Beneficios espirituales de la cuarentena
Beneficios de la cuarentena por el Covid-19
Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón
Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón
Muchas personas viven vidas rutinarias porque no están conscientes ni expectantes de lo que nos espera en la eternidad. Pero cuando procuramos entender, qué pasará después de la muerte y entendemos que hay un propósito divino de parte de Dios, nuestra perspectiva en la vida cambia. Comenzamos a ver las cosas desde otro punto de vista, comenzamos a conseguirle sentido a muchas de las tormentas que nos toca vivir. Tal vez lo que estás enfrentando te hace preguntarte sí Dios te ha dado la espalda. Tu prueba puede durar un día, un año, una década, o más. Hay tempestades que parecen eternas, pero dudo que tus circunstancias sean peores de las que les tocó enfrentar al Señor Jesucristo y a muchos de sus discípulos.
Es posible que no podamos entender, por qué pasamos por situaciones difíciles, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:
Sin duda alguna Pablo estaba hablando de su propia experiencia personal como seguidor de Cristo cuando le habla a sus lectores sobre: “las aflicciones del tiempo presente”. Por predicar el evangelio de Cristo, lo llamaban loco; él fue azotado y encarcelado muchas veces. Pablo no escatimaba recorrer largos caminos, ponerse en peligro de muerte, persecución de parte de sus compatriotas judíos, gentiles y falsos hermanos. Además, a todo eso hay que sumar la constante preocupación por la situación de todas y cada una de las iglesias, por las cuales se fatigaba con exceso de trabajo y padeció hambre, sed, frío, falta de ropa y largos ayunos.
Cuando se trata de seguir a Cristo o no, debemos tener presente que la palabra: Sufrimiento nos seguirá donde quiera que vayamos, nadie puede decir que jamás ha sufrido o sufrirá, sin importar tu posición social o espiritual, el sufrimiento no dejará de existir porque mientras haya pecado en el mundo, el sufrimiento será su consecuencia. Las tormentas de la vida son una realidad que no podemos evitar.
La diferencia entre uno que sufre con o por causa de Cristo a uno que sufre con o sin Cristo, es la esperanza de la gloria venidera que en los que creen ha de manifestarse. Si estamos en Cristo, podemos saber que el sufrimiento es un regalo con el propósito de ayudarnos a conformarnos más a Su imagen. No podemos sorprendernos de tener que sufrir por causa de Cristo, mucho mejor que sufrir sólo es sufrir con él y por él, porque mayor será la gloria. Sabiendo esto, podemos caminar seguros, porque sabemos lo peligroso y difícil que puede ser el camino, pero aun así nada de eso detendrá que alcancemos la gloriosa meta final.
Pero, ¿Mientras llega esa gloria, cómo podemos caminar en medio de la tormenta?
Pablo no estaba ajeno o ciego a las aflicciones de la existencia humana; él experimentó muchas más que la mayoría de nosotros pueda experimentar hoy. Pero él aún consideraba que la gloria futura sobrepasaba por mucho a las presentes aflicciones.
Sin una esperanza celestial, Pablo consideraba a la vida cristiana como necia y trágica: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. (1 Corintios 15:19). Pero a la luz de la eternidad, es más sabio y es la mejor elección que alguien pueda hacer. Aún la creación misma espera esta gloriosa manifestación, y es que ella también será librada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (Romanos 8:21).
Esta gloria venidera está ligada a Jesucristo, el apóstol Pedro se lo dijo a sus lectores de la siguiente manera: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”. (1 Pedro 5:10). Actualmente el Señor Jesús no se ha manifestado por completo, su segunda venida está a las puertas, él prometió venir nuevamente para estar por la eternidad con todos sus hijos: “Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. (1 Tesalonicenses 4:17)
En el día de aflicción podemos recordar la promesa de la gloria que recibiremos en Cristo, la cual ya podemos disfrutar en parte, todos aquellos que hemos creído en él. Todos los que han venido a ser un hijo de Dios, ya han recibido el adelanto, la garantía del cumplimiento de esa promesa maravillosa en la persona de su Espíritu Santo que mora en el creyente. Debemos reconocer que las dificultades siempre estarán presentes de alguna manera, pero que confiar en Dios hace una gran diferencia.
¿Cómo llegar a ser un hijo de Dios para participar de esa gloria venidera?
Una de las mentiras que el enemigo de este mundo, Satanás el diablo ha sembrado en los corazones de las personas, es hacerles creer que “TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS”, esto es completamente falso, el apóstol Juan en su evangelio dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Debemos recibir a Jesús y creer en él para llegar a ser hechos hijos de Dios. Sólo Jesús es el único camino al Padre, no hay otro nombre dado a los hombres en el que podamos ser salvos.
Debemos entender finalmente que, si queremos disfrutar de esa gloria venidera, debemos creer en aquel que ha sufrido primero por nosotros todo lo que merecíamos sufrir al morir en la cruz en nuestro lugar, y que gracias a su maravilloso sacrificio nos da acceso por medio de la fe en él, de ser hechos sus hijos.
Señor te doy gracias porque tu me haces entender que pasar por aflicciones es algo que no puedo evitar pero que sufrir por ti y contigo a mi lado es mucho mejor que estar fuera de ti. Gracias porque me haces estar seguro y confiado de mi futuro glorioso que en ti he de recibir por tu gracia inmerecida. En el nombre de tu Hijo Jesucristo, amén.
Pasan los días y las cosas empeoran en muchos países del mundo, incluyendo el nuestro. Esta pandemia amenaza nuestros corazones intentando llenarnos de desesperanza, desasosiego y desánimo al ver que transcurre el tiempo y seguimos aislados, algunos quizás con poca comida en la nevera, otros con los ahorros en cero, y así cada vez el panorama se vislumbra difícil. ¡Socorro papito Dios! Como lo dice el salmista en el Salmo 121:1-3
«Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida». Mateo 7:24
«Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo—quien es la vida de ustedes—sea revelado a todo el mundo, ustedes participarán de toda su gloria». Colosenses 3:2-4
«Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí».
«Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno; sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio».
«Yo te he amado con amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad».
«¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señor, porque el Señor Dios es la Roca eterna».
«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís».
Publicado originalmente en el Blog Vestigios en el Corazón
El año pasado en una conferencia virtual en medio de la pandemia, el famoso predicador estadounidense, John Piper dijo: “No puedes impedir que el dolor y las lágrimas lleguen, pero puedes evitar que la alegría se vaya, porque el dolor y la alegría se basan en realidades diferentes”. Y es cierto, la raíz del gozo verdadero no está en el poder de las circunstancias, sino en la verdad que gira alrededor de la persona de Jesucristo, en su evangelio glorioso. Sólo aquel que ha confiado en Cristo como Señor y Salvador, es capaz de experimentar alegría en medio de cualquier tormenta.
Es posible que no podamos entender cómo la alegría y el sufrimiento pueden caminar juntos de la mano, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:
Esta no era la primera vez que un discípulo de Cristo les escribe a sus hermanos, para decirles que es posible estar alegres en medio de las pruebas, Santiago también les dijo a sus lectores: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” Santiago 1:2. Lo que hace notar que el alegrarse por las pruebas y dificultades que les tocaba pasar era algo necesario y válido para ellos.
Pero esto no parece tener mucho sentido cuando lo observamos desde el punto de vista humano, cualquiera puede decir, -pero que masoquistas son-, la gente no está psicológicamente preparada para desear que las pruebas lleguen a su vida, en realidad no las desea, no quisiera tener que enfrentarlas. Para los creyentes tener que pasar por pruebas como pasó Jesús, es un gozo, porque saben que Dios las permite y tienen para sus vidas un propósito divino.
Sabiendo esto, podemos estar tranquilos, porque sea cual sea la circunstancia que enfrentemos, seremos consolados por la verdad de Dios a través de su amor derramado por nosotros para perdón de pecados.
Pero, ¿Qué nos ayuda a estar gozosos en medio de las pruebas?
Definitivamente este gozo, esta alegría que se puede experimentar aun por las pruebas que Dios permite, no puede ser posible tenerla si no fuese por la gracia de Dios, que por medio de su Espíritu Santo derrama de su gran amor en los corazones de aquellos que han deciden creer en él.
En esto se cumple la promesa de Dios hecha a sus discípulos de que ellos recibirían a uno que les daría testimonio de todo lo que necesiten saber para caminar con Cristo. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Juan 15:26
Debemos reconocer que el sufrimiento no nos agrada, pero si nos alegra saber que Dios nos ama y permite que pasemos por dificultades para ayudarnos a crecer y ser cada vez mejores para su gloria. La meta no es evitar las pruebas, sino tener una correcta actitud ante ellas en el momento que llegan, entendiendo finalmente que, por nuestra propia cuenta no podemos superarla.
Además, tener que soportarlas, no es motivo de vergüenza, ya que tenemos una garantía de esta esperanza que hemos depositado en Dios, y es su Espíritu Santo que ha sido dado a todo aquel que cree para revelar todas las cosas que necesitamos para vencer. Su amor nos cubre y es suficiente para mantenernos a salvo en medio de cualquier tempestad.
1. Es un privilegio dado al creyente el experimentar alegría en aun en las dificultades.
2. Recuerda, La esperanza que se pone en el amor de Dios no es ninguna ilusión; porque Dios nos ama con un amor eterno respaldado por un poder eterno. Su Espíritu Santo de la promesa.
3. Lo más importante es saber que no estamos solos, Dios está en el asunto y nos provee de su gracia para superar toda dificultad. Su amor nos inunda y nos lleva mucho más profundo para guardar con fe la esperanza de su victoria en nosotros.
Señor te doy gracias porque me permites estar alegre aun cuando no puedo contener mis lagrimas por causa del dolor, saber que estas al control de todo el asunto que rodea mi situación produce en mi una esperanza gloriosa que me hace estar tranquilo de que tú me ayudarás a superar con éxito esta dura prueba. Gracias por tu gran amor con que me amas. En el nombre de tu Hijo Jesús, Amén.
Es evidente todo lo que estamos viviendo en el mundo entero. El caos, desesperación, angustia, desasosiego, y desesperanza están visitando a cada hogar de este planeta tierra. Mucha información en tiempo real nos atormenta y agobia. El miedo, terror y espanto quieren apoderarse de nosotros ante la pandemia que azota al mundo entero. Niños, ancianos, ricos, pobres, blancos, negros, reyes y gobernantes, están siendo afectados; somos una sensible y falible humanidad que hoy gime y grita “AUXILIO”.
Dios nos quiere llevar a depender totalmente de Él y ayudarnos a convertir esos pensamientos desesperantes, en oraciones esperanzadoras y alentadoras. Oremos en todo tiempo, no en un solo momento. Oremos, clamemos por los nuestros y por aquellos que están expuestos como los médicos, personal de seguridad, personas con enfermedades base, por los privados de libertad, niños hospitalizados con patologías; oremos por todos nosotros.
Esta terrible realidad nos hace recordar el Salmo 2: “¿Por qué están tan enojadas las naciones? ¿Por qué pierden el tiempo en planes inútiles? Los reyes de la tierra se preparan para la batalla, los gobernantes conspiran juntos en contra del Señor y en contra de su ungido. «¡Rompamos las cadenas! —gritan—, ¡y liberémonos de ser esclavos de Dios!». Pero el que gobierna en el cielo se ríe; el Señor se burla de ellos”.
Este Salmo nos refleja la incapacidad humana, la falibilidad humana, y la decisión del hombre de “desprenderse por completo del Señor”. La humanidad está así, alejada de Dios, insensible a su voz, andando por sus propios caminos. Ahora todos, con las manos en la cabeza, gritamos: “SOCORRO”.
El mundo está en un completo caos; Dios nos quiere socorrer. Dios quiere rescatar al mundo entero. Dios quiere que el mundo entero gima y clame a sus pies. Dios quiere atender a la voz de súplica de quienes nos humillamos ante Su poderosa mano amorosa para salvarnos en medio de esta ansiedad mundial.
Con un corazón sincero y humillado ante el trono del Glorioso y eterno Salvador. A sus pies hay paz. Recordemos su INFALIBLE e INERRANTE palabra que nos alienta, nos abraza, consuela y cubre con su amor, echando fuera todo el miedo y temor.“ En mi angustia oré al Señor, y el Señor me respondió y me liberó. El Señor está de mi parte, por tanto, no temeré”, Salmo 118:5-6. Busquemos a diario ese bálsamo refrescante que nos acaricia el alma y nos hace estar en paz y seguridad.
En ningún lugar del mundo hoy hay seguridad; su mano fuerte, poderosa, grande y llena de amor nos sostiene y cubre, manteniéndonos a salvo en su morada. Metámonos allí, amparémonos allí. “Oh Señor, tú eres una torre de refugio para los pobres, una torre de refugio para los necesitados en su angustia. Eres refugio de la tempestad y amparo del calor”, Isaías 25:4.
Oremos recordando las promesas eternas de Dios por nosotros, su pacto de amor por nosotros. Clamémosle suplicando su auxilio, porque Él prometió dárnoslo. El Señor nos dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación» Salmos 91:14-6.
Su amor nos alcanza en medio de la tempestad. Esta aflicción tan fuerte que estamos atravesando nos debe hacer más dependientes de Dios. Ahora cobra vida cada palabra que nuestro Padre y creador nos dejó en el libro más importante e infalible; la biblia. “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo”, Juan 16:33.
Hagamos esta oración juntos
“Oh Padre renueva nuestra fe en ti. Perdona nuestros pecados. Límpianos de nuestra maldad. Acude a nuestro socorro por amor de tu nombre y de tu Palabra. Recordamos hoy todas estas promesas que nos hiciste Papá y pedimos que ellas se hagan vida en nosotros, humildes pecadores y necesitados de ti. Somos tan finitos y tú eres tan grande, tan fuerte, tan bondadoso, tan bueno.
Detén esta pandemia, detenla papito bueno. Sin ti no podemos vivir, sin ti morimos. Socórrenos tú. Aliéntanos tú. Levántanos tú. Abrázanos tú. Consuela los corazones que hoy lloran amargamente. Humillo mi ser ante ti; cuánto te necesito Papá, cuánto te necesita cada habitante de este planeta tierra que creaste. Conoces nuestro dolor, nuestro sufrimiento; ¡socorro Papito Dios, socorro! Alcánzanos con tu piedad y misericordia. Visítanos Padre eterno. Visítanos. En tus manos me refugio. Tú eres mi seguridad y escondite seguro. Oro en El Nombre de tu Hijo Jesús, amén.”
Cuando preguntamos cual es la definición de paz, dependiendo desde el punto de vista en que lo veamos puede tener muchos significados, para la mayoría de las personas, la paz es ese estado de quietud, armonía, donde no existe conflicto o guerra. Sin embargo, si queremos profundizar y definir la paz verdadera, podemos decir que es aquella que aun en medio del conflicto inunda nuestro ser.
Es la condición de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Aquel que disfruta de una paz profunda. Evidentemente muy pocos hoy disfrutan de esta paz porque la buscan donde no se consigue o buscan esa paz que se define por “ausencia de problemas”, pero la paz verdadera es la que ofrece Jesús en su propia persona: “en mí tengáis paz”.
Es posible que nos dejemos confundir por la definición que el mundo le da al concepto de paz, pero, en esta oportunidad es importante recordar que:
Jesús les estaba hablando a sus discípulos sobre las persecuciones que iban a sufrir por su causa. Se avecinaba una fuerte tormenta que perturbaría sus vidas, serían expulsados de las sinagogas, sufrirían la muerte, estaba hablando de lo que iba a pasar en el futuro cercano, los discípulos serían esparcidos después de la detención de Jesús para crucifixión.
Como notamos, la tormenta pronosticada, esa persecución que menciona Jesús a sus discípulos es una persecución que los llevaría incluso a la muerte, Jesús les estaba contando una historia de terror sobre lo que a ellos les iba a ocurrir, los discípulos estaban a punto de presenciar lo despiadado que podía ser el mundo que se negó a creer en Jesús, el enviado de Dios para salvación, al crucificarlo en una Cruz.
Debemos reconocer que la oferta de seguir a Jesús no es una oferta engañosa, el Señor fue muy sincero y honesto con sus discípulos, les hizo saber que iban a ser afligidos, pero la diferencia entre ser afligido sin él y ser afligido estando con él, es esa condición de paz aun en medio de las adversidades.
Pero, ¿Cómo es posible tener paz en una tormenta así?
Paradójicamente Jesús está dando esperanza y paz a sus discípulos con estas palabras, ya que, aunque ellos serían perseguidos y por un momento tendrían tristeza por su muerte, ellos recibirían el mayor gozo que puede recibir cualquier seguidor de Cristo, la verdad de saber que, aunque Cristo murió, al tercer día resucitó de los muertos con gran poder y gloria… esa es la paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz que Dios da a todo aquel que decide creer en él por medio de su Hijo Jesucristo.
Esa paz que no importando la tribulación o angustia te hace estar tranquilo y seguro que tu destino es estar al lado del maestro, en una eternidad con el Supremo Creador. No hay dolor, no hay sufrimiento, no hay peligro, no hay angustia o persecución, no hay nada ni nadie que pueda quitar esto del que decide depositar su total confianza en Jesús.
Sabiendo esto podemos rendirnos por completo en las manos de Dios, pues él nos brinda plena seguridad y confianza en medio de cualquier dificultad. Debemos comprender que la paz de Dios no es un estado temporal, es una condición permanente en todo aquel que cree en él.
¿Qué hacer en momentos de grandes tormentas?
La victoria de Cristo en la Cruz, la victoria de Cristo sobre el mundo, se convierte en la victoria de todos aquellos que creen en él como su Señor y Salvador.
La confianza es un imperativo, es una orden de Jesús para sus discípulos, él les dice: En la dura prueba, tengan ánimo, en la feroz tormenta alentaos unos a otros, no desmayen, no se rindan, sigan creyendo porque la victoria es nuestra.
Debemos entender finalmente que nuestra confianza debe estar depositada por completo en Jesús, pues su victoria se convierte en nuestra victoria en el momento en que decidimos creer en Su Palabra.
Señor te doy gracias porque tu eres la fuente de la paz que me hace estar seguro, que me hace estar confiado en que, así como tu venciste al mundo, yo también podré vencer con tu ayuda, porque siempre estarás allí en las mas grandes tormentas de mi vida. Gracias por tu paz y porque me permites confiar plenamente en ti. En Cristo Jesús, Amén.
«Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo».
«Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos».
Aunque llevamos un buen tiempo confinados por el Covid-19, las noticias negativas siguen aumentando. Los índices de mortalidad se elevan cada día. Las redes sociales están abarrotadas de videos, noticias, escritos, y publicaciones de todo tipo, relacionadas a esta pandemia que, sin duda, ha afectado nuestros corazones.
¿Cómo mantener esa paz que NO nos pueden dar las noticias, los reportes, las redes sociales, y los medios de comunicación?
Solo hay una manera; recurriendo a la Palabra de Dios. Solo ella tiene el Poder y la suficiencia para invadir nuestro corazón de esa paz que sobrepasa el entendimiento humano y falible. La Palabra de Dios nunca falla.
Estos son los versículos que nos inundan de esperanza en medio de este caos mundial
«¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señor, porque el Señor dios es la Roca eterna» Isaías 26:3-4
«No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús» Filipenses 4:6-7
«Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo» Juan 16:33
«Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza» Jeremías 29:11
«El Señor dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré. Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación» Salmo 91:14-16
«Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo» 1 Pedro 1:7«Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas» Josué 1:9
«¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra» Salmo 73:25«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» Isaías 41:10«Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo» Juan 14:27«Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?» Salmos 27:1
Originalmente publicado en el Blog de la autora Vestigios en el Corazón
#COMUNICADO
CONSEJO EVANGÉLICO DE VENEZUELA
Caracas, 12 de Abril 2021
Estimados hermanos afiliados y relacionados:
Ante las reiteradas consultas sobre la realización de los servicios en las iglesias locales se ha consultado a la Viceministra de Política Interior y Seguridad Jurídica del Ministerio del Interior Justicia y Paz, quien informó que se pueden realizar Cultos durante la semana flexible observando las medidas de bioseguridad.
Se debe resaltar que en los estados y municipios donde se contemplen prohibiciones sobre reuniones públicas, y en particular de índole religiosa, prevalecerá dicha disposición a menos que las condiciones del contagio permitan revertir dichas medidas en dichas entidades.
Por la Junta Directiva,
Pastor. César Mermejo
Presidente
DESCARGAR COMUNICADO CEV | 2021.04.12 SOBRE REALIZACIÓN DE SERVICIOS
(Textos para meditar Marcos 15:42-47; Lucas 23:50-56).
Dios estuvo muerto, ¿te has puesto a pensar en lo que esto significa? Sí,
Dios estuvo muerto en la humanidad de la persona de Cristo, porque su divinidad nunca puede morir.
Jesús, el hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, muere ante la burla y el desprecio de los hombres (Isaías 53:3), pero también desechado por los sabios designios de Dios el Padre:
«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Salmo 22:1; Mateo 27:46). Este es el grito más desgarrador que salió del alma del moribundo.
Llegada la noche del viernes el cuerpo del condenado es puesto en el sepulcro, porque se acerca el día sábado, día de reposo para los judíos (Mr. 15:42-46).
Los discípulos lloran la ausencia de su maestro. Están desconcertados, no tienen nada que celebrar. A ellos solo les embarga la soledad y la tristeza(una que ellos no saben que se convertirá en gozo).
La atmósfera ha cambiado. El bullicio de la muchedumbre gritando el viernes en la mañana: «¡Crucifíquenlo!» se ha ido. Jesús ha muerto.
Es sábado de reposo, de silencio, todo permanece tranquilo. Dios ha guardado también silencio ante los eventos.
Esto nos muestra que en algunas circunstancias de la vida Dios guarda silencio. Un silencio que para nosotros pudiera ser contradictorio. Pero que nos debería enseñar a guardar silencio, si él nos pide hacerlo.
La actitud común ante la crisis es caer en el desespero y la angustia. Esto no trae gloria a Dios y nos aleja de la Fe.
El silencio de Dios nos debería enseñar a permanecer confiados en él, seguros de que estamos en sus manos.
El sábado de tristeza se irá y el domingo de victoria llegará, ánimo, ora y no desmayes.
Mientras llega, guarda silencio ante Dios (Habacuc 2:20).
¿Guillermo, amas a mis ovejas? (Juan 21). Esta pregunta del Gran Pastor me llegó al alma con fuerza increíble.
Un accidente extraño me tuvo postrado varios meses, haciéndome descansar lo suficiente para oír la voz de Dios. Mientras sentía lo mismo que otros cuando se enfrentan con una calamidad inesperada, me puse a pensar en personas de mi congregación que habían sufrido una crisis ese año. ¿Realmente las había cuidado? ¿Me habría tomado el tiempo para comprender sus dolores, sus temores, sus necesidades? ¿Había hecho lo necesario para proveer por ellas? ¿Las había amado como ahora deseo que me amen a mí?
Cuando visitaba a mis miembros en el hospital, ¿estaba realmente interesado en su bienestar, o simplemente estaba cumpliendo con mis obligaciones de pastor, asegurándome de que ellos supieran que había estado ahí? Cuando alguien moría, ¿me entristecía personalmente? Cuando alguien tenía un hijo enfermo o tenía que llevar a un padre al hogar de ancianos, ¿estaba dispuesto a emocionarme lo suficiente para comprender? Cuando me enteraba de necesidades profundas del cuerpo y decía «oraré por usted», ¿era esa realmente mi intención, y era suficiente mi oración? ¿Era un pastor, o simplemente un obrero asalariado? Un asalariado es alguien que ha sido contratado para una tarea.
Ha aceptado el puesto debido a la recompensa material, la ganancia personal. Para un obrero asalariado, cuidar de las ovejas es simplemente un trabajo, no una pasión. A los asalariados solamente les interesa una cosa: ellos mismos.
En la época de Jesús, esta falta de amor era evidente cuando un asalariado respondía a algún peligro que amenazaba al rebaño. Simplemente se escapaba. Estaba mucho más preocupado por su bienestar personal y su comodidad que por el bien de quienes debía proteger. Uno debe preguntarse si el tiempo promedio de permanencia de los pastores en iglesias ilustra una actitud común en los pastores.
Cuando surgen problemas y conflictos, la respuesta natural del líder es protegerse emocionalmente o físicamente de los demás. A veces, diciendo «siento que Dios me dice que es tiempo de irme», se escapa. En algún momento dejó perdido el amor por el rebaño, el tipo de amor que hace que esté dispuesto a «dar su vida por sus ovejas» (Jn. 10: 1 l).
Tome un momento y permítale a Dios hacerle la pregunta que me ha estado haciendo todo el tiempo desde el año pasado: (Ponga aquí su nombre), _______________
¿Verdaderamente amas a mis ovejas?
Las pirañas son peces pequeños pero fatales. Tienden a atacar a su presa en masa, venciéndola antes de que tenga oportunidad de defenderse. Todos los pastores tienen sus pirañas personales. Pueden morderle los talones o abrumar su alma. La ocupación de las actividades diarias, el co-pastor que sabotea la obra (o nunca trabaja), el grupo que siempre dice «nunca lo hicimos así», el comentario hiriente luego de lo que usted considera que fue un buen sermón, el diácono dominante, las estadísticas que empeoran o permanecen iguales, todo esto puede abrumar al líder.
Antes de que lo advierta, la pasión que una vez tenía por las almas se ha ido. El amor por otros ha sido reemplazado por una simple devoción al deber, o, peor todavía, por un deseo creciente de agradar a los hombres. El celo es reemplazado por la rutina, la pasión por la pasividad. Agregue a esto los pecados sutiles que llenan la vida de todo líder, y es fácil ver cómo la motivación principal de «amarnos unos a otros entrañablemente, de corazón puro» (1 P:1:22) es debilitada.
Una vez que esta motivación fundamental está ausente, la llama del ministerio con propósito y poder se apaga y se muere. ¿Qué es lo que usted ha permitido entrar a su corazón y quitar de su lugar el amor de Dios por Su rebaño? Algunas razones, me imagino, son más bajas que otras, pero el resultado final es el mismo: si usted no ama a su pueblo, no lo cuidará. Perderá la habilidad de brindar el amor del Gran Pastor, un amor que necesitan sentir desesperadamente. Será simplemente un obrero asalariado y dejará de ser un verdadero pastor.
¿Está consciente de alguno de los siguientes problemas que ha permitido destruir su amor por el rebaño? ¿Ha sido lastimado por miembros de su iglesia y ha respondido emocionalmente distanciándose de ellos y otros? Ellos no han respondido a usted, así que piensa «¿por qué preocuparme por ellos?»
¿Ha sido atrapado por la mentalidad de «crecer por crecer» de tal manera que ha perdido de vista a los individuos y sus necesidades? ¿Se ha preocupado más por las estadísticas que por las vidas, si realmente estas han sido cambiadas eternamente? ¿Se ha ocupado tanto con tareas administrativas que no tiene tiempo para las personas? ¿Cuándo fue la última vez que usted personalmente guió a alguien a Cristo, aconsejó a un matrimonio con problemas, discipuló a un nuevo creyente, o luchó en oración por el destino de una persona?
¿Se ha convertido en simple obligación el trabajo rutinario del pastorado? ¿Tiene pavor a las visitas al hospital? Cuando alguien llama por teléfono, ¿desea que sea algo rápido, y que de alguna manera lo beneficie a usted? ¿Ha dejado de prestar atención en usted a los pecados pequeños, y de esa manera la hipocresía ha penetrado sutilmente en su vida? ¿Ama a algunos en público, despreciándolos en privado? ¿Se regocija secretamente cuando otros fracasan? ¿Predica amor el domingo pero practica la crítica o el chisme el lunes? ¿Ha perdido su intimidad con el Señor del amor, el único que puede amar el rebaño por medio de usted, ya que «el amor es de Dios» (1 Jn. 4:7,8)? Cuando es necesaria la confrontación, ¿ama a su gente lo suficiente para hablar la verdad, o se escapa como un asalariado?
¿Hay algún miembro de la iglesia a quien usted no ha perdonado, cuya ofensa usted todavía guarda en su corazón contra él? «En cuanto de usted depende», ¿está «en paz con todos los hombres» (Ro. 12: 1 8)? Durante una auto evaluación reciente, Dios me guió a estudiar las características de un verdadero pastor. No hay modelo más puro que el Gran Pastor, Jesucristo.
En todas las maneras en que Cristo nos pastorea, nosotros, los líderes, debemos pastorear a otros. La explicación de David del cuidado del Pastor por él en el Salmo 23 nos da una de las ilustraciones más detalladas de este modelo de liderazgo. Aunque nunca lograremos la perfección con que Él lleva a cabo Su tarea, es nuestro llamado y nuestro modelo.
Tome unos minutos para evaluarse a sí mismo como pastor verdadero. En oración, y en práctica, detalle maneras nuevas en que puede llegar a ser el tipo de líder y pastor que Dios desea.
Explicación: Un buen pastor conoce a sus ovejas por nombre, y ellas lo conocen. ¿Ha dado pasos para estar realmente involucrado en las vidas de su gente? ¿Dirían alegremente los miembros de su congregación, «¡Es mi pastor!»? ¿O tendrían que buscar en su pasado para encontrar alguien que demuestra verdadero cuidado por ellos? ¿Qué iniciativa ha tomado para pastorear a quienes le han sido confiados?
Evaluación: ¿Cómo me está yendo? (Marque una opción)
Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Explicación: Un buen pastor se asegura que haya suficiente comida para sus ovejas. Hace todo lo necesario por alimentarlas. ¿Alimenta a su gente? ¿Toma el tiempo necesario para estudiar y oír la voz de Dios para que pueda darles algo fresco, que da vida? ¿Los ama lo suficiente como para preparar mensajes inspirados por Dios que renovarán sus mentes y transformarán sus vidas?
Evaluación: ¿Cómo me está yendo? (Marque una opción)
Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Explicación: Las ovejas no beben de aguas con corriente. Un buen pastor encuentra aguas tranquilas o hace un dique en el arroyo para crear tal tranquilidad. ¿Trabaja agresivamente para ayudar a su gente a conquistar el temor? ¿Se encuentra con ellos «donde están» en sus actitudes, con un deseo amoroso de guiarlos a donde deberían estar? Cuando toma decisiones, ¿Abruma a su gente o los guía con cuidado?
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Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Explicación: Un buen pastor habla con sus ovejas diariamente, llamándolas por nombre. ¿Alienta a su gente? ¿Se ocupa mucho en las reprimendas, y poco en el aliento? ¿Usa la Palabra de Dios para restaurar la mente, las emociones y la voluntad de su gente?
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Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Explicación: Un buen pastor no arrea a las ovejas desde atrás, sino que va delante de ellas y las guía al bien, a los mejores caminos. ¿Ama tanto a su gente que camina las sendas de justicia para que otros lo sigan? ¿Es consciente de la relación vital entre su caminar y el de ellos? ¿Paga alegremente el precio de la vida piadosa para que pueda guiar a otros allí también?
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Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Explicación: ¿Está con su gente en momentos de crisis? ¿Responde pronto cuando hay una dificultad? ¿Saben que usted estará ahí si es posible? ¿Se ha preparado con la Palabra de Dios para saber cómo servirles en tales momentos? ¿Los busca cuando caen, o los deja alejarse sin levantar un dedo?
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Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Explicación: Un asalariado huye cuando se acerca el enemigo. El pastor permanece. No solamente protege a las ovejas, sino que continúa proveyendo para ellas en presencia del enemigo. ¿Cómo responde usted cuando hay conflicto en la iglesia? ¿Protege a sus ovejas de las influencias destructivas del mundo, la carne, y el diablo? ¿Provee el tipo de comida espiritual que las fortalecerá para enfrentarse a tales enemigos? ¿Las está preparando para enfrentar al mundo?
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Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Explicación: Un buen pastor lleva aceite para ungir y trata las lastimaduras y los moretones de sus ovejas. Muchas veces usa su propio vaso para dar de beber a las ovejas. ¿Está trabajando para llevar la sanidad a los corazones, vidas y relaciones personales de su gente? ¿Las unge con el aceite sanador de Cristo que calmará su dolor? ¿Satisface su sed con el agua viva de Cristo que fluye de su propio ser?
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Aplicación: ¿Qué pasos específicos puedo dar para llegar a ser un mejor pastor en este aspecto?
Tuve el privilegio de pasar una semana con Vemon Hi el pastor de la iglesia evangélica más grande de Gales. Tiene casi 70 años, y nació en medio del avivamiento de Gales. Por más de 35 años ha pastoreado la Iglesia Evangélica Heath en Cardiff, Gales, con amor.
Le pregunté cómo se mantiene al día con su gente. Me respondió, «Sé cuando no vienen el domingo» ¿Cómo lo sabe?, le pregunte. ¿Qué tipo de registro usa? Respondió, «No tenemos un sistema. Son mis ovejas. Simplemente sé».
Recientemente he estando haciendo una oración simple. Creo que honra a Dios, porque en Su corazón desea que esto suceda. Quizás usted desee unirse a mí en esta oración.
Señor, ¡llena mi corazón de amor por tu rebaño!
Oro que Dios me haga un líder que es más que un asalariado o un administrador. Deseo ser un pastor que «conoce el estado de sus ovejas y mira con cuidado por su rebaño» (Pr. 27:23).
Le pido a Dios que llene mi corazón con amor fresco por Su pueblo, que me enseñe otra vez a «llorar cuando lloran, y regocijarme cuando se regocijan». Le pido al Gran Pastor que me haga un buen pastor… ¡un pastor que ama a Sus ovejas!
El Dr. Bill Ellíff sirve en el consejo Asesor de Ministerios de Acción de Vida y es pastor de la Primera Iglesia Bautista de Little Rock, Arkansas.
Tomado con permiso de la revista Spirit of Revival, Volumen 28, #1 Marzo 1998