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¿Por qué nos disciplina Dios?

Daniel B. Miller en el libro devocional «Junto a Aguas de reposo» relata una intersante anécdota:

Una dama caminaba por parajes rurales de un país europeo. En eso se topó con un redil de ovejas. Se atrevió a entrar y ante sus ojos de desplegó un cuadro interesante. En el suelo estaba el pastor, sentado, y las ovejas de su aprisco estaban a su alrededor. Pero le llamó la atención que, sobre un montón de pasto o forraje estaba una ovejita que evidentemente sufría. Tenía una patica quebrada. La mujer conmovida le preguntó al pastor cómo se había dañado la ovejita. Para su sorpresa éste le respondió apesadumbrado: -Yo mismo tuve que hacerlo. Y le explicó: De todas mis ovejas, ella era la más desobediente. En varias ocasiones ha vagado muy cerca de un precipicio peligroso. Pero no es que solo sea desobediente, es que también estaba descarriando a otras ovejas. Y dado que tengo algo de experiencia con este tipo de miembros del rebaño, no me quedaba otra opción. Pero vea, querida señora, cuando esta ovejita sane de su patica fracturada, será la oveja ejemplo de mi rebaño. Ninguna otra estará tan presta en oír mi voz y seguir mis pasos como ella. Y en lugar de hacer que otras se descarríen, ella será ejemplo de obediencia y sujeción.

Bien dice el escritor a los Hebreos 12.11: «Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados». Amados de Dios, en el Señor tenemos un Padre Celestial que nos ama. Y como nos ama, nos disciplina y corrige. A veces suave, a veces fuerte. Y esa corrección no quiere decir que se cansó de nosotros o que nos odia. Simplemente nos disciplina para que mejoremos en nuestro carácter y seamos un ejemplo para otros creyentes. Y no olvidemos la exhortación : «Hijo mío, no me menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo aquel que recibe por hijo» Hebreos 12.5-6.

Y, como bien dijo alguien: Dios desbarata a veces nuestros planes para que nuestra vida no se nos arruine. Que el Señor nos ayude a mirarnos en la perfecta ley de Jehová, evaluar nuestros caminos y aceptar la corrección del Todopoderoso. Amén.

Hasta el último aliento

Introducción

El Teólogo Norteamericano Juan Stam, quien ha estado residenciado en Costa Rica por mucho tiempo, describe maravillado en uno de sus artículos, el proceso de plantación y crecimiento del plátano. Juan ha visto muy de cerca todo ese ciclo, ya que vive en una localidad donde los sembradíos de este fruto pueden verse en cada lugar.

El vástago de esta planta llega a crecer de manera robusta y frondosa, sabiendo que al final del proceso cuando aparece el ansiado fruto, llega también la hora de poner la mirada en los vástagos más pequeños que crecen alrededor de la planta, debido a que con la llegada de la «hechura» del fruto del plátano también llega el final de la misma; es decir, la planta agota toda su energía en producir un solo racimo; para dar paso (luego de ser cortada junto al racimo de frutos producido) a una nueva planta, dejando lugar a los «hijos» pequeños que crecen alrededor, los cuales aprovecharán la planta caída para su mejor progreso y crecimiento.

¿No les parece esto una lección para nosotros, muy acorde con la difícil situación que vivimos?, en contraste, nuestra actitud muchas veces no se parece en nada a lo que hace esta planta que glorifica a Dios en toda su trayectoria, produciendo y gastando toda su existencia para entregar un único fruto. Mucha gente en cambio, agota todo su esfuerzo en cantidades de situaciones dejando de  lado lo principal: El agradar y Glorificar a Dios en medio de lo que hacen.

¿Cuantos de nosotros desviamos por el trabajo y otras ocupaciones el propósito principal de vivir para alabanza de la Gloria de Dios? (Efesios 1:12). No solo la planta muere entregando su fruto, sino que alimenta y sirve de guía a los vástagos que van creciendo.

El Apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios (1 Corintios 10:31)describe en medio de su argumento una exhortación, donde demanda y exige a la iglesia la realización de todas las cosas en aras de Glorificar a Dios, de manera que nosotros hoy día también podemos usar este pasaje en conexión con ilustración inicial para mirar algunos aspectos de cómo dedicar todas las áreas de nuestra a vida para Glorificar a Dios:

I. Una lección para cada individuo en estos tiempos

En el versículo 25 del capítulo 2 de Eclesiastés, Salomón dice: «porque ¿quién puede comer y alegrarse, si no es por Dios?» Pudieran algunos pensar que pueden cuidarse por sí solos y de mejor manera sin tomar en cuenta a Dios ni a los entes correspondientes que en este tiempo realizan algunas sugerencias y normalizan el uso de implementos  y hábitos, para evitar el contagio y la propagación del virus.

Mucha gente está pensando en su propio bienestar y futuro, dejando de lado tales recomendaciones y cuidados preventivos; tomando decisiones según su propio entendimiento y lectura del panorama relacionado con la pandemia; dando muchas veces más importancia a la adquisición de comida y seguridad personal, que a cualquier otra determinación o mandato, teniendo entonces a estas necesidades físicas y personales en grados que va más allá de los límites establecidos por Dios, colocándole a él, en un estado secundario, de consulta momentánea, o simplemente desconociéndolo. 

Pensando entonces en suprovisión personal como un recurso que se obtendrá sin tomar en cuenta la bondad y misericordia de Dios, mostrándose como seres humanos de esos que piensan que todo lo que han obtenido, ha sido gracias a su «propio esfuerzo». Nada más fuera de la realidad, pues Salomón de manera reflexiva en algún momento de su existencia, pudo describir la forma en que Dios, en su actuar y bondad no deja de darnos de comer, beber y abrigarnos como parte de su providencia y sustento. 

II. Una lección que se entiende y práctica

Los pasajes de Efesios y 1 Corintios consultados anteriormente hablan tanto de nuestro propósito, como de la acción diaria de Glorificar a Dios, es decir, no se trata solo de entender, decir y saber que debemos Glorificar a Dios, sino de llevarlo también a situaciones prácticas.

Son  esas circunstancias y dificultades, las que  se presentarán como medidores de una realidad que evalúa si estamos realmente «Hechos» para dar todo nuestro esfuerzo por cumplir a cabalidad con la voluntad de Dios en nuestras vidas, o por el contrario nos colocarán  en un punto similar al de muchos, esos que buscan a Dios por beneficios recibidos, quienes cuando la dificultad abunda, dejan de tomar en cuenta la realidad de la existencia de Dios. En consecuencia menosprecian sus atributos como son los  de: Poderoso, soberano, omnisciente, omnipresente, y olvidando de este modo, que Dios siempre conoce y está muy de cerca observando las acciones irregulares de cada individuo.

La planta descrita al principio soporta periodos difíciles antes de poder llegar hasta el punto de entregar su fruto, sin embargo, esta se esforzará (naturalmente) al máximo por cumplir con el propósito de su creación: Entregar el anhelado y esperado fruto glorificando a Dios en todo el proceso; pues nosotros a pesar de las exigencias debemos también mostrar en todo momento los dones y capacidades que nos distinguirán como creación glorificadora de Dios.

Si somos realmente creyentes, este deberá ser nuestro objetivo y fin último cada día de nuestra existencia: Glorificar a Dios, sin menospreciar su voluntad y soberanía, aceptándola sin resentimiento  ni contienda; evitando así males mayores o tiempos prolongados de disciplina como la que experimentó Jonás en aquellos días dentro del gran pez, al no recibir y obedecer la voluntad de Dios, reconociendo al final que Dios tiene más grandes y mejores pensamientos para nosotros y para toda la humanidad.

III. Una lección que nos coloca en el lugar del otro

Es interesante el pasaje que describe Pablo en su primera carta a los Corintios, donde se observan una cantidad de irregularidades que estaban socavando la unidad de la iglesia y que pretendían colocar a líderes en rivalidad por asuntos que a pesar de ser importantes estaban opacando a lo principal o de mayor importancia; pues la contienda y desunión estaban en medio de ellos, no mostrando un real y genuino servicio a Dios.

Eran buenos enseñando, mostrando dones y capacidades, pero les faltaba mostrar el amor debido en la medida que demostraban sus capacidades múltiples. Pablo los exhorta a amar a aquellos que en su debilidad no soportaban ver comiendo carne sacrificada a los ídolos a otros creyentes; dejando claro que el mismo Apóstol no tenía problema alguno en comer la mencionada carne, por el contrario, por Glorificar a Dios prefería no hacerlo.

Hoy en día, confrontamos muchas situaciones similares que nos pudieran colocar en entredicho en hacer una cosa u otra por representar a Dios en estos tiempos de pandemia; mas, nuestra mente en el Señor nos debe llevar a pensar no en mi conciencia como dice Pablo, sino en la del otro (1 Corintios 10:29). Este  remarca al final que nuestra madurez será reflejada por la capacidad que tengamos de pensar en el que está a nuestro alrededor, y que percibe de manera distinta alguna situación; para que mi conciencia fortalecida se vea robusta a la hora de entender a los que me rodean y que no contemplan una situación de la misma que forma que yo.

Si en estos días algún hermano no desea que se le visite, pues no debemos llegar a puntos de enjuiciar su posición como de debilidad, debido a que estamos en medio de una situación difícil, no dejando de analizar en todo caso el punto principal de todo el asunto; Glorificar a Dios en todo lo que hacemos; siendo esta la posición la que hará distintos a creyentes entendidos y esforzados por cumplir con la voluntad de Dios.  

Conclusión

Debemos continuar dando lo necesario por Glorificar a Dios, entendiendo que nuestro aliento mismo es permitido por su voluntad, y ni un cabello nuestro será tocado a menos que en su soberanía Dios lo permita, por lo que avanzar y esforzarnos en el Señor es nuestro deber natural como hijos, obedeciendo y practicando sus mandamientos como símbolo de aceptación gozosa de las dificultades que se presentan Así que mucho más dichosos seremos si ante estas cosas que suceden, nos encontramos  cumpliendo con la voluntad de Dios en medio de las diferentes limitaciones; por lo que hasta el último aliento debemos estar animados y afirmados por la esperanza que tenemos en Cristo.

De pie frente al sufrimiento

 

De pie frente al sufrimiento

Por Roxana Rojas

(Roxana es licenciada en Contaduría y miembro fiel de nuestra congregación, por muchos años. El texto lo he editado, pero la esencia de su testimonio permanece y lo comparto con su autorización. Ps. Renso Bello, Centro Cristiano Roca de la Eternidad, Barcelona).


Sirva esta reflexión para alentar a algunos creyentes, especialmente jóvenes, que en estos difíciles tiempos, pueden estar luchando con la restauración de un enfermo o la posibilidad de tener que despedirse de ese ser amado.

UNA NOTICIA INESPERADA

Ante la pregunta, ¿cómo puedo permanecer en pie ante el sufrimiento? Creo que la mejor respuesta puedo darla con el ejemplo que me dejó mi padre, Apolinar Rojas, quien fue líder de nuestra congregación, y que cambió mi perspectiva del dolor y de la muerte.

Quizá, pocos actualmente en la iglesia lo conocieron en vida y en el estado terminal de su enfermedad: la muerte. Yo diría que, en vez de muerte, fue solo un «hasta luego a mi padre».

En mayo de 2015 lo llevamos al oncólogo, pues sus estudios arrojaron cáncer. Este tipo de enfermedad solo puede ser tratado por especialistas. El doctor al ver dichos estudios y otros análisis realizados, concluyó: «es metástasis». En otras palabras: no es un cáncer tratable, pues la enfermedad ya había minado su cuerpo. En su diagnóstico enfatizó: «tal vez le queden tres meses de vida».

¡Wow! Imagina el impacto de la noticia para mi padre, su esposa e hijos, y el resto de sus seres queridos.

LA LUCHA POR PERMANECER EN LA FE Y LA ESPERANZA

La ciencia médica lo había desechado. Sin embargo, nuestra fe nos mantenía a todos de pie. Pero, al ver cómo los días pasaban y no habían avances, muchos empezamos a perder las esperanzas. Aceptar el hecho de que «su vida se iría irremediablemente».

En esa triste situación, Dios me indicó: «pregúntale». Así que le dije: «Papá, ¿cómo te sientes?». Me respondió: «me duele aquí y también aquí». Mas yo le interrumpí diciéndole, «sé que para tú cuerpo, físicamente según veo, no hay solución. Lo que deseo saber es ¿cómo estás tú?». Él me observó, con una mirada distinta, y me dio esta respuesta: «Yo estoy en paz y Gozo». Esto, literalmente, abrió mis ojos. Mi corazón paró de sufrir y regresó en mí la esperanza.

Comprendí que la paz y el gozo que tenía mi padre, le fueron concedidas por el mismo Dios. El Señor también consoló desde ese momento mi alma. Transformó mis expectativas acerca del dolor, la vida y la muerte.

Pienso que mi padre llegó a comprender lo que Pablo dijo a los Filipenses, «regocijaos en el Señor siempre» (4:4), y supo vivir bajo este regocijo, a pesar de que su cuerpo estaba en gran sufrimiento.

Pocos días después, se despidió de nosotros con un ›Hasta Luego», partiendo así a la presencia del Señor el 14 de agosto del 2015.

PALABRAS PARA TI

Aprendí lo necesario que es permanecer en el Señor, porque separados de Él nada puedes hacer (Juan 15:5). En una parte cité que, «su vida se iría irremediablemente». No obstante, luego de esa conversación con mi padre y a través de estos cinco años, convencida estoy de lo siguiente: al marcharse de este mundo, en él se consumó el gozo de la vida eterna.

Cuándo mi padre partió, no le pregunté a Dios el por qué de esto. El Señor ya se había encargado de consolar mi corazón. Entendí que la muerte, como separación de este mundo, es total ganancia para el que cree en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén.  

La Familia de Dios

LA FAMILIA DE DIOS

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”
‭‭Efesios‬ ‭3:14-21‬ ‭RVR1960‬‬

La familia es el mejor vínculo donde podemos reflejar lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Si me dieran la oportunidad de poder cambiar mi familia, ¡la rechazaría de manera rotunda!. 

Madre, padre, hermanos, y demás familiares; han servido para admirar la soberanía y amor de Dios en el mundo; familia donde a pesar de no haber elegido nacer; vemos cumplida la bendición, providencia, y pacto de Dios.

Sabemos que muchos no piensan de la misma forma, debido a la cantidad de debilidades, errores y problemas que se tienen y presentan en el seno  familiar en el transcurrir de los años, tendiendo algunos a menospreciar o rechazar la familia donde Dios los ha colocado.

La pandemia actual, es un medidor que indica cuanta necesidad del Señor tenemos en nuestros hogares, por lo que necesitamos revisar algunos principios bíblicos establecidos, que nos permitan regresar y retomar áreas que nos acerquen al Señor como roca y fundamento para nuestro hogar.

Una familia distinguida

Pablo destaca en el texto de Efesios, que existe una mejor y más distinguida familia, la cual está amparada en la mano poderosa de Dios: «Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (de quien toma nombre  toda familia en los cielos y en la tierra)». Efesios 3:14-15.

El Apóstol realiza esta afirmación, después de mencionar en versos anteriores, la seguridad y confianza que debe tener todo participante de tan distinguida familia, los cuales tienen acceso seguro e ilimitado a Dios, muy a pesar de todas las situaciones que puedan presentarse en el peregrinar, de la cual no escapa la actual pandemia.

Apuntaremos a continuación, tres cosas que son importantes a la hora de medir el reflejo de nuestra casa dentro de la familia espiritual:

  1. La familia de Dios está fundamentada en la obra redentora de Cristo (Efesios 3:15)

    Toda familia de Dios es conocida en los cielos, al ser ganada por la obra costosa a precio de sangre; hasta la muerte y resurrección del Señor Jesucristo; quien brinda seguridad y cuidado a los suyos, otorgándoles una ciudadanía redimida que es: Prestigiosa, celestial, eterna, incontaminada.  
    Este estatus no ha sido ganad
    o por ningún esfuerzo humano, sino que Dios por su propia determinación e intención; estableció tal familia, dándoles una bendición especial. Esta promesa viene desde mucho antes de que Pablo tuviera la intención de escribir a la iglesia de Éfeso; sin embargo,en esta corrobora con lo que dice en la porción leída, la profundidad y privilegio de formar parte de la gran familia de Dios.

  2. La familia de Dios resiste cualquier eventualidad con Cristo como Roca firme (Mateo 7:24-25)

    Familias temerosas de Dios serán lo suficientemente prudentes como para edificar su casa sobre la roca, quien con infinitas y abundantes riquezas de SU Gloria, Fortaleza en SU Espíritu, arraigo y cimiento en SU poder, guardará a las familias de las diferentes complejidades que se presentan.  
    Para comprender aún mejor, notamos en el texto de Efesios hace énfasis en algunas expresiones con el fin de apuntar a la incomprensión humana en cuanto a la medida del amor de Dios.  
    Su anchura, longitud, profundidad y altura deben estar en la mente del hombre para de esta forma entender la clase de amor que refleja la maravillosa obra de Cristo; amor que está por encima de cualquier conoc
    imiento humano y que brinda fortaleza en medio de cualquier angustia.

  3. La familia de Dios tiene su epicentro en el hogar (Josué 24:15)

    La resolución que realizó Josué debe ser modelo para las familias Cristianas en cualquier momento y particularmente en el que vivimos, donde no debe ser gravoso reunir al grupo familiar para orar, leer, cantar y exaltar los atributos del Señor en tan difíciles circunstancias.
    La
    determinación de Josué en servir junto a su casa al Señor, fue en mayor o menor grado la misma de los grandes siervos de Dios en toda la historia bíblica, quienes mostraron a diario, el amor de Dios derramado en sus corazones, llegando a confiar en el actuar de ese gran Dios que también respondía (y sigue respondiendo) en su voluntad las peticiones a sus hijos, mucho más más allá de lo que se ha pedido o entendido.  
    Contando para ello con la ayuda, guía y consuelo del Espíritu Santo, como la persona principal que actúa y mora en el creyente para transformar y dirigir las oraciones a Dios con gemidos indecibles, llegando a recibir la instrucción necesaria para dar pasos seguros en un abrumado mundo.

Conclusión

Confiemos hoy más que nunca en nuestro poderoso Señor, buscando la forma de mantener a nuestras familias en contacto y cercanía con Él, aprovechando el tiempo a pesar de los difíciles días; sin desmayar o estar ociosos.  Sabiendo que si nos alejamos o enfriamos estaríamos cediendo terreno que pueden ser aprovechados por el enemigo de la iglesia y del Señor.

Por lo tanto,  no nos cansemos y sigamos corriendo la carrera que tenemos por delante; apartando y dedicando tiempo de calidad al Señor en conjunto con nuestros seres queridos, procurando que aquellos que no le conocen; en este tiempo puedan escuchar de nuestros labios la bendita palabra de Dios, testificada y predicada.

 «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos,  según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades,  por los siglos de los siglos.  Amén

 Efesios 3:20-21. RV1960


Guía de estudio en casa.

La Familia de Dios.

Texto base: Efesios 3:14-21

Necesitamos revisar 3 puntos fundamentales para las familias de Dios. 

I. La familia de Dios está fundamentada en la obra redentora de Cristo (Efesios 3:15)
  1. Toda la familia de Dios es conocida por haber sido ganada por la obra de Cristo en la cruz. (Revise el texto de efesios)
  2. Dios en su promesa, intención y determinación ha ganado una familia para sí.
  3. Esta promesa fue realizada por Dios mucho antes de que escribiera Pablo. (Génesis 12:1-3)
II. La familia de Dios resiste cualquier eventualidad con Cristo como Roca firme (Mateo 7:24-25).
  1. La familia de Dios mostrara rasgos de su prudencia según el texto de Mateo.
  2. La familia de Dios estará amparada bajos las sombras de un amor: Ancho, largo, profundo y alto, que no puede ser comprendido por ninguna mente humana.
  3. Esta clase de amor, brinda fortaleza en medio de cualquier situación.
III. La familia de Dios tiene su epicentro en el hogar (Josué 24:15).
  1. La resolución de Josué debe ser un modelo para nosotros en la actualidad.
  2. La resolución de Josué tiene como base a Dios y epicentro el hogar.
  3. La resolución de Josué le brinda importancia a las actividades y hábitos que desde el hogar se presentaran: Oración, cantos, lectura de la palabra. 

Palabras alentadoras | Filipenses 1:12-14

UN REVERSO A LA ADVERSIDAD

Encarcelado Pablo, el diablo y los enemigos de la iglesia seguramente hacían un festejo, sacando provecho de la situación.

Las desalentadoras posibilidades, desde el punto de vista humano, para el avance del evangelio: «clausurada la misión y la obra, les informamos a todos que el apóstol a los gentiles está preso. Regresen a sus casas».

Desde el punto de vista de Satanás y los enemigos de Pablo: «!uh¡ Qué alivio, nos salvamos. Preso el hombre, se acabó este negocio. No se hable más del tal evangelio del Nazareno».

LA INDETENIBLE MANO DE DIOS

Pero que va, la indetenible mano de Dios sabe convertir los tropiezos al avance de su obra en un revés a la adversidad y la imposibilidad. Siempre ha sido así desde los inicios de la iglesia (Hechos 4:23-31; 5:27-42; 8:1-8).

El propio testimonio del encarcelado apóstol, demuestra que el evangelio no lo estaba (Fil.1:12).

Desde la prisión, la voz del Resucitado se podía oír por medio de Pablo, de manera que muchos (prisioneros, guardias, funcionarios y otros) oyeron el mensaje de la Cruz y se convirtieron a Cristo (Fil.1:13)

Un efecto colateral para los creyentes: oyendo del ánimo del apóstol, testificando de Jesús, aun encarcelado, valientemente predicaron la Palabra (v.14).

LAS IMPLICACIONES PRÁCTICAS

Hoy, en medio de la actual pandemia, los templos y centros de adoración, grandes y pequeños, de un portazo fueron cerrados.

Quizá, muchos se preguntan, ¿Señor, cómo es esto posible? Y sería difícil imaginar a un Dios con las manos puestas en la cabeza preguntándose, ¿Qué hice? 

Lo cierto es que esta situación pareciera quedarse por un buen tiempo, en diferentes partes del mundo. Esto será una pesadilla para muchos líderes de plataforma y muchos creyentes de auditorio acostumbrados a los edificios, a menos que cambien su enfoque sobre la naturaleza de la Iglesia.

Pero lo cierto es que para Dios (sin desmerecer el esfuerzo de los constructores de los lindos edificios) el cerrar los templos no lo tiene corriendo de un lado a otro. El sabe darle un reverso a la adversidad, y de qué forma:

  • La iglesia está volviendo a comprender lo que es su verdadera esencia y origen (la iglesia en las casas).
  • La obra del evangelio avanza silenciosamente en las comunidades.
  • Los hospitales, se han convertido en centros estratégicos para la misión, muchos enfermos de covid-19, llegan a la fe.
  • El padre de familia pastorea a los suyos en casa y hay una retroalimentación bíblica ¡Esta debería ser la verdadera Escuela Bíblica!
  • Los cultos se han multiplicado. Lejos del querido miércoles y domingo, en los hogares se realizan una variedad de devocionales, durante varios días de la semana.
  • Las iglesias que se han organizado, siguen recibiendo sus ofrendas vía online.
  • El pastorado, ha tenido que volcarse a distintas alternativas para que la enseñanza y vigilancia hacia los miembros de la iglesia permanezca activa. Los pastores han tenido que desempolvar el traje de campaña hacia los hogares.
  • Las redes se han convertido en un campo de batalla, desplazando progresivamente el lugar de las tinieblas para la presencia de la iglesia.
  • Se prueba la fidelidad y compromiso hacia la iglesia local. Esta pandemia probará quiénes son los verdaderos miembros  comprometidos de tu iglesia. Pastores no se extrañen de que muchas personas no regresen con ustedes y sus congregaciones, cuando termine la crisis.

LECCIONES QUE DEBERÍAN VALORARSE

Al final se verá, mucho más de cerca, los efectos positivos de la actual crisis para la iglesia. Cuando ésta regrese a los templos, que seguramente sucederá, ojalá haya aprendido y apreciado las lecciones que le dejó Dios, entre éstas: 

  • Aunque deseables y atractivos los centros de adoración, no necesitas de ellos para ser iglesia, ni mucho menos el Dios que adoras.
  • El avance del evangelio no se detiene porque los líderes estén aislados (Ej. Pablo).
  • Las crisis prueban la fe, el coraje y el compromiso de la iglesia.
  • En medio de limitaciones, la multiforme sabiduría de Dios da una creatividad increíble a la iglesia, para el cumplimiento de la misión.
  • El viejo adagio reza: «cuando suena el río es porque piedra trae». Pero la mayoría de los líderes de iglesias fueron sorprendidos por la actual pandemia. Ahora, cuando suenen las alarmas, los líderes sabios y de mente aguda sabrán anteponerse a las crisis, antes que suceda.

Mark Dever dice: «Debes tomar una visión a largo plazo», lo que dice Dever, debería llamar la atención de los pastores, sobre todo en un país, con tantas crisis en marcha como Venezuela.

La buena noticia para la iglesia es que el Dios que permitió el encarcelamiento de Pablo, es el mismo que sacó provecho de tal situación, al darle un reverso a la adversidad.  Todo para su gloria y avance del evangelio.

Este Dios seguirá obrando en la vida de su pueblo, el cual tomado de su mano, aprende a ver oportunidades en cada crisis. Bien decían los misioneros sur coreanos, (que saben de profundas crisis) cuando interpelados por las angustias de algunos pastores venezolanos, les respondieron:« ustedes están en el mejor momento». Esto para las mentes sabias y entendidas en los tiempos.

Una lección para recordar

¿Cómo comienza todo?

En cierta ciudad estaba una iglesia evangélica con una creciente membresía que estaba comprometida activamente en la misión de hacer discípulos. En esta misma comunidad se encontraba un pastor que atendía sus labores con mucha dedicación. 

La familia del pastor, su esposa y tres preciosos niños, también le acompañaban al ritmo que estaba en sus posibilidades,  en la atención de los hermanos. Se podía apreciar dedicación, comunión y verdadera vocación de servicio en esta familia pastoral.

Activismo Pastoral

La agenda del pastor siempre estaba llena. Sus actividades comenzaban desde muy temprano en la mañana hasta muy tarde en la noche. Era bastante usual verle predicando en los diferentes cultos y actividades de la iglesia.

Dedicaba también una buena parte de su tiempo a visitar, aconsejar y orientar a los hermanos con sabios consejos provenientes de su estudio de la Escritura.  Además, como tenía algunos conocimientos de medicina y derecho por algunos cursos que tomó en la universidad, apartaba tiempo para dar recomendaciones a hermanos afectados por algunas enfermedades o con problemas legales. Se destacaba por ser un buen asesor de parejas y de familias en crisis.

Al mismo tiempo, a causa de la fatiga de las jornadas diarias, llegaba muy cansado a su casa y casi siempre bastante entrada la noche. Cuando llegaba, ya sus hijos dormían y su esposa, también medio dormida, le calentaba la cena al tiempo que se despedía para regresar a la cama. Él se sentaba a cenar mientras revisaba los mensajes en su WhatsApp.  

Consecuencias

Un buen día, de esos que no faltan, nuestro pastor, como de costumbre, llegó a su casa tarde en la noche y encontró un escrito con letras bien grandes en la puerta de su casa que decía:

«Pastor, mis tres hijos y yo, nos hemos mudado a la casa de enfrente para que por favor nos incluyas en tu agenda, mi hijo menor tiene tres día con una diarrea que no se le detiene y el mayor la fiebre por nada le baja y como de costumbre, tengo problemas con mis dolores de cabeza. Adicionalmente tengo serios problemas en mi matrimonio, por favor pastor ayúdenos».

Sin pronunciar palabra alguna, tomó el escrito y se desplomó en un sillón medio roto, que estaba en la esquina de la sala.

Para reflexionar

Observando este relato, te pregunto estimado pastor:

  • ¿Cuál es tu prioridad?; en ese orden ¿qué lugar ocupa tu familia?
  •  ¿Qué relación puedes establecer, entre amar a Dios como primer mandamiento, el amar a tu familia y el trabajo pastoral?

Abundancia en tiempos difíciles

Servir a Dios en la dificultad

Hablar de la abundancia en tiempos complicados pareciera ser contraproducente; sin embargo el valor de la vida cristiana esta enmarcada en la bendición que Dios entrega a aquellos que le sirven fielmente en medio de cualquier condición y situación.

En algún momento el pueblo de Israel estuvo en una situación  crucial y difícil  en medio del desierto después de haber salido de la esclavitud Egipcia; en ese contexto y en medio de la nada, Moisés habla a la congregación diciendo:

«Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado: Tomado de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo GENEROSO de corazón la traerá a Jehová; oro, plata bronce, azul, purpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras» 
Éxodo 35:4-6.RV1960

Lo que Dios solicita aún en la adversidad

Tal vez si leemos este pasaje sin digerir y entender un poco el contexto, pasemos muchas cosas por alto, pero cuando comprendemos al menos que la Nación se encontraba en medio de la nada o en plena profundidad del desierto, la petición toma otro tono; sabiendo incluso que el pueblo había recorrido largas distancias, y solo contaban con las cosas esenciales.

En ese momento y a pesar de la situación si se quiere crítica del pueblo, Dios exige que generosamente cada uno aporte materiales y prendas para la construcción del tabernáculo, de lo mejor y más preciado que cada uno tuviera.

¿Qué pensamientos habrán tenido las familias después de haber escuchado tal petición? ¿Cómo reaccionaron? ¿Cómo hubiésemos actuado y reaccionado nosotros?

La reacción del pueblo de Dios ante su Señor

No sabemos con certeza cuántas personas ofrendaron ni cómo  reaccionaron todos; pero a través de la escritura podemos evidenciar que dada la magnitud de la petición y de quién la solicitaba; desde corazones agradecidos emergió la voluntad de obedecer y entregar lo que se les había pedido.

La narrativa da luces de que no todos fueron estimulados a dar, o más bien que no todos recibieron de buena manera la petición:

«Y vino todo varón A QUIEN SU CORAZON ESTIMULÓ, y todo aquel A QUIEN SU ESPÍRITU LE DIO VOLUNTAD, con ofrenda para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras» 

Éxodo 35:21 RV1960

Los que responden como Dios espera

Se muestra énfasis en algunas palabras que nos dejan claro que,  solo aquellos con corazones agradecidos y con espíritu voluntario lo hicieron; confirmando que en cualquier tiempo la abundancia de los corazones se mostrará como resultado del agradecimiento y dependencia del que lo ha dado todo (Dios).

Al final la historia señala que fue tanta la cantidad de ofrenda entregada por el pueblo, que tuvieron que detenerla. En ese punto, ya contaban con materiales de sobra para la construcción del tabernáculo. De este ejemplo podemos extraer nosotros varios principios dignos de aplicar en cualquier momento o circunstancia:

  1. Dios pide en ofrenda lo mejor de nosotros, a pesar de las circunstancias.
  2. Dios observa y recibe lo que voluntariamente y con gratitud le entregamos
  3. Así como Dios recibe de buena manera nuestra ofrenda voluntaria y generosa; nosotros debemos apuntar a esa actitud cuando entregamos lo que él nos pide.
  4. La abundancia y generosidad en los creyentes serán visibles en medio de las peores condiciones.

«Y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga». 
Éxodo 36:5 RV1960

Lo que no podemos olvidar

En este tiempo, Dios no ha dejado de  darnos alimentos, y nosotros no debemos dejar de apartar lo que es del Señor, ni de mostrar generosidad hacia los más necesitados.  Esto sirve además, como testimonio y ejemplo en la actualidad, y del mismo modo muestra continuidad en lo que la iglesia ha hecho a través de la historia, tal como ha quedado registrado en la escritura, donde puede leerse lo,siguiente:

«Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas».

1 Corintios 16:2 RV1960

¿De qué testificas tú?

En la segunda carta que el apóstol Pedro escribe, luego de establecer en los primeros versículos  del primer capítulo, que los creyentes, como pueblo de Dios, tienen todo lo necesario para vivir «la vida cristiana eficaz»; seguidamente el escritor avanza hacia una clara advertencia sobre peligro de no prestar atención en cultivar los principios o valores que afianzan este tipo de vida fructífera y permanente en Dios (Ver ‭‭2 Pedro‬ ‭1:9).

Testigos de su gloria

En los siguientes  versículos:

“Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.”
‭‭2 Pedro‬ ‭1:16-18‬ ‭RVR1960‬‬

Pedro asegura a sus lectores que él, junto con otros apóstoles, Santiago y Juan, fueron testigos presenciales de la gloria de Cristo.

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.”
‭‭S. Mateo‬ ‭17:1-2‬ ‭RVR1960‬‬

También, escucharon la voz de Dios el Padre, desde el cielo, ordenándoles obedecer las enseñanzas de Jesús.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.”
‭‭S. Mateo‬ ‭17:5‬ ‭RVR1960‬‬

El testimonio de Pedro descrito en 1:16-18 de esta segunda Carta es significativo por tres razones:

  • Primera, asegura que las enseñanzas del apóstol descritas aquí, no es una invención humana y tienen el sello de la aprobación divina, por tanto deben ser aceptables y reconocidas para los seguidores de Jesús.
  • Segunda, al ser testigo Pedro de la vida de Cristo y oír de cerca sus enseñanzas, su fuente de autoridad como maestro es legítima y de sana doctrina, a diferencia de los falsos maestros, de los cuales advierte a los creyentes más adelante en 1 Pedro Capítulo 2.
  • Tercera, al ser él testigo de la gloria de Cristo, (cuando se transformo ante sus ojos), sería este un evento que marcaría para siempre su vida. Tanto que años después, cerca de su partida para reencontrarse con su Salvador en la eternidad, está presente en su memoria.

Testigos a través de nuestra vida. Aplicaciones

  1. Las enseñanzas del apóstol es un fiel reflejo de una vida transformada  por Cristo. A lo que podemos preguntarnos: —¿ Estamos siendo reflejo del poder transformador de Dios que provienen de recibir las enseñanzas de Cristo en su Palabra?
  2. Pedro no se apartó de la fuente de la sana enseñanzas de Cristo y desafío a los creyentes a hacer lo mismo.  Entonces reflexionemos  sobre: —¿Podemos nosotros testificar que permanecemos firmes en  en la verdad del evangelio o estamos prestando atención a la voz de enseñanzas extrañas? ¿ Somos complacientes con aquellos que tratan de introducir(o viven) enseñanzas opuestas a la Palabra o los confrontamos en amor pero con reprensión firme?
  3. Pedro testificó, cerca de su muerte,  que él es fiel testigo de la gloria de Cristo,  en ese mismo orden  vale la pena pensar: —¿De  qué hablas a la gente? ¿Qué escucha la gente de tus labios? ¿problemas y quejas o del poder de Dios que ha actuado en tu vida para salvación?

Dios espera que sus hijos  testifiquen a otros de la esperanza en Cristo que hay en ellos. Tus dificultades, al igual que las que vivieron los antiguos creyentes, pueden ser el medio que Dios use para impactar la vida de otros y probarles que tú te mantienes como un fiel testimonio de la gloria del Señor.

La pregunta que deberías hacerte en consecuencia es:

¿DE QUE TESTIFICAS TÚ?

Oremos:

Señor ayúdame a ser fiel testimonio de tu gloria, de tu salvación, aun en medio de mis dificultades. Que mi vida lejos ser de tropiezos a mis hermanos en la fe, familiares, vecinos y amigos sea de impacto positivo de la esperanza del Evangelio que hay en mí en estos tiempos. Que aprenda a confiar  siempre en ti. Amén.

Los Pastores de la Iglesia 1/2

Los pastores son un regalo del Cristo resucitado a su iglesia (Ef.4:7-11). Como cabeza de la iglesia, Cristo tomo la previsión de proveerla de creyentes que cuidaran de ella y la guiaran en el desarrollo de una vida que glorifique a Dios (1Tes.5:12-13).

En el Nuevo Testamento se usan diferentes palabras para describir a estos creyentes responsables por el cuidado de la iglesia. En ocasiones se les llama ancianos (Hec.14:23; 1Tim.5:17); otras veces obispos (Fil.1.1) y también se les llama pastores (Ef.4:11). Hay ocasiones donde, en un mismo texto, se usan todas estas palabras (o sus verbos equivalentes) y se aplican a las mismas personas de manera intercambiable:

​ «…hizo llamar a los ancianos» (Hec.20:17)

​«…el Espíritu Santo os ha puesto por obispos» (Hec.20:28)

​«…para apacentar/pastorear al rebaño de Dios» (Hec.20:28)

Liderazgo en Equipo. Modelo Apostólico

Desde un principio, la iglesia entendió la importancia de que el trabajo pastoral, dadas sus exigencias, no fuese dejado bajo la responsabilidad de una sola persona. Por eso leemos que la iglesia de Jerusalén tenía varios ancianos/pastores (Hec.11:30).

Igualmente, el apostol Pablo en todas las iglesias que fundó siguió este mismo patrón de dejar al frente un grupo de pastores que la cuidaran (Hec.14:23; 1Tim.3:1-7; Tit.1:5-9). También Pedro y Santiago en sus cartas reflejan esta misma comprensión de la importancia de que cada iglesia tuviera un liderazgo plural (Stg. 5:14; 1Ped.5:1-3).

Pablo señala que una de las ventajas de hacer el trabajo pastoral en equipo, es que los pastores pueden cuidarse y apoyarse entre ellos (Hec.20:28). La expresión «mirad por vosotros» tiene esta idea de que los pastores se cuiden mutuamente proveyendo una sana atmosfera de rendición de cuentas, oración unos por otro, transparencia y vigilancia doctrinal.

A esto se puede añadir que en un cuerpo de ancianos que cuida una iglesia estarán presentes varios dones que ayudarán a mantener un balance apropiado en el cuidado de la congregación, como se muestra en la iglesia de Antioquía (Hec.13:1-3).

Cambios en el Liderazgo

Después que los apóstoles murieron, fue emergiendo poco a poco una estructura de liderazgo diferente en las iglesias. A partir del siglo II, se empezó a hacer una diferencia entre las palabras obispo y anciano, dándole al primero un lugar de mayor jerarquía que al segundo.

Ignacio de Antioquia, por ejemplo, enseñaba que la iglesia debía sujetarse al obispo como a Jesucristo mismo, que sin el obispo no se podía celebrar ni la cena del Señor ni los bautismos y estableció tres niveles de jerarquía en la iglesia: el obispo (singular), los ancianos (plural) y los diáconos.

Liderazgo Hegemónico

El pensamiento de Ignacio pronto fue seguido por otros líderes locales como Justino, Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría y Tertuliano. Ya en este momento, el modelo establecido por los apóstoles se había distorsionado avanzando hacia una mayor escala de jerarquización que terminó en la estructura piramidal que actualmente tiene la iglesia católica.

Además de pasar por alto que las palabras pastor, anciano y obispo se referían al mismo oficio en el Nuevo Testamento, se hizo diferencia entre unos y otros y, lo más grave, se estableció una jerarquía de unos sobre otros que Cristo hubiera condenado como lo hizo en Mateo 20:25-28.

Liderazgo y Reforma Protestante

La Reforma Protestante del siglo XVI ciertamente reformó la doctrina hegemónica que hasta el momento se había sostenido acerca de la salvación, sin embargo, no pudo regresar al modelo del Nuevo Testamento sobre el ministerio pastoral.  

Lutero, aunque defendió en teoría el sacerdocio universal de todos los creyentes, en materia de liderazgo, estableció que las iglesias debían designar un ministro ordenado para celebrar los sacramentos (Cena del Señor y bautismo).

De esta manera seguía distinguiendo, al igual que la iglesia católica, entre cleros y laicos. Calvino, por su parte, quiso trasladar el concepto de gobierno eclesial a la ciudad misma (Ginebra) y estableció un sistema donde los líderes de la iglesia eran también líderes de la población.

Estableció cinco pastores sobre toda la ciudad de Ginebra que debían velar por el cuidado espiritual de los ciudadanos; un grupo de maestros (mayor cantidad) que debía enseñar doctrina a todo el pueblo; un grupo de doce ancianos (siguiendo el modelo de los doce apóstoles) que se encargaban de vigilar la conducta de las personas en la ciudad y un grupo de diáconos que, de acuerdo a Hechos 6, se encargaban de cuidar a las viudas, enfermos, ancianos y pobres de la ciudad.

Es evidente que este modelo ginebrino de Calvino no era la idea bíblica de creyentes que se encargaran de cuidar la iglesia del Señor.

Continuará…

En un contexto adverso, ¿qué te define y cuál es tu razón de ser?

Como nave anclada en puerto seguro capaz de resistir la tempestad, el creyente necesita algo firme en lo cual sostenerse, en medio de un mundo opuesto a su fe y lleno de dificultades. Y nada más seguro para ello, que el recordarte y afirmarte en la identidad y misión que se te dio.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”
‭‭1 Pedro‬ ‭2:9-10‬ ‭RVR1960‬‬

En esta porción de la escritura, se le exhorta y recuerda a la iglesia del Primer siglo, la cual atraviesa un momento crucial en su historia, que tenía dos poderosas razones para sostenerse y prevalecer ante la persecución y la adversidad: una indestructible identidad (La identidad es lo que la definía, no las circunstancias) y una misión que debía cumplirse.

Definición de la Iglesia

La iglesia es la familia del  linaje real y a su vez, el pueblo apartado y escogido de un extraordinario e inigualable soberano  Dios(v.9). Con varias metáforas, el escritor desafía a los creyentes a afianzarse en su identidad, de cara a un contexto de adversidad.
De la misma manera, el apóstol les anima a mostrar a ese mundo hostil, en el cual vivían, el poder del  Evangelio de su Dios en sus vidas(v.10).

¿Como actúa la iglesia en medio de la adversidad?

Esta sería la manera en que la iglesia tendría la capacidad para actuar en forma triunfante sobre su mundo, sea cuales sean las dificultades a las cuales se enfrente: —afirmando su fe en su identidad divina, la cual le brinda el poder necesario para cumplir la misión que Dios le encomendó—.
Para la iglesia de hoy, puede que los contextos con respecto al siglo I han cambiado. Sin embargo, al igual que en el pasado, los desafíos son similares. Y como ya se dijo, no serán éstos los que definen la identidad ni la misión de la iglesia.

Entonces, si Dios es por la Iglesia, ¿quién o qué prevalecerá contra una iglesia que entiende con claridad espiritual, lo que realmente es y lo que debe hacer? Y al ser de una naturaleza divina la iglesia, ¿Qué recursos negará el cielo para una iglesia que conoce quién es y cuál es su llamado?

La falta de comprensión de esto por parte de una iglesia, hará que tanto sus líderes como  ella misma dependan de las circunstancias, de las presiones culturales y sociales, de profecías al día, de oportunistas que quieren pescar en ríos revueltos, de presagios, de signos cabalísticos, de sueños y aves de mal agüero. 
Por el contrario, una iglesia que comprende su naturaleza celestial y su llamado bíblico, se esforzará y siempre encontrará la forma de cumplir su propósito divino, aun bajo contextos extremos.  Porque sabe quién es ella y quién es su Dios.