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Pastoree no empuje | Por Charles R. Swindoll

De todos los predicadores que jamás hayan vivido, Charles H. Spurgeon estaba entre los más coloridos. También estaba entre los más prolíficos… entre los más controversiales… entre los más elocuentes… y podríamos continuar. Spurgeon era singular. Si no es el predicador más grande en la historia de la iglesia, está ciertamente entre los diez principales, en mi opinión. En cualquier momento que surge el tema de la predicación en un aula o entre un grupo de pastores, el nombre Spurgeon aparece prontamente.

Sus obras son útiles y significativas. Fue pastor de una Iglesia Bautista en Londres, donde sirvió a su Señor por 38 años. Un biógrafo declara que la gente se paraba en la nieve en medio del invierno esperando que se abrieran las puertas para asegurarse un asiento y escuchar predicar a este príncipe del púlpito. Durante su tiempo allí, fue responsable del aumento de la membresía de 6,000 a casi 14,500. Un hombre verdaderamente sorprendente. Aunque era bautista, era un evangélico calvinista.

Principalmente, era un hombre hecho para el púlpito. Como dice un biógrafo:

Era preeminentemente un predicador. Su clara voz, su dominio del idioma, y su astuto sentido del humor, aliado con un entendimiento firme de la Escritura y un profundo amor por Cristo, produjo parte de la predicación más noble de cualquier era.

Sin embargo, a pesar de todas sus fortalezas y nobles logros, en su tiempo Spurgeon recibió mucha crítica. Como Martín Lutero, parecía florecer en la tormenta.

Mientras más vivo, más crece mi admiración por esta vasija singular usada de manera tan poderosa por Dios aunque criticado de manera tan ferviente por otros, especialmente cristianos. Aunque muerto, todavía habla. Sus volúmenes continúan estimulando e instruyendo a los que estamos en el servicio cristiano. Cualquiera que entra al ministerio debe leer a Spurgeon y hacerlo al menos una vez al mes. Recomiendo especialmente el libro Conferencias a mis estudiantes. En él escribe:

Cada obrero conoce la necesidad de mantener herramientas en buen estado… Sí el obrero pierde su empuje… sabe que habrá una sequía mayor sobre sus energías, o su obra se realizará de mala manera…

Para mi sería en vano llenar mi biblioteca, u organizar sociedades, o planificar esquemas, si ignoro la cultura propia; porque los libros, las agencias y los sistemas, sólo son remotamente instrumentos de mí llamado santo; mi espíritu, alma y cuerpo son mi maquinaria más cercana para el servicio sagrado; mis facultades espirituales y mi vida interna, son mi hacha de batalla y armas de guerra…

[Entonces, citando de una carta del gran ministro escocés  Robert Murray McCheyne, concluye] «Recuerda que eres la espada de Dios, su instrumento, confío en que eres vaso elegido por Él para llevar su nombre. En gran medida, de acuerdo con la pureza y la perfección del instrumento, será un éxito. Dios no bendice tanto al  talento grande así como la semejanza a Jesús. Un ministro  santo es un arma tremenda en la mano de Dios.

Hay todo tipo de tentaciones para que el pueblo de Dios (¡especialmente los ministros!) se ajuste, siga el paso, y vaya tras la cadencia de nuestro tiempos… y si la seguimos, seremos ilegítimos aburridos, predecibles y, bueno, “religioso”.

¡Necesitamos que se nos advierta contra eso! Aunque no podemos ser Spurgeon (con uno bastaba), hay mucho que aprender de este modelo de pensamiento claro, predicación apasionada, escritura creativa, y una determinación inflexible.

Una guía práctica para que todos la recuerden

Permítame comenzar con unas pocas palabras de exhortación en cuanto a mantener un ministerio a largo plazo. Mis comentarios aquí tienen que ver con las expectativas ideales, y estas ocurren a ambos lados del púlpito.  Un ministro joven llega a una iglesia y tiene expectativas sobre el rebaño. Al otro lado, el rebaño se pone en contacto y llama a un hombre para que pastoree a la iglesia, y ellos también tienen sus propias expectativas. Ambos grupos de expectativas son tan idealistas que usualmente se salen de los parámetros. Esto tiene los ingredientes de la locura temprana en cualquier ministerio.

Uno de los secretos de un pastorado a largo plazo es la manera clara y realista de pensar de parte del pastor y la congregación.

La importancia de la tolerancia dual es extremadamente significativa. Un pastor debe ser muy tolerante con las personas a quienes sirve. Y el pueblo servido por el ministro necesita tolerarlo mucho. Tenemos que darnos mucho espacio para  maniobrar. Las  congregaciones, y sus pastores, tienen que darse espacio para ser ellos mismos dentro de los límites de la vida cristiana. La religiosidad, de paso, resiste tal libertad.

Si vamos a vivir juntos durante un extenso período de tiempo, tenemos que aceptar las idiosincrasias y los estilos del uno y del otro. Este es un momento adecuado para que repita algo que escribí anteriormente: Un buen sentido del humor es esencial, sobre todo si espera sobrevivir muchos años en la iglesia y/o el ministerio.

Dos principios bíblicos en cuanto al ministerio

Los párrafos anteriores han sido preparatorios para que reflexionemos en 1 Pedro 5.1-4. En esta sección de la carta, Pedro se ocupa del pastor y el rebaño en el cual sirve. Es útil porque el consejo de Pedro no tiene un aire religioso. Es refrescantemente perspicaz. Las frases introductorias del capítulo ofrecen un par de principios efectivos e importantes que vale la pena mencionar (Véase 1 P 5.1-2a)

El primer principio es este: El orgullo de la posición debe estar ausente.

Recuerde quién escribió estas palabras: Pedro el apóstol, el vocero de la iglesia primitiva, el que vio a Jesús con sus propios ojos, quien literalmente camino con el Mesías por más de tres años. Qué honor tuvo… qué privilegios, sin embargo, jamás sugiere su propia  posición de autoridad. Cualquier sentido de orgullo en cuanto a su posición se ausenta en las declaraciones iniciales de Pedro. Simplemente se llama «anciano con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria revelada».

Considero que estas son palabras muy humildes. No dice nada acerca de su apostolado autorizado. Nada en cuanto a la importancia de que los receptores de su carta obedecieran su consejo. Simplemente se identifica con los ancianos como “anciano también”. Y si desea que la palabra «participante» sea un tanto más comprensible, piense en el término compañero. “Soy compañero con ustedes en la misma gloria que será  revelada en el más allá”.   Se percibió al mismo nivel que los otros ancianos.

Un ministerio religioso es un lugar fácil para construir secretamente una vida     orgullosa. Desafortunadamente, el orgullo puede consumir a una persona en el ministerio. No sólo puede, así lo ha hecho para algunos.

Deténgase y piense en el porqué. Hablamos de parte de Dios. Nos paramos ante enormes grupos de personas con regularidad. Los que están en el ministerio pueden vivir prácticamente sin rendir cuentas. La mayoría nos respeta y confía en nosotros. Y a través de nuestras carreras, sólo se nos cuestiona en escasas ocasiones. Cuando así sucede, es raro que se cuestionen nuestras respuestas. Realizamos nuestra preparación  fuera del escrutinio público ya que trabajamos a solas en nuestros estudios. Todo eso está bien… pero es como un campo minado de peligros y amenazas. Porque antes de que se entere, podemos comenzar a caer en la trampa de creer sólo lo que decimos y ver sólo lo que descubrimos. Esto ocurre particularmente si su ministerio crece y su fama se esparce. Cuando eso sucede, su cabeza puede hincharse y sus oídos embotarse.

Si Pedro, uno de los doce apóstoles originales, el primer vocero de la Iglesia, un siervo ungido de Dios, no mencionaba su importante función,  creo que podemos aprender una lección acerca de la humildad. Señálela. No la olvide. El orgullo de la posición debe estar ausente.

Hay un segundo principio, de similar importancia: El corazón de Pastor debe estar presente. ¿Recuerda este imperativo inicial?  «Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros». En su origen esta palabra significa «actuar como un pastor, ocuparse de un rebaño». Y no desatienda el otro lado de la moneda: El llama al pueblo «la grey de Dios».

Por eso es que jamás he cultivado el hábito de referirme a cualquier congregación que haya servido como «mi gente». El rebaño no es controlado, ni es propiedad del pastor a cargo; ¡ellos son el pueblo de Dios! En última instancia tienen que responderle a Él. Viven sus vidas ante Él. Han de obedecerle a Él. Su Palabra es la que nos guía a todos, tanto el pastor como el rebaño.

Me gusta esta descripción: «Por definición, el verdadero anciano es el pastor del rebaño en el cual Dios lo ha colocado… quien lo lleva en su corazón, lo busca cuando se pierde, lo defiende de daño, lo consuela en su dolor, y lo alimenta con la verdad».

Este es un buen momento para añadir que, si no tiene el corazón de pastor, realmente no debería estar en el pastorado. Si le falta el corazón de pastor, mi consejo es sencillo: no entre al pastorado. Pronto se convertirá en una mezcla incorrecta, frustrante tanto para el pastor como para el rebaño.

He escuchado a algunas personas decir: «Bueno, simplemente aprenderé cómo ser pastor». Lo siento. Hay algo más que eso. El pastorado tiene que estar en su corazón. No hay un libro de texto, no hay un curso, no hay alguna relación que habrá de convertirlo en pastor. Es un llamado. Es asunto de un regalo de Dios. Usted no se educa para convertirse en pastor. El seminario podrá ayudar, porque durante sus años en él, la mayoría de los estudiantes descubren si tienen o no el corazón de pastor. De no tenerlo, repito, no deben proseguir el pastorado.

He visto evangelistas llenar púlpitos, y la iglesia es evangelizada. Pero no es pastoreada. He visto maestros, brillantes y capaces, ocupando el púlpito, y la iglesia es cuidadosamente instruida y educada bíblicamente. Pero no es pastoreada. El corazón del pastor ciertamente incluye la evangelización, la enseñanza y la exhortación, pero también debe incluir el amor y la tolerancia, la paciencia y el entendimiento de una persona con el corazón de siervo, y mucho espacio para esos corderos y ovejas que no alcanzan la medida. Pastorear una iglesia no es una profesión religiosa, realmente no lo es. No es una decisión de negocios sino un llamado de Dios que vincula ciertos pastores con ciertos rebaños.

La religión habla en términos de emplear profesionales calificados para que cumplan ciertas responsabilidades.  El resultado son «asalariados», como los llamó Jesús (Jn 10.11-15). Pero en el rebaño de Dios, los pastores son dotados; son llamados a servir y entregarse, a amar y a animar, a modelar el estilo del Salvador. Cuando esto ocurre las iglesias son bendecidas y disfrutan de esperanza más allá de la religión.

Tres actitudes esenciales de los pastores que no son religiosos (1 P 5.2-3)

Encuentro al menos tres actitudes vitales establecidas en estos tres versículos. Cada actitud comienza con una negativa, seguida por un aspecto positivo.

  1. No por fuerza… sino voluntariamente.
  2. No por ganancia deshonesta… sino con ánimo pronto.
  3. No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado… sino siendo ejemplos de la grey.

La actitud número uno es una «No por fuerza, sino voluntariamente». Fuerza significa «ser obligado». Como sacar a su adolescente de la cama temprano en la mañana para ir a la escuela. Eso es obligación. Sin embargo, Pedro no se refiere al adolescente en la escuela sino a un pastor con su rebaño.

Pablo escribe que los mensajeros de Dios han de estar listos «a tiempo y fuera de tiempo» (2 Ti 4.2). Los pastores fieles han de estar dispuestos «a tiempo y fuera de tiempo»… cuando lo sintamos, y cuando no… Cuando la iglesia está creciendo y cuando no.

Una de las cosas que intensifica el agotamiento en el ministerio es la falta de disposición. Y ella depende de que descansemos cuando debemos hacerlo para que podamos darlo todo cuando así se requiera.

El libro de Spurgeon, Conferencias a mis estudiantes, aunque fue escrito hace más de cien años, describe algunas de las razones por las cuales sufrimos «agotamiento» en el ministerio hoy. Reconoció la depresión en su vida, muchas veces antes de un gran éxito, algunas veces después de un gran éxito, y usualmente por algo que no podía explicar. Tituló este capítulo Los ataques de desmayos de los ministros, (¡gran título!). Escuche estas francas declaraciones.

Los ataques de depresión nos sobrevienen a la mayoría. A pesar de lo alegres que seamos, necesitamos que se nos abrume de vez en cuando. Los fuertes no siempre son vigorosos, los sabios no siempre están listos, los valientes no siempre valerosos, y los alegres no siempre felices. Podrán haber aquí y allá personas de hierro […] pero ciertamente el moho perturba inclusive a estos.

El siguiente comentario está dirigido al rebaño de Dios. Sea tolerante con su pastor. Una mejor palabra es paciente. Haga el mejor esfuerzo posible por no demandar mucho o establecer expectativas demasiado altas. Multiplique sus peticiones por todos los que están en su iglesia, y tendrá alguna idea de lo que debe soportar un pastor. Sea comprensivo. Recuerde, si usted escribe una carta que lo deprima, podría herirlo por semanas. Algunas veces hace falta una confrontación. Pero aun entonces, sea bondadoso. Tenga tacto. ¡Ore por él! Cuando lo haga, lo encontrará más dispuesto a servirle a su Señor entre ustedes.

Ahora, mire el segundo atributo: actitud vehemente. Esa próxima frase describe no sólo la disposición sino una actitud de vehemencia entusiasta. Mire cómo Pedro expresa esto: «No por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto». Asegúrese de que su ministerio no es motivado por beneficios monetarios y ajenos. Los círculos religiosos enfatizan, piensan acerca de, y exageran la importancia del dinero. Protéjase contra eso.

No hay nada tan emocionante o atractivo como un pastor que trasmite entusiasmo. ¡Es contagioso! Su amor por las Escrituras se convierte en el amor de la grey por las Escrituras. Su gusto por la vida se convierte en el gusto de la grey por la vida. Su propósito de relajarse y disfrutar la vida se convierte en el propósito de la grey de disfrutar la vida y relajarse. Su gozoso compromiso para obedecer a Dios se convierte en el compromiso de ellos. No en balde Pedro enfatiza la vehemencia. Su pasión por los perdidos se convierte en la pasión de ellos. ¡Cuán refrescante es estar alrededor de pastores que envejecen pero todavía son vehementes y entusiastas!

Hay una tercera actitud que Pedro señala: una actitud de mansedumbre. Creo que fue con un empuje adicional de pasión que escribió (1 P 5.3).

Aquí lo que le preocupa al viejo apóstol es un pastor ejerciendo autoridad indebida sobre otros. Como pastores debemos aprender a sostener nuestras congregaciones en libertad. Debemos vigilar nuestra tendencia a intentar tener dominio sobre ellos, pensando que son asalariados. Para evitar eso, debemos percibimos como siervos, no como soberanos. Déle espacio al rebaño para que esté en desacuerdo. Asegúreles que deben pensar por cuenta propia. Pero no se equivoque. Un pastor «manso» no es débil. Hace falta gran fortaleza interna y seguridad para demostrar gracia. Estar dispuesto a servir en lugar de demandar. Los mejores pastores son los que realizan su labor para el Señor, esperando que nadie se postre ante ellos.

El liderazgo debe estar basado en el corazón de siervo. Sin embargo, he visto líderes en cargos ministeriales que han abusado de sus posiciones de forma casi tan obvia.

El pastorado trae una enorme cantidad de autoridad. Ni siquiera una junta de ancianos o diáconos, a pesar de lo poderosas que puedan ser, puede ocupar el lugar del pastor en el púlpito el domingo. Es un lugar desde donde puede ejercer increíble autoridad y, de decidir hacerlo, imponer su rango. Con más razón no debería abusarse de ella. ¡El pastor no es un sustituto del Señor! Lo que más necesita el pueblo de Dios en su ministro es un modelo de la vida de Jesucristo. Hay algo convincente en cuanto a un modelo. Aquí es ese el punto de Pedro.

Lo mejor que puede hacer un ministro es llevar una vida auténtica, responsable y humilde. ¡Pocas cosas se ganan los corazones de las ovejas como un pastor tierno!

Usted podría recordar que, al final de su vida, se decía que Moisés había sido «manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra» (Nm. 12.3). He aquí a un hombre que había «pastoreado» a millones de personas, pero rehusó solicitar su fama. No le interesaba el aplauso del público. No manipulaba al pueblo. Es más, traspasado de dolor ante Dios, hasta dijo. «Sácame del camino». Esta maravillosa sección de la Escritura es un buen recordatorio de que tan importante como es ser un líder decisivo con convicciones fuertes aceptando las responsabilidades de la posición, jamás es apropiado que el pastor «domine» a los que están bajo su cuidado. Los que requieren absoluto acuerdo de parte de todos son personas terriblemente inseguras.

¿Acaso no es interesante que Jesucristo jamás demandó que sus discípulos lo escribieran todo, ni en una sola ocasión los exhortó a memorizar las cosas que dijo? Lo que más les señaló fue: «No temáis». Esa fue su ordenanza frecuente. «No temáis» Y la otra se ofrece por implicación: «Mírenme  y sigan mi ejemplo». Nadie ha tenido más autoridad sobre un rebaño que Cristo, pero sólo en las ocasiones más raras siquiera levantó su voz… o reprendió a sus seguidores. A las ovejas les va mejor cuando son dirigidas, no empujadas… cuando son 1iberadas, no controladas… cuando se saben amadas, no avergonzadas.

Una recompensa eterna a reclamar (1 P. 5:4)

Esta es una corona exclusiva. Es reservada para los que pastorean realmente a la grey de Dios a su manera. Sólo aquellos que sirven en esta función podrán recibir la «corona incorruptible de gloria». Note que, como resultado de cumplir estos dos principios y estas tres actitudes, el mismo «Príncipe de los pastores» entregará la «corona de gloria». Pueden contar con eso compañeros pastores. Podemos anticipar eso cuando nos encontremos con nuestro Señor cara a cara.

Sugerencias personales para ambos lados del ministerio

Un comentario para aquellos que rigen, mantenga un balance saludable. Si enseña, déjese enseñar. Lea. Escuche. Observe. Alístese a cambiar. ¡Entonces cambie! Reconozca equivocaciones cuando esté errado. Quédese firme cuando este en lo correcto. No puede ganarlas todas.

Y recuerde, usted es siervo de Dios, no un esclavo del rebaño.

Ya que fue llamado a ser líder, cuando sea necesario, sea un buen seguidor, lo cual nos lleva de vuelta a la servidumbre. Cuando dirija, colóquese en los zapatos de los seguidores; piense acerca de cómo sería si estuviera sentado allí escuchando las cosas que usted está diciendo. No menosprecie su importancia ni exagere su función. Usted ciertamente es llamado por Dios. Usted lo representa a Él, su mensaje, su visión. Una congregación puede sacarnos hasta el jugo. Algo trágico le sucede a un líder que ha perdido su empuje y determinación. Pero no puede hacerlo todo, así que delegue. Es una gran tarea por realizar, así que invite a otros para que lo ayuden a realizarla. Y cuando lo hagan bien, deles el crédito.

Mantenga el equilibrio. Involúcrese en trabajo serio, pero (repito) mantenga un buen sentido del humor. ¡Ríase a menudo y en alta voz! Y no tema reírse de sí mismo.

            Tome a Dios con seriedad, pero no se lo tome muy en serio.


Tomado y adaptado del libro El poder de la esperanza, Editorial Caribe, 1999. Usado con permiso. El autor es uno de los más populares autores y conferencistas de nuestro tiempo. Durante treinta años ha sido pastor, y en 1993 fue nombrado como presidente del Seminario Teológico de Dallas.

Las once características de un ministro de Cristo excelente | Por John MacArthur

El apóstol Pablo escribió la primera epístola a Timoteo para enseñarle a servir a la iglesia de Éfeso. La frase clave aparece en 1 Timoteo 4:6 «serás buen ministro de Jesucristo». La palabra ministro es la traducción de la palabra griega diakonos, de la cual proviene la palabra castellana diácono. Significa siervo y describe a quienes tienen el rol de diácono en la iglesia. En este pasaje, esa palabra no es usada para hablar de un oficio, sino que implica que cualquiera que sirve en el ministerio debe considerarse siervo del Señor Jesucristo.

Somos llamados a ser siervos y mayordomos, administrando lo que le pertenece a Dios de tal forma que honre su nombre. En 1 Timoteo 4:6-16, el apóstol Pablo nos menciona once características de un ministro de Cristo excelente.

  1. Advierte a las personas con respecto al error

En 1 Timoteo 4:1-5, Pablo habla de las doctrinas de demonios propagadas por espíritus seductores a través de hipócritas mentirosos. Luego le dice a Timoteo que advierta a la iglesia acerca de tales doctrinas.

El ministerio exige que advierta a otros acerca de la destructividad de las doctrinas falsas. Un siervo de Cristo debe enseñar a otros a discernir, alentándolos a pensar en forma bíblica.

El fracaso actual de la Iglesia en el discernimiento ha permitido infiltración de toda clase de errores. La teología débil y la predicación sin convicción han reemplazado la doctrina fuerte y la exposición clara de la Escritura. Los resultados son trágicos. La Iglesia se ha visto abrumada por la confusión, las influencias del mundo satánico, las filosofías vinculadas al éxito y la teología de la prosperidad.

La Iglesia debe indicar los límites entre la verdad y el error para edificar a su pueblo en la Palabra de Dios. Él espera que los pastores adviertan a su gente acerca de los peligros espirituales. Si no lo hacen, deben responder a Dios por ello (He. 13:17)

  1. Es un estudiante experto en la Escritura

«Nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido» (v. 6). La palabra griega que ha sido traducida como nutrido implica que es un proceso de alimentación continuo. Incluye la lectura y meditación en la Escritura, estudiándola hasta que el material haya sido comprendido en profundidad.

Para poder pensar y hablar bíblicamente, un pastor debe pasar gran parte de su tiempo estudiando el texto de la Escritura. Es un tesoro inagotable que exige una vida entera para comprender su riqueza. Es imprescindible comprometerse al estudio, la comprensión y la presentación de la Palabra de Dios.

  1. Evita la influencia de la enseñanza profana

«Desecha las fábulas profanas y de viejas» (v. 7). La palabra fábulas es una traducción de la palabra griega mythos, de la cual viene la palabra mito.  2Timoteo 4:4 informa que algunos «apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas». La verdad y las fábulas son opuestas. El cristiano debe ser alimentado por la verdad y rechazar lo que se le opone.

  1. Es disciplinado en la piedad personal

 La piedad es crítica en el ministerio. No se trata de cuán inteligente es usted o qué bien se comunica con la gente. Lo que sí importa, en cambio, es si conoce la Palabra de Dios y está viviendo piadosamente. El ministerio es un resultado de esta clase de vida.

1 Timoteo 4:7 dice: «Ejercítate para la piedad». La palabra “gimnasio” viene de la palabra griega traducida como ejercítate. Se refiere a los que se ejercitan en lo atlético. Implica el entrenamiento riguroso, sacrificado. Es un proceso continuo.

El ejercicio físico nos da poco provecho (1Tim.4:8). En contraste, «la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera». La santidad es provechosa no solamente para el cuerpo sino también para el alma. El beneficio de la disciplina espiritual es una vida completa, bendecida por Dios, fructífera y útil. Las bendiciones de la santidad son para la eternidad.

  1. Sé compromete a trabajar duro

Luego de llamarnos a la piedad, Pablo nos baja de las nubes. El ministerio es una búsqueda celestial, pero también es una tarea terrenal. Es trabajo duro. «Por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios» (v. 10).

Pablo trabajaba duro porque sabía que su esfuerzo tenía recompensas eternas; consideraba la recompensa para él y la posibilidad de cambiar el destino de los no creyentes. Esa es la perspectiva que motiva al siervo de Dios.

«Trabajar» (del griego kopiao)  significa «trabajar hasta el punto de estar agotado». «Sufrir oprobio» (gr. Agonizomai) significa «agonizar en una lucha». Luchamos hasta el punto del agotamiento, exhaustos, muchas veces doloridos, porque comprendemos nuestros objetivos eternos.

En 2 Corintios 11:24-27, Pablo habla de las muchas veces que fue castigado con varas y con látigo, cuando sufrió cansancio, dolor, agonía, y naufragios. Sufrió todos esos peligros porque estaba totalmente comprometido con el ministerio y tomaba en cuenta la eternidad. Sabía que era el destino de las almas lo que estaba en juego.

Toda nuestra obra es trabajo, pero no humano. Pablo dijo que su objetivo era «presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre» (Col. 1:28). Luego dijo: «Para esto también trabajo (gr. Kopiao, agonizar), luchando según la fuerza de Él, la cual actúa poderosamente en mí» (v. 29). Nuestra obra se lleva a cabo por medio del Espíritu, el Señor da energía a quienes le sirven.

  1. Enseña con autoridad

 «Esto manda y enseña», le dijo Pablo a Timoteo (v. 11). La palabra griega traducida como enseña se refiere a comunicar información, en este caso instrucción o doctrina. Esta información debe ser transferida en forma de mandato.

Hay mucha predicación popular entretenida, pero no mucha poderosa o transformadora por naturaleza. De acuerdo a Hechos 17:30, Dios «manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan» (énfasis agregado).

Mateo 7:28,29 afirma «Cuando terminó Jesús estas palabras [el Sermón del Monte], la gente estaba admirada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas». Pablo le dijo a Timoteo que usara su autoridad. En 1 Timoteo 1:3 dice «para que mandaras a algunos que no enseñen diferente doctrina». Luego expresa: «Manda también esto» (5:7). Eso no significa que debemos abusar de las personas ni ser descorteses, sino que debemos confrontar a las personas cuando desobedecen la palabra de Dios.

El siervo fiel es valiente. Desafía al pecado de frente. Confronta la falta de fe, la desobediencia, y la falta de compromiso. Dios dijo de Jesús: «Este es mi Hijo amado… a él oíd» (Mt. 17:5). El siervo excelente obedece esa directiva, mandando a todos los hombres que se arrepientan y escuchen a Jesucristo.

  1. Es un modelo de virtud espiritual

Pablo le escribió a Timoteo: «Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza» (v. 12). Cuando usted da el ejemplo, la gente tiene un modelo que seguir. Alguien dijo: «Su forma de vida habla tan fuerte que no oigo lo que dice».

El autor de Hebreos dijo: «Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe» (13:7). Cuando sirva en la iglesia, debe vivir de tal manera que otros puedan imitarlo. Ese es un gran desafío, por lo que dijo Santiago: «no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación» (Stg. 3:1). Es un asunto serio ser culpable de enseñar el error o vivir como hipócrita. La vida de un hombre debe estar de acuerdo con su mensaje. Trágicamente, este principio es violado constantemente en el ministerio.

Timoteo era joven, probablemente menor de 40 años, y por lo tanto se lo cuestionaba mucho. Debido a su juventud, Timoteo debía ganarse el respeto de otros. ¿Cómo lo haría? Siendo «ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza» (v. 12).

En palabra

La conversación de un siervo de Dios debe ser ejemplar.

Efesios 4 nos dice cómo debe ser nuestra conversación, «desechando la mentira» (v. 25). Un siervo de Dios nunca debe mentir, ni contradecirse, diciendo una cosa a una persona y otra cosa, a otra. Entonces Pablo agrega: «hablad verdad cada uno con su prójimo» (v. 25).

Pablo sigue: «airaos, pero no pequéis» (v. 16). Hay lugar para la ira santa y la indignación justa, pero no para el, enojo pecaminoso. Ningún siervo excelente debe llegar al punto en que está tan enojado que sus palabras son amargas, vengativas o ingratas.

El versículo 29 dice: «ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca». No hay lugar para la comunicación corrupta o sucia en la vida cristiana.

La conversación que glorifica a Dios es «buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes» (v. 29). Hay lugar para la diversión y el gozo, porque «el corazón alegre es una buena medicina» (Pr. 17:22). Pero no hay lugar para la conversación vulgar, las palabras de enojo, ni la lengua mentirosa.

En conducta

Debe ser un ejemplo de la vida justa: una persona que vive de acuerdo a sus convicciones, basadas en principios bíblicos. Toda su vida es un sermón, ilustrado por sus actividades, los sitios que frecuenta y sus posesiones. Ese sermón contradice o afirma lo que uno dice.

En amor

Servir en amor no necesariamente significa que usted debe dar la mano y abrazar a toda persona todo el tiempo. Epafrodito y el apóstol Pablo demostraron su amor a la Iglesia por medio del trabajo duro (1 Ts. 2:7-12; Fip. 2:27- 30). Por ejemplo, sé que Dios me ha llamado a dar mi vida a las personas de la iglesia donde soy pastor. Esa es la forma en que expreso mi amor por los hermanos. Debemos servir a otros sacrificadamente.

En fe

La palabra griega traducida fe en 1 Timoteo 4:12 podría ser traducida fidelidad, honradez, o firmeza. Timoteo debía ser fiel, honrado y firme en su ministerio. Pablo dice: «lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel» (1 Co. 4:2). Las personas pueden seguir a esa clase de líder.

En pureza

La palabra griega traducida pureza (hagneia) se refiere no sólo a la castidad sexual sino también a la intención del corazón. Si su corazón es puro, su comportamiento también lo será.

La historia nos ha mostrado que un ministerio puede ser devastado por la impureza sexual de sus líderes. Los líderes son vulnerables en este aspecto cuando bajan las defensas. Debemos mantener pureza moral absoluta.

  1. Su ministerio es completamente bíblico

 «Entre tanto que voy», le dijo Pablo a Timoteo, «ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza» (v. 13).

La lectura

En las reuniones de la Iglesia primitiva se apartaba un tiempo fijo para la lectura de la Escritura. A esto le seguía una exposición del texto.

Ese modelo de predicación expositiva viene de Nehemías 8:8: «Leían claramente en el libro de la ley de Dios, y explicaban su sentido, de modo que entendieran la lectura». La Escritura debe ser explicada para que las personas la puedan comprender.

Exhortación

Si la lectura y la exposición de la Escritura nos dicen lo que significa, la exhortación es un llamado para que la apliquemos. Exhortar es advertir a las personas que obedezcan teniendo en mente el juicio. Debemos alentar a nuestros oyentes a que respondan apropiadamente, recordándoles que sus acciones pueden resultar en una bendición u otra consecuencia.

 Enseñanza

Esto significa enseñar sistemáticamente la Palabra de Dios tanto en grupos como a individuos. Esta palabra griega, didaskalia, aparece quince veces en las epístolas pastorales. Su frecuencia nos da una idea de su importancia para la vida de la Iglesia. No nos debe asombrar que el pastor debe ser «apto para enseñar» (1 Ti. 3:2).

9.Cumple su llamamiento

Pablo escribe: «No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio» (1 Ti. 4:14). Algunos comienzan en el ministerio pero lo abandonan, porque no fueron llamados a ese ministerio en el principio. Sin embargo, algunas personas que han sido llamadas lo abandonan, y esto significa dejar el lugar donde Dios desea que estén.

Hay muchas personas en el ministerio que sirven por un tiempo y pronto desaparecen. Por otro lado, me asombran los que son fieles para ministrar la Palabra de Dios hasta el fin de sus vidas. Puede que tengan una congregación pequeña y sean desconocidos, pero son fieles y cumplen su llamamiento.

La verdadera marca de un siervo excelente de Jesucristo es que cumple su llamamiento hasta el fin. 

  1. Está ocupado en su obra

Pablo escribió: «Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas» (v. 15). La palabra griega traducida «ocúpate» (meletao) nos da la idea de pensar de antemano, planear, premeditar. Cuando un ministro no está haciendo el trabajo del ministerio, debe estar planeándolo.

«Permanece en ellas» literalmente significa «está en ellas» en el texto griego. Para ser un ministro no es necesario ser un gran hombre, pero requiere todo el hombre.

Un ministro no puede tener dos objetivos principales. Pablo le dijo a Timoteo que fuera diligente «a tiempo y fuera de tiempo» (2 Ti. 4:2). Este es un término militar. Significa permanecer en su puesto, estar de guardia. Un siervo de Dios nunca está fuera de su puesto. Siempre está de guardia.

  1. Progresa en su crecimiento espiritual

 «… para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos» (v. 15) sugiere que el progreso espiritual de Timoteo sería evidente a todos. Esto implica que todavía no era perfecto. Un ministro no debe tratar de convencer a su gente de que no tiene fallas. Por el contrario, debe permitirles ver su crecimiento. La gente tiene que ver nuestra honestidad y humildad.

En términos humanos, nadie cumple con todos los requisitos del ministerio. Sin embargo, cuando nos sometemos al Espíritu de Dios y dependemos de Él para que logre lo que nunca podríamos hacer nosotros mismos, su poder obrará a través de nosotros. Pablo concluye diciendo: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen» (1 Ti. 4:16). Timoteo debía concentrarse en dos cosas: su conducta y su enseñanza. Estas dos cosas son la esencia del ministerio. Las once cualidades que hemos visto en este pasaje pueden ser resumidas en esos dos mandatos.

Pablo le aseguró a Timoteo que continuar en la santidad personal y la enseñanza correcta le llevaría por el camino inevitable de la salvación final gloriosa: «pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen» (v. 16). Su perseverancia sería la prueba de que su fe era verdadera.

Si perseveramos en la piedad y la verdad, nuestras vidas afectarán a otros. Les llevaremos el mensaje de salvación. En realidad, nosotros no salvamos a nadie, pero Dios nos usa cuando predicamos la Palabra de Dios y vivimos vidas santas.

Todos los requisitos de un siervo excelente dan el resultado final de la salvación de almas. Ése es nuestro propósito en la vida y el motivo por el cual permanecemos en el mundo luego de ser redimidos. Dios desea que llevemos el mensaje de salvación a los perdidos. Ésa es la esencia del ministerio. ¡Es un llamado santo y glorioso!


Tomado de EL PLAN DEL MAESTRO PARA LA IGLESIA, de John MacArthur, Copyright 1991, Instituto Bíblico Moody, Chícago. Moody Press. Usado con permiso.

Tomado de Apuntes Pastorales.

Carta abierta a los pastores | Por Dr. David Krome

Nota del editor: Esta carta es en realidad un relato ficticio que funciona como un ejemplo de abuso espiritual, es necesario leer previamente los pasajes sugeridos Hechos 20:17-38, 1Timoteo 3:1-7, Tito 1:5-9 y 1 Pededro 5:1-4 y responder las preguntas de discusión:

  1. ¿Las cualidades de carácter exigidas a los pastores son un perfil ideal o son exigencias reales que ellos deben evidenciar antes de asumir la tarea pastoral?, ¿Las listas de cualidades presentadas en el Nuevo Testamento son exhaustivas o podemos añadir otras cualidades?, ¿si se añaden, sobre qué bases se haría?
  2. ¿Qué aspectos del carácter son requeridos a los que sirven como pastores?, ¿por qué es
    tan importante que los pastores muestren estas cualidades en su carácter?, ¿cómo afectaría a la iglesia si los pastores no muestran tal carácter?

Lectura: Carta abierta a los pastores

Usted sabe muy bien de quién se trata: Acostumbraba sentarse adelante en la iglesia. Es delgada, atractiva y se viste muy bien. Amaba al Señor y quería servirle poderosamente. Se dispuso a participar en cuantas actividades la iglesia tenía. Era moldeable, al punto tal vez, de ser un poco ingenua. Era compasiva y buscaba con sinceridad un ministerio donde pudiera ayudar a alguna persona.

Luego observó que usted mostraba interés en su caminar con Dios, y cerca de usted comenzó a sentirse especial. Usted le dijo que su ministerio como pastor era bastante solitario y que no tenía con quién conversar. Ella era buena para escuchar y quería ser su amiga. Incluso usted llegó a pedirle que orara por su matrimonio hueco, vacío de relaciones físicas por varios años. Ella podía ver en usted a un gran hombre de Dios, por lo que usted llegó a ser su mentor.

Ahora bien, ella se siente algo confundida en cuanto a sus sentimientos. Por un lado, ella ansiaba sentirse especial. Pero cuando usted le dijo cuánto significaba ella para usted, la noticia la sacudió, sabiendo que esto no era correcto. Promesas secretas fueron hechas y confirmadas frecuentemente al compartir sus fantasías sexuales en relación con ella. Sin embargo, usted no quería que ella profiriera palabra alguna, alegando que destruiría su ministerio. Y, después de todo, según lo declaró, «ella era tan tentadora».

En su consejería pastoral, usted le restó importancia a sus sentimientos de culpa. Usando de su carisma y naturaleza atractiva, sus palabras pronunciadas suavemente le aseguraban que Dios perdonaba su tropiezo, que hay peores pecados.

Ella no sabía nada de relaciones abusivas. Toda su vida había sido enseñada a respetar la autoridad, especialmente la de Dios. Usted es su pastor. Ella estaba convencida de que usted jamás le haría daño. Usted es la persona que comparte desde el púlpito el mensaje de Dios; usted ora en el nombre de Dios; usted nos ministra con la autoridad de Dios.

Ahora ella no tiene con quién conversar y está aislada en su vergüenza creciente. Usted, pastor, el pastor de nuestro rebaño, la figura paterna en nuestra comunidad de fe, ha robado. ¡Usted ha robado su mente, cuerpo y alma!

Antes de encontrar el valor para buscar una terapia cristiana, el suicidio le pareció una forma de liberación acogedora para salir del pozo de vergüenza en el que usted la colocó. Pero, lentamente, aún en medio de la devastación, está comenzando a encontrar a Dios de nuevo. Sin embargo, su capacidad para confiar ha sido cambiada para siempre.

¿Y usted? ¿Cómo puede decir que había «consentimiento mutuo» cuando su poder es tanto más superior que el de ella? El incesto espiritual ha ocurrido. Un pastor, más de una docena de mujeres. ¿Cómo pudo esto haberse dado por tanto tiempo? Tal vez usted se salve esta vez con una advertencia severa de la junta. Quizá hasta decida dejar el ministerio por algún tiempo. Pero a menos que usted arregle la devastación espiritual en su propia vida, y el daño que ha causado a otros, usted está condenado (predestinado) a repetir la ofensa.

Nuestro Maestro dijo una vez: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

Pastores, por favor dejen de explotar a mi esposa. Por favor dejen de explotar a mi Dios.


Comentario

«En este escrito el Dr. Khrome, presenta en su narrativa un claro ejemplo de abuso espiritual, llama la atención que aparentemente este pastor estaba siendo descalificado en muchas de las cosas que nos dirigen a revisar su perfil y las recomendaciones bíblicas que hasta este punto hemos concebido en cada pasaje y articulo leído. Se puede observar infidelidad en el matrimonio, un peligroso desenfoque en el ministerio, falta de prudencia, sobriedad, decoro y pureza. Por otro lado, una evidente falta de rendición de cuentas, si “la junta” a la que se refiere la carta, es una junta pastoral, entonces puedo añadir un mal entendimiento de lo que significaba el trabajo en equipo, una completa falta de integridad ministerial. En conclusión, podemos determinar lo importante que es cumplir como requisito real cada una de las características que apuntan hacia el carácter de un candidato a pastor, al igual que la justa necesidad de que la tarea no sea llevada a cabo por un solo hombre sino por un equipo colegiado». –Wilmando Hdz

Nuevos ancianos en Iglesia «Embajadores de Cristo» Anaco

Damos gloria a Dios por su infinita misericordia y bondad. En la tarde de ayer 24 de junio en la ciudad de Anaco fueron ELEGIDOS, RECONOCIDOS E INSTALADOS COMO NUEVOS PASTORES en reunión extraordinaria de Asamblea de la Iglesia Evangélica «Embajadores de Cristo», nuestros hermanos DAVID AGUILERA y ALEJANDRO CEQUEA.

Felicitamos a nuestros hermanos y consiervos. Que Dios bendiga esta nueva JUNTA PASTORAL y les guíe con sabiduría para dirigir este rebaño del Señor Jesucristo.

En el acto estuvieron presentes como invitados especiales, representantes de la Junta Directiva de ASIGEO, Ps. Renso Bello (Segundo Vice-Presidente)  y Lcdo Luis Guevara (Secretario), junto con la Coordinación de pastores, Ps. José Tomedez (Coordinador), y La Junta Pastoral de La Iglesia Evangélica Dios de Salvación Vista al Sol, El Tigrito, Ps. Ezequiel Beberaggi y Ps. Hendrix Hernández.

Próximamente la Iglesia llevará a cabo una ceremonia para celebrar la ordenación de esta nueva Junta Pastoral.

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. (1Ts 5:12-13 RV 1960)

¡A DIOS SEA TODA LA GLORIA!

La bendición de humillarse delante de Dios

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte a su debido tiempo. Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1Pedro 5:6-7)

REFLEXIÓN

Cuando hablamos de humillación, estamos renuentes a esa condición, porque de alguna manera en alguna oportunidad hemos sido objeto de humillación por parte de otra persona o circunstancia. Ese sentimiento de inferioridad nos hace rechazar por completo cualquier idea que tenga que ver con humillarnos, por lo general nadie quiere ser humillado, todos quieren ser reconocidos y sobresalir en cualquier situación en la que tengan que ser expuestos.

En una oportunidad cuando vivía en Barcelona y fui personal contratado en una alcaldía de otro municipio, mi jefa me sugirió que me tenía que cambiar de residencia porque venían las elecciones municipales y debía votar por el candidato de la alcaldía, eso me colocó en una situación un poco incómoda porque implicaba que tenía que mentir en el registro electoral. Finalmente me negué a hacer eso, lo que produjo una semana después que mi jefa me llamara para decirme que ya no podía seguir trabajando con ellos. Semanas más tarde, todo dio un giro sorpresivo, el candidato de la alcaldía perdió las elecciones, y el nuevo alcalde junto con su nuevo gabinete habían tomado posesión de todos los cargos políticos en la alcaldía, incluyendo el de mi jefa, posteriormente un buen amigo mío tomó su lugar en ese cargo y me mandó a llamar para que recuperara mi cargo y trabajara junto a él.

Antes de fallarle a Dios, decidí humillarme delante de él y le lancé todas mis cargas, nadie más que Dios sabía lo mucho que necesitaba ese empleo, así que decidí confiar en su soberanía, y él se encargó de hacer su parte. Me hubiesen o no llamado a trabajar de nuevo, de igual manera me iba sentir tranquilo, sabiendo que Dios tenía cuidado de mí, de que estar bien con Él, a su debido tiempo iba a traer a mi vida una exaltación segura.

Es posible que no sepamos que debemos hacer ante la situación en la que actualmente nos encontramos, pero en esta oportunidad es importante recordar que:

DEBEMOS HUMILLARNOS ANTE DIOS

Pablo después de haber dicho a sus lectores que, «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» -1 Pedro 5:5b, les pide que se humillen, esto ataca directamente su orgullo, al ser humano le cuesta reconocer que no puede solo, cuando necesita ayuda o cuando se equivoca, este sentido de autosuficiencia y autocontrol es contrario a lo que Dios espera de aquellos que creen en Él, ya que esta actitud egoísta, que piensa solo en el “yo”, bloquea la acción de Dios sobre sus vidas y las bendiciones que trae consigo el humillarse delante de Dios.

La humildad abre camino a sanas relaciones entre los miembros de una comunidad que busca agradar a Dios, genera oportunidades de transformación y da la oportunidad de que Dios haga como quiere, incluso levantarnos de esa condición de humillación con su mano poderosa.

Conociendo esto, podemos descansar sabiendo que, cuando me humillo ante la poderosa mano de Dios no seré avergonzado, porque es seguro que él hará justo lo necesario para que pueda salir victorioso en medio de cualquier situación que para mí es difícil de sobrellevar.

Pero, ¿Cómo nos humillamos ante Dios?

ECHANDO TODA NUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL

La humildad verdadera se demuestra cuando tenemos la habilidad de echar nuestra ansiedad sobre Dios. Es un error pretender que podemos lidiar solos, con aquellas cosas que Dios ha prometido que Él tratará. Si hiciéramos caso de la orden en 1 Pedro 5:6 y verdaderamente nos humillamos bajo la ponderosa mano de Dios, tendríamos muchas menos preocupaciones para echar sobre Él como se nos invita en 1 Pedro 5:7. Las preocupaciones sobre la codicia, ambición, popularidad, todas se evaporan bajo la orden de humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios.

El verbo echar indica literalmente “lanzar sobre Él”, esto se entiende en el sentido espiritual, todo aquello que nos queda aún después de humillarnos y nos mantiene ansiosos, debemos lanzarlo sobre Jesús, él podrá llevarlo por nosotros mientras nosotros llevamos su carga, pues sus cargas son mucho más llevaderas que las nuestras. Pero no podemos llevar ambas, debemos desprendernos de aquello que creemos que podemos soportar nosotros solos. El Señor Jesús les dijo a sus discípulos: «Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga». (Mateo 11:29-30)

Debemos entender finalmente que, Dios tiene el poder para transformar nuestras vidas y cambiarnos para ser como él quiere que seamos, que él además cuida de nosotros y por eso con toda confianza podemos rendirnos por completo ante su mano poderosa, postrarnos delante de su presencia para echar todas aquellas cargas que sabemos que solos no podemos llevar, orando al Padre y pidiéndole perdón por la actitud egoísta que quizás hemos tenido al pensar que no necesitamos de él ni de nadie. No pierdas la oportunidad de recibir la bendición de obtener descanso para tu alma al humillarte delante de la Poderosa mano de Dios. Deja que Dios transforme tu vida.

ORACIÓN

Padre Santo, te doy gracias porque nuevamente tocas un elemento de mi vida que sabes que no te puedo ocultar, ayúdame a seguir luchando contra mi orgullo, a no seguir creyendo que no te necesito en algunos momentos, o que puedo con esas cargas que tu prometiste ya llevar por nosotros, te entrego todo aquello que no te agrada, mis pecados, mis temores, mis luchas, ayúdame a vencer como tu lo hiciste, gracias porque tienes cuidado de mí y me exaltarás a su debido tiempo. En el precioso nombre de tu hijo Jesús, amén.

Cómo tener paz en medio de la angustia

Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Flipenses 4:6-7)

REFLEXIÓN

El diccionario de la Real Academia Española define a la angustia como: Aflicción, congoja, ansiedad, temor opresivo sin causa precisa. Sea cual sea la definición que más se parezca a nuestra realidad, lo cierto es que todos nos angustiamos. Es normal tener cierto nivel de angustia cuando usted o un ser querido está pasando por una situación difícil. En algunos casos, una persona con angustia puede presentar dificultad para dormir, comer o concentrarse; otros podrían tener pensamientos frecuentes de enfermedad y muerte. Algunos estudios han demostrado que las mujeres tienen un mayor riesgo de angustia, así como las personas que han sido abusadas física o sexualmente en el pasado, o si tienen antecedentes de tener un trastorno mental o abuso de drogas o alcohol.

Es posible que no estemos conscientes de cuan angustiados podemos estar, sin embargo, en esta oportunidad debemos tener presente que:

ES NORMAL ESTAR ANGUSTIADOS

Sabiendo esto, podemos reconocer que nada podemos hacer para cambiar nuestra situación, porque muchas veces las cosas que nos angustian no dependen de nosotros, siempre están relacionadas con circunstancias externas que no podemos controlar o que están dentro de los propósitos y planes de Dios, es normal estar angustiados, el Señor Jesús se sintió igual cuando le dijo a sus discípulos que uno de ellos le iba a traicionar, en su condición humana él también pudo experimentar este mismo sentimiento (Juan 13:21), por eso él puede entender más que nadie como te puedes estar sintiendo en esa situación que hoy puede que estés enfrentando. Antes que angustiarse, mejor es poner nuestras cargas en sus manos.

HAY ALGO MEJOR QUE ANGUSTIARSE

Pablo escribe a sus lectores desde la cárcel y aun desde este lugar que puede ser tan frio y solitario logran salir las palabras: “por nada estén angustiados”. ¿Cómo es posible tener tanta calma en medio de una situación así?, el secreto de Pablo está en la oración y las acciones de gracias al Dios que todo lo puede, él le pide a todos los que creen en Jesús que le presenten a Dios todo su dolor, todo aquello que les angustia, aflige y los hace estar ansiosos, les pide que oren, que rueguen al Padre y que además le den gracias. Hemos aprendido que para los que confían en Dios, todas las cosas les ayudan a bien, y aun las dificultades le ayudan a crecer, agradecer a Dios por eso trae consuelo.

El Señor Jesús les dijo a sus discípulos en Mateo 6:27: –¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más? — De qué vale angustiarse entonces, qué ganaré con ello, es normal que nos suceda, sí, porque somos humanos y tenemos debilidades, pero podemos rendirnos en las manos del maestro y confiar en sus promesas mientras agradecemos por lo que ya nos ha dado.

¡Ya basta de luchar solo! Debemos rendirnos por completo ante Dios y decirle con toda honestidad que hemos intentado hacer la cosas a nuestra manera, que hemos desviado nuestra mirada y corazón de sus promesas y hemos preferido confiar en nuestras propias fuerzas. Sólo así el Señor podrá obrar de manera extraordinaria para ayudarnos a vencer en medio de la angustia.

PODEMOS TENER PAZ EN MEDIO DE LA ANGUSTIA

Debemos entender finalmente que, entregarnos por completo en las manos de Dios traerá la paz que hemos buscado quizás en otras cosas, su victoria es segura, su consuelo es divino y su paz sobrepasa todo entendimiento. «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. (Juan 14:27).

CONCLUSIÓN:

Es un privilegio dado al creyente el tener a Jesús como la fuente de su paz.

Recuerda, el Señor Jesús conoce perfectamente como nos sentimos, él lo sabe todo, conoce nuestros pensamientos y nadie mejor que él puede entender nuestro dolor, no dudes en confiar en Él. Háblale y ábrele tu corazón.

Lo más importante, es saber que en Jesús tenemos paz, si decides creer en Él como tu Señor y Salvador, de seguro él con toda ternura te guardará en perfecta paz, porque una morada eterna en los cielos te esperará para vivir con él por la eternidad.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tú eres bueno, reconozco que he estado peleando solo y me he dado cuenta que estoy caminando en círculos sin llegar a ninguna parte y sin tener un propósito en la vida, quiero que tú seas mi propósito, que tú me ayudes a creer por completo en ti, te pido que me des de tu eterna paz, que me ayudes a esperar en tus promesas, te entrego mi vida y mis cargas. En el nombre de Jesús, amén.

¿Cómo están los matrimonios en cuarentena?

Reconocemos que durante este tiempo de pandemia los días han sido anormales. En casa, educación infantil, espiritualidad, matrimonio, tiempo en familia, y demás áreas, hemos tenido grandes cambios. En algunas quizás hemos mejorado, en otras tal vez retrocedido. 

Y, en el área de nuestro matrimonio, ¿Cómo hemos estado? ¿Hemos sido románticos intencionales en este tiempo abrumador? ¿Nos hemos esforzado por mantener la llama del amor encendida hacia nuestro cónyuge? Puede sonar irónico, pero no, también en cuarentena debemos tomar tiempo para alimentar y llenar ese tanque de amor porque los días son malos y opacos. Continuemos leyendo y nos animaremos.

Realidad conyugal en confinamiento

Actualmente se habla de cifras elevadas de divorcio en tiempos de pandemia. Y es notorio que el caos por el covid-19 vino a exacerbar los hogares para aumentar la violencia familiar. ¿Es el Covid-19 responsable? No. Las familias somos responsables de cómo actuamos en este tiempo difícil. Necesitamos volver a la fuente de vida para que encontremos socorro y paz.

Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz. Salmos 36:9

Y nuestra realidad es que tenemos que cuidar a los niños, lavar grandes torres de platos sucios, ropa, y un sin fin de actividades pendientes. Entre todo esto, nos airamos, molestamos, cargamos, estresamos, turbamos, y creemos no tener tiempo para un abrazo, beso, caricias, palabras de halago a nuestro compañero o compañera de vida. Cuánta falta hace animarnos mutuamente sin olvidar los momentos de intimidad, porque también debemos tomar tiempo para ello.

Sí hay múltiples oportunidades, solo que debemos ser intencionales. Todas estas cosas nutren nuestro amor, llenan ese tanque para que no esté vacío en un tiempo tan desesperado, abrumador, desestabilizado como el que estamos viviendo en el mundo entero. Necesitamos esforzarnos por mantener nuestro matrimonio blindado en tiempos de dificultad.

¿Cómo mantener esa llama de amor en aumento?

 Comunicación: ahora estamos juntos las 24 horas del día, realizamos actividades juntos que antes quizás no hacíamos. Las miradas dicen demasiado, los ojos son la ventana del alma; mira a tu cónyuge constantemente, dile con tu mirada todo lo que tienes en tu corazón por él o ella. No se queden callados, pues aprovechen esas largas horas que pasan juntos.
 
 NO a las malas palabras: esfuércense por hablar bien el uno del otro. Ya basta de críticas y murmuraciones sobre tu cónyuge. Si lavó los platos o no, si atendió bien o mal la casa en cuarentena. Establezcan acuerdos y organicen sus tareas diarias para que eviten malas palabras y ofensas. Recordemos que…

Ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio. No se mientan unos a otros, porque ustedes ya se han quitado la vieja naturaleza pecaminosa y todos sus actos perversos. Colosenses 3:8-9

 Un buen café juntos: el café une corazones. Si no consumes café, puede ser otra bebida, pero el hecho de que en este confinamiento puedan tomarse algo juntos y compartir una grata conversación, oxigena su amor. Prepárale su café a la hora deseada, y compartan juntos la dicha que les da Dios de tomarse un buen café, jugo, o bebida de su agrado.
Sé intencional en los actos: ser automáticos y monótonos puede ser desventajoso. Seamos intencionales en la buena manera de tratar a nuestro cónyuge. Preparémosle una buena comida y propongámonos a servirle con amor, cada día. Este tiempo es perfecto para servir sin reservas ni condiciones a quienes tenemos cerca, nuestra familia. 

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” 1 Timoteo 5:8

“Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. Efesios 5:25

Así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. Mateo 20:28

 Buenos recuerdos: traigan a memoria esos momentos únicos e irrepetibles que disfrutaron antes de la pandemia y confinamiento. Aquellos viajes, boda, nacimiento de los niños, y gratos momentos vividos, será bueno traerlos a colación pues alientan y nutren el alma y la comunicación. Busquen los álbumes fotográficos y rememoren lo vivido. Esto oxigena el alma y las emociones; nada mejor que recordar en familia.
 
Quizás, en medio de las fotografías observes rostros felices… Autoevalúense como pareja, si en la actualidad conservan esa misma sonrisa, alegría y serenidad. Que de esos momentos puedan quedar grandes reflexiones, para esforzarse juntos por el futuro que vendrá. Recordemos que esta pandemia no será eterna, al igual que el confinamiento. 

Aprovechemos bien el tiempo, pues todo tiene su momento bajo el cielo. Este es el momento de disfrutar como matrimonio la pandemia. Ya basta de juicios, peleas, conflictos. Usemos este tiempo abrumador como una oportunidad para mantener viva esa llama de amor.

Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.  Efesios 5:15-17

jesus, christ, god

Venciendo la tentación

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:13)

REFLEXIÓN

La tentación es algo que podemos definir como: Un espejismo que se hace grande en nuestro interior. Una voz pequeñita que crece y que en un momento fugaz propone, aun sin decirlo, dejar de lado a Dios, haciéndonos creer que alguien o algo más podrá satisfacer plenamente nuestro corazón. Y es que, sin lugar a dudas, la tentación llega a nuestras vidas por medios humanos, somos impulsados hacia ella y muchas veces se va formando poco a poco en nuestro interior si le damos oportunidad.

Retrocedamos por un momento a lo que sucedió en el Jardín del Edén, en lo que llamamos, “La caída del hombre”, –La mujer se fijó en que el fruto del árbol sí se podía comer, y que sólo de verlo se le antojaba y daban ganas de alcanzar sabiduría. Arrancó entonces uno de los frutos, y comió. Luego le dio a su esposo, que estaba allí con ella, y también él comió.— Génesis 3:6, que triste episodio, todo un jardín repleto de árboles frutales del cual Dios proveyó al hombre y a la mujer para que comieran y ellos decidieron hacer caso a la serpiente y comer del fruto del árbol prohibido. El resultado: la entrada del pecado en el mundo por causa de la desobediencia, el pecado no fue comer del fruto, el pecado fue desobedecer la voz de Dios.

Vemos como esta tentación en el ser humano no llegó de repente, la mujer primero comenzó a escuchar la voz de la serpiente que con sus mentiras empezó a engañarla, ella dejó a un lado a Dios y no sólo dejó llenar su corazón de mentiras, sino que además comenzó a mirar el fruto del árbol como una opción para comer, finalmente lo tomó, comió de él e impulsó también al hombre a comerlo. Vemos como fácilmente se involucran los sentidos tales como: el oído, la vista y el tacto para llevar a cabo la consumación de esta tentación. Todas las demás pruebas que a nuestra vida llegan y que nos impulsan a hacer lo contrario a la voluntad de Dios no se diferencian en nada de este primer episodio de desobediencia de la humanidad.

Es posible que no estemos conscientes de cuando estamos ante una situación que nos llevará a cometer un acto totalmente contrario a la voluntad de Dios, en esta oportunidad debemos tener presente que:

LA TENTACIÓN NO PIDE PERMISO

Esta tentación de la que Pablo le habla a sus lectores se refiere a las pruebas de diverso carácter, es la misma palabra que usó el Señor Jesús cuando le ensañaba a sus discípulos sobre cómo debían orar, en Mateo 6:13 dice: “Y no nos metas en tentación”, en medio de estas pruebas se le manda a los creyentes a que oren para no ser llevados a ellas por fuerzas fuera de su control –Velad y orad, para que no entréis en tentación— Mateo 26:41; en todos estos casos vemos que de alguna manera las tentaciones siempre estarán presentes.

Sabiendo esto, podemos estar prevenidos como cual soldado se prepara para la batalla, ya que estamos conscientes que, así como en la guerra el enemigo puede atacar en cualquier momento, en la vida vamos a ser tentados a hacer aquellas cosas que a Dios no agradan, el pecado está al asecho, y el pecado lo podemos definir como todo aquello que decimos, vemos, oímos, hablamos, tocamos, hacemos, o pensamos que a Dios no agrada.

Pero, ¿Por qué Pablo dijo esto a sus lectores?

LA TENTACIÓN NO LE GANA A NUESTRA RESISTENCIA

En Corinto la cultura estaba llena de depravación moral y muchas presiones, no muy diferente a lo que vivimos actualmente, en ese sentido, Pablo conociendo esto, le habló a sus lectores de las cosas que debían evitar para no caer en pecado o hacer caer a otros en pecado, los amonestó, poniéndoles ejemplo de las cosas que sus antepasados hicieron y que no eran agradables a Dios, como la codicia, la idolatría, esa tendencia del hombre de amar o admirar en exceso algo por encima de Dios, la fornicación, tentar a Dios y la murmuración. Aquel que crea ser tan fuerte de manera que piense que no cometerá estos mismos errores, debe tener cuidado de no caer. Sea cual sea la prueba o tentación, lo cierto es que llagará de alguna manera, y que no sería algo que ellos no puedan resistir porque junto con la prueba, el Señor iba a dar la salida.

Debemos reconocer que no tenemos excusa cuando se trata de enfrentar las tentaciones, porque no son cosa sobrenatural, son impulsos motivados por nuestros sentidos que si cedemos ante ellos, sus consecuencias pueden resultar no muy convenientes, existen muchos tipos de tentaciones, pero la que Pablo está enseñando en este texto a sus lectores, es aquella que tiene relación con una persona, cosa o situación que atraen de forma irresistible y provocan un mal que puede afectar negativamente a la persona que cede ante ella y también a quienes le rodean, por lo general estos actos, son contrarios o se oponen de manera absoluta a la voluntad de Dios. Si otros han resistido las tentaciones, usted también lo puede hacer.

Pero, ¿Qué hacer para vencer la tentación?

LA TENTACIÓN PUEDE SER VENCIDA CON LA AYUDA DE DIOS

Por muy cruel y orquestada que sea la tentación, ninguna es tan irresistible como nuestro tan extraordinario, verdadero y magnífico Dios. El Señor Jesús cuando fue tentado en el desierto nos señaló la clave para ayudarnos a vencer las tentaciones Su maravillosa Palabra: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4.

Debemos entender finalmente que, si queremos vencer toda cruel tentación, debemos pelear no con nuestras propias fuerzas, sino con las fuerzas de Dios, porque su poder es capaz de librarnos de cualquier situación que para nosotros sea humanamente difícil de sobrellevar, el Señor nos ama tanto y desea fortalecernos mediante la actividad de su poder operando en nuestras debilidades.

Dios nos ayudará resistir la tentación ayudándonos a reconocer a aquellas personas y situaciones que originan el problema; a apartarnos de todo aquello que sabemos que es está mal y a Dios no agrada; escogiendo sólo lo que es correcto aun cuando no sea lo que más nos guste, a orar pidiendo la ayuda de Dios en todo momento, y buscar la compañía de aquellos que aman a Dios y que serán de ayuda en tiempos de tentación. Huir de la tentación es el primer paso hacia la victoria.

CONCLUSIÓN:

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener a Jesús como la salida a toda cruel tentación.
  2. Recuerda, el Señor Jesús fue también tentado estando en la condición humana, él siendo hombre y Dios al mismo tiempo, más que nadie puede entender cuando pasamos por tentaciones que creemos son imposibles de soportar, y aun cuando caemos como víctimas de ellas, él está allí dispuesto a perdonar nuestros más grandes errores.
  3. Lo más importante no es saber que en Jesús tenemos la victoria segura, solo debemos confiar en él y en su pronto auxilio en medio de una situación que comprometa nuestra integridad delante de él.

ORACIÓN

Señor te doy gracias porque tu nos amas de tal manera que no permitirás que seamos tentados mas de lo que podamos resistir y que además nos darás junto con la tentación la salida, que maravilloso eres Señor que nos proteges y nos permites fortalecernos cuando te glorificas aun en nuestras debilidades. En tu hijo Jesucristo, amén.

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Feminidad Bíblica Parte II – La verdadera fuerza de una mujer

Esta es la II parte de la Serie: Feminidad Bíblica Puede leer la Parte I, haciendo clic aquí

Vivimos en una sociedad llena de mensajes sobre lo que una mujer puede hacer, pero no por ser mujer, sino al parecer por hacer cosas de hombres. Entonces, nos encontramos venerando a la mujer por hacer cosas de hombres y no por las propias cosas que como mujer le han sido dadas a la mano para hacer.

Mi hija mayor, vive comparándose (en este sentido de la fuerza) con su primo-hermano. Si el levanta una silla, ella enseguida quiere mostrar que también puede. Un día intentó levantar algo muy pesado para ella, que el primo sí logró levantar, y al no conseguirlo, se sintió frustrada
porque no tenía tanta fuerza como él.

Eso mismo llega a pasar a las mujeres que pretenden vivir comparando sus capacidades y fuerzas físicas con las de sus esposos, amigos, vecinos u otros caballeros; entonces se vive en
guerra con el esposo y con cualquier hombre por querer usurpar su autoridad, esto por sentirnos competentes según nosotras. Hay ciertas verdades al momento de la creación de la mujer que nos aclaran un poco el panorama:

Diseño anatómico diferente (Gn. 1:27)

Lo primero que debemos comprender es que la mujer tiene un diseño anatómico diferente al de los hombres.

“La mujer y el hombre son distintos en cada una de las célula de sus cuerpos, esa diferencia en la combinación de los cromosomas es la causa básica del desarrollo masculino o femenino”. Otra diferencia notable está en “la estructura del esqueleto y aun en las funciones y tamaño de algunos órganos internos” –Dr. JamesDobson.

Por esto, la mujer suele ser más delicada físicamente, no quiero decir con esto que no tengamos fuerza, sé que muchas mujeres han desarrollado una gran fuerza física, pero nuestro cuerpo está diseñado para otras labores, menos físicas que las de un hombre.

Aceptación de roles (Gn. 2:18)

Lo segundo que debemos hacer es aceptar los roles que fueron diseñados al momento de la creación del hombre y la mujer. En génesis 2:18 indica que la mujer fue creada para ser ayuda idónea del hombre, esta frase se puede desglosar de la siguiente forma:

Ayuda indica que Adán no era capaz de alcanzar por sí solo todo lo que estaba llamado a ser y a hacer. Idónea para él denota complementariedad. La ayuda es necesaria para el trabajo diario, la procreación, y el apoyo y compañía mutuos. Una mujer que piensa que ser creada para ser ayuda idónea significa inferioridad no ha comprendido la gran labor para cual fue diseñada.

Entonces, ¿Qué me hace verdaderamente fuerte como mujer? En Proverbios 31:10-31 vemos una mujer fabricante, importadora, administradora, corredora de bienes raíces, granjera, costurera, tapicera y comerciante, sin dejar de ser cuidadora de su casa y encargada de la crianza de sus hijos. Sin embargo, su fortaleza y dignidad no provienen de sus sorprendentes logros y/o habilidades, éstas son solo un resultado, lo que realmente define la fuerza así como
la belleza de una mujer es que tema a Dios y lo coloca primero en su vida, esto es lo que le da sentido a todo lo que hace.

Hoy en día vemos mujeres que salen a trabajar, también las que trabajan desde casa, son emprendedoras y buenas administradoras de los bienes y recursos y sobre todo son la ayuda emocional, espiritual y física que sus esposos necesitan, esto mujer, te hace verdaderamente
fuerte, cumplir con el rol para el que fuiste diseñada. Una mujer es fuerte en tres aspectos de su vida: en lo físico, en lo emocional y en lo espiritual.

En lo físico: como mujer debes estar preparada para enfrentar los quehaceres del hogar cuando tu esposo no se encuentre. Tus hijos deben sentirse tan seguros contigo como lo estuvieran con su padre. Cambiar un bombillo, mover un mueble, colocar un tornillo, son solo algunos ejemplos de lo que en casa podemos mostrar fuerza física.

En lo emocional: como mujeres debemos estar preparadas para dar ánimo emocional a nuestros esposos. Ellos sufren mucha presión en este aspecto de su vida, luchan en sus mentes y contra sus emociones y muchas veces en reserva. Expresar adecuadamente las inconformidades al esposo, dar palabra de ánimo para la toma de decisiones, respaldar las decisiones del esposo aun en desacuerdo, son algunos ejemplos de esta fuerza.

En lo espiritual: como mujeres debemos estar dispuestas a enseñar la Biblia a nuestros hijos cuando nuestros esposos estén muy agotados, actuar y hablar con fe ante las decisiones de nuestros esposos, resistir con fe y sabiduría las circunstancias adversas que puedan enfrentarse en la familia, es parte de la fortaleza espiritual de una mujer.

Dios perfiló y equipó a la mujer para realizar tareas diferentes a las del hombre, pero estas tareas apuntan a la misma meta que las del hombre: honrar a Dios.


Publicado originalmente en el Blog 1Día de Mamá

Palabras alentadoras | Filipenses 1:12-14.

Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. (Filipenses 1:12-14)

Un reverso a la adversidad

Encarcelado Pablo, el diablo y los enemigos de la iglesia seguramente hacían un festejo, sacando provecho de la situación.

Las desalentadoras posibilidades, desde el punto de vista humano, para el avance del evangelio: «clausurada la misión y la obra, les informamos a todos que el apóstol a los gentiles está preso. Regresen a sus casas».

Desde el punto de vista de Satanás y los enemigos de Pablo: «!uh¡ Qué alivio, nos salvamos. Preso el hombre, se acabó este negocio. No se hable más del tal evangelio del Nazareno».

LA INDETENIBLE MANO DE DIOS

Pero que va, la indetenible mano de Dios sabe convertir los tropiezos al avance de su obra en un revés a la adversidad y la imposibilidad. Siempre ha sido así desde los inicios de la iglesia (Hechos 4:23-31; 5:27-42; 8:1-8).

El propio testimonio del encarcelado apóstol, demuestra que el evangelio no lo estaba (Fil.1:12).

Desde la prisión, la voz del Resucitado se podía oír por medio de Pablo, de manera de que muchos(prisioneros, guardias, funcionarios y otros) oyeron el mensaje de la Cruz y se convirtieron a Cristo (Fil.1:13)

Un efecto colateral para los creyentes: oyendo del ánimo del apóstol, testificando de Jesús, aun encarcelado, valientemente predicaron la Palabra (v.14).

LAS IMPLICACIONES PRÁCTICAS

Hoy, en medio de la actual pandemia, los templos y centros de adoración, grandes y pequeños, de un portazo fueron cerrados.

Quizá, muchos se preguntan, ¿Señor, cómo es esto posible? Y sería difícil imaginar a un Dios con las manos puestas en la cabeza preguntándose, ¿Qué hice?

Lo cierto es que esta situación pareciera quedarse por un buen tiempo, en diferentes partes del mundo. Esto será una pesadilla para muchos líderes de plataforma y muchos creyentes de auditorio acostumbrados a los edificios, a menos que cambien su enfoque de Iglesia. Pero lo cierto es que para Dios (sin desmerecer el esfuerzo de los constructores) el cerrar los templos no lo tiene corriendo de un lado a otro. El sabe darle un reverso a la adversidad, y de qué forma:

  1. La iglesia está volviendo a comprender lo que es su verdadera esencia y origen(la iglesia en las casas).
  2. La obra del evangelio avanza silenciosamente en las comunidades.
  3. Los hospitales, se han convertido en centros estratégicos para la misión, muchos enfermos de covid-19, llegan a la fe.
  4. El padre de familia pastorea a los suyos en casa y hay una retroalimentación bíblica !Esta debería ser la verdadera Escuela Bíblica!
  5. Los cultos se han multiplicado. Lejos del querido miércoles y domingo, en los hogares se realizan una variedad de devocionales, durante varios días de la semana.
  6. Las iglesias que se han organizado, siguen recibiendo sus ofrendas vía online.
  7. El pastorado, ha tenido que volcarse a distintas alternativas para que la enseñanza y vigilancia hacia los miembros de la iglesia permanezca activa. Los pastores han tenido que desempolvar el traje de campaña hacia los hogares.
  8. Las redes se han convertido en un campo de batalla, desplazando progresivamente el lugar de las tinieblas para la presencia de la iglesia.
  9. Se prueba la fidelidad y compromiso hacia la iglesia local. Esta pandemia probará quiénes son los verdaderos miembros comprometidos de tu iglesia. Pastor no te extrañes que muchos no regresen contigo y tu congregación, cuando termine la crisis.

LECCIONES QUE DEBERÍAN VALORARSE

Al final se verá, mucho más de cerca, los efectos positivos de la actual crisis para la iglesia. Cuando ésta regrese a los templos, que seguramente sucederá, ojalá haya aprendido y apreciado las lecciones que le dejó Dios, entre estás:

  1. Aunque deseables y atractivos los centros de adoración, no necesitas de ellos para ser iglesia.
  2. El avance del evangelio no se detiene porque los líderes estén aislados (Ej.Pablo).
    3. Las crisis prueban la fe y el coraje de la iglesia.
  3. En medio de limitaciones, la multiforme sabiduría de Dios da una creatividad increíble a la iglesia, para el cumplimiento de la misión.
  4. El viejo adagio reza: «cuando suena el río es porque piedra trae». Pero la mayoría de los líderes de iglesias fueron sorprendidos por la actual pandemia. Ahora, cuando suenen las alarmas, los líderes sabios y de mente aguda sabrán anteponerse a las crisis, antes que suceda. Mark Dever dice: «Debes tomar una visión a largo plazo», lo que dice Dever, debería llamar la atención de los pastores, sobre todo en un país, con tantas crisis en marcha como Venezuela.

La buena noticia para la iglesia es que el Dios que permitió el encarcelamiento de Pablo, es el mismo que sacó provecho de tal situación, al darle un reverso a la adversidad. Todo para su gloria y avance del evangelio.

Este Dios seguirá obrando en la vida de su pueblo, el cual tomado de su mano, aprende a ver oportunidades en cada crisis. Bien decían los misioneros surcoreanos, (que saben de profundas crisis) cuando interpelados por las angustias de algunos pastores venezolanos, les respondieron: «ustedes están en el mejor momento». Esto para las mentes sabias y entendidas en los tiempos.