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¿Cómo ejercer influencia en nuestros hijos?

Como padres, somos el impulso de nuestros hijos. A veces solemos ver un jovencito bien portado, y nos preguntamos ¿Es de verdad? ¿Cómo lo hicieron sus padres? ¿No se les hizo tan difícil como a muchos de nosotros? Lo cierto es que la clave se encuentra en el tiempo que se invierte en su niñez; ese es el secreto que se revela tanto en la Biblia como en las experiencias de esos padres que ya han superado la adolescencia de sus hijos.

El crecimiento normal de nuestros pequeños (Lc. 2:52)…

Durante los primeros años de vida, y en particular desde el embarazo hasta los tres años, los niños necesitan nutrición, protección y estimulación para que su cerebro se desarrolle correctamente. Los estudios neurológicos demuestran que los primeros años desempeñan un papel clave en el desarrollo del cerebro del niño. Las primeras experiencias de un niño, los vínculos que forman con sus padres y sus primeras experiencias educativas, afectan profundamente su desarrollo físico, cognitivo, emocional y social en el futuro.

Por eso es tan importante que, como padres, logremos ver lo ventajoso que es amar, desafiar, enseñar, modelar, alentar, escuchar, respetar, limitar y orar por nuestros pequeños con mucha disciplina y constancia durante estos primeros años. No significa que al superar la edad de los cinco años ya no tendrá importancia aplicar estos principios para la crianza efectiva, por el contrario, debería ser un hábito arraigado en nosotros.

¿Quién ejerce mayor influencia en nuestros hijos?

Es cierto, los niños reciben muchas influencias fuera de casa, se encuentran a los amiguitos de la cuadra, los de la escuela, también los primitos, y el tío o abuelo. Pero la más duradera, y con mayor impacto en su vida, es la que ejercen sobre ellos sus propios padres.

El hogar es la verdadera catapulta para que los hombres y mujeres que están en nuestras manos, ingresen al complejo mundo que les tocará vivir. Esa es la legítima plataforma de lanzamiento. Hay muchos padres que se lamentan por no tener una buena relación con sus hijos adolescentes o jóvenes, y eso es muy triste. Pero hay una verdad que nos puede ayudar a combatir esa triste realidad, y es que la buena inversión durante la niñez de nuestros  hijos, facilita la corrección en el tiempo más difícil como la adolescencia y juventud.

¿Y si dejo que otro haga mi trabajo? (Ef. 6:4)

Lo cierto es que también existen espacios equivocados donde los padres depositan su confianza para el desarrollo de sus hijos en estos primeros años. Uno de esos es la escuela; y sabemos que las maestras están preparadas para esta labor. También está la iglesia, porque el pastor y las maestras infantiles son excelentes con sus dones. Y ¿qué decir de los abuelos o tíos? Es que ellos tienen la experiencia. Pero resulta que este camino no es el diseñado por Dios para la crianza efectiva de nuestros hijos, pues en efesios 6:4 podemos notar que solo a los padres se les da la orden directa de “criar a los hijos”. Ellos no son propiedad nuestra, y, a su tiempo, partirán de casa con los principios, valores y enseñanzas que nosotros hayamos sembrado en sus mentes y corazones.

Una verdad innegable…

Somos padres imperfectos tratando de ser ejemplo para nuestros hijos. Inculcamos en ellos los principios y valores que, consideramos, les ayudarán a tomar las mejores decisiones, o, por lo menos, a enfrentar adecuadamente las consecuencias de las malas.

Recordemos el pasaje donde el Apóstol Pablo le escribe al joven Timoteo: “Tu abuela Loida y tu madre Eunice confiaron sinceramente en Dios; y cuando me acuerdo de ti, me siento seguro de que también tú tienes esa misma confianza”, 2 Tim 1:5, haciendo referencia acerca de cómo el ejemplo de ellas impactó en la fe de este joven. Entonces ¿cuál es nuestra tarea como responsables de esas vidas? Orar a Dios para que nos permita impactar de esa misma forma la vida de nuestros hijos, con un ejemplo lleno de fe y amor por Dios.

Nos vemos en la próxima parte de la serie ¡No te la pierdas!


Publicado originalmente en su blog 1diademama

Enseñanzas que nos dejará la pandemia

El inesperado y traumático Covid-19

La pandemia del COVID 19 y todo el caos que ha traído, ha logrado  cambiar nuestras vidas por completo. Nada es igual en medio de esta convulsión humana, y nada será igual después de ella. Solo nos sostiene el seguir Creyendo en Dios y que todo esto pasará.

Pero hay marcas, lecciones que nos dejará este coronavirus. Aprendizajes que jamás serán borrados de nuestra memoria fácilmente. ¿Tú estás aprendiendo algo de todo este caos? Si aún no lo has reflexionado, te invito a que juntos lo hagamos, acerca de las enseñanzas que toda esta dificultad llamada Covid-19 nos está dejando, y las que nos aportará  cuando hayamos pasado este desierto.

Recordando las Escrituras

«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.»
‭‭Efesios‬ ‭5:15-20‬ ‭RVR1960‬‬

En medio de este caos por la pandemia, Dios nos da una guía, una esperanza: «Saquen el mayor provecho de esta oportunidad».  Pocos podemos ver la convulsión humana por el Covid-19, como algo a lo que podamos sacarle provecho. Sin embargo, muchos empresarios, comerciantes, grandes comercios electrónicos y plataformas digitales están viendo oportunidades valiosas en medio de esta pandemia.

Nosotros como hijos de Dios, necesitamos voltear la mirada hacia Él para ver ¿qué lecciones no está dejando todo esto? ¿Qué podemos extraer como positivo de estos días malos y difíciles? Recordemos que:  

«(…) a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”
‭‭Romanos‬ ‭8:28‬ ‭RVR1960‬‬

Lecciones

  • Estamos valorando más esos lugares y a personas que acostumbrábamos a tener cerca. Ahora que no podemos frecuentarles, estamos añorando esos momentos y estamos aprendiendo a amarles más.
  • Esto debe aumentar nuestra fe en todas las áreas de nuestra vida. Es increíble y asombroso ver cómo la mano de Dios nos sustenta y provee en lo más mínimo.
  • Nuestros corazones están siendo movidos por el Señor para dar a otros, aún de lo poco que podemos tener.
  •  El mundo entero, a una sola voz, está clamando al Señor por una misma petición: piedad y misericordia.
  • La palabra GRACIAS no sale de nuestra boca. Dormimos con ella, y despertamos con ella. Alabado sea Dios que en medio de esta pandemia podemos decir de todo corazón: GRACIAS SEÑOR.
  • Nos enseña lo vulnerables que somos ante un virus tan pequeño. Lo frágiles y fuertes que podemos ser al mismo tiempo.
  • Al entender que somos tan destructibles, nos humillamos ante Dios y clamamos por su protección. Solo Él nos socorre en el día malo. Su mano fuerte nos sostiene, porque nosotros, siendo tan débiles, podemos soltarnos.
  • Nuestra familia puede fortalecerse debido al abundante tiempo que estamos pasando juntos. Aprovechemos esta oportunidad que Dios nos da para dedicarnos y prestar atención a lo que realmente vale la pena: nuestra familia, apreciar y valorar más nuestro hogar y miembros de él.
  •  Vemos cómo Su palabra se hace vida en nosotros. Ahora es más que sabernos un verso de memoria; ahora lo palpamos, lo experimentamos, lo vivimos en carne propia. Cada palabra que Él nos ha dejado, es suficiente para avanzar en medio de este caos.
  • Él nos está enseñando a valorar más lo espiritual que lo material.
  • Nuestra higiene no será la misma. Seremos más cuidadosos y precavidos. Más pulcros y limpios en todo y con todo.
  • Dios nos está enseñando que nuestro tiempo y vida están en sus manos, dependen de Él.
  • Que hay tiempo para todo. Tiempo para reír, para trabajar, para descansar, para llorar y para estar encerrados. Todo tiene su tiempo debajo del sol y nada escapa de sus manos.
  • Estamos buscando más la presencia de Dios. Ahora Dios nos ha dado más tiempo para intimar con Él. Debemos invertir bien nuestro tiempo para darle el primer lugar.

Con todo este caos mundial, Dios nos está llevando a convencernos más de que esta tierra no es nuestro hogar. Este es un lugar pasajero donde vinimos a morar por un tiempo. El hogar nuestro es eterno. Allí no hay virus, no hay tapabocas, vacunas, llanto, dolor, angustia, miedo, ansiedad, ni depresión.

Al ver tanto dolor en esta tierra, nos hace amar más nuestras moradas celestiales, nuestro lugar perfecto junto al trono de Dios. Él nos ha dado la garantía de un hogar seguro y feliz de verdad. No es una fantasía, un cuento de hadas; es una gran verdad que debemos recordar y creer.

«Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.»
‭‭Colosenses‬ ‭3:2-4‬ ‭RVR1960‬‬

Cuando todo este caos haya pasado, tendremos una fe más firme en el Señor. Una confianza en Él más plena. Nuestro corazón será más agradecido. Amaremos más profundamente que venga pronto por su iglesia. Continuemos peleando la buena batalla de la fe, porque ella está siendo probada, y en Cristo podemos vencer, pues Él es el dueño de todos los tiempos. 

«para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,»
‭‭1 Pedro‬ ‭1:7‬ ‭RVR1960‬‬

 

🔅Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Publicado originalmente publicado en el Blog Vestigios en el Corazón

Padres que cumplen su rol. Beneficios

¡Felicidades Papá!

Si eres padre ¡Felicidades en tu día!, si cumples tu rol ¡Felicidades dobles! si eres esposa y estás leyendo esto, muéstraselo a tu cónyuge y comparte este artículo con él. Hay varios artículos relacionados con los esposos y padres y si estás interesado en leerlos haz click en: ¿Por qué nunca debo hablar mal de mi esposo? Consecuencias de crecer sin la influencia de papá

Un padre que es padre

Hoy te presentamos los beneficios que trae para la familia el contar con papá que ejerce activamente  este rol  con respecto a sus hijos. Estamos hablando de un papá que AMA ser papá, de un hombre que ha entendido su rol y lo vive cabalmente, además que lo disfruta y está feliz por tener la dicha de ser padre.

Sabemos que muchas veces ocurre lo contrario. Un padre que solo está presente, pero a la vez ausente de las cosas esenciales; siendo lo que podríamos llamar “el hombre invisible“, y sobre eso, hablamos más ampliamente  este artículo ⇨ Consecuencias de crecer sin la influencia de papá.  

Este tema se toca para experimentar la bendición de perdonarlo y continuar nuestra vida libre de odio hacia nuestro progenitor.

La escritura con respecto a el rol del padre, dice en una de las cartas paulinas:

«porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.”

‭‭1 Timoteo‬ ‭5:8‬ ‭RVR1960‬‬

¿Qué significa ser padre?

Ser papá es un honor muy grande. Es la dicha de la que somos objeto, al entender que Dios nos ha tomado por dignos, de cuidar unas vidas que deposita en nuestras manos. Somos responsables  de proteger vidas dependientes de nosotros en TODO; esto se constituye en algo muy sagrado y digno de valorar.

No todos tenemos la dicha de ser padres, pero a quienes Dios nos la ha dado, debemos tenerla en muy alta estima porque somos los responsables de afirmar, dar identidad y fortalecer la fe a nuestra generación de relevo.

¿Qué legado dejar?

Esta generación hablará de nosotros, bien o mal, y todo dependerá de lo que hayamos sembrado en sus corazones, del papel activo o inactivo que hayamos desarrollado en sus vidas, de la presencia o ausencia en sus corazones, de la influencia positiva o negativa en sus pisadas.

El rol del padre bíblico 

Ser un padre que cumple con su rol en el corazón  de sus hijos, va más allá de proveer para la comida y demás necesidades físicas de sus vástagos.

Se trata del afecto mostrado, de las palabras de aliento, del ánimo y la esperanza que infundimos en ellos, de la identidad como hombre y mujer que les construimos, de la disciplina que estemos dispuestos a impartir de acuerdo al Señor, y del camino que preparamos para que ellos lo transiten Deuteronomio 6:7-9

Un hijo no recordará, con el pasar de los años, cuánta comida compraba papá, qué zapatos le regaló, es probable que lo recuerde por un momento, pero eso no habrá marcado su corazón. El amor expresado, los abrazos, la afirmación dada, la fe infundada, la esperanza y la motivación sembrada, será lo que forme a este hijo (a) y eso sí marcará su vida.  

Estas cosas las recordará TODOS los días hasta que muera. ¿Qué es lo que más recuerdas hoy de tu papá? Piénsalo  por un momento.

Funciones que cumple un padre en su rol

  • Asimilar  que tiene vidas por las cuales velar.
  • Cuidar el corazón de sus hijos. Proverbios 7:1-2
  • Orar por ellos. Job 1:5 
  • Preocuparse y ocuparse por su bienestar espiritual Job 1:5
  • Afirmar su identidad (la del varón y la hembra).
  • Estar pendiente  de cubrir sus necesidades 1 Timoteo 5:8
  • Guiarlos hacia la verdad de Dios. Deuteronomio 6:7-9
  • Enseñarles a confiar y depender de Dios, antes que en ellos. Hebreos 12:1
  • Fortalecer y afirmar su fe. 
  • Instruirlos en los caminos de Dios. Deuteronomio 11:19
  • Es su responsabilidad, cuidar y proteger a su familia.
  • Mostrar afecto, amor y misericordia a sus hijos.
  • Corregirlos sabiamente, para cuidarlos de caer las trampas del enemigo. Efesios 6:4
  • Levantar a sus hijos cuando han caído, mostrarles sus pecados a la luz del evangelio y rogar por su arrepentimiento.
  • Amar a todos sus hijos por igual.
  • Orar por ellos. Job 1:5
  • Ser responsable por su bienestar espiritual Job 1:5
  • Modelar en sus hijos un espíritu de colaboración hasta en las tareas del hogar.

Beneficios de tener un padre que cumple su rol

➤  Los hijos viven seguros porque saben que papá confía en Dios para resolver cualquier situación.
➤  El hogar se mantiene fortalecido porque hay un sacerdote que vela por sus hijos.
➤ Mamá vive tranquila porque su esposo no es una carga sino una bendición.
➤ El testimonio de los hijos expresa  hijos a otros, 
 el regalo que Dios les dio al tener un padre que influyera en sus corazones.
➤ Se evidencia la identidad y seguridad que tienen los hijos en su personalidad y carácter.
➤ La familia obedece y se sujeta a papá voluntariamente porque saben que él ha dado el ejemplo y ama a Dios sinceramente.
➤ Tanto la madre como los hijos, viven con corazones agradecidos.
➤ La familia reconoce y halaga al padre, cabeza del hogar y papá presente en todos los momentos de la vida de sus hijos.
➤ La madre reconoce el rol activo de papá y enseña a sus hijos a honrar y respetar a papá por amor y con bondad.

Reflexión:

Padres, deben tomar una decisión. Encontrarse con Dios hoy, si aún no lo han hecho. Buscar su guía y dirección, para cumplir su rol activo con sus hijos. Esto traerá beneficios eternos a sus vidas y a la de su familia.

Busca a tus hijos, abrázalos, reconcíliate con ellos y empieza a dar frutos que perdurarán por generaciones. ¿Qué hablarán tus hijos? Todo depende de lo que hagas hoy. Sigue adelante papá. Continúa ejerciendo tu papel y disfrútalo, porque Dios mirándote está.   


Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón

Corrigiendo en el Señor a nuestros hijos

Parte V |SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Para ver las entradas anteriores, presiona aquí.

Corrigiendo en el Señor a nuestros hijos.

Hemos estado estudiando sobre la corrección de nuestros hijos conforme a la palaba de Dios, basándonos en Efesios 6:4 ya vimos algunos consejos para evitar provocar a ira a nuestros pequeños, también lo fundamental que es la disciplina en la crianza, la segunda frase a estudiar es: La corrección.

«Corrección» Es apartarlos del mal, enseñándolos por medio de palabras.Ef. 6:4b

Tiene que ver más con la enseñanza verbal o formación que el padre da al hijo continuamente, y no tanto el castigo que le dispensa. Como ya vimos, esto último se refiere a la disciplina. El padre cristiano como cabeza y guía espiritual de la familia, instruirá a su hijo cristiano en las cosas del Señor y en su Palabra, siendo guiado por el contenido de la fe mutua que abrazan y por el mismo Espíritu que los guía. (Pr 1:8)

¿Cuándo aplicar la corrección?

La corrección también debe aplicarse desde pequeños, aunque será la forma más usada después que nuestros hijos ya tengan 5 años. Muchos padres suelen creer que cuando son bebés no entienden lo que se les dice, y nada está más lejos de la realidad. Nuestras palabras y reacciones ante sus acciones, les transmiten mucho a nuestros pequeñitos.

¿No has notado que un bebe muerde y el padre o madre se ríe y el bebé lo vuelve a hacer y esta vez con una sonrisa? Pues tu reacción ante su acción le hace creer al bebé que es aprobado lo que está haciendo. Por el contrario, observa a un bebé que es regañado (sólo  con palabras y con una actitud seria), y si vuelve a morder, volteará a ver si consigue la misma reacción, de ser así no lo hará más.

Los hijos llegan a una edad donde deja de funcionar la disciplina de una paleta o  correa, antes bien, se logra más convenciéndolos de lo que está bien y lo que está mal, con palabras llevándolos hacia la reflexión.

Procuremos no ser legalistas

Por el contrario, intentemos que sea más analítica del por qué debe comportarse como le decimos que debe hacerlo. Que aprenda a diferenciar el bien y el mal por lo que Dios limita y limpia de nuestro ser. Tomamos el «Dios dice que» como una forma de obligar a nuestros hijos a hacer lo que le exigimos. Muchos padres solemos caer en el legalismo con nuestros hijos porque resulta más fácil imponer que dialogar y enseñar.

En Salmos 119:11 dice «En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.» Enseñemos a nuestros hijos a no hacer las cosas que ofenden a Dios por amor, no solo por temor de recibir juicio.

Perseveremos en la corrección (Pr. 29:17)

La corrección, al igual que la disciplina, debe ser consecuente, ya que el efecto no es tan rápido como el de la disciplina y cuesta un poco más de repetición hasta lograr el objetivo.

Normalmente los padres nos cansamos muy rápido con esta aplicación en la crianza, y por eso creemos que no funciona el hablar con el muchacho, sin embargo, ¿si nos cansamos de repetir la enseñanza, cómo podremos averiguar si de verdad funciona?

La corrección debe ser amorosa. (Pr. 16:6)

La corrección debe aplicarse demostrando amor. Las palabras suelen herir mucho más que los golpes. Podemos asegurar, que muchos de nosotros, hemos sido ofendidos al momento de recibir alguna amonestación. Sí, debemos reprender a nuestros hijos cuando se salen del «carril», pero debemos tener mucho cuidado con las palabras que decimos y la forma en que las decimos, esto puede marcar aún más a nuestros pequeños.

¿Qué objetivo perseguimos con disciplinar y corregir en el Señor a nuestros hijos?

Nuestra meta y propósito al aplicar el chaparrito y las palabras que provienen del Señor, debe ser conducirlos al punto en que puedan tomar decisiones inteligentes y bíblicas por sí mismos, y que no dependan de nosotros para hacerlo.

«Nuestro objetivo debe ser lograr una separación madura e independiente, la cual se dará con la constancia y firmeza en la disciplina y reflexión. No se trata de disciplinarlos para que mantengan un apego a nosotros, y una dependencia forzada y servil.»

Disciplinando a nuestros hijos en el Señor

Parte IV de la SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Para  ver el artículo anterior, presiona aquí.

Disciplinando a los hijos en el Señor 

Bien, ya hablamos bastante de lo que Efesios 6:4 nos dice que no debemos hacer al momento de aplicar la corrección y disciplina a nuestros pequeños para evitar provocarlos a ira, ahora el aspecto positivo de este consejo tiene que ver con la segunda parte del verso: «Más bien, críenlos con la disciplina y amonestación que proviene del Señor».

Algo resaltante del texto, «Críenlos». Este mandato indica que debemos procurar preparar a nuestros hijos para dejar el nido y volar exitosamente solos. Esto es bastante difícil para las madres, sobre todo, porque  normalmente somos las más apegadas a los hijos y no queremos ni pensar en el momento en que tengan que partir de nuestro lado para formar su propia familia.

Vamos a estudiar la frase anterior en dos partes: La disciplina y La corrección.

«Disciplina» significa inducir a bien, castigar, en el acto cuando sea necesario. Los niños no hacen lo correcto por naturaleza (Pr. 22:15) ni tampoco están impacientes por escoger lo bueno y santo (Ro. 7:17-23) de hecho es todo lo contrario.
En cierta ocasión mi hija
Anna me dijo en medio de la corrección: «mamá yo quiero ser obediente pero siempre termino haciendo lo malo»  —sus palabras me recordaron inmediatamente al apóstol Pablo—. En consecuencia, Dios dice que necesitamos disciplinarlos para ayudarlos a escoger correctamente y para que aprendan a hacer lo bueno y vivir rectamente, tal como lo expresa la escritura.

«Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.»
‭‭Proverbios‬ ‭23:14‬ ‭RVR1960‬‬

La disciplina tiene que ver con formarlos de tal modo que sus pensamientos,
acciones y actitudes comiencen a reflejar y a manifestar una semejanza al estilo de vida del cristiano descrito en la Palabra de Dios.

La vara es una forma misericordiosa de disciplina (Proverbios 23:13)

¡Sí, lo es! porque si se administra rápidamente y la lección se aprende prontamente; vendrán muy pronto los abrazos y los besos para promover la reconciliación y restauración de las relaciones normales entre padres e hijos.Para muchos puede ser algo inaceptable, el aplicar una paleta o regla, pero usarlas les enseña a nuestros hijos que con los límites de sus padres no hay negociación.

Hay, sin embargo, otras formas legítimas de disciplina.

Dios no siempre nos castiga de la misma forma, el acomoda el castigo a nuestra necesidad. Por lo tanto, el castigo debe administrarse con instrucción y previo acuerdo de los padres.

Muy importante es que los hijos deben saber que sus padres están de acuerdo, si sienten que uno de los padres es «blando» y que el otro es «estricto», los resultados pueden ser desastrosos.

Si uno de los padres niega el permiso, los hijos siempre buscarán obtenerlo del otro progenitor.

Acaso ¿enojarme con mi hijo cuando desobedece es pecado?

No. Es legítimo enojarnos con nuestros hijos cuando no obedecen. Pero al mismo tiempo, no debemos expresar ese enojo de maneras pecaminosas (con gritos, alaridos, con rencor, irritabilidad, jaloneos y otros parecidos) sino más bien, debemos esforzarnos en mantener el dominio propio, dirigiéndonos a ellos siempre en forma cariñosa por su bien y el bien de la relación padres – hijos.

La disciplina no producirá crecimiento ni corrección a menos que sea consecuente.

Si una acción es considerada errónea una vez, lo será también, la segunda, la tercera y aun la décima vez, a no ser, por supuesto, que comprendas como padre humano, que la norma estaba equivocada.

«La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre». Proverbios 29:15 RV2960

Nuestro objetivo con la aplicación de la disciplina debe ser, lograr una madurez en nuestros hijos para que ellos vayan independizándose de manera voluntaria de nosotros. No se trata de aplicar la corrección para que ellos se somentan a nosotros como esclavos de una manera obligada y servil.

Para la última parte de esta serie estaremos estudiando ¿qué significa amonestación del Señor? No te la pierdas.


Publicado originalmente en su blog 1 Día de mamá

¿Cómo hablar a nuestros hijos sobre el caos por el Covid-19?

Han sido días difíciles, llenos de ansiedad, pánico, desesperación, lágrimas, angustia e incertidumbre. Dios ha estado allí en todo momento cuando nos hemos sentido así. Él está presente en todo. Sabe lo que estamos viviendo,  nos consuela, controla, calma, nos hace cantar y adorarle en medio de la tempestad.
Él es nuestro refugio en medio de la angustia. Somos humanos falibles, sentimos y nos angustiamos, por eso debemos depender TOTALMENTE de Él.

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza.

Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.»
‭‭Salmos‬ ‭46:1-3, 7, 10-11‬ ‭RVR1960‬‬

¡Cuánta calma y paz nos trae este salmo!

Tiempo en  casa

Ahora que estamos reunidos todos en casa, juntos y en familia, tenemos tiempo para conversar, amar, servir, orar y cantar más; así como también hacer tantas otras cosas juntos. Nuestros hijos hacen preguntas acerca de todo lo que está ocurriendo en el mundo; ellos saben que algo está pasando, no les basta con solo escuchar sobre el virus y ya.

Ellos quieren más información detallada acerca del caos y angustia que tienen las personas, de lo ansiosos que estamos papá y mamá; ellos necesitan saber ¿por qué está pasando todo esto?

¿Cómo estás haciendo para explicarles más allá de las prevenciones que debemos tomar para no contagiarnos? ¿Qué les respondes cuando te hacen preguntas más profundas sobre la actitud de las personas fuera y dentro de casa?

Es momento de infundirles paz, de aprovechar este tiempo de intimidad en familia para hablarles de Jesús, para llevarlos a la cruz, y explicarles de una manera bíblica lo que estamos viviendo.

¡Hazle preguntas!

Pregúntales ¿cómo están en estos días y cómo se sienten con la decisión de pasar tiempo total en casa? Esto los llevará a sincerarse y manifestar sus emociones. Usa esto para explicarles sobre la obediencia a Dios.

¡Sé intencional!

Todo lo que hagan dentro de casa, pide a Dios que te guíe para que cada cosa puedas convertirla en una oportunidad para hablarles del amor de Dios por la humanidad. Aprovecha de explicarles que la escritura ya había anunciado que en los últimos tiempos vendrían este tipo de enfermedades a nivel mundial, pero que Dios prometió estar con nosotros en medio de las pruebas. 2 Timoteo 3:1

¡Ora con ellos!

Prepara momentos de oración donde juntos puedan clamar a Dios por misericordia y pedir perdón por todos los pecados de las personas, y por los de ellos también. 1 Tesalonicenses 5:17

¡Llévalos a la cruz!

Recuérdales que el sacrificio de Jesús en la cruz cargó nuestras enfermedades y dolencias, pero muchas veces Dios permite estas cosas para que nos acerquemos más a Él y nos humillemos ante su presencia. Llévalos a entender que la muerte de Jesús y su resurrección significó la victoria sobre todas las enfermedades y prometió darnos un nuevo hogar. Isaías 53:1-12

¡Muéstrales la realidad!

A través de la biblia enséñales que la condición del ser humano es de fragilidad, debilidad, y que el ser humano es como la flor del campo. Hazles entender lo necesitados que estamos de Dios, así como lo dependientes de debemos ser de Él. Porque sin Él morimos.  1 Pedro 1:24, Salmo 103:15-16, Isaías 51:12

¡Infúndeles esperanza!

Demuéstrales con tu propio ejemplo que Dios es nuestra esperanza en este tiempo de prueba. Que además, no existe ninguna situación por difícil que sea, en la que Él,  no pueda ayudarnos a sobrellevarla. Jeremías 29:11, Salmos 42:11, Mateo 11:28, Juan 16:33

¡Recuérdales las promesas eternas!

Recuérdales  que esta tierra es un hogar temporal, pero que Dios nos prometió un lugar donde no habrá enfermedad, dolor, tristeza, llanto, caos, ansiedad, dolor, muerte. En ese mismo lugar reinará la paz, el amor, la felicidad y la calma. Y lo más bello, estaremos eternamente con Él. 1 Tesalonicenses 4:16-17, Juan 14:2, Filipenses 3:20
 
Esta es una oportunidad de oro para que acerquemos a nuestros hijos hacia Dios. No la perdamos.

Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.   


Publicado originalmente en su Blog Vestigios en el corazón

Consejos prácticos para no irritar a nuestros hijos

Este artículo corresponde a la III Parte de la SERIE Efesios 6:4: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Puedes leer la segunda parte aquí


¿Cómo no hacer de nuestros hijos unos malcriados, pero tampoco niños llenos de odio?

6. Comuniquemos libremente nuestro amor y aprecio.

Debemos crear el hábito de manifestar nuestro amor y aprecio por nuestros hijos en forma tangible. Hagámoslo de muchas maneras: con un abrazo, un beso, una palmada en la espalda, con palabras, por notas escritas, con un regalo, al jugar con ellos, al escucharles, y al respetar sus opiniones.

7. Seamos flexibles, aceptemos que tendrán faltas y que cometerán errores.

«El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.» Proverbios‬ ‭10:12‬ ‭‬‬
“La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Proverbios‬ 15:1‬

No esperemos al hijo perfecto. Debemos permitirles cometer errores y fallar sin darle la impresión de que serán rechazados o que carecen de valor. El hogar, para el niño, debe ser un lugar seguro, un lugar donde será comprendido y ayudado, donde nadie se burlará de él ni se reirá de sus fallas y debilidades. Sin embargo, sus defectos y fallas serias no pueden ignorarse, se le debe corregir y ayudar a mejorar.

8. Debemos hacerles conocer nuestras expectativas, reglas, y también las consecuencias de incumplirlas.

Puede ser una experiencia alarmante y frustrante para nuestros pequeños ignorar lo que sus padres esperan de ellos, e igualmente sucede si se les aplica un castigo o corrección que no se esperaban. Cuando esto ocurre, no tendrán certeza de que hacen lo que es debido, o lo que es incorrecto.

Nuestros pequeños no pueden leer nuestras mentes. Los límites y consecuencias deben estar claramente delineados y expuestos a ellos y, por supuesto, asegurarnos que los hayan entendido, pues esto les ayudará a escoger entre lo bueno y lo malo. La ausencia de los mismos promueve la inseguridad, la frustración, la hostilidad y el resentimiento.

9. Debemos reconocer nuestros errores, pedirles perdón cuando les hemos fallado, y procurar una reconciliación

«soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.» Colosenses‬ ‭3:13‬ ‭‬‬

No seamos padres que se muestren perfectos o súper poderosos a sus hijos, incapaces de errar. Reconozcamos delante de ellos cuando fallemos en la corrección aplicada o en el trato dado; no seremos menos padres si lo hacemos.  Por ejemplo: nuestro hijo un día hace algo que no debía, y el regaño que le damos es brusco y violento. Con lágrimas en sus ojos y lleno de dolor sincero él nos expresa:“Mamá estoy muy arrepentido y no lo quiero volver a hacer, pero también pídeme perdón porque eso que me hiciste me hizo doler mucho el corazón”.

Allí debemos identificar si se trata de una manifestación honesta o manipulación, y luego reconocer que actuamos de mala manera. Pidámosle perdón a Dios y a ellos, y démosle un abrazo fuerte. Expresémosle además, que no somos perfectos, pero que así como ellos deben hacerlo, también pondremos todo nuestro esfuerzo para mejorar en el trato, pues somos un equipo y agradaremos a Dios juntos. Ten presente siempre que debemos reconocer nuestras fallas.

10. Debemos facilitarles el acercamiento cuando tengan problemas, dificultades y preocupaciones.

Aprendamos a escuchar a nuestros hijos cuando deseen hablar. En lo posible, estemos a su disposición. Démosles total atención, a menos que esto sea imposible. Evitemos adivinar lo que piensan, interrumpirles o criticarles. Tratemos de interesarnos de verdad en lo que a ellos les gusta. Ellos se dan cuenta si realmente los escuchamos o no.

Si no les damos total atención o si a menudo los ignoramos cuando desean hablarnos; pronto dejarán de intentarlo. Ellos interpretarán que no tenemos interés en ellos. Esto es devastador para nuestra relación con nuestros pequeños, pero, lo más serio, es que esta situación nos impedirá cumplir las metas que Dios nos ha dado como madres y padres en sus vidas.

No provocar la ira de nuestros hijos no significa que jamás haremos actos que les podrían molestar, desagradar o enojar. No significa que nunca debemos negarles cosas o impedirles ir a un lugar inadecuado. No provocar a ira a nuestros pequeños es tener la actitud correcta al corregirles. Amonestarles para salvarlos de su necedad, para  impedir que sus actos los puedan llevar a destruir sus vidas. Dios es nuestro fiel ayudador.

En una próxima publicación continuaremos con la 4ta parte de Efesios 6:4, ¡No te la pierdas! ¡Ánimo padres, que sí es posible educar y corregir de forma bíblica!


Algunas notas fueron tomadas de la página DesarrolloCristiano.org

¿Cómo guiar a nuestros hijos hacia el propósito de Dios?

Dedicarnos a la instrucción de nuestros hijos en la palabra de Dios, es una ardua y retadora labor. Eso no significa que no podamos lograrlo. Se requiere decisión firme, pasión, amor y constancia por parte de nosotros los padres para crear el hábito. Dios nos dejó establecido en Deuteronomio 6:7-9 que debemos hacerlo, que debemos hablar a nuestros hijos de Su verdad y Poder. No es solo un mandato, sino una necesidad. Necesitamos enseñar a nuestros hijos la palabra de Dios para que ellos sepan quién es Dios, lo tanto que los ama y conozcan su plan  salvador para ellos.

Se requiere decisión firme, pasión, amor y constancia por parte de nosotros los padres para crear el hábito en ellos. Si no transmitimos la biblia viva a nuestros pequeños, ellos se olvidarán de Dios. ¿Quieres eso para ellos?¿Que crezcan sin conocer a Su Creador, Padre y Salvador? ¿Te imaginas a tus hijos viviendo sin conocer al Señor? Y lo más fuerte ¿que sea responsabilidad nuestra, papá y mamá, el no haberles llevado a conocer a Dios porque nunca les mostramos la verdad de Su palabra?

La Biblia nos demuestra un plan hermoso para el presente y futuro de nuestros hijos. Una verdad basada en que:

 La lista es larga. Son muchas las promesas que Dios nos ha dejado para cumplirlas en ellos. Pero ¿Cómo se hacen visibles? Tenemos que creer y poner la fe en acción. Entender que Dios no nos dio a nuestros hijos para que se perdieran en este mundo.

¡Debemos criar con propósito! Con la intención de instruirlos cada día en la palabra de Dios, con todo sentido y significado, sabiendo que los resultados no los veremos al momento, pero son resultados eternos. Cada siembra generará una cosecha duradera en ellos.

Es un trabajo DIARIO. Apóyense el uno al otro, esposo y esposa, para poder lograr esta crianza. Si eres madre soltera, lo podrás lograr tomada la mano de Dios, Él como tu esposo y Padre de esa criatura. Hay un modelo bíblico que ha permanecido y permanecerá por la eternidad: Instruir a nuestros hijos en el camino de la verdad, la vida y la justicia, el camino de Dios Deuteronomio 6:7-9. ¿Cómo?

  • Llevándolos cada día hacia la cruz.
  • Impartiéndoles la palabra de Dios a diario.
  • Usar cada momento para llevarlos a Dios. 
  • Convertir lo cotidiano en experiencias evangelizadoras.
  • Enseñarles, cada día, que todo fue creado por Dios y para su Gloria.
  • Corregirlos sabiamente.
  • Enseñarles a imitar a Jesús, así como lo imitamos tú y yo.
  • Orar con ellos.
  • Sembrar, cada día, en sus corazoncitos la palabra de Dios (cantada, leida, con figuras). 
  • Afírmales su identidad en Cristo (eres de Dios, serás una gran mujer u hombre de Dios, eres una princesa de Cristo, eres un niño de Dios).
  • Sembrarles el temor y el respeto hacia Dios. (No es terror hacia Dios, es temor es reverencia ).
  • Esforzarnos en dejar una huellita en su corazón cada día con las cosas de Dios.
  • Demostrarles, en las cosas pequeñas, que deben confiar en Dios.
  • Demostrarles, en su día a día, que Dios siempre les va a cuidar del peligro.
  • Memoricen versículos juntos, y úsalos para cada ocasión que amerite recordarlo y afianzarlo en esa verdad.
  • Vivan en devoción diaria a Dios, y ellos imitarán eso.
  • Más que un tiempo devocional con ellos, vive en devoción a Dios con ellos.

Aunque a veces sintamos que estamos hablando con el viento, o nos veamos tontas porque pareciera que no prestan atención, tranquilas, recordemos que estamos sembrando, y todo lo que sembraremos en ellos, eso cosecharemos Proverbios 22:6. No permitamos que nuestra generación no conozca a Dios, así como pasó en Jueces 2:10. Quizás también nos haya pasado lo mismo, que nos criamos en el evangelio pero nos apartamos, y ahora que somos mamás, queremos instruir a nuestros hijos en el camino verdadero; hay tiempo para nosotras también. Dios llega justo a tiempo a nuestras vidas.

¡Seamos valientes y esforzadas! La instrucción a nuestros hijos no es trabajo fácil ni se da de la noche a la mañana. Instruir significa proporcionar conocimientos, habilidades, ideas o experiencias a una persona para darle una determinada formación; y eso requiere de mucho tiempo; es un día a día.

Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Publicado originalmente en su blog Vestigios en el corazón 

Consejos para no irritar a nuestros hijos

Nota del Editor: este artículo corresponde a la II Parte de la SERIE: Corrección conforme a la Palabra de Dios. Puedes leer la primera parte aquí


Una de las incertidumbres más grandes que tenemos cuando nos enteramos que seremos padres, es: «Ahora ¿cómo debo criar a este hijo?»

Es muy fácil cuando nos dicen «no debes hacer que tu hijo(a) se llene de ira», pero ¿Cómo llevamos eso a la práctica? ¿Cómo no hacer de nuestros hijos unos malcriados, pero tampoco niños llenos de odio?

Pues quiero compartir algunos consejos que considero importantes poner en práctica para evitar provocar la ira en nuestros hijos.

  1. No esperemos de ellos más de lo que son capaces de dar o hacer (Col. 3:21). No subestimemos, pero tampoco sobreestimemos las capacidades de nuestros hijos. Por el hecho de ser pequeños no creamos que no entienden lo que les explicamos o pedimos hacer; nos sorprenderíamos si les damos la oportunidad. Eso sí, debemos cuidarnos en ser equilibrados, pues de acuerdo a las capacidades que vayan mostrando se les va ayudando a explorarlas. No le exijamos a nuestro hijo de un año que nos ayude a limpiarla casa, pero tampoco le neguemos la oportunidad de tomar la escoba para intentarlo.
  1. Tengamos cuidado de la forma en que los reprendemos o corregimos. Proverbios 15:1 nos describe la forma respetuosa y cortés en que debemos tratar a las personas, lo que también aplica para los niños. Cuando le hablemos a nuestros hijos, evitemos el uso de palabras como: «¿Hasta cuándo tú?», «Tonto», « ¡Qué torpe! », «Cabeza hueca». Palabras como estas pueden ser armas mortales. Estas dejan cicatrices en los hijos; si tenemos la costumbre de hablarles así, pidámosles perdón y procuremos,de inmediato, asegurarles que en verdad les amamos y respetamos.
  1. Pongamos en práctica lo que predicamos (1Co. 11:1). Ellos son capaces de señalarnos esas cosas que ven mal en nosotros, pues les hemos educado qué está bien y qué está mal. Sin embargo esto ocasiona un choque en su enseñanza. 1 Co. 11:1, y Mt. 23:3-4 nos dan muestra de la integridad que debe caracterizarnos como cristianos. Debemos evitar la dualidad por el bienestar de nuestros hijos. No seamos unos en casa, y otros totalmente diferentes en la calle, en la iglesia, en la oficina, o en casa de los abuelos. Los niños detectan enseguida la falta de sinceridad y la hipocresía; esto les afecta profundamente.
  1. Debemos enseñarles que es valioso cultivar principios bíblicos (Gá.1:10). Nuestra sociedad ha hecho ídolos a la fuerza, belleza, inteligencia y capacidad atlética. Según la Biblia, esta forma de medir el éxito no es correcta porque Dios valora la obediencia a Él. Así que, como padres cristianos, debemos esforzarnos en demostrarles a nuestros hijos que no los valoramos en base a estas cualidades superficiales; antes bien, que valoramos la obediencia, el respeto y cosas similares. Un niño honesto y amable, debe ser reconocido por sus padres, no solamente por sus buenas notas y desempeño atlético.
  1. Tengamos momentos gratos con nuestros hijos. Almacenar en la memoria experiencias agradables, generará una buena actitud hacia nosotros y proveerá el necesario fundamento en nuestra relación cuando tengamos que corregir, reprender o castigar a nuestros hijos. En muchas ocasiones, el recuerdo de momentos gratos que han compartido junto a nosotros sus padres, les ayudará a comprender que no somos ogros ni aguafiestas que disfrutamos ser malos con ellos.

Aún hay más consejos que compartiremos en una próxima publicación, ¡No te los pierdas! ¡Ánimo padres, que sí es posible educar y corregir bíblicamente!


Publicado originalmente en el Blog 1 Día de Mamá

¿Cómo ser una mujer sabia para dejar de ser una mujer necia?

El hecho de ser pecadoras por naturaleza, dentro de nosotras hay mucha necedad. Ser una mujer necia, en sencillas palabras, es actuar sin tomar en cuenta a Dios.

Sin embargo, esto no justifica que tenemos luz verde para pecar y alimentar nuestra naturaleza carnal, pues Dios nos da una esperanza: «Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado», Romanos 6:6.

Proverbios 14:1 es un versículo que nos muestra dos identidades. Nos muestra dos formas de vida. «La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba». ¿Cuál de ellas somos?

Este versículo nos confronta…

Y es que a diario tenemos oportunidades de actuar como necias o actuar como sabias. Sin embargo, una mujer temerosa de Dios, que vive para agradarle, va en contra de su naturaleza pecaminosa, levanta a su familia, la cuida y saca adelante; pero una mujer que se cree inteligente y que actúa sin tomar en cuenta la palabra de Dios, destruye a su familia Efesios 4:22-24.

Con las mismas manos que construimos, con ellas también podemos destruir nuestro hogar. No estamos obligadas a ser mujeres sabias, pero lo más seguro es que NECESITEMOS ser mujeres sabias. Amar a Dios no es una obligación, es una necesidad. Todos los días tenemos oportunidades para destruir, dañar o derribar a nuestros esposos, hijos y familia. ¿Qué escogemos? ¿Construir o destruir? ¿Edificar o derribar? ¿Cuidar o dañar? ¿Unir o desunir? ¿Violentar o amar? Es un reto, y es posible superarlo bajo la poderosa GRACIA de Dios.

Destruimos a nuestra familia cuando…

⊙ No pensamos bien las palabras antes de decirlas, ya sea a nuestros esposos, hijos o familiares. Palabras llenas de rabia, odio, amargura o ira.

⊙ Descuidamos nuestro hogar, abandonando emocionalmente a nuestros esposos e hijos. Más peleas que conversaciones. Más agresiones que abrazos. Más desorden que orden.

⊙ Siempre estamos amargadas y reflejamos esto a nuestros esposos, hijos o familiares.

⊙ Nos cargamos de actividades religiosas y no vivimos bíblicamente dentro de nuestra casa. Luz en la calle, pero mal testimonio dentro de nuestro hogar.

⊙ Escogemos el consejo de «amigos» y no tomamos en cuenta el consejo de Dios.

⊙ Alimentamos deseos de maldad y venganza contra nuestros esposos.

⊙ Cuando hablamos mal de nuestros cónyuges. Hablar mal de ellos, es hablar mal de nosotras mismas; somos una sola carne.

⊙ Cuando le hablamos a nuestros hijos mal de su papá, y generamos división en nuestra familia con chismes y pleitos.

⊙ ¿Cuál agregarías tú? Comenta abajo.

La falta de una relación íntima y constante con Dios y su palabra, es la causa por la cual actuamos como necias. Todas llevamos por dentro una necedad que sólo puede menguar cuando decidimos temer a Jehová, tomar en cuenta a su Espíritu Santo y dejarnos guiar por Su palabra de verdad verdad. Cuando nuestra carnalidad necia quiera imponerse, doblemos nuestras rodillas y clamemos por sabiduría y gracia 2 Corintios 12:9. 

¿Cómo construir y cuidar de nuestra familia?

 ✅ Señalando la injusticia, pero corrigiendo con amor y misericordia. Proverbios 16:6.

✅  Poniendo guarda en nuestra boca para no dañar o destruir con las palabras. Salmos 141:3-5.

✅  Pensando primero en el bienestar de nuestra familia, antes que en el nuestro. Filipenses 2:4.

✅  Sirviéndoles con amor y desinterés. Mateo 20:28.

✅  Comunicándoles las verdades de la biblia a nuestros hijos. Deuteronomio 6:7-9.

✅  Siendo ejemplo en nuestro hogar del evangelio, y de una relación sincera con Jesús. 1 Corintios 11:1.

✅  Evitando la humillación y condenación de los miembros de nuestra familia. Lucas 6:37.

✅  Dando amor con nuestras manos, y levantando cuando alguno ha caído. Colosenses 3:13.

✅ Siendo hacendosas en nuestro hogar, sin ver los quehaceres como una esclavitud sino como parte del propósito y diseño de Dios para nosotras. Tito 2:5.

✅  Ocupándonos de la alimentación y protección de nuestra familia de manera equilibrada. 1 Timoteo 5:8.

Mujer, levantar a nuestra familia no es una obligación, es una NECESIDAD que deber arder en nuestros corazones. Nuestras vidas y la de nuestra familia serán de bendición en muchas áreas, el día que escojamos la sabiduría, sensatez y la justicia como nos motiva el Salmo 119:11.


Publicado originalmente en Vestigios en el Corazón