción por permanecer todo el día pendiente de ellas» anónimo.

Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan. Efesios 5:15-18

Consejos finales

Como seres humanos, tendemos a exceder los límites. Erróneamente, nos inclinamos hacia los excesos y adicciones, pero este tipo de abusos genera graves consecuencias con el pasar del tiempo. 

  • Recuerda que no se trata de conexión o desconexión, pues eso es muy fácil hacerlo. 
  • Se trata de comprender por qué y para qué inviertes tu tiempo en las herramientas tecnológicas. 
  • El punto es que entiendas el propósito que te lleva a usar las rrss y medios electrónicos. 
  • Que logres administrar correctamente tu tiempo, lo cual es muy valioso como para perderlo deslizando banalmente tus dedos; no permitas que uso se convierta en un abuso.
  • Pide a Dios que te ayude a comprender y asimilar que debes usarlas con sentido, conciencia, dirección y significado. 

¡Úsalas sabiamente y sin excesos!


Artículo originalmente publicado en el Blog Vestigios en el Corazón

Cuando nuestros hijos pecan ¿Cómo actuamos?

 

Nota del Editor: esta es la I parte de la nueva serie «Mi reacción cuando mi hijo peca»

«Me estás colmando la paciencia  con tu pecado», «Estás rebosando mis límites», «Estoy hasta aquí (señalando con la mano por encima de la cabeza)» Seguro son frases que como padres conocemos muy bien, y es que las usamos comúnmente para expresar nuestro agotamiento mental y físico, cuando nuestros hijos llevan al tope nuestra paciencia.

Un bebé, un niño, un adolescente, van a probar nuestra paciencia hasta el límite y más allá. Sin duda, hay días donde parece que nacieron para probar nuestro aguante.

Hay momentos donde queremos tirar la toalla y ya, dejar que hagan lo que quieran y después vemos cómo lo arreglamos.

Y es que así parece que se resuelve fácilmente todo ¿no? «Llegué a mi límite contigo y ya me cansé». Sin embargo, no corregir la actitud equivocada que presenta constantemente nuestros hijos, nos puede parecer la solución menos agotadora ante la realidad de lucha que se nos presenta día a día. Pero el dejarnos convencer por esta falsedad, nos puede causar grandes males, peores a los que estamos evitando.

El dejar de corregir las actitudes de pecado que se evidencian en nuestros hijos,  es dejar sus almas en manos del diablo. Sí, así como lo leyeron, su comportamiento es por una razón y debemos hacernos conscientes de algunas verdades antes de tomar una decisión que deje desprovista el alma de nuestros pequeños. Necesitamos pedir a Dios paciencia ante sus pecados.

Compartiremos en esta nueva serie tres verdades que nos ayudarán a ver la importancia de desarrollar la paciencia ante el pecado o malas acciones de nuestros hijos.

Primera verdad:

Mi hijo es un pecador. ¡Sí! Muchas personas consideran a los niños unos angelitos en los cuales no hay maldad, pero esto es falso. En Romanos 3:23 RV dice: “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios” y cuando se refiere a todos también incluye a los niños. ¿Le enseñas a tu hijo a pegarle a otros niños? ¿Le enseñas a tu hijo a ser egoísta con sus juguetes? ¿Le enseñas a tu hijo a enojarse cuando no hacen lo que él o ella quiere?

Estas preguntas nos darán una idea de dónde viene la necedad que hay que su corazón. Como padres, debemos estar conscientes de la verdad que nos revela ese verso de Romanos; nuestros hijos hacen lo malo porque son pecadores, no son pecadores por lo que hacen. Ver las acciones de nuestros hijos como una evidencia del pecado que habita en su carne, nos debe mover a misericordia. La misericordia más amplia que podemos mostrar hacia nuestros hijos pecadores es no abandonar la corrección que necesariamente requieren.

Ahora que conozco esta verdad, ¿Qué debo hacer?

En 2 Pedro 1:12-13 BLS dice: “Por eso yo les seguiré recordando siempre todo esto, aun cuando ya lo saben y siguen creyendo en la verdad que les enseñaron. Mientras yo viva, creo que es mi deber recordarles todo esto”

Pedro tenía conciencia de su responsabilidad frente a aquellos que habían escuchado y creído en el mensaje de salvación que él proclamaba. Esta responsabilidad debía abarcar toda su vida, y consistía en ayudar a sus amigos a crecer espiritualmente, recordándoles siempre las buenas cosas que debían hacer, y las malas que debían dejar.

Así mismo, como padres, tenemos la responsabilidad de estar siempre recordándoles las buenas cosas que esperamos y deseamos que hagan nuestros hijos, porque ellos nos fueron dados en calidad de préstamo por Dios, y en nuestras manos está presentarles el evangelio para que pasen de la condición de pecadores a justificados por la sangre de Jesús.

Si alguna vez sientes que quieres dejar de reprender, exhortar o enseñar una y otra vez a tu hijo, sintiendo que ya no tienes paciencia ante su pecado, recuerda enfáticamente que él te tiene a ti, en primera instancia, para que corrijas su pecado, mostrándole la misericordia que Dios ha mostrado contigo.

En la próxima publicación estaremos descubriendo la segunda verdad que nos ayudará a ver la importancia de desarrollar la paciencia hacia las acciones de nuestros hijos.


Este artículo ha sido publicado originalmente en el Blog de la Autora Blog 1díademamá

Cómo ser una madre cristiana efectiva

Seguramente a todas nos pasa. Nos cuestionamos demasiado. Nosotras las madres siempre estamos evaluando nuestro rol, a diario. Por nuestra mente pasan muchos pensamientos de juicio hacia el papel que ejercemos con nuestros hijos. «¿Lo estaré haciendo bien?», «¿Mis hijos serán felices con mi crianza?», «¿Mis actitudes le harán daño?», «¿Los estaré educando correctamente?», «¿Le estaré dando la alimentación adecuada?», «¿Será que hice mal pegándoles?», «¿Los habré castigado muy fuerte?», «¿Me habré sobrepasado en la disciplina?»… 

Nuestra mente piensa demasiado. Nos cuestionamos mucho preciosas mamás. ¡Queremos ser madres perfectas, intachables! Allí está nuestro problema. Es una gran debilidad. No significa que no vayamos a cumplir nuestro rol, que no seamos madres eficaces, o que no cumplamos con el diseño divino que Dios nos dio a nosotras las madres. El problema está en tratar de querer hacerlo todo «bien», «perfecto», sin defectos. Esto es imposible. Si seguimos intentándolo de esta manera, nos agotaremos mental y físicamente. Es tiempo de dar un alto a tantos cuestionamientos, y confiar en el Señor CADA DÍA para ser madres eficaces, no perfectas. 
La madre que desea ser «perfecta» en la crianza, siempre tendrá ese dilema: «¿Por qué lo hice?», «¿Cómo lo hice?», «No debí hacerlo», «Soy la peor», «No me lo perdono», «Debí hacerlo mejor», «Debí ser diferente», «Soy culpable». Esto no quiere decir que no vamos a evaluarnos como madres, acerca de cómo estamos cumpliendo nuestro papel. Pero debemos aprender a lidiar con estos dilemas, con estos cuestionamientos. Dios está dispuesto a aliviar nuestra alma y refrescar nuestro espíritu agotado y abrumado.
Estos dilemas, cuestionamientos y pensamientos de juicio, nos demuestran una sola cosa: Somos madres imperfectas, necesitadas de nuestro buen Dios perfecto. Nos demuestra nuestra fragilidad como humanas, y nuestra falibilidad. Revela nuestra incapacidad como madres, pero nos lleva a depender de Dios en esta hermosa y abrumadora labor. Necesitaremos a Dios cada día de nuestra maternidad. Necesitamos ser redimidas por Él y por su amor mostrado en la Cruz.

¿Cómo ser buenas madres?
Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó:
—Maestro bueno, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?
—¿Por qué me llamas bueno? —preguntó Jesús—. Solo Dios es verdaderamente bueno.
Marcos 10:17-18 NTV
✓ El único bueno es Dios.
✓ Dios, fuente de bondad, es el único que puede ayudarnos a cumplir nuestro rol de madres.
✓  Nuestro Dios bueno, puede darnos de su bondad para mostrarla, cada día, a nuestros hijos.
«No hay ni un solo justo, ni siquiera uno. Nadie es realmente sabio, nadie busca a Dios. Todos se desviaron, todos se volvieron inútiles. No hay ni uno que haga lo bueno, ni uno solo» 
Romanos 3:10 NTV
 
Somos imperfectas, somos implacables, malas e injustas; recordemos que somos pecadoras. Necesitamos la bondad de Dios, impresa en nuestros corazones, para poder ser madres eficaces. Dios es el único que puede enseñarnos a amar a nuestros hijos, a disciplinarlos equilibradamente, a bendecirlos a diario con palabras de vida. Vayamos a los pies de la cruz, cada día.  Humillemos nuestro corazón ante Su presencia. El amor incondicional de nuestro Buen Dios, mostrado en la cruz, puede hacernos amar y ser bondadosas con nuestros vástagos. 
 
Necesitamos aceptar ese amor. Necesitamos creer en su amor. Aunque somos indignas e inmerecedoras, Él nos lo da. No importa cómo hayamos actuado hoy con nuestros hijos, mañana Él nos da una nueva oportunidad para hacerlo mejor, bajo su guía y Gracia.
Dios sabe que nuestro anhelo es serle fiel en llevar a cabo esa responsabilidad que nos delegó como madres. Él conoce nuestro interior y sabe que le amamos, que deseamos honrarle en nuestra maternidad y darle la Gloria solo a Él.
La maternidad es la herramienta más poderosa que Dios usa para transformar nuestras vidas, nuestro carácter; para depender más de Él, y ser auxiliadas por Él. Porque Él se complace en bendecirnos, en ayudarnos, en mostrarnos su favor a diario para que lo entreguemos a nuestros hijos. Él ama darnos la victoria diaria en nuestro rol de madres. Estos versículos lo confirman:
  • El Señor fortalece a su pueblo; el Señor bendice a su pueblo con la paz. Salmos 29:11
  • Porque el SEÑOR se deleita en su pueblo; él corona al humilde con victoria. Salmo 149:4
  • Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común. Él es un escudo para los que caminan con integridad. Proverbios 2:7 
  • «Estaba listo para responder, pero nadie me pedía ayuda; estaba listo para dejarme encontrar, pero nadie me buscaba. “¡Aquí estoy, aquí estoy!”. Isaías 65:1
  • Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones! Isaías 65:24
Que esta sea nuestra oración siempre
Y ahora, que el Dios de paz
—quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús,
el gran Pastor de las ovejas, y que ratificó un pacto eterno con su sangre—
los capacite con todo lo que necesiten para hacer su voluntad.

Que él produzca en ustedes, mediante el poder de Jesucristo, todo lo bueno que a él le agrada.

¡A él sea toda la gloria por siempre y para siempre! Amén.

Originalmente publicado en el Blog Vestigios en el Corazón

Curso Gratis | Cómo convertirme en una Mujer Virtuosa

El ministerio LifeWay, ha creado una plataforma educativa, interactiva y ministerial para equipar a los lideres y miembros de las Iglesias cristianas.

A propósito de nuestra sección Mujeres Virtuosas, queremos recomendar para ti el curso completamente online y gratuito: Cómo convertirme en una Mujer Virtuosa

Wendy Bello nos lleva por Proverbios para conocer las características de una mujer virtuosa. Ella nos anima a ser mujeres que vivan la vida como Dios la diseñó. Puedes adquirir el estudio bíblico que tiene como tema, Una Mujer Sabia. Tiempo estimado: 30 minutos.

¡Inscripción gratuita (haga clic aquí)!

Wendy Bello es original de Cuba y hoy día reside en Florida, tiene una licenciatura en lengua y literatura inglesa, es escritora de 4 libros, entre estos los Estudio Bíblicos, Decisiones que Transforman   y Una Mujer sabia. Está casada con Abel, y tienen dos hijos. Puedes visitar su blog personal: www.wendybelloblog.com

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Los enemigos de nuestro matrimonio

Los enemigos de nuestro matrimonio NO son nuestras suegras, familiares, vecinos o hermanos. Es necesario saber identificar cuáles son esos verdaderos enemigos que quieren destruir lentamente nuestra unión matrimonial. El plan de Dios es que cuidemos nuestra sagrada unión. Para nosotros los casados no es un secreto que la convivencia es un arte. Todo arte merece su técnica y trabajo diario. Todo matrimonio necesita de esfuerzo mutuo para que ambas partes puedan convivir sanamente. Nunca tendremos un matrimonio perfecto, pero sí podemos constituirnos en un equipo ganador que se esfuerza por llegar hasta la meta final. 

Nuestro deseo es ayudarte a evitar ese punto donde digas: «No aguanto más, este matrimonio, se terminó»; ese no es el plan de Dios para ti Mateo 19:6. Entendamos que Dios no nos dio a nuestra familia para que la perdiéramos. Él nos dio una hermosa familia para que cuidáramos de ella cada día. A veces la carreta que decidimos llevar juntos se nos hace pesada, y ese peso nos puede llevar a abandonarla en medio del camino, pero es por nuestro duro corazón. Esa carreta muchas veces se llena de piedras porque le damos lugar a los enemigos del matrimonio.

Pero Dios nos dice que podemos vencer cualquier obstáculo si tan sólo le damos a Él el primer lugar en nuestras vidas. Mateo 6:33

¿Cómo identificar y vencer esos enemigos?

《Yo》 nuestro principal enemigo somos nosotros mismos. Somos nosotros quienes muchas veces impedimos la obra de Dios en nuestro matrimonio. A veces nos convertimos en los principales obstáculos para que nuestro matrimonio sea más llevadero y feliz. Palabras como «yo soy así y nadie me cambia», «así me criaron y así me muero», «si no te gusta cómo soy igual te la tienes que aguantar», «no voy a dejar de ser así y punto», «no me importa lo que dice Dios», «si quieres déjame, pues me da igual».

Cuando nuestro matrimonio está lleno de cosas carnales como estas, es difícil que podamos avanzar hacia la meta. Lo mejor sería arrodillarse ante Dios, reconocer que estamos siendo de tropiezo para nuestra familia, y clamar a Dios por auxilio y una transformación inmediata, Salmos 25:1 «A ti oh Jehová levantaré mi alma». Ningún matrimonio podrá ser feliz si alguna de las dos partes, o ambas, actúan de esta manera.

《El orgullo》 este enemigo se levanta a diario para destruir nuestro matrimonio. Su propósito es impedir que perdonemos a nuestro cónyuge de alguna falta que hayan cometido. Permitir que el orgullo se arraigue en nuestro matrimonio es un grave peligro porque poco a poco levantamos muros de contención que impiden perdonar y pedir perdón. Tengamos cuidado.

Recordemos siempre que Dios nos perdonó todos nuestros pecados y los lanzó a lo profundo del mar (Miqueas 7:19) Pues ¿quiénes somos para no perdonar? Si no perdonamos, Dios tampoco nos perdonará nuestras fallas contra Él. El que es misericordioso, será tratado con misericordia. Sin perdón, ninguna relación humana puede subsistir pues somos imperfectos.

《La negación》 el no reconocer en qué estamos fallando, es grave. Hay áreas en nuestro matrimonio, en la convivencia, que notamos alguna falla constante, y es necesario que las reconozcamos y no nos neguemos diciendo: «Yo no estoy fallando en eso, estás equivocado (a)». La negación nos lleva a seguir cometiendo los mismos errores y se va haciendo mucho daño a nuestra pareja. Lo mejor es reconocer en qué áreas estamos fallando y atacarlas de una vez. Pero seamos honestos (a) con nuestro cónyuge y afrontemos con madurez y responsabilidad nuestras áreas débiles.

Recordemos que Dios ama la verdad y quienes lo amamos a Él, practicamos siempre la verdad, pues así lo declara el Salmo 15:1-2. Hablemos verdad y de verdad con nuestro cónyuge para que podamos ser libres y nuestro matrimonio avance. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón».

《El postergar》 muchas veces queremos dejar todo para después. Después corrijo ese pecado, después hablo de ese tema con mi esposo (a), después vemos qué pasa, después vemos cómo arreglamos nuestras diferencias, después corregimos a nuestros hijos, después hablamos cara a cara sobre este error, después solucionamos ese problema, después paso tiempo de calidad con mi familia, después que termine de hacer mis cosas atiendo a mi familia, después que trabaje comparto con mis hijos y esposo (a), después, después y después.

El problema es que después se ven en el juzgado firmando su divorcio. Terrible este enemigo. No hay nada más saludable que sincerarse a diario con nuestro esposo (a) y no dejar poner el sol sobre nuestro enojo (Efesios 4:26 y 4:31). No dejes las cosas para cuando amanezca porque quizás puede ser demasiado tarde. Hablen las cosas con claridad y confianza. Dios nos bendice en nuestra comunicación cuando hablamos a tiempo, y nos ayuda a enfrentar nuestras diferencias cuando tenemos disposición humilde de resolver y no de empeorar.

《Falta de comunicación》 este enemigo desata grandes problemas. Comunicar es la forma que Dios nos dio para dar a conocer lo que pensamos. Cuando la comunicación en nuestro matrimonio se traba, nos vamos tragando las palabras, acumulando en nuestra mente y corazón amargura, rencor, resentimiento, ira, y muchos sentimientos negativos que nos van enfermando. Es importante que, como esposos, desarrollemos una sana comunicación, escuchándonos y poniéndonos en el lugar del otro cuando quiere comunicar algo. Debemos sentir confianza de hablar con libertad y expresar lo que sentimos.

No tengamos miedo de expresar a nuestro cónyuge lo que sentimos o pensamos (Proverbios 27:5). Y si esto pasa, es necesario que aún eso se lo podamos decir y empecemos a trabajar en ello. Si Dios nos permite comunicarnos libremente y en confianza con Él, ¿Por qué no hacerlo con nuestros esposos (a)? Es la persona con quien compartiremos toda nuestra vida. La comunicación es libertad y trae grandes beneficios en un matrimonio. Cuando la practicamos a diario y lo hacemos con respeto, nuestro matrimonio se fortalece.

《La irritabilidad》 hoy día es fácil andar irritados y amargados. Las muchas ocupaciones nos ahogan y llevan a que siempre estemos con una mala expresión facial o respuesta áspera a nuestro cónyuge e hijos. Cuando nos irritamos por todo y por nada, eso crea barreras en nuestro matrimonio. Esto puede hacer que siempre estemos de mal humor y la falta de respeto se puede adueñar de nuestra relación. Recordemos que debemos descansar en Dios y entregar nuestras cargas ante su presencia para que esa irritabilidad no la manifestemos en nuestro matrimonio. Debemos esforzarnos por echar toda nuestra ansiedad a los pies de la Cruz porque Él tiene cuidado de nosotras (o) (1 Pedro 5:7).

Todos estos enemigos pueden ser vencidos con la ayuda de Dios. La verdad es que sólo con su ayuda. En este mundo tenemos muchas aflicciones, pero confiemos porque Cristo ya venció a este mundo. Recordemos que nuestro duro corazón, el alejarnos de Dios diariamente y de su palabra, empeoran la convivencia. Vamos a esforzarnos por dejar en alto al diseñador de nuestra familia, Jesucristo. ¡Sí hay esperanza para nuestro m a t r i m o n i o!


Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Este artículo ha sido originalmente publicado en el Blog de la autora Vestigios en el Corazón

Enseñando cordialidad a nuestros hijos

Serie: Ejerciendo influencia en nuestros hijos Parte III

«Hija, ser amable y educada siempre te abrirá puertas» es una frase que constantemente le recordamos a nuestras pequeñas. Y es que el trato amable hacia los amigos, vecinos, y hasta dentro de la familia, es algo que debe ser enseñado en esta generación que va creciendo.

¿Cuántas veces nos hemos topado con niños que dicen «buenos días» «por favor» «gracias» o simplemente un «hola» al pasar frente a otra persona? Probablemente han sido pocas.

¿Saludar es necesario?

Si constantemente les enseñamos los buenos modales, también aplica para nosotros como padres. Puede que en algunas ocasiones nos encontremos con personas que no respondan a nuestros saludos; aún así debemos continuar dando el ejemplo a nuestros hijos.

Relaciones exteriores…

Estas no son más que las relaciones que mantenemos con las personas fuera del hogar, ya sean familiares, amigos, compañeros y vecinos.

Aunque no lo creamos, somos una fuente de ejemplo vivo para nuestros pequeños en estas relaciones. ¿Eres educado al pasar o pasas más rápido que rayo veloz? ¿pides los favores con un amable «por favor» y das un sonriente «gracias» cuando recibes algo de estas personas? Recuerda, tu hijo te ve y actuará con su primo, amiguito y compañerito, así como tú le modeles.

Sin duda alguna, un creyente con una buena base de relaciones interpersonales que desarrolle la empatía y la sensibilidad por las necesidades de los de fuera, será un siervo de Dios más dispuesto al servicio de otros; una característica esencial para mostrar el amor de Dios a los perdidos.

¡Modela empatía y tendrás un hijo misericordioso!

«El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre» Proverbios 10:1.

A medida que el ser humano va cobrando conciencia de sus acciones, se vuelve más insensible en las relaciones a causa del pecado. Es tan cierto, que si no tienen una buena base para relacionarse con otros, nuestros pequeños corren el riesgo de volverse aislados y antipáticos, o desarrollar relaciones superficiales.

Cuando un padre invierte tiempo en demostrar empatía a otras personas, sin duda está sembrando en el corazón de su hijo sensibilidad a las necesidades de otros, amor hacia las personas, humildad y amabilidad, es decir, está formando en él o ella un corazón tierno y compasivo.

Establece como metas las siguientes recomendaciones, y si eres una persona que ya lo haces te animo a continuar modelando, pues tu hijo tendrá un buen maestro.

  • Saluda a las personas al salir o llegar a casa.
  • Utiliza sin pena y con alegría las palabras mágicas «Por favor» y «Gracias»
  • Pide la bendición a tus padres y dale la bendición a tus sobrinos.
  • Utiliza un tono de voz suave al dirigirte a las personas.
  • No hables mal de tu familia, amigos, compañeros o vecinos y menos frente a tus hijos.
  • Establece relaciones cordiales con tus vecinos.
  • Muéstrate compasivo ante las necesidades de estas personas.

El ejemplo es difícil de presentar, pero tú eres el mejor maestro.

¿Por qué nunca debo hablar mal de mi esposo?

¿Por qué nunca debo hablar mal de mi esposo? 

¿Sabías que cuando hablamos mal de nuestros esposos, estamos hablando mal de nosotras mismas? Recordemos que somos una sola carne. Ya no somos dos, sino un  solo ser. Al unir nuestras vidas en el vínculo más sagrado, como es el matrimonio, nos convertimos en una sola pieza ante el Señor.

Ahora estamos pegados, unidos, fusionados, siendo sólo uno; y eso es maravilloso. Así nos lo expresa Dios muchas veces en su palabra. Leamos este pasaje que ya conocemos:

«Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.»

‭‭Génesis‬ ‭2:21-25‬ ‭RVR1960‬‬

Hoy día, podemos ver y escuchar a mujeres hablar mal de sus maridos —aún mujeres cristianas—. Olvidan que, decir algún tipo de comentario negativo sobre nuestro cónyuge, es igualmente decirlo de nosotras mismas. Tú y yo representamos a nuestros esposos en todo. 

Lo que decimos

Cuando hablamos mal de ellos, estamos hablando mal de nosotras también. Destruir a nuestro esposo con nuestra boca, es destruirnos a nosotras. Quejarnos de él ante otros, es quejarnos de nosotras mismas; porque los dos somos uno solo, es decir  la misma carne. 

Nos debe causar dolor cuando hablamos mal o criticamos a nuestros compañeros de vida, porque lo estamos haciendo de nosotras mismas; nos estamos dañando sin darnos cuenta. Cada frase negativa que digamos y termine hiriendo el corazón de nuestros esposos, nos herirá en algún momento a nosotras también. Cada respuesta negativa que emitan los demás acerca de ellos, la están haciendo  también en contra de nosotras.

Cuando hablamos mal de nuestros esposos estamos pisoteando su autoridad, su imagen y su estima, matando de alguna manera su reputación. Estamos poniendo en peligro su testimonio ante los demás, lo que significa que el nuestro también se verá afectado.

Hay tiempo para rectificar

«Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.»
‭‭Efesios‬ ‭5:29-31‬ ‭RVR1960‬‬

Este versículo muestra de una forma preciosa, cómo debemos tratar a nuestra propia carne. Nosotras no maltratamos nuestro propio cuerpo, ni lo dañamos, antes bien, nos cuidamos muchísimo. Es poco común que hablemos mal de nosotras mismas, que nos destruyamos u ofendamos. Entonces, no perdamos de vista que  cuando hablamos bien de nuestros cónyuges  y les cuidamos, es como si lo estuviéramos haciendo con nosotras; pues somos una sola carne con ellos.

Lo que Dios demanda de nosotras 

Aunque a veces pensemos que tenemos  razones para hablar mal de ellos, Dios nos manda a orar por ellos, no a destruirlos. Sin embargo, muchas veces, las críticas que hacemos a ellos, es más el reflejo de nuestra maldad o pecaminosidad  y todos esos defectos que abundan en nuestra propia vida, que cualquier otra cosa. 


Dios nos mandó a que respetáramos a nuestros maridos, y eso lo deja muy claro en Efesios 5:33. Dios sabía de nuestra tendencia a irrespetar la posición de nuestros amados, por eso es imperativo que les respetemos. Sin embargo, tengamos claro esto: Él, (Dios)es el único que puede ayudarnos a respetarlos.  

¡Atención!

Mujer y esposa, aunque muchas veces queramos no bendecir a nuestros esposos con lo que hablamos, vamos a esforzarnos, con la ayuda del Señor, a cerrar nuestros labios para no proferir ninguna palabra deshonesta o crítica que les desacredite. Pidamos a Dios sabiduría para construir nuestro matrimonio, y no destruirlo con nuestras manos y con nuestra boca; ya que eso es propio de la mujer necia. 

Oremos

Roguemos a Dios como lo hizo el salmista:

«Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.»

‭‭Salmos‬ ‭141:3‬ ‭RVR1960‬‬

Hagamos un compromiso

No más críticas sobre cualquier área de sus vidas. Dejemos de emitir juicios y quejas en su contra. Recordemos que ellos también luchan y necesitan de nuestra oración para vencer esas áreas que les están resultando difíciles. Ya dejemos de ver a nuestros esposos como enemigos y pongamos nuestro enfoque en lo que somos, una sola carne. 

Recomendaciones

Cambiemos la crítica por el elogio y resaltemos sus virtudes, las cuales sabemos que son muchas, en lugar de destacar sus fallos. Tú y yo sabemos que a nuestros esposos les hace bien escuchar palabras de afirmación, que levantemos su estima y elevemos su autoridad bíblica. 

Ellos nos aman y valoran más cuando enfatizamos y hablamos bien de su identidad como hombres de Dios. Definitivamente, nuestros esposos tienen cosas muy buenas. Ya basta de ver siempre las malas.

Hablar bien de ellos, es hablar bien de nosotras mismas; de la misma manera  hablar mal de ellos, es destruirnos a nosotras también. 

Para reflexionar 

Hazte esta pregunta:

¿Cuándo fue la última vez que hablaste bien de tu cónyuge? 

Matrimonio de ejemplo

Serie ¿Cómo ejercer influencia es nuestros hijos? Parte II

El juego preferido de algunos niños, es el de «la familia». Consiste en que el niño llama esposa a la niña, ella lo llama esposo y los peluches se convierten en sus hijos. Es sorprendentemente divertido verlos tratarse, regañar y enseñar a «sus hijos» tal cual lo ven en sus padres. ¿Has visto ese juego en tus hijos o en otros niños?

Y es que nosotros, como matrimonio, somos el primer modelo de relaciones interpersonales que nuestros hijos verán. Dependerá, en gran manera, de nosotros cómo ellos se desarrollarán en sus relaciones familiares, personales y sociales.

En muchas ocasiones, creemos que solo influirá cómo los tratamos directamente a ellos (esto será tema de otra publicación), pero el cómo tratamos a nuestro esposo (a), familiares, amigos y vecinos, es de mucha influencia en la formación del carácter  de nuestros vástagos.

A veces nos convertimos en padres «fariseos» (Mt. 23:1-4)

Reiteradas veces, nos encontramos pidiéndoles a nuestros hijos algo que ni tan siquiera nosotros mismos logramos controlar, ¿no les pasa? Cosas como el  no contradecir a nuestros esposos en las órdenes que nos dan. Del mismo modo,  la resistencia es algo que le pedimos a nuestros retoños no hacer, sin embargo, nosotros actuamos, muchas veces, con terquedad.

Amados lectores, ustedes podrán decir que eso es algo tan insignificante, pero podemos  notar esa misma «testarudez» en nuestros hijos, al pedirle hacer alguna cosa en específico.

Entonces, nos encontramos como los fariseos y escribas de la época de Jesús, exigiéndoles a nuestros hijos comportamientos que nosotros mismos no estamos dispuestos a erradicar de nuestra vida.

  • Padres que exigen respeto de sus hijos, pero son irrespetuosos en el trato con su cónyuge.
  • Padres que exigen cero gritos a sus hijos, pero entre ellos suelen tener discusiones subidas de tono.
  • Padres que exigen amabilidad y ternura de sus hijos, pero ellos son ásperos entre ellos.

Y esto por dar ejemplo de lo más básico en la relación padres – hijos.

Muestre afecto a su cónyuge (Co. 3:19, Ef. 5:28)

El papel que Dios asigna al esposo, es el de cuidar y proteger a su esposa. Esto no tiene que ver solo con ser proveedor de su casa; implica también demostrar a sus esposas un amor lleno de afecto, fiel y tierno.

¡Papá es contigo! sé un esposo afectuoso con tu esposa frente a tus hijos; abrázala, bésala. Ofrécele agua cuando lleve mucho tiempo cocinando, lavando, limpiando. Tómate un momento y dale un masaje en los pies (1 Pe. 3:7), tú la conoces muy bien, pues te dedicaste a enamorarla antes de ser tu esposa; sabes lo que la hace sentir amada. Recuerda, ella será tu compañera de camino hasta que la muerte los separe.

Enséñales a tus hijos el valor de su mamá en el hogar y el amor con el que se le debe tratar.

Obedezca y respete a su cónyuge (Co. 3:18, Ef. 5:24)

El papel que Dios asigna a la esposa, es el de honrar y afirmar el liderazgo de su esposo, ayudándolo a ejercer su función en la familia. No se trata de una rendición absoluta de su voluntad, porque Cristo es la autoridad absoluta, no su esposo. El aceptar su lugar bajo el orden constituido por Dios, le permitirá a la esposa cumplir con amor su rol.

¡Mamá, esto es contigo! no contradigas las decisiones de tu esposo, frente a tus hijos. Si es necesario dar una opinión contraria, hazlo a solas con él. Sé amorosa con tu esposo al hablar. Pide su opinión antes de otorgar algún permiso o ejecutar una decisión familiar.Tu esposo debe ser tu guía, Dios lo diseñó para eso. El ser amorosa en tu trato con él, también debe ser una característica esencial en ti. (Tit. 2:5)

Enséñales a tus hijos el valor de su papá y el respeto con el que se le debe tratar.

Estos papeles no los seleccionan los casados, tampoco se asignan de acuerdo a la cultura en la cual viven, sino que son dispuestos por Dios como un medio a través del cual se manifiesta la vida de Cristo en la tierra. Recordemos que toda sumisión y obediencia la debemos a él.

En la próxima publicación, veremos cómo nuestro trato directo con nuestros hijos son de influencia en su carácter y futuras relaciones. 

Libro | Versículos cortos para niños | Por Yamileth Rojas de Bonilla | Reseña

Nota del editor: Lo siguiente es una reseña del Libro | «Versículos cortos para niños» | Escrita por Kheila Smith de García @KheilaSmith | Líder de Jóvenes | Iglesia Oais | Houston Texas


¿Por qué deberías leer este libro?

«Versículos cortos para niños» es un libro escrito por la venezolana Yamileth de Bonilla, autora cristiana de libros en español, donde se nos enseña la importancia de memorizar la palabra de Dios con nuestros hijos.

Es una guía práctica que ayuda a los padres cristianos a crear un ambiente agradable, donde sus hijos puedan aprender de Dios en la vida cotidiana. Este libro es un aliado perfecto para aquellos Padres que han decidido marcar el destino y bendecir la vida de sus hijos con una herencia que jamás les podrá ser robada. Son 155 versículos cortos que podremos sembrar en sus corazones de diferentes maneras.

Nos ayuda a iniciar una aventura llena de paciencia y constancia, con técnicas fáciles, divertidas y sencillas que hacen atractiva la memorización de la palabra de Dios para los chicos, y, al mismo tiempo, nos permite pasar momentos de calidad con ellos, los cuales marcarán sus vidas para siempre.

Dejarles a nuestros hijos un legado de integridad y principios arraigados en la verdad de Dios, es el desafío más grande que enfrentamos hoy día los padres cristianos, ¿por qué? porque estamos en un mundo que se empeña en restarle valor a las cosas eternas.

«Versículos cortos para niños» nos enseña diferentes formas de imprimir palabras de vida en los corazones de nuestros hijos, despertando una pasión por ser, como padres, la mejor referencia de Jesús que puedan tener nuestros retoños.

Estamos en tiempos donde necesitamos ser prácticos en las enseñanzas bíblicas; modelar más que hablar, para que nuestros hijos puedan tener experiencias con Dios y de esta forma ellos aprendan que el Dios de Jonás, Daniel y José, es el mismo Dios de ellos.

Con este libro le enseñaremos a dejar de ver a Dios como un ser lejano de sus vidas; por esa razón debemos entrenar a nuestros hijos en la verdad para que ellos puedan reconocer con facilidad la mentira, y no hay nada más valioso que por medio de técnicas de memorización y repetición. Las técnicas mostradas en este libro, y otras más, son completamente bíblicas, y nos brindan la oportunidad de abrazar la Palabra en sus espíritus.

Una de las cosas que más me confrontó de este libro práctico «Versículos cortos para niños», es que me hizo entender que, no solo necesitamos comunicarles la verdad a nuestros hijos, sino que nos urge ser sabios en cómo comunicamos esa verdad, porque sería un grave daño dirigir a nuestros hijos hacia hábitos religiosos. Esta guía nos ayuda a llevarlos hacia Jesús, de una forma práctica y natural.

Lo más importante es recordar que no estamos solos en este camino, hay muchos padres que ya han iniciado esta aventura, y es maravilloso ver en este libro esos testimonios que nos inspiran, donde bien lo dice la autora Yamileth de Bonilla «necesitamos ser firmes, constantes y llenos de amor».

Recordemos que, como Padres, tenemos un mandato divino plasmado en Deuteronomio 6:7-9, de hacer que la palabra de Dios sea sembrada en nuestra generación, y los primeros responsables somos nosotros los padres, no los maestros de la escuela dominical.

Debemos proponernos y enfocarnos en que la palabra sea su mejor herramienta de defensa, y el lugar donde ellos puedan hallar consejos y fuerzas para enfrentar sus desafíos cuando mamá y papá no se encuentren cerca.

«Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.» Deuteronomio 6:7-9

Frases impactantes de este libro

«Nunca será tiempo perdido enseñar e instruir con la palabra de Dios. Cada versículo que sembremos en sus corazones, generará en ellos fe, amor, confianza en Dios, y muchos frutos eternos»

 

«Debemos convertir nuestros momentos familiares habituales, en oportunidades para imprimir en sus corazones la palabra viva y eficaz. Esta es la palabra que transformará sus vidas y los llevará a nunca olvidarse del único Dios verdadero»

 

«Considerar la enseñanza bíblica como algo vital para nuestros hijos, es la clave para comprometernos»

 

«A veces, quizás no tengamos ganas de enseñarles la biblia, pero esto no se trata de ganas, sino de una necesidad y un riesgo al mismo tiempo»

 

«Es un riesgo el dejar pasar los días sin sembrar en sus corazones: Ellos necesitan conocer a Dios, si no lo hacen, sus vidas estarán en peligro; su presente y futuro»

Estructura del Libro

En este libro la escritora nos presenta una recopilación de 155 versículos cortos, diversas técnicas de memorización sencillas y divertidas para sembrar en el corazón de nuestros hijos la verdad de Dios.

  • Título: Versículos cortos para niños.
  • Autor: Yamileth de Bonilla.
  • Año de publicación: Mayo de 2020.
  • Páginas: 100
  • Descargas en Amazon: Más de 30 descargas.
  • ¿Qué encontrarás en él?:
    • 155 versículos cortos para niños
    • 5 Técnicas de memorización sencillas y divertidas
    • Consejos para padres y madres
    • La importancia y necesidad de enseñar la biblia a nuestros hijos
    • Imágenes para colorear
    • Emojis e íconos divertidos y llamativos
    • Un diseño fantástico que impactará tu corazón y el de tus hijos
    • Experiencias reales de familia
Versículos cortos para niños | Por Yamileth Rojas de Bonilla | Compar en Amazon | Comprar con la Editora en Venezuela

 

¿Cómo sobrellevar esta difícil cuarentena?

Covid 19

La cuarentena por el Covid-19 no es un tiempo para relajarse y desconectarse del mundo, al contrario, es un tiempo para clamar a Dios, pues el mundo nos necesita dentro de casa pero invirtiendo bien el tiempo, inclinando nuestro corazón a orar y humillarnos ante la Poderosa mano de Dios, pues somos humanos falibles y necesitados de Él. 

«Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. «No vivan neciamente, sino con sabiduría. Aprovechen bien este momento decisivo, porque los días son malos. No actúen tontamente; procuren entender cuál es la voluntad del Señor» Efesios 5:16-18.

Pero no es nada fácil mantenernos alejados de nuestros amigos, familiares, iglesia, trabajos, y demás personas que amamos. Eso va en contra de nuestra naturaleza, pues somos seres sociales y no nacimos para estar encerrados. 

Han pasado muchos días y cada vez más el aislamiento se vuelve difícil de soportar. Sin embargo, debemos recordar en TODO MOMENTO que nos aislamos por amor a Dios, a nosotros, y a quienes nos rodean; es una gran muestra de amor en este tiempo de incertidumbre. Al aislarnos, pensamos en los demás y no solo en nosotros. 

«Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:39. 

Tiempo en casa

¿Te aburre estar tanto tiempo en casa? ¿Pasan las horas y no sabes qué hacer? ¿Hasta cuándo durará esta cuarentena? ¿Cómo sobrellevar este encierro, sentir paz y menos ansiedad? 

Recomendamos que, desde el lugar donde nos encontremos en cuarentena, podamos utilizar ese valioso tiempo que Dios nos está permitiendo para acercarnos a Él, edificar nuestras vidas y las de nuestra familia, es la maravillosa recomendación de Isaías 55.6-7.

Recomendaciones

Cuando nos desesperemos, estemos ansiosos, inquietos, abrumados y con ganas de gritar…

Oremos

Muchos están expuestos, mientras tú estás en casa; ora por los médicos, personal de seguridad, niños y ancianos con enfermedades base, los privados de libertad y personas recluidas en hospitales.
Tu oración el mundo la necesita. Convierte cada pensamiento en una oración
 

«Orad sin cesar» 1Tesalonicenses 5:17.

Aunque no sepamos cantar

Elevemos la voz en alabanza a Dios; cantemos también canciones que alegren y llenen de esperanza nuestro corazón en este tiempo de prueba, así nos invita el Salmo 150:6.

Es bueno reflexionar

Todo esto tiene una perspectiva eterna y bíblica, no lo olvides. Piensa en Dios en todo momento, pues así el guardará tu corazón en paz y calma, esa es la garantía que nos da Isaías 26:3.

Indispensable es leer

Lee tu biblia principalmente porque ella es la guía que nos lleva a lugares seguros en tiempos difíciles; en ella está la respuesta a todo este caos que vivimos. Lee también devocionales diarios, el libro que más te guste, pero asegúrate de que ese recurso te esté alentando y esperanzando tu alma en este tiempo de prueba.

Servir a los nuestros

Es un buen tiempo para estar en casa atendiendo a los nuestros y sirviéndoles con amor. 

«Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos», Marcos 10:45.

Seamos portadores de paz y esperanza. 

Sé portador de paz. Sé portador de calma y no de angustia. 

«Así que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua», Romanos 14:19.

¿Dios se ha olvidado de nosotros?

Isaías 41:4 nos afirma que Dios está al control de esta situación. No lo olvidemos. Él está con nosotros en lo más íntimo de nuestra habitación, Él conoce lo más íntimo de nuestros pensamientos, escucha cada duda y pregunta que le hace nuestro corazón.

Descansemos en Él, pues Él domina sobre todo y tiene poder y autoridad por encima de todo acontecimiento terrenal. 

«Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla», 1Corintios 10:13 DDH.

 

«¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte? Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó», Romanos 8:36-37. 

Esta es una valiosísima oportunidad para inclinar nuestro rostro al trono de nuestro buen Dios que nos ama, a pesar de que este mundo deteriorado sufra, pues en Sus manos estamos y Él nos ha prometido un hogar duradero y perfecto; esa es nuestra esperanza.

 

Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Publicado originalmente en «Vestigios del Corazón»