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La recompensa prometida a los que resisten la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 21112020

Título: LA RECOMPENSA PROMETIDA A LOS QUE RESISTEN LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:12

«Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman».

CONTEXTO TEXTUAL

Santiago hasta este punto ha presentado consejos prácticos para soportar bien las pruebas (1:2-11), mostrando que se puede tener, alegría en las pruebas (1:2-4), sabiduría en medio de la prueba (1:5-8), y en el contexto anterior presenta como debe ser la actitud de dos clases sociales ante la prueba; los pobres y los ricos, indicando a los primeros que deben sentirse orgullosos de lo mucho que valen ante Dios y a los segundos, que deben sentirse feliz cuando Dios los humille, ya que las riquezas son como la flor del campo, es decir, duran muy poco.

INTRODUCCIÓN

El termino «bienaventurado» que se usa en este texto proviene del griego: «makarios», es uno de los adjetivos más usados en las Escrituras para calificar a los hijos de Dios, es el mismo que se usa en las bienaventuranzas de Mateo 5 y de Lucas 6, y es especialmente frecuente en el Evangelio de Lucas, hallándose 7 veces en el libro de Apocalipsis, se traduce como «bienaventurado» en casi todos los pasajes. Así comienza Santiago el versículo 12 del capítulo 1, indicando que es bienaventurado, es decir, dichoso el que soporta la tentación.

A simple vista parece difícil entender, como alguien que tiene que soportar la tentación o atravesar por pruebas, puede calificarse como alguien dichoso, ya que la prueba en si misma es dolorosa, sin embargo, esto sólo es posible entenderlo, cuando descubrimos el resultado final, las ricas bendiciones que se reciben de parte de Dios, cuando se logra alcanzar la victoria en medio de esa prueba.

«Nosotros tenemos por bienaventurados a los que sufren: Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin que le dio el Señor, porque el Señor es muy misericordioso y compasivo». Santiago 5:11

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que, el que soporta la tentación es bienaventurado porque de Dios recibirá todo lo que el más necesita.

REFLEXIÓN

Santiago inunda los corazones de su audiencia con tan extraordinaria verdad, el hombre a pesar de que tiene que soportar las tentaciones en esta vida, es bienaventurado, porque su victoria está segura en Dios y su recompensa es eterna.

«Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse». Romanos 8:18

1. EL HOMBRE ES BIENAVENTURADO POR SOPORTAR LA TENTACIÓN (V12A)

En este texto la palabra «soportar» proviene del griego «jupomeno» y significa perseverancia bajo una pesada carga, en este caso la tentación o prueba es esa carga pesada que el cristiano debe resistir para ser aprobado. Bien lo dijo Pablo a los corintios:

«No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar». 1Corintios 10:13

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios es quien nos ayudará finalmente a soportar la tentación, resistir la prueba y también proveerá el premio de la vida eterna que ha prometido a los que le aman, pero antes, es necesario ser aprobado.

2. EL HOMBRE DEBE SALIR APROBADO EN LA PRUEBA (V12B)

Esta frase «cuando haya resistido», significa cuando se haya cumplido, en este sentido lo que está queriendo decir el autor es: cuando se haya superado la prueba, fíjese que aquí «la prueba» se traduce del griego dókimos y significa «aprobado», no es el mismo uso que se le da a su plural «pruebas» en el versículo dos (perásmos), en aquel caso se trata de «las pruebas» que Dios permite que lleguen a nuestras vidas para ejercitar nuestra fe.

Pero aquí, dókimos (la prueba), es el mismo termino que usa Pablo cuando le dice a Timoteo:

«Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado (dókimos), como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad». 2Timoteo 2:15

Ser aprobado sólo es posible por la fuerza y ayuda de Dios. Debemos reconocer que sólo Dios se lleva toda la gloria y el mérito por la victoria obtenida. Es necesario entender que la verdadera dicha, el ser realmente bienaventurado, significa: poder contar con Dios en cada prueba, y saber que Él confirma que somos suyos, al ayudarnos a vencer toda cruel tentación.

«Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos». Salmos 84:5

Debemos tener presente que cuando se trata de resistir la prueba, son irrelevantes nuestras capacidades humanas, porque Dios usará de su capacidad divina para ayudarnos a vencer y llevarse toda la gloria, sólo debemos creer en que Él lo hará.

Es menester cuidarnos de no salir reprobados por ceder ante las tentaciones, antes, es necesario que revisemos muy cuidadosamente la fiel práctica de nuestras disciplinas y el uso de nuestras armas espirituales, para que podamos estar fortalecidos para cuando llegue el día malo.

«Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes». Efesios 6:13

Esta parte me gusta mucho, ya que muchas veces creemos que cuando pasamos por pruebas debemos luchar solos, y realmente no es así, el llamado es a soportar la prueba, y también a salir aprobados, pero esto solo será posible si estamos íntimamente conectados con Dios en nuestra búsqueda de la santificación, y eso implica la práctica de las disciplinas espirituales, puedo mencionar algunas tales como: el ingerir la Biblia y orar como las más importantes, sin embargo todas son necesarias, confesar pecados, ayuno, evangelismo, servicio, e incluso aquellas que involucran la comunión con la iglesia son sumamente importantes.

En mi experiencia hace dos meses con el nacimiento de mi hijo, pude vivir en carne propia, cómo Dios obra de manera sobrenatural a través de Su Pueblo, creer que Dios está con nosotros en todo el proceso, consiste en creer también que el actúa a través de Su Iglesia en medio de la prueba.

3. EL HOMBRE ES RECOMPENSADO POR DIOS (V12C)

Finalmente perseverar implica fidelidad, y esa fidelidad trae una gran recompensa eterna en Dios, es evidente que la corona de vida que menciona Santiago se refiere al premio de la vida eterna que Dios ha prometido para los que perseveran en Él, para los que permanecen fiel.

Santiago usa esta metáfora de la corona para representar esa esperanza que tenemos con Cristo en Dios, y dejar en evidencia que, una de las marcas o distintivo de un cristiano verdadero, es su perseverancia y su fidelidad hacia Dios aun en medio de las pruebas más difíciles. Pablo en su carta a Tito confirma esta promesa de Dios:

«en la esperanza de la vida eterna. Dios, que no miente, prometió esta vida desde antes del principio de los siglos». Tito 1:2

Y a los Romanos se los declara de la siguiente manera:

«vida eterna a los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad». Romanos 2:7

Podemos resumir que los que aman a Dios son aquellos que soportan la tentación y finalmente resisten la prueba o son aprobados. Los que aman a Dios son sus escogidos, y sus escogidos van a vencer con la ayuda de Dios toda cruel tentación y saldrán victoriosos en medio de la prueba. El apóstol Pablo se lo dijo a los Romanos:

«Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados». Romanos 8:28

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que ser calificado como bienaventurado, esa palabra nos hace recordar que a pesar de que tengamos que sufrir, el resultado final es glorioso en Dios.
  2. Recuerda, el mayor esfuerzo en nuestro caminar con Cristo, apunta a la premisa de presentarnos aprobados delante de Dios, siendo fieles a Él, aun en medio de las pruebas más difíciles y dolorosas.
  3. Lo más importante es recordar que Dios en su gran misericordia, está con nosotros en todo el proceso de principio a fin.

ORACIÓN

Amado Dios, gracias por recordarme que solo tu eres suficiente en mi vida, pues solo tú puedes proveer la salida para soportar la tentación, además solo tú puedes ayudarme a vencer y salir aprobado con la ayuda de tu Espíritu Santo, y por si fuera poco solo tú puedes ofrecer esa vida eterna que has prometido a los que te aman. Te alabo por tu misericordia y compasión, gracias porque me has enseñado tu verdad y porque puedo amarte gracias a que tú me has amado primero. En el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, amén.

Devocional «En ti confiaré» | 1 Corintios

1 Corintios | por Daniel Puerto

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es echo” (1 Co. 15:20).

La criónica es el proceso de congelar a una persona a 200°F (130°C) bajo cero después de fallecida. ¿Cuál es el propósito de la criónica? Esperar el progreso de la tecnología para descongelarte en el futuro e intentar revertir tu muerte. La criónica ha dado esperanza a muchas personas. Si tú deseas que te congelen después de morir, te costará unos US$200.000.

¿Cuál es tu esperanza? ¿Qué viene para ti después de la muerte? Tengo buenas noticias para ti, mejores noticias que la criónica. Todo aquel que se ha arrepentido de su pecado y confiado en Jesús como Salvador y Señor tiene algo mejor que esperar ante la realidad de la muerte: la resurrección. Esa es una esperanza verdadera, la única esperanza que existe.

Una defensa de la resurrección

La resurrección de Jesús es importante. Pablo se refiere a la resurrección 53 veces en sus cartas. El pasaje central de la literatura paulina para referirse a la resurrección de Cristo es 1 Corintios 15. En ese texto, el apóstol presenta una defensa convincente de este evento, el más importante de la historia de la humanidad. Muchos han tratado de negar que Jesús vivió, pero han quedado avergonzados ante la irrefutable evidencia histórica que confirma su vida y muerte en la cruz. Muchos también, no logrando negar la vida y muerte de Jesús, han presentado teorías para negar su resurrección, para negar la tumba vacía.

Hay quienes afirman que Cristo no murió realmente en la cruz, sino que se desmayó. Unos sugieren que hubo personas que tomaron el cuerpo de Jesús para deshacerse de él. Otros piensan que quienes visitaron la tumba se equivocaron de lugar. Algunos creen que realmente nadie constató que la tumba estaba vacía. Mientras que otro grupo de personas alega que nadie vio a Jesús sino fueron meramente alucinaciones.

¿Cómo se debe responder a esas teorías? Pablo responde en 1 Corintios 15:1-11 usando la evidencia que debe ser usada para corroborar cualquier evento histórico: testigos fidedignos. En resumen, Pablo dice: “Quien niega la resurrección de Cristo, debe tener una conversación con los testigos oculares que vieron al Cristo resucitado. Todavía están vivos muchos de ellos”. Cuando Pablo escribió 1 Corintios aún muchos de los que vieron al Cristo resucitado estaban vivos. Así que no era difícil verificar la evidencia histórica disponible.

¿Qué si Cristo no resucitó?

En 1 Corintios 15:12-19, Pablo habla hipotéticamente sobre la posibilidad de que Cristo no hubiera resucitado.

Su intención es hablar de las hipotéticas consecuencias que habría si la resurrección de Jesús fuera una mentira. El resultado sería el siguiente: “nuestra predicación” sería vana (15:14a), “[nuestra] fe” sería vana (15:14b, 17a), seríamos “hallados falsos testigos de Dios” (15:15), “aún [estaríamos] en [nuestros] pecados” (15:17), “los que durmieron en Cristo perecieron” (15:18) y seríamos “los más dignos de conmiseración” (15:19). Si Jesús no hubiera resucitado estaríamos acabados.

Las buenas noticias

De nuevo, la buena noticia es que Cristo resucitó. Si Jesús estuviera muerto,
el cristianismo estuviera muerto. Pero Jesús está vivo, así que el cristianismo está vivo y en él tienes vida eterna. Por eso, completamente convencido de que Cristo resucitó, Pablo declara con voz de triunfo: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (15:20).

La palabra “primicias” significa “primeros frutos”. Esta es una palabra que hacía referencia a los primeros frutos que se obtenían al comienzo de la cosecha. Los israelitas se presentaban en el templo para traer la ofrenda de las primicias, la cual garantizaba al pueblo que el resto de la cosecha vendría.

Cristo es las “primicias”. Él murió y tres días después se levantó, saliendo de la tumba para nunca más ver la muerte. Su resurrección te garantiza que habrá una cosecha. Viene un día en el que todo el pueblo de Dios será resucitado para vida y entrará en el reino de Dios. Para Pablo, la resurrección de Cristo representó el comienzo de algo grande. Su resurrección solamente es el punto de partida de la resurrección de los redimidos. Cuando Cristo se levantó de los muertos él garantizó el resto de la cosecha. Un día, todos los que han puesto su fe en él tendrán cuerpos glorificados y serán como él.

Tu esperanza

Mientras algunos ponen su esperanza en el avance de la ciencia y en la criónica, ¿dónde está tu esperanza? Ante el dolor y la adversidad, ante la enfermedad y la traición de amigos, ante la corrupción de las autoridades y la pérdida de empleo, ante el sufrimiento y la muerte, tú puedes poner tu esperanza en el Salvador, Jesucristo, quien sufrió, se enfrentó a la muerte y la venció para siempre.

Si estás en Cristo serás resucitado como él fue resucitado, recibirás un cuerpo nuevo que no experimentará más enfermedad, dolor, sufrimiento, pecado ni muerte. Habitarás con Cristo y con el pueblo de Dios por la eternidad.

Mi oración es que esta esperanza anime tu corazón y levante tu rostro porque “ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”
(Ro. 13:11).

Para reflexionar

¡Qué gran esperanza tienes en Jesús! Así como él resucitó, resucitarás para vivir eternamente con él. Confía en que él será fiel en cumplir su palabra, sostenerte hasta el final y llevarte a la gloria.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré
En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.

El pobre y el rico ante la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 19092020

Título: EL POBRE Y EL RICO ANTE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:9-11

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación, porque él pasará como la flor de la hierba. Cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae y perece su hermosa apariencia. Así también se marchitará el rico en todas sus empresas. 

CONTEXTO TEXTUAL

Santiago 1:5-8: En momentos de pruebas, Santiago invita a los lectores a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, de manera que puedan tomar decisiones correctas y que sean guidas por Dios, indicando además, que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, luego hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser asi, no recibirán nada de parte de Dios.

INTRODUCCIÓN

Es importante recordar que Santiago está escribiendo a los cristianos en la dispersión, lo que significa que muchos de ellos tuvieron que dejar sus empleos y posesiones para estar donde se encontraban ahora (los pobres), otros gozaban de una buena posición económica (los ricos), sin embargo, ambos tenían algo en común, estaban atravesando diversas pruebas.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que, es más importante nuestra posición en Cristo (lo eterno), que nuestra condición terrenal (lo temporal). En esto debemos gloriarnos, cuando seamos sometidos a diversas pruebas, sea cual sea la condición en la que nos encontremos. «Esto dice el Señor: no se gloríe el sabio en su saber; ni se gloríe el valeroso en su valentía; ni el rico se gloríe en sus riquezas. Mas el que quiera gloriarse, gloríese en conocerme y saber que yo soy el Señor, el autor de la misericordia, del juicio y de la justicia en la tierra; pues éstas son las cosas que me son gratas, dice el Señor». Jeremías 9:22-24.

REFLEXIÓN

Santiago exhorta, tanto al pobre como al rico, a que deben ser humildes delante de Dios y depender solo de Él.

EL POBRE DEBE GLORIARSE EN SU EXALTACION (V9)

Santiago de manera sabia, les recuerda a los hermanos que, aunque sean de humilde condición, deben sentirse orgullosos de lo mucho que valen delante de Dios.

Puede que no tengas todos los recursos que desearías tener en la vida, pero recuerda, lo más importante no son las riquezas, lo que verdaderamente te hace rico, es saber que para Dios eres muy valioso, que tu vida es importante para él, tan importante que pago un precio tan alto para rescatarte de la condenación eterna.

Tan alto que no escatimo ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de su gloria para hacerse obediente hasta la muerte de cruz, una muerte que no lo pudo contener y que fue derrotada con su gloriosa resurrección, más asi, pagó el precio por tus pecados, y por su gracia recibes la salvación y vida eterna, que sólo él puede darte.

Esta riqueza que se basa en lo que somos en Cristo, nos hace depender completamente de Dios, y esa dependencia es la que hará que tengamos victoria en medio de la prueba y Dios sea glorificado, de manera que cuando por ejemplo, acudas a un centro de salud para recibir los primeros auxilios por un accidente o una enfermedad repentina; pese a todo pronóstico u opiniones negativas de algún familiar o amigo, y pese a las circunstancias adversas que puedan presentarse en el ámbito que te rodea (crisis económica, escasez de medicinas, falta de transporte, entre otras), el Señor con su gran poder y gloria se va a manifestar de una manera asombrosa, dándote la victoria que necesitas en medio de la prueba, recibiendo la atención medica necesaria, medicinas y demás recursos que se requieran, de donde menos te imaginas.

Pues para Dios vales mucho como ya lo he mencionado y su gracia debe ser suficiente para ti. El apóstol Pablo experimento situaciones similares y basado en sus convicciones en una oportunidad le dijo a los filipenses: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Filipenses 4:19

Sabiendo esto es fácil dejar a un lado toda angustia, porque la confianza en Dios inunda todo nuestro ser:

«Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? No os angustiéis, pues, diciendo: «¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?», porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal». Mateo 6:25-34

EL RICO DEBE GLORIARSE EN SU HUMILLACIÓN (V10)

Se dice de los ricos o de las personas de altos recursos y poder, que, por lo general, su confianza esta puesta en sus riquezas, en lo que poseen y no principalmente en Dios, por eso el mismo Señor Jesucristo declaró: «Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios». Marcos 10:25.

Alguien dijo en una oportunidad: «Existe gente tan pobre, que lo único que tiene en la vida es dinero», y esta es una gran verdad, porque si tenemos a Dios, no nos hará falta nada como dijo el salmista.

Cuando nos apoyamos en las riquezas, recursos, personas, estatus social, posición política o económica, y confiamos en ellas más que en Dios, es allí donde el Señor muchas veces nos tiene que hacer llegar al límite y bajarnos a lo más profundo (humillarnos), para que podamos reconocer que sólo dependemos de Él.

Los cristianos del primer siglo lo entendieron asi, por eso para muchos de ellos era fácil desprenderse de lo que poseían y descansar en la sola provisión y sustento del Dios Soberano y Todopoderoso: «vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno». Hechos 2:45

LAS RIQUEZAS NO DURAN PARA SIEMPRE (V11)

Santiago no esta enseñando que las riquezas sean malas, el sólo está explicando que éstas no duran para siempre, como la flor de campo, se marchitan y dejan de ser, por lo tanto, lo malo está en confiar en las riquezas más que en Dios: «Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Mateo 6:24.

Vemos entonces que el énfasis está en depender completa y absolutamente de Dios en cualquier circunstancia. El apóstol Pablo supo poner en practica esta enseñanza en carne propia: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad». Filipenses 4:12

Ahora bien, nuestra mayor riqueza no es la terrenal, sino la gracia divina de nuestro Señor Jesucristo: «Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos». 2 Corintios 8:9

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios tiene cuidado de nosotros. Hay que reconocer que sólo debemos depender de Dios y no de nuestras propias posibilidades o fuerzas.

Es necesario entender que la fe en Dios, su gracia, favor, protección y provisión divina en nuestras vidas, es nuestra mayor riqueza. Debemos tener presente que para Dios no importa nuestra posición o condición en la tierra, lo más importante para él es nuestra alma y nuestra relación con él, pues eso es eterno, lo demás es temporal.

Cuidémonos de no darle más valor a lo temporal (lo que es de esta tierra) que a lo eterno (lo que es espiritual, las cosas de arriba).

CONCLUSIONES

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios sea cual sea su condición.
  2. Recuerda, nuestra mayor riqueza es lo que somos en Cristo, él ha pagado un alto precio para darnos una herencia inmerecida, por gracia somos salvos y tenemos la esperanza de vida eterna con su Espíritu Santo como garantía de esa maravillosa promesa.
  3. Lo más importante es recordar que Dios en su gran misericordia, está atento a nuestras necesidades y tiene cuidado de nosotros sus hijos.
  4. Siempre que sea necesario, el Señor nos llevara al límite para que podamos reconocer que su gracia es suficiente.

ORACIÓN

Amado Dios, gracias por una vez más mostrarme lo maravillosa que es tu gracia divina sobre mí, sin importar mi condición tú te diste por completo para salvarme, ahora sé que soy rico porque te tengo a ti y para mí eso es suficiente, gracias por cuidarme y socorrerme en mis necesidades, gracias por llevarme al límite y hacerme entender que sólo dependo de ti. A ti sea toda la gloria, en el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Sabiduría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 05092020

Título: SABIDURÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:5-8

«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor, ya que es persona de doble ánimo e inconstante en todos sus caminos».

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 1 al 4 del capítulo 1, Santiago hace una magistral introducción a su carta dirigida a las doce tribus en la dispersión, invitándolos a tener alegría en medio de las pruebas, ya que deben saber que la prueba de su fe redundara en oportunidades para esperar en Dios y depender completamente de él.

INTRODUCCIÓN

DA Carson sugiere en su libro: «Hasta Cuándo Señor» que un creyente no debe preguntarse cuánto va a sufrir o no; más bien debe preguntarse cuándo va a sufrir. Aprendimos en los primeros versículos de este capítulo que el sufrimiento es real y necesario en la vida del cristiano, este es producido por las pruebas que tenemos que pasar para madurar espiritualmente. Santiago recuerda a sus lectores que más importante que la prueba, es el hecho de saber que pueden contar con la ayuda de Dios, quien dispone de su sabiduría para que puedan soportarla y salir victoriosos de ella.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que la sabiduría de Dios es suficiente para soportar y vencer en medio de la prueba. «No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla». 1 Corintios 10:13

REFLEXIÓN

Es posible que no sepamos cómo reaccionar o cómo responder ante determina situación difícil cuando nos hallamos en pleno sufrimiento por causa de una prueba, en esta oportunidad es importante recordar que:

PODEMOS PEDIR A DIOS SABIDURÍA (V5) 

Cuando decíamos que la prueba de la fe produce paciencia, y que esa paciencia es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en la vida. Es en esa oportunidad donde es necesaria la sabiduría de Dios, esa capacidad de tomar decisiones sabias en circunstancias difíciles. Tiene sentido que Santiago ofrezca a sus lectores la sabiduría de Dios como recurso en medio de la prueba, pues comprobamos que es Dios quien dará juntamente con la prueba también la salida.

Además, conocemos que el Señor es un padre amoroso, y se complace de que sus hijos le pidan conforme a su voluntad, cuando el Señor nos da sin reproche eso significa que podemos pedir seguros de que Dios nos dará lo que estamos pidiendo sin echarnos en cara que no somos dignos de lo que pedimos. «Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen». Sal 103:13

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios está en completo control de todas las cosas. Debemos reconocer que dependemos completamente de Dios y eso es bueno.

DEBEMOS PEDIR CON FE Y SIN DUDAR (V6) 

Partiendo del concepto de fe compartido por el autor a los hebreos, «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Heb 11:1, podemos deducir que Santiago está simplemente haciendo énfasis en que un elemento indispensable en la oración es la fe, y esta fe no tiene lugar a dudas ni a la incredulidad, debemos pedir a Dios creyendo que lo que pedimos, él lo hará, es ver las cosas que no son como si fuesen, sin desestimar el poder y la soberanía de Dios. Recordemos que «sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan». Heb 11:6

Es posible pensar que el que duda de la bondad de Dios y de sus cuidados para con sus hijos, está dudando de la Palabra de Dios y de la obra de Cristo en su vida.

  • Debemos entender que la fe, sin dudar, es un elemento indispensable para poder recibir respuesta oportuna de Dios ante nuestras oraciones.
  • Debemos tener presente que Dios es un padre amoroso y generoso y nos dará conforme a su voluntad lo que pedimos y aun más de lo que pedimos porque él sabe de qué cosas tenemos necesidad en el momento de la prueba.

EL QUE DUDA NO RECIBIRA RESPUESTA DE DIOS (V7) 

Cuando dudamos, estamos demostrando nuestra falta de fe, hemos aprendido que nuestra fe necesita ser probada y que esa prueba produce paciencia, pues entonces dependiendo del tamaño de la prueba, asi debe ser el tamaño de nuestra fe o mucho mayor, y es que cuando Dios prueba nuestra fe, en realidad esta es midiendo, de que tamaño es mi fe.

  • La fe se mide y debemos procurar aumentarla, necesitamos cada día más fe para sobrellevar ciertas situaciones; el Señor comparó en una oportunidad el tamaño de la fe, con el grano de una mostaza, indicando que si nuestra fe al menos es de ese tamaño entonces grandes cosas podíamos hacer y nada nos será imposible.
  • Por la poca fe, los discípulos de Jesús no pudieron echar fuera el demonio (Mat 17:20), tuvieron miedo de morir ahogados (Mat 8:26) y Pedro tuvo miedo de hundirse en el mar cuando caminaba sobre el (Mat 14:31).
  • La fe es algo que será probado en nosotros y será medido por Dios, es algo que debemos confirmar y que debe crecer cada día en el creyente y además es algo que no debemos perder.
  • No dudemos pues, y tengamos fe en la verdad inmutable y permanente de Dios, no dejemos que el viento de la duda sobre el mar de los pensamientos, reflexiones y criterios nos mueva de un lado a otro y nos incapacite para tomar buenas decisiones en medio de la prueba.

EL QUE DUDA ES DE DOBLE ANIMO E INCONSTANTE EN TODOS SUS CAMINOS (V8) 

El hombre de doble ánimo es el hombre que compara Santiago con la ola del mar, es el hombre que se debate entre la fe y la incredulidad, es el hombre que piensa algunas veces que Dios le ayudará y renuncia en otras ocasiones a toda esperanza, tal persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser.

  • Debemos cuidarnos de no dejarnos llevar por la duda y las circunstancias no pueden ser nuestro motor, sino que en depender de Dios y confiar plenamente en su poder y soberanía debe estar nuestra certeza de que eso es suficiente para tener victoria en medio de la prueba.
  • Debemos entender que, para conocer la voluntad de Dios, debemos leer su Palabra y pedirle que nos revele cómo obedecerla, y luego estar dispuestos a hacer lo que Él nos diga.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios para soportar y vencer en medio de la prueba.
  2. Recuerda, nunca debes dudar del poder y la soberanía de Dios, el hará siempre conforme a su voluntad y esta será buena, agradable y perfecta.
  3. Lo más importante es recordar que la oración con fe es efectiva para recibir el oportuno socorro de Dios en medio de las dificultades.
  4. Sé consecuente, que lo que dices creer se refleje en tu diario vivir, vivamos más por fe que por vista, oremos más y quejémonos  menos.
  5. Como dice el Himno «Estoy confiando Señor en ti», “Si el sol llegase a oscurecer y no brille más, yo igual confío en el Señor que me va a ayudar”.

ORACIÓN

Padre amado, acudo a ti en oración para agradecerte la oportunidad que me brindas de poder glorificar tu nombre en medio de la prueba, gracias por ayudarme a entender que, aunque difícil sea el camino, tu estás conmigo en todo momento y guiaras mis pasos porque en ti he confiado. Dame la sabiduría necesaria para seguir soportando y obtener victoria en medio de esta situación. Mi vida y mi familia están en tus manos, en ti esperaré. En el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Devocional «En ti confiaré» | Romanos

Romanos| por Alberto Solano

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8:18). 

A lgunos más, algunos menos, pero todos sufrirán en esta vida. Es inevitable. Por más amistades, preparativos o seguros que tengas, ya sea directa o indirectamente, padecerás en algún momento. 

Para unos, esto puede ser causa de miedo. Pero el cristiano reconoce que, aunque en este mundo habrá aflicciones ( Jn. 16:33), un día Jesús traerá justicia y libertad de toda tristeza. Hay una esperanza que debe animarte y alentarte en medio de las pruebas: Aunque en la vida sufrirás, algún día estarás con Cristo para siempre, libre de dolor y pesar, segando los beneficios de tus pruebas en este mundo. 

Puedes estar convencido de ello, y encontrar esperanza y fortaleza. 

La realidad del pecado

Precisamente de esto escribe Pablo en Romanos 8:18, proveyendo verdades en las que puedes pensar en medio de las pruebas momentáneas que experimentes, para así poder confiar en la fidelidad de Dios.

Primero, el tiempo presente es pasajero y está contaminado por el pecado. Dios creó al mundo perfecto y bueno para su gloria (Gn. 1:31), pero cuando entró el pecado por medio de Adán, la creación fue corrompida y expuesta a maldad (Ro. 8:20; Gn.3:18), dando lugar a las atrocidades que vemos a nuestro alrededor. 

La creación está esclavizada a la corrupción (Ro. 8:21) y gime, esperando que la presente condición pecaminosa a la cual fue sujetada —lo que Pablo llama “las aflicciones del tiempo presente” (8:18)— llegue a su fin. En este mundo hay tristezas y dolores, pues las cosas no están bien gracias al pecado que impera por el príncipe de este siglo (Ef. 2:2), de allí que experimentamos enfermedades, problemas, tentaciones, condenaciones y adioses. 

Además, la condición caída de la creación no solamente afecta lo que sucede a nuestro alrededor, como terremotos, pandemias e inundaciones, sino que, primordialmente, afecta el corazón humano, dando lugar a pleitos, problemas, presiones y un mundo de maldad. 

La certeza del cristiano

No obstante, en medio de todas estas aflicciones, tienes una seguridad inamovible: a pesar de que sufras en esta vida, algún día vivirás en un mundo restaurado, libre de pecado e injusticia, con cuerpos glorificados, libres de tentación y condenación, porque Dios así lo prometió. 

Un día “enjugará Dios toda lágrima de [tus] ojos. . . ; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Ap. 21:4; cp. 7:16-17). Vivirás con Jesús, serás libre de aquello que, por el pecado, causa muerte, llanto, clamor y dolor. 

Tu cuerpo y tus facultades no tendrán más corrupción, no habrá más abusos ni pleitos, sino que tendrás un cuerpo glorioso, perfecto e ideal para vivir en gozo y paz para siempre (1 Co. 15:42-50). A esto se refiere Pablo con la frase “la gloria venidera que en ti ha de manifestarse”(Ro. 8:18). Las promesas de esperanza que Dios te ha dado son mucho mayores, “no son comparables” (8:18), con lo que padecerás en esta vida. 

Pues, cualquier tribulación en este mundo no solamente es momentánea, sino que es para tu bien (8:28), para que crezcas en madurez y seas más como Cristo (8:29), produciendo “en [ti] un… más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17). 

La gracia de Dios

Pero ¿por qué prometería Dios todas estas cosas siendo como eres? Todo hombre, habiendo nacido con una naturaleza caída y perdida (Ro. 5:12), odia a Dios, ama el pecado y no puede hacer lo bueno (3:10-18). Por ende, merece un castigo eterno bajo la eterna ira del Señor (1:18; 3:23; 6:23). 

Pero, a pesar de que merecías la muerte y condenación (6:23), Dios, por su gracia y amor, te redimió del pecado (5:8), te declaró justo delante del Padre (3:24-25) y te adoptó por gracia mediante la fe (8:15). Ahora no te llama enemigo, sino “hijo de Dios” (8:13, 16, 19, 21), y como hijo, eres heredero, es decir, tienes derechoa la glorificación futura, cuando se completarán todas las promesas por las cuales Jesús te dio salvación (8:17, 30).¡Eso es la gracia de Dios! 

La fidelidad de Dios 

Por eso, aunque en medio de los sufrimientos sea difícil pensar en otra cosa que “las aflicciones del tiempo presente” (8:18), puedes estar seguro de que Dios es fiel (Dt. 7:9) aun en tu debilidad (2 Ti. 2:13). Puedes, como dice Pablo, “[tener] por cierto” (Ro. 8:18) que esta esperanza es verdadera e inquebrantable,aunque el llanto continúe por un momento más. 

Aun frente al trago de tristeza más amargo, puedes estar convencido d e que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,ni potestades,ni lo presente,ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada [te] podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús [tu] Señor…” (Ro. 8:38-39). 

Así que, resumiendo lo que Romanos 8:18 enseña, cuando te encuentres en medio de sufrimiento y pruebas, recuerda que los pesares y problemas en este mundo son pasajeros y momentáneos, ninguno de ellos está por encima del control y autoridad de Dios. 

Recuerda que, si has creído en Jesús para salvación, tienes una esperanza prometedora que se manifestará cuando Jesucristo regrese, trayendo justicia perfecta a un mundo pecaminoso. Dicha esperanza es infinitamente mejor que tus aflicciones presentes. Y, finalmente, recuerda que, aunque estés en el valle de sombra de muerte más tenebroso, puedes tener por cierto que nada podrá separarte del amor de Dios que es en Jesucristo. 

Para reflexionar 

Así como puedes estar seguro de que habrá aflicción en tu vida, puedes estar seguro de la fidelidad de Dios en tu vida. Nada podrá separarte de él. Un día él hará todo nuevo y estarás con él.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.

Alegría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 29082020
Título: ALEGRÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA
Autor: Wilmando Hernández
Texto: Santiago 1:1-4

Santiago 1:1-4 Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

CONTEXTO HISTÓRICO

Santiago (Jacobo, el hermano del Señor Jesucristo, hijo de María y José), escribe a los judíos cristianos esparcidos por las naciones circundantes; otros comentaristas argumentan que escribe al nuevo Israel, la Iglesia Cristiana.

Lo cierto es que…

el primer punto que debe notarse es que fue escrita a una iglesia que estaba bajo presión. Los cristianos no estaban siendo llevados al martirio, pero estaban sufriendo persecución económica y opresión (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) y, bajo esta presión, se estaba destruyendo la iglesia.

Hay dos formas en las cuales los miembros de la iglesia pueden responder a la presión extrema. Pueden tirar juntos y ayudarse entre sí o pueden entrar en compromiso con el mundo y dividirse en facciones de disputas ociosas. Santiago quería que sus lectores hicieran lo primero, pero lo que en realidad estaba pasando era lo segundo, pues la gente estaba luchando por abrirse paso en el mundo. Estos problemas hacen que la carta tenga mucha relevancia para la iglesia actual.

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 2 al 12 del capítulo 1, Santiago expone algunos consejos prácticos para soportar bien las pruebas; después de indicar a sus lectores qué, deben gozarse cuando pasen por las pruebas, ya que esto produce paciencia y posteriormente, madurez espiritual en el creyente (1:2-4), invita en los próximos cuatro versículos (1:5-8) a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, indicando que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, además hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser así, no recibirán nada de parte de Dios por ser inconstantes en todos sus caminos. Luego habla del pobre y el rico ante la prueba (1:9-11), y la recompensa prometida a la prueba (1:12).

INTRODUCCIÓN

Cada cristiano debería tener una clara comprensión de la teología del sufrimiento. Esto es algo sobre lo cual se ha hablado poco, pero en la medida que entendamos que el sufrimiento también está dentro de los propósitos de Dios, entonces vamos a tener una mejor aceptación de la necesidad de pasar por las pruebas de nuestra fe. Como dijo Lutero: «a menos que vivas la experiencia del sufrimiento, no puedes saber lo que significa tener esperanza».

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que las pruebas son necesarias para poder madurar espiritualmente. En nuestro caminar con Cristo las pruebas son parte importante de nuestra vida cristiana, el apóstol Pedro dijo sobre las pruebas: «Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo».
1 Pedro 1:6-7

REFLEXIÓN

Es posible que no entendamos inmediatamente el propósito de la prueba que nos ha sobrevenido, por tanto, en esta oportunidad es importante recordar que sea cuál sea la prueba:

DEBEMOS ESTAR ALEGRES (V2)

No se trata de estar alegre por la circunstancia por la cual estamos pasando, porque sería un poco hipócrita de nuestra parte fingir un estado emocional que no corresponde coN nuestra actual realidad, se trata de estar alegres porque sabemos que al final es Dios quien está detrás de la prueba.
Sabiendo esto, debemos antes que nada, guardar la calma, porque las pruebas tienen un propósito divino de parte de Dios, están dentro de sus planes que pasemos por ellas.
Debemos mantener una buena actitud durante todo el proceso de la prueba porque solo asi podemos recibir la bendición de parte de Dios.

LA PRUEBA NOS DA OPORTUNIDAD DE PRACTICAR NUESTRA FE (V3)

Cuando Santiago dice que la prueba de la fe produce paciencia, está queriendo decir que la misma prueba es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en nuestra vida.

La meta final no es soportar la prueba con resignación y aires de derrota, sino con la plena convicción de que finalmente todo está bajo el control de Dios y su resultado será completamente glorioso.

SOPORTAR CON ÉXITO LA PRUEBA NOS AYUDARÁ A MADURAR ESPIRITUALMENTE (V5)

Es importante cuidarnos de no perder la bendición de glorificar a Dios aún en medio de la prueba, ya qué, por ser capaces de soportar la prueba con la debida actitud, no sólo vamos a tener la fuerza para soportar aún más y conquistar en batallas todavía más duras, sino que además, seremos de fortaleza y bendición para los que nos rodean.

Debemos ver el final de la prueba, no con la esperanza de obtener lo que nosotros anhelamos que suceda, sino con la esperanza de que Dios hará conforme a su santa y divina voluntad lo que Él sabe que es mejor para nosotros.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el ser sometido a pruebas, sabiendo que tienen un propósito divino y un fin glorioso.
  2. Recuerda, el Señor nunca nos pondrá una prueba mayor de lo que podamos resistir y siempre nos dará la salida para poder soportarla. (Ver 1Cor 10:13).
  3. Lo más importante no es alcanzar la meta, sino la actitud durante toda la carrera, la pregunta no es, cuándo acabará, sino cómo terminará.
  4. Vale la pena sufrir por algo eterno que descansar por algo temporal.
  5. Como dice mi hermano y amigo, el Pastor. Renso Bello, «se vale llorar, pero no dejes de creer en Él».

ORACIÓN

Padre Santo, vengo a ti en el precioso nombre de tu amado hijo Jesucristo, mi Señor y Salvador, pidiendo tu ayuda para poder soportar la difícil situación que estoy atravesando en estos momentos, gracias por mostrarme que es necesario que mi fe sea probada, para que mi carácter sea perfeccionado en la paciencia, quiero glorificar tu nombre aún en medio de esta prueba, al resistirla con gozo, sabiendo que al final tú tienes el control. Sea lo que sea que resulte finalmente, te alabaré porque tú eres Dios Soberano, y Digno de recibir toda la gloria, la honra y el poder, por los siglos de los siglos, Amén.

Devocional «En ti confiaré» | Hechos

Hechos | por Roberto Sánchez 

«Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;… Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra…»

(Hch. 4:24b-30). 

Las pruebas pueden ayudarte a crecer en tu relación con Dios o pueden hundirte en amargura y desolación. Todo depende de tu perspectiva y respuesta al sufrimiento. Recordar la soberanía de Dios en esos momentos es vital para afrontar bíblicamente las dificultades de la vida.  Hechos 4:24b-30 relata una de las oraciones más dramáticas en el Nuevo Testamento que puede servirte de modelo en momentos de prueba y angustia.

Es en el momento de la prueba donde la fe es pulida, donde eres santificado y donde Cristo es exaltado. Lo que sucedió como antesala de esta oración modelo es que Pedro y Juan sanaron a un cojo (Hch. 3:1-10) y, a continuación, predicaron el evangelio de Jesucristo (3:11-26). Como consecuencia, muchos creyeron (4:4). 

Sin embargo, la conmoción que causaron hizo que los líderes religiosos arrestaran a los dos apóstoles (4:1-4). Después de un intenso interrogatorio, los amenazaron y los dejaron ir (4:23-31). Pedro y Juan regresaron a los creyentes en Jerusalén y les relataron lo sucedido. 

Respondiendo adecuadamente

En lugar de atemorizarse y ceder, la iglesia oró. Esa es la actitud adecuada. Es lo que Dios desea que todo cristiano haga. Era la voluntad de Dios que predicaran y cumplieran su misión. No podían dejar de hacerlo, tal como Pedro y Juan afirmaron a los líderes religiosos (4:19-20). 

Por eso acudieron en oración al único que estaba en control. La iglesia estaba consciente del peligro de ser encarcelados y castigados. Jesús acababa de ser crucificado. El riesgo era latente. Realmente se estaban jugando la vida. Sin embargo, la iglesia no respondió con temor o ansiedad, sino que acudió al Señor en oración. 

La base de la oración 

Lo primero que la iglesia reconoció en su oración es que Dios es soberano (4:24). “Soberano Señor” viene de la palabra “déspota”que implica pleno poder y autoridad.Ellos sabían quién era Dios y quiénes eran ellos. “Déspota”, cuando se atribuye a un humano, tiene una connotación negativa; sin embargo, cuando es dirigida a Dios es positiva, ya que enfatiza el poder ilimitado de Dios (Lc. 2:29; 2 Ti. 2:21; 2 P. 2:1; Jud. 4; Ap. 6:10).

Lo segundo que la iglesia reconoció es que el Dios soberano es el Creador, relacionando la soberanía de Dios con la creación (Hch. 4:24). Dios hizo “el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay”. Nada se escapa de su poder. 

Él había creado a los hombres que estaban intentando detener el avance del evangelio, y orar así haría que recordaran quién está verdaderamente en control. 

Lo tercero que la iglesia reconoció es que el Dios soberano ha hablado. Al orar, citan la palabra de Dios, el Salmo 2:1-2 (Hch. 4:25-26). La oración está saturada de la palabra de Dios. Recuerdan lo dicho por David y afirman que —a lo largo de la historia— siempre que el reino de Dios ha amenazado al reino de los hombres, “los reyes de la tierra” han fracasado en desafiar la soberanía absoluta de Dios. Al final, Dios prevalece de acuerdo a su palabra. 

Lo cuarto que la iglesia reconoció es que el Dios soberano estaba en control al enviar a Jesús para cumplir su propósito. A pesar de que tal como el Salmo 2 afirmaba, muchos conspiraron contra Jesús, sus enemigos hacían “cuanto su mano y su consejo habían antes determinado que sucediera” (4:28). 

Ahora su iglesia estaba comenzando a sufrir parte de lo que sufrió el Hijo de Dios. Al recordar esto en su oración, reconocieron que todo cuanto sucedía era parte del plan y propósito de Dios. 

La petición 

Con base en lo anterior, presentan su caso: 

«Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús»
(4:29-30). 

La iglesia oró sabiendo que él estaba en control y que era su voluntad que los apóstoles siguieran predicando la palabra. Por eso pidieron valentía y que Dios estuviese con ellos validando el mensaje que proclamarían. 

Dios respondió fielmente: 

«Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios»

(4:31). 

Ellos no pidieron ser librados de la hora de la prueba, no pidieron juicio para sus opositores, sino pidieron valentía para hacer su labor. El sufrimiento es inevitable ( Jn. 16:33), pero puede ser sobrellevado y abrazado entendiendo y afirmando la soberanía de Dios. 

Como cristiano, necesitas afirmar su soberanía y vivir a la luz de esta verdad, confiando tu vida en sus manos. En el momento de la prueba, acude a él en oración, sabiendo que está en control y confiando que hará su voluntad. Él será fiel en tener cuidado de ti. 

Para reflexionar 

En el momento de la prueba no permitas que la duda y la incredulidad asechen tu mente. Busca depender de Dios en oración sabiendo quién es él y reconociendo que será fiel en cuidar de ti.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré
En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.

Devocional «En ti confiaré» | Juan

Juan |por Josué Pineda Dale

«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí» ( Jn. 14:1).

Irónicamente, el ser humano es más susceptible a preocuparse por lo que desconoce que a tener confianza en lo que conoce que es verdad.

Es más fácil dudar y tener temor que confiar. No es diferente para el creyente. Aún y cuando sepas que eres hijo de Dios, que estás seguro en sus manos, que nadie puede separarte de él y que él te sostendrá hasta el final, puedes fácilmente sucumbir ante la duda en el momento de la prueba.

Por esa razón el salmista habla a su alma en el Salmo 103. David recuerda las bendiciones que Dios le ha dado como combustible para seguir adorando a Dios. Recordar la fidelidad de Dios es fundamental porque él nunca cambia. La memoria de su fidelidad revelada en el libro de Juan te dará ánimo, fe y fortaleza en el momento de prueba y angustia.

El mandato

En Juan 14, Jesús consuela a sus discípulos con estas palabras: «No se turbe vuestro corazón» ( Jn. 14:1). Lo que vendría sería muy duro. Aunque él sufriría y moriría en la cruz, es Jesús quién los consuela a ellos. Él estaba a punto de morir (13:1), Judas lo traicionaría (13:26), Pedro lo negaría (13:38) y los discípulos no podrían acompañarlo adonde iba (13:36).

Por eso Juan 14:1 comienza de esa manera. Jesús quiere que sus discípulos piensen correctamente, no en las circunstancias, sino en la verdad de Dios. Jesús no solo manda a los discípulos a no turbarse —a no preocuparse— sino a creer en él como el Hijo de Dios: «…creéis en Dios, creed también en mí» (14:1) La base de su fe, de su confianza, era él mismo. No se trataba de no turbarse simplemente, sino de confiar en él porque es Dios y es fiel.

Su palabra es verdad y era necesario que él partiera para cumplir el propósito de Dios. Jesús no dejaría a sus discípulos solos. Él iría «a preparar lugar para [ellos]»(14:2). Por eso afirmó ante lo siguiente: «A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después» (13:36).

El hecho de que Jesús subiese al Padre no cambiaba las cosas, sino que cumplía el plan y propósito de Dios. Jesús cumplió al pie de la letra la obra que el Padre le encomendó (17:4). Por eso podían confiar en él. Jesús se fue para preparar lugar para los suyos (14:2), pero vendrá otra vez (14:3).

La revelación

Los discípulos no entendían a plenitud adónde iba Jesús ni qué quiso decir cuando afirmó que sabían el camino (14:4). Solo sabían que tenían temor por lo que vendría. Por eso Tomás le pregunta acerca de cómo llegar a ese lugar (14:5). Jesús respondió con una frase que millones de personas han escuchado, proclamado y aún memorizado: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (14:6).

Él es el camino. Él es la verdad. Él es la vida. Fuera de él es imposible tener acceso al Padre y a la vida eterna. Si eso no era suficiente, Jesús afirma su deidad diciendo que ahora había visto al Padre también (14:7), porque él y el Padre son uno. Dios mismo estaba en medio de los discípulos, había habitado en medio de ellos, y estaba mostrándoles el camino. Por eso debían creer en él y no tener temor.

Jesús es Dios y estaba revelándose claramente a sus discípulos para que creyeran en él, fortaleciendo su fe para lo que vendría. Jesús continúa aclarando la confusión que tenían.

Seguramente era mucho que procesar. Felipe se conformaba con ver al Padre (14:8), a lo que Jesús respondió: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (14:9). Jesús no actuaba por su cuenta, sino que, como afirmó: «…el Padre que mora en mí, él hace las obras» (14:10).

Si no creían sus palabras, Jesús les apunta a sus obras, las cuales daban testimonió de quién era él en verdad (14:11-12). No actuaba por su cuenta, así como tampoco lo haría el Consolador que enviaría luego de su partida (14:16).

Dios envió a su Hijo unigénito para cumplir su propósito salvífico para dar esperanza a los que estaban sin esperanza. Él sería fiel en cumplir al pie de la letra. La verdad de Dios revelada en Jesucristo es y debe ser una fuente inagotable de esperanza y fe. Debe combatir la incredulidad y la desesperanza porque él es fiel y cumplió su palabra y seguirá cumpliéndola hasta el final.

No dudes ni un instante que él es fiel y te sostendrá. Así como Jesús dio ánimo a sus discípulos, motivándolos a creer y confiar en él, así debe su palabra darte ánimo hoy. No te turbes, confía en él. Él es fiel y no te dejará. Él estará contigo hasta el final. Que su palabra te sostenga siempre.

Para reflexionar

Aunque haya pruebas y dificultades en tu vida, no te turbes ni pierdas la esperanza. Él es fiel. Cree y confía en él. Aférrate a su palabra, su verdad, y no mires las circunstancias, sino a Cristo.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré
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El Altar Familiar | Parte II

Para ver el artículo anterior de Altar Familiar presiona aquí 

El Altar Familiar debe convertirse en una Prioridad Espiritual en nuestra Casa

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.»
‭‭Deuteronomio‬ ‭6:4-7‬ ‭RVR1960‬‬

Honrar a Dios en el núcleo familiar, de forma permanente, es parte de nuestro reconocimiento a su autoridad, soberanía y poder sobre nosotros.

La adoración en casa comienza por nuestro ejemplo

Desde el momento en que el creyente recibe a Cristo como Señor de su vida, él viene a residir en su corazón, se convierte en dueño de su ser, y debe honrarle con sus acciones. Nuestra Vida es el testimonio que afirma nuestra fe. La familia es impactada por lo que ve en nosotros. Por la forma en que rendimos adoración a Dios, es que los nuestros son motivados a formar parte del altar familiar.

La familia se integra en la adoración por el mover del Espíritu Santo en casa

Si el hogar se vuelve un centro de adoración a Dios, definitivamente la presencia del Altísimo llenará el lugar por completo. El Espíritu Santo comenzará a transformar los corazones y las Vidas de nuestros padres, pareja, hijos, y demás personas que habiten con nosotros.

En ocasiones, comenzamos solos nuestras reuniones en casa, pero poco a poco, con el favor divino, veremos cómo nuestra familia se irá integrando en la adoración. Clamemos por la presencia del Espíritu Santo en nuestros hogares. Preparemos el ambiente adecuado para que el Consolador se sienta a gusto en casa.

Dejemos que él mueva las piezas del rompecabezas como sabe hacerlo. Cuando menos lo imaginemos gozaremos de la bendición de tener un altar familiar con la participación de todos. Por medio del culto familiar se puede mostrar a los hijos que el cristianismo auténtico es un estilo de vida, es algo de todos los días a cada instante del día, es una forma de encarar la vida en dependencia absoluta del Señor.

La importancia del altar familiar

En el hogar donde la familia se reúne para adorar a Dios, su presencia es sensible. Vivimos en una época dominada por el pensamiento de que hay tiempo para todo. Esto puede ser real si nos disponemos a ser fieles administradores de nuestro tiempo y de nuestros recursos.

Sin embargo, aunque reina dicho pensamiento, la gente, aun los creyentes, rara vez dedican tiempo para consagrarlo a Dios, no sólo de manera personal, sino especialmente con su familia. Pensamos en hacer miles de cosas, incluso con nuestra familia, y luchamos por consolidar las ideas que vienen a nuestra mente, pero siendo sinceros, ¿qué tanto pensamos y hacemos por el crecimiento espiritual de los nuestros?

Consagración Familiar

El altar familiar debe convertirse en una prioridad espiritual en nuestra casa. El Señor no sólo nos pidió consagración individual a nosotros, sino que también incluyó en esa entrega a nuestra casa. Tenemos que educar a nuestra familia en el temor de Dios, haciendo parte constante de nuestra vida la enseñanza de los principios bíblicos a los miembros del hogar. Y estas palabras… estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa… (Deuteronomio 6:6, 7). ¡Para eso sirve el altar familiar!

Debemos llegar a decir, junto a nuestra familia, como decía el salmista, Salmo 119:103 “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN O APLICACIÓN:

¿En qué grado le ha dado importancia al altar familiar? ¿Será que necesitan replantear sus convicciones como miembros de la familia y, en virtud de lo que son, empezar a honrar a Dios con su casa, con su cuerpo y con todos los miembros de la familia?

Vivamos el cristianismo en toda su magnitud en el seno de la familia, en cada decisión que debemos tomar, en cada actividad que debemos realizar. De ninguna manera podemos edificar familias cristianas sin dar importancia al culto familiar o al altar familiar. En cuanto al cuándo y al cómo del altar familiar, esto depende de las circunstancias específicas de cada familia.


Autor desconocido 

Devocional «En ti confiaré» | Lucas

Lucas | por Héctor Salcedo

«¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos» (Lc. 12:6-7).

Hace algunos años, a mi suegra le fue diagnosticado un cáncer de pulmón. Para toda la familia fue un evento inesperado porque hasta ese momento ella había disfrutado de una excelente salud. Tanto mi esposa como su hermana se entregaron “en cuerpo y alma” al cuidado de su madre.

Médicamente hablando la situación era complicada porque el cáncer había avanzado. Hubo días difíciles, en los que todo parecía indicar que el tratamiento no estaba dando resultado. Lo más angustiante para nosotros y sobre todo para mi esposa era que hasta el momento del diagnóstico, su madre no había puesto su fe en Cristo para la salvación de su alma, y eso era peor que el cáncer mismo.

En momentos como estos, la inclinación natural es el temor y la angustia. Aunque teníamos la teología correcta, no pudimos evitar sentirnos agobiados con el dolor de que mi suegra pudiera partir de este mundo sin Cristo. Es precisamente ahí, donde la enseñanza de Jesús en Lucas 12:6-7 es como «agua fresca en medio del desierto».

La proclamación del mensaje del evangelio traería aflicción a los discípulos, pero Jesús les exhorta a temer a Dios más que a los hombres (12:5). Lo peor que el hombre puede hacer es matar el cuerpo y, si eso ocurre, el alma va a Dios. Pero Dios puede hacer que tanto el cuerpo como el alma perezcan (12:5).

Al declarar esto, queda la sensación de que el dolor experimentado en nuestro cuerpo no es importante para Dios. Pero Jesús, anticipando lo que sus discípulos pudieran pensar en ese momento, les da dos razones por las que ellos no deben tener temor.

El cuidado del Señor

La primera razón para no temer es cuando les dice: «más valéis vosotros que muchos pajarillos» (12:7) Jesús enseña esta reconfortante verdad mostrando la manera minuciosa en que Dios cuida de su creación, específicamente de los pajarillos.

Dos cuartos por cinco pajarillos (12:6). Ese era su valor en el mercado.Un cuarto era equivalente a una hora de salario de un obrero. De manera sorprendente, Jesús afirma que «ni uno de ellos está olvidado delante de Dios» (12:6). Es muy alentador pensar que Dios se ocupa aún de cosas que para muchos no tienen ninguna importancia. Si Dios cuida aún de estos pajarillos de «poco valor», cómo no se ocupará de ti que, según Jesús, vales más.

Esto es así porque llevas en ti la imagen de Dios (Gn. 1:26-27) y además, «él [te] compró con su propia sangre» (Hch. 20:28, LBLA).

El control del Señor

Hay una segunda razón por la que Jesús afirma que sus discípulos no deben temer: “Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados” (Lc. 12:7). Dios conoce a los suyos de manera personal y detallada. Es la misma lógica de los pajarillos. Si tus cabellos están contados, Dios tiene conocimiento y control de todos los demás detalles de tu vida.

En sus manos estás seguro y bajo su cuidado puedes descansar. Él nunca te fallará y está siempre en control.

La fidelidad del Señor

Volviendo a la salud de mi suegra, la situación no mejoraba y sentíamos a Dios distante.En ese momento pasó algo en mi trabajo que llamó nuestra atención hacia el cuidado de Dios por nosotros. Un viernes en la noche habíamos terminado un trabajo importante en la oficina. Eran pasadas las nueve de la noche y todos se fueron a casa.

Por error, alguien se llevó documentos importantes de todo lo que habíamos hecho. Esta persona se detuvo a comer algo y su vehículo fue violentado y le robaron su computadora y todos los documentos. Esa noche, yo no me enteré de nada porque la persona había decidido dejar pasar el fin de semana para ver si encontraba alguna solución al problema.

Precisamente, al día siguiente, mi esposa llegaba del extranjero luego de haber estado casi 20 días con su madre, mientras recibía el cuidado médico que requería. El lunes en la mañana, mi esposa tuvo que ir conmigo a la oficina.

En ese momento, recibí una llamada de mi padre, con quién, es importante decir, compartimos el mismo nombre. En esa llamada mi padre me informó que un empleado de seguridad de un establecimiento que está cerca de nuestra iglesia, lo llamó porque encontró dos carpetas con documentos que parecían importantes y que tenían el nombre de “Héctor Salcedo”.

Increíblemente, los documentos robados el viernes anterior, fueron depositados por los vándalos en un depósito de basura cercano a nuestra iglesia. El empleado los vio y, en la providencia de Dios, conocía a mi padre. Cuando mi padre me trajo los documentos, yo aún no estaba enterado de lo que había pasado el viernes.

A los pocos minutos, recibí la llamada de la persona a la que le fueron sustraídos los documentos y me informó del hecho. En ese momento,pude decirle que no se preocupara,que tenía los documentos en mis manos. Demás está decir que se quedó sin palabras.

En todo momento, durante ambas llamadas, mi esposa estaba en mi oficina frente a mí. Ella fue testigo de todo. En ese momento, me percaté del claro mensaje de Dios para nosotros. Si él tenía control de unos documentos que se pierden, también tenía control de la situación de salud de su madre y de su destino eterno.

¡Él nos estaba animando a confiar en él! Mi suegra no está más con nosotros, ¡pero la veremos en gloria! Nuestro bondadoso Señor se ocupó de abrir su mente y corazón y, aunque murió físicamente de cáncer, tal y como pasó con Lázaro, «[su] enfermedad no fue para muerte, sino para la gloria de Dios» ( Jn. 11:4).

Para reflexionar

Dios tiene control de cada detalle de tu vida. Confía en él. Nunca te dejará, ni te abandonará. Puedes creer en su palabra que es verdad, sabiendo que él te ama y que eres importante para él.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré
En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.