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La Historia detrás del Himno: «Estoy bien»

Himno: «Estoy bien» | Autor: Horatio Spafford

Horatio Spafford nació el 20 de Octubre de 1828, en Troy, New York en el seno de una familia próspera y reconocida en los Estados Unidos. Su padre Horatio era autor de diccionarios geográficos, uno de ellos titulado «A gazetteer of the state of new york» publicado en 1813. Formó parte del movimiento abolicionista y tenía gran influencia en los Estados Unidos. Era un empresario exitoso. Su grado de influencia era tal que hay registro de correspondencia entre él y el presidente Thomas Jefferson en una carta que data del 14 de Mayo de 1809. Se casó con Elizabeth Clark Hewitt Spafford y de este matrimonio nació Horatio Spafford.

De joven Spafford recibió una concienzuda educación religiosa, a la vez que se formó como abogado, especializado en jurisprudencia médica. En 1856 Horatio se mudó a Chicago donde se unió con dos socios para fundar una firma de abogados llamada «Spafford, McDaid & Wilson». También hizo varias inversiones en bienes raíces en el área central de Chicago lo que le permitió aumentar su patrimonio.

Mientras daba clases bíblicas se enamoró de Anna Tuben Larssen, nacida en Noruega, cuya familia inmigró a los estados unidos cuando ella tenía 4 años de edad. Debido a que ella era mucho más joven que él, en vez de mostrar públicamente su amor por ella se ofreció a pagar sus estudios hasta que ella estuviera en edad de matrimonio. En 1861 se casaron, ella tenía 19 años de edad y él 33.

En 1870 sus inversiones en bienes raíces estaban estimadas en 38.000 dólares, suma nada despreciable para la época.

En 1871 su vida próspera y tranquila se vio interrumpida por una serie de desgracias que pondrían a prueba su fe. En primer lugar perdió sus inversiones en bienes raíces durante el gran incendio de Chicago en el cual murieron 300 personas, y se consumieron nueve kilómetros cuadrados. El incendio se concentró en el área en la cual Horatio había realizado gran parte de sus inversiones en bienes raíces. La crisis económica de 1873 también afectó considerablemente su patrimonio familiar.

En varios sitios, incluyendo Wikipedia, se dice que un hijo de los esposos Spafford falleció de fiebre escarlantina en 1870 o 1871. Si bien es cierto que uno de sus hijos falleció de esta enfermedad a los 3 años de edad, este suceso ocurrió una década después.

De cualquier manera, los esposos Horatio y Anna siguieron durante dos años en Chicago, donde a pesar de haber perdido buena parte de su fortuna, se dedicaron a ayudar a otras personas a rehacer sus vidas. Sin embargo, al parecer la salud de Anna se vio afectada por todo lo acontecido, y por recomendación médica, en 1873 decidieron irse de vacaciones a Europa, con Inglaterra como su lugar de arribo.

Por un problema de negocios, (al parecer un posible comprador había fallecido inesperadamente), Horatio decidió quedarse en Estados Unidos, mientras su esposa y sus cuatro hijas Anna de once años, Margaret de nueve, Elizabeth de cinco y Tanetta de dos años se embarcaron en el Ville du Havre, en compañía del pastor Nathaniel Weiss. El barco zarpó de Nueva York el 15 de noviembre de 1873 con 313 pasajeros más la tripulación a bordo. Luego de una semana navegando el océano Atlántico, colisionó con el acorazado Loch Earn, aproximadamente a las 2 de la madrugada del sábado 22 de Noviembre. El Loch Earn con su afilada punta cortó el blindaje del barco haciendo un hueco de aproximadamente nueve metros por tres metros y medio.

La colisión despertó a todos los pasajeros quienes se desplazaron hacia la cubierta para presenciar como el barco se hundía rápidamente. El caos se apoderó de los pasajeros y empezaron a agarrar chalecos salvavidas y se empujaban para abrirse camino hacia los botes salvavidas. Desafortunadamente, éstos habían sido pintados hacía poco, y al secarse la pintura los botes quedaron pegados a la cubierta del barco. Anna Spafford se dio cuenta que era imposible intentar abrirse paso con sus 4 hijas en medio de la desesperada multitud. En la cubierta se formaban pequeños incendios que hacían la situación aún peor.

Según testimonios de sobrevivientes, Anna, la hija mayor, al ver que el barco se hundía dijo «No teman. El mar es suyo, Él lo hizo». Al hundirse el barco Anna Spafford quedó atrapada en un remolino, Tanetta fue arrebatada de los brazos de su madre por los escombros. Las tres niñas mayores hicieron su mejor esfuerzo por sobrevivir. Dos de ellas se aferraron al pantalón de un hombre pero no lograron salir a flote. Anna fue la única sobreviviente y la encontraron flotando sobre un pedazo de madera, semi-inconsciente.

La nave que colisionó con el barco en el que iba la familia de Horatio también sufrió daños considerables pero aún así pudo recoger a los sobrevivientes. El día siguiente el barco estadounidense Tremontain llegó al lugar de la tragedia y llevó a los sobrevivientes a Gales.

En esa trágica noche fallecieron 226 personas en las aguas del atlántico. Solo sobrevivieron 61 pasajeros y 21 tripulantes. Los cuerpos de las cuatro niñas nunca se encontraron. Esto impidió a los dolientes padres dar sepultura a sus hijas y de alguna manera cerrar este trágico episodio.

La primer reacción de Anna, como es apenas de esperarse, fue de total desesperación. Algunos sobrevivientes la cuidaron pues llegaron a temer que se lanzara al mar. Sin embargo después Anna dijo haber oído una suave voz que le susurró «has sido salvada por un propósito». El pastor Nathaniel Weiss, declaró que luego del accidente Anna le dijo las siguientes palabras: «Dios me dio cuatro hijas. Ahora me han sido arrebatadas. Algún día entenderé por qué». 

Nueve días después del naufragio los sobrevivientes tocaron tierra en Cardiff, Gales. Allá el primero de Diciembre de 1873 Anna le envió un telegrama a su esposo que decía «me salvé yo sola, qué hago. La señora Goodwin, las niñas y Willie Culver se perdieron voy con Lorriaux hasta recibir respuesta .. Paris. Spafford»

Esto dio fin a días de incertidumbre de Horatio quien habrá estado esperando con ansias noticias sobre su familia.

De acuerdo con el relato de Bertha Spafford (hija de los esposos Spafford, quien nació unos años después de la tragedia), el capitán del barco le dijo a Horatio: «Se hizo un reconocimiento cuidadoso, y creo que ahora estamos pasando por el lugar donde el Ville du Havre naufragó. El agua tiene tres millas (4.82803) de profundidad. Esa noche en su recámara al no poder dormir Horatio escribió el himno «It is well with my soul». En una carta a Rachel, la hermanastra de su esposa, Horatio escribió: «El jueves pasado navegamos sobre el lugar del naufragio, en medio del océano, las aguas de tres millas de profundidad. Pero no pienso en nuestros seres amados como si estuviesen allí. Están a salvo, cubiertas, en los brazos del cordero». 

El poema que escribió esa noche Horatio, en su traducción literal al español es la siguiente:

Cuando la paz como un río atiende mi camino
cuando las penas ruedan como las olas del mar;
cualquiera sea mi parte, me has enseñado a decir,
«está bien, está bien con mi alma».
Coro
Está bien con mi alma
está bien, está bien con mi alma
Aunque Satán golpee, aunque vengan las pruebas,
esta bendita esperanza está al control:
que Cristo ha observado mi desesperada situación,
y ha derramado su propia sangre por mi alma.

Mi pecado oh, ¡la dicha de este glorioso pensamiento!
Mi pecado, no en parte, sino en su totalidad,
está clavado en la cruz, y ya no lo cargo más;

¡Alaba al Señor, alaba al Señor, oh alma mía!
Oh Señor, apresura el día en que vea mi fe,
las nubes se enrollarán como un pergamino;
la trompeta resonará y el Señor descenderá;
allí entonces, estará bien mi alma.

El conocido músico Ira D. Sankey da una versión distinta sobre el momento en que Horatio escribió la letra del himno. Según él, Horatio no terminó el poema sino hasta 1876, tres años después del naufragio, y que el poema fue escrito durante una visita suya a la familia Spafford.

Luego de reencontrarse, Horatio y Anna Spafford regresaron a chicago y allí tuvieron tres hijos más. En 1880 nació su primer varón al cual llamaron Horatio. Pero las pruebas de la familia Sipafford no habían aún terminado, y el niño falleció de fiebre escarlantina a los tres años de edad. En 1878 tuvieron a Bertha, y en 1881 nació su última hija, Grace.

La música fue compuesta por Phillip Paul Bliss en 1876, y la melodía la llamó como el barco en el que fallecieron las 4 hijas de Horatio: «Ville du Havre». Al parecer la tragedia siguió a todos los involucrados con este himno, pues Phillip Bliss y su esposa fallecieron cuando viajaban en tren hacia Ashtabula, Ohio. Cuando el tren pasaba por un puente, éste se derrumbó y todos los vagones cayeron al abismo. Según testimonios, Bliss sobrevivió al accidente, pero al ver que los vagones se incendiaban entró a rescatar a su esposa y no volvió a salir. No se hallaron rastros de sus cuerpos. En su maletero se encontró un manuscrito con la letra del himno I will sing of my Redeemer.

En 1881 la familia Spafford se mudó a Palestina, luego de haberse separado de la Iglesia Presbiteriana. Se establecieron en Jerusalén, donde ayudaron a fundar un grupo llamado «The American Colony» (La colonia americana). Este grupo se dedicó la labor filantrópica.

Horatio falleció de malaria en Jerusalén el 16 de Octubre de 1888, cuatro días antes de cumplir los 60 años.

Hay varias versiones de este himno en español, algunas más apegadas al texto original que otras. En general la sección que más cambia es el coro, puesto que no hay una traducción exacta que nos transmita la idea del autor al escribir «it is well with my soul». Algunas versiones dejan el coro como «está bien con mi alma», «estoy bien con mi Dios», «alcancé salvación», o «tengo paz».

Estoy bien

De paz inundada mi senda este,
O cubra la mar de aflicción,
Cualquiera que sea mi suerte diré…

Coro
Estoy bien tengo paz, Gloria a Dios!
Estoy bien, Gloria a Dios!
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios! 

Oh cuanto, me gozo en su Salvación
Fue pleno su Amor y perdón
Clavó mi pecar en la cruz lo olvido
Gloria a Dios que su hijo envió…

Estoy bien, Gloria a Dios!
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios!

Mi fe tornarase, feliz realidad
Al irse en la niebla veloz,
Deciende Jesús con su Gran Majestad,

Aleluya estoy bien con mi Dios…
Estoy bien, Gloria a Dios,
Tengo paz en mi ser, Gloria a Dios


Publicado originalmente en Historias de Himnos

451 Aniversario de la Primera Biblia en Español

El 26 de Septiembre de 1569, la primera biblia en español terminaba de ser impresa. Su portada era lo más llamativo, ya que retrataba en español antiguo: «La Biblia, qve es, los sacros libros del vieio y nvevo testamento» «Trasladada en Español» y la cita «La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre». Adornando el conjunto gráfico, un oso come miel de un panal pendiente de un árbol, con el libro santo a un costado. Una hermosa ilustración, por las cualidades conocidas de la miel y por las referencias de la palabra de Dios como miel al paladar humano. Esto, a pesar de que el origen de esa ilustración es otro: se trata del «logotipo» del impresor bávaro que hizo la tarea de llevar a la vida el texto traducido, en una época en que tal hazaña era castigada por la iglesia de Roma.

Este hito histórico (no existía hasta esa fecha una biblia en nuestro idioma) nos marcó para siempre. Desde ese punto y en adelante, entendimos que Dios nos hablaba por Su Palabra y en nuestra propia lengua. Muchas personas que habían atendido a misa pudieron por fin conocer, de manos del protestantismo, las palabras del maestro galileo en un lenguaje que podían entender, cercano y claro, lejos del ritualismo imperante de esos años.

No fue fácil para Casiodoro de Reina traducir el santo libro. De formación católica, apostólica y romana y, habiendo nacido en el Sacro Imperio Romano Germánico, este monje de la Orden de San Jerónimo (caracterizada por ser una orden que demandaba una vida solitaria, silenciosa, llena de oración y penitencias), oyó hablar del movimiento luterano, del cual se encantó, transformándose en un partidario activo de la Reforma, lo que trajo consigo una firme persecución por parte de la Inquisición. Sintiéndose en riesgo, huyó a Ginebra, junto a un compañero que también conocemos de nombre: Cipriano de Valera.

260 copias cambiaron el destino de nuestra historia a través de esta versión, la que fue revisada por Cipriano de Valera con la biblia «del cántaro», dando origen a una de las versiones más conocidas por todos los hispanoparlantes: La Biblia Reina-Valera.

Lo que llama la atención de esta celebración es el gesto de unidad. Aun cuando cada iglesia y denominación conmemora o celebra La Biblia, es algo que une a toda la comunidad protestante y evangélica cada año, con demostraciones públicas y actividades relativas a la palabra de Dios.


Publicado originalmente en TeAdoramos.org

El pobre y el rico ante la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 19092020

Título: EL POBRE Y EL RICO ANTE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:9-11

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación, porque él pasará como la flor de la hierba. Cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae y perece su hermosa apariencia. Así también se marchitará el rico en todas sus empresas. 

CONTEXTO TEXTUAL

Santiago 1:5-8: En momentos de pruebas, Santiago invita a los lectores a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, de manera que puedan tomar decisiones correctas y que sean guidas por Dios, indicando además, que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, luego hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser asi, no recibirán nada de parte de Dios.

INTRODUCCIÓN

Es importante recordar que Santiago está escribiendo a los cristianos en la dispersión, lo que significa que muchos de ellos tuvieron que dejar sus empleos y posesiones para estar donde se encontraban ahora (los pobres), otros gozaban de una buena posición económica (los ricos), sin embargo, ambos tenían algo en común, estaban atravesando diversas pruebas.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que, es más importante nuestra posición en Cristo (lo eterno), que nuestra condición terrenal (lo temporal). En esto debemos gloriarnos, cuando seamos sometidos a diversas pruebas, sea cual sea la condición en la que nos encontremos. «Esto dice el Señor: no se gloríe el sabio en su saber; ni se gloríe el valeroso en su valentía; ni el rico se gloríe en sus riquezas. Mas el que quiera gloriarse, gloríese en conocerme y saber que yo soy el Señor, el autor de la misericordia, del juicio y de la justicia en la tierra; pues éstas son las cosas que me son gratas, dice el Señor». Jeremías 9:22-24.

REFLEXIÓN

Santiago exhorta, tanto al pobre como al rico, a que deben ser humildes delante de Dios y depender solo de Él.

EL POBRE DEBE GLORIARSE EN SU EXALTACION (V9)

Santiago de manera sabia, les recuerda a los hermanos que, aunque sean de humilde condición, deben sentirse orgullosos de lo mucho que valen delante de Dios.

Puede que no tengas todos los recursos que desearías tener en la vida, pero recuerda, lo más importante no son las riquezas, lo que verdaderamente te hace rico, es saber que para Dios eres muy valioso, que tu vida es importante para él, tan importante que pago un precio tan alto para rescatarte de la condenación eterna.

Tan alto que no escatimo ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó de su gloria para hacerse obediente hasta la muerte de cruz, una muerte que no lo pudo contener y que fue derrotada con su gloriosa resurrección, más asi, pagó el precio por tus pecados, y por su gracia recibes la salvación y vida eterna, que sólo él puede darte.

Esta riqueza que se basa en lo que somos en Cristo, nos hace depender completamente de Dios, y esa dependencia es la que hará que tengamos victoria en medio de la prueba y Dios sea glorificado, de manera que cuando por ejemplo, acudas a un centro de salud para recibir los primeros auxilios por un accidente o una enfermedad repentina; pese a todo pronóstico u opiniones negativas de algún familiar o amigo, y pese a las circunstancias adversas que puedan presentarse en el ámbito que te rodea (crisis económica, escasez de medicinas, falta de transporte, entre otras), el Señor con su gran poder y gloria se va a manifestar de una manera asombrosa, dándote la victoria que necesitas en medio de la prueba, recibiendo la atención medica necesaria, medicinas y demás recursos que se requieran, de donde menos te imaginas.

Pues para Dios vales mucho como ya lo he mencionado y su gracia debe ser suficiente para ti. El apóstol Pablo experimento situaciones similares y basado en sus convicciones en una oportunidad le dijo a los filipenses: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Filipenses 4:19

Sabiendo esto es fácil dejar a un lado toda angustia, porque la confianza en Dios inunda todo nuestro ser:

«Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? No os angustiéis, pues, diciendo: «¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?», porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal». Mateo 6:25-34

EL RICO DEBE GLORIARSE EN SU HUMILLACIÓN (V10)

Se dice de los ricos o de las personas de altos recursos y poder, que, por lo general, su confianza esta puesta en sus riquezas, en lo que poseen y no principalmente en Dios, por eso el mismo Señor Jesucristo declaró: «Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios». Marcos 10:25.

Alguien dijo en una oportunidad: «Existe gente tan pobre, que lo único que tiene en la vida es dinero», y esta es una gran verdad, porque si tenemos a Dios, no nos hará falta nada como dijo el salmista.

Cuando nos apoyamos en las riquezas, recursos, personas, estatus social, posición política o económica, y confiamos en ellas más que en Dios, es allí donde el Señor muchas veces nos tiene que hacer llegar al límite y bajarnos a lo más profundo (humillarnos), para que podamos reconocer que sólo dependemos de Él.

Los cristianos del primer siglo lo entendieron asi, por eso para muchos de ellos era fácil desprenderse de lo que poseían y descansar en la sola provisión y sustento del Dios Soberano y Todopoderoso: «vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno». Hechos 2:45

LAS RIQUEZAS NO DURAN PARA SIEMPRE (V11)

Santiago no esta enseñando que las riquezas sean malas, el sólo está explicando que éstas no duran para siempre, como la flor de campo, se marchitan y dejan de ser, por lo tanto, lo malo está en confiar en las riquezas más que en Dios: «Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Mateo 6:24.

Vemos entonces que el énfasis está en depender completa y absolutamente de Dios en cualquier circunstancia. El apóstol Pablo supo poner en practica esta enseñanza en carne propia: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad». Filipenses 4:12

Ahora bien, nuestra mayor riqueza no es la terrenal, sino la gracia divina de nuestro Señor Jesucristo: «Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos». 2 Corintios 8:9

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios tiene cuidado de nosotros. Hay que reconocer que sólo debemos depender de Dios y no de nuestras propias posibilidades o fuerzas.

Es necesario entender que la fe en Dios, su gracia, favor, protección y provisión divina en nuestras vidas, es nuestra mayor riqueza. Debemos tener presente que para Dios no importa nuestra posición o condición en la tierra, lo más importante para él es nuestra alma y nuestra relación con él, pues eso es eterno, lo demás es temporal.

Cuidémonos de no darle más valor a lo temporal (lo que es de esta tierra) que a lo eterno (lo que es espiritual, las cosas de arriba).

CONCLUSIONES

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios sea cual sea su condición.
  2. Recuerda, nuestra mayor riqueza es lo que somos en Cristo, él ha pagado un alto precio para darnos una herencia inmerecida, por gracia somos salvos y tenemos la esperanza de vida eterna con su Espíritu Santo como garantía de esa maravillosa promesa.
  3. Lo más importante es recordar que Dios en su gran misericordia, está atento a nuestras necesidades y tiene cuidado de nosotros sus hijos.
  4. Siempre que sea necesario, el Señor nos llevara al límite para que podamos reconocer que su gracia es suficiente.

ORACIÓN

Amado Dios, gracias por una vez más mostrarme lo maravillosa que es tu gracia divina sobre mí, sin importar mi condición tú te diste por completo para salvarme, ahora sé que soy rico porque te tengo a ti y para mí eso es suficiente, gracias por cuidarme y socorrerme en mis necesidades, gracias por llevarme al límite y hacerme entender que sólo dependo de ti. A ti sea toda la gloria, en el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

¿Por qué nos disciplina Dios?

Daniel B. Miller en el libro devocional «Junto a Aguas de reposo» relata una intersante anécdota:

Una dama caminaba por parajes rurales de un país europeo. En eso se topó con un redil de ovejas. Se atrevió a entrar y ante sus ojos de desplegó un cuadro interesante. En el suelo estaba el pastor, sentado, y las ovejas de su aprisco estaban a su alrededor. Pero le llamó la atención que, sobre un montón de pasto o forraje estaba una ovejita que evidentemente sufría. Tenía una patica quebrada. La mujer conmovida le preguntó al pastor cómo se había dañado la ovejita. Para su sorpresa éste le respondió apesadumbrado: -Yo mismo tuve que hacerlo. Y le explicó: De todas mis ovejas, ella era la más desobediente. En varias ocasiones ha vagado muy cerca de un precipicio peligroso. Pero no es que solo sea desobediente, es que también estaba descarriando a otras ovejas. Y dado que tengo algo de experiencia con este tipo de miembros del rebaño, no me quedaba otra opción. Pero vea, querida señora, cuando esta ovejita sane de su patica fracturada, será la oveja ejemplo de mi rebaño. Ninguna otra estará tan presta en oír mi voz y seguir mis pasos como ella. Y en lugar de hacer que otras se descarríen, ella será ejemplo de obediencia y sujeción.

Bien dice el escritor a los Hebreos 12.11: «Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados». Amados de Dios, en el Señor tenemos un Padre Celestial que nos ama. Y como nos ama, nos disciplina y corrige. A veces suave, a veces fuerte. Y esa corrección no quiere decir que se cansó de nosotros o que nos odia. Simplemente nos disciplina para que mejoremos en nuestro carácter y seamos un ejemplo para otros creyentes. Y no olvidemos la exhortación : «Hijo mío, no me menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo aquel que recibe por hijo» Hebreos 12.5-6.

Y, como bien dijo alguien: Dios desbarata a veces nuestros planes para que nuestra vida no se nos arruine. Que el Señor nos ayude a mirarnos en la perfecta ley de Jehová, evaluar nuestros caminos y aceptar la corrección del Todopoderoso. Amén.

Sabiduría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 05092020

Título: SABIDURÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA

Autor: Wilmando Hernández

Texto: Santiago 1:5-8

«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor, ya que es persona de doble ánimo e inconstante en todos sus caminos».

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 1 al 4 del capítulo 1, Santiago hace una magistral introducción a su carta dirigida a las doce tribus en la dispersión, invitándolos a tener alegría en medio de las pruebas, ya que deben saber que la prueba de su fe redundara en oportunidades para esperar en Dios y depender completamente de él.

INTRODUCCIÓN

DA Carson sugiere en su libro: «Hasta Cuándo Señor» que un creyente no debe preguntarse cuánto va a sufrir o no; más bien debe preguntarse cuándo va a sufrir. Aprendimos en los primeros versículos de este capítulo que el sufrimiento es real y necesario en la vida del cristiano, este es producido por las pruebas que tenemos que pasar para madurar espiritualmente. Santiago recuerda a sus lectores que más importante que la prueba, es el hecho de saber que pueden contar con la ayuda de Dios, quien dispone de su sabiduría para que puedan soportarla y salir victoriosos de ella.

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que la sabiduría de Dios es suficiente para soportar y vencer en medio de la prueba. «No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla». 1 Corintios 10:13

REFLEXIÓN

Es posible que no sepamos cómo reaccionar o cómo responder ante determina situación difícil cuando nos hallamos en pleno sufrimiento por causa de una prueba, en esta oportunidad es importante recordar que:

PODEMOS PEDIR A DIOS SABIDURÍA (V5) 

Cuando decíamos que la prueba de la fe produce paciencia, y que esa paciencia es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en la vida. Es en esa oportunidad donde es necesaria la sabiduría de Dios, esa capacidad de tomar decisiones sabias en circunstancias difíciles. Tiene sentido que Santiago ofrezca a sus lectores la sabiduría de Dios como recurso en medio de la prueba, pues comprobamos que es Dios quien dará juntamente con la prueba también la salida.

Además, conocemos que el Señor es un padre amoroso, y se complace de que sus hijos le pidan conforme a su voluntad, cuando el Señor nos da sin reproche eso significa que podemos pedir seguros de que Dios nos dará lo que estamos pidiendo sin echarnos en cara que no somos dignos de lo que pedimos. «Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen». Sal 103:13

Sabiendo esto, podemos descansar en la seguridad de que Dios está en completo control de todas las cosas. Debemos reconocer que dependemos completamente de Dios y eso es bueno.

DEBEMOS PEDIR CON FE Y SIN DUDAR (V6) 

Partiendo del concepto de fe compartido por el autor a los hebreos, «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Heb 11:1, podemos deducir que Santiago está simplemente haciendo énfasis en que un elemento indispensable en la oración es la fe, y esta fe no tiene lugar a dudas ni a la incredulidad, debemos pedir a Dios creyendo que lo que pedimos, él lo hará, es ver las cosas que no son como si fuesen, sin desestimar el poder y la soberanía de Dios. Recordemos que «sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan». Heb 11:6

Es posible pensar que el que duda de la bondad de Dios y de sus cuidados para con sus hijos, está dudando de la Palabra de Dios y de la obra de Cristo en su vida.

  • Debemos entender que la fe, sin dudar, es un elemento indispensable para poder recibir respuesta oportuna de Dios ante nuestras oraciones.
  • Debemos tener presente que Dios es un padre amoroso y generoso y nos dará conforme a su voluntad lo que pedimos y aun más de lo que pedimos porque él sabe de qué cosas tenemos necesidad en el momento de la prueba.

EL QUE DUDA NO RECIBIRA RESPUESTA DE DIOS (V7) 

Cuando dudamos, estamos demostrando nuestra falta de fe, hemos aprendido que nuestra fe necesita ser probada y que esa prueba produce paciencia, pues entonces dependiendo del tamaño de la prueba, asi debe ser el tamaño de nuestra fe o mucho mayor, y es que cuando Dios prueba nuestra fe, en realidad esta es midiendo, de que tamaño es mi fe.

  • La fe se mide y debemos procurar aumentarla, necesitamos cada día más fe para sobrellevar ciertas situaciones; el Señor comparó en una oportunidad el tamaño de la fe, con el grano de una mostaza, indicando que si nuestra fe al menos es de ese tamaño entonces grandes cosas podíamos hacer y nada nos será imposible.
  • Por la poca fe, los discípulos de Jesús no pudieron echar fuera el demonio (Mat 17:20), tuvieron miedo de morir ahogados (Mat 8:26) y Pedro tuvo miedo de hundirse en el mar cuando caminaba sobre el (Mat 14:31).
  • La fe es algo que será probado en nosotros y será medido por Dios, es algo que debemos confirmar y que debe crecer cada día en el creyente y además es algo que no debemos perder.
  • No dudemos pues, y tengamos fe en la verdad inmutable y permanente de Dios, no dejemos que el viento de la duda sobre el mar de los pensamientos, reflexiones y criterios nos mueva de un lado a otro y nos incapacite para tomar buenas decisiones en medio de la prueba.

EL QUE DUDA ES DE DOBLE ANIMO E INCONSTANTE EN TODOS SUS CAMINOS (V8) 

El hombre de doble ánimo es el hombre que compara Santiago con la ola del mar, es el hombre que se debate entre la fe y la incredulidad, es el hombre que piensa algunas veces que Dios le ayudará y renuncia en otras ocasiones a toda esperanza, tal persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser.

  • Debemos cuidarnos de no dejarnos llevar por la duda y las circunstancias no pueden ser nuestro motor, sino que en depender de Dios y confiar plenamente en su poder y soberanía debe estar nuestra certeza de que eso es suficiente para tener victoria en medio de la prueba.
  • Debemos entender que, para conocer la voluntad de Dios, debemos leer su Palabra y pedirle que nos revele cómo obedecerla, y luego estar dispuestos a hacer lo que Él nos diga.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el tener que depender sólo de Dios para soportar y vencer en medio de la prueba.
  2. Recuerda, nunca debes dudar del poder y la soberanía de Dios, el hará siempre conforme a su voluntad y esta será buena, agradable y perfecta.
  3. Lo más importante es recordar que la oración con fe es efectiva para recibir el oportuno socorro de Dios en medio de las dificultades.
  4. Sé consecuente, que lo que dices creer se refleje en tu diario vivir, vivamos más por fe que por vista, oremos más y quejémonos  menos.
  5. Como dice el Himno «Estoy confiando Señor en ti», “Si el sol llegase a oscurecer y no brille más, yo igual confío en el Señor que me va a ayudar”.

ORACIÓN

Padre amado, acudo a ti en oración para agradecerte la oportunidad que me brindas de poder glorificar tu nombre en medio de la prueba, gracias por ayudarme a entender que, aunque difícil sea el camino, tu estás conmigo en todo momento y guiaras mis pasos porque en ti he confiado. Dame la sabiduría necesaria para seguir soportando y obtener victoria en medio de esta situación. Mi vida y mi familia están en tus manos, en ti esperaré. En el precioso nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén.

Hasta el último aliento

Introducción

El Teólogo Norteamericano Juan Stam, quien ha estado residenciado en Costa Rica por mucho tiempo, describe maravillado en uno de sus artículos, el proceso de plantación y crecimiento del plátano. Juan ha visto muy de cerca todo ese ciclo, ya que vive en una localidad donde los sembradíos de este fruto pueden verse en cada lugar.

El vástago de esta planta llega a crecer de manera robusta y frondosa, sabiendo que al final del proceso cuando aparece el ansiado fruto, llega también la hora de poner la mirada en los vástagos más pequeños que crecen alrededor de la planta, debido a que con la llegada de la «hechura» del fruto del plátano también llega el final de la misma; es decir, la planta agota toda su energía en producir un solo racimo; para dar paso (luego de ser cortada junto al racimo de frutos producido) a una nueva planta, dejando lugar a los «hijos» pequeños que crecen alrededor, los cuales aprovecharán la planta caída para su mejor progreso y crecimiento.

¿No les parece esto una lección para nosotros, muy acorde con la difícil situación que vivimos?, en contraste, nuestra actitud muchas veces no se parece en nada a lo que hace esta planta que glorifica a Dios en toda su trayectoria, produciendo y gastando toda su existencia para entregar un único fruto. Mucha gente en cambio, agota todo su esfuerzo en cantidades de situaciones dejando de  lado lo principal: El agradar y Glorificar a Dios en medio de lo que hacen.

¿Cuantos de nosotros desviamos por el trabajo y otras ocupaciones el propósito principal de vivir para alabanza de la Gloria de Dios? (Efesios 1:12). No solo la planta muere entregando su fruto, sino que alimenta y sirve de guía a los vástagos que van creciendo.

El Apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios (1 Corintios 10:31)describe en medio de su argumento una exhortación, donde demanda y exige a la iglesia la realización de todas las cosas en aras de Glorificar a Dios, de manera que nosotros hoy día también podemos usar este pasaje en conexión con ilustración inicial para mirar algunos aspectos de cómo dedicar todas las áreas de nuestra a vida para Glorificar a Dios:

I. Una lección para cada individuo en estos tiempos

En el versículo 25 del capítulo 2 de Eclesiastés, Salomón dice: «porque ¿quién puede comer y alegrarse, si no es por Dios?» Pudieran algunos pensar que pueden cuidarse por sí solos y de mejor manera sin tomar en cuenta a Dios ni a los entes correspondientes que en este tiempo realizan algunas sugerencias y normalizan el uso de implementos  y hábitos, para evitar el contagio y la propagación del virus.

Mucha gente está pensando en su propio bienestar y futuro, dejando de lado tales recomendaciones y cuidados preventivos; tomando decisiones según su propio entendimiento y lectura del panorama relacionado con la pandemia; dando muchas veces más importancia a la adquisición de comida y seguridad personal, que a cualquier otra determinación o mandato, teniendo entonces a estas necesidades físicas y personales en grados que va más allá de los límites establecidos por Dios, colocándole a él, en un estado secundario, de consulta momentánea, o simplemente desconociéndolo. 

Pensando entonces en suprovisión personal como un recurso que se obtendrá sin tomar en cuenta la bondad y misericordia de Dios, mostrándose como seres humanos de esos que piensan que todo lo que han obtenido, ha sido gracias a su «propio esfuerzo». Nada más fuera de la realidad, pues Salomón de manera reflexiva en algún momento de su existencia, pudo describir la forma en que Dios, en su actuar y bondad no deja de darnos de comer, beber y abrigarnos como parte de su providencia y sustento. 

II. Una lección que se entiende y práctica

Los pasajes de Efesios y 1 Corintios consultados anteriormente hablan tanto de nuestro propósito, como de la acción diaria de Glorificar a Dios, es decir, no se trata solo de entender, decir y saber que debemos Glorificar a Dios, sino de llevarlo también a situaciones prácticas.

Son  esas circunstancias y dificultades, las que  se presentarán como medidores de una realidad que evalúa si estamos realmente «Hechos» para dar todo nuestro esfuerzo por cumplir a cabalidad con la voluntad de Dios en nuestras vidas, o por el contrario nos colocarán  en un punto similar al de muchos, esos que buscan a Dios por beneficios recibidos, quienes cuando la dificultad abunda, dejan de tomar en cuenta la realidad de la existencia de Dios. En consecuencia menosprecian sus atributos como son los  de: Poderoso, soberano, omnisciente, omnipresente, y olvidando de este modo, que Dios siempre conoce y está muy de cerca observando las acciones irregulares de cada individuo.

La planta descrita al principio soporta periodos difíciles antes de poder llegar hasta el punto de entregar su fruto, sin embargo, esta se esforzará (naturalmente) al máximo por cumplir con el propósito de su creación: Entregar el anhelado y esperado fruto glorificando a Dios en todo el proceso; pues nosotros a pesar de las exigencias debemos también mostrar en todo momento los dones y capacidades que nos distinguirán como creación glorificadora de Dios.

Si somos realmente creyentes, este deberá ser nuestro objetivo y fin último cada día de nuestra existencia: Glorificar a Dios, sin menospreciar su voluntad y soberanía, aceptándola sin resentimiento  ni contienda; evitando así males mayores o tiempos prolongados de disciplina como la que experimentó Jonás en aquellos días dentro del gran pez, al no recibir y obedecer la voluntad de Dios, reconociendo al final que Dios tiene más grandes y mejores pensamientos para nosotros y para toda la humanidad.

III. Una lección que nos coloca en el lugar del otro

Es interesante el pasaje que describe Pablo en su primera carta a los Corintios, donde se observan una cantidad de irregularidades que estaban socavando la unidad de la iglesia y que pretendían colocar a líderes en rivalidad por asuntos que a pesar de ser importantes estaban opacando a lo principal o de mayor importancia; pues la contienda y desunión estaban en medio de ellos, no mostrando un real y genuino servicio a Dios.

Eran buenos enseñando, mostrando dones y capacidades, pero les faltaba mostrar el amor debido en la medida que demostraban sus capacidades múltiples. Pablo los exhorta a amar a aquellos que en su debilidad no soportaban ver comiendo carne sacrificada a los ídolos a otros creyentes; dejando claro que el mismo Apóstol no tenía problema alguno en comer la mencionada carne, por el contrario, por Glorificar a Dios prefería no hacerlo.

Hoy en día, confrontamos muchas situaciones similares que nos pudieran colocar en entredicho en hacer una cosa u otra por representar a Dios en estos tiempos de pandemia; mas, nuestra mente en el Señor nos debe llevar a pensar no en mi conciencia como dice Pablo, sino en la del otro (1 Corintios 10:29). Este  remarca al final que nuestra madurez será reflejada por la capacidad que tengamos de pensar en el que está a nuestro alrededor, y que percibe de manera distinta alguna situación; para que mi conciencia fortalecida se vea robusta a la hora de entender a los que me rodean y que no contemplan una situación de la misma que forma que yo.

Si en estos días algún hermano no desea que se le visite, pues no debemos llegar a puntos de enjuiciar su posición como de debilidad, debido a que estamos en medio de una situación difícil, no dejando de analizar en todo caso el punto principal de todo el asunto; Glorificar a Dios en todo lo que hacemos; siendo esta la posición la que hará distintos a creyentes entendidos y esforzados por cumplir con la voluntad de Dios.  

Conclusión

Debemos continuar dando lo necesario por Glorificar a Dios, entendiendo que nuestro aliento mismo es permitido por su voluntad, y ni un cabello nuestro será tocado a menos que en su soberanía Dios lo permita, por lo que avanzar y esforzarnos en el Señor es nuestro deber natural como hijos, obedeciendo y practicando sus mandamientos como símbolo de aceptación gozosa de las dificultades que se presentan Así que mucho más dichosos seremos si ante estas cosas que suceden, nos encontramos  cumpliendo con la voluntad de Dios en medio de las diferentes limitaciones; por lo que hasta el último aliento debemos estar animados y afirmados por la esperanza que tenemos en Cristo.

Devocional «En ti confiaré» | Romanos

Romanos| por Alberto Solano

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8:18). 

A lgunos más, algunos menos, pero todos sufrirán en esta vida. Es inevitable. Por más amistades, preparativos o seguros que tengas, ya sea directa o indirectamente, padecerás en algún momento. 

Para unos, esto puede ser causa de miedo. Pero el cristiano reconoce que, aunque en este mundo habrá aflicciones ( Jn. 16:33), un día Jesús traerá justicia y libertad de toda tristeza. Hay una esperanza que debe animarte y alentarte en medio de las pruebas: Aunque en la vida sufrirás, algún día estarás con Cristo para siempre, libre de dolor y pesar, segando los beneficios de tus pruebas en este mundo. 

Puedes estar convencido de ello, y encontrar esperanza y fortaleza. 

La realidad del pecado

Precisamente de esto escribe Pablo en Romanos 8:18, proveyendo verdades en las que puedes pensar en medio de las pruebas momentáneas que experimentes, para así poder confiar en la fidelidad de Dios.

Primero, el tiempo presente es pasajero y está contaminado por el pecado. Dios creó al mundo perfecto y bueno para su gloria (Gn. 1:31), pero cuando entró el pecado por medio de Adán, la creación fue corrompida y expuesta a maldad (Ro. 8:20; Gn.3:18), dando lugar a las atrocidades que vemos a nuestro alrededor. 

La creación está esclavizada a la corrupción (Ro. 8:21) y gime, esperando que la presente condición pecaminosa a la cual fue sujetada —lo que Pablo llama “las aflicciones del tiempo presente” (8:18)— llegue a su fin. En este mundo hay tristezas y dolores, pues las cosas no están bien gracias al pecado que impera por el príncipe de este siglo (Ef. 2:2), de allí que experimentamos enfermedades, problemas, tentaciones, condenaciones y adioses. 

Además, la condición caída de la creación no solamente afecta lo que sucede a nuestro alrededor, como terremotos, pandemias e inundaciones, sino que, primordialmente, afecta el corazón humano, dando lugar a pleitos, problemas, presiones y un mundo de maldad. 

La certeza del cristiano

No obstante, en medio de todas estas aflicciones, tienes una seguridad inamovible: a pesar de que sufras en esta vida, algún día vivirás en un mundo restaurado, libre de pecado e injusticia, con cuerpos glorificados, libres de tentación y condenación, porque Dios así lo prometió. 

Un día “enjugará Dios toda lágrima de [tus] ojos. . . ; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Ap. 21:4; cp. 7:16-17). Vivirás con Jesús, serás libre de aquello que, por el pecado, causa muerte, llanto, clamor y dolor. 

Tu cuerpo y tus facultades no tendrán más corrupción, no habrá más abusos ni pleitos, sino que tendrás un cuerpo glorioso, perfecto e ideal para vivir en gozo y paz para siempre (1 Co. 15:42-50). A esto se refiere Pablo con la frase “la gloria venidera que en ti ha de manifestarse”(Ro. 8:18). Las promesas de esperanza que Dios te ha dado son mucho mayores, “no son comparables” (8:18), con lo que padecerás en esta vida. 

Pues, cualquier tribulación en este mundo no solamente es momentánea, sino que es para tu bien (8:28), para que crezcas en madurez y seas más como Cristo (8:29), produciendo “en [ti] un… más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17). 

La gracia de Dios

Pero ¿por qué prometería Dios todas estas cosas siendo como eres? Todo hombre, habiendo nacido con una naturaleza caída y perdida (Ro. 5:12), odia a Dios, ama el pecado y no puede hacer lo bueno (3:10-18). Por ende, merece un castigo eterno bajo la eterna ira del Señor (1:18; 3:23; 6:23). 

Pero, a pesar de que merecías la muerte y condenación (6:23), Dios, por su gracia y amor, te redimió del pecado (5:8), te declaró justo delante del Padre (3:24-25) y te adoptó por gracia mediante la fe (8:15). Ahora no te llama enemigo, sino “hijo de Dios” (8:13, 16, 19, 21), y como hijo, eres heredero, es decir, tienes derechoa la glorificación futura, cuando se completarán todas las promesas por las cuales Jesús te dio salvación (8:17, 30).¡Eso es la gracia de Dios! 

La fidelidad de Dios 

Por eso, aunque en medio de los sufrimientos sea difícil pensar en otra cosa que “las aflicciones del tiempo presente” (8:18), puedes estar seguro de que Dios es fiel (Dt. 7:9) aun en tu debilidad (2 Ti. 2:13). Puedes, como dice Pablo, “[tener] por cierto” (Ro. 8:18) que esta esperanza es verdadera e inquebrantable,aunque el llanto continúe por un momento más. 

Aun frente al trago de tristeza más amargo, puedes estar convencido d e que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,ni potestades,ni lo presente,ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada [te] podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús [tu] Señor…” (Ro. 8:38-39). 

Así que, resumiendo lo que Romanos 8:18 enseña, cuando te encuentres en medio de sufrimiento y pruebas, recuerda que los pesares y problemas en este mundo son pasajeros y momentáneos, ninguno de ellos está por encima del control y autoridad de Dios. 

Recuerda que, si has creído en Jesús para salvación, tienes una esperanza prometedora que se manifestará cuando Jesucristo regrese, trayendo justicia perfecta a un mundo pecaminoso. Dicha esperanza es infinitamente mejor que tus aflicciones presentes. Y, finalmente, recuerda que, aunque estés en el valle de sombra de muerte más tenebroso, puedes tener por cierto que nada podrá separarte del amor de Dios que es en Jesucristo. 

Para reflexionar 

Así como puedes estar seguro de que habrá aflicción en tu vida, puedes estar seguro de la fidelidad de Dios en tu vida. Nada podrá separarte de él. Un día él hará todo nuevo y estarás con él.


Nota del Editor: Este escrito forma parte del Libro: «En ti Confiaré» Meditando en la Fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento, publicado por Editorial Bautista Independiente | Usado con permiso | Puedes descargar gratis este y otros recursos aquí

En Ti Confiaré En Ti Confiaré te ayudará a pensar bíblicamente acerca de la fidelidad de Dios de tal manera que confíes más en él. Dios es fiel y su Palabra lo declara. El libro En Ti Confiaré, escrito por más de veinte teólogos y pastores hispanohablantes brinda veintisiete reflexiones basadas en cada libro del Nuevo Testamento. Estos devocionales te ayudarán a meditar profundamente sobre la fidelidad de Dios. Te animarán, cuando estés pasando por pruebas y dificultades, a acudir a él. Él es fiel y te sostendrá. | Josué Pineda Dale, editor general.

Alegría en medio de la prueba

Devocional Semanal (Coordinación Regional ASIGEO R6 Z2) 29082020
Título: ALEGRÍA EN MEDIO DE LA PRUEBA
Autor: Wilmando Hernández
Texto: Santiago 1:1-4

Santiago 1:1-4 Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

CONTEXTO HISTÓRICO

Santiago (Jacobo, el hermano del Señor Jesucristo, hijo de María y José), escribe a los judíos cristianos esparcidos por las naciones circundantes; otros comentaristas argumentan que escribe al nuevo Israel, la Iglesia Cristiana.

Lo cierto es que…

el primer punto que debe notarse es que fue escrita a una iglesia que estaba bajo presión. Los cristianos no estaban siendo llevados al martirio, pero estaban sufriendo persecución económica y opresión (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) y, bajo esta presión, se estaba destruyendo la iglesia.

Hay dos formas en las cuales los miembros de la iglesia pueden responder a la presión extrema. Pueden tirar juntos y ayudarse entre sí o pueden entrar en compromiso con el mundo y dividirse en facciones de disputas ociosas. Santiago quería que sus lectores hicieran lo primero, pero lo que en realidad estaba pasando era lo segundo, pues la gente estaba luchando por abrirse paso en el mundo. Estos problemas hacen que la carta tenga mucha relevancia para la iglesia actual.

CONTEXTO TEXTUAL

En los versículos 2 al 12 del capítulo 1, Santiago expone algunos consejos prácticos para soportar bien las pruebas; después de indicar a sus lectores qué, deben gozarse cuando pasen por las pruebas, ya que esto produce paciencia y posteriormente, madurez espiritual en el creyente (1:2-4), invita en los próximos cuatro versículos (1:5-8) a pedir con fe, sabiduría a Dios en caso de faltarle a alguno, indicando que Dios la dará en abundancia y sin ningún reproche, además hace énfasis en pedir con fe, sin dudar, y compara a la persona que duda como las olas del mar que van y vienen, personas de doble ánimo y que por ser así, no recibirán nada de parte de Dios por ser inconstantes en todos sus caminos. Luego habla del pobre y el rico ante la prueba (1:9-11), y la recompensa prometida a la prueba (1:12).

INTRODUCCIÓN

Cada cristiano debería tener una clara comprensión de la teología del sufrimiento. Esto es algo sobre lo cual se ha hablado poco, pero en la medida que entendamos que el sufrimiento también está dentro de los propósitos de Dios, entonces vamos a tener una mejor aceptación de la necesidad de pasar por las pruebas de nuestra fe. Como dijo Lutero: «a menos que vivas la experiencia del sufrimiento, no puedes saber lo que significa tener esperanza».

VERDAD CENTRAL

El creyente debe entender que las pruebas son necesarias para poder madurar espiritualmente. En nuestro caminar con Cristo las pruebas son parte importante de nuestra vida cristiana, el apóstol Pedro dijo sobre las pruebas: «Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo».
1 Pedro 1:6-7

REFLEXIÓN

Es posible que no entendamos inmediatamente el propósito de la prueba que nos ha sobrevenido, por tanto, en esta oportunidad es importante recordar que sea cuál sea la prueba:

DEBEMOS ESTAR ALEGRES (V2)

No se trata de estar alegre por la circunstancia por la cual estamos pasando, porque sería un poco hipócrita de nuestra parte fingir un estado emocional que no corresponde coN nuestra actual realidad, se trata de estar alegres porque sabemos que al final es Dios quien está detrás de la prueba.
Sabiendo esto, debemos antes que nada, guardar la calma, porque las pruebas tienen un propósito divino de parte de Dios, están dentro de sus planes que pasemos por ellas.
Debemos mantener una buena actitud durante todo el proceso de la prueba porque solo asi podemos recibir la bendición de parte de Dios.

LA PRUEBA NOS DA OPORTUNIDAD DE PRACTICAR NUESTRA FE (V3)

Cuando Santiago dice que la prueba de la fe produce paciencia, está queriendo decir que la misma prueba es una oportunidad para esperar en Dios, para ser perseverante, para resistir con paz, con alegría, con gozo lo que Dios está permitiendo que suceda en nuestra vida.

La meta final no es soportar la prueba con resignación y aires de derrota, sino con la plena convicción de que finalmente todo está bajo el control de Dios y su resultado será completamente glorioso.

SOPORTAR CON ÉXITO LA PRUEBA NOS AYUDARÁ A MADURAR ESPIRITUALMENTE (V5)

Es importante cuidarnos de no perder la bendición de glorificar a Dios aún en medio de la prueba, ya qué, por ser capaces de soportar la prueba con la debida actitud, no sólo vamos a tener la fuerza para soportar aún más y conquistar en batallas todavía más duras, sino que además, seremos de fortaleza y bendición para los que nos rodean.

Debemos ver el final de la prueba, no con la esperanza de obtener lo que nosotros anhelamos que suceda, sino con la esperanza de que Dios hará conforme a su santa y divina voluntad lo que Él sabe que es mejor para nosotros.

CONCLUSIÓN

  1. Es un privilegio dado al creyente el ser sometido a pruebas, sabiendo que tienen un propósito divino y un fin glorioso.
  2. Recuerda, el Señor nunca nos pondrá una prueba mayor de lo que podamos resistir y siempre nos dará la salida para poder soportarla. (Ver 1Cor 10:13).
  3. Lo más importante no es alcanzar la meta, sino la actitud durante toda la carrera, la pregunta no es, cuándo acabará, sino cómo terminará.
  4. Vale la pena sufrir por algo eterno que descansar por algo temporal.
  5. Como dice mi hermano y amigo, el Pastor. Renso Bello, «se vale llorar, pero no dejes de creer en Él».

ORACIÓN

Padre Santo, vengo a ti en el precioso nombre de tu amado hijo Jesucristo, mi Señor y Salvador, pidiendo tu ayuda para poder soportar la difícil situación que estoy atravesando en estos momentos, gracias por mostrarme que es necesario que mi fe sea probada, para que mi carácter sea perfeccionado en la paciencia, quiero glorificar tu nombre aún en medio de esta prueba, al resistirla con gozo, sabiendo que al final tú tienes el control. Sea lo que sea que resulte finalmente, te alabaré porque tú eres Dios Soberano, y Digno de recibir toda la gloria, la honra y el poder, por los siglos de los siglos, Amén.

Los enemigos de nuestro matrimonio

Los enemigos de nuestro matrimonio NO son nuestras suegras, familiares, vecinos o hermanos. Es necesario saber identificar cuáles son esos verdaderos enemigos que quieren destruir lentamente nuestra unión matrimonial. El plan de Dios es que cuidemos nuestra sagrada unión. Para nosotros los casados no es un secreto que la convivencia es un arte. Todo arte merece su técnica y trabajo diario. Todo matrimonio necesita de esfuerzo mutuo para que ambas partes puedan convivir sanamente. Nunca tendremos un matrimonio perfecto, pero sí podemos constituirnos en un equipo ganador que se esfuerza por llegar hasta la meta final. 

Nuestro deseo es ayudarte a evitar ese punto donde digas: «No aguanto más, este matrimonio, se terminó»; ese no es el plan de Dios para ti Mateo 19:6. Entendamos que Dios no nos dio a nuestra familia para que la perdiéramos. Él nos dio una hermosa familia para que cuidáramos de ella cada día. A veces la carreta que decidimos llevar juntos se nos hace pesada, y ese peso nos puede llevar a abandonarla en medio del camino, pero es por nuestro duro corazón. Esa carreta muchas veces se llena de piedras porque le damos lugar a los enemigos del matrimonio.

Pero Dios nos dice que podemos vencer cualquier obstáculo si tan sólo le damos a Él el primer lugar en nuestras vidas. Mateo 6:33

¿Cómo identificar y vencer esos enemigos?

Yo nuestro principal enemigo somos nosotros mismos. Somos nosotros quienes muchas veces impedimos la obra de Dios en nuestro matrimonio. A veces nos convertimos en los principales obstáculos para que nuestro matrimonio sea más llevadero y feliz. Palabras como «yo soy así y nadie me cambia», «así me criaron y así me muero», «si no te gusta cómo soy igual te la tienes que aguantar», «no voy a dejar de ser así y punto», «no me importa lo que dice Dios», «si quieres déjame, pues me da igual».

Cuando nuestro matrimonio está lleno de cosas carnales como estas, es difícil que podamos avanzar hacia la meta. Lo mejor sería arrodillarse ante Dios, reconocer que estamos siendo de tropiezo para nuestra familia, y clamar a Dios por auxilio y una transformación inmediata, Salmos 25:1 «A ti oh Jehová levantaré mi alma». Ningún matrimonio podrá ser feliz si alguna de las dos partes, o ambas, actúan de esta manera.

El orgullo este enemigo se levanta a diario para destruir nuestro matrimonio. Su propósito es impedir que perdonemos a nuestro cónyuge de alguna falta que hayan cometido. Permitir que el orgullo se arraigue en nuestro matrimonio es un grave peligro porque poco a poco levantamos muros de contención que impiden perdonar y pedir perdón. Tengamos cuidado.

Recordemos siempre que Dios nos perdonó todos nuestros pecados y los lanzó a lo profundo del mar (Miqueas 7:19) Pues ¿quiénes somos para no perdonar? Si no perdonamos, Dios tampoco nos perdonará nuestras fallas contra Él. El que es misericordioso, será tratado con misericordia. Sin perdón, ninguna relación humana puede subsistir pues somos imperfectos.

La negación el no reconocer en qué estamos fallando, es grave. Hay áreas en nuestro matrimonio, en la convivencia, que notamos alguna falla constante, y es necesario que las reconozcamos y no nos neguemos diciendo: «Yo no estoy fallando en eso, estás equivocado (a)». La negación nos lleva a seguir cometiendo los mismos errores y se va haciendo mucho daño a nuestra pareja. Lo mejor es reconocer en qué áreas estamos fallando y atacarlas de una vez. Pero seamos honestos (a) con nuestro cónyuge y afrontemos con madurez y responsabilidad nuestras áreas débiles.

Recordemos que Dios ama la verdad y quienes lo amamos a Él, practicamos siempre la verdad, pues así lo declara el Salmo 15:1-2. Hablemos verdad y de verdad con nuestro cónyuge para que podamos ser libres y nuestro matrimonio avance. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón».

El postergar muchas veces queremos dejar todo para después. Después corrijo ese pecado, después hablo de ese tema con mi esposo (a), después vemos qué pasa, después vemos cómo arreglamos nuestras diferencias, después corregimos a nuestros hijos, después hablamos cara a cara sobre este error, después solucionamos ese problema, después paso tiempo de calidad con mi familia, después que termine de hacer mis cosas atiendo a mi familia, después que trabaje comparto con mis hijos y esposo (a), después, después y después.

El problema es que después se ven en el juzgado firmando su divorcio. Terrible este enemigo. No hay nada más saludable que sincerarse a diario con nuestro esposo (a) y no dejar poner el sol sobre nuestro enojo (Efesios 4:26 y 4:31). No dejes las cosas para cuando amanezca porque quizás puede ser demasiado tarde. Hablen las cosas con claridad y confianza. Dios nos bendice en nuestra comunicación cuando hablamos a tiempo, y nos ayuda a enfrentar nuestras diferencias cuando tenemos disposición humilde de resolver y no de empeorar.

Falta de comunicación este enemigo desata grandes problemas. Comunicar es la forma que Dios nos dio para dar a conocer lo que pensamos. Cuando la comunicación en nuestro matrimonio se traba, nos vamos tragando las palabras, acumulando en nuestra mente y corazón amargura, rencor, resentimiento, ira, y muchos sentimientos negativos que nos van enfermando. Es importante que, como esposos, desarrollemos una sana comunicación, escuchándonos y poniéndonos en el lugar del otro cuando quiere comunicar algo. Debemos sentir confianza de hablar con libertad y expresar lo que sentimos.

No tengamos miedo de expresar a nuestro cónyuge lo que sentimos o pensamos (Proverbios 27:5). Y si esto pasa, es necesario que aún eso se lo podamos decir y empecemos a trabajar en ello. Si Dios nos permite comunicarnos libremente y en confianza con Él, ¿Por qué no hacerlo con nuestros esposos (a)? Es la persona con quien compartiremos toda nuestra vida. La comunicación es libertad y trae grandes beneficios en un matrimonio. Cuando la practicamos a diario y lo hacemos con respeto, nuestro matrimonio se fortalece.

La irritabilidad hoy día es fácil andar irritados y amargados. Las muchas ocupaciones nos ahogan y llevan a que siempre estemos con una mala expresión facial o respuesta áspera a nuestro cónyuge e hijos. Cuando nos irritamos por todo y por nada, eso crea barreras en nuestro matrimonio. Esto puede hacer que siempre estemos de mal humor y la falta de respeto se puede adueñar de nuestra relación. Recordemos que debemos descansar en Dios y entregar nuestras cargas ante su presencia para que esa irritabilidad no la manifestemos en nuestro matrimonio. Debemos esforzarnos por echar toda nuestra ansiedad a los pies de la Cruz porque Él tiene cuidado de nosotras (o) (1 Pedro 5:7).

Todos estos enemigos pueden ser vencidos con la ayuda de Dios. La verdad es que sólo con su ayuda. En este mundo tenemos muchas aflicciones, pero confiemos porque Cristo ya venció a este mundo. Recordemos que nuestro duro corazón, el alejarnos de Dios diariamente y de su palabra, empeoran la convivencia. Vamos a esforzarnos por dejar en alto al diseñador de nuestra familia, Jesucristo. ¡Sí hay esperanza para nuestro m a t r i m o n i o!


Si tu esperanza aún no reposa en Jesús, quiero invitarte a hacer esta oración con fe y con todo tu corazón: Mi Dios y creador, perdona mis pecados, reconozco que no hay otro camino para acercarme a ti más que Jesucristo. Reconozco hoy que te necesito y que mi alma tiene sed de ti. Socórreme en este tiempo difícil y ayúdame a permanecer confiando en ti sin desmayar ni retroceder. Límpiame de toda mi maldad y ayúdame a poner mi esperanza en ti y en tu palabra viva. Te amo y quiero amarte hasta el fin.


Este artículo ha sido originalmente publicado en el Blog de la autora Vestigios en el Corazón

De pie frente al sufrimiento

 

De pie frente al sufrimiento

Por Roxana Rojas

(Roxana es licenciada en Contaduría y miembro fiel de nuestra congregación, por muchos años. El texto lo he editado, pero la esencia de su testimonio permanece y lo comparto con su autorización. Ps. Renso Bello, Centro Cristiano Roca de la Eternidad, Barcelona).


Sirva esta reflexión para alentar a algunos creyentes, especialmente jóvenes, que en estos difíciles tiempos, pueden estar luchando con la restauración de un enfermo o la posibilidad de tener que despedirse de ese ser amado.

UNA NOTICIA INESPERADA

Ante la pregunta, ¿cómo puedo permanecer en pie ante el sufrimiento? Creo que la mejor respuesta puedo darla con el ejemplo que me dejó mi padre, Apolinar Rojas, quien fue líder de nuestra congregación, y que cambió mi perspectiva del dolor y de la muerte.

Quizá, pocos actualmente en la iglesia lo conocieron en vida y en el estado terminal de su enfermedad: la muerte. Yo diría que, en vez de muerte, fue solo un «hasta luego a mi padre».

En mayo de 2015 lo llevamos al oncólogo, pues sus estudios arrojaron cáncer. Este tipo de enfermedad solo puede ser tratado por especialistas. El doctor al ver dichos estudios y otros análisis realizados, concluyó: «es metástasis». En otras palabras: no es un cáncer tratable, pues la enfermedad ya había minado su cuerpo. En su diagnóstico enfatizó: «tal vez le queden tres meses de vida».

¡Wow! Imagina el impacto de la noticia para mi padre, su esposa e hijos, y el resto de sus seres queridos.

LA LUCHA POR PERMANECER EN LA FE Y LA ESPERANZA

La ciencia médica lo había desechado. Sin embargo, nuestra fe nos mantenía a todos de pie. Pero, al ver cómo los días pasaban y no habían avances, muchos empezamos a perder las esperanzas. Aceptar el hecho de que «su vida se iría irremediablemente».

En esa triste situación, Dios me indicó: «pregúntale». Así que le dije: «Papá, ¿cómo te sientes?». Me respondió: «me duele aquí y también aquí». Mas yo le interrumpí diciéndole, «sé que para tú cuerpo, físicamente según veo, no hay solución. Lo que deseo saber es ¿cómo estás tú?». Él me observó, con una mirada distinta, y me dio esta respuesta: «Yo estoy en paz y Gozo». Esto, literalmente, abrió mis ojos. Mi corazón paró de sufrir y regresó en mí la esperanza.

Comprendí que la paz y el gozo que tenía mi padre, le fueron concedidas por el mismo Dios. El Señor también consoló desde ese momento mi alma. Transformó mis expectativas acerca del dolor, la vida y la muerte.

Pienso que mi padre llegó a comprender lo que Pablo dijo a los Filipenses, «regocijaos en el Señor siempre» (4:4), y supo vivir bajo este regocijo, a pesar de que su cuerpo estaba en gran sufrimiento.

Pocos días después, se despidió de nosotros con un ›Hasta Luego», partiendo así a la presencia del Señor el 14 de agosto del 2015.

PALABRAS PARA TI

Aprendí lo necesario que es permanecer en el Señor, porque separados de Él nada puedes hacer (Juan 15:5). En una parte cité que, «su vida se iría irremediablemente». No obstante, luego de esa conversación con mi padre y a través de estos cinco años, convencida estoy de lo siguiente: al marcharse de este mundo, en él se consumó el gozo de la vida eterna.

Cuándo mi padre partió, no le pregunté a Dios el por qué de esto. El Señor ya se había encargado de consolar mi corazón. Entendí que la muerte, como separación de este mundo, es total ganancia para el que cree en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén.